LAS CITAS DEL PRESIDENTE
MAO TSE-TUNG
EDICIONES EN LENGUAS EXTRANJERAS
PEKIN
Primera edición 1970
Segunda edición 1972
(2a impresión 1977)
PREFACIO A LA SEGUNDA EDICION DE CITAS DEL PRESIDENTE MAO TSE-TUNG
El camarada Mao Tse-tung es el
más grande marxista-leninista de nuestra época.
Ha heredado, defendido y desarrollado de manera genial y creadora
y en todos sus aspectos el marxismo-leninismo, elevándolo
a una etapa completamente nueva.
El pensamiento de Mao Tse-tung es el marxismo-leninismo de la
época en que el imperialismo se precipita hacia su ruina
total y el socialismo avanza hacia la victoria en el mundo entero.
Es una poderosa arma ideológica en la lucha contra el imperialismo;
es una poderosa arma ideológica en la lucha contra el revisionismo
y el dogmatismo. Es la guía para todo el trabajo del Partido,
el Ejército y el país.
Por tanto, la tarea más fundamental en el trabajo político-ideológico
de nuestro Partido es mantener siempre en alto la gran bandera
roja del pensamiento de Mao Tse-tung, armar a todo el pueblo con
el pensamiento de Mao Tse-tung y, en todo tipo de trabajo, colocar
resueltamente el pensamiento de Mao T se-tung en el puesto de
mando. Las vastas masas de obreros, campesinos y soldados, así
como de cuadros revolucionarios e intelectuales, deben asimilar
efectivamente el pensamiento de Mao Tse-tung. Es preciso que todos
estudien las obras del Presidente Mao, sigan sus enseñanzas,
actúen de acuerdo con sus instrucciones y sean buenos combatientes
del Presidente Mao.
Hay que estudiar las obras del Presidente Mao con el propósito
de resolver problemas determinados, estudiarlas y aplicarlas de
manera creadora, combinar estudio y aplicación, estudiar
primero lo que más se necesite para lograr de inmediato
resultados visibles y hacer los máximos esfuerzos por aplicar
lo aprendido. Para asimilar efectivamente el pensamiento de Mao
Tse-tung, es necesario estudiar una y otra vez los muchos conceptos
fundamentales del Presidente Mao; conviene aprender de memoria
sus frases clave, estudiarlas y aplicarlas reiteradamente. En
la prensa deben insertarse constantemente citas del Presidente
Mao de acuerdo con la realidad, para que la gente las estudie
y aplique. Las experiencias adquiridas en los últimos años
por las vastas masas en el estudio y aplicación creadores
de las obras del Presidente Mao demuestran que escoger y estudiar
citas del Presidente Mao con el propósito de resolver problemas
determinados es un buen método para estudiar el pensamiento
de Mao Tse-tung, método que facilita el logro inmediato
de resultados visibles.
Para ayudar a las grandes masas a estudiar aún mejor el
pensamiento de Mao Tse-tung, hemos escogido y compilado las presentes
Citas del Presidente Mao Tse-tung. Al organizar el estudio, las
diversas entidades deben hacer una selección de las citas
según las circunstancias, las tareas, Ia situación
ideológica de las masas y la situación del trabajo.
Nuestra gran Patria entra ahora en una nueva época en que
los obreros, campesinos y soldados dominan el marxismo-leninismo,
el pensamiento de Mao Tse-tung. Una vez dominado por las vastas
masas, el pensamiento de Mao Tse-tung se convierte en una fuerza
inagotable, en una bomba atómica espiritual de infinita
potencia. La edición en gran cantidad de Citas del Presidente
Mao Tse-tung constituye una importantísima medida para
que las grandes masas dominen el pensamiento de Mao Tse-tung y
para impulsar la revolucionarización de la mente de nuestro
pueblo. Esperamos que todos los camaradas estudien concienzuda
y tenazmente, promuevan un nuevo auge a escala nacional en el
estudio y aplicación creadores de las obras del Presidente
Mao y, bajo la gran bandera roja del pensamiento de Mao Tse-tung,
luchen por transformar nuestro país en una gran potencia
socialista con una agricultura, una industria, una ciencia y cultura
y una defensa nacional modernas.
I. EL PARTIDO COMUNISTA
La fuerza-núcleo que dirige nuestra cause es el Partido
Comunista de China.
La base teórica que guía nuestro pensamiento es
el marxismo-leninismo.
Discurso de apertura de la I Sesión de la Asamblea Popular
Nacional (primera legislatura) de la República Popular
China
(15 de septiembre de 1954).
Para hacer la revolución, se necesita un partido revolucionario.
Sin un partido revolucionario, sin un partido creado conforme
a la teoría revolucionaria marxista-leninista y al estilo
revolucionario marxista-leninista, es imposible conducir a la
clase obrera y las amplias masas populares a la victoria sobre
el imperialismo y sus lacayos.
Fuerzas revolucionarias del mundo, uníos,
Iuchad contra la agresión imperialista!
(noviembre de 1948),
Obras Escogidas t. IV.
Sin los esfuerzos del Partido Comunista de China, sin los comunistas
chinos como sostén del pueblo chino, es imposible alcanzar
la independencia y la liberación del país, su industrialización,
y la modernización de su agricultura.
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
El Partido Comunista de China es el núcleo dirigente del
pueblo chino. Sin este núcleo la cause del socialismo no
puede triunfar.
Discurso pronunciado en la recepción a todos
los delegados al III Congreso Nacional de la Liga
de la Juventud de la Nueva Democracia de China
(25 de mayo de 1957).
Un partido disciplinado, pertrechado con la teoría marxista-leninista
y que practica la autocrítica y se mantiene ligado a las
masas populares; un ejército dirigido por tal Partido;
un frente único de todas las clases revolucionarias y grupos
revolucionarios dirigido por tal Partido: éstas son las
tres armas principales con que hemos derrotado al enemigo.
Sobre la dictadura democrática popular
(30 de junio de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
Debemos tener confianza en las masas, debemos tener confianza
en el Partido. Estos son dos principios fundamentales. Si dudamos
de ellos, nada podremos cumplir.
Sobre el problema de la cooperativización agrícola
(31 de julio de 1955),
[Obras Escogidas, t. V].
Armado con la teoría e ideología marxista-leninistas,
el Partido Comunista de China ha aportado al pueblo chino un nuevo
estilo de trabajo, que consiste principalmente en integrar la
teoría con la práctica, mantener estrechos vínculos
con las masas populares y practicar la autocrítica.
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas t. III.
Ningún partido político puede conducir un gran movimiento
revolucionario a la victoria si no posee una teoría revolucionaria,
un conocimiento de la historia y una comprensión profunda
del movimiento práctico.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional
(octubre de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
El movimiento de rectificación es, como decíamos,
un amplio movimiento de educación marxista. Por rectificación
entendemos que todo el Partido estudia marxismo a través
de la crítica y la autocrítica. Podremos sin duda
aprender más marxismo en el curso del movimiento de rectificación.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido
Comunista de China sobre el Trabajo de Propaganda
(12 de marzo de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Es muy ardua tarea asegurar una vida mejor a los centenares de
millones de chinos y transformar nuestro país, atrasado
económica y culturalmente, en un país próspero,
poderoso y con elevado nivel cultural. Precisamente pare asumir
esta tarea con mayor competencia y trabajar mejor junto con todos
aquellos que, sin ser militantes del Partido, se mueven por altos
ideales y están decididos a hacer transformaciones, debemos
desplegar movimientos de rectificación tanto ahora como
en el futuro y desprendernos constantemente de todo lo que sea
erróneo.
Ibíd.
La política es el punto de partida de todas las acciones
prácticas de un partido revolucionario, y se manifiesta
en el proceso y el resultado final de sus acciones. Toda acción
de un partido revolucionario es la aplicación de su política.
Si no aplica una política correcta, aplica una errónea;
si no aplica determinada política de modo consciente, la
aplica a ciegas. Lo que llamamos experiencia es el proceso y el
resultado final de la aplicación de una política.
Sólo a través de la práctica del pueblo,
es decir, por la experiencia, se puede verificar si una política
es correcta o errónea y determinar hasta qué grado
lo es. Pero la práctica de los hombres, especialmente la
práctica de un partido revolucionario y de las masas revolucionarias,
está necesariamente ligada con una u otra política.
Por tanto, antes de emprender cualquier acción, debemos
explicar a los militantes del Partido y a las masas la política
que hemos formulado a la luz de las circunstancias dadas. De otro
modo, los militantes del Partido y las masas se apartarán
de la dirección de nuestra política, actuarán
a ciegas y aplicarán una política errónea.
Sobre la política concerniente a la industria y el comercio
(27 de febrero de 1948),
Obras Escogidas, t. IV.
Nuestro Partido ha formulado la línea general y la política
general de la revolución china, así como las líneas
específicas para el trabajo y las medidas políticas
concretas. Sin embargo, muchos camaradas recuerdan sólo
las líneas específicas para el trabajo y las medidas
políticas concretes, pero olvidan a menudo la línea
general y la política general del Partido. Si de verdad
las olvidamos, seremos revolucionarios ciegos, inmaduros y de
ideas confusas, y al aplicar una línea específica
para el trabajo y una medida política concreta, nos desorientaremos,
oscilaremos a izquierda y derecha, y perjudicaremos nuestro trabajo.
Discurso pronunciado en una conferencia de
cuadros de la región liberada de Shansí-Suiyuán
(1 de abril de 1948),
Obras Escogidas, t. IV.
La política y la táctica son la vida del Partido;
los camaradas dirigentes a todos los niveles deben prestar plena
atención a ellas y de ninguna manera mostrarse negligentes
a este respecto.
Circular sobre la situación
(20 de marzo de 1948),
Obras Escogidas, t. IV.
II. CLASES Y LUCHA DE CLASES
Las clases luchan, una clases salen victoriosas, otras quedan
eliminadas. Así es la historia, así es la historia
de la civilización de los últimos milenios. Interpretar
la historia desde este punto de vista es materialismo histórico;
sostener el punto de vista opuesto es idealismo histórico.
Desechar las ilusiones, prepararse para la lucha
(14 de agosto de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
En la sociedad de clases, cada persona existe como miembro de
determinada clase, y sodas las ideas, sin excepción, llevan
su sello de clase.
Acerca de la práctica
(julio de 1937),
Obras Escogidas, t. I.
Los cambios que se producen en la sociedad se deben principalmente
al desarrollo de sus contradicciones internas, es decir, las contradicciones
entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción,
entre las clases y entre lo viejo y lo nuevo. Es el desarrollo
de estas contradicciones lo que hace avanzar la sociedad e impulsa
la sustitución de la vieja sociedad por la nueva.
Sobre la contradicción
(agosto de 1937),
Obras Escogidas, t. I.
La despiadada explotación económica y la cruel opresión
política de los campesinos por la clase terrateniente,
los forzaron a alzarse en numerosas rebeliones contra la dominación
de ésta. (...) Las luchas de clase del campesinado, los
levantamientos campesinos y las guerras campesinas fueron la fuerza
motriz real del desarrollo histórico de la sociedad feudal
china.
La revolución china y el Partido Comunista de China
(diciembre de 1939),
Obras Escogidas, t. II.
La lucha nacional es, en último término, un problema
de la lucha de clases. Entre los blancos en los EE.UU., solo los
reaccionarios círculos dominantes son los que oprimen a
los negros. Ellos no representan en modo alguno a los obreros,
los campesinos, los intelectuales revolucionarios y otras personalidades
razonables que constituyen la aplastante mayoría de los
blancos.
Declaración de apoyo a los negros norteamericanos
en su justa lucha contra la discriminación racial
del imperialismo norteamericano
(8 de agosto de 1963).
A nosotros nos incumbe organizar al pueblo. En cuanto a los reaccionarios
chinos, nos incumbe a nosotros organizar al pueblo para derribarlos.
Con todo lo reaccionario ocurre igual: si no lo golpeas, no cae.
Esto es como barrer el suelo: por regla general, donde no llega
la escoba, el polvo no desaparece solo.
La situación y nuestra política después de
la
victoria en la Guerra de Resistencia contra el Japón
(13 de agosto de 1945),
Obras Escogidas, t. IV.
El enemigo no desaparecerá por sí solo. Ni los reaccionarios
chinos ni las fuerzas agresoras del imperialismo norteamericano
en China se retirarán por su propia voluntad del escenario
de la historia.
Llevar la revolución hasta el fin
(30 de diciembre de 1948)
Obras Escogidas, t. IV.
Hacer la revolución no es ofrecer un banquete, ni escribir
una obra, ni pintar un cuadro o hacer un bordado; no puede ser
tan elegante, tan pausada y fina, tan apacible, amable, cortés,
moderada y magnánima. Una revolución es una insurrección,
es un acto de violencia mediante el cual una clase derroca a otra.
Informe sobre la investigación del movimiento campesino
en Junán
(marzo de 1927)
Obras Escogidas, t. I.
Chiang Kai-shek trata siempre de arrebatar al pueblo cada átomo
de poder y cada átomo de sus conquistas. Y nosotros? Nuestra
política es responder medida por medida y luchar por cada
pulgada de terreno. Actuamos según él actúa.
El siempre trata de imponer la guerra al pueblo, con una espada
en la mano izquierda y otra en la derecha. Nosotros también
empuñamos espadas, siguiendo su ejemplo. (...) Como Chiang
Kai-shek está ahora afilando sus espadas, debemos afilar
las nuestras.
La situación y nuestra política después de
la
victoria en la Guerra de Resistencia contra el Japón
(13 de agosto de 1945)
Obras Escogidas t. IV.
Quiénes son nuestros enemigos y quiénes nuestros
amigos? Esta es una cuestión de importancia primordial
para la revolución. Todas las anteriores luchas revolucionarias
de China sólo obtuvieron magros resultados, esencialmente
porque los revolucionarios no supieron unirse con los verdaderos
amigos para atacar a los verdaderos enemigos. Un partido revolucionario
es el guía de las masas, y cuando las descamina, ninguna
revolución puede triunfar. A fin de conquistar con seguridad
la victoria en la revolución y no descaminar a las masas,
tenemos que cuidar de unirnos con nuestros verdaderos amigos para
atacar a nuestros verdaderos enemigos. Y para distinguir a los
amigos verdaderos de los verdaderos enemigos, tenemos que hacer
un análisis general del status económico de las
clases de la sociedad china y de sus respectivas actitudes hacia
la revolución.
Análisis de las clases de la sociedad china
(marzo de 1926)
Obras Escogidas, t. I.
Son nuestros enemigos todos aquellos que están confabulados
con el imperialismo: los caudillos militares, los burócratas,
la burguesía compradora, la clase de los grandes terratenientes
y el sector reaccionario de la intelectualidad subordinado a ellos.
El proletariado industrial es la fuerza dirigente de nuestra revolución.
Nuestros amigos más cercanos son el semiproletariado en
su totalidad y la pequeña burguesía. En cuanto a
la vacilante burguesía media, su ala derecha puede ser
nuestro enemigo, y su ala izquierda, nuestro amigo; pero debemos
mantenernos constantemente en guardia y no permitirle a esta que
cree confusión en nuestro frente.
Ibíd.
Quien tome partido por el pueblo revolucionario, es un revolucionario.
Quien tome partido por el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo
burocrático, es un contrarrevolucionario. Quien se coloque
al lado del pueblo revolucionario sólo de palabra, pero
no en los hechos, es un revolucionario de palabra. Quien se coloque
al lado del pueblo revolucionario tanto en los hechos como de
palabra, es un revolucionario en su más pleno sentido.
Discurso de clausura en la II Sesión del Primer Comité
Nacional
de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino
(23 de junio de 1950).
Sostengo que, para nosotros, es malo si una persona, partido,
ejército o escuela no es atacado por el enemigo, porque
eso significa que ha descendido al nivel del enemigo. Es bueno
si el enemigo nos ataca, porque eso prueba que hemos deslindado
los campos con él. Y mejor aún si el enemigo nos
ataca con furia y nos pinta de negro y carentes de toda virtud,
porque eso demuestra que no sólo hemos deslindado los campos
con él, sino que hemos alcanzado notables éxitos
en nuestro trabajo.
Ser atacado por el enemigo no es una cosa mala sino una cosa buena
(26 de mayo de 1939).
Debemos apoyar todo lo que el enemigo combata y oponernos a todo
lo que el enemigo apoye.
Entrevista con tres corresponsales de la Agencia Central
de Noticias y de los periódicos Saodang Bao y Xinmin Bao
(16 de septiembre de 1939),
Obras Escogidas, t. II.
Nuestra posición es la del proletariado y las masas populares.
Para los miembros del Partido Comunista, esto quiere decir que
deben adherirse a la posición del Partido, al espíritu
de Partido y a la política del Partido.
Intervenciones en el Foro de Yenán sobre Literatura y Arte
(mayo de 1942)
Obras Escogidas, t. III.
Después de eliminados los enemigos con fusiles, quedarán
aún los enemigos sin fusiles, quienes entablarán,
inevitablemente, una lucha a muerte contra nosotros; jamás
debemos subestimarlos. Si ahora no planteamos ni comprendemos
el problema de este modo, cometeremos errores muy graves.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central
elegido
en el VII Congreso Nacional del Partido Comunista de China
(5 de marzo de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
Los imperialistas y los reaccionarios del país jamás
se resignarán a su derrota; forcejearán hasta el
fin. Aun después de establecida la paz y el orden en todo
el país, se entregarán a labores de zapa y provocarán
disturbios en mil formas; tratarán a diario y en todo momento
de restaurar su Poder en China. Esto es inevitable y está
fuera de dude; nunca debemos relajar nuestra vigilancia.
Discurso de apertura en la I Sesión Plenaria de la
Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino
(21 de septiembre de 1949).
En China, aunque en lo fundamental se ha consumado la transformación
socialista de la propiedad y han terminado las vastas y tempestuosas
luchas de clase de las masas, características de los anteriores
períodos revolucionarios, subsisten remanentes de las clases
derrocadas: la clase terrateniente y la burguesía compradora;
subsiste la burguesía, y la transformación de la
pequeña burguesía sólo acaba de empezar.
La lucha de clases no ha terminado. La lucha de clases entre el
proletariado y la burguesía, entre las diferentes fuerzas
políticas y entre el proletariado y la burguesía
en el terreno ideológico, será aún larga,
tortuosa y a veces incluso muy enconada. El proletariado aspire
a transformar el universo según su concepción del
mundo, y la burguesía, según la suya. A este respecto,
aún no ha sido resuelta en definitiva la cuestión
de quién vencerá: el socialismo o el capitalismo.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Pasará un tiempo bastante largo antes de que se resuelva
la cuestión de quién vencerá a quién
en la lucha ideológica entre el socialismo y el capitalismo
en nuestro país. Esto se explica porque la influencia de
la burguesía y de los intelectuales provenientes de la
vieja sociedad subsistirá por un largo tiempo en nuestro
país, y así también su ideología de
clase. Quien no lo comprenda bien, o no lo comprenda en absoluto,
cometerá el más grave de los errores y pasará
por alto la necesidad de la lucha en el terreno ideológico.
En nuestro país, subsistirá por un largo tiempo
la ideología burguesa y pequeñoburguesa, la ideología
anti-marxista. Se ha establecido en lo fundamental el sistema
socialista. Hemos obtenido la victoria básica en la transformación
de la propiedad de los medios de producción, pero todavía
no hemos logrado la victoria complete en los frentes político
e ideológico. En el terreno ideológico, todavía
no se ha resuelto en definitiva la cuestión de quién
vencerá: el proletariado o la burguesía. Aún
debemos sostener una lucha prolongada contra la ideología
burguesa y pequeñoburguesa. Es erróneo ignorar esto
y abandonar la lucha ideológica. Todas las ideas erróneas,
todas las hierbas venenosas y todos los monstruos y demonios deben
ser sometidos a crítica; en ninguna circunstancia podemos
tolerar que cundan libremente. Sin embargo, Ia crítica
debe ser plenamente razonada, analítica y convincente,
y no burda, burocrática, metafísica o dogmática.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido
Comunista de China sobre el Trabajo de Propaganda
(12 de marzo de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Tanto el dogmatismo como el revisionismo son contrarios al marxismo.
Inevitablemente, el marxismo avanzará, progresará
con el desarrollo de la práctica y no permanecerá
estático. Quedaría sin vida si se estancara y se
estereotipara. No obstante, nunca se pueden violar los principios
básicos del marxismo; violarlos es cometer errores. Es
dogmatismo enfocar el marxismo desde el punto de vista metafísico
y considerarlo como algo rígido. Es revisionismo negar
los principios básicos del marxismo, la verdad universal
del marxismo. El revisionismo es una variedad de la ideología
burguesa. Los revisionistas intentan borrar lo que distingue al
socialismo del capitalismo, a la dictadura del proletariado de
la dictadura burguesa. Lo que preconizan no es, de hecho, la linea
socialista, sino la capitalista. En las circunstancias actuales,
el revisionismo es más pernicioso que el dogmatismo. Una
de nuestras importantes tareas presentes en el frente ideológico
es criticar el revisionismo.
Ibíd.
El revisionismo u oportunismo de derecha es una tendencia ideológica
burguesa; es más peligroso que el dogmatismo. Los revisionistas,
oportunistas de derecha, alaban de palabra el marxismo; también
atacan el dogmatismo, pero lo que atacan es precisamente la quintaesencia
del marxismo. Combaten o tergiversan el materialismo y la dialéctica;
combaten o intentan debilitar la dictadura democrática
popular y la dirección del Partido Comunista; combaten
o intentan debilitar la transformación y la construcción
socialistas. Incluso después de la victoria fundamental
de la revolución socialista en nuestro país, queda
todavía un cierto número de gentes que sueñan
con restaurar el sistema capitalista; estas gentes luchan contra
la clase obrera en todos los frentes, incluido el ideológico.
Y en esta lucha, tienen en los revisionistas a sus mejores asistentes.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
III. SOCIALISMO Y COMUNISMO
El comunismo es la ideología complete del proletariado
y, a la vez, un nuevo sistema social. Difieren de cualquier otra
ideología y sistema social, y son los más completos,
progresistas, revolucionarios y racionales de la historia humana.
La ideología y el sistema social del feudalismo ya pasaron
al museo de la Historia. La ideología y el sistema social
del capitalismo se ha convertido en piezas de museo en una parte
del mundo (la Unión Soviética), mientras que en
los demás países se asemejan al moribundo que se
extingue como el sol tras las colinas de Occidente, y pronto serán
también relegados al museo. Sólo la ideología
y el sistema social comunistas, llenos de juventud y vitalidad,
se extienden por todo el mundo con el ímpetu de una avalancha
y la fuerza de un rayo.
Sobre la nueva democracia
(enero de 1940)
Obras Escogidas, t II.
El sistema socialista terminará por reemplazar al sistema
capitalista: ésta es una ley objetiva, independiente de
la voluntad del hombre. Por mucho que los reaccionarios traten
de frenar la rueda de la historia, tarde o temprano se producirá
la revolución y, sin duda alguna, triunfara.
Discurso en la reunión del Soviet Supremo de
la URSS en conmemoración del 40 aniversario
de la Gran Revolución Socialista de Octubre
(6 de noviembre de 1957).
Los comunistas nunca ocultamos nuestras aspiraciones políticas.
Nuestro programa futuro o máximo es llevar a China a la
sociedad socialista y la comunista. Esto es definitivo y no admite
duda. El nombre de nuestro Partido y nuestra concepción
marxista del mundo indican de manera inequívoca este supremo
ideal pare el futuro, infinitamente bello y luminoso.
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945)
Obras Escogidas, t. III.
Tomado en su conjunto, el movimiento revolucionario chino dirigido
por el Partido Comunista de China abarca dos etapas: la revolución
democrática y la socialista. Se trata de dos procesos revolucionarios
esencialmente diferentes, y sólo después de consumado
el primero se puede emprender el segundo. La revolución
democrática es la preparación necesaria para la
revolución socialista y la revolución socialista
es la dirección inevitable para el desarrollo de la revolución
democrática. El objetivo final por el que luchan todos
los comunistas es la instauración completa de la sociedad
socialista y de la comunista.
La revolución china y el Partido Comunista de China
(diciembre de 1939),
Obras Escogidas, t. II.
La revolución socialista tiene por objetivo liberar las
fuerzas productivas. La transformación de la propiedad
individual en propiedad colectiva socialista dentro de la agricultura
y la artesanía, y de la propiedad capitalista en propiedad
socialista dentro de la industria y el comercio privados, libera
necesariamente y en gran medida las fuerzas productivas. Se crean
así las condiciones sociales para un inmenso desarrollo
de la producción industrial y agrícola.
Discurso ante la Conferencia Suprema de Estado
(25 de enero de 1956).
Estamos realizando no sólo una revolución en el
sistema social: la transformación de la propiedad privada
en propiedad social, sino también una revolución
en la técnica: la transformación de la producción
artesanal en producción moderna, mecanizada y en gran escala.
Ambas revoluciones se hallan ligadas entre sí. En la agricultura,
dadas las condiciones de nuestro país, la cooperativización
debe preceder al empleo de la gran maquinaria (en los países
capitalistas la agricultora se desarrolla de modo capitalista).
De ahí que en ningún cave podamos considerar la
industria y la agricultora, la industrialización socialista
y la transformación socialista de la agricultura, como
dos cosas separadas y aisladas una de otra, ni podamos destacar
una y subestimar la otra.
Sobre el problema de la cooperativización agrícola
(31 de julio de 1955),
[Obras Escogidas, t. V].
El nuevo sistema social acaba de establecerse y su consolidación
requiere tiempo. No se puede suponer que el nuevo sistema, junto
con establecerse, quede totalmente consolidado, cosa que es imposible.
Se irá consolidando paso a paso. Para su consolidación
definitiva, es necesario no sólo llevar a cabo la industrialización
socialista del país y perseverar en la revolución
socialista en el frente económico, sino también
realizar una lucha revolucionaria socialista y una educación
socialista constantes y arduas en los frentes político
e ideológico. Aparte de ello, se requiere la contribución
de diversos factores internacionales.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido
Comunista de China sobre el Trabajo de Propaganda
(12 de marzo de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
En China, la lucha para afianzar el sistema socialista, la lucha
para decidir si vencerá el socialismo o el capitalismo,
llevará todavía un período histórico
muy largo. Pero todos debemos comprender que el nuevo sistema,
el socialista, será consolidado ineluctablemente. Construiremos
un país socialista con una industria, una agricultura,
una ciencia y una cultura modernas.
Ibíd.
El número de intelectuales hostiles
a nuestro Estado es muy reducido. Les disgusta nuestro Estado,
la dictadura del proletariado, y suspiran por la vieja sociedad.
Cuando se les presenta la oportunidad, provocan disturbios e intentan
derrocar al Partido Comunista y restaurar la vieja China. Entre
el camino proletario y el burgués, entre el camino socialista
y el capitalista, optan tercamente por el última. Y como
este camino es impracticable, en realidad están dispuestos
a entregarse al imperialismo, al feudalismo y al capitalismo burocrático.
Estos individuos se encuentran en los círculos políticos,
industriales y comerciales, culturales y docentes, científico-tecnológicos
y religiosos, y son extremadamente reaccionarios.
Ibíd.
Problema serio es la educación del campesinado. La economía
campesina es dispersa, y la socialización de la agricultura,
a juzgar por la experiencia de la Unión Soviética,
requerirá un tiempo largo y un trabajo minucioso. Sin la
socialización de la agricultura, no habrá un socialismo
completo y sólido.
Sobre la dictadura democrática popular
(30 de junio de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
Debemos tener la convicción de que, primero, las grandes
masas campesinas están dispuestas a marchar paso a paso
por el camino socialista bajo la dirección del Partido,
y, segundo, el Partido es capaz de dirigir al campesinado por
este camino. Estos dos puntos constituyen la esencia de la cuestión,
la corriente principal.
Sobre el problema de la cooperativización agrícola
(31 de julio de 1955),
[Obras Escogidas, t. V].
Los organismos dirigentes de las cooperativas deben establecer
en su seno el predominio de los campesinos pobres y los nuevos
campesinos medios de la capa inferior, dejando como fuerza auxiliar
a los antiguos campesinos medios de la capa inferior y a los antiguos
y nuevos campesinos de la capa superior. Sólo así
se podrá, en conformidad con la política del partido,
alcanzar la unidad entre los campesinos pobres y los medios, consolidar
las cooperativas, fomentar la producción y llevar a cabo
correctamente la transformación socialista de todo el campo.
De otra manera, será imposible la unidad entre los campesinos
medios y los campesinos pobres, la consolidación de las
cooperativas, el desarrollo de la producción y la transformación
socialista de todo el campo.
Nota de introducción al artículo
"Cómo el predominio en la cooperativa agrícola
de
Wutang cantón de Kaoshan distrito de Changsha, pasó
de los campesinos medios a los campesinos pobres"
[Septiembre y diciembre de] (1955),
El auge socialista en el campo chino
[Obras Escogidas, t. V].
Es necesario unirse con los campesinos medios, y es erróneo
no hacerlo. Mas, en quién deben apoyarse la clase obrera
y el Partido Comunista en las zonas rurales para unirse con los
campesinos medios y llevar a cabo la transformación socialista
de todo el campo? Desde luego que únicamente en los campesinos
pobres. Así fue cuando se desplegó la lucha contra
los terratenientes y se realizó la reforma agraria, y así
es hoy, cuando se desarrolla la lucha contra los campesinos ricos
y los de más elementos capitalistas para llevar a cabo
la transformación socialista de la agricultora. En las
etapas iniciales de ambos períodos revolucionarios, los
campesinos medios se muestran vacilantes. Resuelven incorporarse
a la revolución sólo después de percibir
la tendencia general de los acontecimientos y el próximo
triunfo de la revolución. Los campesinos pobres deben trabajar
entre los campesinos medios y ganárselos, para que la revolución
vaya ampliándose de día en día hasta la victoria
final.
Nota de introducción al artículo
"La lección del surgimiento de la 'cooperativa de
los campesinos medios' y la 'cooperativa de los
campesinos pobres' en el distrito de Fúan"
[Septiembre y diciembre de](1955),
El auge socialista en el campo chino
[Obras Escogidas, t. V].
Entre los campesinos acomodados se observa una grave tendencia
al capitalismo. Esta tendencia se extenderá como una inundación
si descuidamos en lo más mínimo nuestro trabajo
político entre los campesinos, ya sea durante el movimiento
de cooperativización o durante un muy largo periodo posterior.
Nota de introducción al artículo
"Es necesario luchar resueltamente
contra la tendencia al capitalismo"
[Septiembre y diciembre de](1955),
El auge socialista en el campo chino
[Obras Escogidas, t. V].
El movimiento de cooperativización agrícola ha sido,
desde su comienzo mismo, una seria lucha ideológica y política.
No se puede crear ninguna cooperativa sin pasar por esta lucha.
Para poder construir un sistema social completamente nuevo en
el sitio del viejo sistema, hay que limpiar el lugar. Invariablemente,
los residuos de las viejas ideas que reflejan el viejo sistema
subsisten por largo tiempo en la conciencia de la gente, y no
ceden con facilidad. Una cooperativa, después de establecida,
tiene que pasar por muchas otras luchas antes de llegar a su consolidación.
Incluso entonces, puede fracasar apenas relaje sus esfuerzos.
Nota de introducción al artículo
"Una grave lección"
[Septiembre y diciembre de](1955),
El auge socialista en el campo chino
[Obras Escogidas, t. V].
Durante los últimos años, las fuerzas espontáneas
del capitalismo han venido aumentando diariamente en el campo;
en todas partes, han surgido nuevos campesinos ricos y muchos
campesinos medios acomodados procuran hacerse campesinos ricos.
Por otro lado, multitud de campesinos pobres siguen en la miseria
por escasez de medios de producción: algunos han endeudado
y otros han vendido su sierra o la han arrendado. Si se deja que
esta tendencia siga su curso, se irá agravando día
a día la polarización en el campo. Los campesinos
que hayan perdido su tierra y los que continúen en la pobreza,
se quejarán de que hacemos poco para salvarlos de la ruina
o ayudarlos a salir de las dificultades. También se sentirán
descontentos con nosotros los campesinos medios acomodados que
se dirigen hacia el capitalismo, pues jamás podremos satisfacer
sus demandas, a menos que, queramos emprender el camino capitalista.
En tales circunstancias, puede permanecer sólida la alianza
obrero-campesina? Claro que no. Este problema sólo puede
resolverse sobre una base nueva, lo cual significa efectuar paso
a paso la transformación socialista de toda la agricultura,
simultáneamente con la realización gradual de la
industrialización socialista y de la transformación
socialista de la artesanía y de la industria y el comercio
capitalistas. En otras palabras, significa realizar la cooperativización
y eliminar en el campo la economía de los campesinos ricos
y la economía individual, para que prospere conjuntamente
toda la población rural. Sostenemos que ésta es
la única manera de consolidar la alianza obrero-campesina.
Sobre el problema de la cooperativización agrícola
(31 de julio de 1955),
[Obras Escogidas, t. V].
Por planificación total entendemos una planificación
que tenga en cuenta a nuestros seiscientos millones de habitantes.
Al formular los planes, manejar los asuntos o considerar los problemas,
debemos partir del hecho de que China tiene una población
de seiscientos millones de personas, hecho que no podemos olvidar
jamás.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Además de la dirección del Partido, es factor decisivo
nuestra población de seiscientos millones. Más gente
significa mayor riqueza de ideas, más entusiasmo y más
energía. Las masas populares nunca han estado como ahora
tan animadas y tan llenas de audacia y combatividad.
Presentación de una cooperativa
(15 de abril de 1958).
