La Revolución China
y el Partido Comunista de China
Capítulo I
La Sociedad China
1. La Nación China
China, nuestra patria, es uno de los
mayores países del mundo: su territorio casi equivale a
la superficie de toda Europa. En este vasto territorio hay amplias
extensiones de tierras fértiles, de las que obtenemos nuestros
alimentos y vestidos; grandes y pequeñas cordilleras, con
dilatados bosques y ricos yacimientos minerales, atraviesan el
país a lo largo y a lo ancho; innumerables ríos
y lagos favorecen la navegación y el riego; un extenso
litoral nos facilita la comunicación con las naciones de
ultramar. Desde tiempos inmemoriales, nuestros antepasados han
trabajado, han vivido y se han multiplicado en este inmenso territorio.
En la actualidad, China limita al Nordeste
y al Noroeste y parte del Oeste, con la Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas; al Norte, con la República
Popular de Mongolia; al Sudoeste y parte del Oeste, con Afganistán,
la India, Bután y Nepal; al Sur, con Birmania y Vietnam;
al Este, con Corea, y queda próxima al Japón y a
las Filipinas. Esta ubicación geográfica ofrece,
en el plano exterior, tanto ventajas como desventajas a la revolución
del pueblo chino. Lo ventajoso es: la contigüidad con la
Unión Soviética, la relativa lejanía de los
principales países imperialistas de Europa y Norteamérica,
y el hecho de que muchos de los países circundantes sean
colonias o semicolonias. Lo desventajoso consiste en que el imperialismo
japonés, aprovechándose de su proximidad geográfica,
amenaza constantemente la existencia misma de las diversas nacionalidades
de China y la revolución de nuestro pueblo.
China cuenta actualmente con 450 millones
de habitantes: casi la cuarta parte de la población mundial.
Más de las nueve décimas partes de su población
pertenecen a la nacionalidad jan. El resto lo forman varias decenas
de minorías nacionales, entre ellas, las nacionalidades
mongola, jui, tibetana, uigur, miao, yi, chuang, chungchia y coreana;
aunque sus civilizaciones se encuentran en distintos niveles de
desarrollo, todas poseen una larga historia. China es un país
multinacional con una enorme población.
En el curso de su desarrollo, la nación
china (aquí nos referimos principalmente a los jan), lo
mismo que otras muchas naciones del mundo, vivió durante
decenas de milenios en el régimen de la comunidad primitiva
sin clases. Desde la desintegración de este régimen
y su transformación en sociedad de clases hasta el presente,
han transcurrido aproximadamente cuatro mil años, durante
los cuales la nación china ha atravesado por las sociedades
esclavista y feudal. En el curso de la historia de su civilización,
la nación china ha creado una agricultura y una artesanía
famosas por su alto grado de desarrollo; ha dado origen a muchos
grandes pensadores, científicos, inventores, estadistas,
estrategas, hombres de letras y artistas, y ha acumulado un rico
acervo cultural. La brújula fue descubierta en China ya
en tiempos muy remotos[1]. El arte de fabricar papel fue inventado
hace 1.800 años[2]. La imprenta con bloques de madera,
hace 1.300 años[3], y la imprenta de tipos móviles,
hace 800[4]. El empleo de la pólvora data en China de antes
que en Europa[5]. Así, pues, la civilización china
es una de las más antiguas del mundo, y China tiene una
historia escrita de casi 4.000 años.
La nación china, célebre
en el mundo por su capacidad de resistencia y su laboriosidad,
es, al mismo tiempo, una nación amante de la libertad y
rica en tradiciones revolucionarias. La historia de los jan, por
ejemplo, demuestra que el pueblo chino jamás ha tolerado
la dominación de las fuerzas tenebrosas y siempre ha hecho
uso de medios revolucionarios con el propósito de derrocarla
y cambiarla. En los milenios de existencia de los jan, han ocurrido
centenares de levantamientos campesinos, grandes y pequeños,
contra la tenebrosa dominación de los terratenientes y
la nobleza. En la mayoría de los casos, los cambios de
dinastía se debieron a estos levantamientos campesinos.
Las nacionalidades de China siempre han combatido la opresión
foránea y recurrido a la rebelión para liberarse
de ella. Están por la unión basada en la igualdad,
y contra la opresión de una nacionalidad por otra. En la
milenaria historia de la nación china, han surgido muchos
héroes nacionales y líderes revolucionarios. Así,
pues, la nación china tiene gloriosas tradiciones revolucionarias
y un espléndido patrimonio histórico.
2. La Antigua Sociedad Feudal
Aunque China es una gran nación,
con un vasto territorio, numerosa población, historia milenaria,
ricas tradiciones revolucionarias y espléndido patrimonio
histórico, su desarrollo económico, político
y cultural fue por largo tiempo muy lento, después de su
paso de la sociedad esclavista a la feudal. De las dinastías
Chou y Chin en adelante, la sociedad feudal se ha prolongado por
unos tres mil años.
Las principales características
del sistema económico y político de la era feudal
de China son las siguientes:
1) Predominio de la economía
natural. Los campesinos producían no sólo los productos
agrícolas que consumían, sino también la
mayor parte de los artículos artesanales que necesitaban.
Lo que los terratenientes y la nobleza arrancaban a los campesinos
en forma de arriendo de la tierra también estaba destinado
principalmente al consumo y no al intercambio. Si bien en aquel
tiempo había intercambio, no desempeñaba un papel
decisivo en el conjunto de la economía.
2) La clase dominante feudal - terratenientes,
nobleza y emperador - poseía la mayor parte de la tierra,
en tanto que los campesinos tenían muy poca o ninguna.
Estos cultivaban con sus propios aperos la tierra de los terratenientes,
la nobleza y la familia imperial, a los que tenían que
entregar, para su consumo, el 40, el 50, el 60, el 70 e incluso
el 80 o más por ciento de la cosecha. Los campesinos eran
en realidad siervos.
3) No sólo los terratenientes,
la nobleza y la familia imperial vivían de la explotación
de los campesinos por medio del arriendo de la tierra, sino que,
además, el Estado de la clase terrateniente obligaba a
estos a pagar impuestos y tributos y les imponía prestaciones
personales para mantener una horda de funcionarios y un ejército
destinado principalmente a reprimirlos.
4) El aparato del Poder que protegía
este sistema de explotación feudal era el Estado feudal
de la clase terrateniente. Si, en el período anterior a
la dinastía Chin, el Estado feudal estaba dividido en principados
rivales, más tarde, al ser unificado el país por
el primer emperador de la dinastía Chin, se convirtió
en un Estado absolutista con un poder centralizado, aunque siguió
subsistiendo hasta cierto punto el fraccionamiento feudal. En
el Estado feudal, el emperador era todopoderoso. Nombraba a los
Funcionarios que en las diversas partes del país se encargaban
de los asuntos militares y judiciales, de las finanzas y de los
graneros estatales, y se apoyaba en los terratenientes y los shenshi,
pilares de todo el régimen feudal.
Bajo la explotación económica
y la opresión política feudales, los campesinos
chinos vivían de generación en generación
como esclavos, en medio de la miseria y los sufrimientos. Atados
al yugo del feudalismo, carecían de libertades personales.
Los terratenientes tenían derecho a insultar, golpear e
incluso matar a su antojo a los campesinos, quienes estaban privados
de todo derecho político. La extremada miseria y atraso
de los campesinos, consecuencia de la despiadada explotación
y opresión a que los sometía la clase terrateniente,
constituye la causa fundamental del estancamiento económico
y social de la sociedad china durante miles de años.
En la sociedad feudal, la contradicción
principal era la existente entre el campesinado y la clase terrateniente.
En esa sociedad, sólo los campesinos
y los artesanos constituían las clases fundamentales que
creaban la riqueza y la cultura.
La despiadada explotación económica
y opresión política de los campesinos por la clase
terrateniente, los forzó a alzarse en numerosas rebeliones
contra la dominación de ésta. Hubo centenares de
levantamientos, grandes y pequeños; todos ellos fueron
acciones de rebeldía de los campesinos, guerras revolucionarias
campesinas, por ejemplo, los levantamientos de Chen Sheng y Wu
Kuang y de Siang Yu y Liu Pang[6], en la dinastía Chin;
los de Sinshi, Pinglin, Chimei, Tungma[7] y Juangchin[8], en la
dinastía Jan; los de Li Mi y de Tou Chien-te[9], en la
dinastía Sui; los de Wang Sien-chi y Juang Chao[10], en
la dinastía Tang; los de Sung Chiang y de Fang La[11],
en la dinastía Sung; el de Chu Yuan-chang[12], en la dinastía
Yuan; el de Li Tsi-cheng[13], en la dinastía Ming, y el
del Reino Celestial Taiping[14], en la dinastía Ching.
La envergadura de los levantamientos campesinos y guerras campesinas
de la historia china no tiene paralelo en el mundo. Las luchas
de clase del campesinado, sus levantamientos y guerras, fueron
la única fuerza motriz real del desarrollo histórico
en la sociedad feudal china. Cada uno de los levantamientos campesinos
y guerras campesinas relativamente importantes fue un golpe para
el régimen feudal de la época y, por consiguiente,
impulsó en mayor o menor grado el desarrollo de las fuerzas
productivas de la sociedad. No obstante, como en aquellos tiempos
no existían nuevas fuerzas productivas y nuevas relaciones
de producción, ni nuevas fuerzas de clase, ni partidos
políticos avanzados, estos levantamientos campesinos y
guerras campesinas no contaron con una dirección justa,
como la que ejercen hoy el proletariado y el Partido Comunista;
de este modo, las revoluciones campesinas terminaron siempre en
el fracaso y fueron invariablemente utilizadas, durante su curso
o después, por los terratenientes y la nobleza como instrumento
para realizar cambios dinásticos. Así, aunque con
cada gran lucha revolucionaria campesina se lograba cierto progreso
social, las relaciones económicas feudales y el sistema
político feudal quedaban en lo fundamental inalterados.
