Ecos de la Situación
Nacional e Internacional
Aunque la llamada
globalización sea solamente un sofisma de distracción,
para ocultar la ofensiva de las grandes potencias, en pos de reforzar
los lazos de explotación sobre las naciones del Tercer
Mundo, es evidente que el análisis de lo que viene pasando
y va a pasar hacia el futuro, debe tener como ingrediente fundamental
el acontecer del escenario internacional. Los anuncios de una
recesión en la economía norteamericana llenan las
primeras planas de los principales rotativos del mundo y la pregunta
que todos se hacen es qué tan profunda, extensa y prolongada
puede ser la crisis que sobrevendría por cuenta de las
afugias del aparato productivo del país que genera más
del 25% del PIB mundial.
En primer término,
es menester señalar que se trata de una nueva versión
de las recurrentes crisis de la economía capitalista, como
producto de la inexorable contradicción entre el desarrollo
incesante de las fuerzas productivas y el escaso o nulo avance
de la capacidad de consumo de las mayorías. Esta se ve
afectada por el desplazamiento de la fuerza de trabajo por la
tecnología y la necesidad de recomponer la tasa de ganancia
del capital, incrementando los niveles de explotación de
los asalariados, por la vía de reducir sus ingresos. En
últimas se trata de la corroboración de la tesis
esbozada por Carlos Marx, quien hablaba de las ¨… disonancias
entre las proporciones limitadas del consumo con base capitalista
y una producción que tiende constantemente a rebasar este
límite inmanente”.
Desde la caída
de la Unión Soviética nos anunciaron una era de
paz, pero mientras se habla de paz, se acelera la carrera armamentista.
Estados Unidos ha sido responsable del 80% del aumento en el gasto
militar y del 48% invertido en este rubro a nivel mundial, en
2005 y hace todo tipo de maniobras para impedir que cualquier
país con el que mantenga confrontaciones mejore su equipamiento
militar. En la lista de las naciones más gastadoras, le
siguen a Estados Unidos, pero de lejos, Gran Bretaña, Francia,
Japón y China, con entre el 4% y el 5% del gasto militar
mundial. El asunto es de tal magnitud que las 100 principales
empresas fabricantes de armas, se embolsan anualmente el total
de lo que producen en bienes y servicios, en un año, los
61 países más pobres del mundo.
Hace tres años
señalábamos que ¨A la par que se deteriora la
imagen de la única superpotencia que puede aspirar a la
supremacía total, avanza el proceso de consolidación
de la Unión Europea, con Francia, Alemania y España,
a la cabeza. También se presenta como un factor determinante
de la situación mundial el surgimiento de China como una
potencia económica de primer orden...Se proyecta, entonces,
un bloque de las naciones desarrolladas, que pugnan por sobresalir
en el ajedrez planetario, pero se tropiezan con los ambiciosos
intereses de la Casa Blanca¨. Esta tendencia se ha consolidado
con el paso del tiempo, al punto que el rol de la China en el
contexto mundial es cada vez más importante y ha surgido
otra potencia emergente, la India con sus más de mil millones
de habitantes. También se ha reforzado una característica
de esta época en la que, la tierra del Tío Sam es
vista como una potencia colonialista y agresora, a lo cual contribuye
la construcción de muros de la ignominia en las fronteras
¨calientes¨ y los modernos campos de concentración
en Guantánamo e Irak, donde se practica la tortura al mejor
estilo nazi.
En ese marco, se
desenvuelven las tres contradicciones vigentes en el mundo actual:
las que crecen entre los integrantes del mundo industrializado
con la conformación de un bloque de países desarrollados
que se decidan a enfrentar las aspiraciones hegemónicas
de Estados Unidos; las provenientes del despertar del proletariado
de esas naciones, en la medida en que se pretende recortar sus
derechos y, las que se derivan de la intensificación de
la batalla contra la dominación extranjera en los países
sojuzgados. En esas condiciones se hace más urgente desarrollar
la propuesta de crear un Frente Único Antiimperialista,
en el que podrían participar hasta los países capitalistas
de segundo orden, tal como lo planteara, con las obvias diferencias
de tiempo y lugar, Mao Tse Tung, cuando formuló su conocida
Teoría de los Tres Mundos.
A las Puertas de una
Nueva Crisis Económica
Después de
la crisis de 1997 la economía mundial había vivido
un período de auge y expansión. En esta ocasión
quienes habían venido jalonando esa etapa de prosperidad
habían sido China y en parte India, unos mercados que estaban
al margen, pero son muy grandes y han venido absorbiendo los excedentes
de producción. Los precios internacionales de los productos
básicos se han disparado por la gran demanda de estas dos
economías emergentes. Sin embargo, los síntomas
muestran que se comienza a agotar ese auge y en la economía
norteamericana se perciben signos de agotamiento de la prosperidad
basada en el crédito y el consumo. El déficit comercial
norteamericano llega a US$711.000 millones, como producto de que
las importaciones son casi el doble de las exportaciones. El déficit
comercial con China, el principal exportador a los Estados Unidos,
creció de US$83.000 millones, en 2001, a US$226.600 millones,
en 2007. El déficit fiscal es del orden de US$320.000 millones,
debido a la devolución de impuestos, -US$880.000 millones-
y gastos como la guerra en Irak, que le cuesta al imperio US$6.000
millones diarios. La tasa de interés de la Reserva Federal
pasó de 1% anual, en junio de 2004, a 5% en 2007, para
ubicarse ahora en 2,25%. El crecimiento del PIB (US$13 billones),
en el tercer trimestre de 2007, fue de sólo 0.6% y el consumo
privado, en el mismo período creció solamente 1.2%.
Para colmo de males,
Estados Unidos es hoy un país en guerra. El relativamente
fácil avance de las tropas hasta Bagdad, alentado por falsos
argumentos esgrimidos para justificar la invasión, contrasta
con el caos de la posguerra, el desorden y la sarracina entre
las facciones nativas. A ello se suma la muerte reconocida de
cerca de 4.000 soldados norteamericanos y de más de 100.000
civiles, el control de la mitad de Afganistán por parte
de los talibanes, la desestabilización en Pakistán,
el enfrentamiento con Irán y Siria, el control de la franja
de Gaza y de una porción de Líbano por parte de
grupos hostiles a la Casa Blanca. Todo esto está ligado
a otro de sus grandes problemas, el déficit energético
ocasionado por la alta dependencia del petróleo para su
vida cotidiana y la industria.
La contradicción
principal en el mercado petrolero radica en que la demanda y el
consumo están en los países más desarrollados
y la producción y las reservas se hallan en países
en vía de desarrollo. El presidente Bush había definido
la situación energética norteamericana como "la
peor crisis de suministro de energía desde la década
de 1970"; y, como es obvio, tras los ejércitos invasores
a Oriente van los intereses de las compañías petroleras
en pos de rescatar, en un momento crítico, la posición
dominante que antes tuvieron. En 1970, Estados Unidos producía
10,2 millones de barriles diarios y para 2007 había rebajado
a 5,2, la demanda que en 1990 sumaba 15,6 millones por día,
llegó a 21 millones en 2007. Entre 2003 y 2007, la gasolina
dobló su precio, al pasar el galón de 1,5 dólar
a más de 3 y el petróleo, subió de 20 a 100
dólares el barril. Los combustibles fósiles son
el 85% del consumo total y financiarlo le vale a la economía
imperial 500.000 millones de dólares anuales. Una tercera
parte de esa energía total va para la industria, el 28%
para el transporte, el 21% para los hogares y el 18% para el comercio.
En cambio, los resultados de las grandes firmas petroleras son
positivos, Chevron Texaco reportó en 2006 ingresos por
casi 205 mil millones de dólares, utilidades por más
de 17 mil y rentabilidades superiores al 22% y Exxon-Mobil, entre
2004 y 2006, vio subir sus ingresos en un 20%, al incrementarlos
de 298 mil millones a 377 mil, y las utilidades en más
del 50%.
