Marx: El Filósofo
Más Importante de la Historia.
Resultado de una Reciente Encuesta
Por:
Hernán Montecinos - Escritor-Ensayista
En esta
nota voy hablar del resultado de una encuesta. Pero no de cualquier
encuesta, sino de una muy especial. En efecto, no se trata de
una encuesta para medir las bondades de tal o cual detergente,
o las bondades de tal o cual perfume o jabón. Ni menos
una encuesta referida al discreto encanto de la Bachellet, o la
corbata de Piñera, ni menos respecto de la sonrisa de Lavín.
Se trata, ni más ni menos, de una encuesta que viene a
resucitar al tantas veces enterrado, al queridísimo para
unos, y odiado para otros, el viejo socarrón y barbudo
de Carlos Marx.
Antes de entrar derechamente al tema
de la encuesta, quiero dejar sentado que siempre fui de la idea
y sostuve, en algunos de mis artículos, de que Carlos Marx,
era la más alta cumbre intelectual de todos los tiempos,
y ello con todas las excusas que me merecían otras cumbres
intelectuales como Platón, Nietzsche, Kant, Hegel, etc.
Este juicio lo sostuve, aún en el peor momento por la que
tuvo que pasar la teoría de Marx, en momentos de la caída
de los socialismos reales, asumiendo injustamente las consecuencias
teóricas y prácticas que de dicho hecho derivaron.
A este propósito, nunca pude
entender el de cómo reputados intelectuales que se apreciaron
en vida ser marxistas, al momento del colapso empezaron a abjurar
de ello, pasando a acomodarse en las teorías del capitalismo
triunfante, ni más ni menos en aquello a lo que de por
vida se habían opuesto. Su estrechez intelectual no los
hizo entender que así como la fuerza de las ideas matrices
de la fe cristiana no necesariamente tuvieron que perder vigencia
por causa de la Inquisición o las Cruzadas, así
tampoco las ideas de Marx tendrían que perder vigencia
por la dogmatización de que fueron objeto por el “marxismo
vulgar”.
No eso no lo entendieron. Fue más
fácil abandonar el campo de batalla de las ideas, para
pasar a acomodarse al nuevo stablishmen de un neoliberalismo salvaje
y despiadado. La apología de términos como mercado,
globalización, crecimiento, posmodernismo, etc., pasaron
a ser sus nuevos fetiches. Todo resultaba válido para justificar
sus involuciones. Enterrar las ideas de Marx les fue necesario,
como credencial para ser protagonistas y usufructuar del nuevo
orden impuesto en el campo de las ideas.
Por cierto, a pesar del descalabro de
finales de los 80, no me encontré sólo naufragando
en esta convicción, hubieron [sic] otros, no muchos, pero
tampoco muy pocos, que sostuvieron juicios en la misma línea.
En este marco resultan llamativos los juicios de Francis Wheen
(un no marxista), en su biografía sobre Marx (Kart Marx,
Ed. Debate).
Este escritor nos refiere, en la parte
introductoria de su ensayo, que cuando empezó a hacer su
investigación sus amigos lo miraban llenos de pena e incredulidad,
preguntándose el de cómo podía estar escribiendo
sobre un personaje tan “irrelevante desacreditado y pasado
de moda”, Sin embargo, a pesar de eso –cuenta el mismo
Wheen- continuó en su trabajo sin hacerles caso confesando,
a la vez, que cuando más estudiaba a Marx, más actual
le parecía su pensamiento.
Y no dejaba de tener razón, cuando
en su libro revela de que toda aquella parafernalia de discursillo
con que los teóricos se empezaron a llenar la boca respecto
a la nueva situación a enfrentar por el fenómeno
de la “globalización”, nunca cayeron en la
cuenta que aquello no hubiera sorprendido en lo más mínimo
a Marx, pues ya premonitoriamente había advertido su advenimiento
el año 1848, en El Manifiesto Comunista. Dice Wheen al
respecto: “El ámbito mundial en que se mueve la McDonald’s
o la Coca Cola, no lo habrían sorprendido lo más
mínimo. El traslado del poder financiero del Atlántico
al Pacífico –gracias a la economía del tigre
asiático y al boom de la informática en la costa
Oeste de EEUU- lo había predicho Marx más de un
siglo antes de que naciera Bill Gates”.