Entre otras características de la población de seiscientos
millones de China, se destaca su pobreza y desnudez. Esta parece
una cosa malo, pero en realidad es buena. La pobreza impulse el
anhelo de cambio, de acción, de revolución. En una
hoja de papel en blanco, desnuda, se pueden escribir las palabras
más nuevas y hermosas y pintar los cuadros más originales
y bellos.
Ibíd.
Después de conquistada la victoria de la revolución
china en todo el país y resuelto el problema agrario, existirán
todavía dos contradicciones fundamentales en China. La
primera, de orden interno, es la contradicción entre la
clase obrera y la burguesía; la segunda, de orden externo,
en la contradicción entre China y los países imperialistas.
En consecuencia, luego de la victoria de la revolución
democrática popular, el Poder estatal de la república
popular dirigida por la clase obrera no debe debilitarse, sino
fortalecerse.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central
elegido
en el VII Congreso Nacional del Partido Comunista de China
(5 de marzo de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
No quieren ustedes abolir el Poder estatal? Si, queremos, pero
no ahora; no podemos hacerlo todavía.
Por qué? Porque aún existe el imperialismo, porque
aún existe la reacción interior, porque aún
hay clases en el país. Nuestra tarea actual es fortalecer
el aparato del Estado del pueblo -- principalmente el ejército
popular, la policía popular y los tribunales populares
-- a fin de consolidar la defensa nacional y proteger los intereses
del pueblo.
Sobre la dictadura democrática popular
(30 de junio de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
Nuestro Estado es una dictadura democrática popular dirigida
por la clase obrera y basada en la alianza obrero-campesina. Para
qué esta dictadura? Su primera función es reprimir,
dentro del país, a las clases y elementos reaccionarios,
a los explotadores que oponen resistencia a la revolución
socialista y a los que sabotean nuestra construcción socialista;
es decir, resolver las contradicciones internas entre nosotros
y el enemigo. Por ejemplo, entra en el radio de acción
de nuestra dictadura arrestar y condenar a cierto número
de elementos contrarrevolucionarios, y privar por un tiempo determinado
de derechos electorales y libertad de expresión a los terratenientes
y capitalistas burocráticos. Para mantener el orden público
y defender los intereses de las masas populares, es necesario
igualmente ejercer la dictadura sobre los ladrones, bandas de
malhechores y otros elementos perniciosos que alterar seriamente
el orden público. La segunda función de esta dictadura
es defender a nuestro país de la subversión y posible
agresión de los enemigos exteriores. En este caso, la dictadura
toma sobre sí la tarea de resolver la contradicción
externa entre nosotros y el enemigo. El objetivo de la dictadura
es proteger a todo el pueblo para que pueda dedicarse al trabajo
pacífico y transformar a China en un país socialista
con una industria, una agricultura, una ciencia y una cultura
modernas.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
La dictadura democrática popular necesita la dirección
de la clase obrera, porque la clase obrera es la más perspicaz,
la más desinteresada y la más consecuentemente revolucionaria.
Toda la historia de la revolución prueba que, sin la dirección
de la clase obrera, la revolución fracasa, y que, con su
dirección, la revolución triunfa.
Sobre la dictadura democrática popular
(30 de junio de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
La dictadura democrática popular se base en la alianza
de la clase obrera, el campesinado y la pequeña burguesía
urbana y, principalmente, en la alianza de los obreros y los campesinos,
porque estas dos clases constituyen del 80 al 90 por ciento de
la población de China. El derrocamiento del imperialismo
y de los reaccionarios kuomintanistas se debe principalmente a
la fuerza de estas dos clases. La transición de la nueva
democracia al socialismo depende principalmente de la alianza
de estas dos clases.
Ibíd.
La lucha de clases, la lucha por la producción y la experimentación
científica son los tres grandes movimientos revolucionarios
para construir un poderosos país socialista. Constituyen
una garantía real de que los comunistas se verán
libres del burocratismo e inmunes al revisionismo y el dogmatismo,
y permanecerán siempre invencibles; una garantía
segura de que el proletariado, en unión con las amplias
masas trabajadoras, podrá llevar adelante la dictadura
democrática. Si no se desplegaran estos movimientos y se
permitiera salir a escena a los terratenientes, campesinos ricos,
contrarrevolucionarios, elementos nocivos y monstruos y demonios,
mientras nuestros cuadros cerraran los ojos y muchos, en vez de
distinguir entre los enemigos y nosotros, llegaran hasta colaborar
con ellos y fueran corrompidos, divididos y desmoralizados por
ellos, y, en consecuencia, fueran arrastrados al campo enemigo
o los enemigos lograran infiltrarse en nuestras filas, y si muchos
de nuestros obreros, campesinos e intelectuales cayeran víctimas
de las tácticas blandas o duras del enemigo, entonces no
haría falta mucho tiempo, tal vez unos cuantos años,
o una década, o varias décadas a lo sumo, para que
se produjera fatalmente una restauración contrarrevolucionaria
a escala nacional, el partido marxista-leninista se transformara
en partido revisionista o en partido fascista, y toda China cambiara
de color.
Nota a los Siete buenos documentos de la provincia de Chechiang
acerca de la participación de los cuadros en el trabajo
manual
(9 de mayo de 1963),
citada en el artículo
"Acerca del falso comunismo de Jruschov
y sus lecciones históricas para el mundo."
La dictadura democrática popular emplea dos métodos.
Con los enemigos, emplea la dictadura, es decir, no les permite,
por el período que sea necesario, tomar parte en las actividades
políticas y los obliga a obedecer las leyes del Gobierno
Popular, a trabajar y a transformarse mediante el trabajo en gente
nueva. Con el pueblo, por el contrario, emplea la democracia y
no la coacción; es decir, le permite participar en las
actividades políticas y no lo obliga a hacer esto o aquello,
sino lo educa y persuade por medios democráticos.
Discurso de clausura en la II Sesión del Primer Comité
Nacional
de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino
(23 de junio de 1950).
Bajo la dirección del Partido Comunista, el pueblo chino
está desplegando un vigoroso movimiento de rectificación
a fin de lograr que el socialismo en nuestro país se desarrolle
rápidamente y sobre una base aún más sólida.
Se trata de un gran debate desplegado en la ciudad y el campo,
sobre cuestiones tales como el camino socialista frente al capitalista,
el sistema fundamental del Estado y sus importantes principios
políticos, el estilo de trabajo de los cuadros del Partido
y del Gobierno y el bienestar del pueblo, un debate a escala nacional
que se desarrolla en forma dirigida, libremente, presentando hechos
y argumentos, un debate con miras a resolver correctamente las
contradicciones reales en el seno del pueblo que exigen solución
inmediata. Este es un movimiento socialista por la autoeducación
y la autotransformación del pueblo.
Discurso en la reunión del Soviet Supremo de
la URSS en conmemoración del 40 aniversario
de la Gran Revolución Socialista de Octubre
(6 de noviembre de 1957).
La grandiosa labor de construcción nos plantea tareas extraordinariamente
arduas. Aunque nuestro Partido tiene más de diez millones
de militantes, ellos no constituyen sino una exigua minoría
de la población total del país. En nuestros organismos
estatales y otras instituciones públicas, una gran parte
del trabajo tenemos que confiarlo a trabajadores qué no
militan en el Partido. Si no sabemos apoyarnos en las masas populares,
si no sabemos colaborar con los trabajadores que no militan en
el Partido, no podremos cumplir bien nuestro trabajo. A la vez
que seguimos fortaleciendo la unidad de todo el Partido, debemos
continuar reforzando la unidad de todas las nacionalidades, clases
democráticas, partidos democráticos y organizaciones
populares, fortaleciendo y ampliando nuestro Frente Unico Democrático
Popular. En cualquier sector de nuestro trabajo, debemos eliminar
concienzudamente cualquier manifestación negativa que perjudique
la unidad entre el Partido y el pueblo.
Discurso de apertura en el VIII Congreso
Nacional del Partido Comunista de China
(15 de septiembre de 1956)
[Obras Escogidas, t. V].
IV. EL TRATAMIENTO CORRECTO
DE LAS CONTRADICCIONES
EN EL SENO DEL PUEBLO
Existen ante nosotros dos tipos de contradicciones sociales: contradicciones
entre nosotros y el enemigo y contradicciones en el seno del pueblo.
Estos dos tipos de contradicciones son de naturaleza completamente
distinta.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Para comprender acertadamente los dos diferentes tipos de contradicciones,
es necesario, ante todo, precisar qué se entiende por pueblo
y qué por enemigo. (...) En la etapa actual, período
de edificación del socialismo, integran el pueblo todas
las clases, capas y grupos sociales que aprueban y apoyan la causa
de la construcción socialista y participan en ella; son
enemigos del pueblo todas las fuerzas y grupos sociales que oponen
resistencia a la revolución socialista y se muestran hostiles
a la construcción socialista o la sabotean.
Ibíd.
En las condiciones actuales de China, las contradicciones en el
seno del pueblo comprenden las contradicciones dentro de la clase
obrera, dentro del campesinado y dentro de la intelectualidad;
las contradicciones entre la clase obrera y el campesinado, entre
los obreros y campesinos, por una parte, y los intelectuales,
por otra; las contradicciones entre la clase obrera y los demás
trabajadores, por una parte, y la burguesía nacional, por
otra; las contradicciones dentro de la burguesía nacional,
etc. Nuestro Gobierno Popular es un gobierno que representa realmente
los intereses del pueblo, un gobierno que sirve al pueblo. Sin
embargo, entre él y las mesas populares también
existen ciertas contradicciones. Estas incluyen las contradicciones
entre los intereses estatales, los intereses colectivos y los
intereses individuales, entre la democracia y el centralismo,
entre dirigentes y dirigidos, y entre el estilo burocrático
de trabajo de ciertos trabajadores gubernamentales y las masas.
Todas éstas también son contradicciones en el seno
del pueblo. Hablando en términos generales, las contradicciones
en el seno del pueblo existen sobre la base de la identidad fundamental
de los intereses de éste.
Ibíd.
Las contradicciones entre nosotros y el enemigo son antagónicas.
En el seno del pueblo, las contradicciones entre las masas trabajadoras
no son antagónicas, mientras que las contradicciones entre
la clase explotada y la explotadora, además de su aspecto
antagónico, tienen su aspecto no antagónico.
Ibíd.
Cómo juzgar, en el marco de la vida política de
nuestro pueblo, si son correctas o erróneas nuestras palabras
y actos? Consideramos que, con arreglo a los principios de nuestra
Constitución, la voluntad de la aplastante mayoría
de nuestro pueblo y las posiciones políticas comunes proclamadas
en varias ocasiones por los partidos y grupos políticos
de nuestro país, se pueden formular, en términos
generales, los siguientes criterios:
1) Las palabras y actos deben contribuir a unir, y no a dividir,
a los pueblos de nuestras distintas nacionalidades;
2) Deben favorecer, y no perjudicar, la transformación
y la construcción socialistas;
3) Deben contribuir a consolidar, y no a minar o debilitar, la
dictadura democrática popular;
4) Deben contribuir a afianzar, y no a socabar o debilitar, el
centralismo democrático;
5) Deben contribuir a fortalecer, y no a destacar o debilitar,
la dirección del Partido Comunista;
6) Deben favorecer, y no perjudicar, la unidad socialista internacional
y la unidad de los pueblos de todo el mundo amantes de la paz.
De estos seis criterios, los más importantes son el camino
socialista y la dirección del Partido.
Ibíd.
La eliminación de los contrarrevolucionarios es una lucha,
una contradicción, entre nosotros y el enemigo. Dentro
del pueblo, hay gentes que consideran esta cuestión desde
un punto de vista algo distinto. Dos tipos de personas tienen
criterios diferentes del nuestro. Las que, con una mentalidad
derechista, en vez dé establecer una distinción
entre nosotros y el enemigo, toman al enemigo por gente nuestra;
consideran amigos a los que las grandes masas miran como enemigos.
Las que, con una mentalidad izquierdista, exageran el alcance
de las contradicciones entre nosotros y el enemigo hasta el punto
de tomar como tales ciertas contradicciones en el seno del pueblo
y considerar contrarrevolucionarias a personas que en realidad
no lo son. Ambas concepciones son erróneas. Con ninguna
de ellas se puede tratar correctamente el problema de la eliminación
de los contrarrevolucionarios, ni apreciar en su justo valor nuestra
labor a este respecto.
Ibíd.
Las contradicciones cualitativamente diferentes sólo pueden
resolverse por métodos cualitativamente diferentes. Por
ejemplo: la contradicción entre el proletariado y la burguesía
se resuelve por medio de la revolución socialista; la contradicción
entre las masas populares y el sistema feudal, por medio de la
revolución democrática; la contradicción
entre las colonias y el imperialismo, por medio de la guerra revolucionaria
nacional ; la contradicción entre la clase obrera y el
campesinado en la sociedad socialista, por medio de la colectivización
y la mecanización de la agricultura; las contradicciones
en el seno del Partido Comunista, por medio de la crítica
y la autocrítica; la contradicción entre la sociedad
y la naturaleza, por medio del desarrollo de las fuerzas productivas.
(...) Resolver contradicciones diferentes por métodos diferentes
es un principio que los marxista-leninistas deben observar rigurosamente.
Sobre la contradicción
(agosto de 1937),
Obras Escogidas, t. I.
Las contradicciones entre nosotros y el enemigo y las existentes
en el seno del pueblo, por ser de diferente naturaleza, deben
resolverse por diferentes métodos. En pocas palabras, en
cuanto a las primeras, la cuestión es establecer una distinción
clara entre nosotros y el enemigo, y en cuanto a las segundas,
establecer una distinción precisa entre lo correcto y lo
erróneo. Por supuesto que distinguir entre nosotros y el
enemigo es también cuestión de distinguir entre
lo correcto y lo erróneo. Por ejemplo, la cuestión
de precisar quién tiene razón: nosotros o los reaccionarios
interiores y exteriores, el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo
burocrático, se refiere asimismo a distinguir entre lo
correcto y lo erróneo, pero se diferencia, por su naturaleza,
de las cuestiones relativas a lo correcto y lo erróneo
en el seno del pueblo.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Los problemas de carácter ideológico y los problemas
de controversia en el seno del pueblo, pueden resolverse únicamente
por el método democrático, por medio de la discusión,
la crítica, la persuasión y educación, y
no por métodos coactivos o represivos.
Ibíd.
A fin de poder dedicarse fructíferamente a la producción
y al estudio y vivir en un ambiente de orden, el pueblo exige
que su Gobierno y los dirigentes de la producción y de
las organizaciones culturales y educativas dicten apropiadas disposiciones
administrativas con carácter obligatorio. Es de sentido
común que sin ellas resulta imposible mantener el orden
público. Las órdenes administrativas y el método
de persuasión y educación se complementan mutuamente
en la solución de las contradicciones en el seno del pueblo.
Las disposiciones administrativas dictadas con el fin de mantener
el orden público, deben ir acompañadas de la persuasión
y educación, ya que, en muchos casos, aquéllas no
dan resultado por sí solas.
Ibíd.
La burguesía y la pequeña burguesía exteriorizarán
indefectiblemente su ideología. Se expresarán, obstinadamente
y por todos los medios posibles, en las cuestiones políticas
e ideológicas. No se puede esperar que no procedan así.
No debemos impedir mediante coacción que se manifiestan;
al contrario, debemos permitirles que lo hagan y, al mismo tiempo,
debatir con ellos y someterlos a una crítica adecuada.
Está fuera de dude que debemos criticar las ideas erróneas
de toda índole. Por supuesto que es inadmisible abstenerse
de criticar las ideas equivocadas, contemplar con indiferencia
cómo se difunden por todas partes y permitirles monopolizar
el mercado. Todo error debe ser criticado y toda hierba venenosa,
arrancada. Sin embargo, la crítica no ha de ser dogmática;
no hay que emplear el método metafísico, sino esforzarse
por aplicar el método dialéctico. Lo que se necesita
es análisis científico y argumentos plenamente convincentes.
Ibíd.
Es necesario criticar los defectos del pueblo, (...) pero al hacerlo,
debemos adoptar verdaderamente la posición del pueblo y
hablar llenos del ardiente deseo de protegerlo y educarlo. Tratar
a los camaradas como a enemigos es pasarse a la posición
del enemigo.
Intervenciones en el Foro de Yenán sobre Literatura y Arte
(mayo de 1942),
Obras Escogidas, t. III.
La contradicción y la lucha son universales y absolutas,
pero los métodos para resolver las contradicciones, esto
es, las formas de lucha, varían según el carácter
de las contradicciones. Algunas contradicciones tienen un carácter
antagónico abierto, mientras otras no. De acuerdo con el
desarrollo concreto de las cosas, algunas contradicciones, originalmente
no antagónicas, se desarrollan y transforman en antagónicas,
mientras otras, originalmente antagónicas, se desarrollan
y transforman en no antagónicas.
Sobre la contradicción
(agosto de 1937),
Obras Escogidas, t. I.
En circunstancias regulares, las contradicciones en el seno del
pueblo no son antagónicas. Sin embargo, pueden llegar a
serlo si no las tratamos como es debido o si aflojamos nuestra
vigilancia y nos adormecemos políticamente. En un país
socialista, semejante caso no pasa de ser, por lo común,
un fenómeno parcial y transitorio. Esto se explica porque
ya se ha abolido el sistema de explotación del hombre por
el hombre y los intereses del pueblo son, en lo fundamental, idénticos.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
En nuestro país, la contradicción entre la clase
obrera y la burguesía nacional pertenece a la categoría
de las contradicciones en el seno del pueblo. La lucha de clases
entre la clase obrera y la burguesía nacional es, en general,
una lucha de clases dentro de las filas del pueblo, porque la
burguesía nacional de China tiene un doble carácter.
En el período de la revolución democrático-burguesa,
su carácter era, por un lado, revolucionario y, por el
otro, conciliador. En el período de la revolución
socialista, uno de los aspectos de su carácter es la explotación
de la clase obrera para obtener ganancias, y el otro, su apoyo
a la Constitución y su disposición a aceptar la
transformación socialista. La burguesía nacional
se diferencia de los imperialistas, la clase terrateniente y la
burguesía burocrática. La contradicción entre
la clase obrera y la burguesía nacional, como contradicción
entre explotados y explotadores, es antagónica por naturaleza.
Sin embargo, en las condiciones concretes de China, esta contradicción
antagónica entre las dos clases, si la tratamos apropiadamente,
puede transformarse en no antagónica y ser resuelta por
medios pacíficos. Pero se convertirá en contradicción
entre nosotros y el enemigo si no la tratamos como es debido,
si no aplicamos la política de unirnos con la burguesía
nacional, criticarla y educarla, o si la burguesía nacional
no acepta esta política nuestra.
Ibíd.
La rebelión contrarrevolucionaria en Hungría, en
1956, es un caso en que los reaccionarios dentro de un país
socialista, en confabulación con los imperialistas y explotando
las contradicciones en el seno del pueblo, fomentaron disensiones
y provocaron desórdenes, en el intento de alcanzar sus
designios conspirativos. Merece la atención de todos esta
lección de los acontecimientos de Hungría.
Ibíd.
V. GUERRA Y PAZ
La guerra, que ha existido desde la aparición de la propiedad
privada y las clases, es la forma más alta de lucha para
resolver las contradicciones entre clases, naciones, Estados o
grupos políticos, cuando estas contradicciones han llegado
a una determinada etapa de su desarrollo.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China
(diciembre de 1936),
Obras Escogidas, t. I.
La guerra es la continuación de la política. En
este sentido, la guerra es política, y es en sí
misma una acción política. No ha habido jamás,
desde los tiempos antiguos, ninguna guerra que no tuviese un carácter
político. (...)
Pero la guerra tiene sus características peculiares, y
en este sentido, no es igual a la política en general.
La guerra es la continuación de la política por
otros medios. Cuando la política llega a cierta etapa de
su desarrollo, más allá de la cual no puede proseguir
por los medios habituales, estalla la guerra para barrer el obstáculo
del camino. (...) Cuando sea eliminado el obstáculo y conseguido
nuestro objetivo político, terminará la guerra.
Mientras no se elimine por completo el obstáculo, la guerra
tendrá que continuar hasta que se logre totalmente el objetivo.
(...) Se puede decir entonces que la política es guerra
sin derramamiento de sangre, en tanto que la guerra es política
con derramamiento de sangre.
Sobre la guerra prolongada
(mayo de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
La historia demuestra que las guerras se dividen en dos clases:
las justas y las injustas. Todas las guerras progresistas son
justas, y todas las que impiden el progreso son injustas. Los
comunistas nos oponemos a todas las guerras injustas, que impiden
el progreso, pero no estamos en contra de las guerras justas,
progresistas. Los comunistas, lejos de oponernos a estas últimas,
participamos activamente en ellas. En cuanto a las guerras injustas,
la Primera Guerra Mundial es un caso en que ambos bandos pelearon
por intereses imperialistas; por lo tanto, los comunistas del
mundo entero se opusieron resueltamente a ella. La forma de combatir
una guerra de este tipo es hacer cuanto se pueda por prevenirla
antes de que estalle y, si llega a estallar, oponer la guerra
a la guerra, oponer la guerra justa a la guerra injusta, siempre
que ello sea posible.
Ibíd.
En la sociedad de clases, las revoluciones y las guerras revolucionarias
son inevitables; sin ellas, es imposible realizar saltos en el
desarrollo social y derrocar a las clases dominantes reaccionarias
para que el pueblo conquiste el Poder.
Sobre la contradicción
(agosto de 1937),
Obras Escogidas, t. I.
La guerra revolucionaria es una antitoxina, que no sólo
destruirá el veneno del enemigo, sino que también
nos depurará de toda inmundicia. Toda guerra justa, revolucionaria,
está dotada de una fuerza inmensa, capaz de transformar
muchas cosas o abrir el camino a su transformación. La
guerra chino-japonesa transformará a China y al Japón.
Siempre que China persista en la Guerra de Resistencia y en el
frente único, el viejo Japón será convertido
en un nuevo Japón, y la vieja China, en una nueva China,
y tanto en China como en el Japón hombres y cosas se transformarán
en el curso de esta guerra y después de ella.
Sobre la guerra prolongada
(mayo de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
Todos los comunistas tienen que comprender esta verdad: El Poder
nace del fusil.
Problemas de la guerra y de la estrategia
(6 de noviembre de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
La tarea central y la forma más alta de toda revolución
es la tome del Poder por medio de la fuerza armada, es decir,
la solución del problema por medio de la guerra. Este principio
marxista-leninista de la revolución tiene validez universal,
tanto en China como en los demás países.
Ibíd.
Sin la lucha armada, en China no habrá lugar para el proletariado,
ni para el pueblo, ni para el Partido Comunista, y la revolución
no podrá triunfar. Es en medio de guerras revolucionarias
que nuestro Partido se ha desarrollado, consolidado y bolchevizado
en los dieciocho años pasados; sin la lucha armada, el
Partido Comunista no habría llegado a ser lo que es hoy.
Ningún camarada del Partido debe olvidar jamás esta
experiencia que hemos pagado con sangre.
Presentación de 'El Comunista'
(4 de octubre de 1939),
Obras Escogidas, t. II.
Según la teoría marxista del Estado, el ejército
es el principal componente del Poder estatal. Quienquiera que
desee tomar el Poder estatal y retenerlo, tiene que contar con
un poderoso ejército. Cierta gente nos ridiculiza calificándonos
de partidarios de la teoría de la omnipotencia de la guerra.
Sí, somos partidarios de la teoría de la omnipotencia
de la guerra revolucionaria; eso no es malo; es bueno, marxista.
Con sus fusiles, los comunistas rusos crearon el socialismo. Nosotros
crearemos una república democrática. La experiencia
de la lucha de clases en la era del imperialismo nos demuestra
que sólo mediante la fuerza del fusil la clase obrera y
las demás masas trabajadoras pueden derrotar a la burguesía
y la clase terrateniente armadas; en este sentido cabe afirmar
que sólo con el fusil se puede transformar el mundo entero.
Problemas de la guerra y de la estrategia
(6 de noviembre de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
Somos partidarios de la abolición de la guerra; no deseamos
la guerra. Pero la guerra sólo se puede abolir mediante
la guerra. Para acabar con los fusiles, se debe empuñar
el fusil.
Ibíd.
La guerra, ese monstruo de matanza entre los hombres, será
finalmente liquidada, en un futuro no lejano, por el progreso
de la sociedad humano. Pero sólo hay un medio para eliminarla:
oponer la guerra a la guerra, oponer la guerra revolucionaria
a la guerra contrarrevolucionaria, oponer la guerra revolucionaria
nacional a la guerra contrarrevolucionaria nacional y oponer la
guerra revolucionaria de clase a la guerra contrarrevolucionaria
de clase. (...) Cuando la sociedad humana llegue a una etapa en
que sean eliminados las clases y los Estados, ya no habrá
guerras, contrarrevolucionarias o revolucionarias, injustas o
justas. Esa será la era de la paz eterna para la humanidad.
Al estudiar las leyes de la guerra revolucionaria partimos de
la aspiración a eliminar todas las guerras. He aquí
la línea divisoria entre nosotros, los comunistas, y todas
las clases explotadoras.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China
(diciembre de 1936),
Obras Escogidas, t. I.
Nuestro país y los demás países socialistas
necesitan la paz; también la necesitan los pueblos de todos
los países del mundo. Los únicos que ansían
la guerra y no quieren la paz son los grupos del capital monopolista
del puñado de países imperialistas, que se enriquecen
con la agresión.
Discurso de apertura en el VIII Congreso
Nacional del Partido Comunista de China
(15 de septiembre de 1956)
[Obras Escogidas, t. V].
Para lograr una paz duradera en todo el mundo debemos continuar
desarrollando nuestra amistad y colaboración con todos
los países hermanos del campo socialista y reforzar nuestra
unidad con todos los países amantes de la paz. Tenemos
que esforzarnos por establecer relaciones diplomáticas
normales, sobre la base del respeto reciproco a la integridad
territorial y a la soberanía de la igualdad de derechos
y del provecho mutuo, con todos los países que deseen vivir
en paz con nosotros. Tenemos que prestar activo apoyo al movimiento
de liberación e independencia nacionales en los países
de Asia, Africa y América Latina, así como al movimiento
por la paz y a las luchas justas de todos los países del
mundo.
Ibíd.
En cuanto a los países imperialistas, debemos unirnos también
con sus pueblos y esforzarnos por coexistir pacíficamente
con estos países, comerciar con ellos y conjurar toda posible
guerra. Sin embargo, de ningún modo debemos abrigar ideas
ilusorias respecto a ellos.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Deseamos la paz. Sin embargo, si el imperialismo se empeña
en desencadenar una guerra, no tendremos otra alternativa que
tomar la decisión de combatir hasta el final y reemprender
después nuestra construcción. Si se teme la guerra
todos los días, qué hacer cuando ésta finalmente
se produzca? Primeramente, he dicho que el viento del Este prevalece
sobre el viento del Oeste y que la guerra no estallará,
y ahora agrego esta explicación acerca de la situación
que surgirá en caso de estallar la guerra. De este modo,
ambas posibilidades han sido tomadas en cuenta.
Intervención en la Conferencia de Representantes
de los Partidos Comunistas y Obreros de Moscú
(18 de noviembre de 1957).
En todos los países se discute ahora si estallará
o no una tercera guerra mundial. Frente a esta cuestión,
también debemos estar espiritualmente preparados y examinarla
de modo analítico. Estamos resueltamente por la paz y contra
la guerra. No obstante, si los imperialistas insisten en desencadenar
una guerra, no debemos sentir temor. Nuestra actitud ante este
asunto es la misma que ante cualquier otro desorden: en primer
lugar, estamos en contra, en segundo, no lo tememos. Después
de la Primera Guerra Mundial apareció la Unión Soviética,
con doscientos millones de habitantes; después de la Segunda
Guerra Mundial surgió el campo socialista, que abarca a
novecientos millones de seres. Puede afirmarse que si, a pesar
de todo, los imperialistas desencadenan una tercera guerra mundial,
otros centenares de millones pasarán inevitablemente al
lado del socialismo, y a los imperialistas no les quedará
ya mucho espacio en el mundo; incluso es probable que se derrumbe
por completo todo el sistema imperialista.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Provocar disturbios, fracasar, volver a provocar disturbios, fracasar
de nuevo, y así hasta la ruina: ésta es la lógica
de los imperialistas y de todos los reaccionarios del mundo frente
a la causa del pueblo, y nunca marcharán en contra de esta
lógica. Esta es una ley marxista. Cuando decimos que el
imperialismo es feroz, queremos decir que su naturaleza nunca
cambiará, que los imperialistas nunca dejarán de
lado sus cuchillas de carnicero ni se convertirán jamás
en Budas, y así hasta su ruina.
Luchar, fracasar, volver a luchar, fracasar de nuevo volver otra
vez a luchar, y así hasta la victoria: ésta es la
lógica del pueblo, y él tampoco marchará
jamás en contra de ella. Esta es otra ley marxista. La
revolución del pueblo ruso siguió esta ley, y la
ha seguido también la revolución del pueblo chino.
Desechar las ilusiones, prepararse para la lucha
(14 de agosto de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
La victoria de ningún modo debe hacernos relajar la vigilancia
ante las frenéticas maquinaciones de los imperialistas
y sus lacayos, que tratan de tomar venganza. Quienquiera que relaje
la vigilancia quedará desarmado políticamente y
se verá reducido a una posición pasiva.
Discurso pronunciado en la Reunión Preparatoria
de la Nueva Conferencia Consultiva Política
(15 de junio de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
Los imperialistas y sus lacayos, los reaccionarios chinos, no
se resignarán a su derrota en esta tierra nuestra.
Seguirán confabulándose para combatir al pueblo
chino por todos los medios posibles. Por ejemplo, enviarán
subrepticiamente sus agentes a nuestro país para sembrar
discordias y provocar disturbios. Eso es indudable; jamás
se olvidarán de hacerlo. Otro ejemplo: los imperialistas
instigarán a los reaccionarios chinos, e incluso les brindarán
el concurso de sus propias fuerzas, para bloquear los puertos
de China. Esto lo harán siempre que les sea posible. Además,
si aún ansían aventuras, enviarán parte de
sus tropas a invadir u hostigar nuestras zonas fronterizas, cosa
que tampoco es imposible. Todo esto debemos tenerlo plenamente
en cuenta.
El mundo progresa y el futuro es brillante; nadie puede cambiar
esta tendencia general de la historia. Debemos realizar entre
el pueblo una propaganda constante sobre los progresos del mundo
y su futuro luminoso, para que adquiera confianza en la victoria.
Sobre las negociaciones de Chungching
(17 de octubre de 1945),
Obras Escogidas, t. IV.
Los mandos y combatientes del Ejército Popular de Liberación
de ningún modo deben relajar ni en lo más mínimo
su voluntad de combate; toda idea que tienda a relajar la voluntad
de combate o a subestimar al enemigo, es errónea.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central
elegido
en el VII Congreso Nacional del Partido Comunista de China
(5 de marzo de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
VI. EL IMPERIALISMO Y TODOS LOS REACCIONARIOS
SON TIGRES DE PAPEL
Todos los reaccionarios son tigres de papel. Parecen terribles,
pero en realidad no son tan poderosos. Visto en perspectiva, no
son los reaccionarios sino el pueblo quien es realmente poderoso.
Conversación con la corresponsal
norteamericana Anna Louise Strong
(agosto de 1946),
Obras Escogidas, t. IV.
Así como en el mundo no hay nada sin doble naturaleza (ésta
es la ley de la unidad de los contrarios), también el imperialismo
y todos los reaccionarios tienen un doble carácter: son
a la vez tigres auténticos y tigres de papel. En la historia,
antes de conquistar el Poder y durante algún tiempo después
de haberlo conquistado, la clase de los esclavistas, la clase
terrateniente feudal y la burguesía eran vigorosas, revolucionarias
y progresistas; eran tigres auténticos. Pero, con el tiempo,
como sus contrarios -- la clase de los esclavos, el campesinado
y el proletariado -- crecían y se fortalecían gradualmente,
luchaban contra ellas y se volvían más y más
formidables, estas clases gobernantes se transformaron poco a
poco en su reverso, se transformaron en reaccionarias en retrógradas,
en tigres de papel, y finalmente fueron derrocadas, o serán
derrocadas, por el pueblo. Las clases reaccionarias, retrógradas
y decadentes conservaban este doble carácter incluso en
la lucha a muerte que el pueblo sostenía contra ellas.
Por una parte, eran tigres auténticos, devoraban a la gente,
la devoraban por millones y decenas de millones. La causa de la
lucha popular atravesaba un período de dificultades y penalidades
y un camino lleno de recodos. En China, para destruir la dominación
del imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático
el pueblo chino necesitó más de cien años
y perdió decenas de millones de vidas antes de lograr la
victoria en 1949. Miren! No eran tigres vivos, tigres de hierro,
tigres auténticos? Sin embargo, al final se transformaron
en tigres de papel, tigres muertos, tigres de requesón
de soya. Estos son hechos históricos. No ha visto u oído
contar la gente tales hechos? En verdad ha habido millares y decenas
de millares de ellos! Millares y decenas de millares! Por lo tanto,
el imperialismo y todos los reaccionarios, mirados en su esencia,
en perspectiva, desde el punto de vista estratégico, deben
ser considerados como lo que son: tigres de papel. En esto se
base nuestro concepto estratégico. Por otra parte, también
son tigres vivos, tigres de hierro, tigres auténticos,
que devoran a la gente. En esto se base nuestro concepto táctico.
Intervención en la reunión del buro Político
del Comité Central
del Partido Comunista de China, celebrada en Wuchang
(1° de diciembre de 1958),
véase la nota explicativa a la
Conversación con la corresponsal
norteamericana Anna Louise Strong
Obras Escogidas, t. IV.
