Conformación de
la Confederacion General de Trabajadores de Colombia -CGTD
Sentadas las Bases de la
Coordinadora Nacional Intersindical
Una perspectiva favorable
para el sindicalismo independiente fue desbrozada en Melgar, el
9 de febrero, por el 2° Encuentro Nacional; intersindical,
en que participaron la Federación de Trabajadores Metalúrgicos
-Fetramecol- filial de la CTC, y un buen número de sindicatos
Una perspectiva favorable para el sindicalismo
independiente fue desbrozada en Melgar, el 9 de febrero, por el
2° Encuentro Nacional; intersindical, en que participaron
la Federación de Trabajadores Metalúrgicos -Fetramecol-
filial de la CTC, y un buen número de sindicatos confederados.
Las organizaciones presentes decidieron por unanimidad sentar
las bases de una Coordinadora Nacional Intersindical.
Asistieron, por Fetramecol, Marco A.
Córdoba y Angel Orjuela; Agustín González,
Yesid García e Iván Toro, por el Comité Nacional
de Solidaridad; Jorge Santos, presidente de la USO; Jairo Gutiérrez,
presidente de Acción Sindical Antioqueña, ASA; Heberto
López, presidente de Sittelecom; Olger Forero, secretario
general de ACEB; Avelino Niño presidente de Sinucom; Gilberto
Marulanda, por el Comité Intersindical de Santander, y
directivos del sector metalmecánico. Tomaron parte las
deliberaciones voceros de Sindes, Anebre, la Asociación
Nacional Enfermeras, Sintrainc y Sintraceat General del Valle.
En la mesa directiva estuvieron, además, el doctor Fernando
Cepeda Ulloa, conocido ensayista y politólogo, y el compañero
Marcelo Torres, del MOIR.
Instaló el Encuentro Marco A.
Córdoba, con un llamado a intercambiar puntos de vista
sin prevenciones y con espíritu abierto. Posteriormente,
en su intervención central, Córdoba planteó
una posición “independiente de los centros internacionales
de poder", y exhortó al movimiento obrero a superar
la dispersión. Jorge Santos, presidente de la
USO, cerró el evento haciendo hincapié en la trascendencia
de la tarea acometida. Señaló que el proletariado
no podrá someter a la gran burguesía si no sabe
extraer de su propia experiencia las lecciones sobre la táctica
revolucionaria de la clase obrera. En tal sentido Jorge Santos
destacó el reciente acuerdo firmado en Telecom, que "significa
-dijo- un ejemplo positivo del correcto manejo de la táctica".
Se transcriben en seguida apartes relevantes de la Declaración
y Plataforma de Lucha aprobada por el 2° Encuentro de Melgar:
La división imperante en el movimiento
sindical colombiano, reflejada en la existencia de cuatro centrales
obreras, un vasto sector de sindicatos independientes y un gran
porcentaje de trabajadores no sindicalizados, es el resultado
de las políticas de los partidos tradicionales liberal
y conservador, que desde los inicios del proceso de organización
sindical han controlado ideológica y políticamente
importantes sectores del sindicalismo confederado. Un factor que
ha coadyuvado a la permanencia de esta situación en el
seno del obrerismo organizado es la contemporización de
la corriente sindical prosoviética con la política
burguesa en el movimiento obrero.
Sobre el Terrorismo
El proletariado colombiano ha sido ajeno al terrorismo y no ha
practicado métodos como el chantaje, la extorsión
y el secuestro, puesto que éstos se confunden con la delincuencia
común y le dan a la represión estatal excusas para
atacar y silenciar el descontento del pueblo. Estas prácticas
facilitan la acción de los explotadores y entorpecen la
labor educativa y organizativa de los explotados.
La Crisis Económica
La crisis por la que atraviesa la economía nacional es
el fruto de las seculares ataduras de nuestra producción
industrial y agrícola, a los intereses de los monopolios
nacionales y extranjeros, acentuadas por la política del
actual gobierno belisarista de acatamiento pleno a las "recomendaciones"
de los organismos financieros internacionales, tales como el Fondo
Monetario Internacional y el Banco Mundial, de descargar la quiebra
sobre las espaldas del pueblo trabajador.
