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Ecos de la Situación Nacional e Internacional

Aunque la llamada globalización sea solamente un sofisma de distracción, para ocultar la ofensiva de las grandes potencias, en pos de reforzar los lazos de explotación sobre las naciones del Tercer Mundo, es evidente que el análisis de lo que viene pasando y va a pasar hacia el futuro, debe tener como ingrediente fundamental el acontecer del escenario internacional. Los anuncios de una recesión en la economía norteamericana llenan las primeras planas de los principales rotativos del mundo y la pregunta que todos se hacen es qué tan profunda, extensa y prolongada puede ser la crisis que sobrevendría por cuenta de las afugias del aparato productivo del país que genera más del 25% del PIB mundial.

En primer término, es menester señalar que se trata de una nueva versión de las recurrentes crisis de la economía capitalista, como producto de la inexorable contradicción entre el desarrollo incesante de las fuerzas productivas y el escaso o nulo avance de la capacidad de consumo de las mayorías. Esta se ve afectada por el desplazamiento de la fuerza de trabajo por la tecnología y la necesidad de recomponer la tasa de ganancia del capital, incrementando los niveles de explotación de los asalariados, por la vía de reducir sus ingresos. En últimas se trata de la corroboración de la tesis esbozada por Carlos Marx, quien hablaba de las ¨… disonancias entre las proporciones limitadas del consumo con base capitalista y una producción que tiende constantemente a rebasar este límite inmanente”.

Desde la caída de la Unión Soviética nos anunciaron una era de paz, pero mientras se habla de paz, se acelera la carrera armamentista. Estados Unidos ha sido responsable del 80% del aumento en el gasto militar y del 48% invertido en este rubro a nivel mundial, en 2005 y hace todo tipo de maniobras para impedir que cualquier país con el que mantenga confrontaciones mejore su equipamiento militar. En la lista de las naciones más gastadoras, le siguen a Estados Unidos, pero de lejos, Gran Bretaña, Francia, Japón y China, con entre el 4% y el 5% del gasto militar mundial. El asunto es de tal magnitud que las 100 principales empresas fabricantes de armas, se embolsan anualmente el total de lo que producen en bienes y servicios, en un año, los 61 países más pobres del mundo.

Hace tres años señalábamos que ¨A la par que se deteriora la imagen de la única superpotencia que puede aspirar a la supremacía total, avanza el proceso de consolidación de la Unión Europea, con Francia, Alemania y España, a la cabeza. También se presenta como un factor determinante de la situación mundial el surgimiento de China como una potencia económica de primer orden...Se proyecta, entonces, un bloque de las naciones desarrolladas, que pugnan por sobresalir en el ajedrez planetario, pero se tropiezan con los ambiciosos intereses de la Casa Blanca¨. Esta tendencia se ha consolidado con el paso del tiempo, al punto que el rol de la China en el contexto mundial es cada vez más importante y ha surgido otra potencia emergente, la India con sus más de mil millones de habitantes. También se ha reforzado una característica de esta época en la que, la tierra del Tío Sam es vista como una potencia colonialista y agresora, a lo cual contribuye la construcción de muros de la ignominia en las fronteras ¨calientes¨ y los modernos campos de concentración en Guantánamo e Irak, donde se practica la tortura al mejor estilo nazi.

En ese marco, se desenvuelven las tres contradicciones vigentes en el mundo actual: las que crecen entre los integrantes del mundo industrializado con la conformación de un bloque de países desarrollados que se decidan a enfrentar las aspiraciones hegemónicas de Estados Unidos; las provenientes del despertar del proletariado de esas naciones, en la medida en que se pretende recortar sus derechos y, las que se derivan de la intensificación de la batalla contra la dominación extranjera en los países sojuzgados. En esas condiciones se hace más urgente desarrollar la propuesta de crear un Frente Único Antiimperialista, en el que podrían participar hasta los países capitalistas de segundo orden, tal como lo planteara, con las obvias diferencias de tiempo y lugar, Mao Tse Tung, cuando formuló su conocida Teoría de los Tres Mundos.

A las Puertas de una Nueva Crisis Económica

Después de la crisis de 1997 la economía mundial había vivido un período de auge y expansión. En esta ocasión quienes habían venido jalonando esa etapa de prosperidad habían sido China y en parte India, unos mercados que estaban al margen, pero son muy grandes y han venido absorbiendo los excedentes de producción. Los precios internacionales de los productos básicos se han disparado por la gran demanda de estas dos economías emergentes. Sin embargo, los síntomas muestran que se comienza a agotar ese auge y en la economía norteamericana se perciben signos de agotamiento de la prosperidad basada en el crédito y el consumo. El déficit comercial norteamericano llega a US$711.000 millones, como producto de que las importaciones son casi el doble de las exportaciones. El déficit comercial con China, el principal exportador a los Estados Unidos, creció de US$83.000 millones, en 2001, a US$226.600 millones, en 2007. El déficit fiscal es del orden de US$320.000 millones, debido a la devolución de impuestos, -US$880.000 millones- y gastos como la guerra en Irak, que le cuesta al imperio US$6.000 millones diarios. La tasa de interés de la Reserva Federal pasó de 1% anual, en junio de 2004, a 5% en 2007, para ubicarse ahora en 2,25%. El crecimiento del PIB (US$13 billones), en el tercer trimestre de 2007, fue de sólo 0.6% y el consumo privado, en el mismo período creció solamente 1.2%.

Para colmo de males, Estados Unidos es hoy un país en guerra. El relativamente fácil avance de las tropas hasta Bagdad, alentado por falsos argumentos esgrimidos para justificar la invasión, contrasta con el caos de la posguerra, el desorden y la sarracina entre las facciones nativas. A ello se suma la muerte reconocida de cerca de 4.000 soldados norteamericanos y de más de 100.000 civiles, el control de la mitad de Afganistán por parte de los talibanes, la desestabilización en Pakistán, el enfrentamiento con Irán y Siria, el control de la franja de Gaza y de una porción de Líbano por parte de grupos hostiles a la Casa Blanca. Todo esto está ligado a otro de sus grandes problemas, el déficit energético ocasionado por la alta dependencia del petróleo para su vida cotidiana y la industria.

La contradicción principal en el mercado petrolero radica en que la demanda y el consumo están en los países más desarrollados y la producción y las reservas se hallan en países en vía de desarrollo. El presidente Bush había definido la situación energética norteamericana como "la peor crisis de suministro de energía desde la década de 1970"; y, como es obvio, tras los ejércitos invasores a Oriente van los intereses de las compañías petroleras en pos de rescatar, en un momento crítico, la posición dominante que antes tuvieron. En 1970, Estados Unidos producía 10,2 millones de barriles diarios y para 2007 había rebajado a 5,2, la demanda que en 1990 sumaba 15,6 millones por día, llegó a 21 millones en 2007. Entre 2003 y 2007, la gasolina dobló su precio, al pasar el galón de 1,5 dólar a más de 3 y el petróleo, subió de 20 a 100 dólares el barril. Los combustibles fósiles son el 85% del consumo total y financiarlo le vale a la economía imperial 500.000 millones de dólares anuales. Una tercera parte de esa energía total va para la industria, el 28% para el transporte, el 21% para los hogares y el 18% para el comercio. En cambio, los resultados de las grandes firmas petroleras son positivos, Chevron Texaco reportó en 2006 ingresos por casi 205 mil millones de dólares, utilidades por más de 17 mil y rentabilidades superiores al 22% y Exxon-Mobil, entre 2004 y 2006, vio subir sus ingresos en un 20%, al incrementarlos de 298 mil millones a 377 mil, y las utilidades en más del 50%.

