Viene de Burgueses y Proletarios. Esta Sección Parte Tres.
III
LITERATURA SOCIALISTA Y COMUNISTA
1. EL SOCIALISMO REACCIONARIO
a) El
socialismo feudal
Por su posición histórica, la aristocracia francesa
e inglesa estaban llamadas a escribir libelos contra la moderna
sociedad burguesa. En la revolución francesa de julio de
1830 y en el movimiento inglés por la reforma, habian su
cumbido una vez mas bajo los golpes del odiado advenedizo. En
adelante no podía hablarse siquiera de una lucha política
seria. No les quedaba más que la lucha literaria. Pero,
también en el terreno literario, la vieja fraseología
de la
pág. 62
época de la Restauración[*] habia llegado a ser
inaplicable. Para crearse simpatías era menester que la
aristocracia aparentase no tener en cuenta sus propios intereses
y que formulara su acta de acusación contra la burguesía
sólo en interés de la clase obrera explotada. Diose
de esta suerte la satisfacción de componer canciones satíricas
contra su nuevo amo y de musitarle al oido profecías más
o menos siniestras.
Así es como nació el socialismo feudal, mezcla de
jere miadas y pasquines, de ecos del pasado y de amenazas sobre
el porvenir. Si alguna vez su crítica amarga, mordaz e
in geniosa hirió a la burguesía en el corazón,
su incapacidad absoluta para comprender la marcha de la historia
moderna concluyó siempre por cubrirle de ridiculo.
A guisa de bandera, estos señores enarbolaban un mísero
zurrón de proletario, a fin de atraer al pueblo. Pero cada
vez que el pueblo acudía, advertía que sus posaderas
estaban ornadas con el viejo blasón feudal y se dispersaban
en medio de grandes e irreverentes carcajadas.
Una parte de los legitimistas franceses y la "Joven Ingla
terra"[54] han dado al mundo este espectáculo.
Cuando los campeones del feudalismo demuestran que su modo de
explotación era distinto del de la burguesía, olvidan
una cosa, y es que ellos explotaban en condiciones y circunstancias
por completo diferentes y hoy anticuadas. Cuando advierten que
bajo su dominación no existia el proletariado moderno,
olvidan que la burguesía moderna es precisamente un retoño
fatal del régimen social suyo.
Disfrazan tan poco, por otra parte, el carácter reaccionario
de su crítica, que la principal acusación que presentan
contra
* No se trata aquí de la Restauración inglesa de
1660-1689, sino de la francesa de 1814-1830. (Nota de F. Engels
a la edición inglesa de 1888.)
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la burguesía es precisamente haber creado bajo su régimen
una clase que hará saltar por los aires todo el antiguo
orden social.
Lo que imputan a la burguesía no es tanto el haber hecho
surgir un proletariado en general, sino el haber hecho surgir
un proletariado revolucionario.
Por eso, en la práctica política, toman parte en
todas las medidas de represión contra la clase obrera.
Y en la vida diaria, a pesar de su fraseología ampulosa,
se las ingenian para recoger las manzanas de oro caídas
del árbol de la industria y trocar el honor, el amor y
la fidelidad por el comercio en lanas, azúcar de remolacha
y aguardiente[*].
Del mismo modo que el cura y el señor feudal marcharon
siempre de la mano, el socialismo clerical marcha unido con el
socialismo feudal.
Nada mas facil que recubrir con un barniz socialista el ascetismo
cristiano. ¿Acaso el cristianismo no se levantó
también contra la propiedad privada, el matrimonio y el
Estado? ¿No predicó en su lugar la caridad y la
pobreza, el celibato y la mortificación de la carne, la
vida monástica y la iglesia? El socialismo cristiano[55]
no es más que el agua bendita con que el clérigo
consagra el despecho de la aristocracia.
* Esto se refiere en primer término a Alemania, donde tos
terratenientes aristócratas y los "junkers" cultivan
por cuenta propia gran parte de sus tierras con ayuda de administradores,
y poseen, además, grandes fábricas de azúcar
de remolacha y destilerias de alcohol de patatas. Los más
acaudalados aristócratas británicos todavía
no han llegado a tanto; pero también ellos sabeo cómo
pueden compensar la disminución de la renta, cediendo sus
nombres a los fundadores de toda clase de sociedades anonimas
de reputación más o menos dudosa. (Nota de F. Engels
a la edición inglesa de 1888.)
pág. 64
b) El socialismo pequeñoburgués
La aristocracia feudal no es la única clase derrumbada
por la burguesía, y no es la única clase cuyas condiciones
de existencia empeoran y van extinguiéndose en la sociedad
burguesa moderna. Los villanos de las ciudades medievales y el
estamento de los pequeños agricultores de la Edad Media
fueron los precursores de la burguesía moderna. En los
países de una industria y un comercio menos desarrollados
esta clase continúa vegetando al lado de la burguesía
en auge.
En los países donde se ha desarrollado la civilización
moderna, se ha formado -- y, como parte complementaria de la sociedad
burguesa, sigue formándose sin cesar -- una nueva clase
de pequeños burgueses que oscila entre el proletariado
y la burguesía. Pero los individuos que la componen se
ven continuamente precipitados a las filas del proletariado a
causa de la competencia, y, con el desarrollo de la gran industria,
ven aproximarse el momento en que desaparecerán por completo
como fracción independiente de la sociedad moderna y en
que seran reemplazados en el comercio, en la manufactura y en
la agricultura por capataces y empleados.
En países como Francia, donde los campesinos constituyen
bastante más de la mitad de la población, es natural
que los escritores que defendían la causa del proletariado
contra la burguesía, aplicasen a su crítica del
régimen burgués el rasero del pequeño burgués
y del pequeño campesino, y defen diesen la causa obrera
desde el punto de vista de la pequeña burguesía.
Así se formo el socialismo pequeñoburgués.
Sismondi es el más alto exponente de esta literatura, no
sólo en Francia, sino también en Inglaterra.