En los debates de
la campaña electoral ha salido a flote que en Estados Unidos
hay 37 millones de pobres, el 40% del crecimiento del ingreso
en las décadas del 80 y del 90 fue a parar a manos del
1% de la población más rica y los 300.000 grandes
millonarios, el 0,1% de la población, superan en riqueza
a los 150 millones más pobres. El sistema de salud en Estados
Unidos también es tema de discusión, en cuanto hay
50 millones de personas, el 16% del total, que están desprotegidas.
El gasto anual llega a 2,2 billones de dólares, el más
costoso del planeta, pero es el único país industrializado
sin cobertura universal, ocupa el puesto 41 en el mundo en cuanto
a la tasa de mortalidad infantil y el 45 en cuanto a la expectativa
de vida. Predomina en el sector el ánimo de lucro y por
ello apenas cuatro centavos de cada dólar gastado en salud
se invierten en prevención. Los costos de administración
eran en la década del noventa el 20% del total, en los
últimos seis años los pagos a las aseguradoras por
persona han crecido cuatro veces más que los salarios y
el gasto anual por habitante pasó en un decenio de 4.178
dólares a 7.129, más del doble de lo que gasta el
segundo país en el escalafón mundial.
La Crisis Hipotecaria
En marzo de 2001
se declaró la recesión en Estados Unidos por el
desplome del valor de las acciones de las compañías
tecnológicas, cuyo valor, se había incrementado
30 veces. La receta para paliar el choque e incentivar la economía,
fue bajar las tasas de interés a niveles inéditos
en cuatro decenios y promover el sector inmobiliario. En 2003
el mercado hipotecario era de 110.000 millones de dólares,
de los cuales el 52% estaba en créditos otorgados a clientes
de bajo riesgo, el 14% de categoría intermedia y el 34%
restante en dudoso recaudo. Ese mercado en 2006 creció
a 258.000 millones, especialmente en el sector de dudoso recaudo,
que ya era el 44% del total, el de primera categoría declinó
al 26% y el de riesgo intermedio subió al 30%.
El mayor banco estadounidense,
el Citygroup, ha visto caer el valor de sus acciones en un 47%
en el último año, el desempleo ya volvió
a estar por el 5% y los precios promedio de la vivienda familiar
cayeron en enero de 2008. Los remedios se han centrado en volver
a reducir la tasa de interés, en inyectar capital, proveniente
de fondos soberanos de Kuwait, Singapur y Emiratos Árabes
a las empresas de finanzas, y en devolver liquidez, mediante la
entrega de fondos fiscales a inversionistas y a hogares para impedir
el desplome de la economía. Esta última devolución
se ha aforado en 150.000 millones de dólares.
Las transnacionales,
en cambio, han disfrutado de la mejora de la competitividad para
el comercio exterior, fruto de la devaluación del dólar
frente a casi todas las monedas del mundo en los últimos
tiempos. Esa medida ha reducido la capacidad adquisitiva de las
clases trabajadoras norteamericanas, a las cuales el salario mínimo
por hora no se les ha ajustado en la misma proporción en
la cual el dólar ha perdido valor. Esa misma devaluación
ha hecho que los precios de los bienes importados, en particular
por el petróleo, hayan subido en 34% en términos
reales desde 2002 hasta 2007.
Como se puede observar
las dificultades de la primera potencia mundial no son pocas y
tienden a crecer con el paso del tiempo, augurando el final del
predominio norteamericano, como se evidencia con la situación
del otrora poderoso dólar, ahora de capa caída,
al punto que ya en el corazón del imperio, Nueva York,
se han creado zonas donde sólo se reciben euros. Ya se
oyen voces que expresan que llegó la hora de acabar con
los postulados de Bretton Woods y replantear el papel de la divisa
norteamericana como única moneda de forzosa aceptación.
La actual crisis puede dar como resultado un nuevo orden económico
en el que los Estados Unidos ya no puedan imponer sus criterios
y los nuevos actores asuman roles más importantes.
China: Del Socialismo al mercado
de Consumo
En los últimos tres años,
la economía ha crecido a una tasa promedio anual del 10%,
crecimiento que la ha ubicado como la cuarta economía del
mundo después de Estados Unidos, Japón y Alemania.
En 2005, el Producto Interno Bruto (PIB) de China registró
un crecimiento del 9,9% y el 10,7% en 2006, para ubicarse en los
US$2,26 billones. Lo que preocupaba a las autoridades de Pekín
era que esta excesiva inversión en activos fijos derivara
en un exceso de producción, y que estos productos no fueran
absorbidos en su totalidad por los principales socios comerciales
de China, entre los que se encuentra Estados Unidos. A esto se
sumaba la enorme presión que ejerce esta sobreproducción
sobre los recursos naturales chinos, lo que podría causar
un agotamiento de los mismos.
Ante estos temores las autoridades de Pekín comenzaron
a poner en marcha una serie de medidas destinadas a frenar el
exceso de liquidez y la proliferación del crédito,
y por ende, el exceso en la producción. Entre las medidas
se encuentra la subida que el Banco Central aplicó al encaje
de los bancos comerciales, que subió a 8,5%. El Banco también
elevó sus tasas de interés por segunda vez en el
año, ubicando la tasa preferencial de préstamos
a un año en 6,12%, mientras que elevó la tasa de
interés de depósitos a un año a 2,52%. Pese
a estas medidas el Producto Interno Bruto de China creció
un 11,4% en 2007, llegando a los 3,43 billones de dólares.
A esta alta tasa de crecimiento contribuyeron los gastos de consumo
con un 4,4 por ciento, la inversión con un 4,3 por ciento
y las exportaciones netas con un 2,7 por ciento. Es así
como el consumo sustituyó por primera vez en los últimos
siete años a la inversión para convertirse en la
locomotora más fuerte de la economía china en 2007.
En China, la contribución
del consumo interno al crecimiento del PIB se venía reduciendo
desde el 63,8 por ciento registrado en 2000 al 39,2 por ciento
en 2006. El énfasis venía siendo la inversión
y la producción para la exportación, pero la dirigencia
china ha decidido que "Nuestra política consiste en
impulsar el consumo interno a través de elevar la renta
de los habitantes, especialmente la del grupo de bajos ingresos¨,
para fortalecer su propio mercado y prevenir las consecuencias
de la crisis de su principal comprador. Con sólo que Estados
Unidos crezca un punto porcentual menos a lo esperado este año,
la economía China estaría en aprietos para colocar
su excesiva producción. Por eso han definido en el XVII
Congreso del PCCh, que el eje central de su política económica
es la construcción de ¨una sociedad armoniosa y medianamente
acomodada¨. Las estadísticas muestran que los ingresos
disponibles anuales de los residentes urbanos de China alcanzaron
los US$1.700, el año pasado, lo que supone un aumento del
12,2 por ciento, mientras que los de los rurales fueron de US$517,
con un ascenso del 9,5 por ciento.
El papel del mercado de consumo
en China, se ha vuelto tan importante que se puede afirmar que
ha salvado la industria automotriz mundial. Un descenso en las
ventas en América del Norte dejó a Ford con un crecimiento
negativo en los mercados globales el año pasado, pero sus
ventas en China aumentaron en un brillante 30 por ciento. General
Motors vendió más de un millón 300.000 vehículos
en China el año pasado, 18,5 por ciento más con
respecto a hace un año, mientras que sus ventas en los
mercados mundiales sólo crecieron en tres por ciento. El
segundo mayor fabricante del mundo, Toyota, también presentó
un aumento de las ventas de 62 por ciento en China el año
pasado, en comparación con su aumento de seis por ciento
en los mercados mundiales. En su país, Japón, Toyota
presenció un descenso en las ventas de autos nuevos para
caer al nivel de hace tres decenios. Y, el gigante alemán
de autos, Volkswagen, registró un récord de ventas
en China de 910.491 vehículos en 2007. La cifra, que hizo
que China superara a Alemania como el mayor consumidor de Volkswagen,
fue 28 por ciento superior al año previo. Con razón
el presidente y director general de Ford Motor en China, pronosticó
que 50 por ciento del crecimiento en las ventas de autos provendrá
del mercado chino en los próximos 15 años.