La Unidad Sindical
Los trabajadores colombianos necesitan de la unidad del movimiento
sindical para lograr sus reivindicaciones y contribuir a la lucha
del pueblo. colombiano por la independencia nacional y contra
la oligarquía y el imperialismo. El proletariado necesita
una organización que lo aglutine nacionalmente, que pueda
defender sus conquistas, exigir sus derechos y fortalecer sus
luchas. Sin embargo, a la clase obrera bajo el yugo imperialista
y en la situación de esclavitud asalariada le resultó
muy difícil conseguir y consolidar una organización
sindical nacional. La débil influencia de las políticas
consecuentes, el predominio de la ideología burguesa, la
nefasta actividad de los agentes patronales, la conciliación
de la CSTC, el apoliticismo, han sido algunos de los obstáculos
más serios para que la clase obrera corone con éxito
éstas y otras tareas que históricamente le corresponden.
La unidad orgánica del movimiento sindical debe contemplar:
a.- La defensa irrestricta de los intereses inmediatos y estratégicos
del proletariado y demás sectores populares. Ello implica,
además de los conflictos por las reivindicaciones económicas
de los trabajadores y del comportamiento solidario con sus hermanos
de clase, la lucha por la liberación nacional y la revolución
social.
b.- La lucha por aislar y derrotar los
agentes patronales y gubernamentales enquistados en el movimiento
sindical y consecuencialmente, luchar contra el apoliticismo y
por la elevación del nivel político y cultural de
las masas trabajadoras.
c.- El fundamento básico organizativo
es la democracia sindical, es decir, la minoría debe someterse
a la mayoría y ésta debe respetar las opiniones
de aquella, preservando un ambiente propicio para la confrontación
de ideas en torno a la táctica y a la estrategia del movimiento
sindical.
d.- Apoyo a la unidad de acción
alrededor de las luchas concretas de los trabajadores, buscando
condiciones favorables para que sus batallas por las reivindicaciones
económicas y políticas culminen exitosamente.
e.-El respeto al derecho de los pueblos
a la autodeterminación nacional y la práctica de
la más amplia solidaridad internacional con los obreros
del mundo que sufren la opresión imperialista o la sojuzgación
del socialimperialismo soviético.
Convocatoria
Celebración del III Encuentro Nacional o Congreso Nacional
para dar paso a la conformación de una Coordinadora Nacional
Intersindical (CNI) que aglutine a los sectores que compartan
estos criterios y que se convierta en una alternativa independiente
de los centros de poder internacional. Para ello se constituye
un Comité Preparatorio encargado de fijarle fecha, organizarlo
y reglamentarlo conformado así:
Dirección Nacional:
Agustín González –CNSS-, Angel Orjuela Fetramecol,
Jorge Santos USO, Heberto López Sittelecom, Olger Forero
ACEB.
Comité Asesor:
Marco A. Córdoba, Yesid García, Iván Toro,
José Fernando Ocampo.
Publicado en TR 50, Febrero de 1985.
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Buscamos un Sindicalismo Nuevo, Beligerante
y Estudioso
Tribuna Roja. ¿Cuáles
son los orígenes de la antigua CTDC?
Mario de J. Valderrama: Voy a referirme a lo que la CTDC significó
en su momento, hasta convertirse en una alternativa, y explicaré
por qué se crea la confederación, que contribuyó
al proceso unitario de la actual CGTD.
Belisario Betancur impulsa, en palabras
de López Michelsen, una corriente política que desbordó
los votos del partido conservador. El fugaz éxito hace
soñar a Belisario, antiguo asesor de la UTC, con una organización
suprapartidista, el llamado Movimiento Nacional; y se mete en
la cabeza la idea de fortalecerlo partiendo de la estructura del
movimiento obrero. Parece como si inconscientemente hubiera querido
borrar el recuerdo amargo de la masacre de Santa Bárbara,
en 1963.
Pero Belisario se encuentra con una
realidad distinta, porque los dirigentes de la UTC y la CTC, en
su mayoría, siguen a los partidos; tradicionales.
La UTC venía mostrando su incapacidad
de liderazgo, por anquilosamiento y burocratismo. Además,
porque las clases dominantes solían brindarle una jugosa
cuota de poder. Bajo López, por ejemplo, el alcalde de
Bogotá, Gaitán Mahecha; le entregó a la UTC
casi todas las alcaldías menores. En ese entonces se habían
dispuesto las condiciones económicas que envician a la
dirigencia. A través de la famosa carta de intención,
firmada entre el Banco Interamericano de Desarrollo y la OEA,
conjuntamente con el gobierno, le giraron a las centrales 500
mil dólares, semilla del Banco de los Trabajadores, cuyos
directivos salieron de las filas de UTC y CTC.