Sólo en los últimos cien
años se ha producido un cambio en la situación.
3. La Sociedad Colonial, Semicolonial
y Semifeudal de Nuestros Días
La sociedad china, como hemos explicado
arriba, fue feudal durante tres mil años. Pero, ¿sigue
siendo hoy completamente feudal? No, China ha cambiado. A partir
de la Guerra del Opio de 1840, China se ha transformado paso a
paso en un país semicolonial y semifeudal. Y, más
aún, después del Incidente del 18 de Septiembre
de 1931, cuando el imperialismo japonés inició la
invasión armada de China, ésta se ha convertido
en un país colonial, semicolonial y semifeudal. Explicaremos
ahora el proceso de este cambio.
Como ya hemos dicho en la sección
2, la sociedad feudal china duró alrededor de tres mil
años. Fue sólo a mediados del siglo XIX cuando,
con la penetración del capitalismo extranjero, se produjo
en ella un importante cambio.
Dado que la economía mercantil
que se desarrollaba en la sociedad feudal china llevaba ya en
su seno los gérmenes del capitalismo, la sociedad china
se habría transformado lentamente en capitalista, aun sin
mediar la acción del capitalismo extranjero. La penetración
de éste aceleró tal transformación. El capitalismo
extranjero ha desempeñado un papel muy importante en la
desintegración del régimen económico-social
de China: por un lado, ha socavado los cimientos de la economía
natural y arruinado la industria artesana de las ciudades y la
artesanía doméstica de los campesinos; por el otro,
ha acelerado el desarrollo de la economía mercantil en
la ciudad y el campo.
Todo esto no sólo ha conducido
a la desintegración de los cimientos de la economía
feudal china, sino que, al mismo tiempo, ha creado ciertas condiciones
y posibilidades objetivas para el desarrollo de la producción
capitalista, porque la destrucción de la economía
natural ha abierto al capitalismo un mercado para sus productos,
y la ruina de gran número de campesinos y artesanos le
ha proporcionado un mercado de mano de obra.
En efecto, hace ya sesenta años,
en la segunda mitad del siglo XIX, al influjo estimulante del
capitalismo extranjero y debido a cierto resquebrajamiento de
la estructura económica feudal, algunos comerciantes, terratenientes
y burócratas comenzaron a hacer inversiones en la industria
moderna. Hace cuarenta años, a finales del siglo pasado
y comienzos del presente, el capitalismo nacional de China dio
los primeros pasos en su desarrollo. Más tarde, hace veinte
años, durante la Primera Guerra Mundial imperialista, debido
a que los países imperialistas de Europa y Norteamérica,
ocupados en la guerra, relajaron temporalmente su opresión
sobre nuestro país, la industria nacional china, principalmente
la textil y la harinera, cobró un nuevo desarrollo.
El proceso del surgimiento y desarrollo
del capitalismo nacional chino es al mismo tiempo el del surgimiento
y desarrollo de la burguesía y del proletariado. Si los
precursores de la burguesía china fueron una parte de los
comerciantes, terratenientes y burócratas, los del proletariado
chino fueron una parte de los campesinos y artesanos. Como clases
sociales con características propias, la burguesía
y el proletariado de China son clases recién nacidas, que
nunca antes habían existido en la historia de nuestro país.
Se han constituido en nuevas clases sociales surgiendo de las
entrañas de la sociedad feudal. Son dos clases interrelacionadas
y, a la vez, antagónicas, gemelas nacidas de la vieja sociedad
(la sociedad feudal) de China. Sin embargo, el proletariado chino
ha surgido y se ha desarrollado de modo simultáneo no sólo
con la burguesía nacional china, sino también con
las empresas directamente explotadas por el imperialismo en China.
Así, resulta que una gran parte del proletariado chino
es más antiguo y tiene mayor experiencia que la burguesía
china, y por ello su fuerza social es mayor, y su base social,
más amplia.
Sin embargo, el nuevo fenómeno
del que hemos hablado, el surgimiento y desarrollo del capitalismo,
constituye sólo un aspecto del cambio operado a raíz
de la penetración del imperialismo en China. Hay otro aspecto
que es concomitante con el primero y que, a la vez, lo obstaculiza:
la colusión del imperialismo con las fuerzas feudales chinas
para impedir el desarrollo del capitalismo chino.
Al penetrar en nuestro país,
las potencias imperialistas de ningún modo se proponían
transformar a la China feudal en una China capitalista. Su objetivo
era todo lo contrario: hacer de ella una semicolonia o colonia.
Para ello, las potencias imperialistas
han utilizado y siguen utilizando todos los medios de opresión
militar, política, económica y cultural, lo que
les ha permitido convertir gradualmente a China en una semicolonia
y colonia. Esos medios sonlos siguientes:
1) Han desencadenado numerosas guerras
de agresión contra China, como por ejemplo la Guerra del
Opio desatada en 1840 por Inglaterra, la guerra lanzada en 1857
por las fuerzas aliadas anglo-francesas[15], la Guerra Chino-Francesa
de 1884[16], la Guerra Chino-Japonesa de 1894 y la guerra emprendida
en 1900 por las fuerzas aliadas de las Ocho Potencias[17]. Derrotando
a China por la fuerza de las armas, las potencias imperialistas
se apoderaron de países vecinos que se encontraban bajo
la protección de China; además, arrebataron o tomaron
"en arriendo" parte del territorio chino, por ejemplo,
el Japón ocupó Taiwán y las islas Pengju,
y tomó "en arriendo" Lüshun, Inglaterra
se apoderó de Hongkong, y Francia tomó "en
arriendo" Kuangchouwan. Aparte de anexarse territorios, impusieron
cuantiosas indemnizaciones. De este modo, el inmenso imperio feudal
chino recibió golpes extraordinariamente duros.
2) Han forzado a China a concluir numerosos
tratados desiguales, mediante los cuales se han arrogado el derecho
a acantonar en ella fuerzas de mar y tierra y a ejercer la jurisdicción
consular[18], y se han repartido el país en esferas de
influencia[19].
3) Mediante los tratados desiguales,
se han asegurado el control de todos los puertos comerciales importantes
de China y han establecido "concesiones"[20] bajo su
administración directa en muchos de ellos. Han implantado
su control sobre las aduanas, el comercio exterior y las comunicaciones
(marítimas, terrestres, fluviales y aéreas). De
esta manera, han podido inundar China con sus mercancías,
convertirla en un mercado para sus productos industriales y, al
mismo tiempo, subordinar la producción agrícola
china a sus necesidades imperialistas
4) Han establecido en China numerosas
empresas de industria ligera y pesada, a fin de utilizar sobre
el terreno las materias primas y la mano de obra barata, y por
este medio ejercen presión económica directa sobre
la industria nacional de China y frenan directamente el desarrollo
de sus fuerzas productivas.
5) Por medio de la concesión
de empréstitos a los gobiernos chinos y del establecimiento
de bancos, han monopolizado la banca y las finanzas del país.
De esta forma, no sólo han abrumado al capitalismo nacional
chino en la competencia mercantil, sino que además tienen
atenazada a China en la esfera bancaria y financiera.
6) A fin de explotar más fácilmente
a las masas campesinas y otras capas de la población, han
creado en China una red de explotación formada por compradores[21]
y comerciantes-usureros, que se extiende desde los grandes puertos
de comercio hasta los rincones más remotos; así
han creado una clase compradora y comerciante-usurera a su servicio.
7) Han hecho de la clase terrateniente
feudal de China, al igual que de la burguesía compradora,
el pilar de su dominación en China. El imperialismo "se
alía en primer término con las capas dominantes
del régimen social precedente - los señores feudales
y la burguesía comercial-usurera -, contra la mayoría
del pueblo. En todas partes, el imperialismo intenta preservar
y perpetuar todas aquellas formas de explotación precapitalistas
(particularmente en el campo), que son la base de la existencia
de sus aliados reaccionarios."[22] "[. . .] el imperialismo,
con todo el poderío financiero y militar que tiene en China,
es la fuerza que apoya, alienta, cultiva y conserva las supervivencias
feudales, con toda su superestructura burocrático-militarista."[23]
8) Han proporcionado a los gobiernos
reaccionarios de China considerable cantidad de armas y municiones
y puesto a su disposición gran número de consejeros
militares, a fin de suscitar guerras intrincadas entre los caudillos
militares y reprimir al pueblo.
9) Además, nunca han relajado
sus esfuerzos por adormecer el espíritu del pueblo chino.
Esta es su política de agresión cultural, que ponen
en práctica a través de las actividades de los misioneros,
el establecimiento de hospitales y escuelas, la publicación
de periódicos y el reclutamiento de estudiantes chinos
para cursar en sus países. Su objetivo consiste en formar
intelectuales a su servicio y embaucar a las grandes masas del
pueblo chino.
10) Desde el Incidente del 18 de Septiembre
de 1931, el imperialismo japonés, con su invasión
en vasta escala, ha convertido gran parte del territorio de China,
que era ya semicolonial, en una colonia japonesa.
Estos hechos constituyen el otro aspecto
del cambio operado a partir de la penetración imperialista
en China: el sangriento cuadro de la transformación de
la China feudal en un país semifeudal, semicolonial y colonial.
