El
Paro Cívico Nacional
Imperó la Ley de
los de Abajo
Sin obreros que trabajaran en las fábricas,
sin choferes que manejaran el transporte, sin dependientes que
abrieran el comercio; con la inmensa mayoría de la población
enarbolando las banderas del Paro Cívico Nacional y agitando
consignas de rechazo al régimen lopista, la capital del
país se convirtió en un hervidero de gentes humildes
y sencillas, seguras de su fuerza y orgullosas de su causa, que
se adueñaron de las calles y lograron implantar por más
de 24 horas la vigorosa, valerosa y necesaria "ley de los
de abajo".
A pesar de que el gobierno y los grandes
magnates de la industria amenazaron con despidos a todo el que
faltara a sus labores, en ningún establecimiento público
o privado se pudo comprobar la "absoluta normalidad",
pregonada por el régimen. Sólo al Presidente López
en su temblorosa y tartamuda alocución del miércoles
14, se le ocurrió, con el sol a las espaldas, declarar
que el Paro había sido un fracaso.
Desde Mucho Antes del Amanecer
Las últimas horas del 13 de septiembre
fueron de una febril actividad en todos los barrios indigentes
del sur de Bogotá. Envueltas en un ambiente de conspiración,
familias enteras se dedicaron a doblar grapas, almacenar llantas
viejas, preparar botellas de gasolina, alistar mechas, arrumar
bultos con vidrios rotos, recolectar estopa y miles de tachuelas.
Ni ancianos ni niños se daban un minuto de reposo.
Desde las 5 de la mañana, un
caudal humano comenzó a invadir la Avenida Caracas en las
entradas a los barrios San Carlos, Marco Fidel Suárez,
San Jorge, Santa Lucía y Las Colinas. Tres cuartos de hora
más tarde, más de 10 mil personas cortaron el cruce
de la Avenida 68 con la Autopista Sur. Una pesada casamata del
tránsito había sido destruida y arrojada por pedazos
en mitad de la calzada. Luego de varios enfrentamientos sin cuartel
con los uniformados, un grupo de manifestantes refuerza el tapón
con enormes bloques de concreto. Aparece una inmensa muchedumbre,
imbuida de coraje y temeridad, con los restos de un chasis humeante
sobre los hombros. El armazón de acero calcinado levanta
chispas contra el pavimento. Nace uno de los primeros bloqueos
populares del 14 de septiembre.
Un Gigantesco Campo de Batalla
Mientras tanto, los habitantes de los
barrios Tejar, Alquería, Muzú, San Eusebio, Santa
Rita y La Fragua, ya habían convertido la Avenida 1o. de
Mayo en una trinchera inexpugnable. Hombres, mujeres, jóvenes
y niños se apoderaron de un extenso tramo de la carrilera
Soacha-Bogotá, y durante más de media hora sitiaron
a un tren de seis vagones a golpes de piedra, varillas de hierro
y canecas de basura atravesadas en la vía. A las 10 de
la mañana se presentó una violenta refriega con
la fuerza pública, y el pueblo, a la ofensiva, se tomó
las fábricas de Mármoles Andinos, Modulíneas,
Laboratorios Lutecia y Calzado La Corona. Los archivadores, escritorios,
máquinas de escribir y teléfonos volaron por las
ventanas.
Durante todo el día y parte de
la noche, los barrios populares del sur de la ciudad fueron escenario
de violentos forcejeos en los que alternativamente los contendientes
ganaban y perdían cada palmo de terreno. Las puertas de
las humildes viviendas estuvieron siempre abiertas para dar refugio
a quienes se batían en las calles.
El Rencor Ancestral de los Oprimidos
Tal vez porque los vecinos de Bonanza,
Las Ferias, Estrada, Palo Blanco y Tabora, al noroccidente de
Bogotá, conforman un cinturón de miseria alrededor
de la opulencia de los clubes y mansiones de la oligarquía,
los salvajismos de la Fuerza Disponible se presentaron aquí
con unas características especiales de crueldad y ensañamiento.
