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Parte Dos Viene de Burgueses y Proletarios. Esta Sección Parte Tres.

III

LITERATURA SOCIALISTA Y COMUNISTA
1. EL SOCIALISMO REACCIONARIO

a) El socialismo feudal
Por su posición histórica, la aristocracia francesa e inglesa estaban llamadas a escribir libelos contra la moderna sociedad burguesa. En la revolución francesa de julio de 1830 y en el movimiento inglés por la reforma, habian su cumbido una vez mas bajo los golpes del odiado advenedizo. En adelante no podía hablarse siquiera de una lucha política seria. No les quedaba más que la lucha literaria. Pero, también en el terreno literario, la vieja fraseología de la
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época de la Restauración[*] habia llegado a ser inaplicable. Para crearse simpatías era menester que la aristocracia aparentase no tener en cuenta sus propios intereses y que formulara su acta de acusación contra la burguesía sólo en interés de la clase obrera explotada. Diose de esta suerte la satisfacción de componer canciones satíricas contra su nuevo amo y de musitarle al oido profecías más o menos siniestras.
Así es como nació el socialismo feudal, mezcla de jere miadas y pasquines, de ecos del pasado y de amenazas sobre el porvenir. Si alguna vez su crítica amarga, mordaz e in geniosa hirió a la burguesía en el corazón, su incapacidad absoluta para comprender la marcha de la historia moderna concluyó siempre por cubrirle de ridiculo.
A guisa de bandera, estos señores enarbolaban un mísero zurrón de proletario, a fin de atraer al pueblo. Pero cada vez que el pueblo acudía, advertía que sus posaderas estaban ornadas con el viejo blasón feudal y se dispersaban en medio de grandes e irreverentes carcajadas.
Una parte de los legitimistas franceses y la "Joven Ingla terra"[54] han dado al mundo este espectáculo.
Cuando los campeones del feudalismo demuestran que su modo de explotación era distinto del de la burguesía, olvidan una cosa, y es que ellos explotaban en condiciones y circunstancias por completo diferentes y hoy anticuadas. Cuando advierten que bajo su dominación no existia el proletariado moderno, olvidan que la burguesía moderna es precisamente un retoño fatal del régimen social suyo.
Disfrazan tan poco, por otra parte, el carácter reaccionario de su crítica, que la principal acusación que presentan contra

* No se trata aquí de la Restauración inglesa de 1660-1689, sino de la francesa de 1814-1830. (Nota de F. Engels a la edición inglesa de 1888.)
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la burguesía es precisamente haber creado bajo su régimen una clase que hará saltar por los aires todo el antiguo orden social.
Lo que imputan a la burguesía no es tanto el haber hecho surgir un proletariado en general, sino el haber hecho surgir un proletariado revolucionario.
Por eso, en la práctica política, toman parte en todas las medidas de represión contra la clase obrera. Y en la vida diaria, a pesar de su fraseología ampulosa, se las ingenian para recoger las manzanas de oro caídas del árbol de la industria y trocar el honor, el amor y la fidelidad por el comercio en lanas, azúcar de remolacha y aguardiente[*].
Del mismo modo que el cura y el señor feudal marcharon siempre de la mano, el socialismo clerical marcha unido con el socialismo feudal.
Nada mas facil que recubrir con un barniz socialista el ascetismo cristiano. ¿Acaso el cristianismo no se levantó también contra la propiedad privada, el matrimonio y el Estado? ¿No predicó en su lugar la caridad y la pobreza, el celibato y la mortificación de la carne, la vida monástica y la iglesia? El socialismo cristiano[55] no es más que el agua bendita con que el clérigo consagra el despecho de la aristocracia.

* Esto se refiere en primer término a Alemania, donde tos terratenientes aristócratas y los "junkers" cultivan por cuenta propia gran parte de sus tierras con ayuda de administradores, y poseen, además, grandes fábricas de azúcar de remolacha y destilerias de alcohol de patatas. Los más acaudalados aristócratas británicos todavía no han llegado a tanto; pero también ellos sabeo cómo pueden compensar la disminución de la renta, cediendo sus nombres a los fundadores de toda clase de sociedades anonimas de reputación más o menos dudosa. (Nota de F. Engels a la edición inglesa de 1888.)
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b) El socialismo pequeñoburgués
La aristocracia feudal no es la única clase derrumbada por la burguesía, y no es la única clase cuyas condiciones de existencia empeoran y van extinguiéndose en la sociedad burguesa moderna. Los villanos de las ciudades medievales y el estamento de los pequeños agricultores de la Edad Media fueron los precursores de la burguesía moderna. En los países de una industria y un comercio menos desarrollados esta clase continúa vegetando al lado de la burguesía en auge.
En los países donde se ha desarrollado la civilización moderna, se ha formado -- y, como parte complementaria de la sociedad burguesa, sigue formándose sin cesar -- una nueva clase de pequeños burgueses que oscila entre el proletariado y la burguesía. Pero los individuos que la componen se ven continuamente precipitados a las filas del proletariado a causa de la competencia, y, con el desarrollo de la gran industria, ven aproximarse el momento en que desaparecerán por completo como fracción independiente de la sociedad moderna y en que seran reemplazados en el comercio, en la manufactura y en la agricultura por capataces y empleados.
En países como Francia, donde los campesinos constituyen bastante más de la mitad de la población, es natural que los escritores que defendían la causa del proletariado contra la burguesía, aplicasen a su crítica del régimen burgués el rasero del pequeño burgués y del pequeño campesino, y defen diesen la causa obrera desde el punto de vista de la pequeña burguesía. Así se formo el socialismo pequeñoburgués. Sismondi es el más alto exponente de esta literatura, no sólo en Francia, sino también en Inglaterra.
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Este socialismo analizó con mucha sagacidad las contradicciones a las modernas relaciones de producción. Puso al desnudo las hipócritas apologias de los economistas. Demostró de una manera irrefutable los efectos destructores del maquinismo y de la división del trabajo, la concentración de los capitales y de la propiedad territorial, la superproducción, las crisis, la inevitable ruina de los pequeños burgueses y de los campesinos, la miseria del proletariado, la anarquía en la producción, la escandalosa desigualdad en la distribución de las riquezas, la exterminadora guerra industrial de las naciones entre sí, la disolución de las viejas costumbres, de las antiguas relaciones familiares, de las viejas nacionalidades.
Sin embargo, el contenido positivo de ese socialismo consiste, bien en su anhelo de restablecer los antiguos medios de producción y de cambio, y con ellos las antiguas relaciones de propiedad y toda la sociedad antigua, bien en querer encajar por la fuerza los medios modernos de producción y de cambio en el marco estrecho de las antiguas relaciones de propiedad, que ya fueron rotas, que fatalmente debían ser rotas por ellos. En uno y otro caso, este socialismo es a la vez reaccionario y utópico.
Para la manufactura, el sistema gremial; para la agricultura, el régimen patriarcal; he aquí su última palabra.
En su ulterior desarrollo esta tendencia ha caído en una decepción cobarde[56].