En los debates de la campaña electoral ha salido a flote que en Estados Unidos hay 37 millones de pobres, el 40% del crecimiento del ingreso en las décadas del 80 y del 90 fue a parar a manos del 1% de la población más rica y los 300.000 grandes millonarios, el 0,1% de la población, superan en riqueza a los 150 millones más pobres. El sistema de salud en Estados Unidos también es tema de discusión, en cuanto hay 50 millones de personas, el 16% del total, que están desprotegidas. El gasto anual llega a 2,2 billones de dólares, el más costoso del planeta, pero es el único país industrializado sin cobertura universal, ocupa el puesto 41 en el mundo en cuanto a la tasa de mortalidad infantil y el 45 en cuanto a la expectativa de vida. Predomina en el sector el ánimo de lucro y por ello apenas cuatro centavos de cada dólar gastado en salud se invierten en prevención. Los costos de administración eran en la década del noventa el 20% del total, en los últimos seis años los pagos a las aseguradoras por persona han crecido cuatro veces más que los salarios y el gasto anual por habitante pasó en un decenio de 4.178 dólares a 7.129, más del doble de lo que gasta el segundo país en el escalafón mundial.

La Crisis Hipotecaria

En marzo de 2001 se declaró la recesión en Estados Unidos por el desplome del valor de las acciones de las compañías tecnológicas, cuyo valor, se había incrementado 30 veces. La receta para paliar el choque e incentivar la economía, fue bajar las tasas de interés a niveles inéditos en cuatro decenios y promover el sector inmobiliario. En 2003 el mercado hipotecario era de 110.000 millones de dólares, de los cuales el 52% estaba en créditos otorgados a clientes de bajo riesgo, el 14% de categoría intermedia y el 34% restante en dudoso recaudo. Ese mercado en 2006 creció a 258.000 millones, especialmente en el sector de dudoso recaudo, que ya era el 44% del total, el de primera categoría declinó al 26% y el de riesgo intermedio subió al 30%.

El mayor banco estadounidense, el Citygroup, ha visto caer el valor de sus acciones en un 47% en el último año, el desempleo ya volvió a estar por el 5% y los precios promedio de la vivienda familiar cayeron en enero de 2008. Los remedios se han centrado en volver a reducir la tasa de interés, en inyectar capital, proveniente de fondos soberanos de Kuwait, Singapur y Emiratos Árabes a las empresas de finanzas, y en devolver liquidez, mediante la entrega de fondos fiscales a inversionistas y a hogares para impedir el desplome de la economía. Esta última devolución se ha aforado en 150.000 millones de dólares.

Las transnacionales, en cambio, han disfrutado de la mejora de la competitividad para el comercio exterior, fruto de la devaluación del dólar frente a casi todas las monedas del mundo en los últimos tiempos. Esa medida ha reducido la capacidad adquisitiva de las clases trabajadoras norteamericanas, a las cuales el salario mínimo por hora no se les ha ajustado en la misma proporción en la cual el dólar ha perdido valor. Esa misma devaluación ha hecho que los precios de los bienes importados, en particular por el petróleo, hayan subido en 34% en términos reales desde 2002 hasta 2007.

Como se puede observar las dificultades de la primera potencia mundial no son pocas y tienden a crecer con el paso del tiempo, augurando el final del predominio norteamericano, como se evidencia con la situación del otrora poderoso dólar, ahora de capa caída, al punto que ya en el corazón del imperio, Nueva York, se han creado zonas donde sólo se reciben euros. Ya se oyen voces que expresan que llegó la hora de acabar con los postulados de Bretton Woods y replantear el papel de la divisa norteamericana como única moneda de forzosa aceptación. La actual crisis puede dar como resultado un nuevo orden económico en el que los Estados Unidos ya no puedan imponer sus criterios y los nuevos actores asuman roles más importantes.

China: Del Socialismo al mercado de Consumo

En los últimos tres años, la economía ha crecido a una tasa promedio anual del 10%, crecimiento que la ha ubicado como la cuarta economía del mundo después de Estados Unidos, Japón y Alemania. En 2005, el Producto Interno Bruto (PIB) de China registró un crecimiento del 9,9% y el 10,7% en 2006, para ubicarse en los US$2,26 billones. Lo que preocupaba a las autoridades de Pekín era que esta excesiva inversión en activos fijos derivara en un exceso de producción, y que estos productos no fueran absorbidos en su totalidad por los principales socios comerciales de China, entre los que se encuentra Estados Unidos. A esto se sumaba la enorme presión que ejerce esta sobreproducción sobre los recursos naturales chinos, lo que podría causar un agotamiento de los mismos.
Ante estos temores las autoridades de Pekín comenzaron a poner en marcha una serie de medidas destinadas a frenar el exceso de liquidez y la proliferación del crédito, y por ende, el exceso en la producción. Entre las medidas se encuentra la subida que el Banco Central aplicó al encaje de los bancos comerciales, que subió a 8,5%. El Banco también elevó sus tasas de interés por segunda vez en el año, ubicando la tasa preferencial de préstamos a un año en 6,12%, mientras que elevó la tasa de interés de depósitos a un año a 2,52%. Pese a estas medidas el Producto Interno Bruto de China creció un 11,4% en 2007, llegando a los 3,43 billones de dólares. A esta alta tasa de crecimiento contribuyeron los gastos de consumo con un 4,4 por ciento, la inversión con un 4,3 por ciento y las exportaciones netas con un 2,7 por ciento. Es así como el consumo sustituyó por primera vez en los últimos siete años a la inversión para convertirse en la locomotora más fuerte de la economía china en 2007.

En China, la contribución del consumo interno al crecimiento del PIB se venía reduciendo desde el 63,8 por ciento registrado en 2000 al 39,2 por ciento en 2006. El énfasis venía siendo la inversión y la producción para la exportación, pero la dirigencia china ha decidido que "Nuestra política consiste en impulsar el consumo interno a través de elevar la renta de los habitantes, especialmente la del grupo de bajos ingresos¨, para fortalecer su propio mercado y prevenir las consecuencias de la crisis de su principal comprador. Con sólo que Estados Unidos crezca un punto porcentual menos a lo esperado este año, la economía China estaría en aprietos para colocar su excesiva producción. Por eso han definido en el XVII Congreso del PCCh, que el eje central de su política económica es la construcción de ¨una sociedad armoniosa y medianamente acomodada¨. Las estadísticas muestran que los ingresos disponibles anuales de los residentes urbanos de China alcanzaron los US$1.700, el año pasado, lo que supone un aumento del 12,2 por ciento, mientras que los de los rurales fueron de US$517, con un ascenso del 9,5 por ciento.

El papel del mercado de consumo en China, se ha vuelto tan importante que se puede afirmar que ha salvado la industria automotriz mundial. Un descenso en las ventas en América del Norte dejó a Ford con un crecimiento negativo en los mercados globales el año pasado, pero sus ventas en China aumentaron en un brillante 30 por ciento. General Motors vendió más de un millón 300.000 vehículos en China el año pasado, 18,5 por ciento más con respecto a hace un año, mientras que sus ventas en los mercados mundiales sólo crecieron en tres por ciento. El segundo mayor fabricante del mundo, Toyota, también presentó un aumento de las ventas de 62 por ciento en China el año pasado, en comparación con su aumento de seis por ciento en los mercados mundiales. En su país, Japón, Toyota presenció un descenso en las ventas de autos nuevos para caer al nivel de hace tres decenios. Y, el gigante alemán de autos, Volkswagen, registró un récord de ventas en China de 910.491 vehículos en 2007. La cifra, que hizo que China superara a Alemania como el mayor consumidor de Volkswagen, fue 28 por ciento superior al año previo. Con razón el presidente y director general de Ford Motor en China, pronosticó que 50 por ciento del crecimiento en las ventas de autos provendrá del mercado chino en los próximos 15 años.

