China: Una Explosión
de Luchas de Clases Sacude al País (*)
La clase capitalista internacional,
preocupada principalmente si la economía China tendrá
un aterrizaje duro o suave, ha pasado completamente por alto la
explosión de la lucha de clases en los recientes años
y especialmente en los últimos meses. El actual movimiento,
de huelgas, manifestaciones masivas y protestas rurales son las
más importantes desde 1989 y en algunos aspectos, sobre
todo en lo que se refiere al papel de la clase obrera, incluso
excede el movimiento de 1989.
En septiembre solamente,
3,1 millones de trabajadores, campesinos y trabajadores estatales
(llamados xiagang) tomaron parte en huelgas, manifestaciones,
asambleas y petitorios (una forma de cabildo donde los grupos
presentan sus quejas a Beijing para conseguir audiencia con las
autoridades centrales). Hay algunos elementos de una situación
prerevolucionaria en los actuales eventos: las masas están
perdiendo el miedo a la dictadura y el régimen se esta
dando cuenta que no puede seguir gobernando de la antigua forma.
Pero el retroceso a nivel mundial de la conciencia, la falta de
organizaciones obreras y una alternativa socialista ha introducido
grandes complicaciones en la actual situación.
Los rasgos más importantes de
la nueva situación en China son:
Un poderoso aumento de las protestas de trabajadores y huelgas
acompañadas por una nueva ola de protestas rurales fomentadas
por la creciente alza de las rentas como consecuencia del actual
boom económico. La inestabilidad política en el
campo, la base tradicional de apoyo del régimen, es una
de muchas diferencias comparado con 1989.
Divisiones, reconocidamente bien disimuladas
para evitar el pánico de ¡los mercados!, en la cúpula
del régimen Chino que cada vez mas siente que la doctrina
post 1989, una combinación de reformas capitalistas aceleradas
con un puño de hierro (y el ejemplo de la masacre de Beijing)-
ya no puede asegurar la ¡estabilidad!.
La conciencia de los sectores combativos
del pueblo muestran diferencias significativas comparadas con
las grandes ilusiones en el capitalismo que existía en
Europa del Este y en la Unión Soviética a principios
de los años noventa. Sin ignorar las complejidades en la
situación (por ejemplo el nacionalismo chino), existe evidentemente
un odio acumulado hacia los parasitarios funcionarios de gobierno
y hacia los nuevos capitalistas. Los capitalistas extranjeros,
especialmente japoneses, taiwaneses y coreanos despiertan una
particular hostilidad. Numerosas luchas contra la privatización
han tenido lugar durante este año. Se ha informado de varios
conflictos donde en los piquetes se canta ¡La Internacional!.
Los pasos para la formación de sindicatos independientes
van en aumento. Las huelgas se han desarrollado alrededor de consignas
como: ¡en defensa de los recursos del estado hasta la muerte!,
¡exigimos los frutos de nuestro trabajo!, y ¡abajo
el control de las ideas!.
Otro elemento en la situación
es la emergencia de la nueva clase capitalista del sector privado
que se torna más agresiva, incrementando los sobornos para
ganar ¡influencia! y queriendo cada vez mayor acceso directo
a las palancas del gobierno. Un peligro obvio que se abre con
esta situación, en el que una ¿fase democrática?
es inevitable en la conciencia de las masas- es que, sin el desafío
de una alternativa clara de los trabajadores, esto podría
proveer una base para elementos burgueses liberales.
El régimen del PCC todavía
no tiene completamente agotadas sus reservas de apoyo entre la
población, un surgimiento en la lucha de masas no significa
automáticamente el inminente otoño del régimen
que además del crecimiento económico y de represión
que lo salvaron después de 1989, tiene raíces profundas
en la conciencia nacional de las masas chinas. La dirección
del PCC se ha mostrado diestra adaptándose a los nuevos
cambios y puede mostrar flexibilidad bajo el impacto de una crisis
seria, incluso experimentar con el parlamentario y limitado estilo
Hong Kong en algunas áreas del país, o aceptando
una semilegalización de los sindicatos independientes que
indudablemente ya se están comenzando a formar a nivel
local.