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Este socialismo analizó con mucha sagacidad las contradicciones
a las modernas relaciones de producción. Puso al desnudo
las hipócritas apologias de los economistas. Demostró
de una manera irrefutable los efectos destructores del maquinismo
y de la división del trabajo, la concentración de
los capitales y de la propiedad territorial, la superproducción,
las crisis, la inevitable ruina de los pequeños burgueses
y de los campesinos, la miseria del proletariado, la anarquía
en la producción, la escandalosa desigualdad en la distribución
de las riquezas, la exterminadora guerra industrial de las naciones
entre sí, la disolución de las viejas costumbres,
de las antiguas relaciones familiares, de las viejas nacionalidades.
Sin embargo, el contenido positivo de ese socialismo consiste,
bien en su anhelo de restablecer los antiguos medios de producción
y de cambio, y con ellos las antiguas relaciones de propiedad
y toda la sociedad antigua, bien en querer encajar por la fuerza
los medios modernos de producción y de cambio en el marco
estrecho de las antiguas relaciones de propiedad, que ya fueron
rotas, que fatalmente debían ser rotas por ellos. En uno
y otro caso, este socialismo es a la vez reaccionario y utópico.
Para la manufactura, el sistema gremial; para la agricultura,
el régimen patriarcal; he aquí su última
palabra.
En su ulterior desarrollo esta tendencia ha caído en una
decepción cobarde[56].
c) El socialismo alemán o socialismo
"veroadero"
La literatura socialista y comunista de Francia, que nació
bajo el yugo de una burguesía dominante y es la expresión
pág. 66
literaria de la lucha contra dicha dominación, fue introducida
en Alemania en el momento en que la burguesía acababa de
comenzar su lucha contra el absolutismo feudal.
Filósofos, semifilósofos e ingenios de salón
alemanes se lanzaron avidamente sobre esta literatura; pero olvidaron
que con la importación de la literatura francesa no habían
sido importadas a Alemania, al mismo tiempo, las condiciones sociales
de Francia. En las condiciones alemanas, la literatura francesa
perdió toda significación práctica inmediata
y tomó un carácter puramente literario. Debía
parecer más bien una especulación ociosa sobre la
sociedad verdadera[57], sobre la realización de la esencia
humana.[58] De este modo, para los filósofos alemanes del
siglo XVIII las reivindicaciones de la primera revolución
francesa no eran más que las reivindicaciones de la "razón
práctica" en general, y las manifestaciones de la
voluntad de la burguesía revolucionaria de Francia no expresaban
a sus ojos más que las leyes de la voluntad pura, de la
voluntad tal como debe ser, de la voluntad verdaderamente humana.
Toda la labor de los literatos alemanes se redujo únicamente
a poner de acuerdo las nuevas ideas francesas con su vieja conciencia
filosófica, o, más exactamente, a asimilarse las
ideas francesas partiendo de sus propias opiniones filosóficas.
Y se las asimilaron como se asimila en general una lengua extranjera:
por la traducción.
Se sabe cómo los frailes superpusieron sobre los manuscritos
de las obras clásicas del antiguo paganismo las absurdas
descripciones de la vida de los santos católicos. Los literatos
alemanes procedieron inversamente con respecto a la literatura
profana francesa. Deslizaron sus absurdos filosóficos bajo
el original francés. Por ejemplo: bajo la crítica
francesa de
pág. 67
las funciones del dinero, escribían: "enajenación
de la esencia humana"; bajo la crítica francesa del
Estado burgués, decían: "eliminación
del poder de lo universal abstracto", y así suce sivamente.
A esta interpolación de su fraseologia filosófica
en la crítica francesa le dieron el nombre de "filosofía
de la acción", "socialismo verdadero", "ciencia
alemana del socialismo", "fundamentación filosófica
del socialismo", etc.
De esta manera fue completamente castrada la literatura socialista-comunista
francesa. Y como en manos de los alemanes dejo de ser la expresión
de la lucha de una clase contra otra, los alemanes se imaginaron
estar muy por encima de la "estrechez francesa" y haber
defendido, en lugar de las verdaderas necesidades, la necesidad
de la verdad, en lugar de los intereses del proletariado, los
intereses de la esencia humana, del hombre en general, del hombre
que no per tenece a ninguna clase ni a ninguna realidad y que
no existe más que en el cielo brumoso de la fantasia filosófica.
Este socialismo aleman, que tomaba tan solemnemente en serio sus
torpes ejercicios de escolar y que con tanto estrépito
charlatanesco los lanzaba a los cuatro vientos, fue per diendo
poco a poco su inocencia pedantesca.
La lucha de la burguesía alemana, y principalmente de la
burguesía prusiana, contra los feudales y la monarquía
absoluta, en una palabra, el movimiento liberal adquiría
un carácter más serio.
De esta suerte, ofreciósele al "verdadero" socialismo
la ocasion tan deseada de contraponer al movimiento político
las reivindicaciones socialistas, de fulminar los anatemas tradicionales
contra el liberalismo, contra el Estado representativo, contra
la concurrencia burguesa, contra la libertad burguesa de prensa,
contra el derecho burgués, contra la
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libertad y la igualdad burguesas y de predicar a las masas populares
que ellas no tenían nada que ganar, y que más bien
perderían todo, en este movimiento burgues. El socialismo
alemán olvidó muy a propósito que la crítica
francesa, de la cual era un simple eco insípido, presuponía
la sociedad burguesa moderna, con las correspondientes condiciones
materiales de existencia y una constitución política
adecuada es decir, precisamente las premisas que todavía
se trataba de conquistar en Alemania.
Para los gobiernos absolutos de Alemania, con su séquito
de clérigos, de pedagogos, de hidalgos rústicos
y de burócratas, este socialismo se convirtió en
un espantajo propicio contra la burguesía que se levantaba
amenazadora.
Formó el complemento dulzarrón de los amargos latigazos
y tiros con que esos mismos gobiernos respondieron a los alzamientos
de los obreros alemanes.
Si el "verdadero" socialismo se convirtió de
este modo en un arma en manos de los gobiernos contra la burguesía
alemana, representaba además, directamente, un interés
reaccionario, el interés del pequeño burgués
alemán[59]. La clase de los pequeños burgueses,
legada por el siglo XVI, y desde entonces renaciendo sin cesar
bajo diversas formas, constituye para Alemania la verdadera base
social del orden establecido.