Derribando viejos muros de ladrillo,
arrancando semáforos, árboles y postes de alumbrado
eléctrico, los combatientes del pueblo bloquearon la calle
68 en sus principales cruces, la Avenida Boyacá y la Avenida
Rojas Pinilla. En el barrio Santa Helenita sus habitantes sitiaron
la central de teléfonos en un encuentro encarnizado con
la policía.
En Las Ferias, la multitud se pone en
movimiento y la tropa se ve obligada a retroceder, y es entonces
cuando centenares de gentes sumidas en el hambre y la desesperanza
se lanzan sobre las instalaciones del almacén YEP y arrasan
con candados, mallas y cerrojos. Las máquinas registradoras,
símbolos de la explotación y el alto costo de la
vida, se estrellan contra el piso. Un rencor ancestral que recorre
las venas de los oprimidos, después de largos años
de penuria y de estrechez insoportables, ha salido finalmente
a flote. Es el saqueo de los que han sido saqueados permanentemente.
Encerrados en Su propia Jaula
En Ciudad Kennedy, al suroccidente de
Bogotá, los trabajadores se ubicaron en los paraderos de
los buses desde mucho antes de la madrugada, y lograron la suspensión
total del transporte durante el resto del día. En la mañana
programaron una marcha de protesta contra el régimen que
recorrió cuadras enteras, en medio del apoyo vehemente
de todo el vecindario, y que terminó por concentrarse en
la Avenida 1o. de Mayo con carrera 76, a la entrada del barrio
Timiza. Allí se tomó la decisión de interceptar
la vía con vallas derrumbadas, troncos caídos y
grandes parches de aceite. Los uniformados tuvieron que replegarse
y buscar refugio dentro del furgón antimotines que los
había conducido hasta el sitio. Quedaron encerrados en
su propia jaula, hasta cuando se hicieron presentes los refuerzos
de tropa enviados en su auxilio.
En Mitad de un Polvorín
Paralizado por la falta de transporte,
el centro de Bogotá vivió la soledad de una ciudad
evacuada, cuya tensa calma era rota por las noticias permanentes
de pedreas, incendios, saqueos y enfrentamientos en los barrios
periféricos.
Un enorme porcentaje de establecimientos
comerciales había cerrado sus puertas ante el clima de
incertidumbre y de zozobra. En la carrera 13 con calle 33, centenares
de trabajadores oficiales se arremolinaron en la vía gritando
consignas de solidaridad con el Paro Cívico, y en las oficinas
centrales de Telecom y de la Empresa de Teléfonos vivaron
la jornada revolucionaria y cerraron las dependencias. La sede
principal del Banco de Bogotá tuvo que ser allanada por
la fuerza pública cuando los bancarios abandonaron sus
casillas y organizaron mítines en varios pisos del edificio.
Los compañeros de la Caja Agraria recorrieron en la tarde
la carrera séptima lanzando abajos al imperialismo yanqui
y al régimen lopista.
El Lenguaje de la Metralla
En los cuatro puntos cardinales de la
capital del país, el Paro Cívico Nacional se prolongó
hasta el jueves 15 de septiembre. Fueron más de 24 horas
de contiendas incesantes en las calles, donde el pueblo bogotano
desplegó su enorme capacidad para la lucha revolucionaria.
Más de 30 muertos que los organismos
del Estado han tenido que reconocer públicamente; cientos
de heridos y 3.800 detenidos son el desquite cobrado en Bogotá
por el régimen lopista. El "mandato de hambre, demagogia
y represión" demostró que el lenguaje de la
metralla es el único recurso que aún le sirve para
tratar de acallar el descontento cada día mayor de los
sectores populares.
En Antioquia
Nada Contuvo a las Masas
La nota característica del 14
de septiembre en Antioquia la constituyó la parálisis
generalizada que afectó en mayor o menor medida a todo
el departamento. Pasando por encima de la cruel represión
desatada en esta sección del país y acatando la
orden de cese impartida por las centrales CSTC, CGT, UTC y CTC,
las masas obreras de las distintas ramas de la producción
atendieron los múltiples frentes de lucha. En Turbo el
gobierno implantó el toque de queda pero no consiguió
apagar la rebeldía. Y así en otras partes, en donde
las medidas oficiales sóIo lograron avivar las llamas prendidas
desde el amanecer del miércoles del Paro Cívico
Nacional.
