Raúl Eduardo Mahecha
Raúl Eduardo Mahecha Caycedo
es, quizás, el líder obrero y antimperialista colombiano
más importante de los años veinte, comparable con
figuras latinoamericanas de la talla de Farabundo Martí
o Augusto César Sandino. Hijo de Manuel Antonio Mahecha
y Manuela Caycedo, era sobrino-nieto de una de las figuras más
prominentes del conservatismo tolimense durante el último
cuarto del siglo XIX, el general José Ignacio Caycedo.
Desde sus años de escuela, mostró una constante
inconformidad que lo llevó a escaparse de su casa y alistarse
en las tropas del gobierno cuando se inició la guerra de
los Mil Días; alcanzó el grado de capitán.
Al producirse la separación de Panamá, en 1903,
Mahecha se encontraba en el segregado departamento y pidió
la baja de las fuerzas regulares para alistarse en la expedición
restauradora que, bajo las órdenes de Diego A. de Castro
y Daniel Ortiz, fue a morirse de hambre y pestes en Acandí
y Titumate. Sin lugar a dudas, los acontecimientos de la pérdida
de Panamá y de la fracasada expedición debieron
influir en las concepciones ideológicas de Mahecha, y sobre
todo en su posición de rechazo a las actuaciones imperialistas
de los Estados Unidos en materia económica y política.
Regresó en 1904 a Barranquilla, y pasó luego a Cartagena,
ciudades en las que trabajó como comerciante. Se interesó
por el movimiento sindical y se vinculó a él como
miembro de la Sociedad Obrera de Calamar. Inició, entonces,
una serie de viajes por diferentes regiones del país, en
los que llevó el mensaje revolucionario.
Por un tiempo trabajó políticamente
en la zona cafetera; para acercarse a las masas trabajadoras,
pues sabía que el pueblo era supersticioso, les contaba
cuentos de hadas, a través de los cuales les explicaba
la situación en que vivían y los incitaba a la huelga.
Llegó a organizar 18.000 trabajadores e incitar un paro
en el que participaron 15.000.
En un principio, Raúl Eduardo
Mahecha fue socialista-cristiano, luego fue virando, poco a poco,
hacia la ideología comunista. Sin embargo, Mahecha siempre
mantuvo el principio de que la clase obrera debía organizarse
de manera independiente de los partidos políticos. En 1922
no apoyó la candidatura liberal del general Benjamín
Herrera, pues tenía muy claro que la colectividad liberal,
al igual que la conservadora, no ofrecía un ideal correcto
a las masas trabajadoras. Entre 1915 y 1916, Mahecha vivió
en California, Estados Unidos. Allí conoció la agricultura
mecanizada y recibió gran influencia del modo de vida funcional
y pragmático de los norteamericanos. Ambas situaciones
le sirvieron para tener más claro el horizonte de la lucha
en Colombia .
