Jairo Gutiérrez R.
Jairo Gutiérrez nació
el 7 de agosto de 1946 en Pandi (Cund.). Su padre, Pablo Emilio,
era un campesino medio; su madre, Elvia María, modista.
La familia proviene del campesinado de pequeños propietarios
forjados en los procesos de colonización, orientados en
la tradición de los partidos colombianos y las costumbres
cristianas. Después de terminar en Zipaquirá sus
estudios de formación normalista en 1965, para ejercer
como educador, ingresó al magisterio del distrito al año
siguiente; Jairo se inscribió en la universidad, en Bogotá,
estudiando matemática en la Universidad Pedagógica
y, posteriormente Biología en la Javeriana. Su tesis fue
un acucioso compendio sobre las visitas pedagógicas al
Páramo del Sumapaz, donde además de la información
biológica, recoge un importante examen de los aspectos
geográficos. En esa época, tuvo un notable salto,
después de haber tenido una marcada influencia de las enseñazas
idealistas jesuíticas, en corto tiempo por influencia principalmente
del período de las grandes luchas estudiantiles orientadas
por el naciente MOIR fundado por Francisco Mosquera, y del movimiento
democrático liderado por FECODE, la organización
del magisterio, se acogió al marxismo y se entregó
a desarrollarlo de tiempo completo, con un alto sentido práctico.
En 1970, participó en la discusión y redacción
del programa y los estatutos del Partido. Una de las primeras
aplicaciones del marxismo las hizo para resolver conflictos al
interior de la familia.
Aún sin terminar sus estudios, después de trabajar
en el magisterio del distrito especial de Bogotá, y luego
de haber sido destituido por su actividad sindical, habiendo hecho
trabajo político en Bogotá y la Mesa, acogió
la política de pies descalzos, impulsada por Mosquera;
en 1975, se radicó en el municipio del Banco Magdalena
y posteriormente se trasladó a la frontera desarrollando
sus actividades en la ciudad de Cúcuta.
En 1975, Jairo se casó con Nuria Poveda, con quien tuvo
a su hijo Andrés Darío. Ante las dificultades por
las presiones de los sectores insurgentes regresó a Bogotá
a mediados de la década del 80.
Durante este tiempo participó en la lucha en la Unión
Nacional de Oposición (UNO), hizo suya la batalla para
evitar que dicho movimiento apoyara al gobierno de López
Michelsen; combate en el cual también defendió el
proceso unitario del sindicalismo independiente con la CSTC. Ante
la desaparición de la UNO colaboró en las actividades
del Frente por la Unidad del Pueblo (FUP) y la candidatura de
Jaime Piedrahita Cardona y los candidatos subsiguientes hasta
su disolución, buscando que el frente mantuviera el principio
de no alineación frente a la disputa por la hegemonía
de las dos superpotencias.
En el período de llamado “Túnel”, antes
del derrumbe de la URSS, fue activo en el proceso de denuncia
y de organización del frente contra el expansionismo soviético
y contra la funesta teoría de la combinación de
las formas de lucha.
Al caer el andamiaje socialimperialista soviético, hacia
1990, entra a apoyar el ulterior período de las luchas
contra el nuevo hegemonismo norteamericano impuesto sobre la base
de la política de apertura, privatizaciones y neoliberalismo.
Dentro de aquel contexto, a la muerte de Francisco Mosquera, el
fundador del MOIR en 1974, se dedicó celosamente a defender
sus postulados, habiendo sido expulsado junto con los compañeros
de ACEB, de la organización partidaria, al oponerse a apoyar
la pantomima de Samper y de la oligarquía, de considerarse
el susodicho presidente, perseguido del imperio norteamericano.
Con sus compañeros a nombre del MOIR Francisco Mosquera,
a partir de 1996, se dedicó a reconstruir el Partido y
diseminarlo a nivel nacional y a alentar las organizaciones del
pueblo colombiano, llegando hoy a estar integrado con el frente
de Unámonos y el sindicalismo de CTC.
El miércoles 7 de Noviembre la muerte lo sorprendió,
después de 11 años de estar luchando contra un cáncer
que lo sometió a las más duras penas, las cuales
enfrentó con la mayor valentía y ejemplo de servicio
al pueblo en la Federación Comunal de Bogotá, el
magisterio, los jóvenes y con dedicación especial
al estudio de la Economía, la Historia Colombiana, la Política
Internacional, orientando charlas sobre Marxismo y Dialéctica
y los más importantes problemas sociales, apoyando las
diversas formas organizativas de las masas.
El manejo de su enfermedad también la convirtió
en una lección, buscó lo más avanzado de
la ciencia para ganarle tiempo a la vida, viajó con la
solidaridad de sus amigos y conocidos a Houston para conseguir
salidas para su dolencia.y aportar con su caso a la medicina.
Una vez que la medicina ortodoxa no pudo hacer más por
su caso acudió a la medicina alternativa para tratar de
continuar la vida de manera normal y mantener su lucidez mental
y sus actividades revolucionarias hasta el último instante.
Jairo fue un ejemplo de lucha permanente, de dedicación,
de apoyo a la familia, un marxista convencido del triunfo del
proletariado y las huestes populares. Hasta el último minuto
aportó a la causa de los desposeídos. Animó
y anima a quienes lo conocieron y quienes puedan interesarse en
conocerlo a través de su vida práctica y teórica.
Sigamos su ejemplo y sus enseñanzas,
despidámoslo hoy con el grito ¡Gloria Eterna al camarada
Jairo Gutiérrez!
Síntesis Biográfica,
Homenaje Póstumo, Noviembre 9 de 2001.