He dicho que todos los reaccionarios, tenidos por fuertes, no
son más que tigres de papel. La razón es que viven
divorciados del pueblo. Miren! No era Hitler un tigre de papel?
No fue acaso derribado? También dije que el zar de Rusia,
el emperador de China y el imperialismo japonés fueron
todos tigres de papel. Como saben ustedes, todos ellos han sido
derribados. El imperialismo norteamericano no ha sido derribado
aún y tiene la bomba atómica. Estoy seguro de que
asimismo será derribado. También es un tigre de
papel.
Intervención en la Conferencia de Representantes
de los Partidos Comunistas y Obreros de Moscú
(18 de noviembre de 1957).
Levantar una piedra para dejarla caer sobre los propios pies es
un dicho con que los chinos describimos el comportamiento de ciertos
estúpidos. Los reaccionarios de todos los países
pertenecen a esta especie de estúpidos. En fin de cuentas,
sus persecuciones contra el pueblo revolucionario no sirven sino
para ampliar e intensificar aún más las revoluciones
populares. Acaso las persecuciones del zar de Rusia y Chiang Kai-shek
contra los pueblos revolucionarios no cumplieron precisamente
esta función propulsora en las grandes revoluciones rusa
y china?
Discurso en la reunión del Soviet Supremo de
la URSS en conmemoración del 40 aniversario
de la Gran Revolución Socialista de Octubre
(6 de noviembre de 1957).
El imperialismo norteamericano invadió Taiwán, territorio
de nuestro país, y lo ocupa desde hace ya nueve años.
Recientemente, ha enviado sus fuerzas armadas a invadir y ocupar
el Líbano. Los EE.UU. han establecido, a lo largo del mundo,
centenares de bases militares en un gran número de países.
El territorio chino de Taiwán, el Líbano y todas
las bases militares de los EE.UU. en territorios extranjeros son
como dogales echados al cuello del imperialismo norteamericano.
Son los mismos norteamericanos, y nadie más, quienes fabricaron
esos dogales, se los echaron al cuello y entregaron los extremos
de las sogas al pueblo chino, a los pueblos árabes y a
los demás pueblos del mundo, que aman la paz y se oponen
a la agresión. Mientras más tiempo permanezcan en
esos lugares los agresores norteamericanos, más irán
apretándose los dogales en torno a su cuello.
Discurso en la Conferencia Suprema de Estado
(8 de septiembre de 1958).
El imperialismo no vivirá mucho porque perpetra toda clase
de infamias. Sostiene con obstinación a los reaccionarios
de los distintos países, hostiles a los pueblos. Ocupa
por la fuerza muchas colonias, semicolonias y bases militares.
Amenaza la paz con una guerra atómica. De esta manera,
forzada por el imperialismo, más del 90 por ciento de la
población mundial se está alzando o se alzará
en masa a la lucha contra él. Pero el imperialismo aún
está vivo; todavía hace y deshace en Asia, Africa
y América Latina. En el mundo occidental, los imperialistas
siguen oprimiendo a las masas populares de sus propios países.
Esta situación ha de cambiar. Es tarea de los pueblos del
mundo entero poner término a la agresión y opresión
que realiza el imperialismo, principalmente el imperialismo norteamericano.
Entrevista con un corresponsal de la Agencia de Noticias Sinjua
(29 de septiembre de 1958).
Con su despótica actuación en todas partes, el imperialismo
norteamericano se ha convertido en el enemigo de los pueblos del
mundo y se ha aislado cada vez más. Nadie que se niegue
a ser esclavo se dejará atemorizar por las bombas atómicas
y de hidrógeno en manos de los imperialistas norteamericanos.
La marejada de indignación de los pueblos del mundo entero
contra los agresores norteamericanos es irresistible. La lucha
de los pueblos del mundo contra el imperialismo norteamericano
y sus lacayos logrará indefectiblemente victorias aún
mayores.
Declaraciones de apoyo al pueblo panameño en su justa
lucha patriótica contra el imperialismo norteamericano
(12 de enero de 1964).
Si los grupos del capital monopolista de los EE.UU. se obstinan
en llevar adelante su política de agresión y guerra,
llegará inevitablemente el día en que sean ahorcados
por los pueblos del mundo. Igual suerte correrán los cómplices
de los EE.UU.
Discurso en la Conferencia Suprema de Estado
(8 de septiembre de 1958).
En el curso de un largo período hemos llegado a formarnos
este concepto para la lucha contra el enemigo: estratégicamente,
debemos desdeñar a todos nuestros enemigos, pero tácticamente,
debemos tomarlos muy en serio. Es decir, al considerar el todo,
debemos despreciar al enemigo, pero tenerlo muy en cuenta en cada
una de las cuestiones concretes. Si no despreciamos al enemigo
al considerar el todo, caeremos en el error de oportunismo. Marx
y Engels no eran más que dos personas, pero ya en su tiempo
declararon que el capitalismo seria derribado en todo el mundo.
Sin embargo, al enfrentar las cuestiones concretes y a cada uno
de los enemigos en particular, si no los tomamos muy en serio,
cometeremos el error de aventurerismo. En la guerra, las batallas
sólo pueden ser dadas una por una y las fuerzas enemigas,
aniquiladas parte por parte. Las fábricas sólo pueden
construirse una a una. Los campesinos sólo pueden arar
la tierra parcela por parcela. Incluso al comer pasa lo mismo.
Desde el punto de vista estratégico, tenemos en poco el
comer una comida: estamos seguros de poder terminarla. Pero en
el proceso concreto de comer, lo hacemos bocado por bocado. No
podemos engullir toda una comida de un golpe. Esto se llama solución
por partes. Y en la literatura militar se llama destruir las fuerzas
enemigas por separado.
Intervención en la Conferencia de Representantes
de los Partidos Comunistas y Obreros de Moscú
(18 de noviembre de 1957).
Estimo que la situación internacional ha llegado ahora
a un nuevo punto de viraje. Actualmente hay dos vientos en el
mundo: el viento del Este y el viento del Oeste. Reza un dicho
chino: O el viento del Este prevalece sobre el del Oeste, o el
viento del Oeste prevalece sobre el del Este. Creo que la situación
actual se caracteriza por que el viento del Este prevalece sobre
el viento del Oeste. Es decir, las fuerzas del socialismo ya han
llegado a ser abrumadoramente superiores a las del imperialismo.
Ibíd.
VII. ATREVERSE A LUCHAR
Y A CONQUISTAR LA VICTORIA
Pueblos de todo el mundo, uníos y derrotad a los agresores
norteamericanos y a todos sus lacayos! Pueblos de todo el mundo,
tened coraje, atreveos a luchar, desafiad las dificultades y avanzad
en oleadas. Así el mundo entero pertenecerá a los
pueblos. Los monstruos de toda especie serán liquidados.
Declaración en apoyo al pueblo del Congo (L)
contra la agresión de Los EE.UU.
(28 de noviembre de 1964).
El Partido Comunista de China, habiendo hecho una apreciación
serene de la situación internacional y nacional a la luz
de la ciencia del marxismo-leninismo, comprendía que todos
los ataques de los reaccionarios internos y externos no sólo
debían sino que podían ser desbaratados. Al aparecer
en el cielo nubarrones oscuros, señalamos que esto no era
sino un fenómeno temporal, que la oscuridad pasaría
pronto y saldría el sol.
La situación actual y nuestras tareas
(25 de diciembre de 1947),
Obras Escogidas, t. IV.
En la historia de la humanidad, toda fuerza reaccionaria a punto
de perecer se lanza invariablemente a una última y desesperada
embestida contra las fuerzas revolucionarias; a menudo, algunos
revolucionarios se dejan engañar durante cierto tiempo
por este poderío aparente que encubre las entrañas
podridas, y no logran ver el hecho esencial de que el enemigo
se aproxima a su fin, en tanto que ellos mismos se acercan a la
victoria.
El punto de viraje en la Segunda Guerra Mundial
(12 de octubre de 1942),
Obras Escogidas, t. III.
Si ellos (el Kuomintang) combaten, los liquidaremos definitivamente.
Así es como se presentan las cosas: si nos atacan y los
destruimos, se sentirán satisfechos; si los destruimos
un poco, un poco satisfechos; si los destruimos más, más
satisfechos todavía; si los destruimos por completo, completamente
satisfechos. Los problemas de China son complejos, y nuestros
cerebros deben funcionar también con cierta complejidad.
Si nos atacan, combatiremos en respuesta; combatiremos para conquistar
la paz.
Sobre las negociaciones de Chungching
(17 de octubre de 1945),
Obras Escogidas, t. IV.
Si el enemigo nos ataca y las condiciones son favorables para
combatirlo, nuestro Partido actuará ciertamente en defensa
propia para liquidarlo resuelta, definitiva, cabal y totalmente
( no lanzarse al combate temerariamente, sino con la seguridad
de vencer). De ningún modo debemos dejarnos intimidar par
la arrogancia de los reaccionarios.
Circular del Comité Central del Partido Comunista de
China sobre Las negociaciones de paz con el Kuomintang
(26 de agosto de 1945),
Obras Escogidas, t. IV.
En lo que concierne a nuestro deseo, no quisiéramos combatir
ni un solo día. Pero si las circunstancias nos obligan
a luchar, podemos hacerlo hasta el fin.
Conversación con la corresponsal
norteamericana Anna Louise Strong
(agosto de 1946),
Obras Escogidas, t. IV.
Estamos por la paz. Pero, mientras el imperialismo norteamericano
no renuncie a sus arrogantes e irrazonables exigencias, ni a sus
designios siniestros de extender la agresión, la única
decisión posible para el pueblo chino es continuar la lucha
al lado del pueblo coreano. No es que seamos belicistas. Estamos
dispuestos a poner fin a la guerra inmediatamente y dejar los
demás problemas para resolverlos más tarde. Pero
el imperialismo norteamericano no quiere hacerlo así. Pues
bien, que continúe el combate! Estamos preparados para
combatir al imperialismo norteamericano cuantos años desee,
combatirlo hasta que quiera parar, hasta la victoria completa
de los pueblos chino y coreano.
Discurso pronunciado en la IV Sesión del Primer Comité
Nacional
de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino
(7 de febrero de 1953).
Debemos extirpar de nuestras files toda idea que sea expresión
de flaqueza e impotencia. Es erróneo todo punto de vista
que sobreestime la fuerza del enemigo y subestime la del pueblo.
La situación actual y nuestras tareas
(25 de diciembre de 1947),
Obras Escogidas, t. IV.
Los pueblos y naciones oprimidos no deben, en modo alguno, confiar
su liberación a la sensatez del imperialismo y sus lacayos.
Sólo podrán lograr la victoria fortaleciendo su
unidad y perseverando en su lucha.
Declaración contra la agresión al Sur de Vietnam
y la matanza
de su pueblo por la camarilla EE.UU.-Ngo Dinh Diem
(29 de agosto de 1963).
Sea cual fuere el momento en que estalle esta guerra civil de
amplitud nacional, debemos encontrarnos bien preparados. Si se
produce pronto, digamos mañana por la mañana, también
tenemos que estar preparados. Ese es el primer punto. En la actual
situación internacional y nacional es posible que durante
algún tiempo la guerra civil se mantenga limitada y con
un carácter local. Ese es el segundo punto. Para lo primero
debemos prepararnos, lo segundo es lo que existe desde hace tiempo.
En resumen, debemos estar preparados. Si lo estamos, podremos
afrontar apropiadamente toda clase de situaciones complicadas.
La situación y nuestra política después de
la
victoria en la Guerra de Resistencia contra el Japón
(13 de agosto de 1945),
Obras Escogidas, t. IV.
VIII. LA GUERRA POPULAR
La guerra revolucionaria es la guerra de las masas, y sólo
puede realizarse movilizando a las masas y apoyándose en
ellas.
Preocupémonos par el bienestar de las masas,
prestemos atención a nuestros métodos de trabajo
(27 de enero de 1934),
Obras Escogidas, t. I.
Cuál es la verdadera muralla de hierro? Son las masas,
los millones y millones de hombres que apoyan con toda sinceridad
la revolución. Esta es la verdadera muralla de hierro,
que ninguna fuerza podrá romper, podrá en absoluto
romper. La contrarrevolución no logrará destruirnos;
por el contrario, nosotros la destruiremos a ella. Uniendo a los
millones y millones de hombres del pueblo en torno al gobierno
revolucionario y desarrollando nuestra guerra revolucionaria,
podremos aniquilar toda contrarrevolución y tomar el Poder
en toda China.
Ibíd.
El más rico manantial de fuerza para librar la guerra está
en las masas populares. El Japón se atreve a atropellarnos
principalmente porque las masas populares de China no están
organizadas. Cuando este defecto sea superado, el agresor japonés
se verá rodeado por los centenares de millones de hombres
de nuestro pueblo en pie, y, como un búfalo salvaje que
irrumpe en un cerco de fuego, se estremecerá de pavor a
nuestras solas voces y morirá abrasado en las llamas.
Sobre la guerra prolongada
(mayo de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
Como los imperialistas cometen tantos atropellos contra nosotros,
tenemos que tratarlos con toda seriedad. No solamente debemos
poseer un poderoso ejército regular, sino también
organizar contingentes de milicia popular en todas partes, de
modo que los imperialistas, en caso de agredirnos, difícilmente
puedan moverse un solo palmo en nuestro país.
Entrevista con un corresponsal de la Agencia de Noticias Sinjua
(29 de septiembre de 1958).
Desde el punto de vista de la guerra revolucionaria en su conjunto,
la guerra de guerrillas populares y las operaciones del Ejército
Rojo, que es la fuerza principal, se complementan como las dos
manos del hombre. Contar sólo con la fuerza principal,
o sea, el Ejército Rojo, sin desarrollar la guerra popular
de guerrillas, significaría luchar con una solo mano. En
términos concretas, y especialmente desde el punto de vista
de las operaciones militares, cuando hablamos de la población
de la base de apoyo como un factor, queremos decir que contamos
con un pueblo armada. Esta es la razón fundamental por
la cual el enemigo considera peligroso aproximarse a nuestra base
de apoyo.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China
(diciembre de 1936),
Obras Escogidas, t. I.
No cabe duda que el desenlace de una guerra está determinado
principalmente por las condiciones militares, políticos,
económicas y naturales en que se encuentra cada una de
las dos partes beligerantes. Pero no sólo por ellas; está
determinado también por la capacidad subjetiva de las partes
beligerantes para dirigir la guerra. Un jefe militar no puede
pretender ganar la guerra traspasando los limites impuestos por
las condiciones materiales, pero si puede y debe esforzarse par
vencer dentro de tales límites. El escenario de acción
para un jefe militar está construido sobre las condiciones
materiales objetivas, pero en este escenario puede dirigir magnificas
acciones de épica grandiosidad.
Ibíd.
El objetivo de la guerra no es otro que conservar las fuerzas
propias y destruir las enemigas (destruir las fuerzas enemigas
significa desarmarlas o privarlas de su capacidad para resistir,
y no significa aniquilarlas todas físicamente). En las
guerras antiguas, se usaban la lanza y el escudo: la lanza para
atacar y destruir las fuerzas enemigas, y el escudo para defenderse
y conservarse a si mismo. Hasta hoy, las armas no son más
que una extensión de la lanza y el escudo. El bombardero,
la ametralladora, el cañón de largo alcance y los
gases tóxicos son desarrollos de la lanza, en tanto que
el refugio antiaéreo, el casco de acero, las defensas de
hormigón y la careta antigás, lo son del escudo.
El tanque es una nueva arma que combina las funciones de la lanza
y el escudo. El ataque es el medio principal para destruir las
fuerzas enemigas, pero no se puede prescindir de la defensa. El
ataque se realiza con el objetivo inmediato de aniquilar las fuerzas
del enemigo, pero al mismo tiempo para conservar las fuerzas propias,
porque si no aniquilas al enemigo, serás aniquilado. La
defensa tiene como objetivo inmediato conservar las fuerzas propias,
pero al mismo tiempo es un media de complementar el ataque o prepararse
para pasar al ataque. La retirada pertenece a la categoría
de la defensa y es una continuación de ésta, en
tanto que la persecución es una continuación del
ataque. Hay que señalar que la destrucción de las
fuerzas enemigas es el objetivo primario de la guerra y la conservación
de las fuerzas propias, el secundario, porque sólo se puede
conservar eficazmente las fuerzas propias destruyendo las enemigas
en gran número. Por lo tanto, el ataque, como media principal
para destruir las fuerzas del enemigo, es lo primario, en tanto
que la defensa, como media auxiliar para destruir las fuerzas
enemigas y como uno de los medios para conservar las fuerzas propias,
es lo secundario. Es cierto que en la práctica de la guerra,
la defensa desempeña el papel principal en muchas ocasiones,
mientras que en las demás lo desempeña el ataque,
pero si la guerra se considera en su conjunto, el ataque sigue
siendo lo primario.
Sobre la guerra prolongada
(mayo de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
Todos los principios orientadores de las operaciones militares
provienen de un solo principio básico: esforzarse al máximo
par conservar las fuerzas propias y destruir las del enemigo.
(...) Cómo explicar entonces la promoción del espíritu
heroico de autosacrificio en la guerra? Toda guerra impone un
precio, a veces sumamente elevado. No se contradice esto con el
principio de conservar las fuerzas propias? En rigor no hay contradicción
alguna; para decirlo con mayor exactitud, los dos aspectos son
contrarios que se complementan. Porque el sacrificio es necesario
no sólo para aniquilar las fuerzas del enemigo, sino también
para conservar las propias; la no conservación (sacrificio
o pago del precio) parcial y temporal es indispensable para la
conservación permanente de las fuerzas propias en su conjunto.
De este principio básico se desprende la serie de principios
que guían todas las operaciones militares, desde los principios
de tiro (ponerse a cubierto para conservarse y emplear al máximo
la potencia de fuego para aniquilar al enemigo) hasta los principios
estratégicos: todos ellos están impregnados del
espíritu de ese principio fundamental. Todos los principios
relativos a la técnica militar, a la táctica, a
las campañas y a la estrategia, están orientados
a asegurar la realización de este principio básico.
El principio de conservar las propias fuerzas y destruir las del
enemigo es la base de todos los principios militares.
Problemas estratégicos de la guerra de guerrillas contra
el Japón
(mayo de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
He aquí nuestros principios militares:
1. Asestar golpes primero a las fuerzas enemigas dispersas y aisladas,
y luego a las fuerzas enemigas concentradas y poderosas.
2. Tomar primero las ciudades pequeñas y medianas y las
vastas zonas rurales, y luego las grandes ciudades.
3. Tener por objetivo principal el aniquilamiento de la fuerza
viva del enemigo y no el mantenimiento o conquista de ciudades
o territorios. El mantenimiento o conquista de una ciudad o un
territorio es el resultado del aniquilamiento de la fuerza viva
del enemigo, y, a menudo, una ciudad o territorio puede ser mantenido
o conquistado en definitiva sólo después de cambiar
de manos repetidas veces.
4. En cada batalla, concentrar fuerzas absolutamente superiores
(dos, tres, cuatro y en ocasiones hasta cinco o seis veces las
fuerzas del enemigo), cercar totalmente las fuerzas enemigas y
procurar aniquilarlas por completo, sin dejar que nadie se escape
de la red. En circunstancias especiales, usar el método
de asestar golpes demoledores al enemigo, esto es, concentrar
todas nuestras fuerzas para hacer un ataque frontal y un ataque
sobre uno o ambos flancos del enemigo, con el propósito
de aniquilar una parte de sus tropas y desbaratar la otra, de
modo que nuestro ejército pueda trasladar rápidamente
sus fuerzas para aplastar otras tropas enemigas. Hacer lo posible
par evitar las batallas de desgaste, en las que lo ganado no compensa
lo perdido o sólo resulta equivalente. De este modo, aunque
somos inferiores en el conjunto (hablando en términos numéricos),
somos absolutamente superiores en cada caso y en cada batalla
concreta, y esto nos asegura la victoria en las batallas. Con
el tiempo, llegaremos a ser superiores en el conjunto y finalmente
liquidaremos a todas las fuerzas enemigas.
5. No dar ninguna batalla sin preparación, ni dar ninguna
batalla sin tener la seguridad de ganarla; hacer todos los esfuerzos
para estar bien preparados para cada batalla, hacer todo lo posible
para que la correlación existente entre las condiciones
del enemigo y las nuestras nos asegure la victoria.
6. Poner en pleno juego nuestro estilo de lucha: valentía
en el combate, espíritu de sacrificio, desprecio a la fatiga
y tenacidad en los combates continuos (es decir, entablar combates
sucesivos en un corto lapso y sin tomar repose).
7. Esforzarse por aniquilar al enemigo en la guerra de maniobras.
Al mismo tiempo, dar importancia a la táctica de ataque
a posiciones con el propósito de apoderarse de los puntos
fortificados y ciudades en manos del enemigo.
8. Con respecto a la toma de las ciudades, apoderarse resueltamente
de todos los puntos fortificados y ciudades débilmente
defendidas por el enemigo. Apoderarse, en el momento conveniente
y si las circunstancias lo permiten, de todos los puntos fortificados
y ciudades que el enemigo defienda con medianas fuerzas. En cuanto
a los puntos fortificados y ciudades poderosamente defendidos
por el enemigo, tomarlos cuando las condiciones para ello hayan
madurado.
9. Reforzar nuestro ejército con todas las armas y la mayor
parte de los hombres capturados al enemigo. La fuente principal
de los recursos humanos y materiales para nuestro ejército
está en el frente.
10. Aprovechar bien el intervalo entre dos campañas para
que nuestras tropas descansen, se adiestren y consoliden. Los
períodos de descanso, adiestramiento y consolidación
no deben, en general, ser muy prolongados para no dar, hasta donde
sea posible, ningún respiro al enemigo.
Estos son los principales métodos que emplea el Ejército
Popular de Liberación para derrotar a Chiang Kai-shek.
Han sido forjados por el Ejército Popular de Liberación
en largos años de lucha contra los enemigos nacionales
y extranjeros, y corresponden completamente a nuestra situación
actual. (...) Nuestra estrategia y táctica se basan en
la guerra popular y ningún ejército antipopular
puede utilizarlas.
La situación actual y nuestras tareas
(25 de diciembre de 1947),
Obras Escogidas, t. IV.
Sin preparación, la superioridad de fuerzas no es superioridad
real ni puede haber tampoco iniciativa. Sabiendo esta verdad,
una fuerza inferior pero bien preparada, a menudo puede derrotar
a una fuerza enemiga superior mediante ataques por sorpresa.
Sobre la guerra prolongada
(mayo de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
IX. EL EJERCITO POPULAR
Sin un ejército popular, nada tendrá el pueblo.
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
Este ejército es fuerte porque todos sus hombres poseen
una disciplina consciente; ellos se han unido y luchan, no por
los intereses privados de unos cuantos individuos o de un estrecho
grupo, sino por los intereses de las amplias masas populares y
de toda la nación. El único propósito de
este ejército es mantenerse firmemente junta al pueblo
chino y servirlo de todo corazón.
Ibíd.
El Ejército Rojo de China es una organización armada
que ejecuta las tareas políticas de la revolución.
Especialmente en el momento actual, el Ejército Rojo de
ningún modo debe limitarse a combatir; además de
combatir para destruir las fuerzas militares del enemigo, debe
tomar sobre sí importantes tareas, tales como hacer propaganda
entre las masas, organizar a las masas, armarlas, ayudarlas a
establecer el Poder revolucionario, y hasta establecer organizaciones
del Partido Comunista. El Ejército Rojo no combate meramente
por combatir, sino para hacer propaganda entre las masas, organizar
a las masas, armarlas y ayudarlas a establecer el Poder revolucionario.
Sin estos objetivos, el combate perderá su sentido, y el
Ejército Rojo, su razón de ser.
Sobre la rectificación de las ideas erróneas en
el Partido
(diciembre de 1929),
Obras Escogidas, t. I.
El Ejército Popular de Liberación es siempre un
destacamento de combate. Aun después de la victoria nacional,
continuará siéndolo durante el período histórico
en que aún no hayan sido abolidas las clases en nuestro
país y exista en el mundo el sistema imperialista. Respecto
a este punto no debe haber ningún malentendido ni vacilación.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central
elegido
en el VII Congreso Nacional del Partido Comunista de China
(5 de marzo de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
Tenemos un ejército de combate y un ejército de
trabajo. Nuestro ejército de combate lo constituyen el
VIII Ejército y el Nuevo 4. Cuerpo de Ejército.
No obstante, incluso este ejército de combate cumple dos
tareas: combate y se dedica a la producción. Contando con
estos dos ejércitos, y siendo el ejército de combate
diestro en ambas tareas y en el trabajo de masas, superaremos
nuestras dificultades y derrotaremos al imperialismo japonés.
Organicémonos
(29 de noviembre de 1943),
Obras Escogidas, t. III.
Nuestra defensa nacional será consolidada y no permitiremos
que ningún imperialista vuelva a invadir nuestro territorio.
Nuestras fuerzas armadas populares deben ser conservadas y ampliadas
sobre la base del valeroso y probado Ejército Popular de
Liberación. Dispondremos no sólo de un poderoso
ejército, sino también de una aviación y
una marina poderosas.
Discurso de apertura en la I Sesión Plenaria de la
Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino
(21 de septiembre de 1949).
Nuestro principio es: el Partido manda al fusil, y jamás
permitiremos que el fusil mande al Partido.
Problemas de la guerra y de la estrategia
(6 de noviembre de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
Todos nuestros mandos y combatientes deben tener siempre en cuenta
que somos el gran Ejército Popular de Liberación,
ejército dirigido par el gran Partido Comunista de China.
A condición de que observemos constantemente las directivos
del Partido, alcanzaremos la victoria.
Manifiesto del Ejército Popular de Liberación de
China
(octubre de 1947),
Obras Escogidas, t. IV.
X. LA DIRECCION DE LOS COMITES DEL PARTIDO
El sistema de comités del Partido es una importante institución
partidaria que garantiza la dirección colectiva e impide
que una solo persona acapare la gestión de los asuntos.
Recientemente, se ha averiguado que en algunos organismos dirigentes
(desde luego, no en todos) es práctica habitual que una
sola persona acapare la gestión de los asuntos y resuelva
los problemas importantes. En lugar de hacerlo la reunión
del comité del Partido, una sola persona decide la solución
de los problemas importantes, y los miembros del comité
están allí únicamente para cubrir las formalidades.
Las divergencias entre los miembros del comité no logran
resolverse y se dejan pendientes por largo tiempo. Los miembros
del comité del Partido mantienen entre sí una unidad
sólo formal, y no real. Hay que cambiar esta situación.
En adelante, es necesario establecer un sano sistema de reuniones
del comité del Partido en todas partes, desde los burós
del Comité Central hasta los comités de prefectura
del Partido, desde los comités de frente hasta los comités
de brigada, así como en los órganos del Partido
de las zonas militares (subcomisiones de la Comisión Militar
Revolucionaria o grupos dirigentes) y en los grupos dirigentes
del Partido en los organismos gubernamentales, organizaciones
populares, agencia de noticias y periódicos. Todos los
problemas de importancia (no, desde luego, los problemas"insignificantes
ni aquéllos cuya solución, ya discutida y acordada
en las reuniones, sólo necesita ponerse en práctica)
deben someterse al comité para su discusión, de
modo que los miembros del comité presentes expresen sin
reservas su opinión y lleguen a claras y precisas decisiones,
que luego serán ejecutadas por los miembros correspondientes.
(...) Las reuniones del comité del Partido deben ser de
dos clases, que no hay que confundir: reuniones del comité
permanente y sesiones plenarias. Además, es necesario cuidar
que entre la dirección colectiva y la responsabilidad personal
no se exagere una de ellas desatendiendo la otra. En el ejército,
los jefes tienen derecho a tomar decisiones de urgencia durante
las operaciones y cuando las circunstancias lo exigen.
Sobre el fortalecimiento del sistema de comités del Partido
(20 de septiembre de 1948),
Obras Escogidas, t. IV.
El secretario de un comité del Partido debe saber actuar
como un buen jefe de escuadra. Un comité del Partido tiene
de diez a veinte miembros; es como una escuadra del ejército,
y el secretario, como el jefe de la escuadra. Por cierto, no es
fácil dirigir bien esta escuadra. Cada buró o subburó
del Comité Central dirige actualmente una vasta región
y asume tareas muy pesadas. Dirigir no significa tan sólo
decidir la orientación general y las medidas políticas
específicas, sino también establecer los métodos
de trabajo correctos. Aun cuando sean correctas la orientación
general y las medidas políticas específicas, pueden
surgir complicaciones si se desatienden los métodos de
trabajo. Para cumplir su tarea de dirección, un comité
del Partido debe apoyarse en los hombres de la escuadra y hacerles
desempeñar plenamente su papel. Para ser un buen jefe de
escuadra, el secretario debe estudiar mucho e investigar a fondo.
Al secretario o subsecretario le será difícil dirigir
bien a los hombres de la escuadra si no se preocupa de realizar
una labor de propaganda y organización entre ellos, si
no sabe mantener buenas relaciones con los miembros del comité
ni estudia cómo conducir con éxito las reuniones.
Si los hombres de la escuadra no marchan a compás, que
ni piensen en dirigir decenas de millones de personas en el combate
y en la construcción! Claro está que las relaciones
entre el secretario y los miembros del comité se fundan
sobre el principio de que la minoría debe someterse a la
mayoría y, por lo tanto, difieren de las relaciones entre
un jefe de escuadra y sus hombres. Decimos esto sólo a
modo de analogía.
Métodos de trabajo de los comités del Partido
(13 de marzo de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
Colocar los problemas sobre la mesa. Esto lo deben hacer no sólo
el jefe de la escuadra, sino también los miembros del comité.
No se debe hablar a espaldas de la gente. Cuando surge algún
problema, hay que celebrar una reunión, colocar el problema
sobre la mesa para discutirlo y tomar decisiones, y el problema
será resuelto. Si existen problemas y no se colocan sobre
la mesa permanecerán sin resolver por largo tiempo y hasta
seguirán pendientes durante años. Entre el jefe
de la escuadra y los miembros del comité debe haber mutua
comprensión. Nada hay más importante que la comprensión,
el apoyo y la amistad entre el secretario y los miembros del comité,
entre el Comité Central y sus burós, así
como entre éstos y los comités regionales del Partido.
Ibíd.
Intercambiar informaciones. Esto quiere decir que los miembros
de un comité del Partido deben mantenerse mutuamente informados
e intercambiar opiniones sobre los asuntos que hayan llegado a
su conocimiento.
Esto es de gran importancia para lograr un lenguaje común.
Algunos no lo hacen así y, como los vecinos de que habla
Laotsi, no se visitan durante toda la vida, aunque cada uno oye
el canto de los gallos y el ladrido de los perros de los otros.
El resultado es que carecen de un lenguaje común.
Ibíd.
Consultar a los subordinados sobre lo que no se comprenda o no
se conozca, y no expresar con ligereza aprobación o desaprobación.
(...) Nunca debemos fingir saber lo que no sabemos; no hay que
sentir verg¸enza de consultar a los de abajo, por el contrario,
debemos escuchar las opiniones de los cuadros de los niveles inferiores.
Ser alumno antes de llegar a ser maestro. Consultar a los cuadros
de abajo antes de dar órdenes. (...) Lo que dicen los cuadros
inferiores puede ser correcto y puede no serlo; es preciso analizarlo.
Debemos escuchar las opiniones justas y actuar en concordancia
con ellas. (...) Hay que escuchar también las opiniones
equivocadas de abajo y es erróneo no prestarles ninguna
atención; pero, en vez de seguirlas, es necesario criticarlas.
Ibíd.
Aprender a tocar el piano. Al tocar el piano se mueven los diez
dedos; no se puede mover sólo algunos y no los demás.
No obstante, si pulsamos el teclado con los diez dedos a la vez,
no saldrá ninguna melodía. Para producir buena música,
los diez dedos deben moverse de manera rítmica y coordinada.
El comité del Partido debe asir firmemente la tarea central
y, al mismo tiempo, desplegar en torno a ésta el trabajo
en otros terrenos. En la actualidad, tenemos que preocuparnos
de muchos campos; debemos atender al trabajo en todas las regiones,
unidades militares y departamentos, y no fijar nuestra atención
únicamente en algunos problemas, dejando de lado los demás.
Dondequiera que haya un problema, tenemos que pulsar la tecla
correspondiente: éste es un método que debemos dominar.
Algunos tocan bien el piano y otros mal, y hay una gran diferencia
entre las melodías que producen unos y otros. Los camaradas
de los comités del Partido deben aprender a tocar el piano
bien.
Ibíd.
Asir firmemente. Es decir, el comité del Partido no sólo
debe asir sus tareas principales sino que las debe asir firmemente.
Se puede empuñar algo sólo cuando se lo agarra con
firmeza, sin aflojar en lo más mínimo. Asir, pero
no firmemente, es lo mismo que no asir. Naturalmente, no se puede
empuñar nada con la mano abierta. Tampoco se empuña
nada cuando se cierra la mano como para tomar algo, sin apretarla
con fuerza. Algunos de nuestros camaradas toman en sus manes las
tareas principales, pero no lo hacen con fuerza y, por eso, no
pueden realizar un buen trabajo. No asir, no se puede; asir sin
firmeza, tampoco.
Ibíd.
Tener las cifras en la cabeza. Es decir, debemos prestar atención
al aspecto cuantitativo de una situación o problema y hacer
un análisis cuantitativo básico. Toda calidad se
manifiesta en una cantidad determinada, sin cantidad no puede
haber calidad. Hasta la fecha, muchos de nuestros camaradas todavía
no comprenden que deben prestar atención al aspecto cuantitativo
de las cosas: las estadísticas básicas, los principales
porcentajes y los límites cuantitativos que determinan
las calidades de las cosas. No tienen las cifras en la cabeza
y, en consecuencia, no pueden evitar errores.
