Acerca de la Dictadura Omnímoda
sobre la Burguesía
Citas del Presidente Mao Tsetung
¿Por qué Lenin hablaba
de la necesidad de ejercer la dictadura sobre la burguesía?
Este problema es preciso tenerlo claro. La falta de claridad al
respecto conducirá al revisionismo. Hay que hacerlo saber
a toda la nación.
Nuestro país practica ahora un
sistema de mercancías, un sistema salarial que es también
desigual, como el de ocho categorías, y cosas por el estilo.
Esto, bajo la dictadura del proletariado, sólo puede ser
restringido. En virtud de lo anterior, será muy fácil
para gentes como Lin Piao montar el sistema capitalista si escalan
el Poder. Por eso, debemos estudiar más obras marxista-leninistas.
Lenin dijo: "La pequeña
producción engendra capitalismo y burguesía constantemente,
cada día, cada hora, de modo espontáneo y en masa".
Esto ocurre también con una parte de la clase obrera y
una parte de los miembros del Partido. Tanto entre los proletarios
como entre los funcionarios de los organismos oficiales hay quienes
incurren en el estilo de vida burgués.
La cuestión de la dictadura del
proletariado ha sido desde hace mucho tiempo el foco de la lucha
entre el marxismo y el revisionismo. Lenin indicó: "Sólo
es un marxista quien hace extensivo el reconocimiento de la lucha
de clases al reconocimiento de la dictadura del proletariado".
El Presidente Mao llamó a toda la nación a adquirir
una clara comprensión de la cuestión de la dictadura
del proletariado precisamente para que practiquemos el marxismo,
y no el revisionismo, tanto en la teoría como en la práctica.
Nuestro país se halla en un importante
período de desarrollo histórico. Luego de veintitantos
años de revolución y construcción socialistas,
y, en particular, después del aplastamiento de los cuarteles
generales burgueses de Liu Shao-chi y de Lin Piao en la Gran Revolución
Cultural Proletaria, nuestra dictadura proletaria se ha consolidado
más que nunca y la causa del socialismo está en
una prosperidad ascendente. En la actualidad, el pueblo de todo
el país, imbuido de elevada voluntad de combate, está
decidido a hacer del nuestro un poderoso Estado socialista dentro
del presente siglo. En este proceso y en toda la etapa histórica
del socialismo, el que podamos o no persistir consecuentemente
en la dictadura del proletariado es un asunto de importancia primordial
que atañe al futuro del desarrollo de nuestro país.
La actual lucha de clases también nos exige adquirir una
clara comprensión de la cuestión de la dictadura
del proletariado. El Presidente Mao señaló: "La
falta de claridad al respecto conducirá al revisionismo".
No basta con que unas pocas personas tengan claro este problema;
"hay que hacerlo saber a toda la nación". Ninguna
apreciación será excesiva respecto al significado
actual y de largo alcance de llevar a buenos términos este
estudio.
Ya en 1920, a la luz de la experiencia
práctica adquirida en la dirección de la Gran Revolución
Socialista de Octubre y del primer Estado de dictadura del proletariado,
Lenin señaló con agudeza: "La dictadura del
proletariado es la guerra más abnegada y más implacable
de la nueva clase contra un enemigo más poderoso, contra
la burguesía, cuya resistencia se decuplica con su derrocamiento
(aunque no sea más que en un solo país) y cuyo poderío
consiste, no sólo en la fuerza del capital internacional,
en la fuerza y la solidez de las relaciones internacionales de
la burguesía, sino, además, en la fuerza de la costumbre,
en la fuerza de la pequeña producción. Pues, por
desgracia, ha quedado todavía en el mundo mucha y mucha
pequeña producción y la pequeña producción
engendra capitalismo y burguesía constantemente, cada día,
cada hora, de modo espontáneo y en masa. Por todos estos
motivos, la dictadura del proletariado es necesaria". Lenin
indicó que dicha dictadura es una lucha persistente, cruenta
e incruenta, violenta y pacífica, militar y económica,
educacional y administrativa, contra las fuerzas y las tradiciones
de la vieja sociedad, una dictadura omnímoda sobre la burguesía.
Lenin destacó reiteradamente
que será imposible vencer a la burguesía si no se
ejerce una dictadura prolongada y omnímoda sobre ella.
