Los Jóvenes Franceses
dicen con Palabras y Hechos:
"No Queremos ser Generación
Basura"
El
Parlamento Francés Sepulta Definitivamente
el Despido Libre Juvenil
París
El Parlamento francés sepultó
ayer definitivamente el contrato de primer empleo (CPE) para los
jóvenes, detonante de una prolongada crisis social y política
que ha debilitado al jefe del Gobierno conservador, Dominique
de Villepin, y a su mentor, el presidente Jacques Chirac.
El acta de defunción del CPE
quedó sellada con la adopción, por el Senado, de
la proposición de ley elaborada por el partido conservador
en el Gobierno, la Unión por un Movimiento Popular (UMP),
que reemplaza el contrato con medidas subvencionadas por el Estado
a favor de la inserción de jóvenes con dificultades
para entrar en el mercado laboral.
El texto sobre «el acceso de los
jóvenes a la vida activa en la empresa» fue aprobado
por el Senado por 158 votos a favor y 123 en contra, tras un debate
marcado por ataques de socialistas, comunistas y la centro-liberal
Unión por la Democracia Francesa (UDF) a la «arrogancia»
y a la «obcecación» de Dominique de Villepin.
La medida sustituye el artículo
8, que creó el CPE, en la ley de Igualdad de Oportunidades,
respuesta del Gobierno a la oleada de violencia en los barrios
más conflictivos de las grandes ciudades del país
durante el pasado otoño.
La Cámara de los Diputados había
adoptado el miércoles la propuesta por 151 votos a favor
-los de la UMP, pero también de la UDF, que se había
opuesto al CPE- y 93 «noes» de la izquierda, que había
reclamado la revocación pura y simple del contrato.
La decisión del Senado de cambiar
su agenda con el fin de tramitar el texto mostró el deseo
de la mayoría conservadora de pasar página rápidamente
a la crisis del CPE.
Detenido
José Bové por ocupar un centro transgénico
en Trebes
Por otra parte, el líder antiglobalización
José Bové fue detenido ayer, junto a otro militante
de su sindicato, la Confederación Campesina, tras participar
en la ocupación de unas instalaciones del grupo estadounidense
Monsanto en Trebes, donde se experimentan semillas de cultivos
transgénicos.
La emisora
France Info indicó que cuatro gendarmes detuvieron a Bové
y a Francis Roux un día después de haber intervenido
en una acción de protesta en la que hubo miembros de la
asociación ecologista Greenpeace en las instalaciones de
Monsanto.
La Nueva España, Editorial- Marzo/06
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El 17 de Abril, Plazo para
Derogar el CPE
Ultimátum al Gobierno por la Ley Laboral
Los sindicatos y los estudiantes no
ceden y exigen la retirada total de la legislación. El
primer ministro Villepin insinúa que renunciará.
Las doce centrales sindicales y estudiantiles
que organizan la protesta masiva contra el Contrato de Primer
Empleo (CPE) lanzaron un claro ultimátum al gobierno francés
para que “derogue la ley antes del 17 de abril”, fecha
en que el Parlamento debe entrar en receso. En caso contrario,
advirtieron, pasarán a una “fase activa de la movilización”
que “no excluirá ningún medio de acción”.
Por su parte, el primer ministro francés,
Dominique de Villepin, evocó el miércoles la posibilidad
de renunciar si el gobierno se ve obligado a derogar el CPE como
concesión para apaciguar la extrema agitación que
vive el país desde hace más de un mes.
En la primera jornada de consultas entre
el gobierno y los adversarios de las reformas laborales, los parlamentarios
dialogaron con los dirigentes de cuatro centrales sindicales.
Los cuatro declararon que no aceptarán ninguna fórmula
ambigua de solución y que “la única medida
aceptable es la derogación del CPE”.
El líder estudiantil Bruno Julliard
apeló a intensificar la movilización en los próximos
días y a mantener la ocupación de las universidades.
Después de haber paralizado el miércoles el centro
de varias ciudades con barricadas, manifestaciones relámpago
y bloqueo de la circulación, para el jueves prevén
el corte de autopistas, bloqueos de vías férreas
y otras acciones destinadas a mostrar su determinación.