Otro de los fuertes de la economía
china es la industria textil. El plan para poner punto final al
sistema de cuotas, en el mercado textilero, en 2005, fue acordado
por 123 países que participaron en las negociaciones comerciales
de la Ronda Uruguay, en 1995. La solicitud fue apoyada en su mayoría
por los países en desarrollo alegando que países
industrializados como Estados Unidos y los europeos, utilizaban
las cuotas para proteger la industria nacional, en detrimento
de la producción de los países pobres. Hoy la coyuntura
del comercio mundial es muy diferente, las empresas de los países
desarrollados han decidido establecer las plantas de producción
en países con mano de obra barata, como China e India,
volviendo a estos países unos expertos en materia textil,
y haciendo que la eliminación del sistema de cuotas este
muy lejos de ser el estado ideal que los países en vías
de desarrollo soñaban alcanzar.
China produce a los costos más
bajos del mundo, debido principalmente a la mano de obra barata.
Más de 20 millones de chinos trabajan en el sector textil
y lo hacen por salarios bajísimos. Organismos internacionales
calculan que mientras que un obrero textil chino gana unos 45
centavos de dólar la hora -US$73 al mes por 40 horas semanales
de trabajo- uno dominicano gana 64 centavos de dólar -US$102
al mes- mientras que en México y Europa ganan cuatro y
diez veces más respectivamente. La mano de obra barata
y un yuan -la moneda china- débil, que se mantiene bajo
por acción del gobierno, hacen que las exportaciones chinas
sean mucho más baratas que las de sus competidores. Un
claro ejemplo son los datos presentados por la Confederación
Internacional de Sindicatos Libres (CIOSL), que indican que el
ingreso de productos textiles y de confección chinos a
Estados Unidos se ha multiplicado por 11 desde 2002, mientras
que la cuota correspondiente para otros 50 países cayó
de un 90% a 28%.
La moneda nacional china había
estado atada al dólar desde hace aproximadamente una década
y se cambiaba a 8.28 yuanes por dólar. Pero eso es sólo
en la teoría, porque en la práctica, para mantener
ese nivel de cambio ante el dólar, China tiene que intervenir
comprando dólares con yuanes -lo que justamente vuelve
débil a su moneda- para luego colocar esos recursos en
el mercado de deuda estadounidense Según cálculos
de analistas, China gastó en 2004 el equivalente al 12%
de su Producto Interno Bruto (PIB) para mantener la paridad cambiaria
y sólo en 2005, presionado por las potencias de occidente,
accedió a modificar esa política sin que ello significara
una gran revaluación del yuan, que hoy se cambia en proporción
de un poco más de 7 yuanes por dólar.
Es evidente que China desarrolla
una ofensiva diplomática y comercial en los países
del Tercer Mundo, especialmente en África y América
Latina. Ha intentado ingresar al BID, como miembro no regional,
pero EE UU se opuso. Algunos países sub desarrollados,
descontentos con las condiciones del FMI, están contemplando
la posibilidad de pedir préstamos a China y recientemente
éste país convocó una Cumbre Chino-Africana
y reunió en Beijing a 48 jefes de Estado del África,
para promover acuerdos comerciales y culturales.
¿Qué es lo
que busca China en América Latina y África? La respuesta
es muy sencilla: materias primas. Es por eso que sus voceros señalan
que nuestros países debieran ver a China, más como
una oportunidad para vender que como una amenaza para nuestras
débiles economías. Brasil ya es su mayor socio comercial
en América Latina y la intención es fortalecer los
lazos comerciales fundamentalmente para la adquisición
de dos productos básicos: soya y acero, por lo que en los
últimos cuatro años, las exportaciones brasileñas
a China han crecido a un promedio anual de 61%.
China busca en Argentina granos
y aceite de soya. Las ventas de productos argentinos a China crecieron
un 112,6% en 2003, para ubicarse en US$12,4 mil millones. De esta
forma, China se ha convertido en el cuarto destino de las exportaciones
de Argentina, después de Brasil, Estados Unidos y Chile.
China compra en este último país cobre, siendo el
principal consumidor mundial superando incluso a Estados Unidos,
celulosa y harina de pescado. En 2003 el intercambio comercial
entre ambos países alcanzó la histórica cifra
de US$ 3.155 millones. Esto coloca a China como el tercer socio
comercial de Chile. Lo cierto es que estos tres países,
y Venezuela han entendido la trascendencia de diversificar las
relaciones comerciales y económicas, incluso recibiendo
inversiones de capital provenientes de la nueva potencia de Oriente,
en tanto que Colombia mantiene una obtusa política, basada
en la vieja teoría del res pice polum –mirar hacia
la Estrella Polar del Norte- y no presta atención a las
propuestas de inversión y desarrollo originadas en otras
latitudes.
Algunos indicadores económicos
nos permiten comprender mejor la magnitud del despertar del gigante
amarillo. Su renta per cápita, en 2006 fue de 7.700 euros.
La producción se orienta hacia el sector real de la economía,
de manera que entre la
agricultura -11,9%- y la industria -48,1%- generan el 60% del
PIB y como consecuencia de ello la mano de obra se ocupa en la
agricultura ,45%, y la industria, 24%. La población por
debajo del nivel de la pobreza, en 2004, era de 10%. En 2006,
el crecimiento de la producción industrial fue del 22,9%.
La producción de petróleo subió a 3,631 millones
de barriles/día en 2005, pero el consumo es de 6,534 millones
de barriles/día, con unas reservas de petróleo verificadas
de 16.100 billones de barriles. En cambio la producción
de gas natural supera el consumo, puesto que produce 52.880 millones
de metros cúbicos, y consume 47.910 millones de metros
cúbicos, con unas reservas de 2,35 billones de metros cúbicos.
Las exportaciones ascendieron a 974.000 millones de euros, en
2006, en tanto que las importaciones fueron de 777.900 millones
de euros. Los países que más importan de China son
EE.UU. 21%, Hong Kong 16%, Japón 9,5%, Corea del Sur 4,6%
y Alemania 4,2% . Mientras que los principales países que
exportan a China son Japón 14,6%, Corea del Sur 11,3%,
Taiwán 10,9%, EE.UU. 7,5% y Alemania 4,8%. Sus reservas
en moneda extranjera y oro suman un billón 340.000 millones
de dólares, de los cuales el 70% está en Títulos
del Tesoro Norteamericano.
Su elevada inversión en
ciencia y tecnología, la más alta del mundo con
relación al PIB, la proyecta como una potencia en ascenso
que pretende, según sus máximos dirigentes, pasar
de la fase, en la que todo dice HECHO EN CHINA, a una nueva que
diga CREADO EN CHINA. Por ello ha desarrollado importantes avances
científicos como el reactor por fusión nuclear o
la eliminación de satélites mediante cohetes y lanzó
recientemente un satélite que está girando alrededor
de la Luna.
India: Otro Gigante que Despierta
El otro gran enigma de nuestra
época es la entrada de la India al club de los países
desarrollados. Más aún cuando es una gran Nación
en la que hay 23 lenguas oficiales -incluyendo inglés-
en 28 estados y 7 regiones federales y se hablan en total cerca
de 800 idiomas y más de 2000 dialectos.
A menudo oímos hablar del
conflicto en Cachemira. Pero jamás hemos oído hablar
de otras insurgencias separatistas que han tenido lugar en el
este del país desde hace más de 50 años.
Algunos señalan que el movimiento anticolonial que luchó
por la independencia contra los británicos le dio una identidad
común al pueblo indio. Otros señalan que las clases
dominantes de los diferentes estados ven las ventajas económicas
y políticas de ser parte de una gran entidad y por ello
mantienen unido al país. Al fin podría tratarse
de una combinación de ambos factores.
India crece al 8%, ocupa el octavo
puesto en el ranking mundial y la fuerte necesidad por materias
primas, en 2005, ha ubicado a India en el lugar 17, como país
comprador. El intercambio comercial con América Latina
alcanzó los US$3 mil millones, es decir, apenas el 0,5%
del total exportado por América Latina y el Caribe en 2005.