Ibíd.
Bando a la población. Hay que anunciar con anticipación
las reuniones; esto es como colocar un bando a la población,
para que todo el mundo sepa qué se va a discutir y qué
problemas hay que resolver y pueda prepararse con tiempo. En algunos
lugares se convocan reuniones de cuadros sin tener listos de antemano
los informes ni los proyectos de resolución, y se los improvisa,
mal que bien, cuando ya han llegado los participantes; esto recuerda
el dicho: Han llegado las tropas y los caballos, pero no está
lista la comida ni el forraje. Eso no es bueno. No hay que apresurarse
a convocar una reunión si no se ha preparado bien.
Ibíd.
Menos pero mejores tropas, y una administración más
simple. Charlas, discursos, artículos y resoluciones, todo
debe ser claro y conciso. Del mismo modo, las reuniones no deben
ser demasiado largas.
Ibíd.
Prestar atención a unirse en el trabajo con los camaradas
cuyas opiniones difieren de las propias. Hay que tener presente
este principio tanto en los organismos locales como en el ejército.
Esto también se aplica a nuestras relaciones con las personas
no pertenecientes al Partido. Hemos venido desde todos los rincones
del país y debemos saber unirnos en el trabajo no sólo
con los camaradas que comparten nuestras opiniones, sino también
con los que sostienen opiniones diferentes.
Ibíd.
Guardarse de la arrogancia. Este es un problema de principio para
todo dirigente, y es también una importante condición
para mantener la unidad. No deben ser arrogantes ni siquiera quienes
no hayan cometido errores graves y hayan logrado grandes éxitos
en su trabajo.
Ibíd.
Trazar dos líneas divisorias. Primero, entre la revolución
y la contrarrevolución, entre Yenán y Sían*.
Algunos no comprenden que es preciso trazar esta línea
divisoria. Por ejemplo, cuando combaten el burocratismo, hablan
de Yenán como si aquí no hubiera nada bueno, y no
hacen la comparación ni la distinción entre el burocratismo
en Yenán y el burocratismo en Sían. Cometen así
un error fundamental. Segundo, dentro de las filas de la revolución
es necesario hacer una clara distinción entre lo justo
y lo erróneo, entre los éxitos y las deficiencias,
y, además, poner en claro cuál de los dos aspectos
es el principal y cuál el secundario. Por ejemplo, representan
los éxitos el 30 ó el 70 por ciento? No está
bien subestimarlos, tampoco lo está exagerarlos. Hay que
evaluar en forma global el trabajo de una persona y establecer
si sus éxitos representan el 30 por ciento y sus errores
el 70 por ciento, o a la inversa. Si los éxitos llegan
al 70 por ciento, el trabajo de dicha persona debe ser aprobado
en lo esencial. Sería enteramente incorrecto considerar
los errores como lo principal cuando lo son, en realidad, los
éxitos. Al examinar los problemas nunca debemos olvidarnos
de trazar estas dos líneas divisorias: entre la revolución
y la contrarrevolución, entre los éxitos y las deficiencias.
Si tenemos presentes estas dos líneas divisorias, las cosas
marcharán bien; de otro modo confundiremos la naturaleza
de los problemas. Desde luego, establecer bien estas líneas
divisorias requiere estudio y análisis cuidadosos. Debemos
adoptar una actitud de análisis y estudio hacia cada persona
y cada cuestión.
Ibíd.
[* Yenán fue la sede del Comité Central del Partido
Comunista de China desde enero de 1937 a marzo de 1947; Sian era
el centro de la dominación reaccionaria del Kuomintang
en el Noroeste de China. El camarada Mao Tse-tung cita aquí
las dos ciudades como símbolos de la revolución
y de la contrarrevolución.]
En el plano orgánico, se asegurará la democracia
bajo una dirección centralizada. Esto se realizará
conforme a las siguientes líneas:
1) Los organismos dirigentes del Partido, a fin de erigirse en
auténticos centros de dirección, deben trazar una
línea correcta de orientación y encontrar soluciones
cuando surgen problemas.
2) Los organismos superiores deben conocer bien la situación
de los organismos inferiores y la vida de las masas, a fin de
tener una base objetiva para dirigir con acierto.
3) Ningún organismo del Partido, cualquiera que sea su
nivel, debe resolver los problemas a la ligera. Toda decisión,
una vez adoptada, debe ponerse en práctica con firmeza.
4) Todas las decisiones de alguna importancia de los organismos
superiores del Partido, serán transmitidas cuanto antes
a los organismos inferiores y a los militantes de filas del Partido.
(...).
5) Los organismos inferiores y los militantes de filas del Partido
deben discutir en detalle las directivas de los organismos superiores,
con el objeto de comprender a fondo su significado y determinar
los métodos para llevarlas a efecto.
Sobre la rectificación de las ideas erróneas en
el Partido
(diciembre de 1929),
Obras Escogidas, t. I.
XI. LINEA DE MASAS
El pueblo, y sólo el pueblo, es la fuerza motriz que hace
la historia mundial.
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
Las masas son los verdaderos héroes, en tanto que nosotros
somos a menudo pueriles y ridículos; sin comprender esto,
no podremos adquirir ni los conocimientos más elementales.
Prefacio y epílogo a 'Investigación rural'
(marzo y abril de 1941),
Obras Escogidas, t. III.
Las masas populares poseen un poder creador ilimitado. Pueden
organizarse y dirigir sus esfuerzos hacia los lugares y sectores
de trabajo donde puedan poner en pleno juego su energía;
pueden dirigir sus esfuerzos, tanto en extensión como en
profundidad , hacia la producción y crear para sí
un creciente número de instituciones de bienestar.
Nota de introducción al artículo
"El excedente de mano de obra ha encontrado una salida"
[Septiembre y diciembre de] (1955),
El auge socialista en el campo chino
[Obras Escogidas, t. V].
El actual ascenso del movimiento campesino es un acontecimiento
grandioso. Dentro de poco, centenares de millones de campesinos
en las provincias del centro, el Sur y el Norte de China se levantarán
como una tempestad, un huracán, una fuerza tan impetuosa
y violenta que nada, por poderoso que sea, podrá contener.
Romperán todas las trabas y se lanzarán por el camino
de la liberación. Sepultarán a todos los imperialistas,
caudillos militares, funcionarios corruptos, déspotas locales
y shenshi malvados*. Todos los partidos y camaradas revolucionarios
serán sometidos a prueba ante los campesinos y tendrán
que decidir a qué lado colocarse. Hay tres alternativas.
Ponerse al frente de ellos y dirigirlos? Quedarse a su zaga gesticulando
y criticando? Salirles al paso y combatirlos? Cada chino es libre
de optar entre estas tres alternativas, pero los acontecimientos
le obligarán a elegir rápidamente.
[* Los déspotas locales y los shenshi malvados eran los
terratenientes campesinos ricos, funcionarios retirados u hombres
ricos en la vieja sociedad china quienes, aprovechándose
de su influencia y poder, hacían y deshacían a su
antojo en el campo o la ciudad. Como representantes políticos
de la clase terrateniente en las localidades controlaban el Poder
local y manejaban los pleitos judiciales, se entregaban a la corrupción
y llevaban una vida disoluta, cometían toda clase de fechorías
y oprimían cruelmente al pueblo.]
Informe sobre la investigación del movimiento campesino
en Junán
(marzo de 1927),
Obras Escogidas, t. I.
El auge de la transformación social en el campo, de la
cooperativización agrícola, se observa ya en algunas
zonas y pronto se extenderá a todo el país. Se trata
de un vasto movimiento revolucionario socialista que abarca a
más de quinientos millones de habitantes rurales, movimiento
de singular importancia mundial. Debemos dirigirlo de manera activa,
entusiasta y sistemática, y no hacerlo retroceder por un
medio u otro. En el curso del movimiento se producen inevitablemente
ciertas desviaciones, lo cual es comprensible, y no será
difícil corregirlas. Los defectos o errores que se observen
entre los cuadros y los campesinos, pueden ser superados o subsanados
por ellos si les brindamos una ayuda activa.
Sobre el problema de la cooperativización agrícola
(31 de julio de 1955),
[Obras Escogidas, t. V].
Existe latente en las masas un entusiasmo inagotable por el socialismo.
Los que sólo saben seguir los caminos rutinarios aun en
un periodo revolucionario, son absolutamente incapaces de percibir
este entusiasmo. Están ciegos, todo es tinieblas delante
suyo. A veces llegan hasta llamar erróneo a lo justo y
confundir lo negro con lo blanco. Acaso son pocas las personas
de este tipo con que nos hemos encontrado? Los que sólo
saben seguir los caminos trillados subestiman invariablemente
el entusiasmo del pueblo. Cuando aparece una cosa nueva, la desaprueban
y se precipitan a combatirla para admitir más tarde su
derrota y hacerse un poco de autocrítica. Pero, ante la
próxima cosa nueva, repiten de punta a cabo el mismo proceso.
Esta es su manera de actuar frente a toda cosa nueva. Tales personas
se ven siempre en la pasividad, nunca avanzan en los momentos
críticos, y siempre hay que propinarles un fuerte empujón
para que den un paso adelante.
Nota de introducción al artículo
"Este cantón consumó la cooperativización
en dos años"
[Septiembre y diciembre de] (1955),
El auge socialista en el campo chino
[Obras Escogidas, t. V].
Durante más de veinte años, nuestro Partido ha llevado
adelante diariamente el trabajo de masas, y desde hace más
de diez años, viene hablando a diario de la línea
de masas. Siempre hemos sostenido que la revolución debe
apoyarse en las masas populares y contar con la participación
de todos, y nos hemos opuesto a que se confíe sólo
en unas cuantas personas que dictan órdenes. Sin embargo,
algunos camaradas todavía no aplican a fondo la línea
de masas en su trabajo; todavía se apoyan sólo en
unas pocas personas y trabajan en un frío y quieto aislamiento.
Una de las razones es que, cualquier cosa que hagan, nunca se
muestran dispuestos a explicarla a los que ellos dirigen, y no
saben cómo despertar su iniciativa y energía creadora.
Subjetivamente, quieren que todos participen en el trabajo, pero
no les dan a conocer lo que deben hacer ni la forma de hacerlo.
De esta manera, cómo puede esperarse que todos se pongan
en movimiento y que las cosas se hagan bien? Para resolver este
problema, lo esencial es, naturalmente, llevar a cabo una educación
ideológica en el espíritu de la línea de
mesas; al mismo tiempo, es necesario enseñar a esos camaradas
muchos métodos concretes de trabajo.
Charla a Los redactores del "Diario de Shansí-Suiyuán"
(2 de abril de 1948),
Obras Escogidas, t. IV.
La experiencia de los últimos veinticuatro años
nos demuestra que toda tarea, política y estilo de trabajo
correctos responden a las demandas de las masas en un tiempo y
lugar determinados y nos unen con ellas, y que toda tarea, política
y estilo de trabajo incorrectos van en contra de las demandas
de las masas en determinado tiempo y lugar y nos apartan de ellas.
Enfermedades tales como el dogmatismo, el empirismo, el autoritarismo,
el seguidismo, el sectarismo, el burocratismo y la arrogancia
en el trabajo son indefectiblemente perjudiciales e intolerables
y toda persona que las padezca tiene que superarlas, porque ellas
nos alejan de las masas.
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
Para mantenernos vinculados con las masas, debemos actuar de acuerdo
con sus necesidades y deseos. En todo trabajo que se realice para
las masas, se requiere partir de sus necesidades y no del buen
deseo de un individuo. Sucede con frecuencia que objetivamente
las masas necesitan un cambio determinado, pero que subjetivamente
no tienen todavía conciencia de esa necesidad y no están
dispuestas o decididas a realizarlo. En tales circunstancias,
debemos esperar con paciencia. No debemos realizar el cambio hasta
que, por efecto de nuestro trabajo, la mayor parte de las masas
haya adquirido conciencia de la necesidad de ese cambio y tenga
el deseo y la decisión de hacerlo. De otro modo, nos aislaremos
de las masas. Todo trabajo que requiera la participación
de las masas resultará ser una mera formalidad y terminará
en el fracaso si las masas no están conscientes de la necesidad
de ese trabajo ni se muestran dispuestas a participar en él.
(...) He aquí dos principios: uno es las necesidades reales
de las masas, y no necesidades imaginadas par nosotros, y el otro,
el deseo de las masas y la decisión que toman ellas mismas
y no la que tomemos nosotros en su lugar.
El frente único en el trabajo cultural
(30 de octubre de 1944),
Obras Escogidas. t. III.
Nuestro Congreso debe llamar a todo el Partido a mantenerse vigilante
y velar porque ningún camarada en ningún puesto
de trabajo se aparte de las masas. Es necesario enseñar
a cada camarada a amar a las masas populares y escucharlas atentamente;
a identificarse con las masas dondequiera que se encuentre y,
en lugar de situarse por encima, sumergirse en ellas; a despertar
a las masas y elevar su conciencia política de acuerdo
con su nivel del momento, y ayudarlas, ciñéndose
al principio de plena voluntariedad, a organizarse gradualmente
y a desplegar paso a paso todas las luchas necesarias que permitan
las condiciones internas y externas en un tiempo y lugar determinados.
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
Si tratáramos de pasar a la ofensiva cuando las masas aún
no despiertan, esto seria aventurerismo. Si insistiéramos
en conducir a las masas a hacer algo contra su voluntad, iríamos
inevitablemente al fracaso. Si no avanzáramos cuando las
masas exigen avanzar, esto seria oportunismo de derecha.
Charla a Los redactores del "Diario de Shansí-Suiyuán"
(2 de abril de 1948),
Obras Escogidas, t. IV.
El autoritarismo es erróneo en cualquier tipo de trabajo,
porque actúa por sobre el nivel de conciencia política
de las masas y viola el principio de voluntariedad, reflejando
el mal de la precipitación. Nuestros camaradas no deben
dar por sentado que lo que ellos comprenden también es
comprendido por las masas. Para saber si las masas lo comprenden
y están dispuestas a actuar, debemos ir a investigar en
media de ellas. Actuando así, podremos evitar el autoritarismo.
También es erróneo el seguidismo en cualquier tipo
de trabajo, porque significa rezagarse del nivel de conciencia
política de las masas y violar el principio dé dirigirlas
en su avance, reflejando el mal de la lentitud. Nuestros camaradas
no deben suponer que las masas se nos adelantan y están
ansiosas de avanzar, mientras que nuestros camaradas son incapaces
de actuar como dirigentes de las masas y, reflejando las opiniones
de ciertos elementos atrasados y considerándolas equivocadamente
como si fueran de las masas, se convierten en cola de esos elementos.
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
Resumir las ideas de las masas y llevarlas luego a las masas para
que éstas perseveren en ellas y las traduzcan en acción,
y, de esta manera, formular ideas correctas de dirección:
tal es el método fundamental de dirección.
Algunas cuestiones sobre los métodos de dirección
(1° de junio de 1943),
Obras Escogidas, t. III.
En todo el trabajo práctico de nuestro Partido, toda dirección
justa es necesariamente de las masas, a las masas. Esto significa:
recorrer las ideas (dispersas y no sistemáticas) de las
masas y resumirlas (transformarlas en ideas sintetizadas y sistematizadas
mediante el estudio) para luego llevarlas a las masas, propagarlas
y explicarlas, de moda que las masas se apropien de ellas, perseveren
en ellas y las traduzcan en acción; al mismo tiempo, comprobar
en la acción la justeza de esas ideas; luego, volver a
resumir las ideas de las masas y a llevarlas a las masas para
que perseveren en ellas. Esto se repite infinitamente, y las ideas
se tornan coda vez más justas, más vivas y más
ricos de contenido. Tal es la teoría marxista del conocimiento.
Ibíd.
Debemos ir a las masas, aprender de ellas, sintetizar sus experiencias
y deducir de éstas principios y métodos aún
mejores y sistemáticos y, luego, explicarlos a las masas
(hacer propaganda entre ellas) y llamarlas a ponerlos en práctica
para resolver sus problemas y alcanzar la liberación y
la felicidad.
Organicémonos
(29 de noviembre de 1943),
Obras Escogidas, t. III.
En nuestros organismos dirigentes de algunos lugares, hay quienes
creen que basta con que los dirigentes conozcan la política
del Partido y que no hay necesidad de darla a conocer a las masas.
Esta es una de las rezones fundamentales por la cual parte de
nuestra labor no ha podido realizarse bien.
Charla a Los redactores del "Diario de Shansí-Suiyuán"
(2 de abril de 1948),
Obras Escogidas, t. IV.
En todo movimiento de masas, debemos hacer una investigación
y un análisis básicos del número de los partidarios
activos, de los opositores y de los que mantienen una posición
intermedia, y no tomar decisiones sin fundamento ni de manera
subjetiva.
Métodos de trabajo de los comités del Partido
(13 de marzo de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
En cualquier lugar, las masas están integradas, en general,
por tres categorías de personas: las relativamente activas,
las intermedias y las relativamente atrasadas. Por eso, los dirigentes
deben saber unir al pequeño número de activistas
en torno a la dirección y, apoyándose en ellos,
elevar el entusiasmo de los elementos intermedios y ganarse a
los atrasados.
Algunas cuestiones sobre los métodos de dirección
(1° de junio de 1943),
Obras Escogidas, t. III.
Saber convertir la política del Partido en acción
de las masas, saber conseguir que no sólo los cuadros dirigentes
sino también las grandes masas conozcan y dominen cada
movimiento y cada lucha que emprendamos: éste es un arte
de dirección marxista-leninista. Es también lo que
permite determinar si cometemos o no errores en nuestra labor.
Charla a Los redactores del "Diario de Shansí-Suiyuán"
(2 de abril de 1948),
Obras Escogidas, t. IV.
Por activo que se muestre el grupo dirigente, su actividad no
pasará de ser el infructuoso esfuerzo de un puñado
de personas, a menos que sea combinada con la actividad de las
masas. Por otra parte, la actividad de las masas, sin un firma
grupo dirigente que la organice en forma apropiada, no puede mantenerse
mucho tiempo, ni desarrollarse en una dirección justa ni
elevarse a un nivel más alto.
Algunas cuestiones sobre los métodos de dirección
(1° de junio de 1943),
Obras Escogidas, t. III.
La producción de las masas, sus intereses, sus experiencias
y su estado de ánimo: todo esto debe ser objeto de la constante
atención de los cuadros dirigentes.
Inscripción para la exposición de producción
auspiciada
par los organismos subordinados directamente al Comité
Central del Partido Comunista de China y a su Comisión
Militar, Jiefang Ribao de Yenán
(24 de noviembre de 1943).
Debemos prestar profunda atención a los problemas relativos
a la vida de las masas, desde los problemas de la tierra y el
trabajo hasta los del combustible, el arroz el aceite y la sol.
(...) Todos estos problemas relativos a la vida de las masas deben
figurar en nuestro orden del día. Es preciso discutirlos
y adoptar decisiones sobre ellos, ponerlas en práctica
y verificar sus resultados. Debemos ayudar a las masas a comprender
que nos otros representamos sus intereses y vivimos la misma vida
que ellas. Debemos ayudarlas a que, partiendo de estas cosas,
lleguen a la comprensión de las tareas aún más
elevadas que hemos planteado, las de la guerra revolucionaria,
de manera que apoyen la revolución, la extiendan por todo
el país y, respondiendo a nuestros llamamientos políticos,
luchan hasta el fin por la victoria de la revolución.
Preocupémonos por el bienestar de las masas,
prestemos atención a nuestros métodos de trabajo
(27 de enero de 1934),
Obras Escogidas, t. I.
XII. TRABAJO POLITICO
En aquel tiempo (durante la Primera Guerra Civil Revolucionaria--1924-1927
-- N. de la Red.) fue instituido en el ejército el sistema
de representantes del Partido y de departamentos políticos,
sistema desconocido hasta entonces en la historia china y que
cambió totalmente la fisonomía del ejército.
El Ejército Rojo, fundado en 1927, y el VIII Ejército
actual han heredado y desarrollado este sistema.
Entrevista con el corresponsal inglés James Bertram
(25 de octubre de 1937),
Obras Escogidas. t. II.
Sobre la base de la guerra popular y de los principios de unidad
entre el ejército y el pueblo, de unidad entre los mandos
y los combatientes y de desintegración de las tropas enemigas,
el Ejército Popular de Liberación ha desarrollado
su vigorosa labor político revolucionaria, que constituye
un importante factor para obtener la victoria sobre el enemigo.
La situación actual y nuestras tareas
(25 de diciembre de 1947),
Obras Escogidas, t. IV.
Este ejército (el VIII Ejército y el Nuevo 4°
Cuerpo de Ejército -- N. de la Red.) ha creado un sistema
de trabajo político indispensable para la guerra popular
y cuyo objetivo es promover la unidad en sus propias filas, la
unidad con las tropas amigos y la unidad con el pueblo, desintegrar
las fuerzas enemigas y garantizar la victoria en el combate.
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
El trabajo político es la arteria vital de todo nuestro
trabajo económico. Esto es particularmente cierto en el
periodo en que el sistema socio-económico experimenta un
cambio fundamental.
Nota de introducción al artículo
"Una grave lección"
[Septiembre y diciembre de] (1955),
El auge socialista en el campo chino
[Obras Escogidas, t. V].
La célula del Partido se organiza a nivel de compañía;
ésta es una razón importante de por qué el
Ejército Rojo se mantiene indestructible en una lucha tan
dura.
La lucha en las montañas Chingkang
(25 de noviembre de 1928),
Obras Escogidas, t. I.
El trabajo político del VIII Ejército se rige por
tres principios fundamentales. Primero, el principio de unidad
entre oficiales y soldados, que significa erradicar las prácticas
feudales en el ejército, prohibir los castigos corporales
e insultos, implantar una disciplina consciente y crear un modo
de vida en que oficiales y soldados comparten penas y alegrías.
Gracias a esto, todo el ejército se encuentra estrechamente
unido. Segundo, el principio de unidad entre el ejército
y el pueblo, que supone observar una disciplina que proscribe
hasta el más leve perjuicio a los intereses del pueblo,
hacer propaganda entre las masas, organizarlas y armarlas; aliviar
sus cargos económicas, y reprimir a los traidores a la
patria, que causan daño al ejército y al pueblo.
Así el ejército se halla estrechamente unido con
el pueblo y es bien acogido en todas partes. Tercero, el principio
de desintegrar a las tropas enemigas y tratar con indulgencia
a los prisioneros de guerra. Nuestra victoria no depende únicamente
de las operaciones militares de nuestras tropas, sino también
de la desintegración de las tropas enemigas.
Entrevista con el corresponsal inglés James Bertram
(25 de octubre de 1937),
Obras Escogidas. t. II.
Nuestras tropas deben atenerse a los principios correctos que
rigen sus relaciones con el pueblo, con el gobierno y con el Partido,
así como las relaciones entre los oficiales y los soldados,
entre el trabajo militar y el político y entre los cuadros;
jamás deben contaminarse con el caudillismo militar. Los
oficiales deben preocuparse por sus soldados y no mostrarse indiferentes
hacia ellos ni recurrir a castigos corporales. El ejército
debe preocuparse por el pueblo y no perjudicar nunca sus intereses;
debe respetar al gobierno y al Partido y jamás independizarse
de ellos.
Organicémonos
(29 de noviembre de 1943),
Obras Escogidas, t. III.
Nuestra política hacia los prisioneros capturados a las
tropas japonesas, títeres o anticomunistas es ponerlos
en libertad a todos, excepto a los que hayan incurrido en el odio
profundo de las masas, que no merezcan otra cosa que la pena capital
y cuya sentencia haya sido ratificada por las autoridades superiores.
Debemos ganar para el servicio de nuestras fuerzas a gran número
de los que han sido obligados a incorporarse a las fuerzas reaccionarias
y que en mayor o menor grado se sienten inclinados hacia la revolución,
y al resto de los prisioneros, dejarlos en libertad. Si vuelven
a caer prisioneros, les daremos otra vez la libertad. No debemos
insultarlos, ni despojarlos de sus efectos personales ni arrancarles
confesiones, sino tratarlos sincera y afablemente. Esta es nuestra
política con respecto a todos ellos, no importa cuán
reaccionarios sean. Este es un media muy eficaz para aislar al
campo reaccionario.
Sobre la política
(25 de diciembre de 1940),
Obras Escogidas, t. II.
Las armas son un factor importante en la guerra, pero no el decisivo.
El factor decisivo es el hombre, y no las cosas. Determinan la
correlación de fuerzas no sólo el poderío
militar y económico, sino también los recursos humanos
y la moral. El poderío militar y económico es manejado
por el hombre.
Sobre la guerra prolongada
(mayo de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
La bomba atómica es un tigre de papel que los reaccionarios
norteamericanos utilizan para asustar a la gente. Parece terrible,
pero de hecho no lo es. Por supuesto, la bomba atómica
es un arma de matanza en vasta escala, pero el resultado de una
guerra lo decide el pueblo y no uno o dos nuevos tipos de armas.
Conversación con la corresponsal
norteamericana Anna Louise Strong
(agosto de 1946),
Obras Escogidas, t. IV.
Los soldados constituyen los cimientos de un ejército.
Si el ejército no está imbuido de un espíritu
político progresista, si no se realiza, con este objetivo,
un trabajo político progresista, será imposible
alcanzar una auténtica unidad entre oficiales y soldados,
despertar al máximo su entusiasmo por la Guerra de Resistencia
y proveer una buena base para que nuestra técnica y nuestra
táctica pongan en pleno juego su eficacia.
Sobre la guerra prolongada
(mayo de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
El punto de vista puramente militar está muy difundido
entre una parte de los camaradas del Ejército Rojo. Se
manifiesta en lo siguiente:
1. Estos camaradas consideran los asuntos militares y la política
como opuestos entre sí y se niegan a reconocer que los
asuntos militares representan tan sólo uno de los medios
para cumplir las tareas políticos. Algunos llegan hasta
afirmar que si lo militar marcha bien, lo político naturalmente
marchará bien; si lo militar no marcha bien, tampoco marchará
bien lo político, así van tan lejos que conceden
a los asuntos militares una posición rectora sobre la política.
( . . .)
Sobre la rectificación de las ideas erróneas en
el Partido
(diciembre de 1929),
Obras Escogidas, t. I.
La educación ideológica es el eslabón clave
que debemos empuñar firmemente en la labor de unir a todo
el Partido para la gran lucha política. De no proceder
así, el Partido no podrá cumplir ninguna de sus
tareas políticas.
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
En los últimos tiempos, se ha debilitado la labor ideológica
y político entre los intelectuales y jóvenes estudiantes,
y han surgido algunas tendencias malsanas. A los ojos de algunos,
ya es innecesario preocuparse de la política, del futuro
de la patria o los ideales de la humanidad, y el marxismo, que
estaba antes tan de moda, ya no lo está tanto. Para contrarrestar
estas tendencias, debemos ahora intensificar nuestra labor ideológica
y político. Tanto los intelectuales como los estudiantes
deben estudiar con ahínco. A la par del estudio de sus
especialidades, tienen que progresar ideológica y políticamente,
y para eso deben estudiar el marxismo y los problemas políticos
y de actualidad. No tener una justa concepción política
equivale a no tener alma. (...) Todos los departamentos y organizaciones
deben responsabilizarse de la labor ideológica y político.
Esto se aplica al Partido Comunista, a la Liga de la Juventud,
a los departamentos gubernamentales encargados de esta labor y
con mayor motivo, a los directores y profesores de los centros
docentes.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Gracias a la educación político, los soldados del
Ejército Rojo han adquirido conciencia de clase y conocimientos
elementales en lo que atañe a cómo distribuir la
tierra, establecer los órganos del Poder, armar a los obreros
y campesinos, etc. Saben que están luchando para sí
mismos, para la clase obrera y el campesinado. Por lo tanto, soportan
sin quejarse las penalidades de la dura lucha. Cada compañía,
batallón o regimiento tiene su comité de soldados,
que representa los intereses de éstos y realiza el trabajo
político y de masas.
La lucha en las montañas Chingkang
(25 de noviembre de 1928),
Obras Escogidas, t. I.
El correcto desarrollo de la campaña de narración
de los sufrimientos (sufrimientos infligidos al pueblo trabajador
por la vieja sociedad y por los reaccionarios) y de las tres verificaciones
(del origen de clase, del cumplimiento del deber y de la voluntad
de lucha), elevó en gran medida la conciencia política
de los mandos y combatientes de todo el ejército en la
lucha por la emancipación de las masas trabajadoras explotadas,
por el cumplimiento de la reforma agraria en todo el país
y por la destrucción de la pandilla de Chiang Kai-shek
enemigo común del pueblo. Al mismo tiempo, fortaleció
considerablemente la ya firma cohesión de todos los mandos
y combatientes bajo la dirección del Partido Comunista.
Sobre esta base, el ejército adquirió un mayor grado
de pureza, fortaleció la disciplina, desplegó un
movimiento de adiestramiento masivo de las tropas y siguió
desarrollando, con una dirección eficaz y en completo orden,
la democracia en los terrenos político, económico
y militar. De esta forma, el ejército se ha unido como
un solo hombre, aportando cada uno sus ideas y sus esfuerzos;
no teme ningún sacrificio, sabe vencer las dificultades
materiales y da prueba de intrepidez y heroísmo colectivos
en la destrucción del enemigo. Semejante ejército
será invencible.
Sobre la Gran victoria en el Noroeste y el movimiento de
educación ideológica de nuevo tipo en el Ejército
de Liberación
(7 de marzo de 1948),
Obras Escogidas, t. IV.
En los últimos meses, casi todas las unidades del Ejército
Popular de Liberación han utilizado los intervalos entre
las batallas para emprender un vasto trabajo de adiestramiento
y consolidación. Esta labor se ha llevado a cabo con una
dirección eficaz, en complete orden y de manera democrática.
Con ello se ha estimulado el fervor revolucionario de las grandes
masas de mandos y combatientes, se les ha hecho comprender con
claridad el objetivo de la guerra, se han eliminado las tendencias
ideológicas incorrectas y los fenómenos indeseables
existentes en el ejército, se ha educado a los cuadros
y combatientes y ha crecido enormemente la capacidad de combate
del ejército. De ahora en adelante, debemos continuar realizando
este nuevo tipo de movimiento democrático de masas para
la educación ideológica en el ejército.
Discurso pronunciado en una conferencia de
cuadros de la región liberada de Shansi-Suiyuán
(1° de abril de 1948),
Obras Escogidas, t. IV.
La política educacional del Instituto Militar y Político
Antijaponés es: firme y justa orientación política,
abnegación y sencillez en el trabajo, flexibilidad y agilidad
en la estrategia y la táctica. Estos son los tres elementos
indispensables para la formación de un soldado revolucionario
antijaponés, y es en concordancia con ellos como el personal
del Instituto enseña y los alumnos estudian.
Ser atacado por el enemigo no es una cosa mala sino una cosa buena
(26 de mayo de 1939).
Nuestra nación ha tenido siempre un estilo de lucha tenaz,
que debemos desarrollar. (...) El Partido Comunista, en particular,
ha propugnado siempre una firme y justa orientación política,
(...) Esta orientación es inseparable del estilo de lucha
tenaz. Sin una orientación política firma y justa,
no es posible promover ese estilo de lucha. Y sin un estilo así,
tampoco es posible aplicar una firma y justa orientación
político.
Discurso en el acto público de Yenán en
celebración del Día Internacional del Trabajo
(1° de mayo de 1939).
Unidad, dinamismo, seriedad y vivacidad.
Lema para el Instituto Político y Militar Antijaponés.
Lo que realmente cuenta en el mundo es ser concienzudo, y el Partido
Comunista se esfuerza por ser el más concienzudo.
Conversación con estudiantes y practicantes chinos en Moscú
(17 de noviembre de 1957).
XIII. RELACIONES ENTRE OFICIALES Y SOLDADOS
Nuestro ejército se adhiere invariablemente a dos principios:
el primero, debemos ser implacables con el enemigo, aplastarlo
y aniquilarlo; el segundo, debemos ser bondadosos y unirnos con
los nuestros, con el pueblo, los camaradas, nuestros superiores
y subordinados.
Discurso en la recepción ofrecida por el Comité
Central
del Partido en honor de la delegación de militares modelo
en el estudio de las Unidades de Retaguardia
(18 de septiembre de 1944).
Venimos de todos los rincones del país y nos une un objetivo
revolucionario común. (...) Nuestros cuadros deben preocuparse
por cada soldado, y todos los que integran las filas revolucionarias
deben cuidarse, tenerse afecto y ayudarse mutuamente.
Servir al pueblo
(8 de septiembre de 1944),
Obras Escogidas, t. III.
Hay que desplegar, en cada unidad del ejército, un movimiento
de apoyo a los cuadros y preocupación por los soldados,
llamando a los cuadros a preocuparse por los soldados y a éstos
a apoyar a los cuadros. Unos y otros deben hacerse ver de manera
franca los defectos y errores, y corregirlos rápidamente.
De este modo se obtendrá una excelente unidad interna.
Las tareas para 1945
(15 de diciembre de 1944).
Muchos creen que son los métodos erróneos los que
provocan tirantez en las relaciones entre oficiales y soldados,
y entre ejército y pueblo; pero yo siempre les he dicho
que la cuestión reside en la actitud fundamental (o el
principio fundamental), que debe ser de respeto a los soldados
y al pueblo. De esta actitud nacen la política, los métodos
y las maneras apropiados. Si nos apartamos de esta actitud, la
política, los métodos y las maneras serán
inevitablemente erróneos, y no se lograrán en modo
alguno buenas relaciones entre oficiales y soldados y entre ejército
y pueblo. Nuestro trabajo político en el ejército
tiene tres principios cardinales: primero, unidad entre oficiales
y soldados; segundo, unidad entre ejército y pueblo, y
tercero, desintegración de las fuerzas enemigas. Para aplicar
eficazmente estos principios, hay que partir de la actitud fundamental
de respeto a los soldados, al pueblo y a la dignidad humana de
los prisioneros de guerra que hayan depuesto las armas. Quienes
piensan que no se trata de una actitud fundamental sino de una
cuestión técnica están muy equivocados y
deben corregir su error.