Todos Pusieron su Grano de Arena
La masacre de una decena de personas,
las heridas propinadas a innumerables manifestantes y la captura
de varios centenares de dirigentes y activistas del movimiento
sindical y de los partidos de izquierda, tampoco pudieron evitar
que en Medellín la protesta se sintiera en todo su rigor.
La capital antioqueña vio quebrantada completamente la
normalidad en fábricas, transporte, comercio, servicios,
educación y demás actividades cotidianas. Las gentes
de los barrios esparcieron por arterias y vías adyacentes
troncos, rocas, llantas incendiadas, botellas rotas, grapas y
la infalible tachuela. Todos los sectores sociales oprimidos y
discriminados pusieron su grano de arena. Por ejemplo, un automotor
fue incendiado en la zona de Santacruz, frente a una iglesia,
y cuando los piquetes armados acudieron al lugar encontraron a
la multitud congregada ante un sacerdote que explicaba la conveniencia
del movimiento.
En Aranjuez las llantas ardieron en
cada esquina y la autopista Medellín-Bogotá quedó
taponada por los residentes de Moravia y Zamora. Cosa igual sucedió
con las rutas hacia el noroccidente y sureste antioqueños.
Incontables invasores de Santo Domingo ocuparon la carretera de
Medellín a Guarne, desplegando pancartas del Frente por
la Unidad del Pueblo, FUP. En el corregimiento Machado dos radiopatrullas
huyeron ante el apedreo organizado por los campesinos. En la Central
Mayorista no se subastó una sola tonelada de alimentos
y el aeropuerto Olaya Herrera canceló la mayoría
de los vuelos.
Hombro a Hombro con los Insumisos
Proletarios de numerosas factorías
salieron a las calles a exteriorizar su repulsa al régimen,
y los maestros, en huelga desde el 22 de agosto, intensificaron
sus reclamos. Varias reuniones comunales se convirtieron en mítines
contra López Michelsen. La Juventud Patriótica,
JUPA, participó hombro a hombro con los insumisos en el
cumplimiento de la batalla general, tal como lo había consignado
públicamente en una asamblea general de estudiantes celebrada
en la Universidad de Antioquia. El 15, el estudiantado del Liceo
Antioqueño se enfrentó con atrevimiento a la policía
resultando heridos a bala cinco jóvenes. Ese mismo día
más de 4 mil educadores desfilaron y se concentraron en
la Plazuela Nutibara y el 16 su sede sindical fue allanada por
segunda vez en un mes.
Víctimas del Mandato Represivo
Con premeditada sevicia, la fusilería
gobiernista disparó contra los habitantes de los suburbios
en Medellín. En el 12 de Octubre luego de violentar la
puerta, un soldado descargó su arma sobre Mercedes Chica
Colorado, una joven e indefensa mujer embarazada, quien murió
poco después. En otros lugares se informó que por
lo menos seis personas perecieron bajo el fuego oficial.
Encarcelados Dirigentes Revolucionarios
Los uniformados detuvieron al militante
de nuestro Partido Alfonso Calderón, del Comité
Regional, y Marlie de Valencia, secretaria del sindicato de Vicuña,
cuando repartían volantes de la ANAPO y el MOIR llamando
al paro.
Por idénticas razones se privó
de la libertad a los moiristas Apolinar Muriel, en Yarumal, Alberto
Arroyave en Urabá, Antonio López y Basilio Calasanz
en Puerto Berrío y, en Bello, a José López,
de la dirección del Sindicato de Jornaleros Agropecuarios
de Antioquia. El compañero Alvaro Bedoya fue condenado
a 60 días de prisión por el alcalde de Turbo.
Darío Acevedo, presidente del
Comité de Lucha por la Unidad Sindical, CLUS, y Héctor
Vásquez, tesorero del sindicato de Polímeros, también
arrestados el 14 de septiembre, recibieron penas por 180 días.