Mantenerla es conservar en Alemania el orden establecido. La supremacia
industrial y política de la burguesía le amenaza
con una muerte cierta: de una parte, por la concentración
de los capitales, y de otra, por el desarrollo de un proletariado
revolucionario. A la pequeña burguesía le pareció
que el "verdadero" socialismo podía matar los
dos pájaros de un tiro. Y éste se propagó
como una epidemia.
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Tejido con los hilos de araña de la especulación,
bordado de flores retoricas y bañado por un rocío
sentimental, ese ropaje fantástico en que los socialistas
alemanes envolvieron sus tres o cuatro descarnadas "verdades
eternas", no hizo sino aumentar la demanda de su mercancia
entre semejante público.
Por su parte, el socialismo alemán comprendió cada
vez mejor que estaba llamado a ser el representante pomposo de
esta pequeña burguesía.
Proclamó que la nación alemana era la nación
modelo y el mesócrata alemán el hombre modelo. A
todas las infamias de este hombre modelo les dio un sentido oculto,
un sentido superior y socialista, contrario a lo que era realidad.
Fue consecuente hasta el fin, manifestandose de un modo directo
contra la tendencía "brutalmente destructiva"
del comunismo y declarando su imparcial elevación por encima
de todas las luchas de clases. Salvo muy raras excepciones, todas
las obras llamadas socialistas y comunistas que circulan en Alemania
pertenecen a esta inmunda y enervante literatura[*].
2. EL SOCIALISMO CONSERVADOR O BURGUES
Una parte de la burguesía desea remediar los males sociales
con el fin de consolidar la sociedad burguesa.
A esta categoría pertenecen los economistas, los filántropos,
los humanitarios, los que pretenden mejorar la suerte
* La tormenta revolucionaria de 1848 barrió esta miserable
escuela y ha quitado a sus partidatios todo deseo de seguir haciendo
socialismo. El principal representante y el tipo clásico
de esta escuela es el señor Karl Grün. (Nota de F.
Engels a la edición alemana de 1890.)
pág. 70
de las clases trabajadoras, los organizadores de la beneficencia,
los protectores de animales, los fundadores de las sociedades
de templanza, los reformadores domésticos de toda suerte.
Y hasta se ha llegado a elaborar este socialismo burgués
en sistemas completos.
Citemos como ejemplo la "Filosofía de la Misería",
de Proudhon.
Los burgueses socialistas quieren perpetuar las condiciones de
vida de la sociedad moderna, pero sin las luchas y los peligros
que surgen fatalmente de ellas. Quieren perpetuar la sociedad
actual, pero sin los elementos que la revolucionan y descomponen.
Quieren la burguesía sin el proletariado. La burguesía,
como es natural, se representa el mundo en que ella domina como
el mejor de los mundos. El socialismo burgués elabora en
un sistema más o menos completo esta representación
consoladora. Cuando invita al proletariado a realizar su sistema
y a entrar en la nueva Jerusalén, no hace otra cosa, en
el fondo, que inducirle a continuar en la sociedad actual, pero
despojándose de la concepción odiosa que se ha formado
de ella.
Otra forma de este socialismo, menos sistematica, pero más
práctica, intenta apartar a los obreros de todo movimiento
revolucionario, demostrándoles que no es tal o cual cambio
político el que podrá beneficiarles, sino solamente
una transformacion de las condiciones materiales de vida, de las
relaciones económicas. Pero, por transformación
de las condiciones materisles de vida, este socialismo no entiende,
en modo alguno, la abolición de las relaciones de producción
burguesas -- lo que no es posible más que por vía
revolucionaria --, sino unicamente reformas administrativas realizadas
sobre la base de las mismas relaciones de producción bur-
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guesas, y que, por tanto, no afectan a las relaciones entre el
capital y el trabajo asalariado, sirviendo únicamente,
en el mejor de los casos, para reducirle a la burguesía
los gastos que requiere su dominio y para simplificarle la administración
de su Estado.
El socialismo burgués no alcanza su expresión adecuada
sino cuando se convierte en simple figura retórica.
¡Libre cambio, en interés de la clase obrera!. ¡Arance
les protectores, en interés de la clase obrera! ¡Prisiones
celulares, en interés de la clase obrera! He ahí
la última palabra del socialismo burgués, la única
que ha dicho seriamente.
El socialismo burgués se resume precisamente en esta afirmación:
los burgueses son burgueses en interés de la clase obrera.
3. EL SOCIALISMO Y EL COMUNISMO
CRITICO-UarribaICOS
No se trata aquí de la literatura que en todas las gran
des revoluciones modernas ha formulado las reivindicacio nes del
proletariado (los escritos de Babeuf, etc.).
Las primeras tentativas directas del proletariado para hacer prevalecer
sus propios interesés de clase, realizadas en tiempos de
efervescencia general, en el período del derrum bamiento
de la sociedad feudal, fracasaron necesariamente, tanto por el
débil desarrollo del mismo proletariado como por la ausencia
de las condiciones materiales de su emancipación, condiciones
que surgen sólo como producto del advenimiento de la época
burguesa. La literatura revolucionaria que acompaña a estos
primeros movimientos del
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proletariado, era forzosamente, por su contenido, reaccionaria.
Preconizaba un ascetismo general y un burdo igualitarismo.
Los sistemas socialistas y comunistas propiamente dichos, los
sistemas de Saint-Simón, de Fourier, de Owen, etc., hacen
su aparición en el período inicial y rudimentario
de la lucha entre el proletariado y la burguesía, período
descrito anteriormente. (Véase "Burgueses y proletarios".)
Los inventores de estos sistemas, por cierto, se dan cuenta del
antagonismo de las clases, así como de la acción
de los elementos destructores dentro de la misma sociedad dominante.
Pero no advierten del lado del proletariado ninguna iniciativa
histórica, ningún movimiento político que
le sea propio.