Sobre la guerra prolongada
(mayo de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
Al actuar entre los trabajadores, los comunistas deben emplear
el método democrático de persuasión y educación
y en ningún caso adoptar una actitud autoritaria o recurrir
a la coacción. El Partido Comunista de China observe fielmente
este principio marxista-leninista.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Nuestros camaradas deben comprender que la reeducación
ideológica supone un trabajo prolongado, paciente y minucioso,
y no pueden pretender que, con unas cuantas conferencias o reuniones,
la gente cambie su ideología formada a lo largo de décadas
de vida. La única forma de convencer es la persuasión,
no la coacción. Esta última jamás logrará
convencer a nadie. Es inútil todo intento de convencer
por la fuerza. Semejante método puede utilizarse con el
enemigo, pero de ningún modo con camaradas o amigos.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido
Comunista de China sobre el Trabajo de Propaganda
(12 de marzo de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Debemos trazar una línea divisoria entre el enemigo y nosotros,
y no adoptar una posición antagónica hacia nuestros
camaradas tratándolos como a enemigos. Al hablar, debemos
hacerlo con el ardiente deseo de defender la causa del pueblo
y de elevar su conciencia política, y en ningún
momento ridiculizarlo o atacarlo.
Ibíd.
XIV. RELACIONES ENTRE EJERCITO Y PUEBLO
Ej ejército debe fundirse con el pueblo, de suerte que
éste vea en él su propio ejército. Un ejército
así será invencible. (...)
Sobre la guerra prolongada
(mayo de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
Hay que hacer comprender a cada camarada que, si nos apoyamos
en el pueblo, creemos firmemente en el inagotable poder creador
de las masas populares y, por lo tanto, confiamos en el pueblo
y nos identificamos con él, podremos superar toda dificultad,
y cualquier enemigo, en vez de aplastarnos, será aplastado
por nosotros.
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
Dondequiera que vayan, nuestros camaradas deben establecer buenas
relaciones con las masas, preocuparse por ellas y ayudarlas a
vencer sus dificultades. Deben unirse con las masas populares,
y cuanto más numerosas sean las masas con las que se unan,
tanto mejor.
Sobre las negociaciones de Chungching
(17 de octubre de 1945),
Obras Escogidas, t. IV.
En las regiones liberadas, el ejército debe apoyar al gobierno
y preocuparse por el pueblo, y los órganos del Poder democrático,
por su parte, deben dirigir al pueblo en su esfuerzo por apoyar
al ejército y preocuparse por las familias de los combatientes
de la Guerra de Resistencia. De esta manera, se harán aún
mejores las relaciones entre ejército y pueblo.
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
En el ejército debe efectuarse un trabajo ideológico
entre todos los mandos y combatientes para que comprendan cabalmente
la importancia de apoyar al gobierno y preocuparse por el pueblo.
Si el ejército cumple bien este deber, los órganos
del Poder locales y la población mejorarán, a su
vez, sus relaciones con el ejército.
Orientación de nuestro trabajo para 1946 en las regiones
liberadas
(15 de diciembre de 1945),
Obras Escogidas, t. IV.
En las campañas de apoyar al gobierno y preocuparse por
el pueblo y de apoyar al ejército y preocuparse por las
familias de los combatientes de la Guerra de Resistencia, las
unidades del ejército y los organismos del Partido y del
gobierno deben examinar a fondo sus respectivos defectos y errores
cometidos en 1943, y corregirlos resueltamente en 1944. De ahora
en adelante, en el primer mes de cada año lunar, se desarrollarán
en todas las bases campañas como éstas. En el curso
de ellas, se procederá a leer una y otra vez los compromisos
de apoyar al gobierno y preocuparse por el pueblo, y de apoyar
al ejército y preocuparse por las familias de los combatientes
de la Guerra de Resistencia, y se efectuarán repetidas
autocríticas ante las masas por toda arbitrariedad que
hayan cometido las tropas en las bases de apoyo contra los cuadros
del Partido y del gobierno o contra los civiles, y por las insuficiencias
en la atención de éstos hacia las tropas (cada parte
se criticará a si misma y no a la otra), para que estos
defectos y errores se enmienden definitivamente.
Desplegar en las bases de apoyo las campañas de reducción
de arriendos, de aumento de la producción y de apoyo del
ejército al gobierno y preocupación por el pueblo
(1° de octubre de 1943),
Obras Escogidas, t. III.
XV. DEMOCRACIA EN LOS TRES TERRENOS PRINCIPALES
Es preciso practicar en un grado apropiado la democracia en el
ejército. Lo principal es abolir la práctica feudal
de castigos corporales e insultos, y velar porque oficiales y
soldados compartan penas y alegrías en la vida cotidiana.
Una vez que esto se consiga, será alcanzada la unidad entre
oficiales y soldados, aumentará extraordinariamente la
capacidad combativo del ejército y no habrá motivo
para inquietarse por nuestra capacidad para sostener esta larga
y encarnizada guerra.
Sobre la guerra prolongada
(mayo de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
Pese a las duras condiciones de vida y los frecuentes combates,
el Ejército Rojo se mantiene tan firme como antes; esto
lo explica, además del papel del partido, la práctica
de los principios democráticos en el ejército. Los
oficiales no golpean a los soldados; oficiales y soldados reciben
trato igual; estos últimos gozan de libertad de reunión
y de palabra; se ha terminado con las formalidades inútiles,
y las finanzas se manejan a la vista de todos. (...) En China,
la democracia la necesita no sólo el pueblo, sino también
el ejército. El sistema democrático en el ejército
es un arma importante para destruir aquellos rasgos propios de
los ejércitos mercenarios feudales.
La lucha en las montañas Chingkang
(25 de noviembre de 1928),
Obras Escogidas, t. I.
La orientación del trabajo político en nuestro ejército
consiste en desplegar sin reservas la actividad de los soldados,
los mandos y el resto del personal, a fin de lograr, mediante
un movimiento democrático bajo una dirección centralizada,
tres objetivos principales: alto grado de unidad política,
mejores condiciones de vida y un nivel superior de habilidad militar
y preparación táctica. Las tres verificaciones y
las tres rectificaciones[*] que actualmente se llevan a cabo con
entusiasmo en las unidades de nuestro ejército, se orientan
a lograr los dos primeros objetivos a través de la práctica
de la democracia en lo político y económico.
La democracia en lo económico requiere que se asegure a
los representantes elegidos por los soldados el derecho de secundar
al mando de la compañía (sin pasar por encima de
su autoridad) en la administración de las vituallas y otras
provisiones.
La democracia en lo militar requiere que se realice, en los períodos
de adiestramiento, una instrucción mutua entre oficiales
y soldados y entre los mismos sóldados, y que, en los períodos
de combate, las compañías celebren reuniones grandes
y pequeñas en el frente mismo. Bajo la dirección
del mando de la compañía, hay que estimular a los
soldados a discutir la manera de atacar y tomar las posiciones
enemigas y de cumplir otras tareas del combate. Cuando la lucha
se prolonga par algunos días, hay que celebrar varias de
tales reuniones. Semejante democracia en lo militar fue practicada
con gran éxito en la batalla de Panlung, Norte de Shensí,
y en la batalla de Shichiachuang, región de Shansí-Chajar-Jopei.
Se ha probado que esta práctica sólo acarrea beneficios
y no causa perjuicio alguno.
* [Las tres verificaciones y las tres rectificaciones constituyeron
un importante movimiento para la consolidación del Partido
y el reforzamiento de la educación ideológica en
el ejército, que nuestro Partido efectuó en conexión
con la reforma agraria durante la Guerra Popular de Liberación.
Las tres verificaciones significaban, en las organizaciones locales
del Partido, verificar el origen de la clase, la ideología
y el estilo de trabajo y, en el ejército, verificar el
origen de clase, el cumplimiento del deber y la voluntad de lucha.
Las tres rectificaciones significaban la consolidación
de la organización, el fortalecimiento de la educación
ideológica y la rectificación del estilo de trabajo.]
El movimiento democrático en el ejército
(30 de enero de 1948),
Obras Escogidas, t. IV.
El Partido Comunista de China, que está empeñado
en una grandiosa lucha, exige a todos sus organismos dirigentes,
miembros y cuadros que desplieguen al máximo su iniciativa;
sólo así será posible la victoria. Esta iniciativa
ha de manifestarse concretamente en el poder creador de los organismos
dirigentes, los cuadros y los miembros del Partido, en su sentido
de la responsabilidad, en el vigor que pongan en el trabajo, en
la audacia y habilidad con que planteen los problemas, expongan
sus opiniones y critiquen los defectos, así como en la
supervisión camaraderil que ejerzan sobre los organismos
y cuadros dirigentes. De otro moda, la iniciativa carecerá
de contenido. No obstante, el despliegue de dicha iniciativa depende
del grado de democracia existente en la vida del Partido. Sin
suficiente democracia en la vida del Partido, resulta imposible
desplegar esta iniciativa. Sólo en un ambiente democrático
puede formarse una gran cantidad de hombres capaces.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional
(octubre de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
A quienquiera, siempre que no sea un elemento hostil ni recurra
a ataques virulentos, hay que permitirle hablar, y no importa
que se equivoque. Los dirigentes a todos los niveles tienen la
obligación de escuchar a los demás. Es necesario
observar dos principios: 1) decir todo lo que se sabe y decirlo
sin reservas, 2) no culpar al que habla sino tomar sus palabras
como una advertencia. A menos que se observe auténtica
y no falsamente el principio de no culpar al que habla, será
imposible lograr que se diga todo lo que se sabe, y sin reservas.
Las tareas para 1945
(15 de diciembre de 1944).
Dentro del Partido hay que educar a los militantes en los problemas
de la democracia para que comprendan qué se entiende por
vida democrática , cuál es la relación entre
la democracia y el centralismo y cómo poner en práctica
el centralismo democrático. Sólo de este modo se
puede desarrollar efectivamente la democracia en el seno del Partido
y, al mismo tiempo, evitar el ultrademocratismo y la tendencia
a dejar pasar las cosas, tendencia que socava la disciplina.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional
(octubre de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
Tanto en el ejército como en las organizaciones locales,
la democracia interna del Partido debe servir para fortalecer
la disciplina e incrementar la capacidad combativa, y no para
debilitarlas.
Ibíd.
Debemos extirpar las raíces del ultrademocratismo en el
plano teórico. Es preciso señalar, en primer lugar,
que el ultrademoctatismo es peligroso porque daña e incluso
resquebraja por completo la organización del Partido y
debilita e incluso destruye totalmente la capacidad combativa
del Partido, imposibilitándolo para cumplir sus tareas
de lucha y causando, por consiguiente, la derrota de la revolución.
En segundo lugar, es indispensable destacar que el ultrademocratismo
tiene su origen en la aversión individualista de la pequeña
burguesía a la disciplina. Esta aversión, una vez
introducida en el Partido, se traduce en ideas ultrademocráticas
en lo político y lo orgánico, ideas absolutamente
incompatibles con las tareas de lucha del proletariado.
Sobre la rectificación de las ideas erróneas en
el Partido
(diciembre de 1929),
Obras Escogidas, t. I.
XVI. EDUCACION Y ADIESTRAMIENTO MILITAR
Nuestra política educacional debe permitir a todos aquellos
que reciben educación desarrollarse moral, intelectual
y físicamente y convertirse en trabajadores cultos y con
conciencia socialista.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
En lo relativo a la educación de los cuadros en el trabajo
o en las escuelas para cuadros, se establecerá la política
de tomar como centro el estudio de los problemas prácticos
de la revolución china y como guía los principios
fundamentales del marxismo-leninismo, y se ha de descartar el
método de estudiar el marxismo-leninismo de manera estática
y sin conexión con la vida.
Reformemos nuestro estudio
(mayo de 1941),
Obras Escogidas, t. III.
Lo más importante para una academia militar es elegir el
director y los instructores y establecer los principios de enseñanza.
Problemas estratégicos de la
guerra revolucionaria de China
(diciembre de 1936),
Obras Escogidas, t. I.
Si en una escuela de cien personas no hay un grupo dirigente de
varias personas o una docena o más, formado de acuerdo
con las circunstancias reales (y no reunido artificialmente) y
compuesto de los profesores, empleados y estudiantes más
activos, rectos y despiertos, esa escuela ha de marchar mal.
Algunas cuestiones sobre los métodos de dirección
(1° de junio de 1943),
Obras Escogidas, t. III.
Todos los mandos y combatientes de nuestro ejército deben
perfeccionar su arte militar, avanzar valientemente en esta guerra
que será coronada con nuestra victoria, y liquidar a todos
los enemigos en forma resuelta, definitiva, cabal y completa.
Manifiesto del Ejército Popular de Liberación de
China
(octubre de 1947),
Obras Escogidas, t. IV.
Se atribuirá igual importancia a los aspectos político
y militar del programa de un año de consolidación
y adiestramiento que acaba de iniciarse, y se integrarán
ambos aspectos. Al comienzo, se hará hincapié en
el aspecto político, el mejoramiento de las relaciones
entre oficiales y soldados, el fortalecimiento de la unidad interna
y la promoción de un elevado entusiasmo en los cuadros
y los combatientes. Sólo así se realizarán
con facilidad la consolidación y el adiestramiento militares
y se alcanzarán mejores resultados.
Las tareas para 1945
(15 de diciembre de 1944).
En cuanto al método de adiestramiento, es indispensable
desplegar el movimiento de adiestramiento de masas en el cual
el oficial le enseña al soldado, el soldado le enseña
al oficial y el soldado le enseña al soldado.
Orientación de nuestro trabajo para 1946 en las regiones
liberadas
(15 de diciembre de 1945),
Obras Escogidas, t. IV.
Nuestra consigna en el adiestramiento de las tropas es: El oficial
le enseña al soldado, el soldado le enseña al oficial
y el soldado le enseña al soldado. Los soldados tienen
mucha experiencia práctica de combate. Los oficiales deben
aprender de ellos, y aumentarán su capacidad hacienda suya
la experiencia ajena.
Charla a Los redactores del "Diario de Shansí-Suiyuán"
(2 de abril de 1948),
Obras Escogidas, t. IV.
En cuanto al programa de adiestramiento, el objetivo principal
sigue siendo mejorar las técnicas de tiro, de cargo a la
bayoneta, de lanzamiento de granadas, etc., y el objetivo secundario,
elevar la preparación táctica; hay que prestar particular
atención a los ejercicios de combate nocturno.
Orientación de nuestro trabajo para 1946 en las regiones
liberadas
(15 de diciembre de 1945),
Obras Escogidas, t. IV.
XVII. SERVIR AL PUEBLO
Debemos ser modestos y prudentes, prevenirnos contra el engreimiento
y la precipitación, y servir de todo corazón al
pueblo chino. (...)
Dos destinos posibles de China
(23 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
Servir de todo corazón al pueblo, sin apartarnos de las
masas ni por un instante; partir en cada caso de los intereses
del pueblo y no de los intereses de ningún individuo o
pequeño grupo, e identificar nuestra responsabilidad ante
el pueblo con nuestra responsabilidad ante los organismos dirigentes
del Partido: tal es nuestro punto de partida.
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
Los organismos estatales practican el centralismo democrático;
deben apoyarse en las masas populares y su personal debe servir
al pueblo.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
El espíritu del camarada Bethune, su total dedicación
a los demás sin la menor preocupación de sí
mismo, se expresaba en su infinito sentido de responsabilidad
en el trabajo y en su infinito cariño por los camaradas
y el pueblo. Cada comunista debe seguir su ejemplo.
( . . . )
Todos debemos aprender de su desinterés absoluto. Quien
tenga este espíritu puede ser muy útil al pueblo.
La capacidad de un hombre puede ser grande o pequeña, pero
basta con que tenga este espíritu para ser hombre de elevados
sentimientos, hombre íntegro y virtuoso, hombre desprovisto
de intereses triviales, hombre de provecho para el pueblo.
En memoria de Norman Bethune
(21 de diciembre de 1939),
Obras Escogidas, t. II.
Nuestro Partido Comunista, así como el VIII Ejército
y el Nuevo 4° Cuerpo del Ejército dirigidos por el
Partido, son destacamentos de la revolución. Estos destacamentos
nuestros están dedicados por entero a la liberación
del pueblo y trabajan totalmente por los intereses del pueblo.
Servir al pueblo
(8 de septiembre de 1944),
Obras Escogidas, t. III.
Todos nosotros, los cuadros, en cualquier puesto que estemos,
somos servidores del pueblo, y cuanto hacemos va en servicio del
pueblo. Cómo, entonces, podemos ser reacios a deshacernos
de nuestros defectos?
Las tareas para 1945
(15 de diciembre de 1944).
Tenemos el deber de ser responsables ante el pueblo. Ser responsables
ante el pueblo significa que cada palabra, cada acto y cada medida
política nuestros deben concordar con los intereses del
pueblo, y si cometemos errores, debemos corregirlos.
La situación y nuestra política después de
la
victoria en la Guerra de Resistencia contra el Japón
(13 de agosto de 1945),
Obras Escogidas, t. IV.
Allí donde hay lucha, hay sacrificios, y la muerte es cosa
corriente. Pero, para nosotros, que tenemos la mente puesta en
los intereses del pueblo y en los sufrimientos de la gran mayoría,
es una muerte digna morir por el pueblo. No obstante, debemos
reducir al mínimo los sacrificios innecesarios.
Servir al pueblo
(8 de septiembre de 1944),
Obras Escogidas, t. III.
Todos los hombres han de morir, pero la muerte puede tener distintos
significados. El antiguo escritor chino Sima Chien decía:
Aunque la muerte llega a todos, puede tener más peso que
el monte Taishan o menos que una pluma. Morir por los intereses
del pueblo tiene más peso que el monte Taishan; servir
a los fascistas y morir por los que explotan y oprimen al pueblo
tiene menos peso que una pluma.
Ibíd.
XVIII. PATRIOTISMO E INTERNACIONALISMO
Pueden los comunistas, que son internacionalistas, ser al mismo
tiempo patriotas? Sostenemos que no sólo pueden sino deben
serlo. El contenido concreto del patriotismo está determinado
por las condiciones históricas. Existe el patriotismo de
los agresores japoneses y de Hitler, y existe el patriotismo nuestro.
Los comunistas deben oponerse resueltamente al patriotismo de
los agresores japoneses y de Hitler. Los comunistas japoneses
y alemanes son derrotistas con respecto a las guerras sostenidas
por sus países. Recurrir a todos los medios posibles para
hacer fracasar las guerras de los agresores japoneses y de Hitler,
corresponde a los intereses de los pueblos japonés y alemán,
y cuanto más completa sea la derrota, tanto mejor. (...)
Esto se explica porque las guerras desatadas por los agresores
japoneses y Hitler perjudican a los pueblos de sus propios países
de la misma manera que a los demás pueblos del mundo. El
caso de China es distinto, porque ella es victima de la agresión.
Por consiguiente, los comunistas chinos debemos unir el patriotismo
con el internacionalismo. Somos a la vez internacionalistas y
patriotas, y nuestra consigna es, Luchar en defensa de la patria
contra los agresores. Para nosotros, el derrotismo es un crimen,
y luchar por la victoria en la Guerra de Resistencia contra el
Japón, un deber ineludible. Porque solamente luchando en
defensa de la patria podremos derrotar a los agresores y lograr
la liberación nacional, y, sólo logrando la liberación
nacional, el proletariado y los demás trabajadores podrán
conquistar su propia emancipación. La victoria de China
y la derrota de los imperialistas invasores constituirán
una ayuda para los pueblos de los demás países.
De ahí que el patriotismo sea la aplicación del
internacionalismo en las guerras de liberación nacional.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional
(octubre de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
Qué espíritu impulsa a un extranjero a entregarse
desinteresadamente a la causa de la liberación del pueblo
chino como a la suya propia? El espíritu del internacionalismo,
el espíritu del comunismo, del cual todos los comunistas
chinos debemos aprender. (...) Debemos unirnos con el proletariado
de todos los países capitalistas, con el proletariado de
Japón, Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, Italia y demás
países capitalistas; sólo así se podrá
derrocar al imperialismo, liberar a nuestra nación y a
nuestro pueblo y liberar a las otras naciones y pueblos del mundo.
Este es nuestro internacionalismo, el internacionalismo que oponemos
al nacionalismo estrecho y al patriotismo estrecho.
En memoria de Norman Bethune
(21 de diciembre de 1939),
Obras Escogidas, t. II.
Para conquistar su completa liberación, los pueblos oprimidos
deben apoyarse ante todo en su propia lucha y, sólo en
segundo lugar, en la ayuda internacional. Los pueblos que hemos
conquistado la victoria en nuestra revolución, debemos
ayudar a los que aún están luchando por su emancipación.
Este es nuestro deber internacionalista.
Conversación con amigos africanos
(8 de agosto de 1963).
Los países socialistas son estados de un tipo enteramente
nuevo, donde las clases explotadoras han sido derribadas y el
pueblo trabajador tiene en sus manos el Poder. En las relaciones
entre estos países se aplica el principio del internacionalismo
unido con el patriotismo. Estamos estrechamente ligados por intereses
e ideales comunes.
Discurso en la reunión del Soviet Supremo de
la URSS en conmemoración del 40° aniversario
de la Gran Revolución Socialista de Octubre
(6 de noviembre de 1957).
Los pueblos de los países del campo socialista deben unirse;
los pueblos de los países de Asia, Africa y América
Latina deben unirse; los pueblos de todos los continentes deben
unirse; todos los países amantes de la paz deben unirse;
todos los países sometidos a la agresión, control,
intervención o atropello de Los EE.UU. deben unirse, para
formar el más amplio frente único contra la política
de agresión y guerra del imperialismo norteamericano y
en defensa de la paz mundial.
Declaraciones de apoyo al pueblo panameño en su justa
lucha patriótica contra el imperialismo norteamericano
(12 de enero, de 1964).
; Las cosas se desarrollan sin cesar.
Han transcurrido sólo 45 años desde la Revolución
de 1911, pero el aspecto de China ha cambiado por completo. Al
cabo de otros 45 años, esto es, para el año 2001,
a comienzos del siglo XXI, China habrá experimentado cambios
aún mayores. Será un poderoso país industrial
socialista. Y así debe ser. Con una superficie de 9.600.000
kilómetros cuadrados y una población de 600 millones
de personas, China debe hacer una contribución comparativamente
grande a la humanidad. Durante un largo periodo, su aporte ha
sido muy reducido, y esto nos apena.
Pero seamos modestos, no sólo ahora, sino también
después de 45 años. Seamos modestos siempre. En
nuestras relaciones internacionales, los chinos debemos liquidar
toda manifestación de chovinismo de gran potencia en forma
resuelta, definitiva, cabal y completa.
En memoria del Dr. Sun Yat-sen
(noviembre de 1956)
[Obras Escogidas, t. V].
Nunca debemos adoptar una actitud altanera de chovinismo de gran
potencia, ni envanecernos por la victoria de nuestra revolución
o por los éxitos logrados en la construcción. Toda
nación, grande o pequeña, tiene sus aspectos positivos
y negativos.
Discurso de apertura en el VIII Congreso Nacional del Partido
Comunista de China
(15 de septiembre de 1956).
XIX. HEROISMO REVOLUCIONARIO
Este ejército tiene un espíritu intrépido;
está decidido a vencer a todo enemigo y jamás se
dejará someter. Sean cuales fueren las dificultades y penalidades,
mientras quede un hombre, continuará luchando.
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
Poner en pleno juego nuestro estilo de lucha; valentía
en el combate, espíritu de sacrificio, desprecio a la fatiga
y tenacidad en los combates continuos (es decir, entablar combates
sucesivos en un corto lapso y sin tomar reposo).
La situación actual y nuestras tareas
(25 de diciembre de 1947),
Obras Escogidas, t. IV.
Miles y miles de mártires han ofrendado heroicamente su
vida en aras de los intereses del pueblo. Mantengamos en alto
su bandera y avancemos por el camino teñido con su sangre!
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
Ser resuelto, no temer a ningún sacrificio y superar todas
las dificultades para conquistar la victoria.
El Viejo Tonto que removió las montañas
(11 de junio de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
En el momento decisivo del avance de la Expedición al Norte,
la traidora y antipopular política de depuración
del partido y represión sangrienta adoptada por las autoridades
del Kuomintang destruyó este frente único nacional
-- frente único formado por el Kuomintang, el Partido Comunista
y todos los sectores del pueblo y que encarnaba la causa de la
liberación del pueblo chino -- y toda su política
revolucionaria. (...) Desde entonces, la unidad fue reemplazada
por la guerra civil, la democracia por la dictadura y la China
luminosa por una China sumida en tinieblas. Pero el Partido Comunista
de China y el pueblo chino no fueron amedrentados, sometidos ni
exterminados. Se pusieron de pie, se limpiaron las manchas de
sangre, enterraron a los camaradas caídos y volvieron a
la lucha. Enarbolando la gran bandera de la revolución,
iniciaron la resistencia armada, y, en vastas zonas del territorio
chino, establecieron órganos del Poder popular, llevaron
a cabo la reforma agraria, crearon un ejército popular
-- el Ejército Rojo de China -- y conservaron y aumentaron
las fuerzas revolucionarias del pueblo chino.
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
Ustedes tienen muchas buenas cualidades y han rendido grandes
servicios, pero recuerden siempre no caer en el engreimiento.
Todo el mundo los respeta, y lo merecen; sin embargo, esto lleva
fácilmente a la presunción. Si miran por encima
del hombro, si abandonan la modestia y el esfuerzo y si pierden
el respeto a los demás, a los cuadros y a las masas, dejarán
de ser héroes y trabajadores modelo. Ha habido gente así
en el pasado, y espero que ustedes no sigan su ejemplo.
Aprendamos a hacer el trabajo económico
(10 de enero de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
En la lucha por aniquilar al enemigo y por restablecer y desarrollar
la producción industrial y agrícola, ustedes han
superado muchas dificultades y penalidades y han dada muestras
de inmenso coraje, sabiduría e iniciativa. Son modelo para
toda la nación china, columna vertebral en el avance victorioso
de la causa popular en los distintos terrenos, seguro sostén
del Gobierno Popular y puente que une al Gobierno Popular con
las grandes masas.
Mensaje de salutación en nombre del Comité Central
del Partido
Comunista de China a la Reunión Nacional de Representantes
de los héroes de Combate y Trabajadores Modelo
(25 de septiembre de 1950).
Nuestra nación, la nación china, tiene coraje para
combatir al enemigo hasta la última gota de sangre, determinación
para recobrar con sus propias fuerzas cuanto ha perdido, y capacidad
para levantarse sobre sus propios pies entre las demás
naciones.
Sobre la táctica de la lucha contra el imperialismo japonés
(27 de diciembre de 1935),
Obras Escogidas t. I.
XX. CONSTRUIR NUESTRO PAIS CON
LABORIOSIDAD Y ECONOMIA
Debemos velar porque todos nuestros cuadros y todo nuestro pueblo
tengan siempre presente que China es un gran país socialista,
pero al mismo tiempo un país económicamente atrasado
y pobre, y que esto es una contradicción muy grande. Para
convertir nuestro país en país rico y poderoso,
se requieren varias decenios de intensos esfuerzas, que suponen,
entre otras cosas, la observancia de un riguroso régimen
de economías y la lucha contra el despilfarro, o sea, la
aplicación de la política de construir nuestro país
con laboriosidad y economía.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Hay que administrar con laboriosidad y economía las fábricas,
los establecimientos comerciales, las empresas estatales y cooperativas
así como las demás empresas e instituciones. Hay
que observar el principio de laboriosidad y economía en
todas las actividades. Este principio de economizar es uno de
los fundamentales en la economía socialista. China es un
país grande, pero todavía muy pobre. Llevará
décadas hacer de ella un país próspero. Aún
entonces, tendremos que seguir aplicando el principio de laboriosidad
y economía. Pero, es en las próximas décadas,
en el periodo de los primeros planes quinquenales, cuando debemos
promover particularmente la laboriosidad y la economía,
dedicar una atención especial al régimen de economías.
Nota de introducción al artículo
"Administrar las cooperativa, con laboriosidad y economía"
[Septiembre y diciembre de] (1955),
El auge socialista en el campo chino
[Obras Escogidas, t. V].
Allí donde estemos, debemos utilizar con la mayor economía
nuestros recursos humanos y materiales, y de ningún modo
ver sólo el momento presente, ni tolerar la dilapidación
y el despilfarro. Donde nos encontremos a partir del primer año
de trabajo hemos de pensar en los muchos años venideros,
en la guerra prolongada por sostener, en la contraofensiva y en
la reconstrucción después de expulsado el enemigo.
Debemos, por un lado, guardarnos de la dilapidación y el
despilfarro y, por el otro, esforzarnos por desarrollar la producción.
En el pasado, algunas regiones pagaron caro el no haber hecho
cálculos a largo plazo, el no haber prestado atención
a la utilización económica de los recursos humanos
y materiales, ni al desarrollo de la producción. He aquí
una lección que debe llamar nuestra atención.
Aprendamos a hacer el trabajo económico
(10 de enero de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
Con el objeto de acelerar la restauración y el desarrollo
de la producción agrícola, así como la producción
industrial en los poblados, debemos, en el curso de nuestra lucha
para abolir el sistema feudal, esforzarnos al máximo por
preservar, hasta donde sea posible, todos los medios de producción
y de subsistencia utilizables, tomar medidas enérgicas
contra quienes los destruyan o malgasten, combatir los excesos
en las comidas y observar una economía estricta.
Discurso pronunciado en una conferencia de
cuadros de la región liberada de Shansí-Suiyuán
(1 de abril de 1948),
Obras Escogidas, t. IV.
En lo que concierne a los gastos gubernamentales, debemos atenernos
al principio de economía. Es necesario hacer comprender
a todo el personal de los organismos gubernamentales que la corrupción
y el despilfarro son crímenes gravísimos. La lucha
contra la corrupción y el despilfarro ha dado ya algunos
resultados, pero todavía se requieren nuevos esfuerzos.
Economizar cada moneda para las necesidades de la guerra, para
la causa revolucionaria y para nuestra construcción económica:
tal es el principio que ha de orientar nuestra contabilidad.
Nuestra política económica
(23 de enero de 1934),
Obras Escogidas, t. I.
Entre muchos de nuestros cuadros crece ahora una tendencia peligrosa:
negativa a compartir alegrías y penas con las masas y preocupación
por la fama y el provecho personales. Esto es muy malo. En el
curso de la campaña por aumentar la producción y
practicar economía, debemos simplificar nuestras organizaciones
y transferir cuadros a los niveles inferiores a fin de que un
número considerable de los cuadros se reincorpora a la
producción. Esta es una manera de vencer esa tendencia
peligrosa.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Las labores productivas realizadas por el ejército con
miras a autoabastecerse no sólo han mejorado sus condiciones
de vida, aliviado la cargo del pueblo y posibilitado con eso la
ampliación del ejército, sino que, además,
han dada de inmediato muchos subproductos:
1) Mejoramiento de las relaciones entre oficiales y soldados.
Al trabajar juntas en la producción, han llegado a una
intimidad fraternal.
2) Una actitud más consciente hacia el trabajo. (...) Desde
que el ejército comenzó la producción para
su autoabastecimiento, se ha hecho más consciente su actitud
hacia el trabajo y se han eliminado los hábitos del ocio.
3) Fortalecimiento de la disciplina. La disciplina del trabajo
en la producción no debilita sino que fortalece la disciplina
de los soldados en el combate y en su vida cotidiana.
4) Mejoramiento de las relaciones entre el ejército y el
pueblo. Cuando las propias tropas empiezan a llevar la casa, disminuyen
y hasta desaparecen los abusos contra los bienes de la población
civil. En el proceso de la producción, el ejército
y la población civil intercambian trabajo y se ayudan mutuamente,
y la amistad entre ellos se ve fortalecida.
5) Menos quejas en el ejército respecto a los órganos
del Poder y mejores relaciones mutuas.
6) Impulso a la gran campaña popular por el desarrollo
de la producción. Cuando el ejército toma parte
en la producción, resulta más evidente la necesidad
de que también lo hagan los organismos gubernamentales
y otros, y lo hacen con mayor energía. De igual moda, como
es natural, resulta más evidente la necesidad de una amplia
campaña, que comprenda a todo el pueblo, para aumentar
la producción, y esa campaña también se lleva
adelante con mayor energía.
Sobre la producción en el ejército para su autoabastecimiento
y
la importancia de los dos grandes movimientos por la rectificación
del estilo de trabajo y por el desarrollo de la producción
(27 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
Algunos sostienen que si las fuerzas armadas se ocupan de la producción,
no podrán combatir ni adiestrarse, y que si los organismos
gubernamentales y otros también lo hacen, no podrán
realizar su propia labor. Este argumento es falso. En los últimos
años, nuestras fuerzas armadas de la región fronteriza,
entregándose a actividades productivas en gran escala,
se han provisto de suficientes alimentos y vestuario; al mismo
tiempo, han realizado, con mejores resultados que antes, su adiestramiento
y sus estudios políticos y culturales, y han fortalecido
más la unidad, tanto dentro de sus filas como con el pueblo.
El año pasado, en las regiones del frente, no obstante
llevarse a cabo una campaña por la producción en
gran escala, se registraron enormes éxitos en el combate
y se inició una campaña extensiva de adiestramiento.