c) El socialismo alemán o socialismo "veroadero"
La literatura socialista y comunista de Francia, que nació bajo el yugo de una burguesía dominante y es la expresión
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literaria de la lucha contra dicha dominación, fue introducida en Alemania en el momento en que la burguesía acababa de comenzar su lucha contra el absolutismo feudal.
Filósofos, semifilósofos e ingenios de salón alemanes se lanzaron avidamente sobre esta literatura; pero olvidaron que con la importación de la literatura francesa no habían sido importadas a Alemania, al mismo tiempo, las condiciones sociales de Francia. En las condiciones alemanas, la literatura francesa perdió toda significación práctica inmediata y tomó un carácter puramente literario. Debía parecer más bien una especulación ociosa sobre la sociedad verdadera[57], sobre la realización de la esencia humana.[58] De este modo, para los filósofos alemanes del siglo XVIII las reivindicaciones de la primera revolución francesa no eran más que las reivindicaciones de la "razón práctica" en general, y las manifestaciones de la voluntad de la burguesía revolucionaria de Francia no expresaban a sus ojos más que las leyes de la voluntad pura, de la voluntad tal como debe ser, de la voluntad verdaderamente humana.
Toda la labor de los literatos alemanes se redujo únicamente a poner de acuerdo las nuevas ideas francesas con su vieja conciencia filosófica, o, más exactamente, a asimilarse las ideas francesas partiendo de sus propias opiniones filosóficas.
Y se las asimilaron como se asimila en general una lengua extranjera: por la traducción.
Se sabe cómo los frailes superpusieron sobre los manuscritos de las obras clásicas del antiguo paganismo las absurdas descripciones de la vida de los santos católicos. Los literatos alemanes procedieron inversamente con respecto a la literatura profana francesa. Deslizaron sus absurdos filosóficos bajo el original francés. Por ejemplo: bajo la crítica francesa de
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las funciones del dinero, escribían: "enajenación de la esencia humana"; bajo la crítica francesa del Estado burgués, decían: "eliminación del poder de lo universal abstracto", y así suce sivamente.
A esta interpolación de su fraseologia filosófica en la crítica francesa le dieron el nombre de "filosofía de la acción", "socialismo verdadero", "ciencia alemana del socialismo", "fundamentación filosófica del socialismo", etc.
De esta manera fue completamente castrada la literatura socialista-comunista francesa. Y como en manos de los alemanes dejo de ser la expresión de la lucha de una clase contra otra, los alemanes se imaginaron estar muy por encima de la "estrechez francesa" y haber defendido, en lugar de las verdaderas necesidades, la necesidad de la verdad, en lugar de los intereses del proletariado, los intereses de la esencia humana, del hombre en general, del hombre que no per tenece a ninguna clase ni a ninguna realidad y que no existe más que en el cielo brumoso de la fantasia filosófica.
Este socialismo aleman, que tomaba tan solemnemente en serio sus torpes ejercicios de escolar y que con tanto estrépito charlatanesco los lanzaba a los cuatro vientos, fue per diendo poco a poco su inocencia pedantesca.
La lucha de la burguesía alemana, y principalmente de la burguesía prusiana, contra los feudales y la monarquía absoluta, en una palabra, el movimiento liberal adquiría un carácter más serio.
De esta suerte, ofreciósele al "verdadero" socialismo la ocasion tan deseada de contraponer al movimiento político las reivindicaciones socialistas, de fulminar los anatemas tradicionales contra el liberalismo, contra el Estado representativo, contra la concurrencia burguesa, contra la libertad burguesa de prensa, contra el derecho burgués, contra la
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libertad y la igualdad burguesas y de predicar a las masas populares que ellas no tenían nada que ganar, y que más bien perderían todo, en este movimiento burgues. El socialismo alemán olvidó muy a propósito que la crítica francesa, de la cual era un simple eco insípido, presuponía la sociedad burguesa moderna, con las correspondientes condiciones materiales de existencia y una constitución política adecuada es decir, precisamente las premisas que todavía se trataba de conquistar en Alemania.
Para los gobiernos absolutos de Alemania, con su séquito de clérigos, de pedagogos, de hidalgos rústicos y de burócratas, este socialismo se convirtió en un espantajo propicio contra la burguesía que se levantaba amenazadora.
Formó el complemento dulzarrón de los amargos latigazos y tiros con que esos mismos gobiernos respondieron a los alzamientos de los obreros alemanes.
Si el "verdadero" socialismo se convirtió de este modo en un arma en manos de los gobiernos contra la burguesía alemana, representaba además, directamente, un interés reaccionario, el interés del pequeño burgués alemán[59]. La clase de los pequeños burgueses, legada por el siglo XVI, y desde entonces renaciendo sin cesar bajo diversas formas, constituye para Alemania la verdadera base social del orden establecido.
Mantenerla es conservar en Alemania el orden establecido. La supremacia industrial y política de la burguesía le amenaza con una muerte cierta: de una parte, por la concentración de los capitales, y de otra, por el desarrollo de un proletariado revolucionario. A la pequeña burguesía le pareció que el "verdadero" socialismo podía matar los dos pájaros de un tiro. Y éste se propagó como una epidemia.
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Tejido con los hilos de araña de la especulación, bordado de flores retoricas y bañado por un rocío sentimental, ese ropaje fantástico en que los socialistas alemanes envolvieron sus tres o cuatro descarnadas "verdades eternas", no hizo sino aumentar la demanda de su mercancia entre semejante público.
Por su parte, el socialismo alemán comprendió cada vez mejor que estaba llamado a ser el representante pomposo de esta pequeña burguesía.
Proclamó que la nación alemana era la nación modelo y el mesócrata alemán el hombre modelo. A todas las infamias de este hombre modelo les dio un sentido oculto, un sentido superior y socialista, contrario a lo que era realidad. Fue consecuente hasta el fin, manifestandose de un modo directo contra la tendencía "brutalmente destructiva" del comunismo y declarando su imparcial elevación por encima de todas las luchas de clases. Salvo muy raras excepciones, todas las obras llamadas socialistas y comunistas que circulan en Alemania pertenecen a esta inmunda y enervante literatura[*].