Estas afirmaciones de Lenin, particularmente las palabras subrayadas
por él mismo, han sido corroboradas ya por la práctica
en los años posteriores. En efecto, los nuevos burgueses
han surgido un grupo tras otro, y su representante es la camarilla
de renegados de Jruschov-Brezhnev. Estos individuos son, en general,
de buen origen de clase, han crecido casi todos bajo la bandera
roja, han ingresado organizativamente al Partido Comunista, han
cursado estudios en centros docentes superiores y han llegado
a ser lo que se llama especialistas rojos. Sin embargo, ellos
son nuevas hierbas venenosas que brotan del viejo suelo del capitalismo.
Han renegado de la clase de que proceden, han usurpado el poder
del Partido y del Estado, han restaurado el capitalismo, se han
convertido en cabecillas de la dictadura de la burguesía
sobre el proletariado y han realizado lo que Hitler quería
pero no logró hacer. Nunca debemos olvidar esta experiencia
histórica de "lanzar satélites al espacio y
echar abajo la bandera roja", particularmente en momentos,
en, que estamos decididos a edificar un poderoso Estado.
Hay que tener una clara conciencia de
que aún existe para China el peligro de tornarse revisionista.
Esto se explica no sólo porque el imperialismo y el socialimperialismo
no se olvidan ni por un instante de agredirla y subvertirla, y
porque aún subsisten viejos elementos de la clase terrateniente
y de la burguesía, no resignados a su derrota, sino también
porque se engendran nuevos elementos burgueses, como dijo Lenin,
cada día, cada hora. Algunos camaradas afirman que Lenin
se refirió aquí a la situación de antes de
la cooperativización. Obviamente esta afirmación
es incorrecta. Las palabras de Lenin no han pasado de moda. Estos
camaradas pueden leer la obra del Presidente Mao Sobre el tratamiento
correcto de las contradicciones en el seno del pueblo, publicada
en 1957. En esta obra el Presidente Mao hace un análisis
concreto de la situación en nuestro país en que
después de conquistada en lo fundamental la victoria en
la transformación socialista del sistema de propiedad,
incluida la cooperativización, aún existen clases,
contradicciones de clase y lucha de clases y aún se dan
simultáneamente consonancia y contradicción entre
las relaciones de producción y las fuerzas productivas
y entre la superestructura y la base económica. Habiendo
resumido la nueva experiencia de la dictadura del proletariado
acumulada después de Lenin, el Presidente Mao respondió
de manera sistemática a los diversos problemas surgidos
luego de cambiado el sistema de propiedad, trazó las tareas
y políticas de la dictadura del proletariado y sentó
los cimientos teóricos para la línea fundamental
del Partido y la continuación de la revolución bajo
la dictadura del proletariado. La práctica en los 18 años
transcurridos, especialmente en la Gran Revolución Cultural
Proletaria, ha probado que son totalmente correctas la teoría,
línea y políticas formuladas por el Presidente Mao.
El Presidente Mao señaló
hace poco: "En una palabra, China es un país socialista.
Antes de la Liberación no difería mucho del capitalismo.
Ahora todavía practica un sistema salarial de ocho categorías,
la distribución a cada uno según su trabajo y el
intercambio por medio del dinero, todo lo cual apenas es distinto
de la vieja sociedad. La diferencia está en que el sistema
de propiedad ha cambiado". Para profundizar nuestra comprensión
de esta instrucción del Presidente Mao, veamos los cambios
operados en el sistema de propiedad de nuestro país y las
proporciones de los diversos sectores económicos en la
industria, la agricultura y el comercio de China en 1973.
Primero, la industria. La industria
de propiedad de todo el pueblo ocupó 97% del activo fijo
industrial total, 63% del personal de la industria y 86% del valor
de la producción industrial; la industria de propiedad
colectiva, 3%, 36,2% y 14% respectivamente. Hubo además
una artesanía individual con 0,8% del personal ocupado
en la industria.
Luego, la agricultura. En cuanto a los
medios de producción agrícolas, aproximadamente
90% de las tierras cultivadas y de las máquinas de irrigación
y desagüe, más o menos 80% de los tractores y del
ganado mayor eran de propiedad colectiva. Era muy pequeña
la proporción de la propiedad de todo el pueblo. Por consiguiente,
más de 90% de los cereales y de los diversos cultivos industriales
del país procedieron de la economía colectiva. Las
granjas estatales representaban una proporción muy pequeña.
Además, se mantenían para los comuneros una pequeña
cantidad de tierras de uso personal y limitadas ocupaciones secundarias
domésticas.