Luego Turbay les dijo a las centrales:
ensayen traer taxis. Con semejante oferta logró debelar
el paro de 1979. Se importaron mil taxis de Corea y ya la lucha
en UTC y CTC no fue por fortalecer el movimiento sino por controlar
las millonarias ganancias.
Llega Belisario y resuelve nombrar como
ministro de Trabajo a Jorge Carrillo, con la mira puesta en el
movimiento suprapartidista de que hablaba al principio. Apoyándose
en sectores de la CTC y contando con la supuesta influencia de
su ministro, pretendió atraer lo que quedaba de la UTC
y constituir una nueva central que le ayudara a allanar el camino
hacia la reelección. El escamoteo del dinero del caso de
los taxis le sirvió a Carrillo de pretexto para armar un
escándalo y fundar después la CUT bajo su presidencia.
Detrás de todo estaba la CSTC, porque veía llegado
el momento de quedar al frente de una central única, como
lo planteaba el proyecto oficial. Entendíamos hacia dónde
iba el proyecto de Betancur y Carrillo.
Consideramos que era nuestro deber salvar
el sindicalismo democrático. Inicialmente, en Antioquia,
con 18 sindicatos se conforma una coordinadora, buscando evitar
el hundimiento de la UTC. Por fortuna, surge un fenómeno
que hoy debemos reconocer. Aparecen los dirigentes del Comité
Nacional Sindical de Solidaridad, CNSS, y con ellos se nos ocurre
crear la Unión Sindical Democrática, USD, en octubre
de 1987. El CNSS pone a la Acción Sindical Antioqueña,
ASA, al servicio del propósito unitario. Participan también
algunos sindicatos salidos de la Utrán.
En ese momento tan difícil yo
tenía la calidad de vicepresidente de la UTC. Cuando nos
hallábamos abocados a convocar el congreso de liquidación,
me enteré de que se efectuaban en Bogotá reuniones
entre algunos representantes de nuestra central, de la CTC, el
CNSS, Utraval y otras. Me invitaron y empecé contándoles
cuanto sucedió en Antioquia. Ahí teníamos
un buen modelo a seguir.
En tales reuniones se resolvió
crear la CTDC. Cabe resaltar la diferencia. Mientras la CUT surge
de unos acuerdos en palacio, la CTDC es fruto de numerosas asambleas,
realizadas a lo largo del país, por miles y miles de trabajadores.
La CTDC nace primero en la provincia. Cuando los delegados llegan
a Bogotá a fundarla, saben a qué vienen, porque
sus asambleas han discutido y aprobado los estatutos y la plataforma.
TR. ¿Quiénes fueron, entre
otros, los promotores de la unidad?
Mario de J. En esta historia tan tonificante vale la pena recordar
a algunas personas que cumplieron un destacado papel. Debe mencionarse
el nombre de Víctor Acosta, uno de los inspiradores de
la contienda. En una reunión dijo: "Si a la CUT la
formaron en palacio para liquidar a la UTC, echemos mano de lo
que queda de ésta para establecer un polo diferente a la
CUT y salvar el sindicalismo democrático". Señalamos
igualmente a Agustín González, del CNSS; a veteranos
de la UTC como Alfonso Vargas, José Torres, Santander Solano,
Hernando Baquero y el sacerdote Jaime Martínez; a exponentes
de la CTC como Rafael Torres, y a activistas independientes como
Marco A. Córdoba, Antonio Torres y José León
Ramírez. Y al mismo Manuel Felipe Hurtado, un convencido
de la unidad. Si Manuel Felipe no hubiese muerto, estoy seguro
de que la CTC también se habría fusionado a la CTDC.
De hecho, hicimos cuanto correspondía. A su sucesor, Apecides
Alvis, se le ofreció la presidencia de la nueva central.
TR. ¿Qué escollos hubieron de vencer?
Mario de J. Tropezamos naturalmente con mil dificultades. La USD
en Antioquia funcionaba en una pequeña oficina de cuatro
por cuatro, del sindicato de Telecom. Estos compañeros
nos aportaban el dinero para poder desarrollar las actividades.
