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Los Jóvenes Franceses dicen con Palabras y Hechos:
"No Queremos ser Generación Basura"

El Parlamento Francés Sepulta Definitivamente
el Despido Libre Juvenil


París

El Parlamento francés sepultó ayer definitivamente el contrato de primer empleo (CPE) para los jóvenes, detonante de una prolongada crisis social y política que ha debilitado al jefe del Gobierno conservador, Dominique de Villepin, y a su mentor, el presidente Jacques Chirac.

El acta de defunción del CPE quedó sellada con la adopción, por el Senado, de la proposición de ley elaborada por el partido conservador en el Gobierno, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), que reemplaza el contrato con medidas subvencionadas por el Estado a favor de la inserción de jóvenes con dificultades para entrar en el mercado laboral.

El texto sobre «el acceso de los jóvenes a la vida activa en la empresa» fue aprobado por el Senado por 158 votos a favor y 123 en contra, tras un debate marcado por ataques de socialistas, comunistas y la centro-liberal Unión por la Democracia Francesa (UDF) a la «arrogancia» y a la «obcecación» de Dominique de Villepin.

La medida sustituye el artículo 8, que creó el CPE, en la ley de Igualdad de Oportunidades, respuesta del Gobierno a la oleada de violencia en los barrios más conflictivos de las grandes ciudades del país durante el pasado otoño.

La Cámara de los Diputados había adoptado el miércoles la propuesta por 151 votos a favor -los de la UMP, pero también de la UDF, que se había opuesto al CPE- y 93 «noes» de la izquierda, que había reclamado la revocación pura y simple del contrato.

La decisión del Senado de cambiar su agenda con el fin de tramitar el texto mostró el deseo de la mayoría conservadora de pasar página rápidamente a la crisis del CPE.

 

Detenido José Bové por ocupar un centro transgénico en Trebes

Por otra parte, el líder antiglobalización José Bové fue detenido ayer, junto a otro militante de su sindicato, la Confederación Campesina, tras participar en la ocupación de unas instalaciones del grupo estadounidense Monsanto en Trebes, donde se experimentan semillas de cultivos transgénicos.

La emisora France Info indicó que cuatro gendarmes detuvieron a Bové y a Francis Roux un día después de haber intervenido en una acción de protesta en la que hubo miembros de la asociación ecologista Greenpeace en las instalaciones de Monsanto.

La Nueva España, Editorial- Marzo/06

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El 17 de Abril, Plazo para Derogar el CPE
Ultimátum al Gobierno por la Ley Laboral

Los sindicatos y los estudiantes no ceden y exigen la retirada total de la legislación. El primer ministro Villepin insinúa que renunciará.

Las doce centrales sindicales y estudiantiles que organizan la protesta masiva contra el Contrato de Primer Empleo (CPE) lanzaron un claro ultimátum al gobierno francés para que “derogue la ley antes del 17 de abril”, fecha en que el Parlamento debe entrar en receso. En caso contrario, advirtieron, pasarán a una “fase activa de la movilización” que “no excluirá ningún medio de acción”.

Por su parte, el primer ministro francés, Dominique de Villepin, evocó el miércoles la posibilidad de renunciar si el gobierno se ve obligado a derogar el CPE como concesión para apaciguar la extrema agitación que vive el país desde hace más de un mes.

En la primera jornada de consultas entre el gobierno y los adversarios de las reformas laborales, los parlamentarios dialogaron con los dirigentes de cuatro centrales sindicales. Los cuatro declararon que no aceptarán ninguna fórmula ambigua de solución y que “la única medida aceptable es la derogación del CPE”.

El líder estudiantil Bruno Julliard apeló a intensificar la movilización en los próximos días y a mantener la ocupación de las universidades. Después de haber paralizado el miércoles el centro de varias ciudades con barricadas, manifestaciones relámpago y bloqueo de la circulación, para el jueves prevén el corte de autopistas, bloqueos de vías férreas y otras acciones destinadas a mostrar su determinación.

