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De Lula a Lucho

Lucho el de Bogotá es igual a Lula el de Brasil. Misma "izquierda" imperialista.

Es difícil resistir la tentación de hacer el cuadro comparativo de dos estrellas de la “izquierda” consentida y promovida por el imperialismo y las oligarquías latinoamericanas como la mejor opción para los pobres, los miserables y excluidos. La mas reciente oleada publicitaria propagada desde los centros ideológicos dominantes nos esta presentando la diferencia de las dos izquierdas. La radical y la moderna. La primera, un desastre y un culto a la destrucción y anarquía, un despliegue de locura a la Chavez; la segunda, una novedad y una opción sin traumatismos, con el visto bueno de multinacionales, banqueros, imperialistas, terratenientes, paramilitares, mafiosos y predicadores de ultraderecha. Ya hay abundante literatura con elogios y alabanzas para esta novedad política de principios de siglo.

Lula de origen obrero y humilde, el símbolo de esta modernidad política, lleva ya varios años gobernando Brasil y es la felicidad de los gringos, los grupos financieros, los oligarcas y los corruptos. Sus grandes conquistas en favor de los pobres: desmonte de los derechos obreros en materia de previsión social; un gigantesco sobrante en el presupuesto para pagar millones de dolares a los acreedores de la deuda, la mayor sangría financiera que conozca Brasil; la parálisis de la reforma agraria; el envió de tropas hasta Haití para socorrer el intervensionismo gringo; y los mas descomunales escándalos de corrupción que involucran a la plana mayor del Partido de los Trabajadores, una oficina de traficantes y bandidos que se enriqueció con el saqueo de los recursos públicos.

Lula es la ruina de la “izquierda imperialista”, para fortuna del movimiento revolucionario latinoamericano. Se desenmascaro ante las masas populares como un verdadero farsante.

Lucho, el de Bogota, el arribista que en un acto grotesco saca a relucir su modesta madre y sus primas que trabajan de sirvientas donde María Ema Mejia, la del 8000 samperista, nunca oculto su cercanía con el “modelo Lula”. Nunca quiso que se le viera como un radical ni extremista. Hace demagogia con su origen obrero y su preocupación con los miserables y pobres. Sin embargo, su liderazgo es una farsa. No es mas que una treta de la oligarquía empresarial bogotana y los politiqueros enriquecidos con el saqueo del presupuesto publico.

Los meses transcurridos de su gestión no son mas que un miserable juego con los pobres mediante políticas asistencialistas. Las grandes decisiones gubernamentales favorecen a poderosos conglomerados financieros y a los gremios del comercio ensañados como buitres con los miles de vendedores callejeros que intentan paliar su desespero con pequeños negocios.

Con el beneplácito del alcalde “obrero”, el gobierno distrital es un campo privado de conocidos piratas de la politiquería. Jaime Dusan, Senador y ex – sindicalista del magisterio, hace su agosto robando a manotadas el presupuesto de la salud distrital de la mano de su socio Dionisio Alandete, con quien ha saqueado el Fondo de Prestaciones del Magisterio; de igual forma proceden con los dineros presupuestados para la recolección de basuras y el aseo.

Samuel Moreno, otro populista del Polo Democrático, amasa fortuna con los presupuestos distritales del transito y el transporte publico.

Como en Brasil, la corrupción en Bogota es otro de los grandes “resultados” de esta “izquierda” bendecida por los centros tradicionales del poder.

La única alternativa del pueblo es denunciar y señalar estos farsantes. El señor Lucho es una marioneta al servicio de los enemigos de las masas populares.

Por Héctor Moreno
santander33@yahoo.com
Bogotá, 28 de agosto de 2005

 

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