Cuando cumplían una representación,
agentes de ltagüí apresaron a Eduardo Cárdenas
y Carlos Valencia, del Pequeño Teatro de Medellín,
integrantes del frente artístico del MOIR, acusados de
"ridiculizar al gobierno".
En Atlántico
Las Carreteras Fueron del Pueblo
Desde las cinco de la mañana,
habitantes de los barrios San Martín y San Luis, en Barranquilla,
iniciaron el bloqueo de la carretera de "La Cordialidad".
Sólo en las horas de la tarde, y utilizando armas de fuego,
fuerzas combinadas de la marina, el ejército y la policía,
pudieron avanzar por la importante vía interdepartamental.
Cambiando de táctica, los manifestantes se disgregaron
en pequeñas brigadas que hostilizaron hasta el anochecer
a los uniformados.
También interrumpieron los barranquilleros
el tránsito en la autopista del aeropuerto, en la Troncal
del Caribe y en la Carretera de Oriente. Nuevos contingentes se
sumaron a la insubordinación en los barrios Cevillar, Los
Educadores, El Hipódromo, Simón Bolívar y
El Bosque. Cerca a la invasión urbana "La Chinita"
dos vehículos fueron incendiados.
Todo el comercio de Barranquilla se
paralizó y, según reconoció "El Tiempo",
en la zona industrial sólo unas tres factorías operaron
normalmente. En el Terminal Marítimo no hubo labor alguna,
en la Zona Franca apenas se trabajó en un 40% y en la Electrificadora
del Atlántico las actividades fueron parciales. Hasta en
la gobernación y la alcaldía se hizo notoria la
ausencia de centenares de empleados.
Como fruto de las embestidas castrenses,
en "La Cordialidad" y el barrio El Bosque resultaron
heridos a bala Eduardo Pino, Miguel Amaya, Adolfo Guzmán,
Erasmo Anaya y una joven no identificada.
Al coliseo Cubierto fueron conducidos
por la policía más de mil manifestantes y Eduardo
Santiago, presidente de Utemac, fue condenado a seis meses de
prisión.
En los municipios de Santo Tomás,
Manatí, Baranoa, Sabanalarga y Sabanagrande, los pobladores
se tomaron las plazas, obstaculizaron el tránsito y apedrearon
edificios públicos.
Pasan de 30 los Muertos en Bogotá
Hasta ahora se han confirmado 33 asesinatos
cometidos por la fuerza pública durante las jornadas del
14 y 15 de septiembre en la capital de la República. La
lista de las víctimas es la siguiente:
Elda Janeth Morales Rodríguez |
Celina González de García |
| Edgar Moreno |
Jorge Ernesto Arévalo Sánchez |
| Tarcisio de Jesús Reyes |
José Marín |
Julio Morales |
Jorge Ramírez |
| lsmael León |
Gloria Ayala Soto |
| Armando Jiménez Suárez |
Alfredo Morales |
| José Luis Pulido |
Wilson Arismendi Mendoza |
| Pablo Alvarez |
Orlando Espitia |
| Josefina Rico Chicuasuque |
Pablo Neftalí León |
| Hugo López |
Jaime Espitia |
| José Fernández |
José López |
| Rosendo Arias |
Luis Alfredo López |
| Hernando Pagote Castañeda |
Luis Alfonso Blanco |
| José Edison Torres |
Francisco Pedraza |
| Elías Montoya |
Elías Montoya |
| Elías Montoya |
N. N. (menor) |
N. N. (hombre) |
N. N. (hombre) |
BELIGERANTES ACCIONES EN TODO EL PAIS
Norte de Santander
En Cúcuta, alumnos del lnem paralizaron
la avenida Guaymaral y los trabajadores impidieron el funcionamiento
de Coca-cola, Hipinto, Postobón, Gaseosas La Frontera,
Distribución de Bavaria, Tejares de Pescadero, Arrocera
Los Andes y el ICSS. Lo mismo hicieron loteros, vendedores ambulantes
y transportadores hacia San Antonio. El ejército apresó
a 30 manifestantes, entre ellos a los activistas de la USO, Horacio
Jáuregui y Elías Laguado.