Como el desarrollo del antagonismo de clases va a la par con el
desarrollo de la industria, ellos tampoco pueden en contrar las
condiciones materiales de la emancipación del proletariado,
y se lanzan en busca de una ciencia social, de unas leyes sociales
que permitan crear esas condiciones.
En lugar de la acción social tienen que poner la acción
de su propio ingenio; en lugar de las condiciones históricas
de la emancipación, condiciones fantásticas; en
lugar de la organización gradual del proletariado en clase,
una organización de la sociedad inventada por ellos. La
futura historia del mundo se reduce para ellos a la propaganda
y ejecución práctica de sus planes sociales.
En la confección de sus planes tienen conciencia, por cierto,
de defender ante todo los intereses de la clase obrera, por ser
la clase que más sufre. El proletariado no existe para
ellos sino bajo el aspecto de la clase que más padece.
Pero la forma rudimentaria de la lucha de clases, así como
su propia posición social, les lleva a considerarse muy
pág. 73
por encima de todo antagonismo de clase. Desean mejorar las condiciones
de vida de todos los miembros de la sociedad, incluso de los más
privilegiados. Por eso, no cesan de apelar a toda la sociedad
sin distinción, e incluso se dirigen con preferencia a
la clase dominante. Porque basta con comprender su sistema, para
reconocer que es el mejor de todos los planes posibles de la mejor
de todas las sociedades posibles.
Repudianj por eso, toda acción política, y en particular,
toda acción revolucionaria; se proponen alcanzar su objetivo
por medios pacíficos, intentando abrir camino al nuevo
evangelio social valiéndose de la fuerza del ejemplo, por
medio de pequeños experimentos, que, naturalmente, fraca
san siempre.
Estas fantásticas descripciones de la sociedad futura,
que surgen en una época en que el proletariado, todavía
muy poco desarrollado, considera aún su propia situación
de una manera también fantástica, corresponden a[60]
las primeras aspiraciones instintivas de los obreros hacia una
completa transformación de la sociedad.
Más estas obras socialistas y comunistas encierran también
elementos críticos. Atacan todas las bases de la sociedad
existente. Y de este modo han proporcionado materiales de un gran
valor para instruir a los obreros. Sus tesis positivas referentes
a la sociedad futura[61], tales como la des aparición del
contraste entre la ciudad y el campo[62], la abolición
de la familia, de la ganancia privada y del trabajo asalariado,
la proclamación de la armonia social y la transformación
del Estado en una simple administración de la producción;
todas estas tesis no hacen sino enunciar la desaparición
del antagonismo de las clases, antagonismo que comienza solamente
a perfilarse y del que los inventores de sistemas no conocen todavía
sino las primeras formas indis-
pág. 74
tintas y confusas. Así, estas tesis tampoco tienen más
que un sentido puramente utópico.
La importancia del socialismo y del comunismo crítico utópicos
esta en razón inversa al desarrollo histórico. A
me dida que la lucha de clases se acentúa y toma formas
más definidas, el fantástico afán de abstraerse
de ella, esa fantástica oposición que se le hace,
pierde todo valor práctico, toda justificación teórica.
He ahí por qué si en muchos aspectos los autores
de esos sistemas eran revolucionarios, las sectas formadas por
sus discípulos son siempre reaccionarias, pues se aferran
a las viejas concepciones de sus maestros, a pesar del ulterior
desarrollo histórico del proletariado. Buscan, pues, y
en eso son consecuentes, embotar la lucha de clases y conciliar
los antagonismos. Continúan soñando con la experimentación
de sus uarribaías sociales; con establecer falansterios
aislados, crear colonias interiores en sus países o fundar
una pequeña Icaria*, edición en dozavo de la nueva
Jerusalén. Y para la construcción de todos estos
castillos en el aire se ven forzados a apelar a la filantropía
de los corazones y de los bolsillos burgueses. Poco a poco van
cayendo en la categoría de los socialistas reaccionarios
o conservadores descritos más arriba y sólo se distinguen
de ellos por una pedantería más sistemática
y una fe supersticiosa y fanática en la eficacia milagrosa
de su ciencia social.
* Falansterios se llamaban las colonias socialistas proyectadas
por Carlos Fourier. Icaria era el nombre dado por Cabet a su país
utópico y más tarde a su colonia comunista en America.
(Nota de F. Engels a la edicin inglesa de 1888.)
Owen llamó a sus sociedades comunistas modelo "home-colonies"
(colonias interiores). El falansterio era el nombre de los palacios
sociales proyectados por Fourier. Llamábase Icaria el país
fantástico-utópico, cuyas instituciones comunistas
describía Cabet. (Nota de F. Engels a la edición
alemana de 1890.)
pág. 75
Por eso, se oponen con encarnizamiento a todo movimiento político
de la clase obrera, pues no ven en él sino el resultado
de una ciega falta de fe en el nuevo evangelio.
Los owenistas, en Inglaterra, reaccionan contra los cartistas,
y los fourieristas, en Francia, contra los reformistas[63].
IV
ACTITUD DE LOS COMUNISTAS ANTE
LOS DIFERENTES PARTIDOS DE
OPOSICION
Después de lo dicho en el capítulo
II, la posición de los comunistas ante los partidos obreros
ya construidos se explica por sí misma, y por tanto su
posición ante los cartistas de Inglaterra y los partidarios
de la reforma agraria en América del Norte.
Los comunistas luchan por alcanzar los objetivos e intereses inmediatos
de la clase obrera; pero, al mismo tiempo representan y defienden
también, dentro del movimiento actual, el porvenir de ese
movimiento. En Francia, los comunistas se suman al Partido Socialista
Democrático* con-
* Este partido estaba representado en el parlamento por Ledru-Rollin,
en la literatura por Luis Blanc y en la prensa diaria por La Réforme.
El nombre de Socialista Dcmocrático significaba, en boca
de sus inventores, la parte del Partido Democrático o Republicano
que tenía un matiz más o menos socialista. (Nota
de F. Engels a la edición inglesa de 1888.)