Villepin se mostró más
frágil que en días anteriores. “Como jefe
de gobierno, extraeré las conclusiones necesarias sobre
el futuro del CPE”, dijo el miércoles en la Cámara
de Diputados. También declaró que “no dejará
a nadie” sacar esas conclusiones en su lugar. De esa manera
dio a entender que si es necesario derogar la ley para apaciguar
la crisis, no dejará que el presidente Jacques Chirac le
pida la renuncia ni lo destituya del cargo. Esas frases fueron
interpretadas como una amenaza de renuncia, en caso de que las
conversaciones que iniciaron los líderes parlamentarios
del partido gubernamental UMP (Unidad del Movimiento Popular)
con los dirigentes sindicales y estudiantiles desemboquen en una
derogación del CPE.
La opinión pública también
comienza a mostrar su exasperación. Un nuevo sondeo divulgado
por el instituto CSA reveló que 72 por ciento de los franceses
está insatisfecho con la política económica
y social del gobierno. Villepin también está amenazado
por el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, su rival en la
lucha por la candidatura de la UMP, quien se ha hecho fuerte en
la situación.
Su único sostén
político es el presidente Jacques Chirac, que también
se encuentra aislado y debilitado cuando todavía le faltan
doce meses para terminar su mandato de cinco años.
Francia, 6-Abril-06
Ángel
de Rita
http://www.milenio.com/mexico/milenio/nota.asp?id=68111
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Los jóvenes quieren
la derogación del Contrato del Primer Empleo antes del
17 de abril y también la cabeza de Villepin.
Rebelión juvenil
contra el capitalismo en Francia
Entre uno y tres millones
de personas salieron volvieron a las calles de Francia el martes
para exigir al gobierno la anulación del Contrato del Primer
Empleo (CPE), una medida que flexibiliza el empleo juvenil y favorece
la acumulación a los capitalistas. En París los
jóvenes se enfrentaron otra vez a la policía.
Según los sindicatos, la jornada fue un éxito, ya
que "más de tres millones" de personas participaron
en las más de 200 manifestaciones organizadas en el país,
según los cálculos de la CGT, principal organización
sindical francesa. El gobierno admite que las protestas reunieron
a más de un millón de personas. En París,
700 mil personas, según los sindicatos y unas 84 mil, según
la policía, participaron en una marcha. En Marsella, segunda
ciudad de Francia, más de 250 mil personas salieron a la
calle, mientras en Nantes, 52 mil manifestantes, según
la policía y 75 mil, según los sindicatos, recorrieron
la ciudad.
El jefe del gobierno Dominique de Villepin
está cada día más debilitado frente a su
gran rival, Nicolas Sarkozy. A un año de las elecciones
presidenciales, en las que Villepin y Sarkozy, titular de Interior,
compiten por ser el candidato elegido por el partido de derecha
Unión por un Movimiento Popular (UMP, en el poder), esta
crisis ha trastornado completamente el panorama político.
La decisión de Villepin de mantener
"cueste lo que cueste" el polémico contrato laboral
puede haberle costado el sueño de la presidencia. El Premier,
considerado el heredero político del Mandatario Jacques
Chirac, pero que nunca en la vida pasó por las urnas, pretendía
que el CPE le diera un aura de prestigio y una imagen de reformador
social de la que Sarkozy carece. Pero se equivocó. En un
intento desesperado de proteger a De Villepin, Chirac hizo una
arriesgada pirueta política y promulgó la semana
pasada la ley que instaura el CPE. Sin embargo, al mismo tiempo
suspendió su aplicación hasta que algunos puntos
no sean revisados, concretamente el período de prueba del
joven trabajador y las razones que podrían motivar su despido.
El Mandatario encargó a Sarkozy,
al que ve como un rival peligroso y no como a un compañero
de partido, las negociaciones para resolver esta crisis. Si Chirac
pensaba debilitarlo encargándole esta misión también
se equivocó. Sarkozy interpretó a su manera la orden
del Presidente de revisar la ley sobre el CPE y prometió,
ante la estupefacción de Chirac, que el gobierno entablará
un "diálogo abierto, sin tabúes ni prejuicios
con todas las partes implicadas: sindicatos, patronal y organizaciones
estudiantiles". De esta forma, el titular de Interior se
ha convertido de la noche a la mañana en artífice
del "diálogo social" que las calles piden a gritos
al gobierno. Según un sondeo realizado la semana pasada
por el instituto TNS-Sofres, Villepin ha perdido siete puntos
de popularidad en un mes y se sitúa en 29%, mientras la
de Sarkozy no deja de aumentar y se sitúa en 48%.
