Las Mujeres Sostienen la
Mitad del Cielo
Presentamos el siguiente texto sobre
la opresión y el papel de la mujer, son documentos que
hacen parte de las luchas de las mujeres en China bajo la dirección
del PCCh y del Presidente Mao Tse Tung.
La Mujer Trabajadora Constituye una
Gran Fuerza Revolucionaria
Hoy es la brillante fiesta de unidad
y combate de las mujeres trabajadoras de todo el mundo: 8 de Marzo,
Día Internacional de la Mujer Trabajadora. ¡Hacemos
llegar nuestros elevados saludos a las mujeres revolucionarias
de los diversos países del mundo y extendemos nuestras
calurosas felicitaciones a las mujeres trabajadoras de todas las
nacionalidades de nuestro país!
En los diferentes frentes de la revolución
y construcción socialistas de China, las mujeres constituyen
una gran fuerza. Durante la Gran Revolución Cultural Proletaria,
las mujeres de las zonas urbanas y rurales, incluidas aquellas
que en el pasado rara vez participaban en las actividades políticas,
se lanzaron activamente a la enconada lucha entre las dos líneas
para condenar oralmente o por escrito la línea revisionista.
Antes las mujeres nunca habían sido movilizadas con tanta
amplitud y tanta profundidad como en este movimiento. Su conciencia
respecto a la lucha de clases y la lucha entre las dos líneas
se ha elevado sin cesar. Ha surgido un gran número de mujeres
activistas y, en particular, un numeroso grupo de mujeres sobresalientes
procedentes de familias obreras y campesinas, que participan en
la dirección desde el nivel local hasta el central.
En el movimiento de masas por aprender
de Taching en la industria; aprender de Tachai en la agricultura,
las mujeres desempeñan su papel de “sostener la mitad
del cielo”. La aplastante mayoría de las mujeres
urbanas han rebasado los límites de sus hogares y toman
parte en el trabajo de la comunidad y en la labor productiva,
[y trabajan en organizaciones de producción “7 de
Mayo”]. El número de obreras y empleadas de China
ha registrado un gran aumento. En muchas zonas rurales, las mujeres
constituyen una importante fuerza de trabajo. En los frentes industrial
y agrícola existen muchos grupos de trabajo “8 de
Marzo”, equipos de ferroviarias “8 de Marzo”,
grupos de “muchachas de hierro” y “destacamentos
rojos de mujeres”, que forman brigadas de choque para la
producción. Las mujeres se esfuerzan por servir al pueblo
en los terrenos financiero, comercial, cultural, educacional y
de salud pública, incluyendo un gran número de médicas
descalzas, logrando nuevos éxitos. Las heroicas milicianas
han hecho contribuciones a la defensa de la patria socialista.
La tormenta de la Gran Revolución Cultural Proletaria ha
templado a la mujer trabajadora de las distintas nacionalidades,
provocando un nuevo desarrollo en el movimiento femenino de nuestro
país y un enorme cambio en la ideología de la mujer
china.
La emancipación de las mujeres
forma parte de la liberación del proletariado. Es imposible
lograr éxitos en la revolución y construcción
socialistas sin la participación activa de las mujeres
que ocupan la mitad de la población. Igualmente, tampoco
es posible la emancipación de las mujeres sin la victoria
de la revolución proletaria. La tarea fundamental del movimiento
femenino consiste en aprehender la lucha de clases y la lucha
entre las dos líneas, educar a las mujeres en el marxismo-leninismo-pensamiento
Mao Tsetung, eliminar la influencia remanente de la línea
revisionista de Liu Shao-chi y otros estafadores políticos
en el trabajo femenino y movilizar a las mujeres a participar
con entusiasmo en la lucha entre las dos clases, los dos caminos
y las dos líneas. Es erróneo observar y tratar el
trabajo femenino apartándose de la lucha de clases y la
lucha entre las dos líneas. Así no se podría
conducir el movimiento femenino por una ruta correcta. En la actualidad,
la crítica al revisionismo y la rectificación del
estilo de trabajo constituye una tarea primordial para todo el
Partido y toda la nación. Realizar bien esta tarea es la
clave para hacer bien los trabajos en las diversas regiones y
departamentos. En cuanto al trabajo entre las mujeres, es necesario
poner esta tarea en primer plano. Es menester movilizar a las
mujeres a leer y estudiar concienzudamente para aprehender y criticar
profundamente la esencia de la línea revisionista de Liu
Shao-chi y otros estafadores políticos, aumentar su capacidad
para distinguir el verdadero marxismo del falso y elevar su conciencia
de aplicación de la línea revolucionaria proletaria
del Presidente Mao.
La educación femenina sobre la
situación actual se debe combinar con la crítica
al revisionismo y la rectificación del estilo de trabajo,
basándose en la situación política interior
y exterior y las nuevas realizaciones logradas en diversos terrenos
del país por las amplias masas femeninas para alentar su
entusiasmo político y de trabajo. Las mujeres revolucionarias
de China no sólo deben prestar atención a la revolución
y construcción de su propio país, sino también
a las luchas revolucionarias de los pueblos y mujeres del mundo.
Manteniendo en mente tanto los intereses del país como
los del mundo, deben poner en pleno juego su espíritu internacionalista
proletario y esforzarse por contribuir a la emancipación
definitiva de toda la humanidad.