2. EL SOCIALISMO CONSERVADOR O BURGUES
Una parte de la burguesía desea remediar los males sociales con el fin de consolidar la sociedad burguesa.
A esta categoría pertenecen los economistas, los filántropos, los humanitarios, los que pretenden mejorar la suerte

* La tormenta revolucionaria de 1848 barrió esta miserable escuela y ha quitado a sus partidatios todo deseo de seguir haciendo socialismo. El principal representante y el tipo clásico de esta escuela es el señor Karl Grün. (Nota de F. Engels a la edición alemana de 1890.)
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de las clases trabajadoras, los organizadores de la beneficencia, los protectores de animales, los fundadores de las sociedades de templanza, los reformadores domésticos de toda suerte. Y hasta se ha llegado a elaborar este socialismo burgués en sistemas completos.
Citemos como ejemplo la "Filosofía de la Misería", de Proudhon.
Los burgueses socialistas quieren perpetuar las condiciones de vida de la sociedad moderna, pero sin las luchas y los peligros que surgen fatalmente de ellas. Quieren perpetuar la sociedad actual, pero sin los elementos que la revolucionan y descomponen. Quieren la burguesía sin el proletariado. La burguesía, como es natural, se representa el mundo en que ella domina como el mejor de los mundos. El socialismo burgués elabora en un sistema más o menos completo esta representación consoladora. Cuando invita al proletariado a realizar su sistema y a entrar en la nueva Jerusalén, no hace otra cosa, en el fondo, que inducirle a continuar en la sociedad actual, pero despojándose de la concepción odiosa que se ha formado de ella.
Otra forma de este socialismo, menos sistematica, pero más práctica, intenta apartar a los obreros de todo movimiento revolucionario, demostrándoles que no es tal o cual cambio político el que podrá beneficiarles, sino solamente una transformacion de las condiciones materiales de vida, de las relaciones económicas. Pero, por transformación de las condiciones materisles de vida, este socialismo no entiende, en modo alguno, la abolición de las relaciones de producción burguesas -- lo que no es posible más que por vía revolucionaria --, sino unicamente reformas administrativas realizadas sobre la base de las mismas relaciones de producción bur-
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guesas, y que, por tanto, no afectan a las relaciones entre el capital y el trabajo asalariado, sirviendo únicamente, en el mejor de los casos, para reducirle a la burguesía los gastos que requiere su dominio y para simplificarle la administración de su Estado.
El socialismo burgués no alcanza su expresión adecuada sino cuando se convierte en simple figura retórica.
¡Libre cambio, en interés de la clase obrera!. ¡Arance les protectores, en interés de la clase obrera! ¡Prisiones celulares, en interés de la clase obrera! He ahí la última palabra del socialismo burgués, la única que ha dicho seriamente.
El socialismo burgués se resume precisamente en esta afirmación: los burgueses son burgueses en interés de la clase obrera.