Villepin se mostró más frágil que en días anteriores. “Como jefe de gobierno, extraeré las conclusiones necesarias sobre el futuro del CPE”, dijo el miércoles en la Cámara de Diputados. También declaró que “no dejará a nadie” sacar esas conclusiones en su lugar. De esa manera dio a entender que si es necesario derogar la ley para apaciguar la crisis, no dejará que el presidente Jacques Chirac le pida la renuncia ni lo destituya del cargo. Esas frases fueron interpretadas como una amenaza de renuncia, en caso de que las conversaciones que iniciaron los líderes parlamentarios del partido gubernamental UMP (Unidad del Movimiento Popular) con los dirigentes sindicales y estudiantiles desemboquen en una derogación del CPE.

La opinión pública también comienza a mostrar su exasperación. Un nuevo sondeo divulgado por el instituto CSA reveló que 72 por ciento de los franceses está insatisfecho con la política económica y social del gobierno. Villepin también está amenazado por el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, su rival en la lucha por la candidatura de la UMP, quien se ha hecho fuerte en la situación.

Su único sostén político es el presidente Jacques Chirac, que también se encuentra aislado y debilitado cuando todavía le faltan doce meses para terminar su mandato de cinco años.

Francia, 6-Abril-06

Ángel de Rita
http://www.milenio.com/mexico/milenio/nota.asp?id=68111

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Los jóvenes quieren la derogación del Contrato del Primer Empleo antes del 17 de abril y también la cabeza de Villepin.

Rebelión juvenil contra el capitalismo en Francia

Entre uno y tres millones de personas salieron volvieron a las calles de Francia el martes para exigir al gobierno la anulación del Contrato del Primer Empleo (CPE), una medida que flexibiliza el empleo juvenil y favorece la acumulación a los capitalistas. En París los jóvenes se enfrentaron otra vez a la policía.

Según los sindicatos, la jornada fue un éxito, ya que "más de tres millones" de personas participaron en las más de 200 manifestaciones organizadas en el país, según los cálculos de la CGT, principal organización sindical francesa. El gobierno admite que las protestas reunieron a más de un millón de personas. En París, 700 mil personas, según los sindicatos y unas 84 mil, según la policía, participaron en una marcha. En Marsella, segunda ciudad de Francia, más de 250 mil personas salieron a la calle, mientras en Nantes, 52 mil manifestantes, según la policía y 75 mil, según los sindicatos, recorrieron la ciudad.

El jefe del gobierno Dominique de Villepin está cada día más debilitado frente a su gran rival, Nicolas Sarkozy. A un año de las elecciones presidenciales, en las que Villepin y Sarkozy, titular de Interior, compiten por ser el candidato elegido por el partido de derecha Unión por un Movimiento Popular (UMP, en el poder), esta crisis ha trastornado completamente el panorama político.

La decisión de Villepin de mantener "cueste lo que cueste" el polémico contrato laboral puede haberle costado el sueño de la presidencia. El Premier, considerado el heredero político del Mandatario Jacques Chirac, pero que nunca en la vida pasó por las urnas, pretendía que el CPE le diera un aura de prestigio y una imagen de reformador social de la que Sarkozy carece. Pero se equivocó. En un intento desesperado de proteger a De Villepin, Chirac hizo una arriesgada pirueta política y promulgó la semana pasada la ley que instaura el CPE. Sin embargo, al mismo tiempo suspendió su aplicación hasta que algunos puntos no sean revisados, concretamente el período de prueba del joven trabajador y las razones que podrían motivar su despido.

El Mandatario encargó a Sarkozy, al que ve como un rival peligroso y no como a un compañero de partido, las negociaciones para resolver esta crisis. Si Chirac pensaba debilitarlo encargándole esta misión también se equivocó. Sarkozy interpretó a su manera la orden del Presidente de revisar la ley sobre el CPE y prometió, ante la estupefacción de Chirac, que el gobierno entablará un "diálogo abierto, sin tabúes ni prejuicios con todas las partes implicadas: sindicatos, patronal y organizaciones estudiantiles". De esta forma, el titular de Interior se ha convertido de la noche a la mañana en artífice del "diálogo social" que las calles piden a gritos al gobierno. Según un sondeo realizado la semana pasada por el instituto TNS-Sofres, Villepin ha perdido siete puntos de popularidad en un mes y se sitúa en 29%, mientras la de Sarkozy no deja de aumentar y se sitúa en 48%.

