La
Privatización de Ecopetrol: Otro Atentado contra la Soberanía
Nacional
Bajo el disfraz de la "capitalización"
se anuncia la venta de un porcentaje de Ecopetrol a inversionistas
privados, lo cual no puede llamarse sino privatizar. También
se arguye que se trata de "democratizar" la propiedad
de esta rentable empresa, como si lo más democrático
no fuera que sean todos los colombianos, a través del Estado,
los dueños de la petrolera nacional, la número 36
del mundo. Se trata, en principio, de entregar el 20% de la primera
empresa del país, en ventas y utilidades, lo cual implica
que esta porción de las ganancias ya no entrará
a las arcas del Estado sino que será repartida entre los
nuevos accionistas, en detrimento de las finanzas públicas.
De hecho ya los ingresos
del Estado se han visto afectados por la venta a futuros, hecha
en los inicios del gobierno de Uribe, que comprometió esos
ingresos congelando el precio en US$30, cuando el petróleo
estaba a US$12, sin prever la escalada alcista que ha llevado
el crudo hasta más de US$70. Se argumenta, ahora, que se
requieren recursos frescos para financiar una política
exploratoria que contrarreste la caída de las reservas,
como consecuencia, precisamente, del abandono de la prospección
y búsqueda de nuevos pozos. El tardío afán
exploratorio pretende justificar la entrega de la petrolera a
los intereses privados, con el sofisma de la inyección
de capital, ocultando que Ecopetrol tiene en cuentas en el exterior
casi 4 billones de pesos, del llamado Fondo de Ahorro y Estabilización
Petrolera, rentando un ridículo 1%. Esta situación
forma parte de los compromisos del país con el Fondo Monetario
Internacional, mientras la Empresa se endeuda con la misma banca
extranjera que maneja esos recursos, a tasas mucho más
altas.
El país ha adolecido
de una política petrolera que defienda el interés
nacional y, cuando el alto precio del barril ha hecho crecer las
utilidades se quiere que el negocio caiga en manos del sector
privado, por ahora en un 20%, pero sin garantía de que
esa participación crezca en el futuro, como lo reconoció
el mismo presidente de Ecopetrol. Estamos hablando de entregarle
al lucro privado la primera empresa nacional, cuyas utilidades
fueron dos y media veces más altas que las de las nueve
empresas que le siguen en el ranking de las diez más grandes
de Colombia, que le transfirió al erario nacional más
de siete billones de pesos, el año pasado.
Otro de los argumentos
del gobierno es que Ecopetrol carece de autonomía financiera
y presupuestal, lo anterior se podría suplir si reforman
el estatuto orgánico del presupuesto, sacándola
de las cuentas generales de la nación, permitiendo así
que no dependa del presupuesto nacional y pueda adquirir créditos.
Así las inversiones y el endeudamiento quedarían
por fuera de las cuentas del Estado para todos los efectos, incluso
para los acuerdos con el FMI y los presupuestos de inversiones
y gastos de la empresa los definiría la respectiva Junta
Directiva.
Si se tratara de favorecer
los intereses nacionales deberían invertir los cuantiosos
recursos inmovilizados en el exterior para desarrollar un plan
de exploración serio y ampliar la capacidad de refinación,
de manera que dependamos menos de las importaciones de hidrocarburos.
En contravía de la nación el gobierno de Uribe Vélez
se apresta a entregar otra porción de la soberanía
patria.
Senador:
Jesús Bernal Amorocho
Agosto de 2006