En Pamplona se suspendió todo
el comercio. La tropa abrió el mercado a la fuerza pero
nadie se acercó. Cuando el alcalde conminó a los
choferes para que sacaran los carros, éstos le respondieron
activamente que si él se creía dueño de los
vehículos que mandara por las llaves. Los universitarios
celebraron mítines.
Actos públicos se realizaron
en Convención, Ocaña y Chinácota. La policía
encarceló en las dos primeras poblaciones a 15 personas.
Cauca
Trabajadores de Empaques, Lácteos,
Puracé, Instituto Agustín Codazzi, Carreteras Nacionales,
Caja Agraria y maestros, transportadores y estudiantes se solidarizaron
con el Paro, igual que pequeños cultivadores e indígenas.
Cuatro petardos estallaron en Popayán, uno en la casa del
terrateniente liberal Víctor Mosquera Chaux. Agentes armados
condujeron a los cuarteles a 35 compañeros revolucionarios,
uno de ellos Héctor Rodríguez, ejecutivo nacional
de Sintracreditario.
El 26 de agosto, el comando regional
del Paro Cívico en el Cauca (conformado por el Partido
Comunista, el Frente por la Unidad del Pueblo, Ruptura, el Bloque
Socialista, Fetracauca, Utracauca, CRIC, Comité de Solidaridad,
Sindicarrenales, Unimotor, Asoinca) declaró su decisión
de "vincularnos al gran Paro Cívico Nacional como
manifestación de nuestra protesta contra la clase dominante
encabezada hoy por el régimen oligárquico reaccionario
y antipopular de López".
Caldas
En Manizales, habitantes de los barrios
El Nevado, Baja Suiza, Las Colinas, Camilo Torres, Avanzada y
Sultana, ocuparon las vías junto a estudiantes del Instituto
Chipre y de la seccional de la Universidad Nacional. La policía
confinó en las cárceles a 28 personas, seis estudiantes
del Chipre y dos dirigentes del MOIR, los compañeros José
Ramón López Gómez y Diego Galvis. Los esbirros
maltrataron con saña a este último, arrojándolo
inconsciente a una celda.
Santander
Miles de asalariados de Cementos Diamante,
Sigma, Hipinto, Hilanderías del Fonce, Talleres Zabala,
Electrificadora, Curtiembres de Oriente, de la sección
de Teléfonos de las Empresas Municipales, obedecieron la
orden de cese en Bucaramanga. También los trabajadores
de los Hospitales Ramón González Valencia y los
de Barranca, San Gil y Socorro.
Pobladores de los suburbios bumangueses
y del municipio de Floridablanca arrojaron guijarros sobre los
vehículos militares.
En Sabana de Torres, obreros de la Internacional
Petroleum Company Limited y de la Colombian Cities Services paralizaron
las instalaciones de las compañías imperialistas.
Los acompañaron en el cese los educadores y buena parte
del comercio.
Meta
La clase trabajadora de Villavicencio
suspendió actividades en Cocacola, Gaseosas del Llano,
Agustín Codazzi, Telecom, Inderena, Seguros Sociales, Carreteras,
Valorización, Ica, al lado de trabajadores de Sindigas,
Andepet, Adem, Industria Agropecuaria de San Martín, Sintrenal,
Sindicato de la Construcción, Sindicato de Obras Públicas
Municipales y pequeños comerciantes.
Unidades del ejército encalabozaron
a 20 personas, varias de ellas militantes del Partido Comunista
y de la Juco.
En Boyacá
SE APAGARON LOS HORNOS Y PRENDIO LA
INSURGENCIA
Millares de proletarios, campesinos
e indigentes de Boyacá, convirtieron la jornada del 14
de septiembre en un día amargo para sus seculares enemigos.
Numerosos trabajadores de Utrabo, Acerías
Paz de Río, Metalúrgica Boyacá, Represa Chivor,
carreteras, Estruco, ferrocarriles, Telecom, hospitales, transporte,
educación y bancos, con el apoyo del estudiantado y activistas
revolucionarios paralizaron a Tunja, Chiquinquirá, Moniquirá,
el Valle de Tenza y las provincias de Lengupá y Márquez.