Por último, el comercio. En el
volumen de venta minorista de mercancías, el comercio estatal
ocupó 92,5%; el de propiedad colectiva, 7,3%, y el de los
comerciantes individuales, 0,2%. Aparte de ello, aún se
conservaba en las zonas rurales un considerable volumen de comercio
ferial.
Las cifras arriba citadas demuestran
que la propiedad socialista de todo el pueblo y la colectiva socialista
de las masas trabajadoras han obtenido efectivamente grandes victorias
en nuestro país. No solamente se ha registrado un gran
aumento de la preponderancia de la propiedad de todo el pueblo,
sino que también se han operado algunos cambios en la economía
de las comunas populares en cuanto a las proporciones de la propiedad
en los tres niveles: comuna, brigada de producción y equipo
de producción. A manera de ejemplo, en los suburbios de
Shanghai, los ingresos al nivel de comuna, comparados con las
entradas totales, ascendieron de 28,1% en 1973 a 30,5% en 1974;
los ingresos al nivel de brigada de producción, de 15,2
a 17,2%, y los ingresos al nivel de equipo de producción
descendieron de 56,7 a 52,3%. La comuna popular ha demostrado
cada vez más obviamente su superioridad de ser grande en
tamaño y tener un alto grado de propiedad pública.
En los últimos 25 años hemos eliminado paso a paso
la propiedad imperialista, la propiedad capitalista burocrática
y la propiedad feudal, hemos transformado gradualmente la propiedad
capitalista nacional y la propiedad del trabajador individual
y hemos reemplazado de manera progresiva esos cinco tipos de propiedad
privada por los dos tipos de propiedad pública socialista;
por eso, podemos decir con orgullo que en nuestro país
ya ha cambiado el sistema de propiedad, el proletariado y el resto
del pueblo trabajador se han sacudido en lo fundamental el yugo
de la propiedad privada y nuestra base económica socialista
se ha consolidado y desarrollado gradualmente. La Constitución
aprobada en la IV Asamblea Popular Nacional tiene registradas
en términos explícitos estas grandes victorias que
hemos logrado.
Sin embargo, debemos tener en cuenta
que todavía no se ha resuelto completamente el problema
en el sistema de propiedad. Decimos con frecuencia que hemos "resuelto
en lo fundamental" el problema del sistema de propiedad;
esto significa que tal problema todavía no ha sido resuelto
por completo, no se ha eliminado cabalmente el derecho burgués
en el sistema de propiedad. De las cifras arriba citadas podemos
deducir que aún subsiste en parte la propiedad privada
en la industria, la agricultura y el comercio, que no toda la
propiedad pública socialista es propiedad de todo el pueblo,
sino que consta de dos tipos de propiedad, y que aún es
muy débil la propiedad de todo el pueblo en la agricultura,
base de la economía nacional. Al concebir que en la sociedad
socialista dejaría de existir el derecho burgués
en el sistema de propiedad, Marx y Lenin se referían a
que todos los medios de producción habrían pasado
a ser patrimonio de la sociedad en su conjunto. Evidentemente,
todavía no hemos llegado a esta etapa. Ni en la teoría
ni en la práctica debemos pasar por alto las dificilísimas
tareas que aún afronta la dictadura del proletariado en
este aspecto.
Debemos notar también que existe
el problema de dirección tanto en la propiedad de todo
el pueblo como en la propiedad colectiva, es decir, el problema
de a qué clase pertenece la propiedad realmente y no de
nombre.
El 28 de abril de 1969, en la I Sesión
Plenaria del IX Comité Central del Partido, el Presidente
Mao dijo: "Parece imprescindible realizar la Gran Revolución
Cultural Proletaria, pues nuestra base no es sólida. A
juzgar por mi observación, temo que en una mayoría
bastante grande de fábricas --no digo todas ni la abrumadora
mayoría de ellas-- la dirección no estaba en manos
de los genuinos marxistas y las masas obreras. No es que no hubiera
buenas gentes entre aquellos encargados de la dirección
de las fábricas. Las había. Había buenas
gentes entre los secretarios, subsecretarios y miembros de los
comités del Partido y entre los secretarios de las células
del Partido. Pero seguían la línea de Liu Shao-chi,
simplemente recurrían al incentivo material, ponían
las ganancias al mando y, en vez de promover la política
proletaria, daban premios, y cosas por el estilo". "Pero
había de hecho gentes malas en las fábricas".
"Esto demuestra que no se ha finalizado la revolución".