Otro de los fuertes de la economía china es la industria textil. El plan para poner punto final al sistema de cuotas, en el mercado textilero, en 2005, fue acordado por 123 países que participaron en las negociaciones comerciales de la Ronda Uruguay, en 1995. La solicitud fue apoyada en su mayoría por los países en desarrollo alegando que países industrializados como Estados Unidos y los europeos, utilizaban las cuotas para proteger la industria nacional, en detrimento de la producción de los países pobres. Hoy la coyuntura del comercio mundial es muy diferente, las empresas de los países desarrollados han decidido establecer las plantas de producción en países con mano de obra barata, como China e India, volviendo a estos países unos expertos en materia textil, y haciendo que la eliminación del sistema de cuotas este muy lejos de ser el estado ideal que los países en vías de desarrollo soñaban alcanzar.

China produce a los costos más bajos del mundo, debido principalmente a la mano de obra barata. Más de 20 millones de chinos trabajan en el sector textil y lo hacen por salarios bajísimos. Organismos internacionales calculan que mientras que un obrero textil chino gana unos 45 centavos de dólar la hora -US$73 al mes por 40 horas semanales de trabajo- uno dominicano gana 64 centavos de dólar -US$102 al mes- mientras que en México y Europa ganan cuatro y diez veces más respectivamente. La mano de obra barata y un yuan -la moneda china- débil, que se mantiene bajo por acción del gobierno, hacen que las exportaciones chinas sean mucho más baratas que las de sus competidores. Un claro ejemplo son los datos presentados por la Confederación Internacional de Sindicatos Libres (CIOSL), que indican que el ingreso de productos textiles y de confección chinos a Estados Unidos se ha multiplicado por 11 desde 2002, mientras que la cuota correspondiente para otros 50 países cayó de un 90% a 28%.

La moneda nacional china había estado atada al dólar desde hace aproximadamente una década y se cambiaba a 8.28 yuanes por dólar. Pero eso es sólo en la teoría, porque en la práctica, para mantener ese nivel de cambio ante el dólar, China tiene que intervenir comprando dólares con yuanes -lo que justamente vuelve débil a su moneda- para luego colocar esos recursos en el mercado de deuda estadounidense Según cálculos de analistas, China gastó en 2004 el equivalente al 12% de su Producto Interno Bruto (PIB) para mantener la paridad cambiaria y sólo en 2005, presionado por las potencias de occidente, accedió a modificar esa política sin que ello significara una gran revaluación del yuan, que hoy se cambia en proporción de un poco más de 7 yuanes por dólar.

Es evidente que China desarrolla una ofensiva diplomática y comercial en los países del Tercer Mundo, especialmente en África y América Latina. Ha intentado ingresar al BID, como miembro no regional, pero EE UU se opuso. Algunos países sub desarrollados, descontentos con las condiciones del FMI, están contemplando la posibilidad de pedir préstamos a China y recientemente éste país convocó una Cumbre Chino-Africana y reunió en Beijing a 48 jefes de Estado del África, para promover acuerdos comerciales y culturales.

¿Qué es lo que busca China en América Latina y África? La respuesta es muy sencilla: materias primas. Es por eso que sus voceros señalan que nuestros países debieran ver a China, más como una oportunidad para vender que como una amenaza para nuestras débiles economías. Brasil ya es su mayor socio comercial en América Latina y la intención es fortalecer los lazos comerciales fundamentalmente para la adquisición de dos productos básicos: soya y acero, por lo que en los últimos cuatro años, las exportaciones brasileñas a China han crecido a un promedio anual de 61%.

China busca en Argentina granos y aceite de soya. Las ventas de productos argentinos a China crecieron un 112,6% en 2003, para ubicarse en US$12,4 mil millones. De esta forma, China se ha convertido en el cuarto destino de las exportaciones de Argentina, después de Brasil, Estados Unidos y Chile. China compra en este último país cobre, siendo el principal consumidor mundial superando incluso a Estados Unidos, celulosa y harina de pescado. En 2003 el intercambio comercial entre ambos países alcanzó la histórica cifra de US$ 3.155 millones. Esto coloca a China como el tercer socio comercial de Chile. Lo cierto es que estos tres países, y Venezuela han entendido la trascendencia de diversificar las relaciones comerciales y económicas, incluso recibiendo inversiones de capital provenientes de la nueva potencia de Oriente, en tanto que Colombia mantiene una obtusa política, basada en la vieja teoría del res pice polum –mirar hacia la Estrella Polar del Norte- y no presta atención a las propuestas de inversión y desarrollo originadas en otras latitudes.

Algunos indicadores económicos nos permiten comprender mejor la magnitud del despertar del gigante amarillo. Su renta per cápita, en 2006 fue de 7.700 euros. La producción se orienta hacia el sector real de la economía, de manera que entre la
agricultura -11,9%- y la industria -48,1%- generan el 60% del PIB y como consecuencia de ello la mano de obra se ocupa en la agricultura ,45%, y la industria, 24%. La población por debajo del nivel de la pobreza, en 2004, era de 10%. En 2006, el crecimiento de la producción industrial fue del 22,9%. La producción de petróleo subió a 3,631 millones de barriles/día en 2005, pero el consumo es de 6,534 millones de barriles/día, con unas reservas de petróleo verificadas de 16.100 billones de barriles. En cambio la producción de gas natural supera el consumo, puesto que produce 52.880 millones de metros cúbicos, y consume 47.910 millones de metros cúbicos, con unas reservas de 2,35 billones de metros cúbicos. Las exportaciones ascendieron a 974.000 millones de euros, en 2006, en tanto que las importaciones fueron de 777.900 millones de euros. Los países que más importan de China son EE.UU. 21%, Hong Kong 16%, Japón 9,5%, Corea del Sur 4,6% y Alemania 4,2% . Mientras que los principales países que exportan a China son Japón 14,6%, Corea del Sur 11,3%, Taiwán 10,9%, EE.UU. 7,5% y Alemania 4,8%. Sus reservas en moneda extranjera y oro suman un billón 340.000 millones de dólares, de los cuales el 70% está en Títulos del Tesoro Norteamericano.

Su elevada inversión en ciencia y tecnología, la más alta del mundo con relación al PIB, la proyecta como una potencia en ascenso que pretende, según sus máximos dirigentes, pasar de la fase, en la que todo dice HECHO EN CHINA, a una nueva que diga CREADO EN CHINA. Por ello ha desarrollado importantes avances científicos como el reactor por fusión nuclear o la eliminación de satélites mediante cohetes y lanzó recientemente un satélite que está girando alrededor de la Luna.

India: Otro Gigante que Despierta

El otro gran enigma de nuestra época es la entrada de la India al club de los países desarrollados. Más aún cuando es una gran Nación en la que hay 23 lenguas oficiales -incluyendo inglés- en 28 estados y 7 regiones federales y se hablan en total cerca de 800 idiomas y más de 2000 dialectos.

A menudo oímos hablar del conflicto en Cachemira. Pero jamás hemos oído hablar de otras insurgencias separatistas que han tenido lugar en el este del país desde hace más de 50 años. Algunos señalan que el movimiento anticolonial que luchó por la independencia contra los británicos le dio una identidad común al pueblo indio. Otros señalan que las clases dominantes de los diferentes estados ven las ventajas económicas y políticas de ser parte de una gran entidad y por ello mantienen unido al país. Al fin podría tratarse de una combinación de ambos factores.