Ultimátum

Los principales sindicatos franceses dieron un ultimátum al gobierno el miércoles y le exigieron que derogue la ley que instaura el polémico Contrato Primer Empleo (CPE) antes del 17 de abril, ya que en caso contrario aumentarán las huelgas.

En una declaración común, las 12 principales entidades que agrupan a empleados y estudiantes condicionaron la apertura de estas conversaciones con las autoridades a que el Parlamento vote la derogación de esta ley antes del 17 de abril. "El objetivo de las organizaciones sindicales no es negociar puntos del CPE sino obtener su derogación", subraya el texto. En caso contrario, se dijeron dispuestos a organizar nuevas movilizaciones "sin descartar ningún tipo de acción".

El Contrato de Primer Empleo forma parte del Proyecto de Ley para la Igualdad de Oportunidades, y pretende fomentar la contratación juvenil reduciendo los derechos de los trabajadores menores de 26 años. El empleador puede romper el contrato sin dar ninguna explicación durante los dos primeros años. Salvo falta grave por parte del trabajador, éste tendrá una indemnización de fin de trabajo de un 8% -siempre que el empleador sea el origen de la ruptura del contrato-. Además, cuando el titular de un CPE sea despedido después de estar trabajando 4 meses, contará con una especie de "mini-paro" de 490 euros al mes durante los dos primeros meses de desempleo.

Si el trabajador lleva en plantilla menos de un mes, no es necesario que el empresario le pre avise del despido. Si el periodo durante el que ha estado prestando servicios a la empresa se comprende entre 1 y 5 meses, el empresario tiene obligación de preavisar con 15 días el despido. Si el trabajador lleva en la compañía más de seis meses, el empresario deberá preavisar con un mes de antelación como mínimo.

¿Qué pasa después de los dos años de "consolidación"? El trabajador será contratado de manera indefinida si supera los dos años. El periodo de "consolidación" podría ser más corto, ya que al ser un contrato de "Primer Empleo", los periodos de trabajo anterior -becas, contratos eventuales, otros CPEs, etc.- se descontarían de los dos años.

Las movilizaciones ciudadanas

La primera manifestación fue convocada el 7 de febrero, el día anterior a la aprobación de la ley en Asamblea, y reunió a más de 400 mil personas en todo el país (un millón según los sindicatos). El siguiente movimiento se produjo el 10 de marzo, cuando los estudiantes bloquearon diversas universidades, incluida la Sorbona, todo el fin de semana. La noche del 10 al 11 de marzo, la Sorbona fue evacuada por las fuerzas del orden, terminando así la tercera noche de ocupación de los estudiantes.

El 14 y el 16 de marzo se produjeron nuevas jornadas de movilizaciones. Sin embargo, no fue hasta el 18 de marzo cuando el movimiento anti-CPE consiguió reunir a más de 500 mil personas -un millón según la CGT- en 160 ciudades francesas. El penúltimo capítulo fue la huelga general del pasado 28 de marzo. Después de que más de tres millones de personas se echaran a la calle, según los sindicatos, Dominique de Villepin reitera su intención de seguir adelante con el CPE y descarta la derogación de la normativa. La última jornada de movilizaciones, el martes 4 de abril, ha conseguido reunir a más de 1 millón de personas en las calles de todo el país.