Así se comenzó a cristalizar la federación,
hasta que terminamos en la sede de ASA. Hay un hecho curioso:
la UTC nació en Antioquia, con la Utrán. Y la CTDC
también arranca en Antioquia, con la USD.
No habíamos cumplido un año
desde el surgimiento de la USD cuando se materializa el proceso
nacional. Los hechos eran contundentes. Había tal urgencia
de aglutinar a las fuerzas democráticas, que por todas
partes brotaban gentes deseosas de contribuir. Al momento de fundarse,
sin sede, sin ayuda estatal, sin prebendas de la patronal, la
CTDC logra reunir a tantas fuerzas, que sólo es superada
en número por la CUT. Nos vimos obligados a abrir oficinas
provisionales en la sede de Fetramecol, cedidas por Marco A. Córdoba.
Hay un hecho que no tenemos por qué
ocultar. Contamos con el respaldo de las organizaciones sindicales
de la AFL-CIO y hasta con la simpatía de los asesores laborales
norteamericanos. Este fenómeno ocurre en el marco de la
pelea contra el socialimperialismo soviético; y desaparece
apenas se desmorona la URSS.
Antecedentes de la unidad
TR. ¿Qué hizo la CTDC en sus cuatro años
de vida?
Mario de J. Desde el mismo congreso de fundación invita
a las demás fuerzas a hacer parte de la unidad. Varias
organizaciones de la CUT responden al llamado. Lo que preocupa
a su comité ejecutivo es que nosotros, con una incipiente
infraestructura, empezamos a crecer poco a poco, incluso a costa
de ellos. Asimismo nos dedicamos a formar nuevas organizaciones.
En los primeros doce meses de vida abrimos más frentes
que la CUT en tres años. Lo cual demuestra que sí
teníamos el indeclinable propósito de unir a los
trabajadores colombianos alrededor de una propuesta democrática.
Que no era una aventura.
El país sindical empieza a beneficiarse
de nuestros cursos y seminarios. No para enseñar a hacer
asambleítas o a redactar estatutos, sino para discutir
la problemática nacional. Buscamos un sindicalismo nuevo,
beligerante, estudioso.
De otra parte, hemos insistido en una
táctica de lucha adecuada y acorde con el curso de los
acontecimientos. Así, unas veces hemos propuesto ceses
generales de actividades a favor de la soberanía y de la
producción, que por lo regular la CUT ha rechazado; y otras,
tuvimos que desenmascarar las engañosas intenciones de
vertientes a las cuales no les ha importado el fortalecimiento
de la clase obrera.´
Siempre reivindicamos principios inalienables
sobre el programa, la estructura del movimiento sindical, su política,
su acción. A pesar del llamado pluralismo ideológico,
no cejamos de defender los tales fundamentos. Cuando fuimos al
paro del 14 de noviembre de 1990, la central más grande
nos traicionó. La víspera, por la noche; se dedicaron
a amar a sus organizaciones y a decirles: "No se metan en
eso". En efecto, los sindicatos sancionados por el gobierno
fueron los nuestros, los mismos que mantuvieron la decisión
de ir al paro contra la apertura económica y la reforma
laboral.
Fuimos los primeros en Colombia y de
golpe los primeros en América Latina en lanzar una respuesta
firme y orientadora contra la apertura económica.
TR. ¿Sobre qué bases se
cimentó la unidad con la CGT, que dio origen a la CGTD?
Mario de J. El 15 de noviembre de 1990, Apecides Alvis, Julio
Roberto Gómez y yo, en representación de las tres
centrales que habían participado en el paro, nos reunimos
para hacer la evaluación. Invitamos a la CUT, pero no quiso
ir. Sabían que ellos eran los grandes responsables de que
el movimiento no hubiera tenido el éxito esperado. La CTDC
les propone a la CTC y a la CGT avanzar aún más
en la unidad. Ambas aceptan y allí mismo comienza la marcha.
No habíamos andado mucho trecho cuando Apecides Alvis se
retira. La CGT, en cambio, creía firmemente en la unidad.
Julio Roberto Gómez, un líder serio, responsable,
empeñó su palabra al afirmar que no se retiraría
de la mesa de negociaciones, mientras no cristalizara el acuerdo.