Así se ve claramente que, con
su agresión contra China, las potencias imperialistas,
por una parte, han acelerado la desintegración de la sociedad
feudal china y el crecimiento de elementos de capitalismo, convirtiendo
así la sociedad feudal en semifeudal, y, por la otra, han
impuesto sobre China su cruel dominación, transformándola
de país independiente en país semicolonial y colonial.
Resumiendo los dos aspectos, se puede
decir que nuestra sociedad colonial, semicolonial y semifeudal
posee las siguientes características:
1) Han sido destruidos los cimientos
de la economía natural de la era feudal, pero la explotación
del campesinado por la clase terrateniente, base del sistema de
explotación feudal, no sólo permanece intacta, sino
que, ligada con la explotación ejercida por el capital
comprador y el usurario, predomina manifiestamente en la vida
económica y social de China.
2) El capitalismo nacional se ha desarrollado
hasta cierto punto y desempeña un papel considerable en
la vida política y cultural de China. Sin embargo, no ha
llegado a convertirse en la forma principal dentro de su régimen
económico-social; es muy débil, y en su mayor parte
está o menos asociado con el imperialismo extranjero y
el feudalismo interno.
3) El Poder autocrático del emperador
y la nobleza ha sido derrocado y en su lugar ha surgido, primero,
la dominación de los caudillos militares y burócratas
pertenecientes a la clase terrateniente, y, luego, la dictadura
de la alianza entre la clase terrateniente y la gran burguesía.
En las zonas ocupadas, detentan el Poder el imperialismo japonés
y sus títeres.
4) Los imperialistas controlan no sólo
las palancas de la vida financiera y económica de China,
sino también sus fuerzas políticas y militares.
En las zonas ocupadas, todo lo monopoliza el imperialismo japonés.
5) El desarrollo económico, político
y cultural de China es extremadamente desigual porque ésta
se halla bajo la dominación total o parcial de muchas potencias
imperialistas, porque, en realidad, no está unificada desde
hace largo tiempo, y porque su territorio es inmenso.
6) Bajo el doble yugo del imperialismo
y el feudalismo, y en especial como resultado de la invasión
en vasta escala del imperialismo japonés, las grandes masas
populares de China, particularmente los campesinos, se empobrecen
cada día más e incluso se arruinan en gran número;
viven en medio del hambre y el frío y privadas de todo
derecho político. Raros son los lugares del mundo donde
se observa tanta miseria y falta de libertad como las que conoce
el pueblo chino.
Tales son las características
de la sociedad china colonial, semicolonial y semifeudal.
Esta situación está determinada
principalmente por las fuerzas imperialistas del Japón
y otras potencias, y es el resultado de la colusión entre
el imperialismo extranjero y el feudalismo interno.
La contradicción entre el imperialismo
y la nación china y la contradicción entre el feudalismo
y las grandes masas populares, son las contradicciones fundamentales
de la sociedad china moderna. Naturalmente, existen otras, tales
como la contradicción entre la burguesía y el proletariado
y las contradicciones en el seno de las clases dominantes reaccionarias.
Pero, de todas ellas, la contradicción entre el imperialismo
y la nación china es la principal. Estas contradicciones
y su agudización engendran inevitablemente movimientos
revolucionarios cada vez más amplios. Las grandes revoluciones
de la China moderna y contemporánea han surgido y se han
desarrollado sobre la base de estas contradicciones fundamentales.
Capítulo II
La Revolución China
1. Los Movimientos Revolucionarios de
los Ultimos Cien Años
La historia de la transformación
de China en una semicolonia y colonia por el imperialismo confabulado
con el feudalismo chino, es, a la vez, la historia de la lucha
del pueblo chino contra el imperialismo y sus lacayos. La Guerra
del Opio, el Movimiento del Reino Celestial Taiping, la Guerra
Chino-Francesa, la Guerra Chino-Japonesa, el Movimiento Reformista
de 1898, el Movimiento Yijetuan, la Revolución de 1911,
el Movimiento del 4 de Mayo, el Movimiento del 30 de Mayo, la
Expedición al Norte, la Guerra Revolucionaria Agraria y
la presente Guerra de Resistencia contra el Japón constituyen
todos ellos testimonios del indomable espíritu de resistencia
del pueblo chino, que rechaza someterse al imperialismo y sus
lacayos.
Gracias a la inflexible, tenaz y heroica
lucha del pueblo chino durante los últimos cien años,
el imperialismo no ha podido hasta el presente subyugar a China,
ni lo conseguirá jamás.
Aunque el imperialismo japonés
extrema actualmente sus esfuerzos en la ofensiva en vasta escala
contra China, aunque muchos terratenientes y elementos de la gran
burguesía, los Wang Ching-wei declarados y ocultos, han
capitulado ante el enemigo o se preparan para hacerlo, el valeroso
pueblo chino continuará su combate. Y no lo detendrá
hasta expulsar de China al imperialismo japonés y conseguir
la completa liberación del país.
La lucha revolucionaria nacional del
pueblo chino tiene cien años cabales de historia, a contar
de la Guerra del Opio de 1840, y treinta, a contar de la Revolución
de 1911. Se halla todavía en curso, y hasta ahora no ha
obtenido éxitos notables en el cumplimiento de sus tareas;
el pueblo chino, y en primer lugar el Partido Comunista de China,
tienen la responsabilidad de proseguir la lucha con resolución.
¿Cuáles son los blancos
de esta revolución? ¿Cuáles sus tareas? ¿Cuáles
sus fuerzas motrices? ¿Cuál su carácter?
¿Cuáles sus perspectivas? De estas cuestiones trataremos
a continuación.
2. Los Blancos de la Revolución
China
El análisis hecho en la sección;
del capítulo I nos muestra que la presente sociedad china
es, por su naturaleza, colonial, semicolonial y semifeudal. Sólo
teniendo una noción precisa de la naturaleza de la sociedad
china, podemos comprender claramente cuáles son los blancos
de la revolución china, cuáles sus tareas, sus fuerzas
motrices, su carácter, sus perspectivas y su futura transformación.
Por consiguiente, una clara comprensión de la naturaleza
de la sociedad china, o sea, de la índole del país,
es la clave para entender todos los problemas de la revolución.
Puesto que la sociedad china de hoy
es, por su naturaleza, colonial, semicolonial y semifeudal, ¿cuáles
son los blancos o enemigos principales de la revolución
china en la etapa actual?
No son otros sino el imperialismo y
el feudalismo, es decir, la burguesía de los países
imperialistas y la clase terrateniente de nuestro país.
Porque, en la etapa actual, son justamente ellos los principales
opresores en la sociedad china y los principales obstáculos
para su desarrollo. Ambos se confabulan para oprimir al pueblo
chino, pero, como la opresión nacional ejercida por el
imperialismo es la más grande, éste es el enemigo
número uno, el peor enemigo del pueblo chino.
Desde la invasión armada de China
por el Japón, han pasado a ser los principales enemigos
de la revolución china el imperialismo japonés y
todos los que con él se coluden, o sea, los colaboracionistas
y reaccionarios chinos que han capitulado abiertamente o se preparan
para hacerlo.
La burguesía china sufre también
la opresión imperialista; ha dirigido luchas revolucionarias,
ha desempeñado en ellas el papel dirigente, principal,
como sucedió en la Revolución de 1911; ha tomado
parte en luchas revolucionarias, como en la Expedición
al Norte, y participa en la actual Guerra de Resistencia contra
el Japón. Pero, durante el largo período de 1927
a 1937, el pueblo revolucionario y el partido revolucionario (el
Partido Comunista) no podían sino considerar como uno de
los blancos de la revolución a la capa superior de la burguesía,
representada por la reaccionaria camarilla del Kuomintang, dado
que esta capa social se había confabulado con el imperialismo,
había concluido una alianza reaccionaria con la clase terrateniente
y traicionado a los amigos que la habían ayudado - el Partido
Comunista, el proletariado y el campesinado y demás sectores
de la pequeña burguesía -; dado que había
traicionado y hecho fracasar a la revolución china. En
la Guerra de Resistencia contra el Japón, un sector de
los grandes terratenientes y de la gran burguesía, representado
por Wang Ching-wei, ya ha traicionado convirtiéndose en
colaboracionista. Por consiguiente, El pueblo que lucha contra
el Japón no puede sino considerar como uno de los blancos
de la revolución a estos elementos de la gran burguesía,
que han traicionado los intereses nacionales.
De esto se desprende que los enemigos
de la revolución china son extremadamente fuertes. Entre
ellos se cuentan no sólo el poderoso imperialismo, sino
también las poderosas fuerzas feudales y, en ciertos períodos,
hasta los reaccionarios de la burguesía, que, confabulados
con el imperialismo y las fuerzas feudales, luchan contra el pueblo.
Por eso, es incorrecto subestimar la fuerza de los enemigos del
pueblo revolucionario chino.
Frente a tales enemigos, la revolución
china tiene forzosamente que ser prolongada y encarnizada. El
extraordinario poderío de los enemigos exige que se dedique
largo tiempo a acumular y templar fuerzas revolucionarias capaces
de vencerlos definitivamente. El excepcional encarnizamiento con
que los enemigos reprimen la revolución china, hace indispensable
que las fuerzas revolucionarias se templen y pongan en pleno juego
su tenacidad para poder mantener firmemente sus posiciones y tomar
las del enemigo. Por ello, es incorrecto pensar que en China las
fuerzas revolucionarias pueden formarse en un abrir y cerrar de
ojos y que la lucha revolucionaria china puede triunfar de la
noche a la mañana.