Ultimátum
Los principales sindicatos franceses
dieron un ultimátum al gobierno el miércoles y le
exigieron que derogue la ley que instaura el polémico Contrato
Primer Empleo (CPE) antes del 17 de abril, ya que en caso contrario
aumentarán las huelgas.
En una declaración común,
las 12 principales entidades que agrupan a empleados y estudiantes
condicionaron la apertura de estas conversaciones con las autoridades
a que el Parlamento vote la derogación de esta ley antes
del 17 de abril. "El objetivo de las organizaciones sindicales
no es negociar puntos del CPE sino obtener su derogación",
subraya el texto. En caso contrario, se dijeron dispuestos a organizar
nuevas movilizaciones "sin descartar ningún tipo de
acción".
El Contrato de Primer Empleo forma parte
del Proyecto de Ley para la Igualdad de Oportunidades, y pretende
fomentar la contratación juvenil reduciendo los derechos
de los trabajadores menores de 26 años. El empleador puede
romper el contrato sin dar ninguna explicación durante
los dos primeros años. Salvo falta grave por parte del
trabajador, éste tendrá una indemnización
de fin de trabajo de un 8% -siempre que el empleador sea el origen
de la ruptura del contrato-. Además, cuando el titular
de un CPE sea despedido después de estar trabajando 4 meses,
contará con una especie de "mini-paro" de 490
euros al mes durante los dos primeros meses de desempleo.
Si el trabajador lleva en plantilla
menos de un mes, no es necesario que el empresario le pre avise
del despido. Si el periodo durante el que ha estado prestando
servicios a la empresa se comprende entre 1 y 5 meses, el empresario
tiene obligación de preavisar con 15 días el despido.
Si el trabajador lleva en la compañía más
de seis meses, el empresario deberá preavisar con un mes
de antelación como mínimo.
¿Qué pasa después
de los dos años de "consolidación"? El
trabajador será contratado de manera indefinida si supera
los dos años. El periodo de "consolidación"
podría ser más corto, ya que al ser un contrato
de "Primer Empleo", los periodos de trabajo anterior
-becas, contratos eventuales, otros CPEs, etc.- se descontarían
de los dos años.
Las movilizaciones ciudadanas
La primera manifestación fue
convocada el 7 de febrero, el día anterior a la aprobación
de la ley en Asamblea, y reunió a más de 400 mil
personas en todo el país (un millón según
los sindicatos). El siguiente movimiento se produjo el 10 de marzo,
cuando los estudiantes bloquearon diversas universidades, incluida
la Sorbona, todo el fin de semana. La noche del 10 al 11 de marzo,
la Sorbona fue evacuada por las fuerzas del orden, terminando
así la tercera noche de ocupación de los estudiantes.
El 14 y el 16 de marzo se produjeron
nuevas jornadas de movilizaciones. Sin embargo, no fue hasta el
18 de marzo cuando el movimiento anti-CPE consiguió reunir
a más de 500 mil personas -un millón según
la CGT- en 160 ciudades francesas. El penúltimo capítulo
fue la huelga general del pasado 28 de marzo. Después de
que más de tres millones de personas se echaran a la calle,
según los sindicatos, Dominique de Villepin reitera su
intención de seguir adelante con el CPE y descarta la derogación
de la normativa. La última jornada de movilizaciones, el
martes 4 de abril, ha conseguido reunir a más de 1 millón
de personas en las calles de todo el país.
El 63% de los franceses,
según las encuestas, desaprueba la inflexibilidad de Villepin
en torno a este tema. El 71%, por su parte, cree que el movimiento
anti-CPE es el reflejo de una crisis social profunda que podría
agravarse en las próximas semanas.
http://www.bolpress.com/internacional.php?Cod=2006040601
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Francia para por protestas
Más de un millón de personas
se manifestaron en ese país contra el Contrato de Primer
Empleo.