3. EL SOCIALISMO Y EL COMUNISMO
CRITICO-UarribaICOS
No se trata aquí de la literatura que en todas las gran des revoluciones modernas ha formulado las reivindicacio nes del proletariado (los escritos de Babeuf, etc.).
Las primeras tentativas directas del proletariado para hacer prevalecer sus propios interesés de clase, realizadas en tiempos de efervescencia general, en el período del derrum bamiento de la sociedad feudal, fracasaron necesariamente, tanto por el débil desarrollo del mismo proletariado como por la ausencia de las condiciones materiales de su emancipación, condiciones que surgen sólo como producto del advenimiento de la época burguesa. La literatura revolucionaria que acompaña a estos primeros movimientos del
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proletariado, era forzosamente, por su contenido, reaccionaria. Preconizaba un ascetismo general y un burdo igualitarismo.
Los sistemas socialistas y comunistas propiamente dichos, los sistemas de Saint-Simón, de Fourier, de Owen, etc., hacen su aparición en el período inicial y rudimentario de la lucha entre el proletariado y la burguesía, período descrito anteriormente. (Véase "Burgueses y proletarios".)
Los inventores de estos sistemas, por cierto, se dan cuenta del antagonismo de las clases, así como de la acción de los elementos destructores dentro de la misma sociedad dominante. Pero no advierten del lado del proletariado ninguna iniciativa histórica, ningún movimiento político que le sea propio.
Como el desarrollo del antagonismo de clases va a la par con el desarrollo de la industria, ellos tampoco pueden en contrar las condiciones materiales de la emancipación del proletariado, y se lanzan en busca de una ciencia social, de unas leyes sociales que permitan crear esas condiciones.
En lugar de la acción social tienen que poner la acción de su propio ingenio; en lugar de las condiciones históricas de la emancipación, condiciones fantásticas; en lugar de la organización gradual del proletariado en clase, una organización de la sociedad inventada por ellos. La futura historia del mundo se reduce para ellos a la propaganda y ejecución práctica de sus planes sociales.
En la confección de sus planes tienen conciencia, por cierto, de defender ante todo los intereses de la clase obrera, por ser la clase que más sufre. El proletariado no existe para ellos sino bajo el aspecto de la clase que más padece.
Pero la forma rudimentaria de la lucha de clases, así como su propia posición social, les lleva a considerarse muy
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por encima de todo antagonismo de clase. Desean mejorar las condiciones de vida de todos los miembros de la sociedad, incluso de los más privilegiados. Por eso, no cesan de apelar a toda la sociedad sin distinción, e incluso se dirigen con preferencia a la clase dominante. Porque basta con comprender su sistema, para reconocer que es el mejor de todos los planes posibles de la mejor de todas las sociedades posibles.
Repudianj por eso, toda acción política, y en particular, toda acción revolucionaria; se proponen alcanzar su objetivo por medios pacíficos, intentando abrir camino al nuevo evangelio social valiéndose de la fuerza del ejemplo, por medio de pequeños experimentos, que, naturalmente, fraca san siempre.
Estas fantásticas descripciones de la sociedad futura, que surgen en una época en que el proletariado, todavía muy poco desarrollado, considera aún su propia situación de una manera también fantástica, corresponden a[60] las primeras aspiraciones instintivas de los obreros hacia una completa transformación de la sociedad.
Más estas obras socialistas y comunistas encierran también elementos críticos. Atacan todas las bases de la sociedad existente. Y de este modo han proporcionado materiales de un gran valor para instruir a los obreros. Sus tesis positivas referentes a la sociedad futura[61], tales como la des aparición del contraste entre la ciudad y el campo[62], la abolición de la familia, de la ganancia privada y del trabajo asalariado, la proclamación de la armonia social y la transformación del Estado en una simple administración de la producción; todas estas tesis no hacen sino enunciar la desaparición del antagonismo de las clases, antagonismo que comienza solamente a perfilarse y del que los inventores de sistemas no conocen todavía sino las primeras formas indis-
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tintas y confusas. Así, estas tesis tampoco tienen más que un sentido puramente utópico.
La importancia del socialismo y del comunismo crítico utópicos esta en razón inversa al desarrollo histórico. A me dida que la lucha de clases se acentúa y toma formas más definidas, el fantástico afán de abstraerse de ella, esa fantástica oposición que se le hace, pierde todo valor práctico, toda justificación teórica. He ahí por qué si en muchos aspectos los autores de esos sistemas eran revolucionarios, las sectas formadas por sus discípulos son siempre reaccionarias, pues se aferran a las viejas concepciones de sus maestros, a pesar del ulterior desarrollo histórico del proletariado. Buscan, pues, y en eso son consecuentes, embotar la lucha de clases y conciliar los antagonismos. Continúan soñando con la experimentación de sus uarribaías sociales; con establecer falansterios aislados, crear colonias interiores en sus países o fundar una pequeña Icaria*, edición en dozavo de la nueva Jerusalén. Y para la construcción de todos estos castillos en el aire se ven forzados a apelar a la filantropía de los corazones y de los bolsillos burgueses. Poco a poco van cayendo en la categoría de los socialistas reaccionarios o conservadores descritos más arriba y sólo se distinguen de ellos por una pedantería más sistemática y una fe supersticiosa y fanática en la eficacia milagrosa de su ciencia social.

* Falansterios se llamaban las colonias socialistas proyectadas por Carlos Fourier. Icaria era el nombre dado por Cabet a su país utópico y más tarde a su colonia comunista en America. (Nota de F. Engels a la edicin inglesa de 1888.)
Owen llamó a sus sociedades comunistas modelo "home-colonies" (colonias interiores). El falansterio era el nombre de los palacios sociales proyectados por Fourier. Llamábase Icaria el país fantástico-utópico, cuyas instituciones comunistas describía Cabet. (Nota de F. Engels a la edición alemana de 1890.)
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Por eso, se oponen con encarnizamiento a todo movimiento político de la clase obrera, pues no ven en él sino el resultado de una ciega falta de fe en el nuevo evangelio.
Los owenistas, en Inglaterra, reaccionan contra los cartistas, y los fourieristas, en Francia, contra los reformistas[63].

IV
ACTITUD DE LOS COMUNISTAS ANTE
LOS DIFERENTES PARTIDOS DE
OPOSICION

Después de lo dicho en el capítulo II, la posición de los comunistas ante los partidos obreros ya construidos se explica por sí misma, y por tanto su posición ante los cartistas de Inglaterra y los partidarios de la reforma agraria en América del Norte.
Los comunistas luchan por alcanzar los objetivos e intereses inmediatos de la clase obrera; pero, al mismo tiempo representan y defienden también, dentro del movimiento actual, el porvenir de ese movimiento. En Francia, los comunistas se suman al Partido Socialista Democrático* con-