Tras su regreso, en 1917, se estableció
en Medellín, donde fundó y dirigió dos periódicos:
El Baluarte (1918), de Girardota, y El Luchador (19191923), de
Medellín, en los que colocó dos administradores:
Juan N. Gómez y Escolástico Alvarez Vidal. Con ambos
periódicos llegó a tener una gran influencia sobre
los trabajadores de toda la zona del río Magdalena. Generalmente
firmó sus artículos y editoriales con los seudónimos
Modesto Bueno, Han de Islandia o Miguel Strogoff. En las columnas
periodísticas de Mahecha se aprecia la constante evolución
de su pensamiento. En El Baluarte Mahecha publicó algunos
artículos en los que combatió la intromisión
del Banco Mercantil Americano, representado por Alfonso 'López
Pumarejo y la Iglesia. Por su parte, El Luchador fue el órgano
periodístico de la recién fundada Sociedad de Luchadores,
creada también por Mahecha, razones por las cuales recibió
serias críticas de El Colombiano, El Correo Liberal y El
Espectador. En Medellín, fundó y organizó
una escuela de acción sindical, donde formó a algunos
aguerridos luchadores de la causa obrera. En enero de 1922 asesoró,
junto con el abogado Benedicto Uribe, uno de sus alumnos de la
escuela de Medellín, a los obreros del ferrocarril de La
Dorada, puerto sobre el río Magdalena donde Mahecha había
adelantado trabajos políticos hacia 1919, en una victoriosa
huelga. Sus artículos y editoriales se convirtieron en
vehículo de orientación ideológica, principalmente
para las organizaciones de masas del río Magdalena. Raúl
Eduardo Mahecha era consciente de que a las masas había
que dirigirlas en el escenario mismo de los acontecimientos, al
tiempo que consideraba que los obreros petroleros eran la fuerza
capaz de conducir al país hacia el horizonte de la vida
moderna. Por ello, el 3 de septiembre de 1922 Mahecha instaló
su residencia en Barrancabermeja, estratégico punto en
el río Magdalena, donde se había iniciado en 1919
la exploración petrolera. El año de la llegada de
Mahecha, comenzó la producción de hidrocarburos,
con lo que Barrancabermeja dejó de ser un corregimiento
de San Vicente para ser erigido en municipio, por medio de la
ordenanza 13 de abril 13 de 1922, de la Asamblea de Santander,
debido a que el manejo del cada vez más numeroso contingente
de obreros era difícil desde la antigua cabecera.
En Barranca, Mahecha inició la
etapa más importante de su acción y pensamiento.
Además de fundar el periódico Vanguardia Obrera,
el 12 de febrero de 1923 creó la Unión Obrera, antecedente
inmediato de la Unión Sindical Obrera (Uso). Secretario
general de esta organización fue su líder indiscutible,
y desde ella condujo grandes batallas por la soberanía
nacional y los derechos de los trabajadores, en contra de los
enclaves extranjeros, que lo llevaron a ser el más prestigioso
líder en las petroleras y en toda la extensión del
río Magdalena y el dirigente de la gran lucha nacional
contra los enclaves coloniales, especialmente la Tropical Oil
Company (TROCO) y la United Fruit Company, y contra la hegemonía
conservadora. Desde un comienzo, Raúl Eduardo Mahecha se
empeñó en una lucha por la defensa de los derechos
de los trabajadores de la Tropical Oil Company, empresa que violaba
impunemente las leyes colombianas vigentes en materia laboral;
por ejemplo, enganchaba mano de obra en las Antillas para desplazar
a los colombianos, no cumplía con las apropiadas medidas
higiénicas, de salud y de protección social, y el
pago de las mensualidades no se realizaba con la debida puntualidad.
Todo esto fue denunciado por Mahecha a través de Vanguardia
Obrera, al tiempo que proclamó la consecución de
una jornada laboral de ocho horas, por ocho horas de descanso
y ocho de instrucción, más descanso remunerado los
domingos y días festivos, y mejores condiciones de higiene,
alimentación y vivienda. Pero Mahecha no sólo se
preocupó por organizar y canalizar el inconformismo de
las masas trabajadoras de Barranca, también se encargó
de obtener respaldo político dentro de la población.
En las elecciones para Concejo, llevadas a cabo en octubre de
1923, lanzó y llevó a buen término la candidatura
del obrero petrolero Florentino García Ortíz, con
suplencia de Escolástico Alvarez. A consecuencia de esta
campaña, Mahecha fue encarcelado durante 30 días.
Es importante destacar que Mahecha no sólo ejerció
la función de líder, también cumplió
con las de curandero y homeópata; mediante ellas entró
en contacto con colonos y hombres pobres, y con frentes de masas
distintos a los obreros y comerciantes.