La policía arremetió con agua contra algunos manifestantes
violentos
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En la manifestación más imponente desde la Liberación
de París, unos tres millones de personas, según
los organizadores, desfilaron por las calles de la capital francesa
y de otras 135 ciudades para exigir al gobierno que retire el
cuestionado Contrato de Primer Empleo (CPE).
"Es una marcha histórica",
clamó con entusiasmo Bernard Thibault, líder de
la CGT (Confederación General del Trabajo), apoyado por
Bruno Julliard, principal dirigente del movimiento estudiantil.
Esas manifestaciones —que superaron
incluso los grandes desfiles de mayo de 1968— constituyeron
un voto de censura popular para el primer ministro Dominique de
Villepin, promotor de ese plan contra el desempleo juvenil, que
es severamente resistido por estudiantes y organizaciones sindicales.
La policía, por su parte, estimó que el total de
manifestantes en Francia alcanzó a poco más de un
millón de personas.
A la misma hora en que Villepin reiteraba
ante el Parlamento su decisión de mantener el CEP, unas
700 mil personas desfilaban en París bajo la lluvia al
grito de "¡No al CPE!" y "Villepin, dimisión".
En un elocuente símbolo de unidad,
la marcha de París fue encabezada por los líderes
de las cinco principales centrales sindicales y de las tres mayores
organizaciones estudiantiles.
La manifestación de París
fue protegida por 4 mil policías y un contundente dispositivo
de seguridad organizado en forma conjunta por los estudiantes
y las centrales sindicales. Eso impidió que se reprodujeran
los violentos incidentes registrados en las dos últimas
protestas. De todos modos, grupos de vándalos procedentes
de los suburbios intentaron agredir y robar a manifestantes, y
alcanzaron a destrozar algunos negocios hasta que fueron neutralizados
enérgicamente por los servicios de orden de la manifestación.
Los vándalos, sin embargo, consiguieron
protagonizar importantes disturbios en varias ciudades del interior
—particularmente en Rennes, Marsella y Lyon—, donde
enfrentaron a la policía, robaron a los manifestantes,
saquearon negocios e incendiaron vehículos.
La imponente demostración de
fuerza popular del martes tendrá fuerte impacto sobre Villepin,
que hasta ahora mantiene una actitud intransigente, a pesar del
clamor de la calle. Los sondeos demuestran que 73 por ciento de
la opinión pública está contra el CPE.
"¡Olvide su orgullo y haga
las paces con los franceses!", le instó el socialista
Jean-Marc Ayrault en el Parlamento. Las próximas horas
serán decisivas para definir el rumbo de los acontecimientos.
Estudiantes y sindicatos, que rechazaron
una invitación de Villepin para sentarse el miércoles
a negociar, en cambio se reunirán en las próximas
horas para decidir el próximo paso, que podría ser
una nueva jornada de huelga y manifestaciones para el 4 de abril.
El Consejo Constitucional —máxima
instancia institucional del país— dictaminará
el jueves si el CEP, ya aprobado por el Parlamento, se ajusta
a las normas constitucionales. Para que la ley entre en vigor,
debe ser promulgada por el presidente Jacques Chirac.
Los observadores políticos consideran
difícil que Chirac decida no firmarla, pues ese gesto significaría
en cambio una clara desautorización de Villepin.
Los detractores del CPE afirman que
el contrato puede ser considerado discriminatorio, pues autoriza
a despedir sin explicaciones a los menores de 26 años en
los primeros 24 meses de empleo. La legislación laboral,
en cambio, obliga a las empresas a comunicar el motivo del despido.
Villepin debe superar igualmente la
inquietud que comienzan a manifestar los parlamentarios de su
propio partido, la UMP (Unidad del Movimiento Popular), ante el
cariz que toman los acontecimientos.
Un rival a la derecha
El principal rival de las aspiraciones presidenciales de Dominique
de Villepin se llama Nicolas Sarzoky y ocupa el ministerio del
Interior. Éste, considerado un "duro", ha optado
por una posición cauta ante las protestas contra el CPE.