* Este partido estaba representado en el parlamento por Ledru-Rollin, en la literatura por Luis Blanc y en la prensa diaria por La Réforme. El nombre de Socialista Dcmocrático significaba, en boca de sus inventores, la parte del Partido Democrático o Republicano que tenía un matiz más o menos socialista. (Nota de F. Engels a la edición inglesa de 1888.)
Lo que se llamaba entonces en Francia el Partido Socialista Democrático estaba representado en política por Ledru-Rollin y en la literatura por Luis Blanc; hallábase, pues, a cien mil leguas de la socialdemocracia alemana de nuestro tiempo. (Nota de F. Engels a la edición alemana de 1890.)
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tra la burguesía conservadora y radical, sin renunciar, sin embargo, al derecho de criticar las ilusiones y la fraseología legadas por la tradición revolucionaria.
En Suiza apoyan a los radicales, sin desconocer que este partido se compone de elementos contradictorios, en parte de socialistas democráticos, al estilo francés, y en parte de burgueses radicales.
Entre los polacos, los comunistas apoyan al partido que ve en una revolución agraria la condición de la liberación nacional; es decir, al partido que provocó en 1846 la insurrección de Cracovia.
En Alemania, el Partido Comunista lucha de acuerdo con la burguesía, en tanto que ésta actúa revolucionariamente contra la monarquía absoluta, la propiedad territorial feudal y la pequeña burguesía reaccionaria.
Pero jamás, en ningún momento, se olvida este partido de inculcar a los obreros la más clara conciencia del antagonismo hostil que existe entre la burguesía y el proletariado, a fin de que los obreros alemanes sepan convertir de inmediato las condiciones sociales y políticas que forzosamente ha de traer consigo la dominación burguesa en otras tantas armas contra la burguesía, a fin de que, tan pronto sean derrocadas las clases reaccionarias en Alemania, comience inmediatamente la lucha contra la misma burguesía.
Los comunistas fijan su principal atención en Alemania, porque Alemania se halla en visperas de una revolución burguesa y porque llevara a cabo esta revolución bajo las condiciones más progresivas de la civilización europea en general, y con un proletariado mucho mas desarrollado que el de Inglaterra en el siglo XVII y el de Francia en el siglo XVIII, y, por lo tanto, la revolucion burguesa alemana no
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podrá ser sino el preludio inmediato de una revolución proletaria.
En resumen, los comunistas apoyan por doquier todo movimiento revolucionario contra el régimen social y político existente.
En todos estos movimientos ponen en primer término, como cuestión fundarnental del movimiento, la cuestión de la propiedad, cualquiera que sea la forma más o menos desarrollada que ésta revista.
En fin, los comunistas trabajan en todas partes por la unión y el acuerdo entre los partidos democráticos de todos los países.
Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propositos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar.
¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAISES, UNIOS!

From Marx to Mao(English) Desde Marxhasta Mao Textos deMarx y Engels Apuntes sobreel texto abajo