Estas palabras del Presidente Mao, además de exponer la
necesidad de la Gran Revolución Cultural Proletaria, nos
hacen comprender con mayor claridad que, en cuanto al problema
del sistema de propiedad, como cualquier otro problema, no debemos
juzgarlo solamente por su forma, sino por su contenido real. Es
completamente correcto dar importancia al papel decisivo que desempeña
el sistema de propiedad en las relaciones de producción.
Pero es incorrecto no dar importancia a si el problema del sistema
de propiedad está resuelto en la forma o de hecho y no
dar importancia a la realidad de que los otros dos aspectos de
las relaciones de producción --las relaciones entre los
hombres y la forma de distribución-- ejercen acción
también sobre el sistema de propiedad, que la superestructura
ejerce acción también sobre la base económica
y que esos dos aspectos y la superestructura desempeñan
un papel decisivo en condiciones determinadas.
La política es la expresión
concentrada de la economía. El que sea correcta o no la
línea ideológica y política y en manos de
qué clase esté la dirección decide qué
clase posee de hecho esas fábricas.
Nuestros camaradas podrán recordar
cómo se convirtió en socialista una empresa del
capital burocrático o del capital nacional. ¿Acaso
no con nuestro envío de un representante encargado del
control militar o un representante del sector estatal allí
a transformarla de acuerdo con la línea y la política
del Partido? En el caso de cualquier gran cambio del sistema de
propiedad en la historia, sea la sustitución del sistema
esclavista por el feudal, o la sustitución del feudalismo
por el capitalismo, siempre se tomó primero el Poder político
y luego se valió de la fuerza de este último para
cambiar en gran escala el sistema de propiedad existente, consolidar
y desarrollar el nuevo. Con mayor razón ocurre lo mismo
con la propiedad pública socialista, que no puede producirse
bajo la dictadura de la burguesía. El capital burocrático,
que ocupaba el 80% de la industria en la vieja China, sólo
pudo ser transformado en propiedad de todo el pueblo después
de que el Ejército Popular de Liberación derrotara
a Chiang Kai-shek. Asimismo, la restauración capitalista
se realiza necesariamente arrebatando primero la dirección
para cambiar la línea y la política del Partido.
¿No es de este modo que Jruschov y Brezhnev cambiaron el
sistema de propiedad en la Unión Soviética? ¿No
es de este modo que Liu Chao-chi y Lin Piao cambiaron en grados
distintos a naturaleza de cierto número de nuestras fábricas
y otras empresas?
Cabe tener presente también que
ahora practicamos el sistema de mercancías. El Presidente
Mao dijo: "Nuestro país practica ahora un sistema
de mercancías, un sistema salarial que es también
desigual, como el de ocho categorías, y cosas por el estilo.
Esto, bajo la dictadura del proletariado, sólo puede ser
restringido. En virtud de lo anterior, será muy fácil
para gentes como Lin Piao montar el sistema capitalista si escalan
el Poder". Este estado de cosas, señalado por el Presidente
Mao, no cambiará dentro de poco tiempo. Tomemos como ejemplo
las comunas populares suburbanas de Shanghai con una economía
desarrollada comparativamente más rápido a los niveles
de comuna y brigada de producción. En lo que respecta al
activo fijo a los tres niveles de propiedad, la comuna ocupa 34,2%;
la brigada de producción, sólo 15,1%, y el equipo
de producción, todavía 50,7%. Por tanto, sólo
a juzgar por las propias condiciones económicas de la comuna
popular, se necesita un tiempo bastante largo para efectuar la
transición del equipo de producción a la brigada
de producción y luego a la comuna como unidad básica
de contabilidad. La comuna seguirá siendo de propiedad
colectiva aun cuando pase a ser unidad básica de contabilidad.
Por ende, dentro de un corto tiempo, no sufrirá cambios
radicales la coexistencia de los dos tipos de propiedad: la de
todo el pueblo y la colectiva. Mientras existan estos dos tipos
de propiedad, serán inevitables la producción de
mercancías, el intercambio por medio del dinero y la distribución
a cada uno según su trabajo. Ya que "esto, bajo la
dictadura del proletariado, sólo puede ser restringido",
serán igualmente inevitables el desarrollo de los factores
capitalistas en las zonas urbanas y rurales y el surgimiento de
nuevos elementos burgueses. Sin tal restricción, el capitalismo
y la burguesía crecerán con mayor rapidez. Como
consecuencia de ello, no debemos de ningún modo relajar
nuestra vigilancia a causa de que hayamos logrado la gran victoria
en la transformación del sistema de propiedad y hayamos
efectuado una Gran Revolución Cultural Proletaria.