Recorrieron las calles en manifestaciones a las que se unieron
labriegos y pequeños comerciantes, y, en Duitama y Sogamoso,
escenificaron valerosas contiendas contra la férula lopista.
Se Rebela Paz de Río
Hornos, minas, bandas de transporte
y máquinas dejaron de funcionar por completo, cual nunca
antes había sucedido en Acerías Paz de Río.
Desde el alba, barrios y veredas como Chámeza y Nazareth,
en Belencito, se convirtieron en fortines de resistencia popular.
Por las principales arterias de Sogamoso
desfiló el pueblo, con los proletarios metalúrgicos
a la cabeza, incluidos siete obreros norteamericanos encargados
de la refacción de los altos hornos. En español,
éstos Pronunciaron de manera incesante y con alegre vigor,
"Viva el paro". Ese mismo día, el 14, la empresa
anunció la cancelación de su contrato, pero inmediatamente
recibieron la solidaridad del sindicato de mineros y de las gentes
sogamoseñas.
Cae Rito Antonio Cardozo
Las calles de Duitama amanecieron en
manos de los asalariados del transporte, de las carreteras, de
los bancos, del hospital, de Sofasa, del almacén Ley, y
de los maestros y estudiantes del Colegio del Seminario, del Instituto
Rafael Reyes y la Universidad Pedagógica y Tecnológica.
Hacia el mediodía se gestó una concentración
que copó seis cuadras y se mantuvo en permanente agitación,
expresando a voz en cuello su odio contra el "mandato de
hambre". Cuando la tropa traída desde Santa Rosa de
Viterbo agredió a los manifestantes, se levantó
una auténtica marejada que la cercó con un cerrado
bombardeo de piedra. Un teniente ametralló entonces a la
multitud. Varios cuerpos se desplomaron. Uno ya exánime
pudo ser rescatado: se trataba del cadáver del mecánico
Rito Antonio Cardozo.
Los enfrentamientos se reanudaron con
mayores bríos por la cólera que suscitó el
crimen. Un volquete del municipio fue incendiado y la brega de
los habitantes de Duitama se mantuvo hasta el filo de la medianoche.
Balas lo Unico Recibido del Gobierno
El jueves, más de 2 mil personas
marcharon con el féretro portando flores y banderas, y
lanzando gritos acusadores a la soldadesca. Octavio Bermúdez,
dirigente del MOIR, honró la memoria del hijo del pueblo
caído y señaló a los homicidas. Al abandonar
el cementerio, el sacerdote Manuel Sanabria y el compañero
Bermúdez fueron agredidos por la policía y conducidos
a los calabozos, donde se les sometió a nuevos vejámenes
sin que al militante de nuestro partido, salvajemente golpeado,
se le permitiera recibir atención médica. El 19
de septiembre, el gobernador de Boyacá lo condenó
a 180 días de cárcel y dispuso su traslado a la
Penitenciaría Nacional El Barne.
Plantando su dignidad en medio de su
pena, sin una lágrima y con la frente en alto, Esther de
Cardozo, viuda del compañero masacrado, exclamó:
"El paro era justo. Estamos muriéndonos de hambre
y no nos podemos dejar exterminar". Y agregó con odio:
"Lo único que recibimos del gobierno en toda la vida
fueron las balas que le metieron en el cuerpo a Rito".
"Libertad Para los Detenidos"
A la cárcel de Tunja llevaron
a los compañeros Mauricio Jaramillo, secretario regional
del MOIR, y Lino Granados, presidente de la seccional del Sindicato
de Paz de Río, por tomar parte activa en las movilizaciones
de repudio al sistema. Además se arrestó a Alirio
León, trabajador de Belencito; a Germán Cerquera,
Eurípides Chaparro, Hernando Castañeda y Miguel
Muñoz, de Duitama; Hernando Delgado, Néstor Guerrero,
Liborio Serna, Víctor Dávila, estudiantes de la
Pedagógica, y en Garagoa, al operario de Telecom, Luis
Medina.