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NOTAS

[1] EI Manifiesto del Partido Comunista es el documento programático más grande del comunismo cientifico. "Este breve folleto tiene el mérito de un volumen completo. Hasta hoy día, su espíritu inspira y guía a todo el proletariado organizado y luchador del mundo civilizado" (Lenin). El Manifiesto, como programa redactado por Marx y Engels para la Liga de los Comunistas desde diciembre de 1847 a enero de 1848, apareció primeramente en febrero de 1848 en Londres como un folleto de 23 páginas. Desde marzo a julio de 1848, fue reimprimido en serie en el Deutsche Londoner Zeitung el órgano democrático de los emigrantes germanos. En el mismo año una edición alemana del Manifiesto fue reimprimida en Londres como un folleto de 30 paginas. Esta edición sirvió como base de las ediciones siguientes autorizadas por Marx y Engels. En el año 1848 el Manifiesto fue también traducido en numerosas lenguas europeas: francés, polaco, italiano, danés, flamenco y sueco. Los nombres de los autores no fueron mencionados en las ediciones de 1848. Ellos fueron mencionados inicialmente en el prefacio del editor escrito por George Harney para la primera traducción inglesa del Manifiesto, en el diario cartista Red Republican (República Roja ), en 1850. [pág. título]
[2] Por iniciativa de la redacción del Der Volksstaat (El Estado Popular ) una nueva edición alemana del Manifiesto fue publicada en 1872, con un prólogo de Marx y Engels y unas pequeñas correcciones en el texto. Llevaba el título de Manifiesto Comunista y así aparecieron las ediciones alemanas posteriores de 1883 y 1890. [pág. 1]
[3] Se refiere a la revolución de febrero de 1848 en Francia. [pág. 1]
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[4] Red Republican (República Roja ), era una publicación semanal cartista hecha desde junio a noviembre de 1850 por George Harney. En sus numeros 21-24, noviembre de 1850, la primera traducción inglesa del Manifiesto del Partido Comunista apareció bajo el título: Manifiesto del Partido Comunista Alemán. [pág. 1]
[5] Le Socialiste (El Socialista ), órgano de la sección francesa de la Internacional, era un semanario en francés que se publicó en Nueva York desde octubre de 1871 a mayo de 1873. Apoyaba a los elementos burgueses y pequeñoburgueses en la Federación Norte Americana de la Internacional (Confederación Americana de la Internacional). Despues del Congreso de la Haya, cortó sus relaciones con la Internacional. El Manifiesto del Partido Comunista fue publicado en el semanario en enero y febrero de 1872. [pág. 1]
[6] La Guerra Civil en Francia. Manifiesto del Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores. [pág. 2]
[7] Esta es la segunda edición rusa del Manifiesto que apareció en Ginebra en 1882. En el epilogo del articulo "Sobre relaciones sociales en Rusia", Engels mencionó a Plejánov como el traductor. En la edición rusa de 1900 Plejánov indico que la traducción había sido hecha por él. Marx y Engels escribieron para la edición rusa de 1882 un prefacio que apareció en lengua rusa en Narodnaia Volia (Voluntad del Pueblo ), revista de la sociedad populista rusa, en el 5 de febrero de 1882. Este prefacio apareció en alemán el 13 de abril de 1882 en el N.° 16 del Der Sozialdemokrat (El Socialdemócrata ), órgano del Partido Socialdemocrático Alemán. Engels incluyó este prefacio en la edicion alemana del Manifiesto de 1890. [pág. 4]
[8] Esta edición apareció en 1869. En el prefacio de Engels a la edición inglesa de 1888 también se cita con inexactitud la fecha de aparición de la traducción al ruso del Manifiesto. [pág. 4]
[9] Kólokol (La Campana ), diario de los demócratas revolucionarios rusos publicado por A. I. Herzen y N. P. Ogaryov en Londres desde 1857 a 1865 y después en Ginebra. Fue publicado en la lengua rusa desde 1857 a 1867 y en francés con un suplemento en ruso desde 1868 a 1869. [pág. 4]
[10] Se refiere a la situación después del asesinato del zar Alejandro II por un miembro de Narodnaia Volia en el 13 de marzo de 1881, cuando Alejandro III, temeroso de los actos terroristas que podian ser llevados a cabo por un comité ejecutivo secreto de Narodnaia Volia, se ocultó en Gátchina, lugar situado al suroeste de Leningrado de hoy. [pág. 5]
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[11] Obshchina, la comunidad rural. [pág. 6]
[12] Este prefacio fue escrito para la tercera edición alemana del Manifiesto. Esta fue la primera edición alemina reviada por Engels depués de la muerte de Marx. [pág. 7]
[13] En 1888 se publicó la edición inglesa del Manifiesto traducida por Samuel Moore. Engels revisó personalmente la versión, escribió un prefacio y puso algunas notas antes de su impresión. [pág. 9]
[14] "El Proceso de los Comunistas en Colonia" (del 4 de octubre al 12 de noviembre de 1852) fue un caso fabricado por el gobierno prusiano. El gobierno prusiano arresto 11 miembros de la Liga de los Comunistas (1847-1852), la primera organización comunista internacional del proletariado, que había sido dirigida por Marx y Engels y con el Manifiesto del Partido Comunista como su programa, siendo llevados a la corte para un juicio con el cargo de "alta traición". El testimonio presentado por la policía espía era un "original libro de minutas" forjado por ellos, de los miembros del Comite Central de la Liga de los Comunistas y otros documentos falsificados, como también papeles robados por la policía, a la facción aventurera de Willich-Schapper que había sido con anterioridad expulsada de la Liga. Basandose en, los documentos falsificados y falsos testimonios, la corte sentenció a siete de los acusados, de tres a seis años de prisión. Marx y Engels desenmascararon la provocación de los organizadores del proceso y los despreciables recursos del Estado policiaco prusiano empleados en contra del movimiento obrero internacional. (Ver Marx, "Revelaciones sobre el Proceso de los Comunistas en Colonia" y Engels, "El ultima proceso de Colonia"). [pág. 10]
[15] Una cita del discurso de Bevan, presidente del Consejo de las Tradeuniones de Swansea, celebrado como un congreso anual de las tradeuniones y llevado a cabo en esa ciudad en 1887. El diario Commonweal (Bien Publico ), contenía una información del discurso de Bevan el 17 de septiembre de 1887. [pág. 11]
[16] Woodhull and Claflin's Weekly, semanario norteamericano publicado por la feminista burguesa Victoria Woodhull y Tennessee Claflin, en Nueva York entre 1870 y 1876. El semanario traía una versión abreviada del Manifiesto del Partido Comunista, el 30 de diciembre de 1871. [pág. 12]
[17] Ver la nota 7 acerca del traductor de la segunda edición rusa del Manifiesto. [pág. 12]
pág. 82
[18] La traducción danesa aquí citada -- K. Marx og F. Engels: Det Kommunistiske Manifest, København, 1885 --, contiene algunas omisiones e inexactitudes, que Engels señaló en el prólogo de la edición alemana de 1890 del Manifiesto. [pág. 12]