La materia prima que necesita India proviene principalmente de
Brasil, Chile, Argentina y México. La enorme magnitud de
la economía india, y el precio relativamente barato de
su mano de obra, hacen que las exportaciones indias desplacen
muchas veces a los productores latinoamericanos que intentan abrirse
paso en los mercados mundiales. Empero, India está empezando
a convertirse en una fuente importante de inversión en
la región. El total acumulado de inversión de India
en América Latina y el Caribe ya supera la cifra de US$3.000
millones. En 2006, por ejemplo, el gobierno boliviano concedió
a la empresa india Jindal Steel la concesión para explorar
el yacimiento de hierro y la futura siderúrgica de El Mutún.
Con una inversión de 2.000 millones de euros, India está
encaminada a convertirse en uno de los principales inversores
extranjeros en Bolivia. Por ejemplo, las importaciones indias
de cobre chileno pasaron de US$100 millones en 2000 a US$400 millones
en 2004. En ese mismo año, India importó US$485
millones en aceite de soya argentino.
India es el mayor productor en
el mundo de genéricos y su impacto se ha hecho sentir especialmente
en el tratamiento contra el SIDA. Médicos Sin Fronteras
(MSF) señala que el 80% de los pacientes que trata por
esta enfermedad en todo el mundo reciben medicamentos genéricos
indios. India aprobó en 2004 una ley de patentes para adecuarse
a las exigencias de la Organización Mundial de Comercio
(OMC), pero introdujo una salvaguarda clave que estipula que sólo
se reconocerán patentes de medicamentos "auténticamente
nuevos", que sean el resultado de investigaciones innovadoras
en el campo molecular. Las autoridades indias se reservan además
del derecho de determinar si un medicamento es o no "auténticamente
nuevo".
Hoy por hoy la India es el último
recurso para acceder a los llamados genéricos de segunda
línea en el tratamiento contra el SIDA en países
poco desarrollados. Los otros países ya no pueden producirlos
porque las leyes de patentes les han cerrado la puerta. India
es el único país que de alguna manera se ha enfrentado
a la OMC. Según MSF, en el año 2000, el costo del
tratamiento de un enfermo de SIDA era de US$ 10.000 al año,
en el 2006 gracias a la introducción de genéricos
y a la presión de la sociedad civil, el tratamiento tiene
un costo de US$ 176 por persona al año.
En los años noventa, cuando
el gobierno indio decidió abrir la economía y estimular
la industria de servicios tecnológicos, la ciudad de Bangalore
estableció zonas como Electronic City para que fueran nichos
de las firmas de alta tecnología. Pero fue su fuerza laboral
altamente capacitada la que llevó al gobierno a ubicar
aquí sus instalaciones de defensa e investigación
espacial en los años 60. Actualmente, el auge de Bangalore
está basado en su atractivo como el centro de la industria
tecnológica india, que goza de un crecimiento sin precedentes
a la vez que las multinacionales extranjeras se afanan por contratar
sus servicios externos en India. Hoy el sector de la tecnología
en India genera 1.3 millones de empleos directos y 3 millones
indirectos y el 40% de este rubro se encuentra en Bangalore.
India es un país en el que
pasar la tarde del domingo en el cine es un pasatiempo nacional,
entre otras cosas porque la mayor parte de la población
que va al cine no tiene otra forma de entretenimiento debido a
las malas condiciones de vida y a los bajos salarios. Por esto,
las películas de Bombay, denominado Bollywood, proveen
un cine escapista para estos espectadores. Sólo en India,
se venden cada año unos 4 mil millones de entradas para
ver un promedio de 900 películas que produce el país.
Las cifras aumentan si se suman las de mercados por fuera de India,
como el sur de Asia, Medio Oriente, y partes de África,
así como las comunidades de la diáspora india en
Europa, Canadá y Estados Unidos. Grandes estudios estadounidenses
como Warner Bros. y 20th Century Fox han expresado su interés
por participar en el enorme mercado que ofrece India.
América Latina: Ni Fu ni
Fa
Las estimaciones de crecimiento de los organismos internacionales
se ubicaron en torno al 5% para 2006. Ese fue el cuarto año
consecutivo de crecimiento en la región tras la crisis
económica de 2000. Recuperación que se inició
tímidamente en 2003, cuando América Latina y el
Caribe crecieron en un 1,9%. Según datos de la Comisión
Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL),
la región despidió el año con un crecimiento
estimado de 5,3%, casi un punto porcentual por encima del 4,5%
de 2005, y tres décimas por encima de lo previamente esperado
por el organismo. Si bien la región creció en 2006
menos que el conjunto de los países en desarrollo -alrededor
de 7%- estos organismos internacionales aseguraban que estas economías
seguirían por la misma senda positiva en 2007. Con un aumento
real del PIB de más del 5 %, el crecimiento resultó
en 2007 incluso mayor que el pronosticado a principios de ese
año.
Los términos del intercambio
han mejorado en general, fundamentalmente para los países
de América del Sur, exportadores de bienes hacia economías
con fuerte crecimiento como las de China e India. Una coyuntura
externa favorable permitió un aumento del 8,4% en el volumen
de las exportaciones de la región -21% en su valor- y un
alza en los precios de los principales productos de exportación,
lo que se tradujo en una mejora del 7% en los términos
de intercambio. Esa mejora junto a las abultadas remesas, estimadas
en más de US$60 mil millones, ayudan a explicar la evolución
positiva de la cuenta corriente.
En materia de inflación,
todo parece también estar bajo control. La inflación
regional promedio continuó su tendencia descendente y se
ubicó en 2006 en un 3,9%, según la CEPAL, frente
a un 6,1% en 2005, un 7,7% en 2004, 8,5% en 2003 y 12,1% en 2002.
Por otro lado, aunque el desempleo sigue reduciéndose,
según datos de la CEPAL, disminuyó desde el 9,1%
en 2005, al 8,5% en 2006, todavía muy por encima del 6%
registrado en la década de los ochenta. Todavía
205 millones de personas en la región viven por debajo
de la línea de la pobreza y unos 79 millones viven en la
indigencia. Y no es secreto para nadie que la mayor tarea pendiente
de la región sigue siendo la mejora en la distribución
del ingreso, donde el 10% más rico se queda con el 48%
del ingreso regional.
En las dos más importantes
economías de la región, el 2007 trajo, sin embargo,
resultados económicos disímiles. Mientras que el
PIB del Brasil aumentó un 5,3 % con respecto al año
anterior, el crecimiento en México fue de sólo el
3,3 %, lo que refleja la dependencia de México de la coyuntura
en los EE. UU. Otro tanto sucede con los países como Colombia,
cuya más fuerte relación es con la potencia del
Norte, porque, en general la tasa de crecimiento en los países
que han diversificado sus relaciones económicas y comerciales
es superior a la de México o Colombia, lo cual contradice
el concepto, esgrimido por Uribe para justificar su anexión
a los Estados Unidos, mediante el Tratado de Libre Comercio. Entre
el 2000 y el 2005, el comercio entre América Latina, sin
México, y China creció anualmente un 37 % por año,
un auge del que no hemos participado por la voluntad política
del gobierno de atarnos exclusivamente a la economía norteamericana.
En el contexto latinoamericano
se presenta a Chile como el ejemplo a seguir, lo cual tiene que
ver con haber sido el laboratorio de ensayo de la política
neoliberal, bajo el sanguinario régimen de Pinochet. Lo
cierto es que se trata de una economía pequeña en
comparación con Brasil, México, Argentina e incluso
Colombia, altamente dependiente de la producción de cobre.
Chile produce 5,3 millones de toneladas anuales de cobre, o lo
que es lo mismo, el 60% del volumen que se transa a nivel mundial.
Actualmente el cobre representa la fuente de divisas más
importante del país y, según datos del Banco Central
de Chile, generó ingresos por su venta por US$18,305 millones
en 2005, un 26,4% más que en 2004 y un salto de 134,2%
respecto a 2003.