Frente a tales enemigos, el método
principal de la revolución china, su forma principal, no
puede ser la lucha pacífica, sino que tiene que ser la
lucha armada, ya que ellos, al privar al pueblo chino de toda
libertad y derecho político, le hacen imposible toda actuación
pacífica. Stalin dice: "En China, la revolución
armada combate a la contrarrevolución armada. Tal es una
de las peculiaridades y una de las ventajas de la revolución
china."[24] Esta formulación es del todo justa. Por
eso, es incorrecto menospreciar la lucha armada, la guerra revolucionaria,
la guerra de guerrillas y el trabajo en el ejército.
Frente a tales enemigos, surge la cuestión
de la base de apoyo revolucionaria. En vista de que los poderosos
imperialistas y sus reaccionarios aliados chinos se hallan desde
hace mucho atrincherados en las principales ciudades de nuestro
país, los destacamentos revolucionarios, si se niegan a
transigir con el imperialismo y sus lacayos y quieren perseverar
en la lucha, si quieren acumular fuerzas, templarse y evitar,
mientras no dispongan de suficiente poderío, una batalla
decisiva con el poderoso enemigo, tienen que convertir las atrasadas
zonas rurales en avanzadas y sólidas bases de apoyo, en
grandes baluartes militares, políticos, económicos
y culturales de la revolución desde donde luchar contra
el fiero enemigo, que ataca las zonas rurales utilizando las ciudades,
y llevar paso a paso la revolución a la victoria completa
a través de una lucha prolongada. En estas circunstancias,
la desigualdad del desarrollo económico de China (ausencia
de una economía capitalista unificada), la inmensidad de
su territorio (que proporciona a las fuerzas revolucionarias espacio
para maniobrar), la desunión del campo contrarrevolucionario
y las contradicciones de todo género que en él abundan,
y el hecho de que la lucha de los campesinos, contingente principal
de la revolución china, esté dirigida por el partido
del proletariado, el Partido Comunista, todo esto, por un lado,
hace posible que la revolución china triunfe primero en
las zonas rurales, y, por el otro, determina la desigualdad del
desarrollo de la revolución y hace necesaria una lucha
prolongada y ardua para lograr la victoria total. De este modo,
resulta claro que la larga lucha revolucionaria sostenida desde
dichas bases de apoyo revolucionarias constituye, en lo fundamental,
una guerra de guerrillas de los campesinos dirigida por el Partido
Comunista de China. Por eso, es erróneo desatender la utilización
de las zonas rurales como bases de apoyo revolucionarias, el trabajo
arduo entre los campesinos y la guerra de guerrillas.
Sin embargo, hacer hincapié en
la lucha armada no significa renunciar a las otras formas de lucha;
por el contrario, la lucha armada no podría triunfar si
no se coordinasen con ella estas otras formas. Hacer hincapié
en el trabajo en las bases de apoyo rurales no significa renunciar
al trabajo en las ciudades y en las extensas zonas rurales que
todavía se encuentran bajo la dominación enemiga;
por el contrario, sin el trabajo en las ciudades y en dichas zonas,
nuestras bases de apoyo rurales quedarían aisladas y la
revolución fracasaría. Además, el objetivo
final de la revolución es tomar las ciudades, bases principales
del enemigo, y este objetivo no puede conseguirse sin suficiente
trabajo en ellas.
De ahí se deduce que para que
la revolución triunfe tanto en las ciudades como en el
campo, es indispensable destruir al ejército del enemigo,
principal instrumento en su lucha contra el pueblo. Por lo tanto,
aparte de aniquilar a las tropas enemigas en el campo de batalla,
es importante el trabajo de desintegrar al ejército enemigo.
De ahí se deduce también
que, en el trabajo de propaganda y de organización en las
ciudades y zonas rurales ocupadas durante largo tiempo por el
enemigo y sumidas en las tinieblas de la reacción, el Partido
Comunista no debe seguir una precipitada política aventurera,
sino adoptar la política de mantener clandestina la organización
del Partido y hacerla compacta, selecta y eficaz, acumular fuerzas
y esperar el momento propicio. Al dirigir al pueblo en la lucha
contra el enemigo, el Partido debe adoptar la táctica de
avanzar paso a paso y de combatir sobre un terreno seguro, siguiendo
el principio de luchar con razón, con ventaja y sin sobrepasarse,
y utilizando toda posibilidad de actividad abierta que permitan
las leyes y decretos y las costumbres sociales; el griterío
vacuo y las embestidas ciegas jamás podrán conducir
al éxito.
3. Las Tareas de la Revolución
China
Puesto que los principales enemigos
de la revolución china en la presente etapa son el imperialismo
y la clase terrateniente feudal, ¿cuáles son las
tareas de la revolución en dicha etapa?
Incuestionablemente, las tareas principales
consisten en golpear a estos dos enemigos, o sea, en realizar
una revolución nacional para acabar con la opresión
extranjera del imperialismo y una revolución democrática
para terminar con la opresión interior de los terratenientes
feudales; de estas tareas, la primordial es la revolución
nacional para derrocar al imperialismo.
Las dos grandes tareas de la revolución
china están interrelacionadas. Sin derrocar la dominación
del imperialismo es imposible acabar con la de la clase terrateniente
feudal, ya que el imperialismo es el sostén principal de
ésta. Y viceversa, no se podrá formar poderosos
destacamentos revolucionarios para poner fin a la dominación
imperialista sin ayudar a los campesinos a derrocar a la clase
terrateniente feudal, porque es ésta la principal base
social de la dominación imperialista en China, y el campesinado,
el contingente principal de la revolución china. Así,
pues, las dos tareas fundamentales, la revolución nacional
y la revolución democrática, son distintas y, a
la vez, constituyen una unidad.
Puesto que hoy la tarea principal de
la revolución nacional de China reside en combatir al imperialismo
japonés, invasor de nuestro territorio, y que, para ganar
la guerra, es indispensable cumplir la tarea de la revolución
democrática, resulta que estas dos tareas revolucionarias
ya están ligadas entre sí. Es incorrecto considerar
la revolución nacional y la revolución democrática
como dos etapas de la revolución tajantemente diferenciadas.
4. Las Fuerzas Motrices de la Revolución
China
Analizados y definidos la naturaleza
de la sociedad china y los blancos y las tareas de la revolución
china en la etapa actual, ¿cuáles son las fuerzas
motrices de esta revolución?
Dado que la sociedad china es colonial,
semicolonial y semifeudal, que la revolución china está
dirigida principalmente contra la dominación del imperialismo
extranjero y el feudalismo interior, y que sus tareas consisten
en derrocar a estos dos opresores, ¿cuáles son,
entre las diversas clases y capas de la sociedad china, las fuerzas
capaces de luchar contra el imperialismo y el feudalismo? Este
es el problema de establecer cuáles son las fuerzas motrices
de la revolución china en la presente etapa. Sólo
teniendo claridad a este respecto se puede solucionar correctamente
la cuestión de la táctica básica de la revolución
china.
¿Qué clases existen en
la actual sociedad china? Existen la clase terrateniente y la
burguesía; la primera y la capa superior de la segunda
son las clases dominantes en la sociedad china. Existen también
el proletariado y el campesinado y demás sectores de la
pequeña burguesía; éstas son las clases dominadas
en la mayor parte de China.
La actitud y la posición que
cada una de estas clases toma con respecto a la revolución
china están enteramente determinadas por su condición
económico-social. Por consiguiente, la naturaleza del régimen
económico-social determina no sólo los blancos y
las tareas de la revolución, sino también sus fuerzas
motrices.
Analicemos ahora las diferentes clases
de la sociedad china.
1. La clase terrateniente
La clase terrateniente es la principal
base social de la dominación imperialista en China, una
clase que, por medio del sistema feudal, explota y oprime a los
campesinos, una clase que obstaculiza el desarrollo político,
económico y cultural de la sociedad china y que no tiene
ningún papel progresista.
Por eso, los terratenientes, como clase,
constituyen un blanco, y no una fuerza motriz, de la revolución.
En la Guerra de Resistencia contra el
Japón, una parte de los grandes terratenientes, junto con
un sector de la gran burguesía (los capituladores), se
han entregado al invasor japonés convirtiéndose
en colaboracionistas, y la otra parte, junto con el otro sector
de la gran burguesía (los recalcitrantes), se muestran
extremadamente vacilantes, aunque todavía permanecen en
el campo de la Resistencia. No obstante, un buen número
de shenshi sensatos pertenecientes a la capa de los terratenientes
medios y pequeños, es decir, aquellos terratenientes con
tinte capitalista, manifiestan cierto entusiasmo por la Resistencia,
y con ellos debemos unirnos en la lucha común contra el
invasor japonés.
2. La burguesía
La burguesía se divide en gran
burguesía compradora y burguesía nacional.
La gran burguesía compradora
es una clase al servicio directo de los capitalistas de los países
imperialistas y sustentada por ellos; está ligada por miles
de lazos con las fuerzas feudales del campo. Por eso, en la historia
de la revolución china, ha sido siempre un blanco, y nunca
una fuerza motriz, de la revolución.
Sin embargo, como los diferentes grupos
de la gran burguesía compradora china dependen de distintas
potencias imperialistas, cuando las contradicciones entre éstas
se hacen muy agudas, y cuando la revolución se dirige principalmente
contra una de ellas, es posible que los grupos de la burguesía
compradora dependientes de otras potencias imperialistas participen,
hasta cierto punto y en determinados períodos, en el frente
antiimperialista que se forme. Pero apenas sus amos se ponen a
combatir a la revolución china, ellos hacen lo mismo.