Ayer se pronunció por establecer "un contrato único
para todos los trabajadores".
Sarkozy, quien espera ganar la partida
a Villepin, favorito del presidente Jacques Chirac, denunció
la aprobación "vertical" del CPE, y dijo que
el gobierno "está obligado a hacer algo" tras
las marchas del martes.
¿Qué es el CPE?
El Contrato de Primer Empleo (CPE) pretende reducir los derechos
de los trabajadores menores de 26 años para intentar combatir
la desocupación.
El proyecto permite a los empresarios
despedir a los nuevos trabajadores menores de 26 años sin
justificación durante los dos primeros años. Los
jóvenes que sean despedidos recibirán 8 por ciento
del salario ganado desde que se produjo la contratación.
El CPE elimina la protección
al trabajador que propician los actuales contratos de larga duración
conocidos como CDI (contrato de duración indeterminada),
los cuales fijan un periodo de prueba de seis meses, después
del cual las empresas deben justificar cualquier despido.
El primer ministro francés, Dominique
de Villepin, no consultó a los sindicatos antes de introducir
el proyecto en la Asamblea Nacional. Además recurrió
a una cláusula especial en el procedimiento de la Cámara
legislativa para tramitarlo sin debate.
La ley no ha entrado en vigor, ya que
el presidente Jacques Chirac no la ha firmado y, en consecuencia,
no ha sido publicada en el Boletín Oficial. El retraso
también se debe a que los diputados de oposición
presentaron un recurso ante el Tribunal Constitucional francés.
Si el gobierno decide incorporar alguna
modificación al proyecto, éste debería ser
aprobado por la Asamblea Nacional. Si finalmente accede a dar
marcha atrás con su aprobación, no sería
necesario retirar la ley; bastaría simplemente con dejar
pasar el tiempo sin que el presidente la firme y, por tanto, sin
que sea publicada en el Boletín Oficial.
El día a día del conflicto
16 enero. Villepin presenta el CPE, enmarcado en su segunda presentación
de la lucha contra el desempleo.
19 de enero. Doce organizaciones estudiantiles,
sindicales y políticas crean una intersindical para reclamar
el retiro del CPE.
7 de febrero. Primera jornada de movilización
contra el CPE; 500 mil personas se movilizan en toda Francia.
9 de febrero. Villepin sorprende al
utilizar el artículo 49-3 (de un decreto) para que la Asamblea
Nacional (Senado) apruebe el texto sin voto ni debate, y lo transforme
en proyecto de ley llamado "Igualdad de posibilidades",
que incluye el CPE en su artículo 8.
7 de marzo. Segunda jornada de movilización
nacional contra el CPE: 700 mil manifestantes.
9 de marzo. Los diputados sancionan
definitivamente el CPE. La universidad de la Sorbona, emblema
de la educación francesa y escenario principal de la revuelta
de mayo del 68, es ocupada por unos 300 estudiantes. En todo el
Barrio Latino que rodea a la mítica universidad se producen
incidentes.
11 de marzo. En la madrugada la Sorbona
es desalojada violentamente por mil agentes de la policía
antidisturbios (CRS).
12 de marzo. En un discurso televisivo,
Villepin promete "nuevas garantías" y que negociará
con los actores sindicales.
14 de marzo. El opositor Partido Socialista
presenta un recurso ante el Consejo Constitucional para que evalúe
la validez de la ley denominada "Igualdad de oportunidades".
16 de marzo. Los estudiantes secundarios
se unen a los universitarios y se manifiestan en todo el país.
Se producen incidentes en París, Marsella, Estrasburgo
y Rennes.
18 de marzo. Tercera manifestación
nacional contra el CPE: 1.2 millones de franceses salen a las
calles. Un sindicalista resulta gravemente herido.
20 de marzo. Indignados por la represión
policial y la inflexibilidad del gobierno, la intersindical anuncia
una huelga general para el 28 de marzo.
23 de marzo. 500 mil estudiantes de
toda Francia se movilizan nuevamente contra el CPE. En París,
Marsella, Rennes, Lyon, Tour y Nantes se producen importantes
incidentes provocados por jóvenes de los suburbios.