Esta escalada en los ingresos
se debe fundamentalmente a la fuerte demanda por parte de China
-para material de construcción-, Japón y Estados
Unidos, y a que el precio del "oro rojo" en los mercados
internacionales está por las nubes. Su cotización
es hoy más de cuatro veces la de tres años atrás.
El promedio de la libra de cobre en el período enero-junio
de 2006 alcanzó los US$3,413, muy superior a los US$1,253
del mismo período de 2004 y los US$0,749 de 2003. Según
datos del Banco Central de Chile, la minería explica el
15,97% del PIB producido por el país en 2005 y el cobre
fue responsable por el 13,6%.
A diferencia que en los setenta,
cuando el gobierno de Salvador Allende nacionalizó el cobre
-el 95% de la producción y exportación pasó
a manos del Estado-, en la actualidad, el 68% de los ingresos
producidos por la venta del metal se destina a los balances de
las empresas privadas y el 32% restante a la estatal Corporación
Nacional de Cobre (CODELCO), quien después traspasa ese
dinero al fisco. Pero el gobierno recibe sólo una parte
de ese 32% ya que un porcentaje va para el fondo de compensación
del cobre, que acumula recursos, en el exterior, para que el Estado
pueda compensar cuando el precio del cobre baja en los mercados
internacionales.
Empero la presión a la
baja en el valor del dólar -o apreciación del peso
chileno-, afecta los ingresos de los exportadores de otras actividades
productivas, más que nada, de vinos, uvas, salmón,
madera y otros productos agrícolas, debido a que sus productos
resultan más caros o menos competitivos a nivel mundial.
En materia política se
han logrado estabilizar los gobiernos más conciliadores
con el modelo neoliberal, Brasil, Argentina y Chile, mientras
que el otro integrante del Cono Sur, Uruguay, se debate en una
profunda crisis de su fuerza gobernante, el Frente Amplio, atravesado
por profundas contradicciones internas entre los sectores de la
izquierda más coherente y quienes, encabezados por Tabaré
Vásquez, buscan seguir el camino trazado por sus más
cercanos vecinos. Se trata en últimas de la corroboración
de lo afirmado por José Saramago quien, en su reciente
visita a Colombia, aseveró que ¨Ahora está la
paradoja de gobiernos de izquierda que hacen política de
derecha¨. Entre tanto, los gobiernos más radicales
de la región, Venezuela, Ecuador y Bolivia, tratan de consolidar
los nuevos esquemas, en medio de grandes controversias, con las
oligarquías desplazadas del poder. En el caso venezolano
estamos ante la presencia de un caudillo que combina el mesianismo,
con el populismo asistencialista, adobado con el refrito de las
más refinadas tesis revisionistas, a lo cual denomina el
socialismo del siglo XXI, sin tener nada que ver con lo que la
ciencia política conoce como socialismo y aplicado en un
país cuyas condiciones semifeudales y neocoloniales no
son adecuadas para dar semejante salto histórico.
Colombia: Entre la Espada y la
Pared
La principal encrucijada que vive
Colombia sigue siendo la definición de cuál es el
principal problema nacional. El actual gobierno y las fuerzas
armadas irregulares han logrado entrampar la opinión pública
centrando la discusión nacional, en torno del tema de la
guerra y la paz, achacándole a este fenómeno ser
la causa de los males que aquejan a la martirizada nación.
Para tal propósito han contado con la eficaz ayuda de los
medios de comunicación que enfatizan asuntos como el llamado
acuerdo humanitario, la liberación de los secuestrados,
etc. Los pormenores de la liberación de unos pocos secuestrados
se convirtió en una comedia de las equivocaciones en la
que los principales actores, Chavez, Uribe y las FARC, mostraron
su afán de protagonismo y su poco interés por los
verdaderos problemas de los colombianos. Hasta los escandalosos
hechos de nexos del alto gobierno y sus parlamentarios con el
paramilitarismo han quedado en segundo plano frente a la avalancha
informativa sobre los sucesos del conflicto armado, el secuestro,
etc. En los días más intensos del alud informativo,
pasó desapercibido que la Fiscalía había
llamado a juicio a Jorge Noguera, ex director del Departamento
Administrativo de Seguridad, DAS, directamente nombrado por el
presidente Uribe, quien lo defendió públicamente
como ¨un buen muchacho¨. La acusación principal
es haber puesto al servicio del paramilitarismo la estructura
del DAS para adelantar sus actividades, incluyendo el suministro
de información sobre sindicalistas que posteriormente fueron
asesinados.
Con todo lo importante que pueda
ser la suerte de los secuestrados, no podemos olvidar que son
las políticas económicas y sociales que Uribe desarrolla,
acatando los dictámenes internacionales, la principal causa
de los males que nos aquejan. Por ejemplo, mientras el conflicto
armado produce 18.000 muertos al año, como consecuencia
de la ingestión de agua no tratada, fallecen anualmente
40.000 colombianos, según se revelaba en un reciente debate
en el Congreso Nacional y sólo el 10% de las muertes que
se presentan en nuestro país son producidas por el enfrentamiento
bélico.
Si cuantificamos los costos de
la violencia y los comparamos con los derivados de la aplicación
de las políticas neoliberales, queda claro que las penurias
de la economía colombiana proceden esencialmente de la
apertura de la economía, las privatizaciones, la quiebra
de la producción, la entrega del manejo cambiario a la
banca privada y, sobre todo, del oneroso servicio de la deuda
externa. Los efectos económicos de la violencia muestran
que las pérdidas ocasionadas son del orden de $3´269.703,5
millones, en 2006, si comparamos este guarismo con las Implicaciones
de la política económica, queda evidente que el
mayor perjuicio a la economía lo producen la apertura comercial
y económica.
La pérdida de 550.00 hectáreas
cultivadas implica una merma de la producción cercana a
1.65 billones de pesos anuales. La disminución de los aranceles
representa una pérdida anual de seis billones de pesos
para el erario nacional. La desindustrialización es responsable
de que se hayan dejado de producir cerca de 20 billones de pesos
anuales. Los datos oficiales muestran, sin lugar a equívocos,
que entre 1993 y 2006 hemos cancelado 58.300 millones de dólares
y el año pasado las multinacionales presentes en Colombia
se llevaron US$3.500 millones en utilidades y el servicio de la
deuda externa representó US$6.000 millones.
De otro lado los supuestos éxitos
de la política de seguridad democrática no se ven
muy claros. El recién liberado ex parlamentario Luis Eladio
Pérez aseveró que la zona de distensión de
El Caguán sigue en manos de las FARC, con excepción
de los cascos urbanos y que su travesía, de más
de 300 kilómetros, por los departamentos del Caquetá
y Guaviare, en pos de la libertad, le permitió observar
que esos territorios son firmemente controlados por esa guerrilla.
El reciente ¨éxito¨ de la seguridad democrática
con la muerte de Raúl Reyes, no implica la desarticulación
y derrota definitiva de las FARC y se ha convertido en un problema
diplomático de mayor cuantía.
El 90% de la cocaína que
llega a EE UU proviene de Colombia y la Oficina Nacional de Política
para el Control de la Droga, afirmó que durante 2006 la
cantidad de coca cultivada aumentó por segundo año
consecutivo, pese a los US$5.600 millones entregados en los últimos
siete años, para la lucha antidrogas. Lo cierto es que
la pureza de la cocaína en las calles de las ciudades norteamericanas
ha aumentado y el precio ha bajado. Que ello es así lo
evidencian las protestas de Valdivia y Taraza, pueblos ubicados
en el corazón del departamento de Antioquia, no en la lejana
selva, donde más de cinco mil cocaleros protestaban en
contra de los programas de erradicación manual.
Oscuro Panorama Económico
Si bien es cierto la economía nacional ha tenido índices
de crecimiento relativamente satisfactorios, se acompañan
de optimistas análisis, que no corresponden a la realidad.
Por ejemplo, al desglosar la producción por sectores queda
claro que el llamado sector real de la economía ha perdido
peso en la economía nacional, bajando del 47,7% en 1992,
al 32,2%, en 2006. Mientras tanto las improductivas faenas del
área de los servicios ha crecido su participación
del 25% al 46,6%, en el mismo período. Ello evidencia un
proceso de desindustrialización y pérdida de la
tan mentada vocación agrícola, en beneficio del
sector especulativo de las finanzas y el comercio, entre otros,
lo que entraña que el país de propietarios que se
nos prometió, en verdad es uno de mercaderes y usureros.