India crece al 8%, ocupa el octavo puesto en el ranking mundial y la fuerte necesidad por materias primas, en 2005, ha ubicado a India en el lugar 17, como país comprador. El intercambio comercial con América Latina alcanzó los US$3 mil millones, es decir, apenas el 0,5% del total exportado por América Latina y el Caribe en 2005. La materia prima que necesita India proviene principalmente de Brasil, Chile, Argentina y México. La enorme magnitud de la economía india, y el precio relativamente barato de su mano de obra, hacen que las exportaciones indias desplacen muchas veces a los productores latinoamericanos que intentan abrirse paso en los mercados mundiales. Empero, India está empezando a convertirse en una fuente importante de inversión en la región. El total acumulado de inversión de India en América Latina y el Caribe ya supera la cifra de US$3.000 millones. En 2006, por ejemplo, el gobierno boliviano concedió a la empresa india Jindal Steel la concesión para explorar el yacimiento de hierro y la futura siderúrgica de El Mutún. Con una inversión de 2.000 millones de euros, India está encaminada a convertirse en uno de los principales inversores extranjeros en Bolivia. Por ejemplo, las importaciones indias de cobre chileno pasaron de US$100 millones en 2000 a US$400 millones en 2004. En ese mismo año, India importó US$485 millones en aceite de soya argentino.

India es el mayor productor en el mundo de genéricos y su impacto se ha hecho sentir especialmente en el tratamiento contra el SIDA. Médicos Sin Fronteras (MSF) señala que el 80% de los pacientes que trata por esta enfermedad en todo el mundo reciben medicamentos genéricos indios. India aprobó en 2004 una ley de patentes para adecuarse a las exigencias de la Organización Mundial de Comercio (OMC), pero introdujo una salvaguarda clave que estipula que sólo se reconocerán patentes de medicamentos "auténticamente nuevos", que sean el resultado de investigaciones innovadoras en el campo molecular. Las autoridades indias se reservan además del derecho de determinar si un medicamento es o no "auténticamente nuevo".

Hoy por hoy la India es el último recurso para acceder a los llamados genéricos de segunda línea en el tratamiento contra el SIDA en países poco desarrollados. Los otros países ya no pueden producirlos porque las leyes de patentes les han cerrado la puerta. India es el único país que de alguna manera se ha enfrentado a la OMC. Según MSF, en el año 2000, el costo del tratamiento de un enfermo de SIDA era de US$ 10.000 al año, en el 2006 gracias a la introducción de genéricos y a la presión de la sociedad civil, el tratamiento tiene un costo de US$ 176 por persona al año.

En los años noventa, cuando el gobierno indio decidió abrir la economía y estimular la industria de servicios tecnológicos, la ciudad de Bangalore estableció zonas como Electronic City para que fueran nichos de las firmas de alta tecnología. Pero fue su fuerza laboral altamente capacitada la que llevó al gobierno a ubicar aquí sus instalaciones de defensa e investigación espacial en los años 60. Actualmente, el auge de Bangalore está basado en su atractivo como el centro de la industria tecnológica india, que goza de un crecimiento sin precedentes a la vez que las multinacionales extranjeras se afanan por contratar sus servicios externos en India. Hoy el sector de la tecnología en India genera 1.3 millones de empleos directos y 3 millones indirectos y el 40% de este rubro se encuentra en Bangalore.

India es un país en el que pasar la tarde del domingo en el cine es un pasatiempo nacional, entre otras cosas porque la mayor parte de la población que va al cine no tiene otra forma de entretenimiento debido a las malas condiciones de vida y a los bajos salarios. Por esto, las películas de Bombay, denominado Bollywood, proveen un cine escapista para estos espectadores. Sólo en India, se venden cada año unos 4 mil millones de entradas para ver un promedio de 900 películas que produce el país. Las cifras aumentan si se suman las de mercados por fuera de India, como el sur de Asia, Medio Oriente, y partes de África, así como las comunidades de la diáspora india en Europa, Canadá y Estados Unidos. Grandes estudios estadounidenses como Warner Bros. y 20th Century Fox han expresado su interés por participar en el enorme mercado que ofrece India.

América Latina: Ni Fu ni Fa

Las estimaciones de crecimiento de los organismos internacionales se ubicaron en torno al 5% para 2006. Ese fue el cuarto año consecutivo de crecimiento en la región tras la crisis económica de 2000. Recuperación que se inició tímidamente en 2003, cuando América Latina y el Caribe crecieron en un 1,9%. Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la región despidió el año con un crecimiento estimado de 5,3%, casi un punto porcentual por encima del 4,5% de 2005, y tres décimas por encima de lo previamente esperado por el organismo. Si bien la región creció en 2006 menos que el conjunto de los países en desarrollo -alrededor de 7%- estos organismos internacionales aseguraban que estas economías seguirían por la misma senda positiva en 2007. Con un aumento real del PIB de más del 5 %, el crecimiento resultó en 2007 incluso mayor que el pronosticado a principios de ese año.

Los términos del intercambio han mejorado en general, fundamentalmente para los países de América del Sur, exportadores de bienes hacia economías con fuerte crecimiento como las de China e India. Una coyuntura externa favorable permitió un aumento del 8,4% en el volumen de las exportaciones de la región -21% en su valor- y un alza en los precios de los principales productos de exportación, lo que se tradujo en una mejora del 7% en los términos de intercambio. Esa mejora junto a las abultadas remesas, estimadas en más de US$60 mil millones, ayudan a explicar la evolución positiva de la cuenta corriente.

En materia de inflación, todo parece también estar bajo control. La inflación regional promedio continuó su tendencia descendente y se ubicó en 2006 en un 3,9%, según la CEPAL, frente a un 6,1% en 2005, un 7,7% en 2004, 8,5% en 2003 y 12,1% en 2002. Por otro lado, aunque el desempleo sigue reduciéndose, según datos de la CEPAL, disminuyó desde el 9,1% en 2005, al 8,5% en 2006, todavía muy por encima del 6% registrado en la década de los ochenta. Todavía 205 millones de personas en la región viven por debajo de la línea de la pobreza y unos 79 millones viven en la indigencia. Y no es secreto para nadie que la mayor tarea pendiente de la región sigue siendo la mejora en la distribución del ingreso, donde el 10% más rico se queda con el 48% del ingreso regional.

En las dos más importantes economías de la región, el 2007 trajo, sin embargo, resultados económicos disímiles. Mientras que el PIB del Brasil aumentó un 5,3 % con respecto al año anterior, el crecimiento en México fue de sólo el 3,3 %, lo que refleja la dependencia de México de la coyuntura en los EE. UU. Otro tanto sucede con los países como Colombia, cuya más fuerte relación es con la potencia del Norte, porque, en general la tasa de crecimiento en los países que han diversificado sus relaciones económicas y comerciales es superior a la de México o Colombia, lo cual contradice el concepto, esgrimido por Uribe para justificar su anexión a los Estados Unidos, mediante el Tratado de Libre Comercio. Entre el 2000 y el 2005, el comercio entre América Latina, sin México, y China creció anualmente un 37 % por año, un auge del que no hemos participado por la voluntad política del gobierno de atarnos exclusivamente a la economía norteamericana.

En el contexto latinoamericano se presenta a Chile como el ejemplo a seguir, lo cual tiene que ver con haber sido el laboratorio de ensayo de la política neoliberal, bajo el sanguinario régimen de Pinochet. Lo cierto es que se trata de una economía pequeña en comparación con Brasil, México, Argentina e incluso Colombia, altamente dependiente de la producción de cobre. Chile produce 5,3 millones de toneladas anuales de cobre, o lo que es lo mismo, el 60% del volumen que se transa a nivel mundial. Actualmente el cobre representa la fuente de divisas más importante del país y, según datos del Banco Central de Chile, generó ingresos por su venta por US$18,305 millones en 2005, un 26,4% más que en 2004 y un salto de 134,2% respecto a 2003.