Y gracias a la producción, el personal de Los organismos
gubernamentales y otros ha mejorado sus condiciones de vida y
trabajo con mayor dedicación y eficiencia. Esto ocurre
tanto en la región fronteriza como en las regiones del
frente.
Aprendamos a hacer el trabajo económico
(10 de enero de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
XXI. APOYARSE EN LOS PROPIOS
ESFUERZOS Y TRABAJAR
Sobre qué base debe descansar nuestra política?
Debe descansar en nuestra propia fuerza, y eso significa robustecernos
mediante nuestros propios esfuerzos. No estamos solos; todos los
países y pueblos del mundo que se oponen al imperialismo
son nuestros amigos. Sin embargo, hacemos hincapié en apoyarnos
en nuestros propios esfuerzos. Apoyándonos en las fuerzas
que nosotros mismos organicemos, podemos derrotar a todos los
reaccionarios chinos y extranjeros.
La situación y nuestra política después de
la
victoria en la Guerra de Resistencia contra el Japón
(13 de agosto de 1945),
Obras Escogidas, t. IV.
Somos partidarios de apoyarnos en nuestros propios esfuerzos.
Esperamos obtener ayuda extranjera, pero no debemos depender de
alla. Confiamos en nuestros propios esfuerzos, en el poder creador
de todo el ejército y de todo el pueblo.
Aprendamos a hacer el trabajo económico
(10 de enero de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
Triunfar en todo el país es sólo el primer paso
de una gran marcha de diez mil li. (...) La revolución
china es grandiosa, pero después de la revolución,
el camino será aún más largo y nuestra tarea
aún más grandiosa y ardua. Es éste un punto
que hay que explicar desde ahora en el Partido, para que los camaradas
sigan siendo modestos, prudentes y libres de arrogancia y precipitación
en su estilo de trabajo, y perseveren en su estilo de vida sencilla
y lucha dura.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central
elegido
en el VII Congreso Nacional del Partido Comunista de China
(5 de marzo de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
Hay que eliminar por completo toda idea existente entre nuestros
cuadros de lograr victorias fáciles por obra de la buena
suerte, sin una lucha dura y acerba, sin sudor y sangre.
Crear sólidas bases de apoyo en el Nordeste
(28 de diciembre de 1945),
Obras Escogidas, t. IV.
Debemos realizar entre el pueblo una propaganda constante sobre
los progresos del mundo y su futuro luminoso, para que adquiera
confianza en la victoria.
Al mismo tiempo, debemos hacer saber
al pueblo y a los camaradas que nuestro camino es zigzagueante.
Hay todavía muchos obstáculos y dificultades a lo
largo del camino de la revolución. El VII Congreso de nuestro
Partido supuso que las dificultades serian muchas, porque preferimos
suponer más dificultades de las que pudieran surgir. A
algunos camaradas no les gusta pensar mucho en las dificultades.
Pero las dificultades son una realidad, debemos reconocer cuantas
haya, y no adoptar una política de no reconocimiento. Debemos
reconocer las dificultades, analizarlas y combatirlas. No existen
caminos rectos en el mundo; debemos estar preparados para seguir
un camino zigzagueante y no tratar de conseguir las cosas a bajo
precio. No hay que imaginar que una buena mañana todos
los reaccionarios caerán de rodillas por propia voluntad.
En una palabra, las perspectivas son luminosas, pero el camino
es zigzagueante. Aún tenemos ante nosotros muchas dificultades,
que no debemos pasar por alto. Uniéndonos con todo el pueblo
en un esfuerzo común, podremos sin duda alguna vencer todas
las dificultades y lograr la victoria.
Sobre las negociaciones de Chungching
(17 de octubre de 1945),
Obras Escogidas, t. IV.
Quien ve sólo el aspecto brillante, sin ver las dificultades,
no puede luchar eficazmente por el cumplimiento de las tareas
del Partido.
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
La riqueza de la sociedad es creada por los obreros, campesinos
e intelectuales trabajadores. Si ellos toman su destino en sus
propias manos, siguen una línea marxista-leninista y, en
vez de eludir los problemas, adoptan una actitud dinámica
para resolverlos, no habrá en el mundo dificultad insuperable
para ellos.
Nota de introducción al artículo
"El secretario del Partido toma la dirección
y todos los miembros del Partido ayudan a
administrar las cooperativas"
[Septiembre y diciembre de] (1955),
El auge socialista en el campo chino
[Obras Escogidas, t. V].
Todos los miembros del Partido deben tener plenamente en cuenta
todo esto y estar preparados para vencer sistemáticamente
toda dificultad con una voluntad indomable. Las fuerzas reaccionarias
tienen sus dificultades, y nosotros, las nuestras. Pero las dificultades
dé las fuerzas reaccionarias son insuperables, porque son
fuerzas moribundas, sin porvenir. Nuestras dificultades pueden
ser vencidas porque somos una fuerza naciente y con un brillante
futuro.
Saludemos el nuevo ascenso de la revolución china
(1° de febrero de 1947),
Obras Escogidas, t. IV.
En tiempos difíciles, debemos ver nuestros éxitos,
ver nuestra brillante perspectiva y aumentar nuestro coraje.
Servir al pueblo
(8 de septiembre de 1944),
Obras Escogidas t. III.
Toda cosa nueva experimenta dificultades y reveses en su crecimiento.
Sueña quien crea que el socialismo es como coser y cantar,
empresa de éxito fácil en la que no se tropieza
con dificultades ni se sufren reveses ni se requieren inmensos
esfuerzos.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
En ciertas épocas de la lucha revolucionaria, las dificultades
prevalecen sobre las condiciones favorables y constituyen, entonces,
el aspecto principal de la contradicción mientras las condiciones
favorables forman el aspecto secundario. Sin embargo, los revolucionarios
pueden, mediante sus esfuerzos, superar gradualmente las dificultades
y crear una situación nueva, favorable; así, una
situación difícil cede su lugar a una situación
favorable.
Sobre la contradicción
(agosto de 1937),
Obras Escogidas, t. I.
Qué significa trabajar? Trabajar significa luchar. En esos
lugares, hay dificultades y problemas que debemos vencer y resolver.
Vamos allí a trabajar y luchar para vencer esas dificultades.
Buen camarada es quien está más ansioso de ir allí
donde las dificultades son mayores.
Sobre las negociaciones de Chungching
(17 de octubre de 1945),
Obras Escogidas, t. IV.
Hay una antigua fábula china llamada El Viejo Tonto que
removió las montañas. Cuenta que hace mucho tiempo
vivía en el Norte de China un anciano conocido como el
Viejo Tonto de las montañas del Norte. Su casa miraba al
Sur y frente a ella, obstruyendo la pasada, se alzaban dos grandes
montañas: Taijang y Wangwu. El Viejo Tonto tomó
la decisión de llevar a sus hijos a remover con azadones
las dos montañas. Otro anciano, conocido como el Viejo
Sabio, los vio y dijo riéndose: Qué tontería!
Es absolutamente imposible que vosotros, tan poca gente, logréis
remover montañas tan grandes. El Viejo Tonto respondió:
Después que yo muera, seguirán mis hijos; cuando
ellos mueran, quedarán mis nietos, y luego sus hijos y
los hijos de sus hijos, y así indefinidamente. Aunque son
muy altas, estas montañas no crecen y cada pedazo que les
sacamos las hace más pequeñas. Por qué no
vamos a poder removerlas? Después de refutar la idea errónea
del Viejo Sabio, siguió cavando día tras día,
sin cejar en su decisión. Dios, conmovido ante esto, envió
a la tierra dos ángeles, que se llevaron a cuestas ambas
montañas. Hoy, sobre el pueblo chino pesan dos grandes
montañas, una se llama imperialismo y la otra, feudalismo.
El Partido Comunista de China hace tiempo que decidió eliminarlas.
Debemos perseverar en nuestra decisión y trabajar sin cesar;
también nosotros conmoveremos a Dios. Nuestro Dios no es
otro que las masas populares de China. Si ellas se alzan y cavan
junto con nosotros, por qué no vamos a poder eliminar esas
montañas?
El Viejo Tonto que removió las montañas
(11 de junio de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
XXII. METODOS DE PENSAMIENTO Y DE TRABAJO
La historia de la humanidad es la historia del continuo desarrollo
del reino de la necesidad al reino de la libertad. Este proceso
no tiene término. En las sociedades en que existen clases,
la lucha de clases no tiene fin. En la sociedad sin clases, jamás
terminará la lucha entre lo nuevo y lo viejo, y entre lo
justo y lo erróneo. En los terrenos de la lucha por la
producción y de la experimentación científica,
la humanidad está en constante progreso y la naturaleza
en constante desarrollo; nunca se quedan en un nivel determinado.
Por lo tanto, el hombre necesita sintetizar constantemente sus
experiencias, y descubre, inventa, crea y avanza. Todas las ideas
en favor del estancamiento, el pesimismo, la inercia o la complacencia
son erróneas. Lo son porque no corresponden ni a los hechos
históricos del desarrollo de la sociedad humana a lo largo
de cerca de un millón de años, ni a los hechos históricos
de la naturaleza conocidos par nosotros hasta la fecha (por ejemplo,
la naturaleza tal como se refleja en la historia de los cuerpos
celestas, de la tierra, de la vida y de otros fenómenos
naturales).
Pasaje citado en el Informe del Primer Ministro Chou En-lai ante
la I Sesión de la Asamblea Popular Nacional (tercera legislatura)
sobre la labor del Gobierno
(21 y 22 de diciembre de 1964).
Las ciencias naturales son una de las armas del hombre en la lucha
por su libertad. Con el fin de lograr la libertad dentro de la
sociedad, el hombre utiliza la ciencia social para comprenderla,
transformarla y realizar la revolución social. Con el objeto
de lograr la libertad en la naturaleza, el hombre utiliza las
ciencias naturales para comprenderla, conquistarla y transformarla,
y así logrará la libertad en alla.
Discurso en la reunión inaugural de la Sociedad de Investigaciones
de
Ciencias Naturales de la Región Fronteriza de Shensi-Kansú-Ningsia
(5 de febrero de 1940).
La filosofía marxista -- el materialismo dialéctico
-- tiene dos características sobresalientes. Una es su
carácter de clase: afirma explícitamente que el
materialismo dialéctico sirve al proletariado. La otra
es su carácter práctico: subraya la dependencia
de la teoría respecto a la práctica, subraya que
la práctica es la base de la teoría y que ésta,
a su vez, sirve a la práctica.
Acerca de la práctica
(julio de 1937)
Obras Escogidas, t. I.
La filosofía marxista considera que el problema más
importante no consiste en comprender las leyes del mundo objetivo
para ester en condiciones de interpretarlo, sino en aplicar el
conocimiento de esas leyes para transformar activamente el mundo.
Ibíd.
De dónde provienen las ideas correctas del hombre? Caen
del cielo? No. Son innatas en su cerebro? No. Provienen únicamente
de la práctica social, de los tres tipos de práctica
social: la lucha par la producción, la lucha de clases
y la experimentación científica.
De dónde provienen las ideas correctas?
(mayo de 1963).
El ser social del hombre determine su pensamiento. Las ideas correctas
características de la clase avanzada, una vez dominadas
por las masas, se convierten en una fuerza material que transforma
la sociedad y el mundo.
Ibíd.
En su práctica social, el hombre sostiene toda clase de
luchas y extrae ricos experiencias tanto de sus éxitos
como de sus fracasos. Innumerables fenómenos del mundo
exterior objetivo se reflejan en el cerebro del hombre por media
de los órganos de los sentidos -- la vista, el oído,
el olfato, el gusto y el tacto --. Al comienzo, el conocimiento
es sensorial. Al acumularse suficiente conocimiento sensorial,
se produce un salto al conocimiento racional, es decir, a las
ideas. Este es un proceso en el conocimiento. Es la primera etapa
del proceso global del conocimiento, etapa que conduce de la materia
objetiva a la conciencia subjetiva, de la existencia a las ideas.
En esta etapa, aún no se ha comprobado si la conciencia
o las ideas (incluyendo las teorías, principios políticos,
planes y medidas) reflejan correctamente las leyes del mundo exterior
objetivo, aún no puede determinarse si son acertadas o
no. Luego, viene la segunda etapa del proceso del conocimiento:
la etapa que conduce de la conciencia a la materia, de las ideas
a la existencia, etapa en que se aplica a la práctica social
el conocimiento obtenido en la primera etapa para ver si esas
teorías, principios políticos, planes o medidas
consiguen los éxitos esperados. En términos generales,
lo que obtiene éxito es correcto, y lo que fracasa, erróneo;
esto sucede especialmente en la lucha del hombre con la naturaleza.
En la lucha social, las fuerzas que representan a la clase avanzada
a veces sufren reveses, no porque sus ideas sean incorrectas,
sino porque, en la correlación de las fuerzas en lucha,
no son, por el momento, tan poderosas como las fuerzas reaccionarias;
en consecuencia, fracasan temporalmente, pero han de triunfar
tarde o temprano. A través de la prueba de la práctica,
se produce otro salto en el conocimiento del hombre. Este es más
importante que el anterior, porque sólo éste puede
probar si es acertado o erróneo el primer salto en el conocimiento,
o sea, las ideas, teorías, principios políticos,
planes o medidas formuladas en el curso de la reflexión
del mundo exterior objetivo. No hay otro medio de comprobar la
verdad.
Ibíd.
A menudo, sólo es posible llegar a un conocimiento correcto
después de muchas repeticiones del proceso que conduce
de la materia a la conciencia y de la conciencia a la materia,
es decir, de la práctica al conocimiento y del conocimiento
a la práctica. Esta es la teoría marxista del conocimiento,
la teoría materialista dialéctica del conocimiento.
Ibíd.
Quien quiera conocer una cosa, no podrá conseguirlo sin
entrar en contacto con ella, es decir, sin vivir (practicar) en
el mismo media de esa cosa. (...) Si quieres conocer, tienes que
participar en la práctica, en la transformación
de la realidad. Si quieres conocer el saber de una pera, tienes
tú mismo que transformarla comiéndola. (...) Si
quieres conocer la teoría y los métodos de la revolución,
tienes que participar en la revolución. Todo conocimiento
auténtico nace de la experiencia directa.
Acerca de la práctica
(julio de 1937),
Obras Escogidas, t. I.
El conocimiento comienza por la práctica, y todo conocimiento
teórico, adquirido a través de la práctica,
debe volver a la práctica. La función activa del
conocimiento no solamente se manifiesta en el salto active del
conocimiento sensorial al racional, sine, lo que es más
importante, también debe manifestarse en el salto del conocimiento
racional a la práctica revolucionaria.
Ibíd.
Es bien sabido que, al realizar una cosa, cualquiera que sea,
a menos que comprendamos sus circunstancias reales, su naturaleza
y sus relaciones con otras cosas, no conoceremos las leyes que
la rigen, ni sabremos cómo hacerla, ni podremos llevarla
a feliz término.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China
(diciembre de 1936),
Obras Escogidas, t. I.
Si el hombre quiere culminar su trabajo con éxito, es decir,
lograr los resultados esperados, tiene que hacer concordar sus
ideas con las leyes del mundo exterior objetivo; si no lo consigue,
fracasa en la práctica. Después de sufrir una derrota,
extrae lecciones de ella, modifica sus ideas para hacerlas concordar
con las leyes del mundo exterior y, de esta manera, convierte
el fracaso en éxito: he aquí lo que se quiere decir
con la derrota es madre del éxito y cada fracaso nos hace
más listos.
Acerca de la práctica
(julio de 1937), Obras Escogidas, t. I.
Somos marxistas, y el marxismo nos exige que al examinar cualquier
problema, partamos de los hechos objetivos y no de definiciones
abstractas, y que formulemos nuestra orientación, política
y medidas sobre la base del análisis de estos hechos.
Intervenciones en el Foro de Yenán sobre Literatura y Arte
(mayo de 1942)
Obras Escogidas, t. III.
El método fundamental de trabajo que todos los comunistas
debemos tener bien presente, consiste en determinar nuestra línea
de trabajo en función de las condiciones reales. Si examinamos
las causas de nuestros errores, veremos que todos se deben a que
nos apartamos de las condiciones reales existentes en un momento
y lugar dados y trazamos subjetivamente nuestra linea de trabajo.
Discurso pronunciado en una conferencia de
cuadros de la región liberada de Shansi-Suiyuán
(1° de abril de 1948),
Obras Escogidas, t. IV.
El idealismo y la metafísica son las cosas más fáciles
del mundo porque permiten a la gente que disparate a gusto, sin
basarse en la realidad objetiva ni someterse a la prueba de ésta.
En cambio, el materialismo y la dialéctica requieren esfuerzos.
Se fundamentan en la realidad objetiva y se someten a su prueba.
Si uno no hace esfuerzos, caerá en el idealismo y la metafísica.
Nota de introducción a "Materiales sobre la camarilla
contrarrevolucionaria de Ju Feng"
(mayo de 1955) [Obras Escogidas, t. V].
Al tratar una cosa, debemos examinar su esencia y considerar su
apariencia nada más que como guía que conduce a
la entrada. Y una vez que cruzamos el umbral debemos aprehender
la esencia de la cosa. Este es el único método de
análisis seguro y científico.
Una sola chispa puede incendiar toda la pradera
(5 de enero de 1930),
Obras Escogidas, t. I.
La causa fundamental del desarrollo de las cosas no es externa
sino interna; reside en su carácter contradictorio interno.
Todas las cosas tienen contradicciones en su interior, de ahí
su movimiento y su desarrollo. El carácter contradictorio
interno de una cosa es la causa fundamental de su desarrollo,
en tanto que su interrelación e interacción con
otras cosas son causas secundarias.
Sobre la contradicción
(agosto de 1937),
Obras Escogidas, t. I.
La dialéctica materialista considera que las causas externas
constituyen la condición del cambio y las causas internas,
su base; además, considera que las causas externas actúan
a través de las internas. A una temperatura adecuada, un
huevo se transforma en pollo, pero ninguna temperatura puede transformar
una piedra en pollo, porque sus bases son diferentes.
Ibíd.
La filosofía marxista entiende que la ley de la unidad
de los contrarios es la ley fundamental del universo. Esta ley
tiene validez universal, tanto en la naturaleza y en la sociedad
humana, como en el pensamiento del hombre. Los contrarios en una
contradicción forman una unidad a la vez que luchan entre
sí, lo cual impulsa el movimiento y el cambio en las cosas.
En todas partes existen contradicciones, pero tienen diverso carácter
según sea la naturaleza de las cosas. En cualquier cosa
concreta, la unidad de los contrarios es condicional, temporal,
transitiva y, por eso, relativa, mientras que la lucha entre los
contrarios es absoluta.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
El método analítico es dialéctico. Por análisis
entendemos analizar las contradicciones en las cosas. Ningún
análisis acertado es posible sin un conocimiento intimo
de la vida ni una comprensión real de las contradicciones
de que se trata.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido
Comunista de China sobre el Trabajo de Propaganda
(12 de marzo de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Lenin dice que el análisis concreto de la situación
concreta es lo más esencial del marxismo, el alma viva
del marxismo. Muchos de nuestros camaradas, poco acostumbrados
a pensar en forma analítica, no quieren analizar y estudiar
repetida y profundamente las cosas complejas, sino que prefieren
formular conclusiones simplistas que son absolutamente afirmativas
o absolutamente negativas. (...) Desde ahora, debemos remediar
este estado de cosas.
Nuestro estudio y la situación actual
(12 de abril de 1944),
Obras Escogidas. t. III.
La manera como estos camaradas enfocan las cuestiones es errónea.
En vez de considerar sus aspectos esenciales o principales, destacan
los no esenciales o secundarios. Es de señalar que hay
que tratar estos últimos aspectos uno por uno sin subestimarlos,
mas no debemos considerarlos como esenciales o principales, pues,
de lo contrario, nos desorientaremos.
Sobre el problema de la cooperativización agrícola
(31 de julio de 1955),
[Obras Escogidas, t. V].
Las cosas en el mundo son complejas y las deciden diversos factores.
Debemos examinar los problemas en sus diferentes aspectos y no
en uno solo.
Sobre las negociaciones de Chungching
(17 de octubre de 1945),
Obras Escogidas, t. IV.
Sólo quienes abordan los problemas de manera subjetiva,
unilateral y superficial dictan órdenes presuntuosamente
apenas llegan a un nuevo lugar, sin considerar las circunstancias,
sin examinar las cosas en su totalidad (su historia y su situación
actual en conjunto) ni penetrar en su esencia (su naturaleza y
las relaciones internas entre una cosa y otras). Semejantes personas
tropiezan y caen inevitablemente.
Acerca de la práctica
(julio de 1937),
Obras Escogidas. t. I.
Al estudiar un problema, debemos guardarnos de la subjetividad,
la unilateralidad y la superficialidad. Por subjetividad se entiende
no saber abordar los problemas objetivamente, es decir, no saber
abordarlos desde el punto de vista materialista. Ya he hablado
de esto en mi trabajo Acerca de la práctica.Por unilateralidad
se entiende no saber abordar los problemas en todos sus aspectos.
(...) O puede llamarse ver la parte y no el todo, ver los árboles
y no el bosque. De esta manera, no es posible encontrar el método
para resolver las contradicciones, ni cumplir las tareas de la
revolución, ni llevar a buen término el trabajo
encomendado, ni desarrollar correctamente la lucha ideológica
en el seno del Partido. Cuando decía Sun Wu en su exposición
del arte de la guerra: Conoce a tu adversario y conócete
a ti mismo, y podrás librar cien batallas sin correr ningún
riesgo de derrota, se refería a las dos partes beligerantes.
Wei Cheng, de la dinastía Tang, también comprendía
lo errónea que era la unilateralidad cuando decía:
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas
a una sola, permanecerás en tinieblas. Pero nuestros camaradas
a menudo examinan los problemas de manera unilateral y, por este
motivo, dan con la cabeza en el muro. (...) Lenin dijo: Para conocer
realmente un objeto hay que abarcar y estudiar todos sus aspectos,
todos sus vínculos y mediaciones. Esto jamas lo conseguiremos
por completo; pero la exigencia de estudiar las cosas en todos
sus aspectos nos previene contra los errores y la rigidez. Debemos
recordar sus palabras. Por superficialidad se entiende no considerar
ni las características de la contradicción en su
conjunto ni las características de cada uno de sus aspectos,
no reconocer la necesidad de ir al fondo de una cosa y estudiar
minuciosamente las características de su contradicción,
sino limitarse a mirar de lejos y, después de una ojeada
a los contornos generales de la contradicción, tratar inmediatamente
de resolverla (responder una pregunta, zanjar una disputa, conducir
un asunto o dirigir una operación militar). Semejante forma
de proceder lleva inevitablemente a consecuencias funestas. (...)
La unilateralidad y la superficialidad son también subjetividad,
porque todas las cosas objetivas se hallan en realidad ligadas
unas con otras y se rigen por leyes internas; sin embargo, hay
personas que, en lugar de reflejar las cosas tal como son, las
consideran de modo unilateral o superficial, e ignoran sus relaciones
recíprocas y sus leyes internas; por tanto, su método
es subjetivista.
Sobre la contradicción
(agosto de 1937),
Obras Escogidas, t. I.
Unilateralidad significa pensar en términos absolutos,
es decir, enfocar los problemas metafísicamente. En la
valoración de nuestro trabajo, es unilateral considerarlo
o todo positivo o todo negativo. (...) Considerarlo todo positivo
es ver sólo únicamente los elogios y no las críticas:
Presentar nuestro trabajo como si fuera bueno en todos sus aspectos
es contradecir los hechos. No es cierto que todo sea bueno; todavía
existen deficiencias y errores. Tampoco es cierto que todo sea
malo; pensar así también contradice los hechos.
De ahí la necesidad de analizar. Negarlo todo es creer,
sin ningún análisis que nada se ha hecho bien y
que la grandiosa empresa de la construcción socialista,
la gran lucha en que participan centenares de millones de personas,
es un embrollo sin nada digno de elogio. Estos puntos de vista
son sumamente erróneos y perjudiciales, y sólo pueden
desalentar a la gente, aunque muchas de las personas que los sostienen
se distinguen de las que son hostiles al sistema socialista. En
la valoración de nuestro trabajo, es erróneo tanto
el punto de vista de que todo es positivo, como el de que todo
es negativo.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido
Comunista de China sobre el Trabajo de Propaganda
(12 de marzo de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Al examinar cualquier cuestión, los marxistas deben ver
no sólo las partes sino también el todo. Una rana
en el fondo de un pozo dice: El cielo no es mayor que la boca
del pozo. Esto no es cierto, porque el cielo no es del tamaño
de la boca de un pozo. Estaría en lo cierto si afirmase
que una parte del cielo es del tamaño de la boca del pozo,
porque ello corresponde a la realidad.
Sobre la táctica de la lucha contra el imperialismo japonés
(27 de diciembre de 1935),
Obras Escogidas, t. I.
Debemos aprender a examinar las cuestiones en todos sus aspectos,
a ver no sólo el anverso de las cosas sino también
su reverso. En determinadas condiciones, una cosa mala puede conducir
a buenos resultados, y una cosa buena, a resultados malos.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Junto con reconocer que, en el curso general del desarrollo histórico,
lo material determina lo espiritual y el ser social determina
la conciencia social, también reconocemos y debemos reconocer
la reacción que ejerce lo espiritual sobre lo material,
la conciencia social sobre el ser social y la superestructura
sobre la base económica. Esto no va en contra del materialismo,
sino que, justamente, evita el materialismo mecanicista y defiende
el materialismo dialéctico.
Sobre la contradicción
(agosto de 1937),
Obras Escogidas, t. I.
En una guerra, los mandos no pueden pretender ganarla traspasando
los límites impuestos por las condiciones objetivas, pero
dentro de tales límites sí pueden y deben poner
en pleno juego su actividad consciente en la lucha por la victoria.
El escenario de acción para los mandos en una guerra debe
construirse dentro de lo que permiten las condiciones objetivas,
pero sobre este escenario pueden dirigir magníficas acciones
de épica grandiosidad.
Sobre la guerra prolongada
(mayo de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
El hombre debe adaptar su pensamiento a las condiciones que han
cambiado. Claro está que nadie debe dejarse llevar por
la fantasía, ni elaborar planes de acción a despecho
de las condiciones objetivas, ni pretender lo que en realidad
es imposible. Pero el problema actual es que las ideas conservadoras
de derecha aún ocasionan funestos trastornos en muchos
terrenos e impiden que el trabajo en esos terrenos marche a tono
con el desarrollo de las circunstancias objetivas. El problema
actual es que muchos consideran imposible lo que podrían
cumplir si se esforzaran.
Prefacio a "El auge socialista en el campo chino"
(27 de diciembre de 1955)
[Obras Escogidas, t. V].
Debemos utilizar el cerebro y pensar cada cosa cuidadosamente.
Como dice el refrán: Frunce el entrecejo y se te ocurrirá
una estratagema. En otras palabras, la mucha reflexión
engendra sabiduría. Para deshacernos del hábito
de actuar a ciegas, tan difundido en nuestro Partido, debemos
alentar a nuestros camaradas a pensar, aprender el método
analítico y cultivar el hábito del análisis.
Nuestro estudio y la situación actual
(12 de abril de 1944),
Obras Escogidas, t. III.
Si en un proceso hay varias contradicciones, necesariamente una
de ellas es la principal, la que desempeña el papel dirigente
y decisivo, mientras que las demás ocupan una posición
secundaria y subordinada. Por lo tanto, al estudiar cualquier
proceso complejo, con dos o más contradicciones, debemos
esforzarnos al máximo por encontrar su contradicción
principal. Una vez aprehendida la contradicción principal,
todos los problemas se resuelven fácilmente.
Sobre la contradicción
(agosto de 1937),
Obras Escogidas, t. I.
De los dos aspectos contradictorios, uno ha de ser el principal
y el otro, el secundario. El aspecto principal es el que desempeña
el papel dirigente en la contradicción. La naturaleza de
una cosa está determinada fundamentalmente por el aspecto
principal de la contradicción, aspecto que ocupa la posición
dominante.
Pero esta situación no es estática;
el aspecto principal y el no principal de una contradicción
se transforman el uno en el otro y, en consecuencia, la naturaleza
de la cosa cambia.
Ibíd.
No basta con plantear tareas; hay que resolver, además,
el problema de los métodos para cumplirlas. Si nuestra
tarea es cruzar un río, no podremos hacerlo sin un puente
o una embarcación. Mientras no se resuelva el problema
del puente o la embarcación, será ocioso hablar
de atravesar el río. Mientras la cuestión de los
métodos no esté resuelta, será inútil
hablar de las tareas.
Preocupémonos por el bienestar de las masas,
prestemos atención a nuestros métodos de trabajo
(27 de enero de 1934),
Obras Escogidas, t. I.
En relación a cualquier tarea, si no se hace un llamamiento
general, será imposible movilizar a las amplias masas para
la acción. Sin embargo, si los dirigentes se limitan a
lanzar un llamamiento general -- si no se ocupan personal y concretamente,
en algunas organizaciones, de la ejecución cabal del trabajo
que llaman a realizar, abren una brecha en algún punto
y adquieren allí experiencias para orientar a las demás
entidades --, no podrán comprobar si es justo el llamamiento
general ni enriquecer su contenido, y además correrán
el peligro de que el llamamiento quede en letra muerta.
Algunas cuestiones sobre los métodos de dirección
(1° de junio de 1943),
Obras Escogidas, t. III.
Ningún dirigente puede dar orientación general a
las entidades a su cargo, a menos que obtenga experiencia práctica
de parte de determinados individuos y de ciertos asuntos en una
entidad subordinada específica. Este método debe
ser generalizado para que los cuadros dirigentes a todos los niveles
aprendan a aplicarlo.
Ibíd.
En ningún lugar puede haber al mismo tiempo muchas tareas
centrales. Sólo puede realizarse, en un lapso determinado,
una tarea central, complementada por otras de segundo y tercer
orden. Por lo tanto, el responsable principal de una localidad
debe tener en cuenta la historia y circunstancias actuales de
la lucha allí, y ordenar apropiadamente las diferentes
tareas. No debe actuar sin plan propio, saltando de una tarea
a otra según le lleguen de los organismos superiores, pues
de lo contrario se verá enfrentado a una multitud de tareas
centrales y sumido en la confusión y el desorden. Ninguna
organización superior debe tampoco asignar simultáneamente
muchas tareas a una organización inferior, sin indicar
su importancia y su urgencia relativas ni especificar cuál
es la tarea central, porque este modo de proceder llevará
desorden al trabajo de la organización inferior y le impedirá
conseguir los resultados previstos. El dirigente debe tener en
cuenta la situación en su conjunto, elaborar su plan general
a la luz de las condiciones históricas y las circunstancias
existentes en cada localidad, decidir con justeza el centro de
gravedad y el orden de ejecución de los trabajos para cada
periodo, realizar con tenacidad lo decidido y asegurar el logro
de determinados resultados: esto es parte del arte de dirigir.
Ibíd.
Debe mantenerse (cada buró o subburó del Comité
Central del Partido) constantemente al corriente de la marcha
del trabajo, intercambiar experiencias y corregir los errores;
no debe esperar varios meses, medio año o un año
antes de celebrar reuniones de balance para hacer una revisión
general y una rectificación general de los errores. Dilatar
conduce a grandes pérdidas, mientras que corregir los errores
apenas surgen, reduce las pérdidas.
Sobre la política concerniente a la industria y el comercio
(27 de febrero de 1948),
Obras Escogidas, t. IV.
No dejen que los problemas se acumulen y causen muchas complicaciones
antes de resolverlos. Los dirigentes tienen que marchar al frente
del movimiento y no a la zaga.
Nota de introducción al artículo
"El contrato estacional"
[Septiembre y diciembre de] (1955),
El auge socialista en el campo chino
[Obras Escogidas, t. V].
Lo que necesitamos es un estado de ánimo entusiasta pero
sereno, un trabajo intense pero ordenado.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China
(diciembre de 1936),
Obras Escogidas, t. I.
XXIII. INVESTIGACION Y ESTUDIO
Todos aquellos que se encarguen de un trabajo práctico
deben investigar las condiciones en las bases. Semejante investigación
se hace especialmente necesaria para quienes tienen conocimientos
teóricos pero no se hallan al corriente de las condiciones
reales; de otro modo, no podrán vincular la teoría
con la práctica. Quien no ha investigado no tiene derecho
a hablar. Aunque esta afirmación mía ha sido ridiculizada
como empirismo estrecho, hasta la fecha no me arrepiento dé
haberla hecho; al contrario, sigo insistiendo en que sin haber
investigado nadie puede pretender el derecho a hablar. Hay muchos
que, apenas descienden de su carroza, comienzan a vociferar, a
lanzar opiniones, criticando esto y censurando aquello; pero,
de hecho, todos ellos fracasan sin excepción, porque sus
comentarios o críticas, que no están fundamentados
en una investigación minuciosa, no son más que cháchara.
Incalculables son los daños que han causado a nuestro Partido
semejantes enviados imperiales, a los que encontramos aquí
y allá, casi en todas partes. Con razón dice Stalin
que la teoría deja de tener objeto cuando no se halla vinculada
a la práctica revolucionaria. Y con razón agrega
que la práctica es ciega si la teoría revolucionaria
no alumbra su camino. Sólo se puede acusar de empirismo
estrecho a los prácticos, que andan a tientas y carecen
de perspectiva y previsión.
Prefacio y epilogo a "Investigación rural"
(marzo y abril de 1941),
Obras Escogidas, t. III.