BOLIVAR ACATO LA ORDEN
A pesar de la militarización
establecida en la zona industrial de Mamonal y en las calles por
parte de la infantería de marina, decididos trabajadores
abandonaron sus labores y vivaron en Cartagena el Paro Cívico
Nacional. Las factorías de Daniel Lemaitre, la zona portuaria,
Telecom, el mercado central, numerosos almacenes y las universidades,
colegios y escuelas, sufrieron la paralización de actividades
de los asalariados. En los barrios del Sur, sobre la Avenida Pedro
de Heredia, se efectuaron varios mítines.
Prisión para Trabajadores y Estudiantes
Cuando recorrían el centro agitando
el combate proletario, fueron apresados Ramiro Silva, Marco Fernández,
Jorge Villalba, Jacinto Ruiz, Rodolfo Gaitán, Jesús
Berna, Mariano Guasu, Alberto Alvarez, Marco Güeto, Jaime
Mesa y Manuel Ramón Valest. Los dos últimos presidente
y vicepresidente, respectivamente, de la subdirectiva de Sittelecom.
Ese mismo día, los gendarmes
detuvieron a los militantes del MOIR Alfonso Leonidas Lorza, Felipe
Gómez y Luz María Vega y con anterioridad, el 6
de septiembre, a Simón Mekler en los alrededores de Cicuco,
cuando repartía chapolas de nuestro Partido invitando a
los obreros a librar la contienda nacional.
Los estudiantes de la Universidad Libre
y el Liceo de la Costa, Donaldo Ardila, Fernando Caro, José
Francisco Méndez, Gualberto Berrío y Alfonso Aroas,
pasaron también a las cárceles por proclamar públicamente
su radical desafecto con el régimen.
NARIÑO DIO SU CUOTA DE REBELDIA
En Pasto los ciudadanos desinflaron
centenares de neumáticos y apedrearon a las tropas lopistas
que querían acallarlos. Un bus ardió en el barrio
San Ignacio por violar la orden de paro.
En Ipiales y Tumaco se efectuaron manifestaciones
y la policía detuvo, en la primera ciudad, a tres estudiantes.
En el puerto tumaqueño fueron privados de la libertad los
compañeros del MOIR, Jorge Ortíz y Alberto Alzate.
En la capital de Nariño, 16 activistas de las protestas
estuvieron retenidos, entre ellos Alejandro Jurado Mier, directivo
del Sindicato de la Caja Agraria, y trabajadores de carreteras
que abandonaron sus frentes de operación.
Claudio Torres Pérez, Luis Hugo
Noguera, Humberto Vela Huertas, Jesús Ortiz y Carlos Humberto
Henríquez, periodistas y trabajadores de la emisora Voz
del Galeras, pagaron prisión por atreverse a romper la
mordaza que el régimen lopista estableció para las
informaciones radiales.
El secretario del MOIR en Nariño,
Heraldo Romero, fue detenido y condenado a 60 días de prisión.
El cabildo municipal aprobó una proposición de respaldo
al camarada Romero, demandando su inmediata libertad.
TOMA DE TIERRAS EN CASANARE
Centenares de campesinos invadieron
las tierras de grandes latifundistas en las regiones de Tilodirán,
El Amparo y Nunchía. Haciendas como "El Raudal",
"La Macarena" y "El Desecho" fueron tomadas,
y hasta en los predios de "Santa Bárbara", de
Francisco Aparicio Laserna, gerente general de Fedegán,
se plantaron los mojones de los necesitados. Varias asambleas
veredales aprobaron su vinculación al movimiento del 14
de septiembre.
"Ha llegado la hora en que nuestro
sufrimiento se transforme en fuerza", pregonaron los boletines
de agitación difundidos por el Comité de Paro de
Yopal, integrado, entre otros, por los sindicatos de maestros
y trabajadores del hospital, por la organización campesina
OCIDEC, los transportadores, empleados de la Caja Agraria y el
estudiantado del colegio Braulio González.
La población de Yopal exigió
ese día la pronta solución a los problemas en los
servicios, falta de carreteras adecuadas y apoyó las reivindicaciones
de los educadores.