Así y todo –prosigue el
mismo Wheen- hay algo que ni Marx, ni él pudieron prever,
el hecho que de repente, a fines de los 90, después de
haber sido enterrado tantas veces por los liberales y por los
comunistas e izquierdistas renegados, fuese ensalzado como un
genio por los mismísimos capitalistas perversos de toda
la vida. En efecto, el primer signo de esta extraña revisión
de posiciones apareció en Octubre de1977, cuando en un
número especial de la revista New Yorker se proclamaba
a Marx como el “gran pensador del futuro”, un hombre
que tiene mucho que enseñarnos sobre la corrupción
política, la monopolización, la alienación,
la desigualdad y los mercados mundiales. “Cuánto
más tiempo paso en Wall Street, más me convenzo
de que Marx estaba en lo cierto”, declaró un rico
banquero a la revista. “.
Ahora bien, si he hecho esta breve visión
retrospectiva que apuntan a la vigencia de las ideas de Carlos
Marx, lo hago en referencia a su concomitancia con una encuesta
difundida por la agencia EFE y proveniente del mismísimo
Londres. Al respecto el cable nos trajo la noticia siguiente:
“Ni Platón, ni Kant, ni
tampoco Descartes, no el viejo barbudo Carlos Marx (1818-1883)
acaba de ser elegido como “el filósofo más
importante de la historia” por los oyentes de la cadena
radio 4 de la emisora pública pública británica
BBC. El autor de “El Capital’’ –sigue
la noticia- puede haber perdido su predicamento en Europa del
Este y su nombre puede haber desaparecido de plazas y calles,
pero su prestigio parece haber sobrevivido a la caída del
muro de Berlín, al menos en el Reino Unido”.
Apuntan los datos de la encuesta que
Marx logró un 28 por ciento de los 30.000 votos emitidos
por los radioyentes, muy por delante del segundo filósofo
elegido, el escocés David Hume. Lo más curioso del
caso es que en medio del periodo de proceso de las encuestas,
en vano intentaron los autores del semanario ’’The
Economist’’ animar a sus lectores a que votasen a
este último, gran representante del empirismo y defensor
de un escepticismo moderado, como única forma de frenar
a Marx. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos corporativos de
esa influyente revista, Hume, el pensador anti-dogmático
que influyó en la filosofía moral y en los escritos
económicos de su amigo Adam Smith, acaso el más
grande de los economistas clásicos, sólo obtuvo
un 12,7 por ciento de los votos, ni siquiera la mitad de las que
obtuvo Marx.
Platón, a quien muchos consideran
como el más grande pensador de todos los tiempos, sólo
logró situarse en el quinto lugar con un 5,65 por ciento,
inmediatamente detrás de Nietzsche (6,49 por ciento). Pero
el autor de ’’La República’’ logró,
con todo, adelantarse a Kant, que obtuvo un 5,61 por ciento y
quedó sexto; a Santo Tomás de Aquino (4,82 por ciento),
y a los griegos Sócrates (4,82 por ciento) y Aristóteles
(4,52 por ciento). Karl Popper fue el menos votado de los diez
filósofos (un 4,20 por ciento), muy por debajo de su compatriota
y antiguo rival de Oxford, Wittgenstein.
La continuada popularidad y reconocimiento
intelectual de Marx la explica el conocido historiador marxista
Eric Hobsbawm por el hecho de que, con el fin del comunismo, el
autor de ’’El Manifiesto Comunista’’ se
haya visto por fin liberado de la deformación de su pensamiento
en los antiguos países del llamado socialismo real. Marx
supo predecir de modo certero, según Hobsbawm, el actual
fenómeno de la globalización, coincidiendo en esto
con el juicio anterior de Francis Wheen.