Lo que se llamaba entonces en Francia el Partido Socialista Democrático
estaba representado en política por Ledru-Rollin y en la
literatura por Luis Blanc; hallábase, pues, a cien mil
leguas de la socialdemocracia alemana de nuestro tiempo. (Nota
de F. Engels a la edición alemana de 1890.)
pág. 76
tra la burguesía conservadora y radical, sin renunciar,
sin embargo, al derecho de criticar las ilusiones y la fraseología
legadas por la tradición revolucionaria.
En Suiza apoyan a los radicales, sin desconocer que este partido
se compone de elementos contradictorios, en parte de socialistas
democráticos, al estilo francés, y en parte de burgueses
radicales.
Entre los polacos, los comunistas apoyan al partido que ve en
una revolución agraria la condición de la liberación
nacional; es decir, al partido que provocó en 1846 la insurrección
de Cracovia.
En Alemania, el Partido Comunista lucha de acuerdo con la burguesía,
en tanto que ésta actúa revolucionariamente contra
la monarquía absoluta, la propiedad territorial feudal
y la pequeña burguesía reaccionaria.
Pero jamás, en ningún momento, se olvida este partido
de inculcar a los obreros la más clara conciencia del antagonismo
hostil que existe entre la burguesía y el proletariado,
a fin de que los obreros alemanes sepan convertir de inmediato
las condiciones sociales y políticas que forzosamente ha
de traer consigo la dominación burguesa en otras tantas
armas contra la burguesía, a fin de que, tan pronto sean
derrocadas las clases reaccionarias en Alemania, comience inmediatamente
la lucha contra la misma burguesía.
Los comunistas fijan su principal atención en Alemania,
porque Alemania se halla en visperas de una revolución
burguesa y porque llevara a cabo esta revolución bajo las
condiciones más progresivas de la civilización europea
en general, y con un proletariado mucho mas desarrollado que el
de Inglaterra en el siglo XVII y el de Francia en el siglo XVIII,
y, por lo tanto, la revolucion burguesa alemana no
pág. 77
podrá ser sino el preludio inmediato de una revolución
proletaria.
En resumen, los comunistas apoyan por doquier todo movimiento
revolucionario contra el régimen social y político
existente.
En todos estos movimientos ponen en primer término, como
cuestión fundarnental del movimiento, la cuestión
de la propiedad, cualquiera que sea la forma más o menos
desarrollada que ésta revista.
En fin, los comunistas trabajan en todas partes por la unión
y el acuerdo entre los partidos democráticos de todos los
países.
Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propositos.
Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser
alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente.
Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución
Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más
que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar.
¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAISES, UNIOS!
From Marx to Mao(English) Desde Marxhasta
Mao Textos deMarx y Engels Apuntes sobreel texto abajo
pág. 79
NOTAS
[1] EI Manifiesto del Partido Comunista
es el documento programático más grande del comunismo
cientifico. "Este breve folleto tiene el mérito de
un volumen completo. Hasta hoy día, su espíritu
inspira y guía a todo el proletariado organizado y luchador
del mundo civilizado" (Lenin). El Manifiesto, como programa
redactado por Marx y Engels para la Liga de los Comunistas desde
diciembre de 1847 a enero de 1848, apareció primeramente
en febrero de 1848 en Londres como un folleto de 23 páginas.
Desde marzo a julio de 1848, fue reimprimido en serie en el Deutsche
Londoner Zeitung el órgano democrático de los emigrantes
germanos. En el mismo año una edición alemana del
Manifiesto fue reimprimida en Londres como un folleto de 30 paginas.
Esta edición sirvió como base de las ediciones siguientes
autorizadas por Marx y Engels. En el año 1848 el Manifiesto
fue también traducido en numerosas lenguas europeas: francés,
polaco, italiano, danés, flamenco y sueco. Los nombres
de los autores no fueron mencionados en las ediciones de 1848.
Ellos fueron mencionados inicialmente en el prefacio del editor
escrito por George Harney para la primera traducción inglesa
del Manifiesto, en el diario cartista Red Republican (República
Roja ), en 1850. [pág. título]
[2] Por iniciativa de la redacción del Der Volksstaat (El
Estado Popular ) una nueva edición alemana del Manifiesto
fue publicada en 1872, con un prólogo de Marx y Engels
y unas pequeñas correcciones en el texto. Llevaba el título
de Manifiesto Comunista y así aparecieron las ediciones
alemanas posteriores de 1883 y 1890. [pág. 1]
[3] Se refiere a la revolución de febrero de 1848 en Francia.
[pág. 1]
pág. 80
[4] Red Republican (República Roja ), era una publicación
semanal cartista hecha desde junio a noviembre de 1850 por George
Harney. En sus numeros 21-24, noviembre de 1850, la primera traducción
inglesa del Manifiesto del Partido Comunista apareció bajo
el título: Manifiesto del Partido Comunista Alemán.
[pág. 1]
[5] Le Socialiste (El Socialista ), órgano de la sección
francesa de la Internacional, era un semanario en francés
que se publicó en Nueva York desde octubre de 1871 a mayo
de 1873. Apoyaba a los elementos burgueses y pequeñoburgueses
en la Federación Norte Americana de la Internacional (Confederación
Americana de la Internacional). Despues del Congreso de la Haya,
cortó sus relaciones con la Internacional. El Manifiesto
del Partido Comunista fue publicado en el semanario en enero y
febrero de 1872. [pág. 1]
[6] La Guerra Civil en Francia. Manifiesto del Consejo General
de la Asociación Internacional de los Trabajadores. [pág.
2]
[7] Esta es la segunda edición rusa del Manifiesto que
apareció en Ginebra en 1882. En el epilogo del articulo
"Sobre relaciones sociales en Rusia", Engels mencionó
a Plejánov como el traductor. En la edición rusa
de 1900 Plejánov indico que la traducción había
sido hecha por él. Marx y Engels escribieron para la edición
rusa de 1882 un prefacio que apareció en lengua rusa en
Narodnaia Volia (Voluntad del Pueblo ), revista de la sociedad
populista rusa, en el 5 de febrero de 1882. Este prefacio apareció
en alemán el 13 de abril de 1882 en el N.° 16 del Der
Sozialdemokrat (El Socialdemócrata ), órgano del
Partido Socialdemocrático Alemán. Engels incluyó
este prefacio en la edicion alemana del Manifiesto de 1890. [pág.