Es preciso ver que nuestra base económica
todavía no es sólida y que el derecho burgués
aún no ha sido eliminado del todo en el sistema de propiedad,
todavía existe en grado serio en las relaciones entre los
hombres y sigue prevaleciendo en la distribución. En las
esferas de la superestructura, algunos sectores aún se
encuentran en realidad manipulados por la burguesía y ésta
tiene una posición predominante en ellos; en algunos otros
sectores se están realizando las reformas, cuyos logros
no están consolidados todavía y las viejas ideas
y la fuerza de la vieja costumbre siguen estorbando tercamente
el crecimiento de las nuevas cosas socialistas. Con el desarrollo
de los factores capitalistas en la ciudad y en el campo, nuevos
elementos burgueses se engendran grupo tras grupo y la lucha de
clases entre el proletariado y la burguesía, entre las
diferentes fuerzas políticas y entre el proletariado y
la burguesía en el terreno ideológico, será
aún larga, tortuosa y a veces incluso muy enconada. Incluso
cuando hayan muerto todos los terratenientes y burgueses de la
vieja generación, no cesará esta lucha de clases
y seguirá siendo posible la restauración de la burguesía
si gentes como Lin Piao escalan el Poder.
En su discurso "La situación
y nuestra política después de la victoria en la
Guerra de Resistencia contra el Japón", el Presidente
Mao dijo que en 1936 había cerca de Paoan, entonces sede
del Comité Central del Partido, una aldea fortificada donde
se atrincheraba un puñado de contrarrevolucionarios armados
que se negaban obstinadamente a rendirse. El problema fue resuelto
sólo cuando el Ejército Rojo la asaltó y
entró en ella. Esta historia tiene un significado universal
y nos enseña: "Con todo lo reaccionario ocurre igual:
si no lo golpeas, no cae. Esto es como barrer el suelo: por regla
general, donde no llega la escoba, el polvo no desaparece solo".
En la actualidad, todavía existen muchas aldeas fortificadas
de la burguesía. Cuando una sea destruida, surgirá
otra. Incluso cuando no quede más que una después
de eliminadas todas las demás en el futuro, no desaparecerá
sola si no llega la escoba de hierro de la dictadura del proletariado,
Lenin dijo con toda razón: "Por todos estos motivos,
la dictadura del proletariado es necesaria".
La experiencia histórica nos
dice que la clave del problema de si el proletariado puede vencer
o no a la burguesía y si China se tornará o no revisionista,
reside en si podemos o no persistir invariablemente en la dictadura
omnímoda sobre la burguesía en todos los terrenos
y durante todas las etapas del desarrollo de la revolución.
¿Qué es la dictadura omnímoda sobre la burguesía?
El resumen más conciso se encuentra en el siguiente pasaje
de una carta que Marx escribió en 1852 a J. Weydemeyer,
pasaje que todos estudiamos en la actualidad. Marx dijo: "En
cuanto a mí, no me cabe el mérito de haber descubierto
ni la existencia de las clases en la sociedad moderna ni su lucha
entre sí. Mucho antes que yo, algunos historiadores burgueses
habían expuesto el desarrollo histórico de esta
lucha de las clases y algunos economistas burgueses la anatomía
económica de éstas. Lo nuevo que yo he aportado
ha sido demostrar: 1) que la existencia de las clases sólo
va unida a determinadas fases históricas de desarrollo
de la producción; 2) que la lucha de clases conduce necesariamente
a la dictadura del proletariado; 3) que esta dictadura no constituye
de por sí más que el tránsito hacia la abolición
de todas las clases y hacia una sociedad sin clases". Lenin
señaló que este magnífico pasaje de Marx
consiguió expresar de un modo asombrosamente claro la diferencia
fundamental y cardinal entre la doctrina marxista y la doctrina
burguesa del Estado y la esencia de la teoría marxista
del Estado. Hay que tener en cuenta aquí que Marx expuso
el pasaje sobre la dictadura del proletariado en tres puntos,
que están vinculados entre sí y son inseparables.
No se puede tomar solamente uno de ellos descartando los otros
dos, pues este pasaje expresa cabalmente el proceso entero del
surgimiento, desarrollo y extinción de la dictadura del
proletariado y abarca todas sus tareas y contenido real.
