«Mao, Eternamente Nuestro Líder»
(Extracto)
Cuatro jóvenes maoístas
chinos han sido condenados a tres años de cárcel
en la provincia de Henan por divulgar un manifiesto de alabanza
al presidente Mao y muy crítico para la dirección
del Partido Comunista Chino. El texto califica a Deng Xiaoping,
padre de la "reforma de mercado" iniciada en 1979, y
a su sucesor y continuador Jiang Zemin, jubilado el año
pasado, como "representantes del imperialismo y de los intereses
de la burguesía".
El caso, que ha dado lugar a
una pequeña campaña de solidaridad en China -no
noticiada en Occidente, donde la atención se concentra
preferentemente en la disidencia liberal de referentes prooccidentales-,
recuerda no sólo la amplia popularidad que Mao conserva
en el país sino también la existencia de importantes
sectores que, al calor de las agudas desigualdades creadas en
los últimos veinte años, reivindican el maoísmo,
de forma incondicional y sin fisuras, proponiendo sus recetas
para solucionar los problemas de la actualidad.
Los cuatro detenidos habían
acudido el 9 de septiembre a la plaza Zijinshan de Zhengzhou,
la capital de Henan, una provincia pobre y superpoblada del centro
de China, para conmemorar el 28º aniversario de la muerte
de Mao. Zhengzhou tiene cierta tradición de radicalismo
maoísta y, en los últimos años, los aniversarios
de la muerte de Mao se han venido celebrando bajo control policial
en la plaza, donde hay una estatua del Gran Timonel.
En esta ocasión, la mayor
benevolencia hacia los opositores de izquierda que algunos suponen
a los nuevos dirigentes del país, hizo que la policía
uniformada no apareciera en la plaza para dispersar a los congregados;
sin embargo, agentes de paisano detuvieron a un joven que distribuía
un manifiesto radical titulado Mao, eternamente nuestro líder.
El manifiesto reivindica sin
reservas la obra de Mao (positiva en un 70%, negativa en un 30%,
según la doctrina oficial), y elogia tanto la revolución
cultural como la "lucha contra el revisionismo de Jruschov"
de la URSS de los sesenta, y cantando la "vida feliz"
y los "derechos democráticos" que el pueblo disfrutaba
entonces.
"En los últimos 28
años, las fuerzas reaccionarias lideradas por los partidarios
del capitalismo dentro de nuestro partido han usurpado los poderes
del Estado y del partido y se han repartido entre ellos el patrimonio
nacional; ellos y sus familias se han convertido en millonarios",
señala el panfleto. "Los trabajadores -continúa-
han perdido los derechos que antes tenían; no pueden enviar
a sus hijos a la escuela, ni tienen acceso a la educación
ni derecho de jubilación".
"A causa del despilfarro
de recursos y de la contaminación ambiental, han perdido
hasta el derecho a una alimentación saludable, un agua
limpia y un aire fresco", dice, antes de pronosticar que
los "sectores del partido, el ejército y el gobierno"
que "han entendido la verdadera naturaleza del revisionismo"
"se unirán a la clase proletaria para alzar alta la
bandera de Mao y proseguir la lucha por el socialismo en China".
Los detenidos son Zhang Zhengyao,
que repartía los panfletos en la plaza; Wang Zhanqing,
que se encargó de la impresión del material; Zhang
Qianfu, responsable de la copistería, y la mujer del primero,
Ge Liying, que colgó el manifiesto en la web maoísta
La Bandera de Mao Tse Tung. En el juicio, celebrado a finales
de diciembre, los cuatro fueron condenados a tres años
por injurias y "atentado al orden social y al interés
nacional", después de que una acusación inicial
más grave ("subversión") fuera retirada.
"Me siento inmensamente
orgulloso de haber sido detenido por honrar la memoria de Mao
Tse Tung", declaró el joven Zhang Zhengyao en el juicio.
El impulso igualitario y nivelador, de gran actualidad en la China
de hoy, estuvo muy presente en las dos grandes campañas
del maoísmo, el Gran salto adelante de 1958-1959 y la revolución
cultural de 1966-1976, cuando el capitalismo era presentado como
"un perro en el agua" que debía ser "golpeado
con un bastón hasta ser ahogado".
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Por Rafael Poch
La Vanguardia
Sábado, 22 de enero 2005