El 63% de los franceses, según las encuestas, desaprueba la inflexibilidad de Villepin en torno a este tema. El 71%, por su parte, cree que el movimiento anti-CPE es el reflejo de una crisis social profunda que podría agravarse en las próximas semanas.

http://www.bolpress.com/internacional.php?Cod=2006040601

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Francia para por protestas

Más de un millón de personas se manifestaron en ese país contra el Contrato de Primer Empleo.
La policía arremetió con agua contra algunos manifestantes violentos

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En la manifestación más imponente desde la Liberación de París, unos tres millones de personas, según los organizadores, desfilaron por las calles de la capital francesa y de otras 135 ciudades para exigir al gobierno que retire el cuestionado Contrato de Primer Empleo (CPE).

"Es una marcha histórica", clamó con entusiasmo Bernard Thibault, líder de la CGT (Confederación General del Trabajo), apoyado por Bruno Julliard, principal dirigente del movimiento estudiantil.

Esas manifestaciones —que superaron incluso los grandes desfiles de mayo de 1968— constituyeron un voto de censura popular para el primer ministro Dominique de Villepin, promotor de ese plan contra el desempleo juvenil, que es severamente resistido por estudiantes y organizaciones sindicales. La policía, por su parte, estimó que el total de manifestantes en Francia alcanzó a poco más de un millón de personas.

A la misma hora en que Villepin reiteraba ante el Parlamento su decisión de mantener el CEP, unas 700 mil personas desfilaban en París bajo la lluvia al grito de "¡No al CPE!" y "Villepin, dimisión".

En un elocuente símbolo de unidad, la marcha de París fue encabezada por los líderes de las cinco principales centrales sindicales y de las tres mayores organizaciones estudiantiles.

La manifestación de París fue protegida por 4 mil policías y un contundente dispositivo de seguridad organizado en forma conjunta por los estudiantes y las centrales sindicales. Eso impidió que se reprodujeran los violentos incidentes registrados en las dos últimas protestas. De todos modos, grupos de vándalos procedentes de los suburbios intentaron agredir y robar a manifestantes, y alcanzaron a destrozar algunos negocios hasta que fueron neutralizados enérgicamente por los servicios de orden de la manifestación.

Los vándalos, sin embargo, consiguieron protagonizar importantes disturbios en varias ciudades del interior —particularmente en Rennes, Marsella y Lyon—, donde enfrentaron a la policía, robaron a los manifestantes, saquearon negocios e incendiaron vehículos.

La imponente demostración de fuerza popular del martes tendrá fuerte impacto sobre Villepin, que hasta ahora mantiene una actitud intransigente, a pesar del clamor de la calle. Los sondeos demuestran que 73 por ciento de la opinión pública está contra el CPE.

"¡Olvide su orgullo y haga las paces con los franceses!", le instó el socialista Jean-Marc Ayrault en el Parlamento. Las próximas horas serán decisivas para definir el rumbo de los acontecimientos.

Estudiantes y sindicatos, que rechazaron una invitación de Villepin para sentarse el miércoles a negociar, en cambio se reunirán en las próximas horas para decidir el próximo paso, que podría ser una nueva jornada de huelga y manifestaciones para el 4 de abril.

El Consejo Constitucional —máxima instancia institucional del país— dictaminará el jueves si el CEP, ya aprobado por el Parlamento, se ajusta a las normas constitucionales. Para que la ley entre en vigor, debe ser promulgada por el presidente Jacques Chirac.

Los observadores políticos consideran difícil que Chirac decida no firmarla, pues ese gesto significaría en cambio una clara desautorización de Villepin.

Los detractores del CPE afirman que el contrato puede ser considerado discriminatorio, pues autoriza a despedir sin explicaciones a los menores de 26 años en los primeros 24 meses de empleo. La legislación laboral, en cambio, obliga a las empresas a comunicar el motivo del despido.

Villepin debe superar igualmente la inquietud que comienzan a manifestar los parlamentarios de su propio partido, la UMP (Unidad del Movimiento Popular), ante el cariz que toman los acontecimientos.


Un rival a la derecha
El principal rival de las aspiraciones presidenciales de Dominique de Villepin se llama Nicolas Sarzoky y ocupa el ministerio del Interior. Éste, considerado un "duro", ha optado por una posición cauta ante las protestas contra el CPE. Ayer se pronunció por establecer "un contrato único para todos los trabajadores".