En su obra Las luchas de clases en Francia
de 1848 a 1850, Marx dijo en términos más concretos
que dicha dictadura es el punto necesario de transición
para la supresión de las diferencias de clase en general,
para la supresión de todas las relaciones de producción
en que éstas descansan, para la supresión de todas
las relaciones sociales que corresponden a esas relaciones de
producción, para la subversión de todas las ideas
que brotan de estas relaciones sociales. A lo que se refirió
aquí Marx es a "todas".
¡"Todas" en los cuatro
aspectos! ¡No se trata de una parte, ni la mayoría,
ni la abrumadora mayoría, sino la totalidad! Esto no tiene
nada de extraño, ya que el proletariado podrá emanciparse
finalmente sólo emancipando a toda la humanidad. Para alcanzar
este objetivo, no se puede sino ejercer la dictadura omnímoda
sobre la burguesía y llevar hasta el final la continuación
de la revolución bajo la dictadura del proletariado, hasta
la eliminación en el globo terráqueo de estas "todas"
en los cuatro aspectos, de modo que se imposibiliten la existencia
y el resurgimiento de la burguesía y las demás clases
explotadoras. De ninguna manera debemos detenernos en el camino
de transición. A nuestro juicio, sólo este entendimiento
puede ser calificado de asimilar la esencia de la teoría
de Marx sobre el Estado. Piensen, camaradas: Si no se entiende
la cuestión de este modo, si se restringe, cercena y tergiversa
el marxismo tanto en lo teórico como en lo práctico,
se reduce la dictadura del proletariado a unas palabras vacías
y se mutila la dictadura omnímoda sobre la burguesía,
ejerciéndola sólo en ciertos terrenos y no en todos
y practicándola sólo en cierta etapa (por ejemplo,
antes de la transformación del sistema de propiedad) y
no en todas, es decir, no destruyendo completamente todas las
"aldeas fortificadas" de la burguesía sino dejando
algunas de éstas para que vuelva a engrosar sus filas,
entonces, ¿acaso no equivaldrá esto a preparar condiciones
para la restauración burguesa?
¿Acaso no significará
esto convertir la dictadura del proletariado en algo que proteja
a la burguesía y particularmente a la burguesía
recién surgida? Todos los obreros, campesinos pobres, campesinos
medios de la capa inferior y los demás trabajadores que
rehúsan volver a sufrir las penalidades y la opresión,
todos los miembros del Partido Comunista resueltos a consagrar
toda su vida a la lucha por la realización del comunismo,
y todos los camaradas que no quieren que China se torne revisionista,
deben tener muy presente este principio fundamental marxista:
hay que ejercer la dictadura omnímoda sobre la burguesía
y no detenerse de ningún modo a mitad de camino. Es innegable
que algunos de nuestros camaradas se han incorporado al Partido
Comunista en lo organizativo, pero no ideológicamente.
Su concepción del mundo aún no ha salido de los
límites de la pequeña producción ni de los
de la burguesía. Aprueban la dictadura que ejerce el proletariado
durante determinada etapa y en determinado terreno y les complacen
algunas victorias logradas por él, puesto que esto les
trae ciertos provechos. Una vez adquiridos estos provechos, piensan
que pueden acampar y establecerse para acondicionar su nido confortable.
¡Vaya con la dictadura omnímoda sobre la burguesía!
¡Vaya con el primer paso de la gran marcha de diez mil li!
Perdón, que lo hagan otros, ya que yo he llegado a mi destino
y debo apearme del carro. Aconsejamos a estos camaradas: ¡Es
peligroso quedarse a mitad de camino! La burguesía les
invita haciéndoles señales con las manos; ¡mejor
será que marchen con las filas para seguir adelante!
La experiencia histórica también
nos demuestra que a medida que la dictadura del proletariado conquiste
victorias una tras otra, la burguesía podrá simular
aceptarla en apariencia, pero en realidad continúa trabajando
por restaurar la dictadura burguesa. Esto es exactamente lo que
han hecho Jruschov y Brezhnev. Si bien no han cambiado los nombres
del "Soviet", ni del partido de Lenin, ni de la "república
socialista", han aceptado estos nombres y los han usado como
pantalla para privar a la dictadura del proletariado de su contenido
real, transformándola en una dictadura de la clase capitalista
monopolista contra el Soviet, el partido de Lenin y las repúblicas
socialistas. Presentaron el programa revisionista de "Estado
de todo el pueblo" y "partido de todo el pueblo",
que reniega abiertamente del marxismo. Sin embargo, cuando el
pueblo soviético se levanta contra su dictadura fascista,
ellos sacan a relucir la bandera de la dictadura del proletariado
para reprimir a las masas. En China sucedieron casos similares.