En la Guerra de Resistencia, el sector
projaponés de la gran burguesía (los capituladores)
se ha entregado o se apresta a hacerlo. El sector proeuropeo y
pronorteamericano (los recalcitrantes), aunque todavía
permanece en el campo de la Resistencia, se muestra extremadamente
vacilante; hace un doble juego: resiste al invasor japonés
y, a la vez, se opone al Partido Comunista. Nuestra política
para con los capituladores de la gran burguesía es tratarlos
como a enemigos y derribarlos resueltamente. Respecto a los recalcitrantes,
adoptamos una doble política revolucionaria: por un lado,
nos aliamos con ellos, pues siguen resistiendo al Japón
y debemos aprovechar sus contradicciones con el imperialismo japonés,
y por el otro, luchamos resueltamente contra ellos, porque aplican
una política de represión anticomunista y antipopular,
que socava la resistencia al Japón y la unidad, las cuales
saldrían perjudicadas si no sostuviéramos esa lucha.
La burguesía nacional es una
clase de doble carácter.
Por una parte, es oprimida por el imperialismo
y constreñida por el feudalismo, y de ahí su contradicción
con ambos. En este sentido, constituye una fuerza revolucionaria.
En la historia de la revolución china ha mostrado cierto
entusiasmo en la lucha contra el imperialismo y el gobierno de
los burócratas y caudillos militares.
Pero, por otra parte, como es débil
económica y políticamente y no ha roto por completo
sus lazos económicos con el imperialismo y el feudalismo,
le falta valor para llevar hasta el fin la lucha antiimperialista
y antifeudal. Esto se manifiesta con particular claridad cuando
las fuerzas revolucionarias populares se tornan poderosas.
Este doble carácter hace que
la burguesía nacional, en determinados períodos
y hasta cierto punto, pueda tomar parte en la revolución
contra el imperialismo y el gobierno de los burócratas
y caudillos militares y llegar a ser una fuerza revolucionaria,
y que, en otros períodos, surja el peligro de que vaya
a remolque de la gran burguesía compradora y sirva de ayudante
a la contrarrevolución. En China, la burguesía nacional
es principalmente la burguesía media. Aunque, a la cola
de la clase de los grandes terratenientes y la gran burguesía,
se opuso a la revolución en el período de 1927 a
1931 (antes del Incidente del 18 de Septiembre), prácticamente
nunca ha tenido en sus manos el Poder, sino que se ha visto limitada
por la política reaccionaria de dichas dos clases en el
Poder. En la Guerra de Resistencia contra el Japón se diferencia
no sólo de los capituladores de la clase de los grandes
terratenientes y de la gran burguesía, sino también
de los recalcitrantes de la gran burguesía, y, hasta la
fecha, sigue siendo un aliado nuestro relativamente bueno. Por
eso, es de todo punto necesario adoptar con respecto a ella una
política prudente.
3. Los diversos sectores de la pequeña
burguesía, aparte del campesinado
La pequeña burguesía,
aparte de los campesinos, comprende la gran masa de los intelectuales,
los pequeños comerciantes, los artesanos y los profesionales.
La condición de estos sectores
es más o menos similar a la de los campesinos medios; todos
ellos sufren la opresión del imperialismo, el feudalismo
y la gran burguesía, y se acercan cada día más
a la ruina o la indigencia.
Estos sectores pequeñoburgueses
constituyen, por consiguiente, una de las fuerzas motrices de
la revolución y un aliado confiable del proletariado. Y
sólo bajo la dirección de éste podrán
conseguir su liberación.
A continuación los analizaremos.
Primero, los intelectuales y los jóvenes
estudiantes. No constituyen una clase o capa social independiente.
Pero, en la China de hoy, a juzgar por su origen familiar, sus
condiciones de vida y su posición política, en su
mayor parte pueden ser catalogados dentro de la pequeña
burguesía. Su número ha crecido considerablemente
en los últimos decenios. A excepción de aquellos
intelectuales próximos al imperialismo y a la gran burguesía
y que sirven a éstos contra el pueblo, los intelectuales
y los jóvenes estudiantes sufren, en general, la opresión
del imperialismo, el feudalismo y la gran burguesía, y
viven bajo la amenaza de verse sin trabajo u obligados a dejar
sus estudios. En consecuencia, sus tendencias revolucionarias
son muy fuertes. Están dotados, en mayor o menor grado,
de conocimientos científicos capitalistas, poseen una aguda
sensibilidad política y, en la presente etapa de la revolución
china, desempeñan con frecuencia un papel de vanguardia
o sirven de puente con las masas. Pruebas fehacientes de ello
son el movimiento de los estudiantes chinos en el extranjero antes
de la Revolución de 1911, el Movimiento del 4 de Mayo de
1919, el Movimiento del 30 de Mayo de 1925 y el Movimiento del
9 de Diciembre de 1935. En particular, la gran masa de los intelectuales
relativamente pobres pueden unirse con los obreros y campesinos
para participar en la revolución o apoyarla. En China,
también fue entre los intelectuales y los jóvenes
estudiantes donde primero se difundió ampliamente y se
aceptó la ideología marxista-leninista. Sin la participación
de los intelectuales revolucionarios, es imposible tener éxito
en la organización de las fuerzas revolucionarias y en
la labor revolucionaria. Pero, mientras no se han incorporado
de todo corazón a las luchas revolucionarias de las masas
y no se deciden a servir a los intereses de las masas y a integrarse
con ellas, los intelectuales, a menudo, tienden al subjetivismo
y al individualismo, y se muestran poco prácticos en su
pensamiento y vacilantes en su acción. Por consiguiente,
aunque la gran masa de intelectuales revolucionarios de China
desempeñan un papel de vanguardia y sirven de puente con
las masas, no todos continúan siendo revolucionarios hasta
el fin. En los momentos críticos, una parte de ellos abandonan
las filas revolucionarias y se hunden en la pasividad, y un pequeño
número incluso se convierten en enemigos de la revolución.
Los intelectuales sólo pueden superar estos defectos participando
por largo tiempo en la lucha de las masas.
Segundo, los pequeños comerciantes.
Por regla general, poseen pequeñas tiendas y contratan
pocos dependientes o ninguno. Víctimas de la explotación
del imperialismo, la gran burguesía y los usureros, viven
bajo la amenaza de la bancarrota.
Tercero, los artesanos. Son muy numerosos.
Disponen de sus propios medios de producción y no contratan
obreros, o sólo tienen uno o dos aprendices o ayudantes.
Su condición es similar a la de los campesinos medios.
Cuarto, los profesionales. Esta categoría
comprende gente de diversas profesiones, por ejemplo los médicos.
No explotan a otros o sólo lo hacen en pequeña medida.
Su condición es semejante a la de los artesanos.
Los sectores de la pequeña burguesía
arriba mencionados constituyen una inmensa multitud a la que debemos
ganarnos y cuyos intereses debemos proteger, porque, en general,
pueden sumarse a la revolución o apoyarla, y son muy buenos
aliados. Su debilidad reside en que algunos se dejan influir fácilmente
por la burguesía; por eso, tenemos que preocuparnos de
efectuar entre ellos una labor revolucionaria de propaganda y
de organización.
4. El campesinado
El campesinado, que constituye aproximadamente
el 80 por ciento de la población total de China, es hoy
la fuerza principal de su economía nacional.
Dentro del campesinado se está
produciendo un intenso proceso de diferenciación.
Primero, los campesinos ricos. Representan
alrededor del 5 por ciento de la población rural (ellos
y los terratenientes representan juntos alrededor del 10 por ciento),
y se los denomina burguesía rural. Los campesinos ricos
de China, en su gran mayoría, dan en arriendo una parte
de sus tierras, practican la usura y explotan sin piedad a los
asalariados agrícolas; por lo tanto, tienen un carácter
semifeudal. Pero, por lo común, participan en el trabajo
físico, y en este sentido forman parte del campesinado.
La forma de producción que representan continuará
siendo útil durante cierto período. Hablando en
términos generales, pueden contribuir en algo a la lucha
antiimperialista de las masas campesinas y mantenerse neutrales
en la lucha revolucionaria agraria contra los terratenientes.
De ahí que no debamos identificarlos con los terratenientes,
ni adoptar prematuramente la política de eliminarlos.
Segundo, los campesinos medios. Representan
alrededor del 20 por ciento de la población rural. Por
lo general, no explotan a otros y se autoabastecen económicamente
(pueden tener algún excedente en los años de buena
cosecha, y, ocasionalmente, emplear asalariados o prestar pequeñas
sumas a interés); sufren la explotación del imperialismo,
la clase terrateniente y la burguesía. Están privados
de derechos políticos. Algunos no tienen suficientes tierras,
y sólo una parte (los campesinos medios acomodados) disponen
de un pequeño excedente de tierras. No sólo pueden
incorporarse a la revolución antiimperialista y la revolución
agraria, sino también aceptar el socialismo. Por eso, los
campesinos medios en su totalidad pueden ser un aliado confiable
del proletariado y una parte importante de las fuerzas motrices
de la revolución. Su actitud en pro o en contra de la revolución
es uno de los factores decisivos para la victoria o derrota de
ésta, lo que es particularmente cierto cuando, en virtud
de la revolución agraria, pasan a constituir la mayoría
de la población rural. Tercero, los campesinos pobres.