Sarkozy, quien espera ganar la partida a Villepin, favorito del presidente Jacques Chirac, denunció la aprobación "vertical" del CPE, y dijo que el gobierno "está obligado a hacer algo" tras las marchas del martes.


¿Qué es el CPE?
El Contrato de Primer Empleo (CPE) pretende reducir los derechos de los trabajadores menores de 26 años para intentar combatir la desocupación.

El proyecto permite a los empresarios despedir a los nuevos trabajadores menores de 26 años sin justificación durante los dos primeros años. Los jóvenes que sean despedidos recibirán 8 por ciento del salario ganado desde que se produjo la contratación.

El CPE elimina la protección al trabajador que propician los actuales contratos de larga duración conocidos como CDI (contrato de duración indeterminada), los cuales fijan un periodo de prueba de seis meses, después del cual las empresas deben justificar cualquier despido.

El primer ministro francés, Dominique de Villepin, no consultó a los sindicatos antes de introducir el proyecto en la Asamblea Nacional. Además recurrió a una cláusula especial en el procedimiento de la Cámara legislativa para tramitarlo sin debate.

La ley no ha entrado en vigor, ya que el presidente Jacques Chirac no la ha firmado y, en consecuencia, no ha sido publicada en el Boletín Oficial. El retraso también se debe a que los diputados de oposición presentaron un recurso ante el Tribunal Constitucional francés.

Si el gobierno decide incorporar alguna modificación al proyecto, éste debería ser aprobado por la Asamblea Nacional. Si finalmente accede a dar marcha atrás con su aprobación, no sería necesario retirar la ley; bastaría simplemente con dejar pasar el tiempo sin que el presidente la firme y, por tanto, sin que sea publicada en el Boletín Oficial.


El día a día del conflicto
16 enero. Villepin presenta el CPE, enmarcado en su segunda presentación de la lucha contra el desempleo.

19 de enero. Doce organizaciones estudiantiles, sindicales y políticas crean una intersindical para reclamar el retiro del CPE.

7 de febrero. Primera jornada de movilización contra el CPE; 500 mil personas se movilizan en toda Francia.

9 de febrero. Villepin sorprende al utilizar el artículo 49-3 (de un decreto) para que la Asamblea Nacional (Senado) apruebe el texto sin voto ni debate, y lo transforme en proyecto de ley llamado "Igualdad de posibilidades", que incluye el CPE en su artículo 8.

7 de marzo. Segunda jornada de movilización nacional contra el CPE: 700 mil manifestantes.

9 de marzo. Los diputados sancionan definitivamente el CPE. La universidad de la Sorbona, emblema de la educación francesa y escenario principal de la revuelta de mayo del 68, es ocupada por unos 300 estudiantes. En todo el Barrio Latino que rodea a la mítica universidad se producen incidentes.

11 de marzo. En la madrugada la Sorbona es desalojada violentamente por mil agentes de la policía antidisturbios (CRS).

12 de marzo. En un discurso televisivo, Villepin promete "nuevas garantías" y que negociará con los actores sindicales.

14 de marzo. El opositor Partido Socialista presenta un recurso ante el Consejo Constitucional para que evalúe la validez de la ley denominada "Igualdad de oportunidades".

16 de marzo. Los estudiantes secundarios se unen a los universitarios y se manifiestan en todo el país. Se producen incidentes en París, Marsella, Estrasburgo y Rennes.

18 de marzo. Tercera manifestación nacional contra el CPE: 1.2 millones de franceses salen a las calles. Un sindicalista resulta gravemente herido.

20 de marzo. Indignados por la represión policial y la inflexibilidad del gobierno, la intersindical anuncia una huelga general para el 28 de marzo.

23 de marzo. 500 mil estudiantes de toda Francia se movilizan nuevamente contra el CPE. En París, Marsella, Rennes, Lyon, Tour y Nantes se producen importantes incidentes provocados por jóvenes de los suburbios.