En 1924 se despertó una ola de
inconformidad nacional, generada por los atropellos laborales
de la TROCO en Barranca. El gobierno tuvo que responder a esta
crisis, y en marzo viajó al puerto petrolero el entonces
ministro de Industria y encargado del Trabajo, con el fin de firmar
un convenio mínimo entre la petrolera y sus trabajadores.
El convenio nunca fue cumplido, y sólo sirvió para
que la TROCO y el gobierno tomaran medidas preventivas en materia
de seguridad. Durante todo ese año, Mahecha cumplió
una incesante labor de movilización a lo largo del río
Magdalena (desde Puerto Wilches hasta Puerto Colombia) y realizó
importantes labores en pro de la unificación del movimiento
obrero colombiano. A fines de abril de 1924 viajó a Bogotá
como representante de los obreros de la TROCO a la Conferencia
Socialista, realizada el 1 de mayo en el edificio Liévano.
En esa reunión el partido socialista adhirió a la
Internacional Socialista y se comprometió a regirse por
los 21 puntos programáticos de Lenin. El 6 de octubre de
1924 estalló la primera huelga petrolera en Barrancabermeja,
la cual no sólo cubrió a los trabajadores petroleros,
sino también a comerciantes y colonos, afectados sensiblemente
por el monopolio establecido por la TROCO a través de los
comisariatos. Mahecha no sólo fue el organizador de ese
movimiento, sino que controló la situación para
que no se presentaran desmanes: prohibió el consumo de
licor, organizó y armó grupos de guardia cívica
y se preocupó porque la negociación se llevara a
cabo correctamente. El conflicto se extendió por diez días,
al cabo de los cuales se llegó a un acuerdo parcial: la
empresa aceptó mejorar las condiciones de los campamentos
y retirar a algunos funcionarios indeseables. La celebración
fue ruidosa, 4.000 hombres en pie de lucha dispararon 20.000 tiros
al aire; sin embargo, Mahecha y otros dirigentes fueron apresados
bajo los cargos de sedición, heridas, robo y homicidio.
En esa ocasión Mahecha permaneció 17 meses preso,
uno de los pocos casos en que un líder de huelga haya tenido
que soportar una reclusión tan larga. Salió luego
de haber recibido la solidaridad de varios sectores obreros, encabezados
por María Cano, y de cumplir, durante el juicio, una importante
labor de denuncia, pues cuando tuvo el uso de la palabra no se
defendió sino que la utilizó para denunciar la presencia
del imperialismo norteamericano a través de la Tropical
Oil Company, su agresión permanente a los trabajadores
colombianos y la responsabilidad del Estado en el manejo de los
recursos naturales.
En abril de 1926 Mahecha había
retornado a Barranca y reinició la publicación de
Vanguardia Obrera. Como los acuerdos firmados en 1924 no se habían
cumplido, aprovechó la celebración del 1 de mayo
para agitar esa causa y preparar el camino para una segunda huelga,
prevista para 1927. Dentro de las actividades anteriores a ese
movimiento vale la pena destacar la visita, en diciembre de 1926,
de María Cano a Barrancabermeja, y la permanente labor
llevada a cabo por Mahecha para que la huelga se cumpliera con
todo éxito; consiguió el apoyo de los colonos para
garantizar el suministro de víveres, estableció
una línea de solidaridad desde Girardot hasta Honda, y
al igual que en la ocasión anterior, logró organizar
la población y mantenerla controlada. El paro se inició
el 5 de enero de 1927, los trabajadores petroleros agitaron la
bandera roja de los tres ochos, heredada de los obreros de Chicago,
así como el sentimiento antimperialista. Poco a poco el
movimiento creció: el 12 de enero se habían sumado
a la huelga 7.000 hombres, el comercio colombiano y la colonia
siria contribuyeron generosamente al sostenimiento de los trabajadores
en huelga. En otras ciudades y pueblos del país, como Bogotá,
Neiva, Bucaramanga, Beltrán, Puerto Berrío, La Dorada,
Barranquilla, Ambalema y Calamar, se realizaron paros de solidaridad
con los trabajadores en conflicto, en los que se cuestionó
la actuación de las compañías norteamericanas
en el país y el régimen conservador. La huelga petrolera
se alargó hasta el 27 de enero, cuando la TROCO, basada
en un decreto de estado de sitio, expedido el 26, desató
una represión que obligó a 4.000 obreros a retirarse
de Barranca, y a mil más a someterse, en condiciones -infrahumanas,
a la empresa. El 28 de enero se ordenó la detención
de Mahecha y demás dirigentes, se los acusó de ser
agitadores y constituir una amenaza para el orden público
y los intereses nacionales y de los asociados. Confinados en el
panóptico de la ciudad de Tunja, fueron visitados por el
anarquista Biófilo Panclasta, con quien Mahecha entabló
amistad. Sólo hasta julio de 1927 fueron puestos en libertad.