Esta escalada en los ingresos se debe fundamentalmente a la fuerte demanda por parte de China -para material de construcción-, Japón y Estados Unidos, y a que el precio del "oro rojo" en los mercados internacionales está por las nubes. Su cotización es hoy más de cuatro veces la de tres años atrás. El promedio de la libra de cobre en el período enero-junio de 2006 alcanzó los US$3,413, muy superior a los US$1,253 del mismo período de 2004 y los US$0,749 de 2003. Según datos del Banco Central de Chile, la minería explica el 15,97% del PIB producido por el país en 2005 y el cobre fue responsable por el 13,6%.

A diferencia que en los setenta, cuando el gobierno de Salvador Allende nacionalizó el cobre -el 95% de la producción y exportación pasó a manos del Estado-, en la actualidad, el 68% de los ingresos producidos por la venta del metal se destina a los balances de las empresas privadas y el 32% restante a la estatal Corporación Nacional de Cobre (CODELCO), quien después traspasa ese dinero al fisco. Pero el gobierno recibe sólo una parte de ese 32% ya que un porcentaje va para el fondo de compensación del cobre, que acumula recursos, en el exterior, para que el Estado pueda compensar cuando el precio del cobre baja en los mercados internacionales.

Empero la presión a la baja en el valor del dólar -o apreciación del peso chileno-, afecta los ingresos de los exportadores de otras actividades productivas, más que nada, de vinos, uvas, salmón, madera y otros productos agrícolas, debido a que sus productos resultan más caros o menos competitivos a nivel mundial.

En materia política se han logrado estabilizar los gobiernos más conciliadores con el modelo neoliberal, Brasil, Argentina y Chile, mientras que el otro integrante del Cono Sur, Uruguay, se debate en una profunda crisis de su fuerza gobernante, el Frente Amplio, atravesado por profundas contradicciones internas entre los sectores de la izquierda más coherente y quienes, encabezados por Tabaré Vásquez, buscan seguir el camino trazado por sus más cercanos vecinos. Se trata en últimas de la corroboración de lo afirmado por José Saramago quien, en su reciente visita a Colombia, aseveró que ¨Ahora está la paradoja de gobiernos de izquierda que hacen política de derecha¨. Entre tanto, los gobiernos más radicales de la región, Venezuela, Ecuador y Bolivia, tratan de consolidar los nuevos esquemas, en medio de grandes controversias, con las oligarquías desplazadas del poder. En el caso venezolano estamos ante la presencia de un caudillo que combina el mesianismo, con el populismo asistencialista, adobado con el refrito de las más refinadas tesis revisionistas, a lo cual denomina el socialismo del siglo XXI, sin tener nada que ver con lo que la ciencia política conoce como socialismo y aplicado en un país cuyas condiciones semifeudales y neocoloniales no son adecuadas para dar semejante salto histórico.

Colombia: Entre la Espada y la Pared

La principal encrucijada que vive Colombia sigue siendo la definición de cuál es el principal problema nacional. El actual gobierno y las fuerzas armadas irregulares han logrado entrampar la opinión pública centrando la discusión nacional, en torno del tema de la guerra y la paz, achacándole a este fenómeno ser la causa de los males que aquejan a la martirizada nación. Para tal propósito han contado con la eficaz ayuda de los medios de comunicación que enfatizan asuntos como el llamado acuerdo humanitario, la liberación de los secuestrados, etc. Los pormenores de la liberación de unos pocos secuestrados se convirtió en una comedia de las equivocaciones en la que los principales actores, Chavez, Uribe y las FARC, mostraron su afán de protagonismo y su poco interés por los verdaderos problemas de los colombianos. Hasta los escandalosos hechos de nexos del alto gobierno y sus parlamentarios con el paramilitarismo han quedado en segundo plano frente a la avalancha informativa sobre los sucesos del conflicto armado, el secuestro, etc. En los días más intensos del alud informativo, pasó desapercibido que la Fiscalía había llamado a juicio a Jorge Noguera, ex director del Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, directamente nombrado por el presidente Uribe, quien lo defendió públicamente como ¨un buen muchacho¨. La acusación principal es haber puesto al servicio del paramilitarismo la estructura del DAS para adelantar sus actividades, incluyendo el suministro de información sobre sindicalistas que posteriormente fueron asesinados.

Con todo lo importante que pueda ser la suerte de los secuestrados, no podemos olvidar que son las políticas económicas y sociales que Uribe desarrolla, acatando los dictámenes internacionales, la principal causa de los males que nos aquejan. Por ejemplo, mientras el conflicto armado produce 18.000 muertos al año, como consecuencia de la ingestión de agua no tratada, fallecen anualmente 40.000 colombianos, según se revelaba en un reciente debate en el Congreso Nacional y sólo el 10% de las muertes que se presentan en nuestro país son producidas por el enfrentamiento bélico.

Si cuantificamos los costos de la violencia y los comparamos con los derivados de la aplicación de las políticas neoliberales, queda claro que las penurias de la economía colombiana proceden esencialmente de la apertura de la economía, las privatizaciones, la quiebra de la producción, la entrega del manejo cambiario a la banca privada y, sobre todo, del oneroso servicio de la deuda externa. Los efectos económicos de la violencia muestran que las pérdidas ocasionadas son del orden de $3´269.703,5 millones, en 2006, si comparamos este guarismo con las Implicaciones de la política económica, queda evidente que el mayor perjuicio a la economía lo producen la apertura comercial y económica.

La pérdida de 550.00 hectáreas cultivadas implica una merma de la producción cercana a 1.65 billones de pesos anuales. La disminución de los aranceles representa una pérdida anual de seis billones de pesos para el erario nacional. La desindustrialización es responsable de que se hayan dejado de producir cerca de 20 billones de pesos anuales. Los datos oficiales muestran, sin lugar a equívocos, que entre 1993 y 2006 hemos cancelado 58.300 millones de dólares y el año pasado las multinacionales presentes en Colombia se llevaron US$3.500 millones en utilidades y el servicio de la deuda externa representó US$6.000 millones.

De otro lado los supuestos éxitos de la política de seguridad democrática no se ven muy claros. El recién liberado ex parlamentario Luis Eladio Pérez aseveró que la zona de distensión de El Caguán sigue en manos de las FARC, con excepción de los cascos urbanos y que su travesía, de más de 300 kilómetros, por los departamentos del Caquetá y Guaviare, en pos de la libertad, le permitió observar que esos territorios son firmemente controlados por esa guerrilla. El reciente ¨éxito¨ de la seguridad democrática con la muerte de Raúl Reyes, no implica la desarticulación y derrota definitiva de las FARC y se ha convertido en un problema diplomático de mayor cuantía.

El 90% de la cocaína que llega a EE UU proviene de Colombia y la Oficina Nacional de Política para el Control de la Droga, afirmó que durante 2006 la cantidad de coca cultivada aumentó por segundo año consecutivo, pese a los US$5.600 millones entregados en los últimos siete años, para la lucha antidrogas. Lo cierto es que la pureza de la cocaína en las calles de las ciudades norteamericanas ha aumentado y el precio ha bajado. Que ello es así lo evidencian las protestas de Valdivia y Taraza, pueblos ubicados en el corazón del departamento de Antioquia, no en la lejana selva, donde más de cinco mil cocaleros protestaban en contra de los programas de erradicación manual.

Oscuro Panorama Económico

Si bien es cierto la economía nacional ha tenido índices de crecimiento relativamente satisfactorios, se acompañan de optimistas análisis, que no corresponden a la realidad. Por ejemplo, al desglosar la producción por sectores queda claro que el llamado sector real de la economía ha perdido peso en la economía nacional, bajando del 47,7% en 1992, al 32,2%, en 2006. Mientras tanto las improductivas faenas del área de los servicios ha crecido su participación del 25% al 46,6%, en el mismo período. Ello evidencia un proceso de desindustrialización y pérdida de la tan mentada vocación agrícola, en beneficio del sector especulativo de las finanzas y el comercio, entre otros, lo que entraña que el país de propietarios que se nos prometió, en verdad es uno de mercaderes y usureros.