[19] La fecha que se cito no es exacta. La traducción francesa a que se refiere fue hecha por Laura Lafargue. Esta fue publicada en Le Socialiste desde el 29 de agosto al 7 de noviembre de 1885 y también impresa como un apéndice a La France Socialiste (La Francia Socialista ), de Mermeix, Paris, 1886.
Le Socialiste, semanario fundado en París por Jules Guesde en 1885. Hasta principios de 1902, era un órgano del Partido Obrero Francés; se convirtió en el órgano del Partido Socialista de Francia desde 1902 a 1905 y del Partido Socialista Francés desde 1905 adelante. Engels colaboró en el semanario en las últimas dos décadas del siglo pasado. [pág. 12]
[20] La traducción española apareció en El Socialista, de julio a agosto de 1886 y también se publicó como folleto en ese mismo año.
El Socialista, órgano del Partido Socialista Obrero Español, era una publicación semanal que se publicó en Madrid desde 1885. [pág. 12]
[21] Este axioma había sido planteado por Marx y Engels en una serie de sus trabajos desde 1840. Las formulaciones a que aquí se refieren pueden ser encontradas en los "Estatutos Generales de la Asociación Internacional de los Trabajadores". [pág. 13]
[22] Engels escribió este prefacio para la cuarta edición alemana del Manifiesto que apareció en Londres en mayo de 1890, como una serie de la Librería Socialdemocrática. Esta fue la última edición corregida por uno de sus autores. Incluido en esta edición hay también un prefacio a las ediciones alemanas de 1872 y 1883. Una parte del prefacio de Engels a esta nueva edición ha sido reproducido también en un editorial titulado: "Una nueva edición del Manifiesto del Partido Comunista", en el N.° 33 del 16 de agosto de 1890 del Der Sozialdemokrat, órgano del Partido Socialdemocrático Alemán, como también en un editorial del Arbeiter-Zeitung, N.° 48 del 28 de noviembre de 1890, conmemorando el 70 aniversario del nacimiento de Engels. [pág. 16]
[23] Engels se refiere a su prefacio a la edición alemana de 1883. [pág. 16]
[24] Este perdido original alemán del prefacio de Marx y Engels a la edición rusa del Manifiesto fue encontrado finalmente. Al traducir este prefacio del ruso al alemán Engels hizo algunas modificaciones en él. [pág. 16]
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[25] El Congreso de Ginebra de la Primera Internacional fue llevado a cabo del 3 al 8 de septiembre de 1866. Asistieron a este congreso sesenta delegados representando al Congreso General y a las diferentes secciones de la Internacional como también a las sociedades de obreros de Inglaterra, Francia, Alemania y Suiza. Hermann Jung fue el presidente. Instrucciones para los delegados del Congreso General Provisional en diferentes asuntos", de Marx, fue leido en el congreso como informe oficial del Congreso General. Los proudhonianos; que eran dueños de una tercera parte de los votos en el congreso, se opusieron a las "Instrucciones" de Marx con un programa que abarcaba todos los rubros de la agenda. Sin embargo, los defensores del Congreso General se impusieron en la mayor parte de los problemas sometidos a discusión. El congreso adoptó seis de los nueve puntos contenidos en las "Instrucciones" como sus resoluciones: sobre una unión internacional de fuerzas, sobre la sanción legal de la jornada de 8 horas de trabajo, sobre el trabajo de los niños y las mujeres, sobre la labor cooperativa, sobre los sindicatos y sobre el ejército permanente. El Congreso de Ginebra también aprobó los Estatutos Generales y Reglamentos Administrativos de la Asociación Internacional de los Trabajadores.
El Congreso obrero de Paris -- El Congreso de Trabajadores de la Internacional Socialista fue llevado a cabo en París del 14 al 20 de julio de 1889, y fue, en realidad, el congreso para la fundación de la Segunda Internacional. Antes del congreso los marxistas dirigidos directamente por Engels mantuvieron una persistente lucha oponiendose a los oportunistas franceses (posibilistas), y sus partidarios en la Federación Socialdemocrática de Inglaterra. Los oportunistas intentaban tomar en sus manos la preparación del congreso y apoderarse de los puestos directivos y, en esta forma, impedir el establecimiento de una nueva unidad internacional de las organizaciones socialistas y las de obreros en base del marxismo. El congreso había sido convocado bajo las circunstancias de ser partidos marxistas quienes dominaban. Se abrió el 14 de julio de 1889, cuando se celebraba el centenario de la toma de la Bastilla. Asistieron a este congreso 393 delegados de 20 países europeos y americanos. Habiendo fallado sus intentos, los posibilistas convocaron un congreso rival en Paris el mismo día para oponerse al congreso marxista Solamente unos pocos delegados extranjeros asistieron al congreso de los posibilistas, y la mayoría de ellos eran meros representantes ficticios.
El Congreso de Trabajadores de la Internacional Socialista escuchó los informes hechos por los delegados de partidos socialistas sobre el
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movimiento obrero de sus respectivos países, elaboró los principios básicos de una legislación internacional de obraos; respaldó la demanda para la sanción legal de la jornada de 8 hora de trabajo, y señaló los medios por los cuales los trabajadores podían obtener sus objetivos. El congreso subrayó que era necesario realizar la organización política del proletariado y luchar por la realización de las demandas políticas de los trabajadores. El congreso propugno la abolición de un ejército permanente y propuso que el pueblo fuera armado universalmente. Pero, la más notable decisión hecha por el congreso, fue la de apelar a todos los trabajadores de la Tierra para que consagraran el 1° de mayo de cada año, como la fiesta internacional del proletariado. [pág. 23]
[26] Engels escribió el prefacio en alemán, para la nueva edición polaca del Manifiesto, que fue publicada en 1892 en Londres, por el Przedswit (Amanecer ), editorial sostenida por los socialistas polacos. Después de enviar el prefacio a la prensa Przedswit, Engels escribió el 11 de febrero de 1892, una carta a Stanislaw Mendelson, diciéndole que le gustaría aprender la lengua polaca para poder estudiar de cerca el desarrollo del movimiento obrao polaco, de manera de poder escribir un prefacio mas detallado en la próxima edición polaca del Manifiesto. [pág. 24]
[27] La Polonia del Congreso -- una parte de Polonia, bajo el nombre oficial del Reino Polaco, fue cedido a Rusia por decisión del Congreso de Viena de 1814-1815. [pág. 25]
[28] Este prefacio, originalmente titulado "A los lectores italianos", fue escritó por Engels para la edición italiana del Manifiesto, a pedido del líder socialista italiano Filippo Turati. Fue publicado en un folleto en 1893 por la editorial de Critica Sociale, un periódico teórico socialista de Milan. El Manifiesto fue traducido al italiano pot Pompeo Bettini y el prefado de Engels por Turati. [pág. 27]