No olvidábamos la extraordinaria
experiencia vivida en la CTDC. Y entonces decidimos trasladar
el proceso a quien le competía, es decir, a las bases.
A lo largo y ancho del país se reunieron decenas de asambleas.
En ese extraordinario Primero; de Mayo de 1992, se reúnen
por aparte los congresos de la CTDC y la CGT y aprueban unánimemente
crear la CGTD.
La gente piensa, que la unidad fue fácil, regalada. Hubo
miembros de las dos centrales que no alcanzaron a llegar porque
su visión no les daba para tanto. En el congreso de constitución
de la CTDC, el 7 de agosto de 1988, aprobamos afiliamos a la ORIT
y a la CIOSL. Pero, por intrigas de la CUT y en especial del sector
liderado por Jorge Carrillo, beneficiario de los aportes de esas
organizaciones, comenzaron a sacarnos disculpas para no aceptar
nuestra petición. Más adelante, aquellas centrales
internacionales se declararon acérrimas enemigas de la
conformación de la CTDC. El único organismo que
a la sazón aceptaba mantener relaciones con la CTDC era
el Instituto Americano para el Desarrollo del Sindicalismo Libre,
dependiente la AFL-CIO, la federación de Estados Unidos.
Pero dichos contactos con el Instituto se rompieron a raíz
del hundimiento soviético y de la arremetida de Washington.
Ya estaba en marcha el acomodamiento
de las normas laborales en el mundo. Y en esto sí que hay
un pecado en materia grave. Quienes en ese momento adhirieron
a la CIOSL y a la ORIT -el caso del frente unitario dentro de
la CUT- terminaron pretendiendo frenar la protesta contra el gobierno
de Gaviria.
Los primeros que vamos en 1989 a la
OIT, en Ginebra, a dejar clara constancia de lo que, ocurre, somos
nosotros. Nuestras palabras caen en el vacío, pues ya se
empezaba a echar atrás lo obtenido por los trabajadores
en convenios internacionales. Se trata de una ofensiva mundial,
el Nuevo Orden Económico planteado por Reagan y Thatcher,
con arreglo al cual en nuestros países se debe abrir campo
a la inversión extranjera, mediante la disminución
sustancial de los salarios y prestaciones sociales.
TR. ¿Cuál ha sido la posición
de la CGTD frente a las medidas antiobreras del gobierno de Gaviria?
Mario de J. En los últimos cinco años la CGTD ha
mantenido una postura coherente en defensa de la soberanía
nacional y los derechos de los trabajadores, y en rechazo a las
políticas de los gobiernos. Ahora sí entendemos
por qué razón era tan mal visto ayer el surgimiento
de la CTDC y hoy la creación de la CGTD. Si observamos
los documentos desde 1988, ha sido una constante nuestra posición,
expresada públicamente a través de numerosas acciones
en contra de Gaviria. Cuando éstas no han surtido efecto
no obedece a que la CGTD las haya hecho abortar o fracasar, sino
a la actitud indolente, matrera y marrullera de otros sectores
sindicales.
La soberanía nacional está
siendo pisoteada por los gobiernos neoliberales, que reafirman
a América Latina como el patio trasero de Estados Unidos.
Lo demuestra en Colombia la suerte de Telecom.
Nunca en los últimos diez años el movimiento sindical
se había movilizado como en 1993 en solidaridad con los
trabajadores de Telecom que luchan con denuedo por la soberanía
del país.
Es lo que el gobierno ha castigado y por eso vemos a 16 compañeros
perseguidos por la justicia. Allí no existe ningún
delito. Se trata de una acción política contra la
clase obrera, para penalizar la osadía de haber enfrentado
con beligerancia al régimen.
Tenemos el orgullo de presentar a los colombianos una hoja de
vida combativa frente al neoliberalismo y al Nuevo Orden Económico
Internacional. Nuestros movimientos, por regla general, se han
visto rodeados de una gran opinión pública, que
asimila cómo se le miente, para adocenarla y hacer que
acepte sin chistar los dictámenes del Fondo Monetario Internacional
y el Banco Mundial.
Hemos respaldado las luchas de Fecode,
la Caja Agraria, el SENA, la USO, porque no nos guía el
criterio estrecho de que el movimiento se halle circunscrito a
nuestra sigla. Estamos dispuestos a acompañar solidariamente
a todo aquel que esté decidido a enfrentar a los heliotropos
del gavirismo.