En materia de comercio exterior las manifestaciones de alegría por el incremento del valor de las exportaciones oculta que la balanza comercial ha vuelto a tener resultados negativos, en cuanto la devaluación del dólar ha estimulado las importaciones y éstas han crecido mucho más que las exportaciones. Es así como a septiembre de 2007, el desbalance registra un saldo negativo de más de tres mil millones de dólares, los cuales llevan ese saldo en contra, en los tres últimos lustros, a US$21 mil millones. Pero el asunto es todavía peor, puesto que el incremento del valor de las exportaciones se debe principalmente al aumento del valor de nuestros productos exportables y no a su volumen y las importaciones crecieron 16.4% mientras que las exportaciones sólo crecieron 7.5%. En el caso del café, en el año cafetero 1991/92 exportamos 15.469 sacos de café de 60 Kgs y en el año cafetero 2005/06 tan sólo exportamos 10.742 sacos y la producción de petróleo tampoco muestra índices de crecimiento del número de barriles por día, pero como su precio supera los US$100 por barril, el valor exportado es mucho más alto.

El endeudamiento es otro de los flagelos que no deja ver la euforia oficial. No obstante que desde 1992 hemos cancelado US$58.300 millones la deuda externa creció de US$19.000 millones a US$44.725 millones de dólares. Este problema se agrava en la medida en que se ha orientado la política de financiamiento hacia el endeudamiento interno, al punto que las acreencias del gobierno en bonos del tesoro nacional han subido de 41,51 billones de pesos a 91,41, durante la era Uribe. Gran parte del endeudamiento interno vía TES, el 43%, se sigue haciendo con el presupuesto de entidades públicas como el Instituto de los Seguros Sociales (ISS), el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, el Sena, el Invías, Colciencias, Icfes y la Dian, además de departamentos, municipios y fondos públicos que manejan recursos por intermedio de fiduciarias privadas. En este aspecto, llama la atención que cuando endeudarse en dólares es más barato, por la devaluación de esta moneda, nuestros genios de la economía abandonan la estrategia de prestar en moneda extranjera y optan por hacerlo en moneda nacional, lo cual le ha significado pingües ganancias a la banca nacional y extranjera.

El agro colombiano es otra de las víctimas de la desastrosa política oficial. El balance de quince años de apertura económica es que hemos perdido más de 300.000 hectáreas cultivadas, cuya producción ha sido reemplazada por el aluvión de importaciones que ya supera los ocho millones de toneladas de alimentos. Hoy el 97% del trigo y el 66% del maíz que consumimos provienen del exterior, de manera que entre 1992 y 2006 las importaciones agrarias pasaron de representar el 28,7% del total de las importaciones al 40%, en cambio las exportaciones agrícolas de Colombia que representaban el 10,25%, en 1992, del volumen exportado, en 2006, sólo representaron el 5,21% del total. En el caso de los cereales, fundamentales para la seguridad alimentaria, las importaciones subieron de un poco menos de un millón y medio de toneladas a más de cinco millones y otros productos fundamentales, como el sorgo, han bajado de 245.000 hectáreas cultivadas a sólo 52.000. Incluso nuestro producto agrícola insignia, el café, ha visto reducida su área en más de 100.000 hectáreas. En cuanto a la actividad pecuaria, a la que destinamos el 34% del área cultivable, su deterioro se muestra en cuanto el número de cabezas de ganado sacrificadas para el consumo nacional sólo ha crecido en 22.7%, entre 1984 y 2006, mientras que la población ha crecido un 50% y el número de cabezas de ganado por hectárea se redujo de 1 cabeza en los 70 a 0,7.

El problema estructural del agro colombiano se ve empeorado por los problemas de la violencia y el despojo de la tierra de los desplazados por ese flagelo, cuya cuantía es, según los expertos, del orden de cuatro millones de hectáreas. Estas tierras que, mal que bien estaban vinculadas a la producción, ahora bajo el poder del paramilitarismo se marginan de las faenas productivas o ingresan a las estadísticas de los cultivos ilícitos. En fin, los tradicionales problemas de concentración de la tierra e improductividad se agravan con el paso del tiempo.

Al oscuro panorama de la economía nacional se van a sumar los efectos de la posible aprobación del Tratado de Libre Comercio. Los aspectos de ese leonino tratado que más preocupan tienen que ver con asuntos como que las normas del GATT/94 forman parte del TLC y en caso de ser variadas, esas modificaciones se incluyen en el Tratado de Libre Comercio, de manera automática. Los procesos y plazos de desgravación acordados se pueden acelerar, pero no se pueden desacelerar, de acuerdo a las necesidades nacionales. Se mantienen los subsidios del estado norteamericano a las exportaciones gringas de productos agrícolas y Colombia no podrá aplicar medidas de salvaguardia aplicadas bajo el Acuerdo sobre Agricultura de la OMC. Se pierde la soberanía del país para determinar el incremento o la creación de nuevos aranceles pero Estados Unidos podrá aplicar mecanismos de compensación, para los exportadores de azúcar de Colombia, en lugar de darles el trato de libre arancel. Colombia acepta la importación de los llamados productos remanufacturados, es decir de segunda mano, con una disminución progresiva en seis etapas anuales iguales y no podrá aplicar bandas de precios a mercancías agrícolas provenientes de Estados Unidos. De 905 productos agrícolas, 680 están en la categoría A de la tabla de desgravación, lo que implica que, a la fecha de entrada en vigor del TLC, quedan con arancel 0.

Por ahora las contradicciones imperantes en la agitada política norteamericana, cruzada por la campaña presidencial, han postergado la aprobación del TLC, no sólo por los justos reclamos en el orden laboral y de violación de los llamados derechos humanos, sino por la tendencia, recién aparecida, a achacarle al ¨libre comercio¨, parte de la responsabilidad por la desmejora del nivel de vida de los trabajadores en ese país. Ante eso los parlamentarios demócratas han ofrecido a su electorado ¨alternativas reales y significativas… a los acuerdos que acaban con el trabajo¨ y hasta el nuevo presidente de la Reserva Federal ha mostrado su preocupación por ¨la creciente desigualdad¨.

“Porque tienen de su parte, mucho poder las mentiras, cuando parecen verdades”, decía el poeta Calderón de la Barca y tal parece ser la situación que vivimos en Colombia, en torno del tema del empleo. Los voceros del gobierno aseguran que los resultados de su gestión en cuanto a empleo son impecables y dan fe de sus acertadas políticas, para lo cual se apoyan en la magia de las cifras oficiales presentadas periódicamente por el DANE. Empero, un análisis objetivo de las estadísticas deja al desnudo una realidad bastante menos optimista.

En primera instancia, según los últimos anuncios del DANE, la desocupación registró, por primera vez en muchos años, una cifra de un solo dígito, el 9,9%, en diciembre, pero esta cifra se trepó al 13%, el mes siguiente. Lo primero que cabe señalar al respecto es que es del ABC de la estadística que, cuando se produce un cambio en la metodología para medir cualquier aspecto, ello implica que las nuevas cifras no pueden ser comparables, con las tomadas con el viejo método, de manera que, a partir de la fecha de cambio del procedimiento, la serie pierde validez.