24 de marzo. Villepin recibe a los cinco
máximos sindicatos pero no a los estudiantes. La reunión
no provoca cambios en el conflicto.
26 de marzo. Una asamblea general de
estudiantes de toda Francia exige la renuncia del primer ministro
Villepin.
París, 29-Marzo-06. Ángel de Rita
http://www.milenio.com/mexico/milenio/nota.asp?id=64780
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Policía ataca La
Sorbona
Protestas Estudiantiles
en Francia
El viernes 10 de marzo,
poco después de las cinco de la tarde se cerraban las puertas
de la universidad Sorbona. Tal y como se había decidido
en la asamblea general francesa... unas doscientas personas procedían
a la ocupación de los recintos universitarios. Tras el
cierre de la universidad, cientos de estudiantes se unían
a las protestas en el exterior mientras la policía precintaba
los edificios. A las tres de la mañana se procedió
al desalojo en medio de fuertes enfrentamientos.
14 de marzo de 2006
El viernes
10 de marzo, poco después de las cinco de la tarde se cerraban
las puertas de la [universidad] Sorbona. Tal y como se había
decidido en la asamblea general, convocada en respuesta a la reforma
laboral que había sido aprobada el día anterior,
unas doscientas personas procedían a la ocupación
de los recintos universitarios. Tras el cierre de la universidad,
cientos de estudiantes se unían a las protestas en el exterior
mientras la policía precintaba los edificios. A las tres
de la mañana se procedió al desalojo en medio de
fuertes enfrentamientos.
Después de la intervención
policial, el clima de conflicto ha subido de tono. Sindicatos
y organizaciones de estudiantes han convocado nuevas manifestaciones,
fuera de París; las ocupaciones de centros universitarios
se suceden; varios rectores (Nantes, Toulouse y Nanterre) han
solicitado al Primer Ministro la retirada del CPE (Contrato de
Primer Empleo). Es precisamente éste, el CPE, el motivo
principal de las protestas. La aprobación el jueves 9 de
marzo en el Senado del proyecto de ley sobre “igualdad de
oportunidades”, que incluye el controvertido contrato de
primer empleo, es un paso más en las reformas acometidas
por el Gobierno francés en el ámbito social.
Esta nueva ley no sólo altera
largamente el Código de trabajo sino que también
modifica el de educación y el de seguridad social, entre
otras normas básicas. Las reformas aprobadas se dividen
en cinco campos. En el primero, rubricado “medidas a favor
de la educación, del empleo y del desarrollo económico”,
se incluyen las reformas del contrato de aprendizaje y la creación
de la nueva figura contractual para los menores de 26 años.
El funcionamiento de este nuevo modelo
es sencillo, muy similar al esquema del CNE (Contrato de Nuevo
Empleo) aprobado el pasado mes de agosto. Las diferencias entre
ambos modelos son de carácter subjetivo. El contrato de
nuevo empleo no prevé un límite de edad del trabajador,
y se circunscribe en exclusiva a un tipo de empresas, las de menos
de 20 trabajadores; por su parte, el CPE se dirige a un sector
determinado de la población, los menores de 26 años,
sin delimitar el tipo de empresa que puede realizarlos.
Ambas figuras son consideradas contratos
por tiempo indefinido, siéndoles de aplicación la
generalidad de las condiciones establecidas en el Código
de trabajo. La principal diferencia entre los contratos indefinidos
ordinarios, y el CPE y el CNE, radica en que en el caso de éstos
últimos, y durante los dos primeros años de su vigencia,
no son aplicables las reglas que establecen las condiciones de
finalización del contrato (los artículos relativos
a la finalización del contrato de duración indeterminada
y las disposiciones que regulan el despido por motivos económicos).
Tal excepción de la norma general
convierte de facto este periodo inicial bianual en un “periodo
de prueba alargado” (naturalmente, la ley elimina la existencia
de un periodo de prueba en estas nuevas modalidades). De esta
manera, se entiende que la finalización de uno de estos
contratos durante dicho periodo no es un despido con las garantías
habituales. Las implicaciones de este cambio de nomenclatura son
claras, dadas las especiales prerrogativas de las que goza el
empresario durante el tiempo de prueba, y la precaria situación
en la que se encuentra entonces el trabajador.