Tomar esta actitud (la marxista-leninista) significa buscar la
verdad en los hechos. Por hechos entendemos todas las cosas que
existen objetivamente; por verdad entendemos las relaciones internas
de las cosas objetivas, es decir, las leyes que las rigen; y por
buscar entendemos estudiar. Debemos partir de las condiciones
reales dentro y fuera del país, la provincia, el distrito
o el territorio, y deducir de ellas, como guía para nuestra
acción, las leyes inherentes a esas condiciones y no leyes
imaginarias, es decir, debemos encontrar las relaciones internas
de los acontecimientos que suceden a nuestro alrededor. Y para
esto debemos basarnos en los hechos, que existen objetivamente,
y no en nuestra imaginación subjetiva, ni en un entusiasmo
momentáneo, ni en la letra muerta de los libros; debemos
apropiarnos del material en detalle y, a la luz de los principios
generales del marxismo-leninismo, extraer de este material conclusiones
correctas.
Reformemos nuestro estudio
(mayo de 1941),
Obras Escogidas, t. III.
Proceder como un hombre que caza gorriones con los ojos cerrados
o como un ciego que coge peces a tientas, tratar las cosas superficialmente
sin penetrar en los detalles, entregarse a una verborrea jactanciosa
y contentarse con conocimientos fragmentarios mal asimilados:
tal es el estilo de trabajo, extremadamente malo, que aún
se observa entre muchos camaradas de nuestro Partido, un estilo
totalmente opuesto al espíritu fundamental del marxismo-leninismo.
Marx, Engels, Lenin y Stalin nos enseñan que es necesario
estudiar concienzudamente la situación, partir de la realidad
objetiva y no de los deseos subjetivos. Pero muchos de nuestros
camaradas actúan en forma diametralmente contraria a esta
verdad.
Ibíd.
No puede usted resolver un problema? Pues bien, póngase
a investigar su situación actual y sus antecedentes! Cuando
haya investigado cabalmente el problema, sabrá cómo
resolverlo. Toda conclusión se saca después de una
investigación, y no antes. Unicamente un tonto se devana
los sesos, sólo o unido a un grupo, para encontrar una
solución o elaborar una idea sin efectuar ninguna investigación.
Debe subrayarse que esto no conducirá en absoluto a ninguna
solución eficaz ni a ninguna idea provechosa.
Contra el culto a los libros
(mayo de 1930).
La investigación se asemeja a los largos meses de gestación,
y la solución del problema, al día del nacimiento.
Investigar un problema es resolverlo.
Ibíd.
Con la actitud marxista-leninista, una persona aplica la teoría
y el método marxista-leninistas a la investigación
y estudio sistemáticos y minuciosos de la situación.
En vez de trabajar solamente a dictado del entusiasmo, combina,
como dice Stalin, el ímpetu revolucionario con el sentido
práctico.
Reformemos nuestro estudio
(mayo de 1941),
Obras Escogidas, t. III.
El único media para conocer una situación es hacer
una investigación social, una investigación sobre
las condiciones reales de las diversas clases sociales. Para quienes
están encargados del trabajo directivo, el método
esencial para conocer la situación es elegir, de acuerdo
a un plan, algunas ciudades y aldeas para realizar allí
una serie de minuciosas investigaciones, utilizando el punto de
vista fundamental marxista, es decir, el método de análisis
de clases.
Prefacio y epilogo a "Investigación rural"
(marzo y abril de 1941),
Obras Escogidas, t. III.
Una reunión de investigación no necesita ser muy
numerosa; basta con la presencia de tres a cinco, o siete u ocho
personas. Para cada reunión es necesario destinar suficiente
tiempo, preparar de antemano un cuestionario y, además,
hacer personalmente preguntas, anotar las respuestas y discutir
con los asistentes. Esto quiere decir que sin un gran entusiasmo,
sin la decisión de dirigir la mirada hacia abajo, sin la
sed de conocer, sin la disposición a despojarse de toda
presunción para ser alumna modesto, será imposible
realizar ninguna investigación o hacerla bien.
Ibíd.
Toda disposición correcta de un mando emana de su decisión
justa; la decisión justa emana de su juicio justo sobre
la situación, y el juicio justo emana de un reconocimiento
circunstanciado e indispensable y de un examen cuidadoso y sistemático
de todas las informaciones recogidas a través del reconocimiento.
El mando emplea todos los medios de reconocimiento posibles y
necesarios, y examine las informaciones así recogidas acerca
del enemigo, desechando la cáscara para quedarse con el
grano, descartando lo falso para conservar lo verdadero, pasando
de un aspecto a otro y de lo externo a lo inferno; luego, considerando
las condiciones de su propio campo, hace un estudio comparativa
de la situación de ambas partes y de sus relaciones mutuas;
de este modo, forma su juicio, toma su decisión y elabora
su plan. Este es el proceso completo del conocimiento de una situación,
proceso que debe recorrer un jefe militar antes de formular su
plan estratégico, de campaña o de combate.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China
(diciembre de 1936),
Obras Escogidas, t. I.
XXIV. AUTOEDUCACION IDEOLOGICA
Y aunque lográramos éxitos inmensos en nuestro trabajo,
no tendríamos ningún fundamento para volvernos engreídos
y presuntuosos. La modestia contribuye al progreso, y el engreimiento
conduce al atraso. Debemos tener siempre presente esta verdad.
Discurso de apertura en el VIII Congreso
Nacional del Partido Comunista de China
(15 de septiembre de 1956)
[Obras Escogidas, t. V].
Con la victoria, pueden surgir dentro del Partido ciertos estados
de ánimo: el engreimiento, la presunción de ser
hombre meritorio, la inercia y la falta de deseo de progresar,
la afición a los placeres y la aversión a continuar
una vida dura. Con la victoria, el pueblo nos estará agradecido
y la burguesía se presentará a adularnos. Ya está
probado que el enemigo no puede vencernos por la fuerza de las
armas. Sin embargo, la adulación de la burguesía
puede vencer a los débiles de carácter que haya
en nuestras filas. Es posible que existan entre los comunistas
algunos que el enemigo no ha podido vencer con las armas y que
frente a él se han hecho merecedores del título
de héroes, pero que, incapaces de resistir a los proyectiles
almibarados, caerán derrotados por ellos. Debemos estar
prevenidos contra esto.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central
elegido
en el VII Congreso Nacional del Partido Comunista de China
(5 de marzo de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
Muchas cosas pueden convertirse en fardos, en cargas, si nos aferramos
a ellas ciega e inconscientemente. Por ejemplo: quien haya cometido
errores, puede sentirse irremediablemente agobiado por ellos y
caer en el abatimiento; el que no haya incurrido en errores, puede
creerse irreprochable y volverse vanidoso. La falta de éxitos
en el trabajo puede provocar pesimismo y depresión, en
tanto que los éxitos pueden engendrar arrogancia y altanería.
Un camarada que tenga corta historia de lucha puede con ese pretexto
eludir responsabilidades, y un veterano puede considerarse infalible
por su largo pasado de lucha. Los camaradas obreros y campesinos,
orgullosos de su origen de clase, pueden mirar a los intelectuales
por encima del hombro, y los intelectuales, por poseer algunos
conocimientos, pueden menospreciar a los camaradas obreros y campesinos.
Quien posea conocimientos especializados puede considerarlos como
capital para envanecerse y despreciar a los demás. Hasta
la edad podría servir de motivo para presumir: un joven
que se tenga por inteligente y capaz, podría despreciar
a los viejos, y un viejo, por su rica experiencia, podría
despreciar a los jóvenes. Todas estas cosas se convierten
en cargas, en fardos, si se carece de espíritu critico.
Nuestro estudio y la situación actual
(12 de abril de 1944),
Obras Escogidas, t. III.
Algunos camaradas en el ejército se han vuelto arrogantes
y se comportan de manera arbitraria con los soldados, el pueblo,
los organismos gubernamentales y las organizaciones del Partido.
Siempre reprochan a los camaradas encargados del trabajo local
y nunca se reprochan a sí mismos. Sólo ven sus propios
éxitos, pero no sus deficiencias. Sólo quieren escuchar
lisonjas, y no críticas. (...) el ejército debe
esforzarse por erradicar estos malos hábitos.
Organicémonos
(29 de noviembre de 1943),
Obras Escogidas, t. III.
Un trabajo duro es como una carga que, colocada frente a nosotros,
nos desafía a echárnosla al hombro. Algunas cargas
son livianas, otras, pesadas. Hay quienes prefieren las cargas
livianas a las pesadas; escogen para sí las primeras y
dejan las segundas para los demás. Otros camaradas actúan
de manera diferente: dejan las comodidades a los demás
y toman sobre sus hombros las cargas pesadas, son los primeros
en soportar las penalidades y los últimos en disfrutar
de las comodidades. Estos son buenos camaradas. Todos debemos
aprender de su espíritu comunista.
Sobre las negociaciones de Chungching
(17 de octubre de 1945),
Obras Escogidas, t. IV.
No pocas personas se muestran irresponsables en su trabajo, prefieren
lo liviano a lo pesado dejan las cargas pesadas a otros y escogen
para sí ;as livianas. En cada ocasión, piensan en
sí mismas antes que en los demás. Cuando llegan
a hacer alguna pequeña contribución, se hinchan
de orgullo y la pregonan temiendo que alguien quede sin saberlo.
No sienten cariño hacia los camaradas y el pueblo, y los
tratan con frialdad indiferencia y apatía. En realidad,
esas personas no son comunistas, o, al menos, no pueden ser consideradas
como verdaderos comunistas.
En memoria de Norman Bethune
(21 de diciembre de 1939),
Obras Escogidas, t. II.
Los que pretenden independizarse así, generalmente se aferran
a la doctrina del yo primero y se equivocan en la cuestión
de las relaciones entre un militante y el Partido. Aunque respetan
de palabra al Partido, en la práctica se colocan a sí
mismos en primer término y relegan el Partido al segundo.
Qué buscan? Fama, posición y oportunidad de lucirse.
Seimpre que se les encarga de alguna sección de trabajo,
procuran independizarse. Para este fin, engatusan a algunos, desplazan
a otros y recurren, entre camaradas, a la jactancia, las lisonjas
y la adulación, introduciendo en el Partido Comunista el
estilo filisteo de los partidos políticos burgueses. Es
su deshonestidad lo que les hace pasarlo mal. Creo que debemos
trabajar honestamente, porque sin una actitud honesta nada se
puede realizar en el mundo.
Rectifiquemos el estilo de trabajo en el Partido
(1° de febrero de 1942),
Obras Escogidas, t. III.
Los comunistas deben comprender el principio de subordinar las
necesidades de la parte a las del todo. Si una proposición
es factible para una situación parcial pero no para la
situación en su conjunto, es necesario subordinar la parte
del todo. A la inversa, si la proposición no es factible
para la situación parcial, pero sí para la situación
en su conjunto, es precise igualmente subordinar la parte al todo.
Esto es lo que se entiende por tomar en consideración los
intereses del todo.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional
(octubre de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
Búsqueda de una vida cómoda. En el Ejército
Rojo existen no pocas personas cuyo individualismo se manifiesta
en sus ansias de comodidades. Esperan que su unidad marche a las
grandes ciudades. Quieren ir allí no a trabajar sino a
pasarlo bien. Lo que más les desagrada es trabajar en las
regiones rojas, donde la vida es dura.
Sobre la rectificación de las ideas erróneas en
el Partido
(diciembre de 1929),
Obras Escogidas, t. I.
Hay que combatir la tendencia al seccionalismo, tendencia a preocuparse
sólo par la propia sección, sin atender a los intereses
de los demás. Seccionalista es quien permanece indiferente
ante las dificultades de los demás y no quiere ceder a
ningún cuadro que le piden otras secciones o, como el que
tome el campo del vecino como desaguadero, cede sólo a
los cuadros mediocres, sin mostrar la menor consideración
hacia las demás secciones, localidades o personas. Quien
precede así ha perdido totalmente el espíritu comunista.
Se caracteriza por su falta de consideración por la situación
en su conjunto y su total indiferencia hacia las demás
secciones, localidades o personas. Tenemos que redoblar nuestros
esfuerzos para educar a tales individuos y hacerles ver en el
seccionalismo una tendencia sectaria, que se volverá peligrosa
si se la deja cundir.
Rectifiquemos el estilo de trabajo en el Partido
(1° de febrero de 1942),
Obras Escogidas, t. III.
El liberalismo se manifiesta en diferentes formas:
Tener clara conciencia de que una persona está en un error,
pero como se trata de un conocido, paisano, condiscípulo,
amigo íntimo, ser querido, viejo colega o antiguo subordinado,
no sostener una discusión de principios con ella y dejar
pasar las cosas a fin de preservar la paz y la amistad. O bien,
en el deseo de mantenerse en buenos términos con esa persona,
tratar superficialmente el asunto en lugar de ir hasta el fondo.
Así, tanto la organización como el individuo resultan
perjudicados. Este es el primer tipo de liberalismo.
Hacer críticas irresponsables en privado en lugar de plantear
activamente sugerencias a la organización. No decir nada
a los demás en su presencia, sino andar con chismes a sus
espaldas; o callarse en las reuniones para murmurar después.
No considerar para nada los principios de la vida colectiva, sino
dejarse llevar por las inclinaciones personales. Este es el segundo
tipo.
Dejar pasar todo lo que no le afecte a uno personalmente; decir
lo menos posible aunque se tenga perfecta conciencia de lo que
es erróneo; ser hábil en mantenerse a cubierto y
preocuparse únicamente de evitar reproches. Este es el
tercer tipo.
Desobedecer las órdenes y colocar las opiniones personales
en primer lugar; solicitar consideraciones especiales de la organización,
pero rechazar su disciplina. Este es el cuarto tipo.
Entregarse a ataques personales, armar pendencias, desahogar rencores
personales o buscar venganza en vez de debatir los puntos de vista
erróneos y luchar contra ellos en bien de la unidad, del
progreso y del buen cumplimiento del trabajo. Este es el quinto
tipo.
Escuchar opiniones incorrectas sin refutarlas, e incluso escuchar
expresiones contrarrevolucionarias sin informar sobre ellas, tomándolas
tranquilamente, como si nada hubiera pasado. Este es el sexto
tipo.
Al hallarse entre las masas, no hacer propaganda ni agitación,
no hablar en sus reuniones, no investigar ni hacerles preguntas,
sino permanecer indiferente a ellas, sin mostrar la menor preocupación
por su bienestar, olvidando que se es comunista y comportándose
como una persona cualquiera. Este es el séptimo tipo.
No indignarse al ver que alguien perjudica los intereses de las
masas, ni disuadirlo o impedir su acción, ni razonar con
él, sino dejarlo continuar. Este es el octavo tipo.
Trabajar descuidadamente, sin plan ni orientación definidos;
trabajar sólo para cumplir con las formalidades y pasar
los días vegetando: mientras siga siendo monje, tocaré
la campana. Este es el noveno tipo.
Considerar que se ha rendido grandes servicios a la revolución
y darse aire de veterano; desdeñar las tareas pequeñas
pero no estar a la altura de las grandes, ser descuidado en el
trabajo y flojo en el estudio. Este es el décimo tipo.
Tener conciencia de los propios errores pero no intentar corregirlos,
tomando una actitud liberal consigo mismo. Este es el undécimo
tipo.
Contra el liberalismo
(7 de septiembre de 1937),
Obras Escogidas, t. II.
En una colectividad revolucionaria, el liberalismo es extremadamente
perjudicial. Es una especie de corrosivo, que carcome la unidad,
debilita la cohesión, causa apatía y crea disensiones.
Priva a las filas revolucionarias de su organización compacta
y su estricta disciplina, impide la aplicación cabal de
la política y aleja a las organizaciones del Partido de
las masas que éste dirige. Se trata de una tendencia sumamente
perniciosa.
Ibíd.
Los adictos al liberalismo consideran los principios del marxismo
como dogmas abstractos. Aprueban el marxismo, pero no se muestran
dispuestos a practicarlo o a practicarlo cabalmente; no intentan
sustituir su liberalismo por el marxismo. Tienen su marxismo y
también su liberalismo: hablan del marxismo pero practican
el liberalismo; el marxismo es para los demás y el liberalismo
para ellos mismos. Llevan ambos en su bagaje y encuentran una
aplicación para cada uno. Así es como piensa cierta
gente.
Ibíd.
El Estado popular protege al pueblo. Sólo cuando existe
un Estado popular, el pueblo puede, en todo el país y con
participación de cada uno, educarse y transformarse par
métodos democráticos, y desembarazarse así
de la influencia de los reaccionarios internos y externos (influencia
aún muy fuerte en la actualidad y que subsistirá
largo tiempo y no puede ser eliminada rápidamente), librarse
de los malos hábitos e ideas adquiridos en la vieja sociedad,
evitar dejarse descarriar por los reaccionarios, y continuar avanzando,
avanzando hacia la sociedad socialista y la comunista.
Sobre la dictadura democrática popular
(30 de junio de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
Para nadie resulta difícil hacer una cosa de provecho.
Lo difícil es hacer cosas de provecho durante toda la vida
sin hacer jamás nada malo; actuar siempre en interés
de las grandes masas, de la juventud y de la revolución,
y empeñarse durante décadas en una lucha ardua sin
ceder nunca. Esto es lo más difícil de todo!
Mensaje de salutación al camarada
Wu Yuchang en su 60° cumpleaños
(15 de enero de 1940).
XXV. UNIDAD
La unificación de nuestro país, la unidad de nuestro
pueblo y la unidad de todas nuestras nacionalidades constituyen
las garantías fundamentales para la victoria segura de
nuestra causa.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Solamente con la unidad del Partido Comunista se podrá
alcanzar la unidad de toda la clase (obrera) y de toda la nación;
solamente con la unidad de toda la clase y de toda la nación
se podrá vencer al enemigo y dar cima a la revolución
nacional y democrática.
Luchemos para incorporar a las masas por
millones al frente único nacional antijaponés
(7 de mayo de 1937),
Obras Escogidas, t. I.
Uniremos sólidamente a todas las fuerzas de nuestro Partido
bajo los principios de organización y disciplina del centralismo
democrático.. Nos uniremos con todo camarada que esté
dispuesto a observar el Programa, Los Estatutos y Las decisiones
del Partido.
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
En 1942 resumimos este método democrático de resolver
las contradicciones en el seno del pueblo en la fórmula
unidad -- crítica --unidad. Esto, expresado en forma más
detallada, significa partir del deseo de unidad, resolver las
contradicciones mediante la crítica o lucha y conseguir
una nueva unidad sobre una nueva base. Según nuestra experiencia,
éste es el método correcto para resolver las contradicciones
en el seno del pueblo.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Nuestro ejército ha alcanzado una excelente unidad dentro
de sus propias filas y con aquellos que están fuera de
ellas. En el orden interno, existe unidad entre oficiales y soldados,
entre los niveles superiores e inferiores y entre el trabajo militar,
el político y el de los servicios de retaguardia. En el
orden externo, existe unidad entre el ejército y el pueblo,
entre el ejército y los organismos gubernamentales y entre
nuestras tropas y las tropas amigas. Todo lo que perjudique a
la unidad debe ser eliminado.
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
XXVI. DISCIPLINA
En el seno del pueblo, la democracia es correlativa al centralismo,
y la libertad, a la disciplina. En ambos casos se trata de dos
aspectos opuestos de un todo único, contradictorios y a
la vez unidos; no debemos destacar unilateralmente uno de ellos,
negando el otro. En el seno del pueblo, no se puede prescindir
de la libertad, ni tampoco de la disciplina; no se puede prescindir
de la democracia, ni tampoco del centralismo. Esta unidad de democracia
y centralismo, y de libertad y disciplina, constituye nuestro
centralismo democrático. Bajo este sistema, el pueblo disfruta
de amplia democracia y libertad, pero al mismo tiempo debe mantenerse
dentro de los límites de la disciplina socialista.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Es necesario reafirmar la disciplina del Partido, que consiste
en: 1) la subordinación del militante a la organización;
2) la subordinación de la minoría a la mayoría;
3) la subordinación del nivel inferior al superior, y 4)
la subordinación de todo el Partido al Comité Central.
Quien viola estas reglas de disciplina, socava la unidad del Partido.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional
(octubre de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
La disciplina del Partido exige, entre otras cosas, que la minoría
se someta a la mayoría. La minoría, si su opinión
ha sido rechazada, debe apoyar la decisión aprobada por
la mayoría. Si lo estima necesario, puede volver a presentar
el asunto a la reunión siguiente para su consideración,
pero de ningún modo debe actuar en contra de la decisión
ya adoptada.
Sobre la rectificación de las ideas erróneas en
el Partido
(diciembre de 1929),
Obras Escogidas, t. I.
Las Tres Reglas Cardinales de Disciplina son las siguientes:
1) Obedecer las órdenes en todas
las acciones.
2) No tomar a las masas ni una solo aguja ni una solo hebra de
hilo.
3) Entregar todas las casas capturadas.
Las Ocho Advertencias son las siguientes:
1) Hablar con cortesía.
2) Pagar con honradez lo que se compre.
3) Devolver toda cosa solicitada en préstamo.
4) Indemnizar par todo objeto dañado.
5) No pegar ni injuriar a la gente.
6) No estropear los sembrados.
7) No tomarse libertades con las mujeres.
8) No maltratar a los prisioneros.
Instrucciones del Alto Mando del Ejército
Popular de
Liberación de China sobre la nueva promulgación
de
Las Tres Reglas Cardinales de Disciplina y Las Ocho
Advertencias
(10 de octubre de 1947),
Obras Escogidas, t. IV.
Deben elevar (los oficiales y soldados de nuestro ejército)
su sentido de la disciplina y, en forma resuelta, cumplir las
órdenes, aplicar nuestra político, observar las
Tres Reglas Cardinales de Disciplina y las Ocho Advertencias y
fortalecer la unidad entre el ejército y el pueblo, entre
el ejército y el gobierno, entre los oficiales y los soldados,
y la unidad de todo el ejército; no será tolerada
ninguna infracción de la disciplina.
Manifiesto del Ejército Popular de Liberación de
China
(octubre de 1947),
Obras Escogidas, t. IV.
XXVII. CRITICA Y AUTOCRITICA
El Partido Comunista no teme la crítica porque somos marxistas,
la verdad está de nuestro lado y las masas básicas,
los obreros y campesinos, están con nosotros.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido
Comunista de China sobre el Trabajo de Propaganda
(12 de marzo de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Los materialistas consecuentes son intrépidos; esperamos
que todos los que luchan a nuestro lado asuman valientemente sus
responsabilidades, superen las dificultades y no tengan miedo
a los reveses o las burlas, ni vacilen en criticarnos a nosotros,
los comunistas, y brindarnos sus sugerencias. Quien no teme morir
cortado en mil pedazos, se atreve a desmontar al emperador: éste
es el espíritu intrépido que necesitamos en nuestra
lucha por el socialismo y el comunismo.
Ibíd.
Tenemos el arma marxista-leninista de la crítica y la autocrítica.
Podemos deshacernos del mal estilo y conservar el bueno.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central
elegido
en el VII Congreso Nacional del Partido Comunista de China
(5 de marzo de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
La concienzuda práctica de la autocrítica es otro
rasgo que distingue a nuestro Partido de los demás partidos
políticos. Hemos dicho que la habitación se debe
limpiar regularmente, porque de otra manera se amontonará
el polvo, y que tenemos que lavarnos la cara regularmente, porque
de otra manera se nos cubrirá de mugre. La mente de nuestros
camaradas y el trabajo de nuestro Partido pueden cubrirse de polvo
y deben ser limpiados y lavados. El agua corriente no se corrompe
y a los goznes de la puerta no los carcomen los gusanos. Este
proverbio expresa cómo el movimiento constante impide el
ataque de los microbios y otros organismos. Revisar regularmente
nuestro trabajo, desarrollar durante el proceso de revisión
el estilo democrático de trabajo, no temer a la crítica
ni a la autocrítica y aplicar aquellas máximas populares
chinas tan buenas como di todo lo que sepas y dilo sin reservas,
no culpes al que hable, antes bien, toma sus palabras como una
advertencia y corrige tus errores, si los has cometido, y guárdate
de ellos si no has cometido ninguno: he aquí la única
forma eficaz de evitar que el polvo y microbios políticos
infecten la mente de nuestros camaradas y el cuerpo de nuestro
Partido.
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
Dentro del Partido se producen constantemente oposición
y lucha entre diferentes ideas. Esto es un reflejo, en el Partido,
de las contradicciones entre las clases y entre lo nuevo y lo
viejo en la sociedad. Si en el Partido no hubiera contradicciones
ni luchas ideológicas para resolverlas, la vida del Partido
tocaría a su fin.
Sobre la contradicción
(agosto de 1937),
Obras Escogidas, t. I.
Estamos por la lucha ideológica activa, pues ella es el
arma que garantiza la unidad interna del Partido y demás
organizaciones revolucionarias en beneficio de nuestro combate.
Todos los comunistas y revolucionarios deben empuñar esta
arma.
Pero el liberalismo rechaza la lucha ideológica y propugna
una paz sin principios, dando origen a un estilo decadente y filisteo,
que conduce a la degeneración política de ciertas
entidades y miembros en el Partido y demás organizaciones
revolucionarias.
Contra el liberalismo
(7 de septiembre de 1937),
Obras Escogidas, t. II.
Al luchar contra el subjetivismo, el sectarismo y el estilo de
clisé del Partido, debemos tener presentes dos principios:
primero, sacar lecciones de los errores pasados para evitarlos
en el futuro, y segundo, tratar la enfermedad para salvar al paciente.
Hay que poner al descubierto, sin tener consideraciones con nadie,
todos los errores pasados, y analizar y criticar en forma científica
todo lo malo en el pasado, para que en el futuro el trabajo se
realice más cuidadosamente y mejor. Eso es lo que quiere
decir sacar lecciones de los errores pasados para evitarlos en
el futuro. Pero, al denunciar los errores y criticar los defectos,
lo hacemos, igual que un médico trata un caso, únicamente
para salvar al paciente y no para matarlo. Una persona con apendicitis
se salvará si el cirujano le extrae el apéndice.
Si una persona que ha cometido errores no oculta su enfermedad
por temor al tratamiento, ni persiste en sus errores hasta hacerse
incurable, sino que, honesta y sinceramente, desea curarse y enmendarse,
debemos acogerla y curarle la enfermedad para que se convierta
en un buen camarada. Jamás podremos lograr éxito
si nos dejamos llevar por un impulso momentáneo y la fustigamos
sin mesura. No se puede tratar con imprudencia enfermedades ideológicas
o políticas; hay que adoptar el único método
adecuado y eficaz: tratar la enfermedad para salvar al paciente.
Rectifiquemos el estilo de trabajo en el Partido
(1° de febrero de 1942),
Obras Escogidas, t. III.
Con relación a la critica en el seno del Partido, es preciso
mencionar otro punto: algunos camaradas, al hacer críticas,
pasan por alto las cuestiones importantes y limitan su atención
a las mezquinas. No comprenden que la tarea principal de la crítica
es indicar los errores políticos y de organización.
Por lo que respecta a los defectos personales, a menos que estén
vinculados a errores políticos y de organización,
no hay que censurarlos demasiado para no sumir a los camaradas
en el desconcierto. Además, si semejante crítica
se desarrolla la atención de los miembros del partido se
concentrará exclusivamente en defectos de poca monta, y
todos se volverán tímidos y cautelosos y olvidarán
las tareas políticas del Partido. Esto es un grave peligro.
Sobre la rectificación de las ideas erróneas en
el Partido
(diciembre de 1929),
Obras Escogidas, t. I.
En la critica en el seno del Partido, debemos guardarnos del subjetivismo,
los juicios arbitrarios y la banalización de la crítica;
toda afirmación debe fundarse en hechos y toda crítica
debe tener sentido político.
Ibíd.
La crítica dentro del Partido es un arma para fortalecer
sus organizaciones y aumentar su capacidad de combate. Sin embargo,
en la organización del Partido en el Ejército Rojo,
la crítica no siempre tiene este carácter: a veces
se convierte en ataque personal. A consecuencia de ello, no sólo
se perjudica a los individuos, sino también a la organización
del Partido. Esta es una manifestación de individualismo
pequeñoburgués. El método para corregirla
es ayudar a los miembros del Partido a comprender que la critica
tiene por objeto aumentar la capacidad de combate del Partido
a fin de lograr la victoria en la lucha de clases, y que no debe
utilizarse para realizar ataques personales.
Ibíd.
Porque servimos al pueblo, no tememos que se nos señalen
y critiquen los defectos que tengamos. Cualquiera, sea quien fuere,
puede señalar nuestros defectos. Si tiene razón,
los corregiremos. Si lo que se propone beneficia al pueblo, actuaremos
de acuerdo con ello.
Servir al pueblo
(8 de septiembre de 1944),
Obras Escogidas, t. III.
Los comunistas chinos, que en todas nuestras acciones partimos
de los intereses supremos de las grandes masas del pueblo chino,
estamos convencidos de la completa justicia de nuestra causa,
no nos detenemos ante ningún sacrificio personal y estamos
dispuestos en todo momento a dar nuestras vidas por esta causa,
cómo podríamos entonces ser reacios a desprendernos
de las ideas, puntos de vista, opiniones o métodos que
no respondan a las necesidades del pueblo? Cómo podríamos
alegrarnos de que el polvo y microbios políticos ensucien
nuestros limpios rostros e infecten nuestros sanos cuerpos? Incontables
mártires revolucionarios han ofrendado sus vidas por los
intereses del pueblo, y a los vivos se nos llena de dolor el corazón
cada vez que les recordamos. Habrá interés personal
que no podamos sacarificar o error que no podamos superar?
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
Nunca debemos sentirnos satisfechos con nuestros éxitos.
Debemos refrenar la autosatisfacción y criticar constantemente
nuestros defectos, al igual que nos lavamos la cara y barremos
el suelo diariamente para quitar el polvo y mantenerlos limpios.
Organicémonos
(29 de noviembre de 1943),
Obras Escogidas, t. III.
La critica debe hacerse a tiempo; no hay que dejarse llevar por
el hábito de criticar sólo después de consumados
los hechos.
Sobre el problema de la cooperativización agrícola
(31 de julio de 1955),
[Obras Escogidas, t. V].
Aleccionados por los errores y reveses, hemos aguzado nuestro
ingenio y manejamos major nuestros asuntos. Es difícil
para cualquier partido político o persona evitar los errores,
pero debemos tratar de cometer los menos posibles. Si cometemos
un error, debemos corregirlo, y cuanto más rápidamente
y más a fondo, mejor.
Sobre la dictadura democrática popular
(30 de junio de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
XXVIII. COMUNISTAS
El comunista debe ser sincero y franco, leal y activo, considerar
los intereses de la revolución como su propia vida y subordinar
sus intereses personales a los de la revolución. En cualquier
momento y dondequiera que esté, ha de adherirse a los principios
justos y luchar infatigablemente contra todas las ideas y acciones
erróneas, a fin de consolidar la vida colectiva del Partido
y su ligazón con las masas; ha de preocuparse más
por el Partido y las masas que por ningún individuo, y
más por los demás que por sí mismo. Sólo
una persona así es digna de llamarse comunista.
Contra el liberalismo
(7 de septiembre de 1937),
Obras Escogidas, t. II.
Hay que hacer comprender a cada camarada que el criterio supremo
para juzgar las palabras y actos de un comunista reside en precisar
si éstos concuerdan con los más altos intereses
de la abrumadora mayoría del pueblo y se granjean su apoyo.
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
En ningún momento y bajo ninguna circunstancia, puede el
comunista poner en primer lugar sus intereses personales; al contrario,
debe subordinarlos a los intereses de la nación y de las
masas populares. De ahí que el egoísmo, la flojera,
la corrupción, el afán de figurar, etcétera,
sean lo más despreciable, mientras que la entrega abnegada,
el entusiasmo y la energía en el trabajo, la dedicación
de todo corazón al deber público y el esfuerzo concienzudo
y tenaz merezcan respeto.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional
(octubre de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
Los comunistas deben ester dispuestos en todo momento a perseverar
en la verdad, porque la verdad concuerda con los intereses del
pueblo; los comunistas deben estar dispuestos en todo momento
a corregir sus errores, porque todo error va en contra de los
intereses del pueblo.
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
Los comunistas tienen que preguntar el porqué de todas
las cosas y valerse de su propio juicio para examinar cuidadosamente
si corresponden a la realidad y si están bien fundadas;
no deben en absoluto seguir ciegamente a otros ni preconizar la
obediencia servil.
Rectifiquemos el estilo de trabajo en el Partido
(1° de febrero de 1942),
Obras Escogidas, t. III.
Debemos alentar a los camaradas a tener plenamente en cuenta los
intereses del todo. Cada miembro del Partido, cada rama de trabajo,
cada palabra y cada acción deben tener como punto de partida
los intereses de todo el Partido. No se tolerará en absoluto
violar este principio.
Ibíd.
Los comunistas deben ser ejemplares tanto por su sentido práctico
como por su previsión y clarividencia, porque únicamente
el sentido práctico les permitirá cumplir las tareas
asignadas, y sólo la previsión y la clarividencia
les impedirán extraviarse en el avance.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional
(octubre de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
Los comunistas deben ser los más perspicaces, los más
dispuestos a sacrificarse, los más firmes y los más
capaces de apreciar las situaciones sin ideas preconcebidas; tienen
que apoyarse en la mayoría de las masas y conquistar su
apoyo.
Las tareas del Partido Comunista de China
en el periodo de la resistencia al Japón
(3 de mayo de 1937),
Obras Escogidas, t. I.
Los comunistas deben asimismo dar ejemplo en el estudio. En todo
momento, deben ser alumnos de las masas populares a la vez que
sus maestros.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional
(octubre de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
Los comunistas, al trabajar en los movimientos de masas, deben
comportarse como amigos de masas populares y no como sus superiores,
como sus maestros infatigables y no como politiqueros burócratas.
