Declaración Política
de la Asamblea Nacional Ideológica de la Confederación
de Trabajadores de Colombia –CTC
La Asamblea Nacional Ideológica
de la CTC, reunida en la ciudad de Bogotá los días
21 y 22 de octubre 2004, abordó el análisis y la
discusión de la compleja situación nacional y los
graves efectos que ha acarreado para el movimiento sindical, los
trabajadores y el conjunto del pueblo, adoptando las siguientes
conclusiones:
1. A nivel orbital las fuerzas del capital lideradas por el gobierno
X norteamericano, a través de los organismos de crédito
internacional adelantan una feroz ofensiva contra los derechos
de los asalariados y de los pueblos. Estas circunstancias internacionales
han afectado el discurrir de las naciones, como la nuestra, que
pugnan por salir del subdesarrollo. La aplicación de las
recetas formuladas por el FMI. no sólo no nos han sacado
del atraso, sino que nos han sumido en una crisis peor, tal como
se refleja en los indicadores económicos y sociales de
toda América Latina. Sin embargo, tal arremetida no ha
servido, como lo presagiaban los grandes teóricos de la
economía, para impedir la debacle del sistema económico
mundial, basado en la explotación asalariada, por el contrario,
presenciamos la persistente recesión en los países
desarrollados y la creciente contradicción entre esas potencias,
en la disputa de los mercados, los recursos naturales y la mano
de obra barata.
2. En el plano nacional, los sucesivos gobiernos de la era neoliberal
han conducido al país a un callejón sin salida.
En el terreno económico los índices de crecimiento
medidos en dólares, muestran un franco retroceso; la balanza
comercial se muestra deficitaria, ante el aluvión de importaciones
generada por la apertura económica; La deuda pública,
interna y externa alcanza proporciones cercanas al 70% del PIB;
el agro y la industria languidecen, agobiados por la desventajosa
competencia foránea, en tanto que crecen la especulación
financiera y los demás servicios: las empresas de capital
nacional, públicas privadas. retroceden ante la ofensiva
de las transnacionales. En fin no hay un solo indicador de la
economía que muestre signos positivos y llame al optimismo.
3. Tan fatal evolución de la economía se refleja
en el ámbito social, con un alto deterioro de las condiciones
de vida de la población. El desempleo pulula; los escasos
empleos son cada vez más precarios, en condición
de subempleo, empleo temporal e informalidad; la pobreza y la
indigencia alcanzan niveles alarmantes; la riqueza se concentra
cada vez más; el gasto social desciende, afectando la calidad
y el acceso a los servicios de salud, educación, recreación,
vivienda, etc.. Entre tanto el gobierno destina cada vez mayores
recursos al oneroso pago de la deuda externa, y los gastos militares
desatendiendo sus responsabilidades sociales con el pueblo colombiano.
4. El gobierno de Uribe Vélez profundiza tan caóticas
circunstancias, con nuevas reformas de segunda generación
en el plano laboral, de la seguridad social y de índole
tributaria que agudizarán las difíciles condiciones
en que se debate el pueblo colombiano. Como si fuera poco, se
apresta a firmar un Tratado de Libre Comercio, TLC, con los Estados
Unidos que significará la ruina definitiva la debilitada
producción nacional y la entrega total de la soberanía
nacional.
5. En el campo político se viene implementando un sistema
de corte autoritario que excluye a las minorías opositoras
y consolida en el poder un ínfimo circulo dominante que
podrá imponer las condiciones para satisfacer sus intereses
particulares a costa del pueblo y continuar obedeciendo los dictámenes
de Washington, sin tener que rendirle cuentas a las instancias
que consagra la restringida democracia que nos rige. Con la reforma
a la justicia, pretende eliminar el efecto de la acción
de Tutela y suprima el control de la Corte Constitucional. El
remate de esa antidemocrática acción será
la instauración de la reelección inmediata del actual
mandatario, con la cual pretenden darle continuidad al modelo
económico, social y político imperante.
Al sindicalismo colombiano le corresponde ponerse al frente de
la batalla por la defensa de la nación y del pueblo colombiano,
para lo cual debe rechazar [as nuevas formas de contratación,
a través de Cooperativas de Trabajo Asociado, Empresas
Asociativas de Trabajo, Sistema de Contratistas ó de Contratos
Sindicales, en defensa del derecho de asociación y de negociación
colectiva. Debe trabajar por la constitución de una gran
coalición de fuerzas políticas, sociales y populares
que enfrente decididamente las políticas oficiales. defienda
los derechos democráticos, las libertades públicas,
enfatizando la Libertad Sindical; que se oponga a las aspiraciones
reeleccionistas de Uribe Vélez y contribuya a buscar una
solución política al conflicto armado, deslindando
claramente posiciones con los métodos violentos, el terrorismo,
el secuestro todas las demás acciones ajenas a la tradición
democrática y pacifista del sindicalismo colombiano.
Con base en estos criterios estamos
dispuestos a trabajar por la unidad de la CUT y la CTC y de las
demás expresiones sindicales que asuman una posición
patriótica y democrática.
CONFEDERACIÓN DE TRABAJADORES
DE COLOMBIA – CTC
Octubre 22 de 2004