Ellos y los asalariados agrícolas
representan juntos alrededor del 70
por ciento de la población rural. Los campesinos pobres
son las vastas masas campesinas sin tierra o con muy poca tierra,
el semiproletariado rural, la mayor fuerza motriz de la revolución
china, el aliado natural y más confiable del proletariado
y el contingente principal en las filas de la revolución
china. Los campesinos pobres y los medios no pueden conseguir
su liberación sino bajo la dirección del proletariado,
y éste, a su vez, sólo formando una sólida
alianza con ellos puede conducir la revolución a la victoria;
de otra manera, la victoria no será posible. El término
"campesinado" se refiere principalmente a los campesinos
pobres y los medios.
5. El proletariado
Dentro del proletariado chino hay de
dos y medio a tres millones de obreros de la industria moderna,
y unos doce millones de trabajadores asalariados de las pequeñas
industrias, la industria artesana y el comercio en las ciudades;
además, constituyen una gran multitud el proletariado rural
(asalariados agrícolas) y los demás proletarios
de la ciudad y el campo.
Aparte de las cualidades fundamentales
que caracterizan al proletariado en general - ligazón con
la forma de economía más avanzada, fuerte sentido
de organización y de disciplina, y carencia de medios de
producción privados -, el proletariado chino posee otras
muchas cualidades destacadas.
Cuáles son?
Primera, el proletariado chino es más
resuelto y consecuente en la lucha revolucionaria que ninguna
otra clase, porque sufre una triple opresión (la del imperialismo,
la burguesía y las fuerzas feudales), cuya intensidad y
crueldad raramente se observa en otras naciones del mundo. Dado
que en la China colonial y semicolonial no existe, como en Europa,
base económica para el socialreformismo, el proletariado
en su conjunto, salvo unos pocos vendeobreros, es la clase más
revolucionaria.
Segunda, desde su aparición en
el escenario de la revolución, el proletariado chino ha
sido dirigido por su propio partido revolucionario, el Partido
Comunista de China, y ha llegado a ser la clase políticamente
más consciente de la sociedad china.
Tercera, como el proletariado chino,
por su origen, está formado en su mayoría por campesinos
arruinados, tiene vínculos naturales con las grandes masas
campesinas, lo cual le facilita formar una estrecha alianza con
ellas.
Por lo tanto, a pesar de ciertas debilidades
inevitables, como por ejemplo su número relativamente pequeño
(en comparación con el campesinado), su relativa juventud
(en comparación con el proletariado de los países
capitalistas) y su nivel educacional relativamente bajo (en comparación
con la burguesía), el proletariado chino ha Llegado a ser
la fuerza motriz más fundamental de la revolución
china. Sin su dirección, la revolución china de
ningún modo podría triunfar. Para tomar un ejemplo
del pasado, la Revolución de 1911 abortó porque
el proletariado no participó en ella de manera consciente
y porque aún no existía el Partido Comunista. Un
ejemplo reciente es la revolución de 1924-1927. Durante
un tiempo, ésta obtuvo grandes victorias gracias a la participación
y a la dirección conscientes del proletariado, así
como a la existencia del Partido Comunista; pero terminó
en el fracaso debido a que la gran burguesía traicionó
su alianza con el proletariado y el programa revolucionario común,
y a que el proletariado chino y su partido no tenían aún
una rica experiencia revolucionaria. Un ejemplo actual es la Guerra
de Resistencia contra el Japón. Debido a que el proletariado
y el Partido Comunista han ejercido desde el comienzo la dirección
sobre el frente único nacional antijaponés, toda
la nación se ha unido y la gran Guerra de Resistencia ha
sido emprendida y llevada adelante con resolución.
El proletariado chino debe comprender
que, aun siendo la clase con la más alta conciencia política
y el mayor sentido de organización, no puede triunfar si
se apoya sólo en su propia fuerza. Para alcanzar la victoria,
tiene que organizar un frente único revolucionario uniéndose,
según las distintas circunstancias, con todas las clases
y capas que puedan participar en la revolución. De todas
las clases de la sociedad china, el campesinado es el firme aliado
de la clase obrera, la pequeña burguesía urbana,
un aliado confiable, y la burguesía nacional, un aliado
en determinados períodos y hasta cierto punto. Esta es
una de las leyes fundamentales comprobadas por la historia de
la revolución de la China contemporánea.
6. El lumpenproletariado
La condición colonial y semicolonial
de China ha hecho aparecer en el campo y la ciudad una multitud
de desempleados. Sin ningún medio decente para ganarse
la vida, muchos de ellos se ven obligados a recurrir a medios
deshonestos; de ahí los bandoleros, gángsters, mendigos
y prostitutas y los numerosos profesionales de la superstición.
Esta capa social es vacilante; algunos de ellos se dejan comprar
fácilmente por las fuerzas reaccionarias, en tanto que
otros pueden unirse a la revolución. Carecen de espíritu
constructivo, son más proclives a la destrucción
que a la construcción, y aquellos que se incorporan a la
revolución se convierten en una fuente de la mentalidad
de "insurrectos errantes" y del anarquismo en nuestras
filas. Por eso, tenemos que saber reeducarlos a la vez que precavernos
de su tendencia a la destrucción.
Hasta aquí nuestro análisis
de las fuerzas motrices de la revolución china.
5. El Carácter de la Revolución
China
Ahora ya comprendernos la naturaleza
de la sociedad china, es decir, la índole especial de China;
tenemos así el requisito esencial para solucionar todos
los problemas concernientes a la revolución china. También
sabemos ya cuáles son los blancos, las tareas y las fuerzas
motrices de la revolución china, cuestiones básicas
de la revolución china en la presente etapa, que dimanan
de la naturaleza particular de la sociedad china, de la índole
especial del país. Habiendo comprendido todo esto, podemos
ahora entender otra cuestión básica: el carácter
de la revolución china.
¿Cuál es, pues, el carácter
de la revolución china en la presente etapa? ¿Es
una revolución democrático-burguesa o una revolución
socialista proletaria? Desde luego, es la primera y no la segunda.
Puesto que la sociedad china es colonial,
semicolonial y semifeudal, que los enemigos principales de la
revolución china son el imperialismo y las fuerzas feudales,
que las tareas de la revolución china consisten en derrocar
a estos dos enemigos principales por medio de una revolución
nacional y democrática, que en esta revolución también
la burguesía toma parte en ciertos períodos, y que,
incluso cuando la gran burguesía traiciona a la revolución
pasando a ser enemiga suya, el filo de la revolución sigue
dirigido contra el imperialismo y el feudalismo y no contra el
capitalismo y la propiedad privada capitalista en general, dado
todo esto, la revolución china en la presente etapa no
es, por su carácter, socialista proletaria, sino democrático-burguesa[25].
No obstante, la revolución democrático-burguesa
en la China de hoy ya no es del tipo viejo, corriente, ya anticuado,
sino de un tipo nuevo, particular. Este es el tipo de revolución
que se desarrolla actualmente en China y en todas las colonias
y semicolonias, y lo denominamos revolución de nueva democracia.
La revolución de nueva democracia forma parte de la revolución
socialista proletaria mundial, pues se opone resueltamente al
imperialismo o capitalismo internacional. En lo político,
se propone implantar la dictadura conjunta de las diversas clases
revolucionarias contra los imperialistas, los colaboracionistas
y los reaccionarios, y se opone a la transformación de
la sociedad china en una sociedad de dictadura burguesa. En lo
económico, tiene como propósito nacionalizar el
gran capital y las grandes empresas de los imperialistas, los
colaboracionistas y los reaccionarios, y distribuir la tierra
de la clase terrateniente entre los campesinos; junto con ello,
conservará las empresas capitalistas privadas en general
y no eliminará la economía de campesino rico. Así,
esta revolución democrática de nuevo tipo, aunque
por un lado desbroza el camino para el capitalismo, por el otro
crea las premisas para el socialismo. La presente etapa de la
revolución china es una etapa de transición cuyo
objetivo consiste en poner fin a la sociedad colonial, semicolonial
y semifeudal y preparar las condiciones para la edificación
de la sociedad socialista, o sea, es el proceso de una revolución
de nueva democracia. Este proceso empezó sólo después
de la Primera Guerra Mundial y de la Revolución de Octubre
en Rusia, y, en China, comenzó con el Movimiento del 4
de Mayo de 1919. Por revolución de nueva democracia se
entiende una revolución antiimperialista y antifeudal de
las grandes masas populares bajo la dirección del proletariado.
Sólo a través de una revolución semejante
puede la sociedad china avanzar hasta el socialismo; no hay otro
camino.
La revolución de nueva democracia
es muy diferente de las revoluciones democráticas que tuvieron
lugar en los países de Europa y Norteamérica; no
conduce a la dictadura de la burguesía, sino a la dictadura
de frente único de las diversas clases revolucionarias
bajo la dirección del proletariado. En la Guerra de Resistencia
contra el Japón, el Poder democrático antijaponés
establecido en las bases de apoyo, dirigidas por el Partido Comunista
de China, es el Poder de frente único nacional antijaponés;
no es ni la dictadura de la burguesía sola ni la del proletariado
solo, sino una dictadura conjunta de las diversas clases revolucionarias
bajo la dirección del proletariado. Todos los que estén
en favor de la resistencia al Japón y de la democracia
tienen derecho a participar en este Poder, sean cuales fueren
los partidos o grupos a que pertenezcan.
La revolución de nueva democracia
también difiere de la revolución socialista; sólo
procura derrocar la dominación de los imperialistas, los
colaboracionistas y los reaccionarios en China, pero no elimina
a ningún sector del capitalismo que pueda contribuir a
la lucha antiimperialista y antifeudal.