El DAS Rural detuvo de manera arbitraria
a los compañeros del MOIR José Daniel Rodríguez,
Jeremías Silva y otros directivos del Comité de
Paro.
COMO REGUERO DE POLVORA SE EXTENDIO
LA PROTESTA
Valle
Miles de proletarios vallecaucanos inmovilizaron
importantes factorías, como Good Year, Codemaco, Fasa,
Chapas del Pacífico, Maderas Tropicales y Quaker. En Cali,
las federaciones sindicales denunciaron la retención de
obreros de Uniroyal, Croydon y Good Year. Moradores del barrio
Salomia apedrearon y quemaron vehículos y varias bombas
explotaron, una en el cuartel de la policía y otra en el
concejo.
Por primera vez en su historia, el ingenio
San Carlos, de Tuluá, Valle, fue completamente paralizado
por sus 1.500 trabajadores que comenzaron el paro desde el turno
de las 10 de la noche del día anterior. Los jornaleros
taponaron la vía hacia Riofrío, desafiaron la intimidación
policial y las amenazas de despido y, al conocer la noticia de
cuatro detenciones, organizaron mítines por los barrios
populares de Tuluá y exigieron la libertad de sus compañeros.
En el propio frente de trabajo fueron
apresados los dirigentes del sindicato Dagoberto Corrales, José
Pérez, Julián Hurtado, José Jaramillo, Horacio
Bueno y Octavio Londoño. La noche anterior al paro fue
encarcelado el presidente de la subdirectiva del Sindicato de
Telecom. También libraron la pelea cañeros de los
ingenios de Central Castilla y Balsilla, y en Puerto Tejada los
de los ingenios Bengala, Cabaña y Naranjo.
Tolima
400 operarios de Cementos Diamante,
trabajadores de Camisas Sporting, de Promín, del hospital
Federico Lleras y de la Universidad del Tolima, y maestros y transportadores,
engrosaron, junto con el estudiantado, la protesta del 14. En
las calles de lbagué y las carreteras que conducen a Girardot
y Honda se regaron tachuelas. En Chaparral se informó de
la detención del compañero Raúl Rojas.
Quindío
Arterias vitales de Armenia amanecieron
cubiertas de grapas y se cortó la comunicación con
Quimbaya. Maestros y trabajadores de la salud no se presentaron
a laborar. En Montenegro, el sacerdote Oscar Montoya Monroy se
puso a la cabeza de los mítines. Al ser arrestado, los
habitantes exigieron su libertad, que se produjo ese mismo día.
Soldados apresaron a 17 personas en Armenia, 16 en Montenegro
y 2 en Filandia y La Tebaida.
Risaralda
Se vieron paralizados por la determinación
proletaria, Jarcano, Don Félix, Hilos Cadena, Empresas
Públicas, ICSS, Transformadores TPL, Hospital San Jorge
y las obras en los caminos vecinales.
Las autoridades retuvieron a varios
miembros de Provivienda y a Arlés Marín, en Mistrató.
Magdalena
Los transportadores de Santa Marta no
respondieron a las peticiones del alcalde y guardaron sus vehículos.
Centenares de braceros no se presentaron en el terminal marítimo,
lo mismo que obreros de los ferrocarriles, Postobón, Plásticos
del Magdalena, Pepsicola y pasteurizadoras de leches.
Otras regiones
En Riohacha y Maicao, los comerciantes
decretaron paro cívico, con los trabajadores de carreteras
y Telecom. En el barrio Cándido Leguízamo de Neiva
fue apedreado un carro del F-2 en el que se transportaba el segundo
comandante de la policía. Un centenar de personas estuvo
detenido en los cuarteles. Obreros, maestros y estudiantes prolongaron
las acciones hasta el día siguiente. En La Dorada se cortaron
las líneas telegráficas de los ferrocarriles y el
"Expreso del Sol" quedó inmovilizado. En Apulo
pararon los cementeros de Diamante. En Arauca los educadores no
dictaron clases.
Corresponsales Tribuna Roja, TR No 29,
Octubre de 1977