4]
[8] Esta edición apareció en 1869. En el prefacio
de Engels a la edición inglesa de 1888 también se
cita con inexactitud la fecha de aparición de la traducción
al ruso del Manifiesto. [pág. 4]
[9] Kólokol (La Campana ), diario de los demócratas
revolucionarios rusos publicado por A. I. Herzen y N. P. Ogaryov
en Londres desde 1857 a 1865 y después en Ginebra. Fue
publicado en la lengua rusa desde 1857 a 1867 y en francés
con un suplemento en ruso desde 1868 a 1869. [pág. 4]
[10] Se refiere a la situación después del asesinato
del zar Alejandro II por un miembro de Narodnaia Volia en el 13
de marzo de 1881, cuando Alejandro III, temeroso de los actos
terroristas que podian ser llevados a cabo por un comité
ejecutivo secreto de Narodnaia Volia, se ocultó en Gátchina,
lugar situado al suroeste de Leningrado de hoy. [pág. 5]
pág. 81
[11] Obshchina, la comunidad rural. [pág. 6]
[12] Este prefacio fue escrito para la tercera edición
alemana del Manifiesto. Esta fue la primera edición alemina
reviada por Engels depués de la muerte de Marx. [pág.
7]
[13] En 1888 se publicó la edición inglesa del Manifiesto
traducida por Samuel Moore. Engels revisó personalmente
la versión, escribió un prefacio y puso algunas
notas antes de su impresión. [pág. 9]
[14] "El Proceso de los Comunistas en Colonia" (del
4 de octubre al 12 de noviembre de 1852) fue un caso fabricado
por el gobierno prusiano. El gobierno prusiano arresto 11 miembros
de la Liga de los Comunistas (1847-1852), la primera organización
comunista internacional del proletariado, que había sido
dirigida por Marx y Engels y con el Manifiesto del Partido Comunista
como su programa, siendo llevados a la corte para un juicio con
el cargo de "alta traición". El testimonio presentado
por la policía espía era un "original libro
de minutas" forjado por ellos, de los miembros del Comite
Central de la Liga de los Comunistas y otros documentos falsificados,
como también papeles robados por la policía, a la
facción aventurera de Willich-Schapper que había
sido con anterioridad expulsada de la Liga. Basandose en, los
documentos falsificados y falsos testimonios, la corte sentenció
a siete de los acusados, de tres a seis años de prisión.
Marx y Engels desenmascararon la provocación de los organizadores
del proceso y los despreciables recursos del Estado policiaco
prusiano empleados en contra del movimiento obrero internacional.
(Ver Marx, "Revelaciones sobre el Proceso de los Comunistas
en Colonia" y Engels, "El ultima proceso de Colonia").
[pág. 10]
[15] Una cita del discurso de Bevan, presidente del Consejo de
las Tradeuniones de Swansea, celebrado como un congreso anual
de las tradeuniones y llevado a cabo en esa ciudad en 1887. El
diario Commonweal (Bien Publico ), contenía una información
del discurso de Bevan el 17 de septiembre de 1887. [pág.
11]
[16] Woodhull and Claflin's Weekly, semanario norteamericano publicado
por la feminista burguesa Victoria Woodhull y Tennessee Claflin,
en Nueva York entre 1870 y 1876. El semanario traía una
versión abreviada del Manifiesto del Partido Comunista,
el 30 de diciembre de 1871. [pág. 12]
[17] Ver la nota 7 acerca del traductor de la segunda edición
rusa del Manifiesto. [pág. 12]
pág. 82
[18] La traducción danesa aquí citada -- K. Marx
og F. Engels: Det Kommunistiske Manifest, København, 1885
--, contiene algunas omisiones e inexactitudes, que Engels señaló
en el prólogo de la edición alemana de 1890 del
Manifiesto. [pág. 12]
[19] La fecha que se cito no es exacta. La traducción francesa
a que se refiere fue hecha por Laura Lafargue. Esta fue publicada
en Le Socialiste desde el 29 de agosto al 7 de noviembre de 1885
y también impresa como un apéndice a La France Socialiste
(La Francia Socialista ), de Mermeix, Paris, 1886.
Le Socialiste, semanario fundado en París por Jules Guesde
en 1885. Hasta principios de 1902, era un órgano del Partido
Obrero Francés; se convirtió en el órgano
del Partido Socialista de Francia desde 1902 a 1905 y del Partido
Socialista Francés desde 1905 adelante. Engels colaboró
en el semanario en las últimas dos décadas del siglo
pasado. [pág. 12]
[20] La traducción española apareció en El
Socialista, de julio a agosto de 1886 y también se publicó
como folleto en ese mismo año.
El Socialista, órgano del Partido Socialista Obrero Español,
era una publicación semanal que se publicó en Madrid
desde 1885. [pág. 12]
[21] Este axioma había sido planteado por Marx y Engels
en una serie de sus trabajos desde 1840. Las formulaciones a que
aquí se refieren pueden ser encontradas en los "Estatutos
Generales de la Asociación Internacional de los Trabajadores".
[pág. 13]
[22] Engels escribió este prefacio para la cuarta edición
alemana del Manifiesto que apareció en Londres en mayo
de 1890, como una serie de la Librería Socialdemocrática.
Esta fue la última edición corregida por uno de
sus autores. Incluido en esta edición hay también
un prefacio a las ediciones alemanas de 1872 y 1883. Una parte
del prefacio de Engels a esta nueva edición ha sido reproducido
también en un editorial titulado: "Una nueva edición
del Manifiesto del Partido Comunista", en el N.° 33 del
16 de agosto de 1890 del Der Sozialdemokrat, órgano del
Partido Socialdemocrático Alemán, como también
en un editorial del Arbeiter-Zeitung, N.° 48 del 28 de noviembre
de 1890, conmemorando el 70 aniversario del nacimiento de Engels.