Las victorias de las revoluciones democrática
y socialista de nuestro país han abierto un anchuroso camino
para la emancipación de las mujeres. Hoy, la mujer china
ha adquirido la misma posición que los hombres tanto en
lo político, económico y cultural como en la vida
doméstica. Sin embargo, China cuenta con una historia de
2.000 años de dominación feudal, y están
profundamente arraigadas las viejas ideologías de las clases
explotadoras de prestar importancia a los hombres, despreciar
a las mujeres y considerarlas como esclavas y meros apéndices.
En China existen todavía las clases y la lucha de clases
y no se puede liquidar por completo los vestigios de las viejas
ideologías que desprecian a las mujeres. Tales ideologías
se reflejan en los siguientes hechos: no se presta suficiente
atención a la formación de un mayor número
de cuadros femeninos; en el campo no se pone totalmente en práctica
el principio de recibir igual salario por igual trabajo entre
el hombre y la mujer; algunas fábricas no quieren admitir
a las obreras, y el veneno remanente de la ideología feudal
influye todavía sobre el problema del matrimonio. Hay que
llevar a cabo una prolongada lucha contra estos viejos conceptos
y superar el desdeño a las mujeres. Hay que poner en práctica
el principio de igual salario por igual trabajo entre los hombres
y las mujeres, no se debe discriminar a las mujeres en el reclutamiento
de obreros, y hay que eliminar las viejas costumbres y prácticas
y establecer la nueva moral y hábitos socialistas respecto
al matrimonio.
El surgimiento de un gran número
de cuadros femeninos es una importante señal que marca
la liberación de las mujeres de nuestro país y es
una de las manifestaciones de la superioridad del sistema socialista.
En la práctica de la prolongada lucha revolucionaria, gran
número de cuadros femeninos se ha templado y ha madurado
en lo político y ellas son una apreciable riqueza para
la revolución. Pero, en la actualidad, el número
de los cuadros femeninos está lejos de satisfacer la necesidad
del desarrollo de la situación revolucionaria. Hay que
continuar preparando más cuadros femeninos para dirigir
aún mejor a las mujeres en su avance. En la dirección
a diversos niveles, las mujeres deben ocupar un determinado porcentaje.
Hay que dejarlas templarse en las impetuosas tormentas de la lucha,
emplearlas con audacia y formarlas con entusiasmo para aumentar
su capacidad y hacerlas crecer con mayor rapidez en lo político.
Para asegurar que las mujeres participen
en las actividades políticas, la producción, el
trabajo y el estudio, es necesario ayudarlas a tratar, partiendo
del punto de vista proletario, problemas tales como el amor, matrimonio,
familia y educación de los hijos, y boicotear las ideologías
burguesa y feudal en estos aspectos. Hay que prestar atención
a las características particulares de las mujeres y preocuparse
por sus dificultades específicas y solucionarlas. Hay que
hacer todo lo posible por administrar bien las casas cuna, guarderías
infantiles, salas de lactancia y centros de higiene para mujeres
y niños. Hay que preconizar el casamiento tardío
y la procreación planificada, así como la realización
conjunta de los quehaceres domésticos, según la
enseñanza de Lenin: “Incorporar a la mujer al trabajo
social productivo, arrancarla de la 'esclavitud doméstica',
liberarla de la subordinación — embrutecedora y humillante
— al eterno y exclusivo ambiente de la cocina y del cuarto
de los niños”.
Los Comités de Partido a todos
los niveles deben dar importancia al trabajo entre las mujeres
y reforzar su dirección sobre este trabajo, política
e ideológicamente. Los Comités de Partido deben
asignar un número de sus miembros para este trabajo. Hay
que consolidar y completar las organizaciones de mujeres a los
diversos niveles con la finalidad de convertirlas en competentes
ayudantes de los comités de Partido para hacer el trabajo
femenino y en organizaciones de combate para la movilización
de las mujeres. Hay que tener un determinado número de
cuadros femeninos y ayudarles a alcanzar decisión revolucionaria
para realizar bien el trabajo entre mujeres y superar la ideología
errónea de menospreciar este trabajo. Cuando programemos
tareas importantes, debemos tener en cuenta las características
de las mujeres, hacer arreglos apropiados y llevar a cabo el principio
de movilizar tanto a los hombres como a las mujeres.
El Presidente
Mao dice: “La época ha cambiado. Los hombres y las
mujeres son iguales. Las mujeres son capaces de hacer lo que pueden
realizar los hombres”. El Presidente Mao ha dado un enorme
aliento a las amplias masas de mujeres. Estas jamás deben
defraudar las solícitas esperanzas de nuestro gran líder.
Deben tener grandiosas y nobles aspiraciones, estudiar con ahínco
y trabajar duro por brindar nuevas y aún mayores contribuciones
a la revolución y construcción socialistas.
Fuentes y Apoyos:
Editorial del Diario del pueblo del
8 de marzo de 1973. Publicado en
Pekín Informa #10, Marzo 1973.
Mujeres
y el Partido en la China Revolucionaria, Delia Davin (Londres:
Cox & Wyman Ltd., 1974).
La Mitad
del Cielo de Claudie Broyelle.