Durante este periodo el empresario no
tiene que justificar los motivos de un posible despido, pudiendo
finalizar el contrato de manera unilateral cuando lo estime conveniente,
con la consiguiente disminución de garantías y compensaciones
para el trabajador. Tanto el CNE como el CPE prevén unos
tiempos reducidos para el preaviso. De hecho, si el trabajador
ha trabajado en la empresa durante menos de un mes es posible
prescindir de preaviso; si ha trabajado durante más de
seis meses, éste deberá realizarse con un mes de
antelación.
Del mismo modo, se reduce considerablemente
la indemnización por parte del empresario, si la comparamos
con la prevista en el caso de los contratos indefinidos ordinarios
(un 8% del salario bruto total percibido desde el comienzo del
contrato).
Como compensación, el gobierno
ha previsto nuevas “garantías” para los trabajadores
tras la finalización del contrato. Habrá una mayor
intervención estatal ex post, asegurando prestaciones por
desempleo similares a las aplicables tras los contratos por tiempo
indefinido. Estas medidas, a las que se unen ciertas facilidades
en el alquiler de la vivienda o los créditos bancarios,
junto con los supuestos beneficios que estos nuevos contratos
pueden suponer para las empresas, han sido largamente argumentadas
por el gobierno y la patronal para apoyar las controvertidas reformas.
Se afirma que la reforma se inserta
en la línea de la llamada flexecurité (flexseguridad),
en imitación del modelo danés y las indicaciones
de la UE. Sin embargo, tal y como denuncian los sindicatos, las
prestaciones sociales francesas están lejos de alcanzar
las cotas danesas.
Durante los últimos meses, el
anuncio y aprobación del CPE, directamente dirigido a los
jóvenes, ha desatado una serie de contundentes protestas
conjuntas de sindicatos, organizaciones de estudiantes y partidos
políticos de izquierdas, de mayor intensidad que las provocadas
tras la adopción del CNE.
Con el CPE se profundiza en la línea
del anterior contrato, agravando la cuestión pues este
nuevo modelo instaura la inestabilidad laboral por la vía
normativa para el sector más afectado por la precariedad,
los jóvenes. Además, otorga ventajas a la generalidad
de las empresas y elimina así la diferencia hecha anteriormente
en el CNE entre pequeñas y grandes organizaciones que pretendía
justificar la existencia del contrato de nuevo empleo.
El CPE muestra que el verdadero objetivo
de las reformas es la eliminación general de la causalidad
del despido y la interdicción de la actividad judicial
en la revisión de las decisiones empresariales. Sin embargo,
como demuestra de nuevo la experiencia del CNE, la intervención
de los jueces no se ha restringido pues al ser despedidos sin
alegación de la causa, lejos de no recurrir el despido,
los trabajadores han acudido a los tribunales alegando la vulneración
de derechos fundamentales.
Éste es sin duda un nuevo paso
hacia el objetivo de desarmar un modelo social basado en relaciones
laborales estables, modelo que permite el ejercicio de los derechos
laborales tanto individuales como colectivos que fueron diseñados
en función de esa realidad. Las repercusiones de la inestabilidad
laboral en la sindicación y en el ejercicio de los derechos
colectivos es indudable, pero es igualmente cierta la repercusión
de la falta de identificación del trabajador con la empresa
en el rendimiento de ésta. Por tanto, el discurso de las
necesidades y las urgencias de la economía no justifica
estas medidas, aun cuando sean explícitamente respaldadas
por la patronal y por el FMI.
El ejemplo francés es uno más
en el conjunto de cambios que están afectando a la configuración
tradicional de las relaciones laborales. La necesidad de un nuevo
modelo parece imponerse pero, como está demostrando la
experiencia francesa, este nuevo modelo no puede hacerse de espaldas
a los trabajadores. El movimiento sindical y estudiantil francés
ha dado una vez más un ejemplo de capacidad de respuesta
y movilización.
Como mínimo ha conseguido una
primera victoria: el modelo de relaciones laborales está
siendo discutido públicamente y esto, per se, está
obligando al gobierno francés a justificar reiteradamente
las medidas adoptadas.
Adoración
Guamán
Colaboradora del CEPS