A manera de conclusión, quiero
señalar que los resultados de esta encuesta no deberían
asombrar a aquellos que han seguido con rigurosidad el itinerario
intelectual exhibido por el pensamiento de Carlos Marx a través
de la historia. En efecto, esta encuesta de la BBC, entre otros
viene a confirmar juicios muy anteriores de lo cual, a manera
de muestra, creo pertinente señalar el juicio que había
hecho tempranamente de él Moses Hess, en nota escrita el
2 de Septiembre de 1841 al novelista Berthold Auerbach:
“Te gustará conocer aquí
a un hombre que se cuenta hoy día entre nuestros amigos,
si bien vive en Bonn, donde muy pronto será dozent. Es
un fenómeno que me ha hecho una muy fuerte impresión.
En una palabra, pronto conocerás al más grande,
tal vez al único auténtico filósofo viviente.
Cuando él se manifieste al público atraerá
las miradas de toda Alemania. ¡Por sus miras y su cultura
filosófica, va mucho más lejos que Strauss, más
lejos incluso que Feuarbach, lo cual no es poco decir! Si yo estuviera
en Bonn cuando él enseñe lógica, sería
su oyente más asiduo. Sólo ahora sé hasta
que punto no soy más que un galopín en materia de
verdadera filosofía. Pero ¡paciencia!, ¡también
yo aprenderé algo!. El doctor Marx –es el nombre
de mi ídolo- es un hombre todavía muy joven (24
años como máximo), que dará el golpe de gracia
a la religión y a la política medievales. En él
se agrega a un máximo de profundidad filosófica
el espíritu más mordaz. Imagínate a Rousseau,
Voltaire, Holbach, Lessing, Heine y Hegel confundidos en una sola
persona; y digo confundidos y no pegados entre sí y tendrás
así al doctor Marx?”
Hago presente que este juicio Hess lo
dejó escrito cuando Marx aún no había empezado
a escribir nada sobre su obra. A ese año sólo había
publicado los “Cantos Generales”, aparecidos tardíamente
en el Athenaeum, y su tesis de doctorado, que tampoco había
sido impresa. Es decir, un par de escritos reducidos al ámbito
de la pura filosofía, cuando Marx ni siquiera había
escrito una letra sobre su monumental obra científica.
Una reivindicación tardía
que hacía falta y que tiene su mayor mérito por
ser una encuesta que no ha sido hecha ni en Cuba, ni en Norcorea,
ni en Vietnam, ni en China, ni tampoco en Venezuela. Al contrario,
es una encuesta proveniente del país que representa el
corazón mismo en donde tuvo su origen teórico el
liberalismo (Bernardo de Mandeville, David Ricardo y Adam Smith).
Una última reflexión.
Los resultados de esta encuesta vienen a ser un tapabocas para
aquellos ex comunistas criollos, que a primera de saltos, cuando
los vientos no se empezaron a dar favorables para la causa del
progresismo, no trepidaron en rápidamente involucionar
esgrimiendo las razones más impúdicas y tirando
toda clase de artillería en contra de las ideas de Marx.
Que sus ideas estaban muertas, que estaban obsoletas, que estaban
equivocadas y otras tantas sandeces que adolecían de la
mínima rigurosidad intelectual. Entre tantos nombres, que
ya se me pierden, me acuerdo las de Luis Guastavino, Antonio Leal
y Patricio Hales, hoy conspicuos hombres en sintonía con
el poder, requisito sine qua non para gozar a sus anchas de los
privilegios reservada a una reducida elite, de aquella que vaya
a caballo con el actual establishmen institucional y político.
Parte de una institucionalidad –según el poeta y
crítico Armando Uribe- , de corte clara y netamente “protofascista”.
Y, que duda cabe, de todos ellos,
Luis Guastavino, en una degradación político-intelectual
sin parangón en nuestro país, pasó a ser
el mentor, el engendro mayor, de toda aquella basura intelectual
que, en su momento, se disparó en contra de las ideas de
Carlos Marx.
18 Julio 2005