Existen informes del campo en que por
lo menos en tres provincias (Anhui, Hubei, y Jiangxi) los comités
de campesinos han llevado a juicio a funcionarios corruptos e
inclusos los han ejecutado, haciendo eco de los métodos
del ejercito de Mao en los años cuarenta y cincuenta. En
la rural Sicuani, el 28 de octubre, 100.000 granjeros ocuparon
un proyecto de dique, dominando a la policía y deteniendo
la maquinaria con lienzos que expresaban, ¡Abajo los funcionarios
corruptos!. En batallas mas tarde, los policías heridos
no podían tratarse en los hospitales cercanos por el miedo
a las represalias por parte de la comunidad local. Estos levantamientos
rurales han estado centrados en problemas que incluyen la evacuación
forzada, la expropiación de tierras, las excesivas contribuciones,
la corrupción y los derechos de los trabajadores del campo.
100.000 Mineros
En las ciudades, millones han estado envueltos en las huelgas,
manifestaciones y cortes de caminos en los últimos meses,
por asuntos que van desde la privatización y los bajos
sueldos a la corrupción. En la provincia de Anhui 100.000
mineros del carbón y sus familias organizaron una huelga
de una semana en septiembre, exigiendo condiciones de seguridad
y la compensación de accidentes (contra una situación
donde la industria alcanza un récord horrible de accidentes
de seguridad). Los trabajadores se enfrentaron a los ataques de
la policía y obligaron a las autoridades y a los dueños
de la mina a entregar concesiones. Las siete largas semanas de
huelga de mujeres trabajadoras del textil en la provincia de Shaanxi
fue descrita correctamente por Hong Kong China Labour Bulletin
como sin precedentes en China desde el comienzo en el país
de las reformas económicas, en lo que se refiere a su duración,
la determinación y la unidad de la fuerza de trabajo?.
De hecho, la huelga fue sin precedentes desde la revolución
de 1949. No solo reveló la existencia de una seria organización
independiente, de la estatal y largamente desacreditada ACFTU
(no había nadie de ACFTU en alguna sección de la
fábrica), sino que una vez mas las fuerzas estatales fueron
obligadas a retirarse debido a la gran resistencia y a los conscientes
esfuerzos de fraternización de los trabajadores.
El alza en el precio del petróleo,
carbón, acero y otros materiales han provocado una ofensiva
de los patrones demandando la reducción de los salarios,
la extensión de las horas de trabajo y otras garantías
para mantener sus márgenes de ganancias en la furiosa competencia
en un ambiente de crónica sobreproducción. Pero
la actual fase de rápido crecimiento económico ha
animado a los trabajadores y campesinos a exigir a los capitalistas
y gerentes del estado sus demandas. El alza de los precios de
los productos agrícolas, ha provocado una migración
de trabajadores que retornan a sus casas desde las ciudades y
la mano de obra escasea en muchos centros industriales. Este cambio
en la relación de fuerzas esta siendo aprovechada ahora
por sectores de la clase trabajadora que dan sus primeros pasos
como una fuerza independiente en la sociedad China desde la revolución
de 1949. El arma de la Huelga esta pasando a ser cada vez más
común tanto en el sector estatal como privado.
1905 [Comparativo al Domingo Sangriento]
Estas luchas, demasiadas para nombrarlas todas en detalle, revelan
un cambio profundo en la psicología de las masas chinas
que están comenzando a perder su miedo a la dictadura.
En los eventos de septiembre, detallados en un documento oficial,
170 de 520 manifestaciones se tornaron violentas y 200 policías
fueron heridos. Los reportes de octubre no han salido a la luz
todavía pero la curva de desarrollo parece ser ascendente.
Después de una paliza brutal de un policía a un
trabajador inmigrante en la ciudad de Wangzhou, provincia de Sicuani,
50.000 trabajadores tomaron parte en una batalla semiinsurreccional
contra la policía a mediados de octubre. Esto llevó
al Ministro de Seguridad Publica, Zhou Yongkang, a reconocer por
la Televisión Nacional que la policía no podría
ganar contra un número inmensamente mayor de manifestantes.