La revolución de nueva democracia
coincide en lo esencial con la revolución preconizada en
1924 por Sun Yat-sen con sus Tres Principios del Pueblo. En el
"Manifiesto del I Congreso Nacional del Kuomintang",
publicado en aquel año, Sun Yat-sen declaraba:
"En los Estados modernos,
el llamado sistema democrático está en general monopolizado
por la burguesía y se ha convertido simplemente en un instrumento
de opresión contra la gente sencilla. En cambio, según
el Principio de la Democracia sostenido por el Kuomintang, el
sistema democrático es un bien común de toda la
gente sencilla y no se permite que sea propiedad exclusiva de
unos pocos."
Y añadía:
"Todas las empresas, pertenecientes
a chinos o extranjeros, que fueren de carácter monopolista
o demasiado grandes para la administración privada, tales
como bancos, ferrocarriles y líneas aéreas, serán
administradas por el Estado, con el fin de que el capital privado
no pueda dominar la vida material del pueblo; éste es el
sentido fundamental de la limitación del capital."
Y, por último, en su Testamento,
Sun Yat-sen enunciaba así el principio básico para
la política interior y la exterior: "[. . .] debemos
despertar a las masas populares y unirnos en una lucha común
con las naciones del mundo que nos traten en pie de igualdad."
Así, los Tres Principios del Pueblo de vieja democracia,
acordes con la vieja situación internacional e interior,
fueron transformados en los Tres Principios del Pueblo de nueva
democracia, acordes con la nueva situación internacional
e interior. El Partido Comunista de China se refería justamente
a estos últimos Tres Principios del Pueblo, y no a otros,
cuando declaró, en su manifiesto del 22 de septiembre de
1937, que "siendo los Tres Principios del Pueblo [. . .]
lo que China necesita hoy, nuestro Partido está dispuesto
a luchar por su completa realización". Estos son los
Tres Principios del Pueblo de Sun Yat-sen, que entrañan
las Tres Grandes Políticas: alianza con Rusia, alianza
con el Partido Comunista y ayuda a los campesinos y obreros. En
las nuevas condiciones internacionales e interiores, cualquier
tipo de Tres Principios del Pueblo que se separen de las Tres
Grandes Políticas no son revolucionarios. (Aquí
no vamos a referirnos al hecho de que el comunismo y los Tres
Principios del Pueblo coinciden tan sólo en el programa
político básico para la revolución democrática
y difieren en todos los demás aspectos.)
De esta manera, en la revolución
democrático-burguesa de China no se puede ignorar el papel
del proletariado y del campesinado y demás sectores de
la pequeña burguesía, ni al formar el frente de
lucha (el frente único) ni al organizar el Poder estatal.
Quienes tratan de dejarlos al margen no podrán resolver
el problema del destino de la nación china ni ningún
otro problema del país. La república democrática
que ha de crearse en la presente etapa de la revolución
debe ser tal que los obreros y los campesinos y demás sectores
de la pequeña burguesía tengan en ella la posición
y el papel que les corresponden. En otras palabras, debe ser una
república democrática basada sobre la alianza revolucionaria
de la clase obrera, el campesinado, la pequeña burguesía
urbana y otros elementos antiimperialistas y antifeudales. Sólo
con la dirección del proletariado es posible establecer
cabalmente una república de esta índole.
6. Las Perspectivas de la Revolución
China
Aclaradas las cuestiones básicas
- naturaleza de la sociedad china, y blancos, tareas, fuerzas
motrices y carácter de la revolución china en la
presente etapa -, resulta fácil comprender el problema
de las perspectivas de la revolución china, es decir, el
problema de la relación entre la revolución democrático-burguesa
y la revolución socialista proletaria, la relación
entre las etapas presente y futura de la revolución.
Dado que la revolución democrático-burguesa
de China en la etapa actual no es del tipo viejo, corriente, sino
que es una revolución democrática de tipo nuevo,
particular, una revolución de nueva democracia, y que la
revolución china se desarrolla en la nueva situación
internacional de los años 30 y 40 del siglo XX, caracterizada
por el ascenso del socialismo y la declinación del capitalismo,
en la época de la Segunda Guerra Mundial y en un período
de revoluciones, no cabe duda de que la perspectiva Final de la
revolución china no es el capitalismo, sino el socialismo
y el comunismo.
Dado que en la presente etapa de la
revolución china nos proponemos terminar con la condición
colonial, semicolonial y semifeudal de la sociedad actual, o sea,
luchar por la realización completa de la revolución
de nueva democracia, es de suponer, y nada tiene de sorprendente,
que la economía capitalista se desarrolle en cierta medida
en la sociedad china después de la victoria de la revolución,
porque ésta habrá barrido los obstáculos
para el desarrollo del capitalismo. Un resultado inevitable de
la victoria de la revolución democrática en China,
país económicamente atrasado, será cierto
desarrollo del capitalismo. Sin embargo, éste constituirá
sólo uno de los resultados de la revolución china,
y no todos. En suma, sus resultados serán el desarrollo
tanto de elementos de capitalismo como de elementos de socialismo.
¿Cuáles son estos últimos? El creciente peso
específico del proletariado y del Partido Comunista entre
las fuerzas políticas del país, la hegemonía
del proletariado y del Partido Comunista reconocida o susceptible
de ser reconocida por el campesinado, la intelectualidad y la
pequeña burguesía urbana, y el sector estatal en
la economía de la república democrática y
el sector cooperativo perteneciente al pueblo trabajador. Todos
éstos son elementos de socialismo. Como, además,
la situación internacional es favorable, muy probablemente
la revolución democrático-burguesa china evitará
finalmente el camino capitalista y desembocará en el socialismo.
7. La Doble Tarea de la Revolución
China y el Partido Comunista de China
Resumiendo las anteriores secciones
del presente capítulo, podemos ver que la revolución
china, considerada en su conjunto, tiene una doble tarea. Dicho
de otra manera, comprende una revolución democrático-burguesa
(la revolución de nueva democracia) y una revolución
socialista proletaria, la revolución de la presente etapa
y la de la etapa futura. En el cumplimiento de esta doble tarea
revolucionaria, la dirección incumbe al Partido Comunista
de China, partido del proletariado chino; sin su dirección
ninguna revolución puede triunfar.
Dar cima a la revolución democrático-burguesa
(la revolución de nueva democracia) y, cuando estén
dadas todas las condiciones necesarias, transformarla en una revolución
socialista, he aquí en su totalidad la grande y gloriosa
tarea revolucionaria del Partido Comunista de China. Todos los
miembros del Partido deben luchar por su cumplimiento y en ningún
caso dejarla a medio camino. Algunos militantes políticamente
inmaduros piensan que nuestra tarea se limita a la actual revolución
democrática y no incluye la futura revolución socialista,
o creen que la presente revolución o la revolución
agraria son ya la revolución socialista. Hay que subrayar
que estos puntos de vista son erróneos. Todo comunista
tiene que saber que, tomado en su conjunto, el movimiento revolucionario
chino dirigido por el Partido Comunista de China abarca dos etapas:
la revolución democrática y la socialista. Se trata
de dos procesos revolucionarios cualitativamente distintos, y
sólo después de consumado el primero se puede pasar
al cumplimiento del segundo. La revolución democrática
es la preparación necesaria para la revolución socialista,
y la revolución socialista es la dirección inevitable
para el desarrollo de la revolución democrática.
El objetivo final por el cual luchan todos los comunistas es la
instauración definitiva de la sociedad socialista y de
la comunista. Sólo comprendiendo tanto las diferencias
como las interconexiones entre la revolución democrática
y la revolución socialista, podremos dirigir correctamente
la revolución china.
Fuera del Partido Comunista de China,
ningún otro partido (burgués o pequeñoburgués)
está a la altura de la tarea de dirigir hasta su consumación
las dos grandes revoluciones de China, la democrática y
la socialista. Desde el mismo día en que nació,
el Partido Comunista de China ha tomado sobre sí esta doble
tarea, y durante dieciocho años cabales ha venido luchando
arduamente por su cumplimiento.
Esta es una tarea gloriosísima,
pero al mismo tiempo muy dura. Será imposible cumplirla
sin un Partido Comunista de China bolchevizado que abarque todo
el país, tenga un amplio carácter de masas y esté
plenamente consolidado en los terrenos ideológico, político
y organizativo. Por lo tanto, es deber de cada comunista tomar
parte activa en la construcción de un Partido así.
Notas
[1] El poder magnético de la
piedra imán fue mencionado ya en el siglo III a.n.e. por
Lü Pu-wei en su Almanaque, y Wang Chung, a principios del
siglo I, observó en su obra Lun Jeng que una cuchara imantada
se orienta hacia el Sur. A juzgar por las crónicas de viajes
escritas a principios del siglo XII, la brújula era ya
entonces de uso común entre los navegantes chinos.
[2] En antiguos documentos se registra
que Tsai Lun, eunuco de la dinastía Jan del Este, fue el
primero en fabricar papel con cortezas de árbol, cáñamo,
trapos y redes usadas. En el año 105 presentó su
invención al emperador, y, más tarde, el método
de fabricar papel con fibras vegetales se difundió gradualmente
por el país.
[3] Alrededor del año 600, en
tiempos de la dinastía Sui.
[4] Inventada por Pi Sheng durante el
reinado del emperador Yentsung, de la dinastía Sung.
[5] Inventada en China en el siglo IX,
según la tradición. Hacia el siglo XI, los chinos
ya usaban la pólvora en la artillería.