24 de marzo. Villepin recibe a los cinco máximos sindicatos pero no a los estudiantes. La reunión no provoca cambios en el conflicto.

26 de marzo. Una asamblea general de estudiantes de toda Francia exige la renuncia del primer ministro Villepin.

París, 29-Marzo-06. Ángel de Rita

http://www.milenio.com/mexico/milenio/nota.asp?id=64780

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Policía ataca La Sorbona

Protestas Estudiantiles en Francia

El viernes 10 de marzo, poco después de las cinco de la tarde se cerraban las puertas de la universidad Sorbona. Tal y como se había decidido en la asamblea general francesa... unas doscientas personas procedían a la ocupación de los recintos universitarios. Tras el cierre de la universidad, cientos de estudiantes se unían a las protestas en el exterior mientras la policía precintaba los edificios. A las tres de la mañana se procedió al desalojo en medio de fuertes enfrentamientos.

14 de marzo de 2006

El viernes 10 de marzo, poco después de las cinco de la tarde se cerraban las puertas de la [universidad] Sorbona. Tal y como se había decidido en la asamblea general, convocada en respuesta a la reforma laboral que había sido aprobada el día anterior, unas doscientas personas procedían a la ocupación de los recintos universitarios. Tras el cierre de la universidad, cientos de estudiantes se unían a las protestas en el exterior mientras la policía precintaba los edificios. A las tres de la mañana se procedió al desalojo en medio de fuertes enfrentamientos.

Después de la intervención policial, el clima de conflicto ha subido de tono. Sindicatos y organizaciones de estudiantes han convocado nuevas manifestaciones, fuera de París; las ocupaciones de centros universitarios se suceden; varios rectores (Nantes, Toulouse y Nanterre) han solicitado al Primer Ministro la retirada del CPE (Contrato de Primer Empleo). Es precisamente éste, el CPE, el motivo principal de las protestas. La aprobación el jueves 9 de marzo en el Senado del proyecto de ley sobre “igualdad de oportunidades”, que incluye el controvertido contrato de primer empleo, es un paso más en las reformas acometidas por el Gobierno francés en el ámbito social.

Esta nueva ley no sólo altera largamente el Código de trabajo sino que también modifica el de educación y el de seguridad social, entre otras normas básicas. Las reformas aprobadas se dividen en cinco campos. En el primero, rubricado “medidas a favor de la educación, del empleo y del desarrollo económico”, se incluyen las reformas del contrato de aprendizaje y la creación de la nueva figura contractual para los menores de 26 años.

El funcionamiento de este nuevo modelo es sencillo, muy similar al esquema del CNE (Contrato de Nuevo Empleo) aprobado el pasado mes de agosto. Las diferencias entre ambos modelos son de carácter subjetivo. El contrato de nuevo empleo no prevé un límite de edad del trabajador, y se circunscribe en exclusiva a un tipo de empresas, las de menos de 20 trabajadores; por su parte, el CPE se dirige a un sector determinado de la población, los menores de 26 años, sin delimitar el tipo de empresa que puede realizarlos.

Ambas figuras son consideradas contratos por tiempo indefinido, siéndoles de aplicación la generalidad de las condiciones establecidas en el Código de trabajo. La principal diferencia entre los contratos indefinidos ordinarios, y el CPE y el CNE, radica en que en el caso de éstos últimos, y durante los dos primeros años de su vigencia, no son aplicables las reglas que establecen las condiciones de finalización del contrato (los artículos relativos a la finalización del contrato de duración indeterminada y las disposiciones que regulan el despido por motivos económicos).

Tal excepción de la norma general convierte de facto este periodo inicial bianual en un “periodo de prueba alargado” (naturalmente, la ley elimina la existencia de un periodo de prueba en estas nuevas modalidades). De esta manera, se entiende que la finalización de uno de estos contratos durante dicho periodo no es un despido con las garantías habituales. Las implicaciones de este cambio de nomenclatura son claras, dadas las especiales prerrogativas de las que goza el empresario durante el tiempo de prueba, y la precaria situación en la que se encuentra entonces el trabajador.