Las preguntas de la Encuesta Continua de Hogares son una verdadera farsa. Por ejemplo, si una persona declara que la semana anterior a la encuesta no salió a buscar trabajo, no se le considera desempleado, sino inactivo, tal como lo reconoce el Director encargado del DANE, en su respuesta a un cuestionario formulado por el Senador Jesús Bernal. Allí reconoce que “La población económicamente activa está compuesta por aquellas personas que, estando en edad de trabajar, se encuentran en el período de referencia de la encuesta (la semana anterior) trabajando o buscando trabajar”. Igualmente no clasifica como desocupada la persona que exprese que en la semana anterior trabajó al menos una hora, sin remuneración, en condición de trabajador familiar.

Mediante estos artilugios se logra que de la masa de personas que ingresa año tras año al mercado laboral, accediendo a la categoría de Población en Edad de Trabajar, PET, la inmensa mayoría contribuya al crecimiento desmesurado de la Población Económicamente Inactiva, PEI, la cual no cuenta a la hora de medir el desempleo. De esa manera los estadígrafos oficiales impiden que crezca la Población Económicamente Activa, PEA, sobre la cual se mide la desocupación. Es así como, en los últimos seis años, los más de cuatro millones de colombianos que ingresaron al mercado laboral por alcanzar la edad de trabajar (PET) incidieron en la PEA solamente en un poco más de un millón de personas. En cambio, la Población Económicamente Inactiva (PEI) se incrementó en más de tres millones de personas, es decir que por el hechizo de las estadísticas, LA MAYORIA DE LOS NUEVOS TRABAJADORES FUERON DECLARADOS INACTIVOS, los cuales, como ya lo hemos dicho, no cuentan a la hora de medir el desempleo.

Para colmo de males entre 2001 y 2007, se crearon un poco más de un millón setecientos mil puestos de trabajo, pero mientras el empleo formal creció en más de 700.000 empleos, el informal subió en más de un millón. Es decir que la mayoría del empleo generado en la era Uribe, ha sido empleo informal, el cual representa cerca del 60% del total del empleo nacional. Este tipo de empleo representa, en las trece áreas metropolitanas, el 56.6% del total, pero este índice crece en la medida en que sea más pequeña la ciudad, por ello mientras en Bogotá es del 50.8%, en Cúcuta es del 70.5%. O sea que el total nacional, extrañamente eliminado de las estadísticas oficiales, puede superar el 60%., mientras que el empleo formal disminuyó su participación del 47% al 38%.

El problema no es solamente la carencia de empleos productivos, sino la llamada calidad del empleo. Entre 1995 y 2007 el empleo formal creció en sólo 475.000 personas. Por si fuera poco, de ese empleo formal el 80% era empleo permanente y sólo el 20% era temporal. Ahora el 46% es contratado directamente a término fijo o suministrado por empresas temporales y sólo el 40% es empleo permanente. El dramático panorama se agrava, aún más, porque el subempleo, es decir la insatisfacción del trabajador con su empleo, por jornada, remuneración o capacidades, se disparó del 25% como proporción del empleo formal al 90%.

De otro lado, el incremento de 1'391.000 ocupados entre finales de 2006 frente a igual periodo del 2007 se debió principalmente al crecimiento de 14,1 por ciento de los trabajadores por cuenta propia. En efecto, ese grupo de trabajadores que día a día tiene que luchar para sobrevivir, pasó de 6'419.000 en el último trimestre del 2006 a 7'325.000 un año después, lo que equivale a un incremento de 906.000 personas, el 65,1 por ciento del aumento total de ocupados reportado por el DANE para el periodo mencionado.

Afirma el ministro de la Protección Social que “…la precarización en el empleo no está dada por la duración del mismo, ni por el tipo de contrato de trabajo…el empleo temporal no es sinónimo de precariedad del empleo”. De manera que para el flamante ministro la inestabilidad laboral no es una forma de precarización y estar sometido a la incertidumbre de la continuidad o no en el trabajo no afecta la calidad del empleo. Lo cierto es que no sólo perturba las condiciones de trabajo, sino que incluso desmejora el desempeño laboral y la productividad, según lo destacan respetables estudios. Pero, además, el empleo temporal afecta el nivel de los salarios, en cuantos estos trabajadores no pueden afiliarse a los sindicatos, lo cual debilita su estructura organizativa, y esta situación, a su vez, se refleja en la capacidad de presionar por mejoras de los salarios.

Mucho ha tenido que ver con el debilitamiento de los sindicatos la proliferación de la temporalidad, en cuanto esa masa de trabajadores no se afilia al sindicato por el temor de que su contrato no sea renovado. Según datos de la ACOSET, en 2003 las empresas proveedoras de empleados temporales suministraron 432.151 trabajadores y, en 2006, esa cifra subió a 652.327. De otro lado las Cooperativas de Trabajo Asociado, CTA, eran 400, en el año 2000, y agrupaban a cerca de 100.000 asociados y para 2006 ya eran más de 3.000 con casi 500.000 afiliados.

Otro de los sofismas con los que se pretende confundir a la opinión pública es el manejo amañado de las cifras de afiliación a la seguridad social. Dentro de esa lógica, presenta el gobierno, como un gran logro, los incrementos presentados en el número de afiliados a los diferentes sistemas, sin tomar en cuenta que cualquiera de esas cifras es inferior al total de trabajadores asalariados que registra su propia estadística. Ello implica que en el mejor de los casos lo que se ha venido presentando es una disminución de la evasión empresarial, porque es alto el número de patronos que no afilian a la totalidad de los trabajadores que, legalmente, tienen ese derecho. Según las cifras del DANE existen 7´700.000 asalariados, de los cuales solamente se registran en el sistema de pensiones 5´124.734, a agosto 13 de 2007. Otro tanto sucede con los trabajadores afiliados a las Cajas de Compensación, los cuales sólo son 5´134.685, una cifra similar a la de los cotizantes en pensiones. En cuanto a los riesgos profesionales, la afiliación reconoce a 5´813.621 trabajadores, es decir que cerca de dos millones de ellos no están afiliados, teniendo esos derechos.

Mención aparte merece el cuestionamiento que a las cifras de afiliación al régimen contributivo en salud, se han hecho recientemente, referidos a doble afiliación, registro de difuntos, etc., que no han sido refutados por el ministro de la Protección Social. De hecho, un informe del Centro de Investigaciones para el Desarrollo, adscrito a la Facultad de Economía de la Universidad Nacional, señala que, de los afiliados cotizantes al Régimen Contributivo en salud 2´110.024 se encuentran en la condición de suspendidos por no estar cotizando y otro tanto sucede con 3´247.965 beneficiarios, o sea que casi cinco millones y medio de los afiliados que el gobierno exhibe con orgullo son desempleados y sus familiares, que ya no cotizan por haber perdido su puesto de trabajo. Similar situación se presenta en el caso de los afiliados a pensiones de los cuales el 63% se encuentra en inactividad por no estar cotizando, un porcentaje que era solamente de 38% en 2001. En ese entonces de 8´615.000 afiliados cotizaban 5´322.000, situación revertida puesto que, en diciembre de 2006, de los 12.9 millones de afiliados, solamente 4.8 eran activos cotizantes.