En materia de comercio exterior
las manifestaciones de alegría por el incremento del valor
de las exportaciones oculta que la balanza comercial ha vuelto
a tener resultados negativos, en cuanto la devaluación
del dólar ha estimulado las importaciones y éstas
han crecido mucho más que las exportaciones. Es así
como a septiembre de 2007, el desbalance registra un saldo negativo
de más de tres mil millones de dólares, los cuales
llevan ese saldo en contra, en los tres últimos lustros,
a US$21 mil millones. Pero el asunto es todavía peor, puesto
que el incremento del valor de las exportaciones se debe principalmente
al aumento del valor de nuestros productos exportables y no a
su volumen y las importaciones crecieron 16.4% mientras que las
exportaciones sólo crecieron 7.5%. En el caso del café,
en el año cafetero 1991/92 exportamos 15.469 sacos de café
de 60 Kgs y en el año cafetero 2005/06 tan sólo
exportamos 10.742 sacos y la producción de petróleo
tampoco muestra índices de crecimiento del número
de barriles por día, pero como su precio supera los US$100
por barril, el valor exportado es mucho más alto.
El endeudamiento es otro de los
flagelos que no deja ver la euforia oficial. No obstante que desde
1992 hemos cancelado US$58.300 millones la deuda externa creció
de US$19.000 millones a US$44.725 millones de dólares.
Este problema se agrava en la medida en que se ha orientado la
política de financiamiento hacia el endeudamiento interno,
al punto que las acreencias del gobierno en bonos del tesoro nacional
han subido de 41,51 billones de pesos a 91,41, durante la era
Uribe. Gran parte del endeudamiento interno vía TES, el
43%, se sigue haciendo con el presupuesto de entidades públicas
como el Instituto de los Seguros Sociales (ISS), el Instituto
Colombiano de Bienestar Familiar, el Sena, el Invías, Colciencias,
Icfes y la Dian, además de departamentos, municipios y
fondos públicos que manejan recursos por intermedio de
fiduciarias privadas. En este aspecto, llama la atención
que cuando endeudarse en dólares es más barato,
por la devaluación de esta moneda, nuestros genios de la
economía abandonan la estrategia de prestar en moneda extranjera
y optan por hacerlo en moneda nacional, lo cual le ha significado
pingües ganancias a la banca nacional y extranjera.
El agro colombiano es otra de
las víctimas de la desastrosa política oficial.
El balance de quince años de apertura económica
es que hemos perdido más de 300.000 hectáreas cultivadas,
cuya producción ha sido reemplazada por el aluvión
de importaciones que ya supera los ocho millones de toneladas
de alimentos. Hoy el 97% del trigo y el 66% del maíz que
consumimos provienen del exterior, de manera que entre 1992 y
2006 las importaciones agrarias pasaron de representar el 28,7%
del total de las importaciones al 40%, en cambio las exportaciones
agrícolas de Colombia que representaban el 10,25%, en 1992,
del volumen exportado, en 2006, sólo representaron el 5,21%
del total. En el caso de los cereales, fundamentales para la seguridad
alimentaria, las importaciones subieron de un poco menos de un
millón y medio de toneladas a más de cinco millones
y otros productos fundamentales, como el sorgo, han bajado de
245.000 hectáreas cultivadas a sólo 52.000. Incluso
nuestro producto agrícola insignia, el café, ha
visto reducida su área en más de 100.000 hectáreas.
En cuanto a la actividad pecuaria, a la que destinamos el 34%
del área cultivable, su deterioro se muestra en cuanto
el número de cabezas de ganado sacrificadas para el consumo
nacional sólo ha crecido en 22.7%, entre 1984 y 2006, mientras
que la población ha crecido un 50% y el número de
cabezas de ganado por hectárea se redujo de 1 cabeza en
los 70 a 0,7.
El problema estructural del agro
colombiano se ve empeorado por los problemas de la violencia y
el despojo de la tierra de los desplazados por ese flagelo, cuya
cuantía es, según los expertos, del orden de cuatro
millones de hectáreas. Estas tierras que, mal que bien
estaban vinculadas a la producción, ahora bajo el poder
del paramilitarismo se marginan de las faenas productivas o ingresan
a las estadísticas de los cultivos ilícitos. En
fin, los tradicionales problemas de concentración de la
tierra e improductividad se agravan con el paso del tiempo.
Al oscuro panorama de la economía
nacional se van a sumar los efectos de la posible aprobación
del Tratado de Libre Comercio. Los aspectos de ese leonino tratado
que más preocupan tienen que ver con asuntos como que las
normas del GATT/94 forman parte del TLC y en caso de ser variadas,
esas modificaciones se incluyen en el Tratado de Libre Comercio,
de manera automática. Los procesos y plazos de desgravación
acordados se pueden acelerar, pero no se pueden desacelerar, de
acuerdo a las necesidades nacionales. Se mantienen los subsidios
del estado norteamericano a las exportaciones gringas de productos
agrícolas y Colombia no podrá aplicar medidas de
salvaguardia aplicadas bajo el Acuerdo sobre Agricultura de la
OMC. Se pierde la soberanía del país para determinar
el incremento o la creación de nuevos aranceles pero Estados
Unidos podrá aplicar mecanismos de compensación,
para los exportadores de azúcar de Colombia, en lugar de
darles el trato de libre arancel. Colombia acepta la importación
de los llamados productos remanufacturados, es decir de segunda
mano, con una disminución progresiva en seis etapas anuales
iguales y no podrá aplicar bandas de precios a mercancías
agrícolas provenientes de Estados Unidos. De 905 productos
agrícolas, 680 están en la categoría A de
la tabla de desgravación, lo que implica que, a la fecha
de entrada en vigor del TLC, quedan con arancel 0.
Por ahora las contradicciones
imperantes en la agitada política norteamericana, cruzada
por la campaña presidencial, han postergado la aprobación
del TLC, no sólo por los justos reclamos en el orden laboral
y de violación de los llamados derechos humanos, sino por
la tendencia, recién aparecida, a achacarle al ¨libre
comercio¨, parte de la responsabilidad por la desmejora del
nivel de vida de los trabajadores en ese país. Ante eso
los parlamentarios demócratas han ofrecido a su electorado
¨alternativas reales y significativas… a los acuerdos
que acaban con el trabajo¨ y hasta el nuevo presidente de
la Reserva Federal ha mostrado su preocupación por ¨la
creciente desigualdad¨.
“Porque tienen de
su parte, mucho poder las mentiras, cuando parecen verdades”,
decía el poeta Calderón de la Barca y tal parece
ser la situación que vivimos en Colombia, en torno del
tema del empleo. Los voceros del gobierno aseguran que los resultados
de su gestión en cuanto a empleo son impecables y dan fe
de sus acertadas políticas, para lo cual se apoyan en la
magia de las cifras oficiales presentadas periódicamente
por el DANE. Empero, un análisis objetivo de las estadísticas
deja al desnudo una realidad bastante menos optimista.
En primera instancia, según
los últimos anuncios del DANE, la desocupación registró,
por primera vez en muchos años, una cifra de un solo dígito,
el 9,9%, en diciembre, pero esta cifra se trepó al 13%,
el mes siguiente. Lo primero que cabe señalar al respecto
es que es del ABC de la estadística que, cuando se produce
un cambio en la metodología para medir cualquier aspecto,
ello implica que las nuevas cifras no pueden ser comparables,
con las tomadas con el viejo método, de manera que, a partir
de la fecha de cambio del procedimiento, la serie pierde validez.
Las preguntas de la Encuesta Continua
de Hogares son una verdadera farsa. Por ejemplo, si una persona
declara que la semana anterior a la encuesta no salió a
buscar trabajo, no se le considera desempleado, sino inactivo,
tal como lo reconoce el Director encargado del DANE, en su respuesta
a un cuestionario formulado por el Senador Jesús Bernal.