Raúl Eduardo Mahecha sabía
que había creado conciencia en la clase trabajadora frente
a los enclaves norteamericanos en el país, pero era necesario
continuar con la campaña. Por ello decidió trasladarse,
con su imprenta volante y demás parafernalia, a la zona
bananera del departamento del Magdalena, donde existía
otro gran emporio gringo: el de la United Fruit Company que, al
igual que la TROCO, pisoteaba a los trabajadores y a Colombia
misma. Como ya era un líder conocido, de gran experiencia
y mística, le fue fácil editar de nuevo su periódico
Vanguardia Obrera y organizar sindicalmente a 32.146 asalariados,
muchos de ellos desplazados de Barrancabermeja por la TROCO, que
participaron activamente en la huelga de las bananeras y que sufrieron,
al igual que Mahecha, la represión desatada por la United
en conjunción con el decadente régimen conservador,
lo que terminó en la famosa matanza de los primeros días
de diciembre de 1928. Luego de la huelga, las fuerzas contrarrevolucionarias
le destruyeron a Mahecha su imprenta volante y demás muebles;
el líder fue sindicado como reo de alta traición
y al ser perseguido por las autoridades tuvo que huir por Aracataca,
Fundación, Pivijay, Giraldo y Cartagena, de donde partió
clandestinamente a Panamá. De allí pasó a
Venezuela, donde reanudó sus lazos de unión con
Biófilo Panclasta, pero tuvo que salir precipitadamente
pues el régimen del dictador Juan Vicente Gómez
quiso apresarlo. Viajó luego a México y, de allí,
el 26 de abril de 1929, se desplazó a Montevideo, donde
participó con gran éxito en el Congreso Obrero Latinoamericano.
Luego de un corto periplo por el sur del continente (Santiago
de Chile y Buenos Aires), Mahecha viajó a París
para participar, como representante de la Confederación
Sindical Latinoamericana, en el Congreso Mundial Antiimperialista
de París, donde, al igual que en Montevideo, fue aclamado.
En octubre, y con la autorización directa de José
Stalin, se desplazó a Moscú, donde vivió
hasta fines de 1930, cuando decidió regresar a Colombia.
Una vez en el país, no volvió a participar en actividad
política alguna.
Raúl Eduardo Mahecha, Sindicalista
tolimense (El Guamo, octubre 13 de 1884 - Bogotá, julio
17 de 1940).
José Eduardo Rueda Enciso
Bibliografía
Torres Giraldo, Ignacio. Los inconformes,
5 Vols. Bogotá, Margen Izquierdo, 1973-1974. Reed.: Bogotá,
Latina, 1979.
Torres Giraldo, Ignacio. María
Cano. Apostolado revolucionario. Bogotá, Carlos Valencia
Editores, 1980.
Yunis, José e Ignacio, Carlos
Nicolás. Barrancabermeja: nacimiento de la clase obrera.
Bogotá, Tres Culturas, 1986.
© Derechos Reservados de
Autor
Banco de la República Biblioteca Luis Ángel Arango,
Colombia