[pág. 16]
[23] Engels se refiere a su prefacio a la edición alemana
de 1883. [pág. 16]
[24] Este perdido original alemán del prefacio de Marx
y Engels a la edición rusa del Manifiesto fue encontrado
finalmente. Al traducir este prefacio del ruso al alemán
Engels hizo algunas modificaciones en él. [pág.
16]
pág. 83
[25] El Congreso de Ginebra de la Primera Internacional fue llevado
a cabo del 3 al 8 de septiembre de 1866. Asistieron a este congreso
sesenta delegados representando al Congreso General y a las diferentes
secciones de la Internacional como también a las sociedades
de obreros de Inglaterra, Francia, Alemania y Suiza. Hermann Jung
fue el presidente. Instrucciones para los delegados del Congreso
General Provisional en diferentes asuntos", de Marx, fue
leido en el congreso como informe oficial del Congreso General.
Los proudhonianos; que eran dueños de una tercera parte
de los votos en el congreso, se opusieron a las "Instrucciones"
de Marx con un programa que abarcaba todos los rubros de la agenda.
Sin embargo, los defensores del Congreso General se impusieron
en la mayor parte de los problemas sometidos a discusión.
El congreso adoptó seis de los nueve puntos contenidos
en las "Instrucciones" como sus resoluciones: sobre
una unión internacional de fuerzas, sobre la sanción
legal de la jornada de 8 horas de trabajo, sobre el trabajo de
los niños y las mujeres, sobre la labor cooperativa, sobre
los sindicatos y sobre el ejército permanente. El Congreso
de Ginebra también aprobó los Estatutos Generales
y Reglamentos Administrativos de la Asociación Internacional
de los Trabajadores.
El Congreso obrero de Paris -- El Congreso de Trabajadores de
la Internacional Socialista fue llevado a cabo en París
del 14 al 20 de julio de 1889, y fue, en realidad, el congreso
para la fundación de la Segunda Internacional. Antes del
congreso los marxistas dirigidos directamente por Engels mantuvieron
una persistente lucha oponiendose a los oportunistas franceses
(posibilistas), y sus partidarios en la Federación Socialdemocrática
de Inglaterra. Los oportunistas intentaban tomar en sus manos
la preparación del congreso y apoderarse de los puestos
directivos y, en esta forma, impedir el establecimiento de una
nueva unidad internacional de las organizaciones socialistas y
las de obreros en base del marxismo. El congreso había
sido convocado bajo las circunstancias de ser partidos marxistas
quienes dominaban. Se abrió el 14 de julio de 1889, cuando
se celebraba el centenario de la toma de la Bastilla. Asistieron
a este congreso 393 delegados de 20 países europeos y americanos.
Habiendo fallado sus intentos, los posibilistas convocaron un
congreso rival en Paris el mismo día para oponerse al congreso
marxista Solamente unos pocos delegados extranjeros asistieron
al congreso de los posibilistas, y la mayoría de ellos
eran meros representantes ficticios.
El Congreso de Trabajadores de la Internacional Socialista escuchó
los informes hechos por los delegados de partidos socialistas
sobre el
pág. 84
movimiento obrero de sus respectivos países, elaboró
los principios básicos de una legislación internacional
de obraos; respaldó la demanda para la sanción legal
de la jornada de 8 hora de trabajo, y señaló los
medios por los cuales los trabajadores podían obtener sus
objetivos. El congreso subrayó que era necesario realizar
la organización política del proletariado y luchar
por la realización de las demandas políticas de
los trabajadores. El congreso propugno la abolición de
un ejército permanente y propuso que el pueblo fuera armado
universalmente. Pero, la más notable decisión hecha
por el congreso, fue la de apelar a todos los trabajadores de
la Tierra para que consagraran el 1° de mayo de cada año,
como la fiesta internacional del proletariado. [pág. 23]
[26] Engels escribió el prefacio en alemán, para
la nueva edición polaca del Manifiesto, que fue publicada
en 1892 en Londres, por el Przedswit (Amanecer ), editorial sostenida
por los socialistas polacos. Después de enviar el prefacio
a la prensa Przedswit, Engels escribió el 11 de febrero
de 1892, una carta a Stanislaw Mendelson, diciéndole que
le gustaría aprender la lengua polaca para poder estudiar
de cerca el desarrollo del movimiento obrao polaco, de manera
de poder escribir un prefacio mas detallado en la próxima
edición polaca del Manifiesto. [pág. 24]
[27] La Polonia del Congreso -- una parte de Polonia, bajo el
nombre oficial del Reino Polaco, fue cedido a Rusia por decisión
del Congreso de Viena de 1814-1815. [pág. 25]
[28] Este prefacio, originalmente titulado "A los lectores
italianos", fue escritó por Engels para la edición
italiana del Manifiesto, a pedido del líder socialista
italiano Filippo Turati. Fue publicado en un folleto en 1893 por
la editorial de Critica Sociale, un periódico teórico
socialista de Milan. El Manifiesto fue traducido al italiano pot
Pompeo Bettini y el prefado de Engels por Turati. [pág.
27]
[29] En muchos de sus trabajos, y particularmente en su articulo
"El espíritu de Erfurt en el año 1859",
Marx planteó publicamente esta idea: Los reaccionarios,
que después de 1848 se consideraban como los albaceas testamentarios
exclusivos de la revolución, cumplirán inevitablemente
las exigencias revolucionarias aún cuando de tragicómica
manera, como si esto fuera una sátira de la revolución.
[pág. 28]
[30] En la edición inglesa de 1888, revisada por Engels,
a las palabras "éxito político" se ha
añadido "de esta clase". [pág. 35]
[31] En la edición inglesa de 1888, a las palabras "república
urbana independiente" se ba añadido "(como en
Italia y en Alemania)", y a
pág. 85
las palabras "tercer estado tributario de la monarquía"
las palabras "(como en Francia)". [pág. 35]
[32] En la edición alemána de 1890, en Iugar de
"anteriores" dice "otras". [pág. 37]
[33] En la edición inglesa de 1888, esta frase ha sido
omitida. [pág. 39]
[34] En la edición alemana de 1872 y en las ediciones alemanas
posteriores de 1883 y 1890 las palabras "de la civilización
burguesa y" han sido omitidas. [pág. 40]
[35] En sus escritos posteriores, Marx y Engels, en lugar de "valor
del trabajo" y "precio del trabajo", utilizaron
"valor de la fuerza de trabajo" y "precio de la
fuerza de trabajo", como también otros conceptos más
precisos, anteriormente introducidos por Marx. [pág. 41]
[36] En la edición inglesa de 1888, en lugar de "cantidad
de trabajo" dice "dureza del trabajo". [pág.