Allí reconoce que “La población económicamente
activa está compuesta por aquellas personas que, estando
en edad de trabajar, se encuentran en el período de referencia
de la encuesta (la semana anterior) trabajando o buscando trabajar”.
Igualmente no clasifica como desocupada la persona que exprese
que en la semana anterior trabajó al menos una hora, sin
remuneración, en condición de trabajador familiar.
Mediante estos artilugios se logra
que de la masa de personas que ingresa año tras año
al mercado laboral, accediendo a la categoría de Población
en Edad de Trabajar, PET, la inmensa mayoría contribuya
al crecimiento desmesurado de la Población Económicamente
Inactiva, PEI, la cual no cuenta a la hora de medir el desempleo.
De esa manera los estadígrafos oficiales impiden que crezca
la Población Económicamente Activa, PEA, sobre la
cual se mide la desocupación. Es así como, en los
últimos seis años, los más de cuatro millones
de colombianos que ingresaron al mercado laboral por alcanzar
la edad de trabajar (PET) incidieron en la PEA solamente en un
poco más de un millón de personas. En cambio, la
Población Económicamente Inactiva (PEI) se incrementó
en más de tres millones de personas, es decir que por el
hechizo de las estadísticas, LA MAYORIA DE LOS NUEVOS TRABAJADORES
FUERON DECLARADOS INACTIVOS, los cuales, como ya lo hemos dicho,
no cuentan a la hora de medir el desempleo.
Para colmo de males entre 2001
y 2007, se crearon un poco más de un millón setecientos
mil puestos de trabajo, pero mientras el empleo formal creció
en más de 700.000 empleos, el informal subió en
más de un millón. Es decir que la mayoría
del empleo generado en la era Uribe, ha sido empleo informal,
el cual representa cerca del 60% del total del empleo nacional.
Este tipo de empleo representa, en las trece áreas metropolitanas,
el 56.6% del total, pero este índice crece en la medida
en que sea más pequeña la ciudad, por ello mientras
en Bogotá es del 50.8%, en Cúcuta es del 70.5%.
O sea que el total nacional, extrañamente eliminado de
las estadísticas oficiales, puede superar el 60%., mientras
que el empleo formal disminuyó su participación
del 47% al 38%.
El problema no es solamente la
carencia de empleos productivos, sino la llamada calidad del empleo.
Entre 1995 y 2007 el empleo formal creció en sólo
475.000 personas. Por si fuera poco, de ese empleo formal el 80%
era empleo permanente y sólo el 20% era temporal. Ahora
el 46% es contratado directamente a término fijo o suministrado
por empresas temporales y sólo el 40% es empleo permanente.
El dramático panorama se agrava, aún más,
porque el subempleo, es decir la insatisfacción del trabajador
con su empleo, por jornada, remuneración o capacidades,
se disparó del 25% como proporción del empleo formal
al 90%.
De otro lado, el incremento de
1'391.000 ocupados entre finales de 2006 frente a igual periodo
del 2007 se debió principalmente al crecimiento de 14,1
por ciento de los trabajadores por cuenta propia. En efecto, ese
grupo de trabajadores que día a día tiene que luchar
para sobrevivir, pasó de 6'419.000 en el último
trimestre del 2006 a 7'325.000 un año después, lo
que equivale a un incremento de 906.000 personas, el 65,1 por
ciento del aumento total de ocupados reportado por el DANE para
el periodo mencionado.
Afirma el ministro de la Protección
Social que “…la precarización en el empleo
no está dada por la duración del mismo, ni por el
tipo de contrato de trabajo…el empleo temporal no es sinónimo
de precariedad del empleo”. De manera que para el flamante
ministro la inestabilidad laboral no es una forma de precarización
y estar sometido a la incertidumbre de la continuidad o no en
el trabajo no afecta la calidad del empleo. Lo cierto es que no
sólo perturba las condiciones de trabajo, sino que incluso
desmejora el desempeño laboral y la productividad, según
lo destacan respetables estudios. Pero, además, el empleo
temporal afecta el nivel de los salarios, en cuantos estos trabajadores
no pueden afiliarse a los sindicatos, lo cual debilita su estructura
organizativa, y esta situación, a su vez, se refleja en
la capacidad de presionar por mejoras de los salarios.
Mucho ha tenido que ver con el
debilitamiento de los sindicatos la proliferación de la
temporalidad, en cuanto esa masa de trabajadores no se afilia
al sindicato por el temor de que su contrato no sea renovado.
Según datos de la ACOSET, en 2003 las empresas proveedoras
de empleados temporales suministraron 432.151 trabajadores y,
en 2006, esa cifra subió a 652.327. De otro lado las Cooperativas
de Trabajo Asociado, CTA, eran 400, en el año 2000, y agrupaban
a cerca de 100.000 asociados y para 2006 ya eran más de
3.000 con casi 500.000 afiliados.
Otro de los sofismas con los que
se pretende confundir a la opinión pública es el
manejo amañado de las cifras de afiliación a la
seguridad social. Dentro de esa lógica, presenta el gobierno,
como un gran logro, los incrementos presentados en el número
de afiliados a los diferentes sistemas, sin tomar en cuenta que
cualquiera de esas cifras es inferior al total de trabajadores
asalariados que registra su propia estadística. Ello implica
que en el mejor de los casos lo que se ha venido presentando es
una disminución de la evasión empresarial, porque
es alto el número de patronos que no afilian a la totalidad
de los trabajadores que, legalmente, tienen ese derecho. Según
las cifras del DANE existen 7´700.000 asalariados, de los
cuales solamente se registran en el sistema de pensiones 5´124.734,
a agosto 13 de 2007. Otro tanto sucede con los trabajadores afiliados
a las Cajas de Compensación, los cuales sólo son
5´134.685, una cifra similar a la de los cotizantes en pensiones.
En cuanto a los riesgos profesionales, la afiliación reconoce
a 5´813.621 trabajadores, es decir que cerca de dos millones
de ellos no están afiliados, teniendo esos derechos.
Mención aparte merece el
cuestionamiento que a las cifras de afiliación al régimen
contributivo en salud, se han hecho recientemente, referidos a
doble afiliación, registro de difuntos, etc., que no han
sido refutados por el ministro de la Protección Social.
De hecho, un informe del Centro de Investigaciones para el Desarrollo,
adscrito a la Facultad de Economía de la Universidad Nacional,
señala que, de los afiliados cotizantes al Régimen
Contributivo en salud 2´110.024 se encuentran en la condición
de suspendidos por no estar cotizando y otro tanto sucede con
3´247.965 beneficiarios, o sea que casi cinco millones y
medio de los afiliados que el gobierno exhibe con orgullo son
desempleados y sus familiares, que ya no cotizan por haber perdido
su puesto de trabajo. Similar situación se presenta en
el caso de los afiliados a pensiones de los cuales el 63% se encuentra
en inactividad por no estar cotizando, un porcentaje que era solamente
de 38% en 2001. En ese entonces de 8´615.000 afiliados cotizaban
5´322.000, situación revertida puesto que, en diciembre
de 2006, de los 12.9 millones de afiliados, solamente 4.8 eran
activos cotizantes.
Polarización de la Política
En el ámbito estrictamente político se percibe que
las fuerzas uribistas no son tan homogéneas como parecieran.
Ante el anuncio de una segunda reelección de Uribe, Cambio
Radical, el Partido Conservador y sectores del Partido de la U,
han señalado que no están de acuerdo con tal propósito.
El intrascendente Partido Liberal mantiene formalmente su oposición
al régimen, pero su Director máximo, César
Gaviria, sutilmente lo empuja hacia el respaldo al gobierno, sin
que sus fuerzas progresistas reaccionen y se organicen. En el
Polo Democrático Alternativo, la puja entre sus tres marcadas
tendencias se desarrolla, sin pausa y sin prisa. El regreso de
Lucho Garzón a las lides partidistas ha significado la
consolidación de dichas vertientes: la suya propia que
pugna porque el PDA amplíe el espectro de su política
de alianzas, incluyendo a sectores que respaldan al gobierno;
en la otra orilla la que se define como el sector clasista, liderada
por el Partido Comunista y el MOIR y, en el centro, los que se
inclinan por una condena clara a la lucha armada, pero se resisten
a conciliar las diferencias con el uribismo.