Cuatro principios de la CGTD
TR. ¿Hasta dónde van sus controversias con la CUT?
Mario de J. Me decía un amigó en una carta que nosotros
estábamos muy alejados de los compañeros de la CUT.
Le respondí que muy tarde lo había descubierto.
No sólo estamos alejados; nos oponemos diametralmente a
sus métodos políticos y sindicales.
Nadie puede acusar al presidente de la CGTD de atentar contra
la unidad de los trabajadores. Por el contrario, siempre he tratado
de emplear un lenguaje fraternal, para no inferir heridas y despejar
posibilidades. Pero sí debo señalar aquí
con toda claridad que los intereses de la CUT no son los mismos
de los trabajadores. Allí se mueven diversas motivaciones
políticas, personales y progubernamentales; y una central
manejada con esos criterios no puede exhibir cohesión,
coherencia, ni mucho menos representar a cabalidad a los trabajadores.
Las organizaciones inscritas en la CUT reciben permanentemente
nuestro llamado a que revalúen su posición.
La CGTD tiene cuatro principios básicos y fundamentales.
La defensa de la soberanía nacional irrenunciable. La defensa
de la producción. Si estamos contra la apertura económica
es porque defendemos la producción nacional En tercer lugar,
la defensa de la causa de los trabajadores; y, finalmente, el
rechazo a todo método que no se encuadre dentro de los
lineamientos de la auténtica democracia sindical para dirimir
las controversias políticas o gremiales. Los cuatro puntos
explican nuestras divergencias con la CUT.
El mundo está empezando a poner
en salmuera la política de la apertura económica.
Europa reversa cada vez más hacia el proteccionismo. Sin
embargo, en Colombia vamos en contravía.
Alguien me comentaba que abogar por
la producción nacional, como lo pregona la CGTD, equivale
a hacer la apología de una patronal que no ha sido inteligente
en preservar la estructura básica de nuestras factorías,
ni se ha modernizado. ¿Por qué resguardamos la producción
nacional? Si no hay fábricas, ¿a qué trabajadores
vamos a representar? Obviamente lo que están buscando los
gobiernos es abaratar la mano de obra, destruir la industria y
promover el saqueo externo, para barrer el sindicalismo.
Los ecos de la devastación han
llegado hasta la OIT. Persiste una pugna entre los neoliberales
y los socialdemócratas, para llamarlos de alguna manera.
Por otro lado, la grave crisis que está viviendo la Internacional
Socialista es fruto también de dicha situación.
Más de la mitad de sus integrantes son neoliberales. Gobiernos
como el de Felipe González o Mitterrand, o el belga, embarcaron
a sus países en la mencionada tendencia. No resulta extraño
que a la CIOSL, influida por la Internacional, la veamos comprometida
con la apertura. Debido a eso se han agudizado las contradicciones
con nosotros.
En el X Congreso de la CLAT quedó
claro que nos oponemos al Nuevo Orden impuesto por el Banco Mundial
y el FMI; que rechazamos la apertura económica, y que estamos
comprometidos en la lucha frontal en pro de la soberanía,
la producción nacional, el pueblo y la clase obrera. Tales
puntos nos separan diametralmente de la ORTT y de la CIOSL.
La retardataria reforma del ISS
TR: ¿Qué opinión le merece la reforma a la
seguridad social que se adelanta en el Congreso?
Mario de J. Hemos rechazado el proyecto no por ser bueno lo que
tenemos, sino porque implica un retroceso. Hay que desvencijar
las normas laborales para que sean menos beneficiosas para el
trabajador. Y la reforma a la seguridad social hace parte de todo
esto.
¿Cuánto dinero vamos a
trasladar por tal concepto los trabajadores al sector financiero
privado? Cuatro billones de pesos. Y de ellos cerca de la mitad
corresponde al gobierno, que se encuentra endeudado con el ISS
y las cajas de previsión. Y no son calumnias de la oposición
sino cifras de la Contraloría. El año pasado el
sector financiero obtuvo 300 mil millones de pesos de utilidades.
Y en 1993, sólo en el primer semestre, ya han llegado casi
a esa cantidad. Pobrecitos los usureros. Como están tan
quebrados, hay que pasarles rápido la platita del Seguro
Social.