Polarización de la Política

En el ámbito estrictamente político se percibe que las fuerzas uribistas no son tan homogéneas como parecieran. Ante el anuncio de una segunda reelección de Uribe, Cambio Radical, el Partido Conservador y sectores del Partido de la U, han señalado que no están de acuerdo con tal propósito. El intrascendente Partido Liberal mantiene formalmente su oposición al régimen, pero su Director máximo, César Gaviria, sutilmente lo empuja hacia el respaldo al gobierno, sin que sus fuerzas progresistas reaccionen y se organicen. En el Polo Democrático Alternativo, la puja entre sus tres marcadas tendencias se desarrolla, sin pausa y sin prisa. El regreso de Lucho Garzón a las lides partidistas ha significado la consolidación de dichas vertientes: la suya propia que pugna porque el PDA amplíe el espectro de su política de alianzas, incluyendo a sectores que respaldan al gobierno; en la otra orilla la que se define como el sector clasista, liderada por el Partido Comunista y el MOIR y, en el centro, los que se inclinan por una condena clara a la lucha armada, pero se resisten a conciliar las diferencias con el uribismo.
Lo deplorable es que ninguna de esas tendencias reivindica la acción revolucionaria y, por el contrario, en el debate al respecto se disputan la palabra para demostrar que nada tienen que ver con ese término y su connotación. En la pasada reunión de su Junta Nacional el presidente del PDA, Carlos Gaviria aseveró que ¨No está dentro de la agenda del partido catalizar o materializar un proceso revolucionario en el país. Quienes han militado en partidos u organizaciones políticas que han tenido en mente esa meta, al incorporarse al Polo han tenido que renunciar a ella y trocarla por el empeño menos ambicioso pero también más realista y pacífico de proponer y llevar a término, por los canales democráticos, reformas económicas y políticas profundas…¨.

La propuesta programática y organizativa del PDA se puede analizar desde dos puntos de vista. De un lado se puede mirar como si fuese la propuesta de un Partido Revolucionario que se constituye en el instrumento para guiar la transformación revolucionaria que requiere Colombia y, del otro, se podría analizar como si fuese la propuesta de Frente Amplio, en el marco de la tesis que señala que dado el carácter de nuestra sociedad es menester el concurso de diversas clases y sectores para alcanzar los objetivos de construir una nueva democracia. En nuestra opinión el programa y los estatutos del PDA no cumplen con ninguno de esos dos conceptos, por las siguientes consideraciones.

Renuncia al carácter de clase de los partidos políticos, al proclamarse como un partido ¨pluralista¨, al igual que lo han pregonado los diversos partidos de la oligarquía, que ocultan su naturaleza de clase, tras el ropaje de representar los intereses de diferentes clases, acogiendo así la tesis revisionista del Partido del Pueblo. Desecha la vía revolucionaria para la toma del poder, al señalar que, en general, ¨El empleo de las armas…contradice los métodos y los propósitos que propugna el Polo¨. Se cobija con el manto de la democracia burguesa, cuando afirma que su creación se enmarca en ¨…la Constitución Política y las leyes de la República de Colombia¨. Descarta las teorías sobre el carácter de clase del Estado al asumir ¨…la defensa del espíritu democrático de la Constitución Política de 1991 y del Estado Social de Derecho¨, así como ¨…los derechos humanos¨. Se aparta de la teoría de la Lucha de Clases, cuando consagra en sus estatutos el respeto a ¨…los derechos…de la sociedad en general¨, y se compromete en su Ideario a impulsar un modelo de desarrollo ¨…para beneficio de todos los colombianos¨, como si ello fuera posible.

Para eludir fijar una clara posición en contra del imperialismo norteamericano se compromete a defender la soberanía ¨…frente a cualquier centro de poder extranjero¨. A la manera troskista no marcan las diferencias entre la única potencia que puede aspirar a la hegemonía mundial, Estados Unidos, y las demás naciones desarrolladas. Ello implica desconocer un análisis preciso de las contradicciones vigentes entre ellas, al estilo de razonamientos como el elaborado por Mao Tse Tung, conocido como la Teoría de los Tres Mundos. Este errado análisis los conduce a rechazar solamente ¨…el unilateralismo…del Presidente George Bush y su estrategia de Guerra Preventiva…¨, y no el conjunto de la política imperialista. Frente a la principal estrategia expoliadora del capital financiero, la deuda externa, no se atreven a plantear una solución de fondo. Como quiera que entre las diversas tendencias que conforman el PDA existen muy variadas posiciones acerca de este tema, el acuerdo fue mantener salomónicamente el desacuerdo, al señalar que ¨Daremos solución a este problema¨, sin decir cómo.

En materia económica en lugar de la defensa del mercado interno abogan por la suspensión de ¨Las importaciones que lesionen la producción del país…¨, a sabiendas de que desde que se implantó la apertura el país ya no produce casi nada. En cuanto a la estructura de tenencia de la tierra lo reducen a eliminar ¨…la actual concentración de la tierra y los latifundios improductivos…¨, eludiendo el problema de fondo de la naturaleza semifeudal del campo colombiano. En vez de propugnar la nacionalización de la banca plantean la garantía de que ¨…el ahorro del público se transfiera realmente a la producción y que el crédito se entregue cada vez a un mayor número de colombianos¨, es decir que se amplíe el mercado para los pulpos financieros a los estratos bajos de la población, para que también sean víctimas de la especulación financiera. El tema de las privatizaciones lo abordan de manera tímida, en cuanto anuncian sólo su suspensión, el rechazo a la privatización de los hospitales públicos y no su reversión, al igual que respecto a los servicios públicos, sobre los cuales programan una ¨reforma integral¨, sin precisar en qué consiste. En política de vivienda se limitan a eliminar la intermediación financiera para la vivienda de interés social y en adelantar ¨…planes que faciliten a las personas la adquisición de vivienda digna…¨. No se atreven a proponer la nacionalización de los recursos naturales, en lugar de ello plantean que se ¨…permitirá la explotación del subsuelo y de los recursos naturales¨.. A contrapelo de lo que han planteado al respecto los maestros del proletariado, abogan por derechos plenos para ¨…los homosexuales, bisexuales y transgeneristas…¨, en su inmensa mayoría, una expresión de la descomposición de la sociedad.

En cuanto al espinoso asunto de la guerra y la paz, después de una manifestación de rechazo a la solución militar, plantean el ¨…desmonte definitivo del paramilitarismo…¨ y que se busque una salida que ¨…recupere la verdad histórica, reivindique la memoria, supere la impunidad, garantice una reparación económica, política, cultural y moral a las víctimas…¨, pero solamente de parte del paramilitarismo. En cambio a la guerrilla le reconocen ¨…la naturaleza política de la insurgencia colombiana…¨, haciendo caso omiso del abominable uso del secuestro, especialmente en su modalidad extorsiva, y de sus claros vínculos con el narcotráfico. Al referirse al terrorismo, lo particularizan en cabeza del Estado, y en un país donde se padece la acción violenta de grupos armados de diversa procedencia proponen la reducción del presupuesto militar. En el momento actual forzados por las circunstancias han condenado tajantemente la violencia y el terrorismo, pero no han revisado la posición del llamado Ideario de Unidad e insisten en el acuerdo humanitario, sin exigirle a la guerrilla la liberación inmediata e incondicional de, por lo menos, los secuestrados por razones de extorsión económica. Por supuesto que la solución política es el mejor camino para establecer un clima de controversia civilizada en el que se puedan discutir los grandes problemas nacionales, pero ello no puede servir de excusa para establecer una interminable negociación en la que la guerrilla asuma la representación de los intereses populares.

Por último, en el movimiento sindical sigue predominando la confusión, en la base, y la conciliación, en la mayoría de la dirección. El gobiernismo tendrá una expresión más definida con la anunciada creación de una nueva central obrera, con base en los sindicatos patronales que han avalado la aprobación del TLC. La mayor parte de ellos provienen de la CGT, en la que su máximo dirigente excusó a los apátridas con el argumento de que en su apoyo al TLC ¨…sus motivaciones estuvieron centradas en el temor a la pérdida de empleos en sus empresas y… estamos en la obligación democrática de respetar sus puntos de vista¨. Entre tanto continúa desarrollándose la pérdida de derechos y conquistas convencionales, ya ni siquiera se programan las periódicas jornadas de protesta y sólo se sale a la calle al vaivén de las marchas y contramarchas alrededor del monotemático asunto de la guerra y la paz. En cambio, la liquidación gradual del ISS, no merece mayor atención de quienes debieran ser sus principales dolientes.

 

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