42]
[37] En la edición inglesa de 1888 en lugar de esta frase
dice "Ellos dirigen sus ataques no contra las relaciones
burguesas de producción; sino contra los mismos instrumentos
de producción". [pág. 43]
[38] En la edición inglesa de 1888, después de la
palabra "coaliciones" ha sido añadido "(tradeuniones)".
[pág. 44]
[39] En la edición inglesa de 1888, en lugar de "elementos
de su propia educación" dice "elementos de su
propia educación política y general". [pág.
45]
[40] En la edición inglesa de 1888, en lugar de "elementos
de educación" dice "elementos de ilustración
y progreso". [pág. 45]
[41] En la edición inglesa de 1888, a las palabras "el
movimiento independiente" se ha añadido "y consciente".
[pág. 47]
[42] En la edición inglesa de 1888, las palabras "la
acumulación de la riqueza en manos de particulares"
han sido omitidas. [pág. 48-49]
[43] En la edición inglesa de 1888, en lugar de "especiales"
dice "sectarios". [pág. 49]
[44] En la edición inglesa de 1888, en lugar de "el
sector más resuelto" dice "el sector más
avanzado y más resuelto". [pág. 50]
[45] En la edición inglesa de 1888, en lugar de "la
explotación de los unos por los otros" dice "la
explotación de la mayoría por la minoría".
[pág. 51]
[46] En la edición inglesa de 1888, a las palabras "en
propiedad burguesa" se ha añadido "en capital".
[pág. 53]
pág. 86
[47] En la edición inglesa de 1888, en lugar de "elevarse
a la condición de clase nacional" dice "elevarse
a la condición de clase dirigente de la nación".
[pág. 57]
[48] En la edición alemana de 1872 y en las ediciones alemanas
posteriores de 1883 y 1890, en lugar de "en el dominio de
la conciencir." dice "en cl dominio del saber".
[pág. 58]
[49] En la edición alemana de 1890, las palabras "dentro
de unas formas" han sido omitidas. [pág. 59]
[50] En la edición inglesa de 1888, a las palabras "se
sobrepasarán a sí mismas" se ha añadido
"exigiendo ulteriormente atacar al viejo orden social".
[pág. 59]
[51] En la edición alemana de 1872 y las ediciones alemanas
posteriores de 1883 y 1890, en lugar de "la oposición"
dice "las diferencias". [pág. 60]
[52] En la edición inglesa de 1888, en lugar de este artículo
dice: "9. Combinación de la agricultura y la industria;
abolición gradual de las diferencias entre la ciudad y
el campo, mediante la distribución más equilibrada
de la población en el país." [pág. 60]
[53] En la edición alemana de 1872 y en las ediciones alemanas
posteriores de 1883 y 1890, en lugar de "las condiciones
para la existencia del antagonismo de clase y de las clases en
general" dice "las condiciones para la existencia del
antagonismo de clase, y las clases en general". [pág.
61]
[54] Los legitimistas eran los sostenedores de la dinastia de
los Borbones que fueton destronados en 1830 y que representaba
el interes hereditario de los grandes terratenientes. En la lucha
en contra de la dinastía de Orleans, que fue sostenida
por la aristocracia financiera y la gran burguesia, una parte
de los legitimistas frecuentemente recurrían a una suerte
de demagogia social y pretendían ser los protectores de
la clase trabajadora en contra de la explotación de la
burguesía.
"Joven Inglaterra", un grupo de políticos ingleses
y hombres de letras que pertenecían al Partido Tory. Se
organizaron a principios de 1840. Los representantes de la "Joven
Inglaterra" reflejaban el descontento de la aristocracia
de la tierra que se oponía al crecimiento de las fuerzas
económicas y políticas de la burguesía. Ellos
recurrieron a métodos demagógicos, con miras a poner
a la clase trabajadora bajo su influencia y usarla finalmente
para combatir a los burgueses. [pág. 62]
[55] En la edición alemana de 1848, en lugar de "socialismo
cristiano" dice "socialismo sagrado y actual".
[pág. 63]
pág. 87
[56] En la edición inglesa de 1888, este último
párrafo dice así: "Finalmente, cuando hechos
histoóricos irrefutables desvanecieron todos los dectos
embriagadores de las falsas ilusiones, esta forma de socialismo
acabó en un miserable abatimiento." [pág. 65]
[57] En la edición alemana de 1872 y en las ediciones alemanas
posteriores de 1883 y 1890, las palabras "sobre la sociedad
verdadera" han sido omitidas. [pág. 66]
[58] En la edición inglesa de 1888 esta frase ha sido omitida.
[pág. 66]
[59] En la edición inglesa de 1888, las expresiones "pequeño
burgués alemán" y "pequeña burguesía
alemana" han sido sustituidas, en el apartado relativo al
socialismo "verdadero", por las expresiones "filisteos
alemanes" y "filisteo pequeñoburgués alemán".
[pág. 68]
[60] En la edición alemana de 1872 y las ediciones alemanas
posteriores de 1883 y 1890, en lugar de "corresponden a"
dice "provienen de". [pág. 73]
[61] En la edición inglesa de 1888, en lugar de "Sus
tesis positivas referentes a la sociedad futura" dice "Las
medidas prácticas propuestas en ellas". [pág.
73]
[62] En la edición inglesa de 1888, en lugar de "del
contraste entre la ciudad y el campo" dice "de la diferencia
entre la ciudad y el campo". [pág. 73]
[63] Se refiere a los partidarios del periódico La Reforme,
órgano del Partido Socialista Democrático. Ellos
propugnaban el establecimiento de una república y llevar
a cabo las reformas democráticas sociales. [pág.
75].