Hay muchos motivos para oponernos al
proyecto de ley 155. La reforma significa en realidad que terminaremos
los trabajadores entregando nuestros denarios a quienes nadan
en la abundancia. La clase obrera va a acabar siendo solidaria
con los de arriba.
En el movimiento sindical todo el mundo
quiere estar de párroco, en su sindicato, manejando un
grupito, un plieguito de peticiones y le importa un bledo lo que
pase más allá. Pero los problemas obreros afectan
a América Latina. En Brasil apreciamos los dos extremos.
De qué manera tan protuberante se nota la absoluta miseria
y, al otro lado, el carnaval de lo superfluo. El contraste, mayor
que el nuestro, es indignante, hiere. Va uno a Argentina o México
y encuentra lo mismo. Los jefes deben salir de la miopía,
deponer sus pequeños intereses, y pasar a los nacionales
y a los continentales. Se trata de la unión fraternal entre
los pueblos de América Latina. La intención de Estados
Unidos consiste en mantener separadas a nuestras naciones, cuyos
problemas son comunes, como nunca antes. No luce gratuito que
Menem gobierne la Argentina, ni don Carlos Andrés Pérez
lo haya hecho en Venezuela, ni Collor de Melo, ni Fujimori, ni
Gaviria aquí, ni Salinas de Gortari en México. Es
el mismo modelo, el mismo lenguaje, la misma academia.
La CLAT y la CMT
TR ¿En Sao Paulo estuvo sobre el tapete de las discusiones
la unidad continental de que usted nos habla?
Mario de J. En el X Congreso de la CLAT se puso de manifiesto
el deseo de unificar las batallas. Vale la pena recoger una anécdota
muy bonita. Trajeron el mensaje de los presos de Telecom en un
casete y el Congreso lo escuchó de pies, aplaudiéndolo
por más de cinco minutos. El pronunciamiento impacto al
Congreso, que lo tuvo en cuenta como bandera de resistencia.
No había nadie que, al encontrarse con un delegado colombiano,
no preguntara por Telecom. Ayer recibimos un fax del compañero
Mena, de Panamá, en que manifestaba su alegría porque
se hubiera aprobado el día continental de solidaridad con
los compañeros de Telecom, para el 14 de octubre. Y estoy
convencido de que el próximo Congreso de la CMT acogerá
este tipo de apoyos a los frentes que combaten.
Otro detalle significativo estriba en
la elección de Julio Roberto Gómez al comité
ejecutivo de la CLAT. La segunda votación unipersonal,
con 183 votos sobre 226.
El Congreso de la CMT pensaba realizarse
en Lomé, capital de la República de Togo, sobre
el golfo de Guinea, en África Ecuatorial. No obstante el
día en que se instala, ese país va a estar en paro
nacional en respaldo al movimiento que lideran Nelson Mandela
y el Consejo Nacional Africano. Por eso se ha trasladado a la
isla Mauricio, también en Africa.
TR ¿Cómo aprecia usted
las perspectivas de acción política de los trabajadores
colombianos?
Mario de J. Voy a empezar con una autocrítica. En el pasado
comité ejecutivo creamos un movimiento que se llama Colombia
Soberana. Y no hemos recogido mil firmas.
Desde luego, nunca me he opuesto a que
se creen agrupaciones políticas de esta índole.
El problema reside en que no hemos podido desentrañar ni
resolver la dicotomía dentro del movimiento obrero. Somos
capaces de ordenar un paro y la gente nos responde. Pero a la
hora de la gestión pública, los trabajadores se
rehúsan a hacerlo, o por una total apatía o por
el compromiso bipartidista. Hemos fallado en el lenguaje cuando
nos trasladamos al campo de la controversia entre las ideologías
y los programas. Entonces desaparece la consistencia, la verticalidad,
la originalidad, al presentar el proyecto.
Me preocupa que en toda una motivación
popular. En ello ha de desempeñar un importante papel nuestra
confederación. Pero la CGTD no puede decir: hoy somos partido
político y aquí están las listas para senado
y cámara.
De cualquier manera, el porvenir
de los trabajadores colombianos se ve cada vez mejor, y mucho
más en medio de la crisis. La clase obrera representa el
único destacamento organizado y que le queda al país.
Las demás fuerzas están llamadas a seguirlo.
TR 55, 16 Noviembre de 1993.