[6] Líderes del primer gran levantamiento
campesino en la historia de China. En el año 209 a.n.e.,
Chen Sheng y Wu Kuang, dos reclutas de un grupo de novecientos
en marcha a un puesto fronterizo para incorporarse a su guarnición,
organizaron en el distrito de Chisien (hoy Susien, provincia de
Anjui) una rebelión contra la tiránica dinastía
Chin, rebelión que no tardó en encontrar eco en
todo el país. Siang Yu y Liu Pang fueron los más
destacados entre los que se alzaron a continuación. El
ejército de Siang Yu aniquiló al grueso de las Fuerzas
de la dinastía Chin, y las tropas de Liu Pang tomaron la
capital de Chin. Más tarde, los dos lucharon entre sí,
y Siang Yu fue derrotado y muerto. Liu Pang fundó la dinastía
Jan.
[7] Levantamientos campesinos producidos
a finales de la dinastía Jan del Oeste. En ese entonces
hubo muchas revueltas campesinas. El año 8 Wang Mang, primer
ministro de la dinastía, destronó al emperador y
ocupó su lugar. Introdujo algunas reformas con miras a
apaciguar la agitación campesina. Pero, a consecuencia
del hambre reinante, las masas se sublevaron en Sinshi (hoy distrito
de Chingshan, provincia de Jupei) y en Pinglin (al Nordeste del
actual distrito de Suisien, provincia de Jupei). Los Tungma (Caballos
de Bronce) y los Chimei (Cejas Rojas) eran también fuerzas
campesinas que se alzaron durante el reinado de Wang Mang, en
las zonas que hoy constituyen el centro de la provincia de Jopei
y el centro de la provincia de Shantung, respectivamente; los
Chimei eran las fuerzas rebeldes campesinas más importantes.
[8] Fuerza campesina que se sublevó
bajo la jefatura de Chang Chüe en el año 184, durante
la dinastía Jan del Este. Se los llamaba Juangchin (Turbantes
Amarillos) porque sus soldados llevaban turbantes de ese color.
[9] Líderes de las poderosas
fuerzas campesinas que se sublevaron en Jonán y Jopei,
respectivamente, en el último período de la dinastía
Sui, a principios del siglo VII.
[10] Wang Sien-chi organizó el
año 874un levantamiento en Shantung. Al año siguiente,
Juang Chao organizó otro en su apoyo. Véase "Sobre
la rectificación de las ideas erróneas en el Partido",
nota 2, Obras Escogidas de Mao Tse-tung, t. I.
[11] Conocidos líderes de levantamientos
campesinos de comienzos del siglo XII, durante la dinastía
Sung; Sung Chiang actuaba en los límites entre las provincias
de Shantung, Junán y Chiangsú, y Pang La actuaba
en Chechiang y Anjui.
[12] En el año 1351, se produjeron
insurrecciones populares en diversas partes del país contra
la dinastía Yuan. En 1352, Chu Yuan-chang se incorporó
a las fuerzas campesinas insurrectas dirigidas por Kuo Tsi-sing
y, a la muerte de éste, llegó a ser su caudillo.
Finalmente, consiguió derrocar a la dinastía mongola
en 1368 y se convirtió en el primer emperador de la dinastía
Ming.
[13] Véase "Sobre la rectificación
de las ideas erróneas en el Partido", nota 3, Obras
Escogidas de Mao Tse-tung, t. I.
[14] Véase "Sobre la táctica
de la lucha contra el imperialismo japonés", nota
35, Ibíd.
[15] De 1856 a 1860, Inglaterra y Francia
sostuvieron conjuntamente una guerra de agresión contra
China, y los Estados Unidos y la Rusia zarista les prestaron ayuda.
El Gobierno de la dinastía Ching, que entonces concentraba
sus esfuerzos en reprimir la revolución campesina del Reino
Celestial Taiping, adoptó una política de resistencia
pasiva a los agresoras extranjeros. Las fuerzas aliadas anglo-francesas
ocuparon sucesivamente una serie de importantes ciudades, entre
ellas, Cantón, Tientsín y Pekín, saquearon
e incendiaron el Palacio Yuan Ming Yuan de Pekín y, finalmente,
obligaron al Gobierno de la dinastía Ching a firmar los
Tratados de Tientsín y de Pekín. En sus puntos principales,
estos Tratados estipularon la apertura al comercio exterior de
los puertos de Tientsín, Niuchuang, Tengchou, Taiwán,
Tanshui, Chaochou, Chingchou, Nankín, Chenchiang, Chiuchiang
y Jankou, y la concesión a los extranjeros de privilegios
para viajar y predicar sus religiones en el interior del país,
así como el privilegio de navegar por las aguas interiores
de China. De este modo, las fuerzas extranjeras de agresión
se extendieron a todas las provincias costeras de China y penetraron
tierra adentro.
[16] En 1882-1883, los franceses invadieron
el Norte de Vietnam. En 1884-1885, extendieron la guerra a las
provincias chinas de Kuangsí, Taiwán, Fuchién
y Chechiang. El corrompido Gobierno de la dinastía Ching,
aun cuando había ganado la guerra, Firmó con Francia
el humillante Tratado de Tientsín.
[17] En 1900, ocho potencias imperialistas
(Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, Francia, Rusia, Japón,
Italia y Austria) atacaron conjuntamente a China con el propósito
de aplastar el Movimiento Yijetuan, un movimiento del pueblo chino
contra la agresión extranjera. Nuestro pueblo les opuso
una heroica resistencia. Las fuerzas aliadas de las 8 Potencias
tomaron Taku y ocuparon Tientsín y Pekín. En 1901,
el Gobierno de la dinastía Ching firmó con los ocho
países imperialistas un tratado de paz, con arreglo al
cual China se comprometió a pagarles 450 millones de taeles
de plata por concepto de "indemnizaciones", y les concedió
el privilegio de acantonar tropas en Pekín y en la zona
de Pekín-Tientsín-Shanjaikuan.
[18] Uno de los privilegios que las
potencias imperialistas arrancaron a la vieja China mediante tratados
desiguales. Fue estipulado por primera vez en el Tratado Chino-Británico
de Jumen en 1843; y en el Tratado Chino-Norteamericano de Wangsia
en 1844. La jurisdicción consular significaba que, si un
ciudadano de cualquier país que gozara de este privilegio
en China era acusado en un proceso, civil o criminal, no lo juzgaban
los tribunales chinos, sino el cónsul de su propio país.
[19] A partir de fines del siglo XIX,
las diversas potencias imperialistas agresoras dividieron a China
en diferentes esferas de influencia de acuerdo con el poderío
económico y militar de cada una en el país. Así,
por ejemplo, las provincias de los cursos medio c inferior del
río Yangtsé quedaron dentro de la esfera de influencia
inglesa; Yunnán, Kuangtung y Kuangsí, dentro de
la francesa; Shantung, dentro de la alemana; Fuchién, dentro
de la japonesa, y las tres provincias del Nordeste (hoy Liaoning,
Chilin y Jeilungchiang), dentro de la rusa. Después de
la guerra ruso-japonesa de 1905, la parte meridional de las tres
provincias del Nordeste quedó bajo la influencia japonesa.
[20] Zonas ocupadas por los países
imperialistas en los puertos que el Gobierno de la dinastía
Ching se vio obligado a abrir al comercio. En estas "concesiones"
se implantó un régimen colonial imperialista, completamente
independiente de la administración y la legislación
de China. Desde ellas, los imperialistas ejercían, directa
o indirectamente, su control político y económico
sobre el régimen de la clase feudal y de la burguesía
compradora china. Durante la revolución de 1924-1927, las
masas revolucionarias, dirigidas por el Partido Comunista de China,
iniciaron un movimiento por la recuperación de las "concesiones",
y en enero de 1927 recuperaron las "concesiones" inglesas
en Jankou y Chiuchiang. Pero, con la traición de Chiang
Kai-shek a la revolución, los imperialistas lograron conservar
sus "concesiones" en diversos lugares de China.
[21] Véase "Análisis
de las clases de la sociedad china". nota 1, Obras Escogidas
de Mao Tse-tung, t. 1.
[22] Cita de las tesis "Sobre el
movimiento revolucionario en los países coloniales y semicoloniales"
adoptadas por el VI Congreso de la Internacional Comunista.
[23] J. V. Stalin,: "la revolución
en China y las tareas de la Internacional Comunista", discurso
pronunciado el 24 de mayo de 1927 en la VIII Sesión Plenaria
del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista.
[24] J. V. Stalin: "Las perspectiva,
de la revolución en China".
[25] Véase V. I. Lenin, "El
programa agrario de la socialdemocracia en la primera revolución
rusa de 1905-1907".
Diciembre de 1939
[Libro
de texto escrito por el camarada Mao Tse-tung en el invierno de
1939 con la colaboración de algunos camaradas de Yenán.
El primer capítulo, "La sociedad china", fue
redactado por éstos y revisado por el camarada Mao Tse-tung,
quien, por su parte, escribió el segundo: "La revolución
china". Un tercer capítulo proyectado, "La construcción
del Partido", quedó inconcluso, pues los encargados
de su redacción no pudieron acabarlo. Con todo, los dos
capítulos presentes, en especial el segundo, han tenido
gran importancia para la educación del Partido Comunista
de China y del pueblo chino. Los puntos de vista del camarada
Mao Tse-tung sobre la nueva democracia, expuestos en este segundo
capítulo, habían de ser considerablemente desarrollados
en su trabajo "Sobre la nueva democracia", escrito en
enero de 1940.]