Tras los eventos de Wangzhou la policía y la policía
paramilitar se han retirado de varios disturbios en lugar de confrontar
a la clase trabajadora. A comienzos de este año, hubo informes
de unidades del Ejercito Popular de Liberación que estaban
al lado de los huelguistas y contra la policía.
Este es el trasfondo del realineamiento
en la cima del régimen en septiembre, cuando el control
del ejercito pasó a manos del presidente Hu Jintao, de
su predecesor, Jiang Zemin. El régimen está dividido
sobre como enfrentar la creciente ola de protesta y el retiro
de Jian, ostensiblemente por problemas de salud, más la
promoción al más alto órgano de mando militar
de varios aliados de Hu, es una victoria para la fracción
del presidente. Ninguna fracción cuestiona el desarrollo
económico capitalista chino, las diferencias se centran
en cómo este puede ser consolidado. Hu, el primer líder
chino sin conexiones con la revolución, quiere proyectar
una imagen más humana, de revolucionario suave. Su fracción
está cada vez más preocupada de que la doctrina
de la dirigencia actual, en fuerza desde 1989, de reforma económica,
sin suavizar la política de gobierno militar, está
preparando una explosión como la de Corea del Sur en 1987.
Sin embargo en lugar de una estrategia
clara, Hu zigzaguea de una posición a otra. Después
de haber implementado cierto grado de libertad en los medios de
comunicación para informar de los abusos oficiales y la
corrupción, un nuevo golpe de censura ha caído sobre
la prensa sobre todo con respecto a las protestas de los campesinos.
Pero las concesiones y la represión bajo ciertas condiciones
pueden tener un resultado opuesto a lo pensado, debilitando en
lugar de fortalecer al régimen. Por el momento el régimen
ha atado a los perros, la polic?a y la policía paramilitar-
esperando que después de permitir que se libere la presión
del vapor, un repliegue inevitable del movimiento les permita
reafirmar la disciplina sobre la clase obrera y las masas rurales.
En la situación actual, un intento ejemplarizador hacia
los trabajadores, como la masacre del Zar de enero de 1905, o
la masacre del 4 de junio en la Plaza de Tiananmen, podría
provocar una explosión de ira masiva contra el régimen
que es lo que pasó en Wangzhou en octubre.
Por supuesto es imposible de medir
desde la distancia la conciencia de la clase trabajadora y de
otras capas oprimidas. Pero los informes de las numerosas huelgas
indican que, en tanto las contradicciones y las dificultades son
inevitables, la conciencia que existe hoy en china no es igual
a la que existá en Europa del Este y la URSS a finales
de los ochenta y principio de los noventa. A los trabajadores
chinos no les ha gustado la amarga píldora de las reformas
de mercado con 46 millones de empleos perdidos en el sector público
entre 1996-2001, el incremento del costo de la salud, la educación
y la vivienda, etc. Todavía existen sin embargo, ilusiones
en el gobierno central como opuesto a los gángsteres de
las provincias y las ciudades, a quienes los trabajadores ven
a primera vista. Un rasgo de la lucha en los recientes años
han sido los llamados a los lideres de Beijing para intervenir
y tomar acciones contra los funcionarios locales. Como el Padre
Gapon, muchos de los que hacen los petitorios se niegan a creer
que los poderes centrales saben lo que está pasando en
su nombre y espera que abra los ojos. Beijing esta continuamente
lanzando campañas anticorrupción, dando la ilusión
de que está por encima de los abusos que ocurren a nivel
local. Corrupción! se ha vuelto un término muy usado
por los trabajadores y campesinos para describir todo, desde el
no pago de los sueldos hasta la represión.
(*) Material escrito
para la discusión de la reunión del Comité
Ejecutivo Internacional del CIT en noviembre con el fin de destacar
la agitación social y laboral en China.
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Published on Dic 12/04 CET by chinaworker.org
Traducido por Patricio y Andrés