Liu Shao-chi y Lin Piao no se limitaron a propagar la teoría
de la extinción de la lucha de clases; también enarbolaron
la bandera de la dictadura del proletariado cuando procedieron
a sofocar la revolución. ¿Acaso no planteó
Lin Piao cuatro "no olvidar ni por un instante"? Entre
ellos, "no olvidar ni por un instante la dictadura del proletariado".
De hecho no olvidó ni por un instante, sólo que
se debe interponer la palabra "derrocar", para leer
la frase así: "no olvidar ni por un instante derrocar
la dictadura del proletariado", o, como confesó su
propia pandilla, "golpear las fuerzas del Presidente Mao
esgrimiendo la bandera del Presidente Mao". En algunas ocasiones,
ellos "obedecían" al proletariado, e incluso
se presentaban más revolucionarios que nadie planteando
algunas consignas "izquierdistas" para crear confusión
y hacer sabotajes. No obstante, lo que hacían con frecuencia
fue combatir medida por medida al proletariado. ¿Querían
ustedes trabajar por la transformación socialista? Ellos
hablaban de la necesidad de consolidar el régimen de nueva
democracia. ¿Deseaban ustedes crear cooperativas y comunas
populares? Ellos opinaban que esto era prematuro. Cuando ustedes
consideraban necesario hacer la revolución en la literatura
y el arte, ellos sostenían que no era dañino escenificar
algunas óperas de fantasmas. ¿Se proponían
ustedes restringir el derecho burgués? Ellos decían
que éste sí era algo magnífico que debía
ser extendido. Ellos son un grupo de especialistas en la defensa
de las viejas cosas y son como un enjambre de moscas zumbando
todo el día alrededor de los "estigmas" y "defectos"
de la vieja sociedad referidos por Marx. Se apasionan particularmente
por explotar la inexperiencia de los jóvenes y adolescentes
para pregonar entre ellos la idea de que el incentivo material
es como el fétido requesón de soya, maloliente para
el olfato pero sabroso para el gusto. Cometen actos ignominiosos
siempre bajo el rótulo del socialismo. Cuando algunos malhechores
se entregan a la especulación, malversación y desfalco,
¿no fingen realizar la colaboración socialista?
Cuando algunos incitadores rocían venenos entre los jóvenes
y adolescentes, ¿no agitan la bandera de atención
y solicitud hacia los continuadores de la causa comunista? Debemos
estudiar sus tácticas y sintetizar nuestras experiencias
para ejercer de manera más eficaz la dictadura omnímoda
sobre la burguesía.
"¿Quieren ustedes desencadenar
el viento de la `comunización'?". Crear rumores haciendo
semejante pregunta es una táctica a que ha recurrido cierta
gente en fechas recientes. A ella podemos responder en forma expresa
que no permitiremos jamás que se desate de nuevo el viento
de "comunización" que levantaron Liu Shao-chi
y Chen Po-ta. Siempre hemos sostenido que las mercancías
que produce nuestro país, en lugar de sobrar, distan de
ser suficientemente abundantes. Mientras la comuna no tenga tantos
productos como para "comunizarlos" con la brigada de
producción y el equipo de producción y mientras
las empresas de propiedad de todo el pueblo no puedan aportar
productos sumamente abundantes para distribuirlos a nuestros 800
millones de habitantes según sus necesidades, no podremos
sino continuar con la producción de mercancías,
el intercambio por medio del dinero y la distribución a
cada uno según su trabajo.
Respecto a los daños que estos
sistemas traen consigo, hemos adoptado y continuaremos adoptando
medidas apropiadas para restringirlos. La dictadura del proletariado
es una dictadura ejercida por las masas. Estamos convencidos de
que las grandes masas, dirigidas por el Partido, tienen la fuerza
y capacidad para luchar contra la burguesía y vencerla
finalmente. La vieja China era un país sumergido en un
vasto océano de pequeña producción. Constituye
siempre un problema serio y requiere esfuerzos de varias generaciones
realizar la educación socialista entre los varios centenares
de millones de campesinos. Sin embargo, los campesinos pobres
y campesinos medios de la capa inferior representan la mayoría
de ellos. A través de la práctica se dan cuenta
de que su única perspectiva luminosa es marchar por el
camino socialista siguiendo al Partido Comunista. Nuestro Partido
se ha apoyado en ellos para unirse con los campesinos medios en
el avance gradual desde el equipo de ayuda mutua, la cooperativa
de producción agrícola de tipo inferior, la cooperativa
de tipo superior, hasta la comuna popular, y podremos sin duda
alguna conducirlos a continuar su avance.