[29] En muchos de sus trabajos, y particularmente en su articulo "El espíritu de Erfurt en el año 1859", Marx planteó publicamente esta idea: Los reaccionarios, que después de 1848 se consideraban como los albaceas testamentarios exclusivos de la revolución, cumplirán inevitablemente las exigencias revolucionarias aún cuando de tragicómica manera, como si esto fuera una sátira de la revolución. [pág. 28]
[30] En la edición inglesa de 1888, revisada por Engels, a las palabras "éxito político" se ha añadido "de esta clase". [pág. 35]
[31] En la edición inglesa de 1888, a las palabras "república urbana independiente" se ba añadido "(como en Italia y en Alemania)", y a
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las palabras "tercer estado tributario de la monarquía" las palabras "(como en Francia)". [pág. 35]
[32] En la edición alemána de 1890, en Iugar de "anteriores" dice "otras". [pág. 37]
[33] En la edición inglesa de 1888, esta frase ha sido omitida. [pág. 39]
[34] En la edición alemana de 1872 y en las ediciones alemanas posteriores de 1883 y 1890 las palabras "de la civilización burguesa y" han sido omitidas. [pág. 40]
[35] En sus escritos posteriores, Marx y Engels, en lugar de "valor del trabajo" y "precio del trabajo", utilizaron "valor de la fuerza de trabajo" y "precio de la fuerza de trabajo", como también otros conceptos más precisos, anteriormente introducidos por Marx. [pág. 41]
[36] En la edición inglesa de 1888, en lugar de "cantidad de trabajo" dice "dureza del trabajo". [pág. 42]
[37] En la edición inglesa de 1888 en lugar de esta frase dice "Ellos dirigen sus ataques no contra las relaciones burguesas de producción; sino contra los mismos instrumentos de producción". [pág. 43]
[38] En la edición inglesa de 1888, después de la palabra "coaliciones" ha sido añadido "(tradeuniones)". [pág. 44]
[39] En la edición inglesa de 1888, en lugar de "elementos de su propia educación" dice "elementos de su propia educación política y general". [pág. 45]
[40] En la edición inglesa de 1888, en lugar de "elementos de educación" dice "elementos de ilustración y progreso". [pág. 45]
[41] En la edición inglesa de 1888, a las palabras "el movimiento independiente" se ha añadido "y consciente". [pág. 47]
[42] En la edición inglesa de 1888, las palabras "la acumulación de la riqueza en manos de particulares" han sido omitidas. [pág. 48-49]
[43] En la edición inglesa de 1888, en lugar de "especiales" dice "sectarios". [pág. 49]
[44] En la edición inglesa de 1888, en lugar de "el sector más resuelto" dice "el sector más avanzado y más resuelto". [pág. 50]
[45] En la edición inglesa de 1888, en lugar de "la explotación de los unos por los otros" dice "la explotación de la mayoría por la minoría". [pág. 51]
[46] En la edición inglesa de 1888, a las palabras "en propiedad burguesa" se ha añadido "en capital". [pág. 53]
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[47] En la edición inglesa de 1888, en lugar de "elevarse a la condición de clase nacional" dice "elevarse a la condición de clase dirigente de la nación". [pág. 57]
[48] En la edición alemana de 1872 y en las ediciones alemanas posteriores de 1883 y 1890, en lugar de "en el dominio de la conciencir." dice "en cl dominio del saber". [pág. 58]
[49] En la edición alemana de 1890, las palabras "dentro de unas formas" han sido omitidas. [pág. 59]
[50] En la edición inglesa de 1888, a las palabras "se sobrepasarán a sí mismas" se ha añadido "exigiendo ulteriormente atacar al viejo orden social". [pág. 59]
[51] En la edición alemana de 1872 y las ediciones alemanas posteriores de 1883 y 1890, en lugar de "la oposición" dice "las diferencias". [pág. 60]
[52] En la edición inglesa de 1888, en lugar de este artículo dice: "9. Combinación de la agricultura y la industria; abolición gradual de las diferencias entre la ciudad y el campo, mediante la distribución más equilibrada de la población en el país." [pág. 60]
[53] En la edición alemana de 1872 y en las ediciones alemanas posteriores de 1883 y 1890, en lugar de "las condiciones para la existencia del antagonismo de clase y de las clases en general" dice "las condiciones para la existencia del antagonismo de clase, y las clases en general". [pág. 61]
[54] Los legitimistas eran los sostenedores de la dinastia de los Borbones que fueton destronados en 1830 y que representaba el interes hereditario de los grandes terratenientes. En la lucha en contra de la dinastía de Orleans, que fue sostenida por la aristocracia financiera y la gran burguesia, una parte de los legitimistas frecuentemente recurrían a una suerte de demagogia social y pretendían ser los protectores de la clase trabajadora en contra de la explotación de la burguesía.
"Joven Inglaterra", un grupo de políticos ingleses y hombres de letras que pertenecían al Partido Tory. Se organizaron a principios de 1840. Los representantes de la "Joven Inglaterra" reflejaban el descontento de la aristocracia de la tierra que se oponía al crecimiento de las fuerzas económicas y políticas de la burguesía. Ellos recurrieron a métodos demagógicos, con miras a poner a la clase trabajadora bajo su influencia y usarla finalmente para combatir a los burgueses. [pág. 62]
[55] En la edición alemana de 1848, en lugar de "socialismo cristiano" dice "socialismo sagrado y actual". [pág. 63]
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[56] En la edición inglesa de 1888, este último párrafo dice así: "Finalmente, cuando hechos histoóricos irrefutables desvanecieron todos los dectos embriagadores de las falsas ilusiones, esta forma de socialismo acabó en un miserable abatimiento." [pág. 65]
[57] En la edición alemana de 1872 y en las ediciones alemanas posteriores de 1883 y 1890, las palabras "sobre la sociedad verdadera" han sido omitidas. [pág. 66]
[58] En la edición inglesa de 1888 esta frase ha sido omitida. [pág. 66]
[59] En la edición inglesa de 1888, las expresiones "pequeño burgués alemán" y "pequeña burguesía alemana" han sido sustituidas, en el apartado relativo al socialismo "verdadero", por las expresiones "filisteos alemanes" y "filisteo pequeñoburgués alemán". [pág. 68]
[60] En la edición alemana de 1872 y las ediciones alemanas posteriores de 1883 y 1890, en lugar de "corresponden a" dice "provienen de". [pág. 73]
[61] En la edición inglesa de 1888, en lugar de "Sus tesis positivas referentes a la sociedad futura" dice "Las medidas prácticas propuestas en ellas". [pág. 73]
[62] En la edición inglesa de 1888, en lugar de "del contraste entre la ciudad y el campo" dice "de la diferencia entre la ciudad y el campo". [pág. 73]
[63] Se refiere a los partidarios del periódico La Reforme, órgano del Partido Socialista Democrático. Ellos propugnaban el establecimiento de una república y llevar a cabo las reformas democráticas sociales. [pág. 75].

 

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