Durante este periodo el empresario no tiene que justificar los motivos de un posible despido, pudiendo finalizar el contrato de manera unilateral cuando lo estime conveniente, con la consiguiente disminución de garantías y compensaciones para el trabajador. Tanto el CNE como el CPE prevén unos tiempos reducidos para el preaviso. De hecho, si el trabajador ha trabajado en la empresa durante menos de un mes es posible prescindir de preaviso; si ha trabajado durante más de seis meses, éste deberá realizarse con un mes de antelación.

Del mismo modo, se reduce considerablemente la indemnización por parte del empresario, si la comparamos con la prevista en el caso de los contratos indefinidos ordinarios (un 8% del salario bruto total percibido desde el comienzo del contrato).

Como compensación, el gobierno ha previsto nuevas “garantías” para los trabajadores tras la finalización del contrato. Habrá una mayor intervención estatal ex post, asegurando prestaciones por desempleo similares a las aplicables tras los contratos por tiempo indefinido. Estas medidas, a las que se unen ciertas facilidades en el alquiler de la vivienda o los créditos bancarios, junto con los supuestos beneficios que estos nuevos contratos pueden suponer para las empresas, han sido largamente argumentadas por el gobierno y la patronal para apoyar las controvertidas reformas.

Se afirma que la reforma se inserta en la línea de la llamada flexecurité (flexseguridad), en imitación del modelo danés y las indicaciones de la UE. Sin embargo, tal y como denuncian los sindicatos, las prestaciones sociales francesas están lejos de alcanzar las cotas danesas.

Durante los últimos meses, el anuncio y aprobación del CPE, directamente dirigido a los jóvenes, ha desatado una serie de contundentes protestas conjuntas de sindicatos, organizaciones de estudiantes y partidos políticos de izquierdas, de mayor intensidad que las provocadas tras la adopción del CNE.

Con el CPE se profundiza en la línea del anterior contrato, agravando la cuestión pues este nuevo modelo instaura la inestabilidad laboral por la vía normativa para el sector más afectado por la precariedad, los jóvenes. Además, otorga ventajas a la generalidad de las empresas y elimina así la diferencia hecha anteriormente en el CNE entre pequeñas y grandes organizaciones que pretendía justificar la existencia del contrato de nuevo empleo.

El CPE muestra que el verdadero objetivo de las reformas es la eliminación general de la causalidad del despido y la interdicción de la actividad judicial en la revisión de las decisiones empresariales. Sin embargo, como demuestra de nuevo la experiencia del CNE, la intervención de los jueces no se ha restringido pues al ser despedidos sin alegación de la causa, lejos de no recurrir el despido, los trabajadores han acudido a los tribunales alegando la vulneración de derechos fundamentales.

Éste es sin duda un nuevo paso hacia el objetivo de desarmar un modelo social basado en relaciones laborales estables, modelo que permite el ejercicio de los derechos laborales tanto individuales como colectivos que fueron diseñados en función de esa realidad. Las repercusiones de la inestabilidad laboral en la sindicación y en el ejercicio de los derechos colectivos es indudable, pero es igualmente cierta la repercusión de la falta de identificación del trabajador con la empresa en el rendimiento de ésta. Por tanto, el discurso de las necesidades y las urgencias de la economía no justifica estas medidas, aun cuando sean explícitamente respaldadas por la patronal y por el FMI.

El ejemplo francés es uno más en el conjunto de cambios que están afectando a la configuración tradicional de las relaciones laborales. La necesidad de un nuevo modelo parece imponerse pero, como está demostrando la experiencia francesa, este nuevo modelo no puede hacerse de espaldas a los trabajadores. El movimiento sindical y estudiantil francés ha dado una vez más un ejemplo de capacidad de respuesta y movilización.

Como mínimo ha conseguido una primera victoria: el modelo de relaciones laborales está siendo discutido públicamente y esto, per se, está obligando al gobierno francés a justificar reiteradamente las medidas adoptadas.

Adoración Guamán
Colaboradora del CEPS

 

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