Quisiéramos, en cambio, llamar
la atención a nuestros camaradas sobre el hecho de que
actualmente sopla otra clase de viento, el viento "burgués".
Se trata del estilo de vida burgués señalado por
el Presidente Mao, el siniestro viento desatado por aquellas "partes"
de gentes que se han convertido en elementos burgueses. Nos perjudica
en el mayor grado el viento "burgués" que se
desencadena entre aquellos miembros del Partido Comunista y particularmente
entre aquellos cuadros dirigentes, que conforman esas "partes"
de gentes. Emponzoñados por este siniestro viento, algunos
están obsesionados con la ideología burguesa, buscan
rangos y lucros personales y estiman esto como algo honroso en
vez de una vergüenza. Ciertas gentes han ido tan lejos que
lo toman todo como mercancía, incluyéndose ellas
mismas. Ingresan al Partido Comunista y hacen algún trabajo
para el proletariado con el único propósito de elevar
su categoría como mercaderías y pedir al proletariado
alto precio. Los que son comunistas de nombre y nuevos elementos
burgueses de hecho muestran las características propias
de toda la burguesía decadente y moribunda.
En la historia, cuando se hallaban en
su etapa de ascenso, la clase esclavista, la clase terrateniente
y la burguesía realizaron algo positivo para la humanidad.
Ahora los nuevos elementos burgueses, que van en sentido totalmente
contrario a sus antecesores, sólo desempeñan un
papel destructivo para la humanidad y son nada más que
un montón de "nueva" basura. Entre quienes fabrican
el rumor de que se va a desatar un viento de "comunización",
algunos son nuevos elementos burgueses que han hecho privados
bienes públicos y tienen miedo a que el pueblo vuelva a
"practicar la comunidad de estos bienes", y otros son
tipos que tratan de aprovechar la oportunidad para agarrar una
tajada. Tales gentes son más sensibles que muchos de nuestros
camaradas. Algunos de nuestros camaradas dicen que el estudio
es una tarea blanda, pero esas gentes perciben por instinto que
el estudio actual es una tarea dura para las dos clases, el proletariado
y la burguesía. Es posible que ellas desaten realmente
algún viento de "comunización" o, haciendo
suya cierta consigna nuestra, confundan deliberadamente los dos
tipos de contradicciones de diferente naturaleza y urdan alguna
mala jugada. Esto merece nuestra atención.
Bajo la dirección del Comité
Central del Partido encabezado por el Presidente Mao, los gigantescos
contingentes revolucionarios proletarios, compuestos por las masas
de centenares de millones de nuestro país, están
dando pasos hacia adelante. Con la experiencia práctica
de la dictadura del proletariado de 25 años y con la experiencia
internacional acumulada desde la Comuna de París, y siempre
que nuestros centenares de miembros del Comité Central
del Partido y millares de cuadros de alto rango tomen la delantera
y, junto con los otros cuadros y las masas, lean y estudien concienzudamente,
hagan investigaciones y estudios y sinteticen la experiencia,
podremos poner en práctica el llamamiento del Presidente
Mao, lograr una clara comprensión del problema de la dictadura
del proletariado y asegurar que nuestro país avance victoriosamente
siguiendo el camino señalado por el marxismo-leninismo-pensamiento
Mao Tsetung. "Los proletarios no tienen nada que perder en
ella [la revolución comunista] más que sus cadenas.
Tienen, en cambio, un mundo que ganar". ¡Esta perspectiva,
infinitamente brillante, estimulará continuamente a un
creciente número de obreros y otros trabajadores conscientes
y a su vanguardia, los comunistas, a perseverar en la línea
fundamental del Partido y en la dictadura omnímoda sobre
la burguesía y continuar hasta el fin la revolución
bajo la dictadura del proletariado! El hundimiento de la burguesía
y las demás clases explotadoras y la victoria del comunismo
son inevitables, necesarios e independientes de la voluntad del
hombre.
Chang Chun Chiao
Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín, 1975
(Publicado en la revista Hongqi,
#4 de 1975)