Lo deplorable es que ninguna de esas tendencias reivindica la
acción revolucionaria y, por el contrario, en el debate
al respecto se disputan la palabra para demostrar que nada tienen
que ver con ese término y su connotación. En la
pasada reunión de su Junta Nacional el presidente del PDA,
Carlos Gaviria aseveró que ¨No está dentro de
la agenda del partido catalizar o materializar un proceso revolucionario
en el país. Quienes han militado en partidos u organizaciones
políticas que han tenido en mente esa meta, al incorporarse
al Polo han tenido que renunciar a ella y trocarla por el empeño
menos ambicioso pero también más realista y pacífico
de proponer y llevar a término, por los canales democráticos,
reformas económicas y políticas profundas…¨.
La propuesta programática
y organizativa del PDA se puede analizar desde dos puntos de vista.
De un lado se puede mirar como si fuese la propuesta de un Partido
Revolucionario que se constituye en el instrumento para guiar
la transformación revolucionaria que requiere Colombia
y, del otro, se podría analizar como si fuese la propuesta
de Frente Amplio, en el marco de la tesis que señala que
dado el carácter de nuestra sociedad es menester el concurso
de diversas clases y sectores para alcanzar los objetivos de construir
una nueva democracia. En nuestra opinión el programa y
los estatutos del PDA no cumplen con ninguno de esos dos conceptos,
por las siguientes consideraciones.
Renuncia al carácter de
clase de los partidos políticos, al proclamarse como un
partido ¨pluralista¨, al igual que lo han pregonado los
diversos partidos de la oligarquía, que ocultan su naturaleza
de clase, tras el ropaje de representar los intereses de diferentes
clases, acogiendo así la tesis revisionista del Partido
del Pueblo. Desecha la vía revolucionaria para la toma
del poder, al señalar que, en general, ¨El empleo de
las armas…contradice los métodos y los propósitos
que propugna el Polo¨. Se cobija con el manto de la democracia
burguesa, cuando afirma que su creación se enmarca en ¨…la
Constitución Política y las leyes de la República
de Colombia¨. Descarta las teorías sobre el carácter
de clase del Estado al asumir ¨…la defensa del espíritu
democrático de la Constitución Política de
1991 y del Estado Social de Derecho¨, así como ¨…los
derechos humanos¨. Se aparta de la teoría de la Lucha
de Clases, cuando consagra en sus estatutos el respeto a ¨…los
derechos…de la sociedad en general¨, y se compromete
en su Ideario a impulsar un modelo de desarrollo ¨…para
beneficio de todos los colombianos¨, como si ello fuera posible.
Para eludir fijar una clara posición
en contra del imperialismo norteamericano se compromete a defender
la soberanía ¨…frente a cualquier centro de poder
extranjero¨. A la manera troskista no marcan las diferencias
entre la única potencia que puede aspirar a la hegemonía
mundial, Estados Unidos, y las demás naciones desarrolladas.
Ello implica desconocer un análisis preciso de las contradicciones
vigentes entre ellas, al estilo de razonamientos como el elaborado
por Mao Tse Tung, conocido como la Teoría de los Tres Mundos.
Este errado análisis los conduce a rechazar solamente ¨…el
unilateralismo…del Presidente George Bush y su estrategia
de Guerra Preventiva…¨, y no el conjunto de la política
imperialista. Frente a la principal estrategia expoliadora del
capital financiero, la deuda externa, no se atreven a plantear
una solución de fondo. Como quiera que entre las diversas
tendencias que conforman el PDA existen muy variadas posiciones
acerca de este tema, el acuerdo fue mantener salomónicamente
el desacuerdo, al señalar que ¨Daremos solución
a este problema¨, sin decir cómo.
En materia económica en
lugar de la defensa del mercado interno abogan por la suspensión
de ¨Las importaciones que lesionen la producción del
país…¨, a sabiendas de que desde que se implantó
la apertura el país ya no produce casi nada. En cuanto
a la estructura de tenencia de la tierra lo reducen a eliminar
¨…la actual concentración de la tierra y los
latifundios improductivos…¨, eludiendo el problema de
fondo de la naturaleza semifeudal del campo colombiano. En vez
de propugnar la nacionalización de la banca plantean la
garantía de que ¨…el ahorro del público
se transfiera realmente a la producción y que el crédito
se entregue cada vez a un mayor número de colombianos¨,
es decir que se amplíe el mercado para los pulpos financieros
a los estratos bajos de la población, para que también
sean víctimas de la especulación financiera. El
tema de las privatizaciones lo abordan de manera tímida,
en cuanto anuncian sólo su suspensión, el rechazo
a la privatización de los hospitales públicos y
no su reversión, al igual que respecto a los servicios
públicos, sobre los cuales programan una ¨reforma integral¨,
sin precisar en qué consiste. En política de vivienda
se limitan a eliminar la intermediación financiera para
la vivienda de interés social y en adelantar ¨…planes
que faciliten a las personas la adquisición de vivienda
digna…¨. No se atreven a proponer la nacionalización
de los recursos naturales, en lugar de ello plantean que se ¨…permitirá
la explotación del subsuelo y de los recursos naturales¨..
A contrapelo de lo que han planteado al respecto los maestros
del proletariado, abogan por derechos plenos para ¨…los
homosexuales, bisexuales y transgeneristas…¨, en su
inmensa mayoría, una expresión de la descomposición
de la sociedad.
En cuanto al espinoso asunto de
la guerra y la paz, después de una manifestación
de rechazo a la solución militar, plantean el ¨…desmonte
definitivo del paramilitarismo…¨ y que se busque una
salida que ¨…recupere la verdad histórica, reivindique
la memoria, supere la impunidad, garantice una reparación
económica, política, cultural y moral a las víctimas…¨,
pero solamente de parte del paramilitarismo. En cambio a la guerrilla
le reconocen ¨…la naturaleza política de la insurgencia
colombiana…¨, haciendo caso omiso del abominable uso
del secuestro, especialmente en su modalidad extorsiva, y de sus
claros vínculos con el narcotráfico. Al referirse
al terrorismo, lo particularizan en cabeza del Estado, y en un
país donde se padece la acción violenta de grupos
armados de diversa procedencia proponen la reducción del
presupuesto militar. En el momento actual forzados por las circunstancias
han condenado tajantemente la violencia y el terrorismo, pero
no han revisado la posición del llamado Ideario de Unidad
e insisten en el acuerdo humanitario, sin exigirle a la guerrilla
la liberación inmediata e incondicional de, por lo menos,
los secuestrados por razones de extorsión económica.
Por supuesto que la solución política es el mejor
camino para establecer un clima de controversia civilizada en
el que se puedan discutir los grandes problemas nacionales, pero
ello no puede servir de excusa para establecer una interminable
negociación en la que la guerrilla asuma la representación
de los intereses populares.
Por último, en el
movimiento sindical sigue predominando la confusión, en
la base, y la conciliación, en la mayoría de la
dirección. El gobiernismo tendrá una expresión
más definida con la anunciada creación de una nueva
central obrera, con base en los sindicatos patronales que han
avalado la aprobación del TLC. La mayor parte de ellos
provienen de la CGT, en la que su máximo dirigente excusó
a los apátridas con el argumento de que en su apoyo al
TLC ¨…sus motivaciones estuvieron centradas en el temor
a la pérdida de empleos en sus empresas y… estamos
en la obligación democrática de respetar sus puntos
de vista¨. Entre tanto continúa desarrollándose
la pérdida de derechos y conquistas convencionales, ya
ni siquiera se programan las periódicas jornadas de protesta
y sólo se sale a la calle al vaivén de las marchas
y contramarchas alrededor del monotemático asunto de la
guerra y la paz. En cambio, la liquidación gradual del
ISS, no merece mayor atención de quienes debieran ser sus
principales dolientes.