Ibíd.
Los comunistas jamás deben separarse de la mayoría
de las masas, ni dirigir sólo a unos cuantos contingentes
progresistas en un avance temerario, sin tener en cuenta la situación
de la mayoría; deben preocuparse por forjar estrechos vínculos
entre los elementos avanzados y las grandes masas. Esto es lo
que significa pensar en la mayoría.
Ibíd.
Los comunistas somos como la semilla y el pueblo como la tierra.
Dondequiera que vayamos, debemos unirnos con el pueblo, echar
raíces y florecer en él.
Sobre las negociaciones de Chungching
(17 de octubre de 1945),
Obras Escogidas, t. IV.
En todo lo que hacemos, los comunistas debemos saber vincularnos
con las masas. Si los miembros de nuestro Partido se pasan la
vida entre cuatro paredes, a cubierto de la tempestad y apartados
del mundo, podrán servir para algo al pueblo chino? No,
en absoluto; no necesitamos semejantes personas como miembros
del Partido. Los comunistas debemos salir al encuentro de la tempestad
y enfrentar el mundo: la poderosa tempestad y el gran mundo de
la lucha de masas.
Organicémonos
(29 de noviembre de 1943),
Obras Escogidas, t. III.
El papel de vanguardia de los comunistas y su ejemplo tienen una
importancia vital. En el VIII Ejército y el Nuevo 4°
Cuerpo de Ejército, los comunistas deben sentar un ejemplo
de valentía en el combate, un ejemplo en la ejecución
de las órdenes, la observancia de la disciplina, la realización
del trabajo político y el afianzamiento de la cohesión
y la unidad internas.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional
(octubre de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
El comunista nunca debe creerse infalible ni comportarse en forma
altanera, pensando que sobresale en todo mientras los demás
no tienen nada bueno; jamás debe encerrarse en su pequeña
habitación, ni fanfarronear, ni actuar como tiranuelo.
Discurso pronunciado ante la Asamblea de Representantes
de la Región Fronteriza de Shensi-Kansú-Ningsia
(21 de noviembre de 1941),
Obras Escogidas, t. III.
Los comunistas deben escuchar las opiniones de las personalidades
no pertenecientes al Partido, y darles oportunidad de expresarse.
Si lo que dicen es correcto, debemos aplaudirlo y aprender de
sus puntos fuertes; incluso si no tienen razón, debemos
dejarles terminar sus palabras y, luego, darles con paciencia
las explicaciones necesarias.
Ibíd.
A aquellos que han cometido errores en su trabajo, salvo los elementos
incorregibles, los comunistas no deben dejarlos de lado, sino
al contrario, deben persuadirlos para que se transformen y emprendan
un nuevo camino.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional
(octubre de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
Los comunistas no deben desdeñar o menospreciar a las personas
políticamente atrasadas, sino acercarse a ellas, unirse
con ellas, convencerlas y alentarlas a progresar.
Ibíd.
XXVIX. CUADROS
Para asegurar que nuestro Partido y nuestro país no cambien
de color, debemos no sólo tener una linea y una política
correctas, sino también preparar y forjar decenas de millones
de continuadores de la causa revolucionaria del proletariado.
El problema de la formación de continuadores de la causa
revolucionaria del proletariado se refiere, en el fondo, a si
la causa revolucionaria marxista-leninista iniciada por los revolucionarios
proletarios de la vieja generación contará con quienes
la sigan llevando adelante, si la dirección de nuestro
Partido y nuestro Estado seguirá en manos de los revolucionarios
proletarios, si nuestros descendientes proseguirán avanzando
por el justo camino trazado por el marxismo-leninismo, esto es,
se refiere a si podremos precavernos con éxito contra la
aparición del revisionismo jruschovista en China. En una
palabra, se trata de un problema importantísimo que afecta
al destino, a la misma existencia de nuestro Partido y nuestro
Estado. Se trata de un problema de importancia fundamental para
la causa revolucionaria del proletariado de aquí a cien,
mil e incluso diez mil años. Basándose en Los cambios
operados en la Unión Soviética, los agoreros imperialistas
depositan sus esperanzas de evolución pacífica en
la tercera o cuarta generación del Partido chino. Haremos
fracasar completamente este ag¸ero imperialista. En todas
partes, desde las organizaciones más altos hasta la base,
debemos prestar constante atención al problema de preparar
y forjar continuadores de la causa revolucionaria.
Qué requisitos han de llenar los continuadores de la causa
revolucionaria del proletariado?
Deben ser verdaderos marxistas-leninistas, y no, como Jruschov,
revisionistas disfrazados de marxista-leninistas.
Deben ser revolucionarios que sirven de todo corazón a
la inmensa mayoría de las masas populares de China y del
mundo, y no individuos como Jruschov, que sirve a los intereses
de una exigua capa social burguesa privilegiada en su país,
y a los intereses del imperialismo y la reacción en el
plano internacional.
Deben ser políticos proletarios capaces de unirse con la
inmensa mayoría para trabajar con ella. No sólo
deben unirse con quienes compartan sus opiniones, sino también
saber unirse con los que sostengan opiniones diferentes e incluso
con los que se hayan opuesto a ellos y cuyos errores hayan sido
probados por la práctica. Sin embargo, deben estar especialmente
vigilantes contra los arribistas y conspiradores como Jruschov,
y evitar que tales malvados usurpen, sea al nivel que fuere, la
dirección del Partido y del Estado.
De ben aplicar de modo ejemplar el centralismo democrático
del Partido, dominar el método de dirección basado
en el principio de de las masas, a las masas, cultivar un estilo
democrático de trabajo y saber escuchar la voz de las masas.
No deben minar el centralismo democrático del Partido,
ser despóticos, organizar ataques por sorpresa contra los
camaradas, ni actuar de modo arbitrario y dictatorial, como lo
hace Jruschov.
Deben ser modestos y prudentes, guardarse de la arrogancia y la
precipitación, estar penetrados del espíritu autocrítico,
ser valientes para corregir las deficiencias y errores en el trabajo.
Jamás deben encubrir sus errores, atribuirse a sí
mismos todos los méritos e imputar a otros todas las culpas,
como lo hace Jruschov.
Los continuadores de la causa revolucionaria del proletariado
nacen de la lucha de masas y crecen y se forjan en las grandes
tempestades revolucionarias. Hay que probar y valorar a los cuadros
y seleccionar y formar a los continuadores en el curso de la prolongada
lucha de masas.
Pasaje citado en "Acerca del falso comunismo de
Jruschov y sus lecciones históricas para el mundo"
(14 de julio de 1964).
Nuestro Partido debe extender sus organizaciones a todo el país,
formar conscientemente a decenas de miles de cuadros y disponer
de centenares de dirigentes de masas de primera calidad. Deben
ser cuadros y dirigentes versados en marxismo-leninismo, perspicaces
en lo político y competentes en el trabajo, imbuidos del
espíritu de sacrificio, capaces de resolver independientemente
los problemas, indoblegables ante las dificultades y fieles en
su servicio a la nación, a la clase y al Partido. Apoyándose
en ellos, el Partido se asegurará los vínculos con
sus militantes y las masas, y apoyándose en la firma dirección
de ellos sobre las masas, el Partido logrará vencer al
enemigo. Ser ajenos al egoísmo, al heroísmo individualista
y la ostentación, a la indolencia y la pasividad y al sectarismo
altanero, y ser desinteresados héroes de su nación
y de su clase: he aquí las cualidades y el estilo de trabajo
que se exige de los militantes, cuadros y dirigentes de nuestro
Partido.
Luchemos para incorporar a las masas por
millones al frente único nacional antijaponés
(7 de mayo de 1937),
Obras Escogidas, t. I.
Una vez determinada la linea política, los cuadros constituyen
un factor decisivo. Por consiguiente, es nuestra tarea de lucha
preparar planificadamente una gran cantidad de nuevos cuadros.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional
(octubre de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
El criterio que debe aplicar el Partido Comunista en su político
de cuadros es ver si éstos llevan adelante con firmeza
la línea del Partido, observan su disciplina, mantienen
vínculos estrechos con las masas, poseen la capacidad de
orientarse independientemente en el trabajo y son activos, empeñosos
y desinteresados. Esto es lo que significa designar a la gente
según sus cualidades.
Ibíd.
Hay que persistir firmemente en el sistema de la participación
de los cuadros en el trabajo colectivo de producción. Los
cuadros de nuestro Partido y nuestro Estado son trabajadores comunes
y no señores que cabalgan sobre el pueblo. Participando
en el trabajo colectivo de producción, Los cuadros mantienen
los vínculos más amplios, constantes y estrechos
con el pueblo trabajador. Esta es una medida cardinal y de importancia
fundamental en el sistema socialista, una medida que contribuye
a superar el burocratismo y a prevenir el revisionismo y el dogmatismo.
Pasaje citado en "Acerca del falso comunismo de
Jruschov y sus lecciones históricas para el mundo"
(14 de julio de 1964).
Debemos saber valorar a los cuadros. No los juzguemos únicamente
por un breve periodo de su actividad o un solo hecho en su vida,
sino también par todo su pasado y todo su trabajo. Este
es el método principal para valorar a los cuadros.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional
(octubre de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
Debemos saber utilizar a los cuadros. En resumen, el dirigente
tiene dos responsabilidades principales: formular ideas y utilizar
a los cuadros. Hacer planes, tomar decisiones, dar órdenes
y directivas, etc., entran en el concepto de formular ideas. Para
poner en práctica las ideas, el dirigente tiene que unir
a los cuadros e impulsarlos a la acción. Esto entra en
el concepto de utilizar a los cuadros.
Ibíd.
Debemos saber preocuparnos por los cuadros. El método para
hacerlo es el siguiente:
Primero, orientarlos en su trabajo. Esto implica dejarlos desplegar
su iniciativa en el trabajo para que se atrevan a asumir responsabilidades
y, al mismo tiempo, darles indicaciones oportunas para que, a
la luz de la línea político del Partido, puedan
poner en pleno juego su espíritu creador.
Segundo, elevar su nivel. Esto significa brindarles la oportunidad
de estudiar y educarlos, de modo que eleven su preparación
teórica y su capacidad para el trabajo.
Tercero, controlar su trabajo y ayudarles a sintetizar sus experiencias,
a desarrollar sus éxitos y a corregir sus errores. Confiarles
una tarea sin controlar su ejecución, y prestarles atención
sólo cuando cometen errores graves: ésta no es la
forma de preocuparse por los cuadros.
Cuarto, emplear, en general, el método de la persuasión
con los cuadros que hayan cometido errores y ayudarles a corregirlos.
Sólo se puede recurrir al método de la lucha con
los que hayan cometido errores graves y rechacen toda guía.
En todo esto, la paciencia es necesaria. No es correcto calificar
a la ligera de oportunista a la gente ni empezar precipitadamente
a organizar luchas contra ella.
Quinto, ayudarles en sus dificultades. Cuando un cuadro cae enfermo
o tropieza con dificultades materiales, familiares, etc., tenemos
que prestarles toda la atención posible.
Así es cómo hemos de preocuparnos par los cuadros.
Ibíd.
Un grupo dirigente, verdaderamente unido y vinculado con las masas,
sólo puede formarse gradualmente en el proceso de la lucha
de masas, y no al margen de ella. En el curso de una gran lucha,
la composición del grupo dirigente no debe ni puede, en
la mayoría de los casos, permanecer enteramente invariable
en las etapas inicial, media y final. Es necesario promover constantemente
a los activistas surgidos en el curso de la lucha, para sustituir
a los miembros originales del grupo dirigente que resulten inferiores
en comparación con ellos o que hayan degenerado.
Algunas cuestiones sobre los métodos de dirección
(1° de junio de 1943),
Obras Escogidas, t. III.
Si nuestro Partido no cuenta con una plena cooperación
entre las amplias masas de cuadros nuevos y los viejos cuadros,
nuestra causa se detendrá a media camino. Por eso, todos
los viejos cuadros deben acoger con gran cariño a los cuadros
nuevos y mostrarles la mayor solicitud. Es cierto que los cuadros
nuevos tienen sus defectos. Como no hace mucho que participan
en la revolución, les falta experiencia y es lógico
que algunos de ellos conserven rastros de la viciosa ideología
de la vieja sociedad, residuos de la ideología individualista
pequeñoburguesa. Pero esos defectos pueden ser eliminados
gradual mente a través de la educación y el temple
en la revolución. Las cualidades de los nuevos cuadros
residen, como señaló Stalin, en que tienen un agudo
sentido de lo nuevo y, par lo tanto, poseen un gran entusiasmo
y una gran actividad, cualidades de que carecen algunos cuadros
viejos. Los cuadros, nuevos y viejos, deben respetarse mutuamente,
aprender los unos de los otros, superar las debilidades propias
aprendiendo de las cualidades de los demás, para mantenerse
unidos como un solo hombre en bien de la causa común y
prevenir las tendencias sectarias.
Rectifiquemos el estilo de trabajo en el Partido
(1° de febrero de 1942),
Obras Escogidas, t. III.
Tenemos que preocuparnos no sólo por los cuadros del Partido,
sino también por los que no militan en él. Fuera
del Partido hay muchas personas capaces, y los comunistas no podemos
ignorarlas. Es deber de cada comunista deshacerse de toda presunción,
saber trabajar junta con los cuadros que no militan en el Partido,
proporcionarles una sincera ayuda, tratarlos con color como a
camaradas y orientar su actividad hacia la gran causa de la guerra
contra los agresores japoneses y de la construcción del
país.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional
(octubre de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
XXX. JOVENES
El mundo es de ustedes, y también de nosotros; pero en
última instancia, es de ustedes. Los jóvenes, plenos
de vigor y vitalidad, se encuentran en la primavera de la vida,
como el sol a las ocho o nueve de la mañana. En ustedes
depositamos nuestras esperanzas.
( . . . )
El mundo les pertenece. El futuro de China les pertenece.
Conversación con estudiantes y practicantes chinos en Moscú
(17 de noviembre de 1957).
Es necesario hacer comprender a toda la juventud que nuestro país
es todavía muy pobre, que esta situación no se podrá
cambiar radicalmente en un plaza breve y que sólo mediante
los esfuerzos mancomunados, que desplieguen la joven generación
y todo el pueblo trabajando con sus propias manos, se podrá
convertir a China en un país próspero y poderoso
en el curso de varios decenios. La instauración del sistema
socialista nos ha abierto el camino que conduce a la sociedad
ideal, pero para que ésta se haga realidad tenemos que
trabajar duramente.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Una buena parte de la juventud, por falta de experiencia política
y social, no sabe comparar la nueva China con la vieja; no le
resulta fácil comprender a fondo ni las incontables penalidades
que nuestro pueblo ha experimentado en su lucha para liberarse
de la opresión del imperialismo y de la reacción
kuomintanista, ni el largo periodo de arduo trabajo necesario
para construir una bella sociedad socialista. He aquí por
qué debemos realizar constantemente una educación
política viva y eficaz entre las masas, decirles siempre
la verdad sobre cualquier dificultad que surja y estudiar con
ellas la manera de resolverla.
Ibíd.
La juventud es la fuerza más activa y vital de la sociedad.
Los jóvenes son los más ansiosos de aprender, y
los menos conservadores en su pensamiento. Así son especialmente
en la época del socialismo. Esperamos que las organizaciones
del Partido en todos los lugares en colaboración con las
organizaciones respectivas de la Liga de la Juventud, estudien
con atención la forma de desplegar en particular la energía
de los jóvenes, y que no los traten como cualquier persona
ni pasen por alto sus características peculiares. Desde
luego que los jóvenes tienen que aprender de los viejos
y demás adultos y hacer todo lo posible para emprender,
con el consentimiento de éstos, toda clase de actividades
útiles.
Nota de introducción al artículo
"Una brigada juvenil de choque de la Cooperativa
de Producción Agrícola N° 9 del cantón
de Sinping,
distrito de Chungshan"
[Septiembre y diciembre de] (1955),
El auge socialista en el campo chino
[Obras Escogidas, t. V].
Cómo juzgar si un joven es revolucionario? Cómo
discernirlo? Sólo hay un criterio: si está dispuesto
a fundirse, y se funde en la práctica, con las grandes
masas obreras y campesinas. Es revolucionario si lo quiere hacer
y lo hace; de otro modo es no-revolucionario o contrarrevolucionario.
Si se identifica hoy con las masas obreras y campesinas, es hoy
revolucionario; si mañana deja de hacerlo o pasa a oprimir
a la gente sencilla, se transformará en no-revolucionario
o en contrarrevolucionario.
La orientación del movimiento juvenil
(4 de mayo de 1939),
Obras Escogidas. t. II.
Mientras no se han incorporado de todo corazón a las luchas
revolucionarias de las masas y no se deciden a servir a los intereses
de las masas y a fundirse con ellas, los intelectuales tienden
a menudo al subjetivismo y al individualismo, y se muestran poco
prácticos en su pensamiento y vacilantes en su acción.
Por consiguiente, aunque la gran masa de intelectuales revolucionarios
de China desempeñan un papel de vanguardia y sirven de
puente con las masas, no todos continúan siendo revolucionarios
hasta el fin. Una parte de ellos abandonan las filas revolucionarias
en los momentos críticos y se hunden en la pasividad, mientras
que un pequeño número incluso se convierten en enemigos
de la revolución. Los intelectuales sólo pueden
superar estos defectos en la misma lucha prolongada de las masas.
La revolución china y el Partido Comunista de China
(diciembre de 1939),
Obras Escogida, t. II.
Además de continuar coordinando sus actividades con la
tarea central del Partido, la Liga de la Juventud debe realizar
su propio trabajo, que responde a las características de
los jóvenes. La Nueva China debe pensar en la juventud
y preocuparse por el crecimiento de la joven generación.
Los jóvenes tienen que estudiar y trabajar, pero, como
se hallan en edad del crecimiento físico, debemos prestar
atención tanto a su trabajo y estudio como a sus actividades
recreativas y deportivas y a su descanso.
Directivas dadas en la recepción al Presidium
del II Congreso Nacional de la Liga de la Juventud
(30 de junio de 1953).
XXXI. MUJERES
En China, los hombres viven dominados generalmente por tres sistemas
de autoridad (la autoridad política, la del clan y la religiosa
-- N. de la Red.), (...) En cuanto a las mujeres, además
de estar sometidas a estos tres sistemas de autoridad, se encuentran
dominadas por los hombres (la autoridad marital). Estas cuatro
formas de autoridad -- política, del clan, religiosa y
marital -- encarnan la ideología y el sistema feudal-patriarcales
en su conjunto y son cuatro gruesas sagas que mantienen amarrado
al pueblo chino, en particular al campesinado. Se ha descrito
más arriba cómo los campesinos derriban la autoridad
política de los terratenientes en el campo, que constituye
el pilar de los demás sistemas de autoridad. Con el derrocamiento
de la autoridad política de los terratenientes, comienzan
a tambalearse la autoridad del clan, la religiosa y la marital.
(...) En lo que concierne a la autoridad marital, siempre ha sido
comparativamente débil en las familias de los campesinos
pobres porque las mujeres de estas familias, por necesidad económica,
tienen que hacer más trabajo físico que las mujeres
de las clases acomodadas y, en consecuencia, tienen mayor derecho
a hablar y decidir en los asuntos familiares. En los últimos
años, con la creciente ruina de la economía rural,
se ha minado la base de la dominación del hombre sobre
la mujer. Y recientemente, con el surgimiento del movimiento campesino,
las mujeres han comenzado en muchos lugares a organizar asociaciones
femeninas rurales; ha llegado para ellas la hora de levantar la
cabeza, y la autoridad marital es sacudida día a día.
En una palabra, con el crecimiento del poder de los campesinos,
están tambaleando la ideología y el sistema feudo-patriarcales
en su conjunto.
Informe sobre la investigación del movimiento campesino
en Junán
(marzo de 1927),
Obras Escogidas, t. I.
Uníos, tomad parte en la producción y las actividades
políticas para mejorar la situación económica
y política de la mujer.
Epígrafe para la revista "Mujeres de la Nueva China",
N° 1,
20 de julio de 1949.
Proteger los intereses de la juventud, la mujer y la infancia
-- prestar ayuda a los estudiantes refugiados; ayudar a los jóvenes
y las mujeres a organizarse para participar, en pie de igualdad
con los demás, en todas las actividades que contribuyan
a la guerra de resistencia contra los invasores japoneses y al
progreso social; asegurar la libertad de matrimonio y la igualdad
entre el hombre y la mujer, y dar a los niños y jóvenes
una educación útil; (...)
Sobre el gobierno de coalición
(24 de abril de 1945),
Obras Escogidas, t. III.
Nuestra tarea fundamental en la producción agrícola
es reajustar en forma organizada el empleo de la fuerza de trabajo
y alentar a las mujeres a participar en la producción.
Nuestra política económica
(23 de enero de 1934),
Obras Escogidas, t. I.
Con el fin de construir una gran sociedad socialista, es de suma
importancia movilizar a las grandes masas de mujeres para que
se incorporen a las actividades productivas. En la producción,
hombres y mujeres deben recibir igual salario por igual trabajo.
Sólo en el proceso de la transformación socialista
de la sociedad en su conjunto se podrá alcanzar una auténtica
igualdad entre ambos sexos.
Nota de introducción al artículo
"Las mujeres se integran al frente de trabajo"
[Septiembre y diciembre de] (1955),
El auge socialista en el campo chino
[Obras Escogidas, t. V].
Después dé consumada la cooperativización
agrícola, muchas cooperativas se encuentran con escasez
de mano de obra. Se ha hecho necesario movilizar a la gran masa
de mujeres que no han trabajado en la tierra para incorporarlas
al frente laboral. (...) Las mujeres chinas constituyen una importante
reserva de fuerza de trabajo, reserva que debe ser movilizada
para la lucha por construir un gran país socialista.
Nota de introducción al artículo
"Se ha solucionado la escasez de mano de obra
movilizando a las mujeres para la producción"
[Septiembre y diciembre de] (1955),
El auge socialista en el campo chino
[Obras Escogidas, t. V].
Toda mujer capaz de trabajar debe ocupar su puesto en el frente
laboral según el principio de a igual trabajo, igual salario,
exigencia que debe realizarse lo antes posible.
Nota de introducción al artículo
"El programa de la Federación de Mujeres Democráticas
del distrito de Singtai para el trabajo entre las mujeres
en el curso del movimiento de cooperativización agrícola"
[Septiembre y diciembre de] (1955),
El auge socialista en el campo chino
[Obras Escogidas, t. V].
XXXII. CULTURA Y ARTE
En el mundo actual, toda cultura, toda literatura y arte pertenecen
a una clase determinada y están subordinados a una linea
político determinada. No existe en realidad, arte por el
arte, ni arte que esté por encima de las clases, ni arte
que se desarrolle paralelo a la político o sea independiente
de ella. La literatura y el arte proletarios son parte de la causa
de la revolución proletaria en su conjunto; son, como decía
Lenin, engranajes y tornillos del mecanismo general de la revolución.
Intervenciones en el Foro de Yenán sobre Literatura y Arte
(mayo de 1942)
Obras Escogidas, t. III.
La cultura revolucionaria es una poderosa arma revolucionaria
para las grandes masas del pueblo. Antes de que se produzca la
revolución, prepara ideológicamente el terreno,
y durante ella, constituye una parte necesaria e importante del
frente general de la revolución.
Sobre la nueva democracia
(enero de 1940)
Obras Escogidas, t II.
Nuestra literatura y nuestro arte sirven a las grandes masas del
pueblo, y en primer lugar a los obreros, campesinos y soldados;
se crean para ellos y son utilizados por ellos.
Intervenciones en el Foro de Yenán sobre Literatura y Arte
(mayo de 1942)
Obras Escogidas, t. III.
Nuestros trabajadores de la literatura y el arte tienen que cumplir
esta tarea; tienen que cambiar de posición, pasarse gradualmente
al lado de los obreros, campesinos y soldados, al lado del proletariado,
adentrándose en ellos, incorporándose a la lucha
práctica y estudiando el marxismo y la sociedad. Sólo
así podremos crear una literatura y un arte verdaderamente
al servicio de los obreros, campesinos y soldados, una literatura
y un arte verdaderamente proletarios.
Ibíd.
Nuestro propósito es asegurar que la literatura y el arte
encajen bien en el mecanismo general de la revolución,
se conviertan en un arma poderosa para unir y educar al pueblo
y para atacar y aniquilar al enemigo, y ayuden al pueblo a luchar
con una misma voluntad contra el enemigo.
Ibíd.
La critica literaria y artística tiene dos criterios: el
político y el artístico. (...)
Hay un criterio político y hay un criterio artístico.
Cuál es la relación entre ellos? La político
no equivale al arte, ni una concepción general del mundo
equivale a un método de creación y critica artísticas.
No sólo negamos que haya ningún criterio político
abstracto y absolutamente invariable, sino que también
negamos que haya ningún criterio artístico abstracto
y absolutamente invariable; en toda sociedad de clases, cada clase
tiene sus propios criterios político y artístico.
Pero todas las clases, en todas las sociedades de clases, siempre
colocan el criterio político en el primer lugar y el artístico
en el segundo. (...) Lo que exigimos es la unidad de la política
y el arte, la unidad del contenido y la forma, la unidad del contenido
político revolucionario y el más alto grade posible
de perfección de la forma artística. Una obra de
arte que carece de valor artístico, por progresista que
sea en lo político, no tiene fuerza. Por eso nos oponemos
tanto a las obras artísticas que contengan puntos de vista
políticos erróneos como a la tendencia a crear obras
al estilo de cartel y consigna, obras acertadas en su punto de
vista político, pero carentes de fuerza artística.
En el problema de la literatura y el arte, tenemos que sostener
una lucha en dos frentes.
Ibíd.
Que se abran cien flores y compitan cien escuelas de pensamiento
es la orientación para promover el desarrollo del arte
y el progreso de la ciencia, para hacer florecer la cultura socialista
de nuestro país. Pueden desarrollarse libremente distintas
formas y estilos en el arte, y competir libremente diferentes
escuelas en la ciencia. Consideramos que es perjudicial al desarrollo
del arte y de la ciencia recurrir a medidas administrativas para
imponer un particular estilo de arte o escuela de pensamiento
y prohibir otro. El problema de lo correcto y lo erróneo
en el arte y en la ciencia debe resolverse mediante discusiones
libres en Los círculos artísticos y científicos,
a través de la práctica del arte y de la ciencia,
y no de manera simplista.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Un ejército sin cultura es un ejército ignorante,
y un ejército ignorante no puede derrotar al enemigo.
El frente único en el trabajo cultural
(30 de octubre de 1944),
Obras Escogidas, t. III.
XXXIII. ESTUDIO
En la transformación de la China agraria y atrasada en
una China industrializada y avanzada, se nos plantean tareas arduas,
y nuestra experiencia es muy reducida. Por eso, es preciso que
sepamos aprender.
Discurso de apertura en el VIII Congreso
Nacional del Partido Comunista de China
(15 de septiembre de 1956)
[Obras Escogidas, t. V].
Las condiciones cambian permanentemente, y para adaptar su pensamiento
a las nuevas condiciones, uno debe aprender. Incluso quienes tienen
una mayor comprensión del marxismo y se mantienen comparativamente
firmes en la posición proletaria, deben continuar aprendiendo,
asimilar cosas nuevas y estudiar problemas nuevos.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido
Comunista de China sobre el Trabajo de Propaganda
(12 de marzo de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Podemos aprender lo que ignorábamos. No sólo sabemos
destruir el mundo viejo, sino que también sabemos construir
uno nuevo.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central
elegido
en el VII Congreso Nacional del Partido Comunista de China
(5 de marzo de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
Hay dos maneras de aprender de otros. Una es la dogmática,
que significa copiarlo todo, sea o no aplicable a las condiciones
de nuestro país. Esta no es una buena actitud. La otra
es hacer funcionar nuestras cabezas y aprender lo que se adapte
a nuestras condiciones, es decir, asimilar cuanta experiencia
nos sea útil. Esta es la actitud que debemos adoptar.
Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
La teoría de Marx, Engels, Lenin y Stalin es aplicable
universalmente. No hay que considerarla como un dogma, sino como
una guía para la acción. Estudiar el marxismo-leninismo
no es simplemente aprender su terminología, sino estudiarlo
como ciencia de la revolución. No sólo hay que comprender
las leyes generales establecidas por Marx, Engels, Lenin y Stalin
como resultado de su estudio extensiva de la vida real y de la
experiencia revolucionaria, sino también aprender la posición
y el método que adoptaban al examinar y resolver los problemas.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional
(octubre de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
Si tenemos una teoría justa, pero nos contentamos con hacer
de ella un tema de conversación y la dejamos archivada
en lugar de ponerla en práctica, semejante teoría,
por buena que sea, carecerá de significación.
Acerca de la práctica
(julio de 1937),
Obras Escogidas, t. I.
Hay que dominar la teoría marxista y saber aplicarla; dominarla
con el único objetivo de aplicarla. Si usted puede aclarar
uno o dos problemas prácticos desde el punto de vista marxista-leninista,
merecerá elogios y podrá decirse que ha logrado
algunos éxitos. Mientras más problemas aclare y
más amplia y profundamente lo haga, mayores serán
sus éxitos.
Rectifiquemos el estilo de trabajo en el Partido
(1° de febrero de 1942),
Obras Escogidas, t. III.
Cómo unir la teoría marxista-leninista con la práctica
de la revolución china? Dicho en lenguaje corriente, esto
se logra disparando la flecha en el blanco. Cuando uno dispara
una flecha, tiene que apuntarla a un blanco. La flecha es al blanco
como el marxismo-leninismo a la revolución china. Algunos
camaradas, sin embargo, disparan sus flechas sin ningún
blanco, o tiran al azar; esas personas pueden perjudicar fácilmente
a la revolución.
Ibíd.
Los que tienen experiencia en el trabajo práctico deben
estudiar la teoría y leer concienzudamente. Sólo
así podrán sistematizar y sintetizar sus experiencias
para elevarlas al nivel de la teoría, y no tomarán
sus experiencias parciales por verdades universales, ni caerán
en el error del empirismo.
Leer es aprender; practicar también es aprender, y es una
forma más importante de aprender. Nuestro método
principal es aprender a combatir en el curso mismo de la guerra.
Una persona que no ha tenido oportunidad de ir a la escuela también
puede aprender a combatir, aprender en el curso mismo de la guerra.
La guerra revolucionaria es una empresa del pueblo; en ella ocurre
con frecuencia que la gente, en vez de combatir después
de haber aprendido, comienza por combatir y después aprende.
Combatir es aprender.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China
(diciembre de 1936),
Obras Escogidas, t. I.
Entre un civil corriente y un militar hay cierta distancia, pero
no una Gran Muralla, y esta distancia puede ser eliminada con
rapidez. Participar en la revolución y en la guerra: he
aquí cómo eliminarla. Al decir que aprender y aplicar
no es fácil, nos referimos a que no es fácil aprender
a fondo y aplicar con habilidad. Al decir que los civiles pueden
convertirse con rapidez en militares, nos referimos a que no es
difícil cruzar el umbral. Para resumir estas dos afirmaciones,
recordemos la vieja sentencia china: Nada en el mundo es difícil
para el que se propone hacerlo. Iniciarse en el arte de la guerra
no es difícil y perfeccionarse también es posible;
sólo se necesitan celo y habilidad para aprender.
Ibíd.
Debemos aprender de todas las personas entendidas (sean quienes
fueren) a trabajar en el terreno económico. Debemos estimarlas
como maestros, aprendiendo de ellas respetuosa y concienzudamente.
No aparentemos saber cuando no sabemos.
Sobre la dictadura democrática popular
(30 de junio de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
El conocimiento es problema de la ciencia y no admite la menor
deshonestidad ni la menor presunción; lo que exige es ciertamente
lo contrario: honestidad y modestia.
Acerca de la práctica
(julio de 1937),
Obras Escogidas, t. I.
La complacencia es enemiga del estudio. Si queremos realmente
aprender algo, debemos comenzar por deshacernos de la complacencia.
Nuestra actitud hacia nosotros mismos debe ser aprender sin sentirnos
jamás satisfechos, y hacia los demás, no cansarnos
de enseñar.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional
(octubre de 1938),
Obras Escogidas, t. II.
Algunos han leído unos cuantos libros marxistas y se creen
muy doctos, pero, como lo que han leído no les ha penetrado
ni prendido en la mente, no saben utilizarlo y sus sentimientos
de clase siguen como antes. Otros son muy engreídos y,
habiendo aprendido algunas frases librescas, se hacen pasar par
notabilidades y se hinchan de orgullo, pero, cada vez que se levanta
una tormenta, toman una posición muy diferente de la de
los obreros y la mayoría de los campesinos. Vacilan mientras
éstos permanecen firmes, se muestran equívocos mientras
éstos son francos y directos.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido
Comunista de China sobre el Trabajo de Propaganda
(12 de marzo de 1957)
[Obras Escogidas, t. V].
Para adquirir una verdadera comprensión del marxismo, hay
que aprenderlo no sólo de los libros, sino principalmente
a través de la lucha de clases, del trabajo práctico
y del contacto íntimo con las masas obreras y campesinas.
Si, además de leer libros marxistas, nuestros intelectuales
logran cierta comprensión del marxismo a través
del contacto con las masas obreras y campesinas y de su propio
trabajo práctico, hablaremos todos el mismo lenguaje: no
sólo tendremos el lenguaje común del patriotismo
y del sistema socialista, sino que podremos también tener
el lenguaje común de la concepción comunista del
mundo. En este caso, todos trabajaremos mucho mejor.
Ibíd.
Lin Piao
Diciembre 16 de 1966