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Acercamiento al Análisis del Boom Económico de China

Orlan Gutiérrez R.

A partir de 1949 la llamada Revolución de Nueva Democracia en China, se repartió la tierra a los campesinos, acabando con el vasallaje, el caudillismo feudal-militar y los enclaves coloniales de Japón, Inglaterra, Francia y Estados Unidos, lo cual significó que, el desarrollo nacional chino despegó, una vez que se deshizo de la ocupación de las potencias extranjeras y consiguió reconstruir la base económica arruinada por el feudalismo y el colonialismo .

Conseguida la unificación de la República Popular China, la reforma agraria estableció grupos de ayuda mutua y cooperativas de nivel inferior y superior , formas que transformaron la economía privada campesina en economía colectiva socialista, y elevaron la productividad de tres a cinco veces lo que antes se producía, en buena cantidad de casos sobrepasando los estándares internacionales.

En 1958, por medio del Plan del Gran Salto Adelante, superando los quinquenios anteriores y el modelo soviético de las empresas estatales (sovjoses), instituyó las Comunas Populares con base al Modelo de Tachai para la agricultura y Taching para la industria. Estos modelos, y similares, superaron las limitaciones territoriales -cantonales o regionales- de las cooperativas, desarrollaron obras hidráulicas (regadío y electricidad) y prestaron servicios multifacéticos (operaciones agrícolas, industriales y de intercambio). Las Comunas integraron el campo y la ciudad; llevaron a los intelectuales y personas de la cultura a vincularse directamente a la producción masiva (pies descalzos); fusionaron teoría y práctica, combinaron las labores productivas con la educación y, en general, el trabajo físico con el mental; acercaron los niveles generacionales, vincularon a los jóvenes con los adultos y adultos mayores en la llamada triple integración; a las autoridades nacionales con las regionales y locales; y a los jefes políticos civiles con los militares . Potenciando las fuerzas productivas (entre otros la mano de obra, la maquinaria, las materias primas) y las relaciones de producción (formas de distribución de la riqueza), produciendo como resultado el entusiasmo colectivo y en definitiva, anticipando las metas económicas trazadas en los planes quinquenales, llegando a resultados que no tienen precedentes , a ultranza del bloqueo que aplicaron las potencias.

La economía china tuvo un carácter integral donde la agricultura era la base y la industria el factor dirigente. En términos más definidos, se colocó la ley del valor como base material de la economía, dando prioridad a los creadores de valor (obreros, campesinos) y se tomó la planificación como aspecto principal de la política, estimando este elemento como factor dirigente; dando un orden de prioridades partiendo de la agricultura, pasando por la industria ligera hasta el desarrollo de la industria pesada . Por otra parte, en ese momento, el pilar de la industria se basó en la producción del acero y el de la agricultura en el cultivo de los cereales, prerrequisito de la alimentación del pueblo. La tierra se adecuó para la producción, los terrenos alcalinos y salinos recibieron tratamiento especial, los ríos fueron domeñados para evitar las inundaciones y aprovecharlos, en cambio, para el riego, la electrificación y el transporte. Se construyeron barreras forestales para contrarrestar las amenazas naturales; se desarrolló la mecanización agrícola; los centros de investigación científica se generalizaron a nivel central, regional y municipal; las redes de ciencias y tecnologías, las estaciones de veterinaria, de semillas, de prevención y combate de plagas, fueron multiplicadas, se colocó atención especial a los centros de acopio y silos de almacenamiento como medio de previsión de dificultades.
La estrategia económica y política de la Revolución Cultural, a partir de 1966, consistió en fortalecer el sistema socialista de las Comunas Populares, esta vez, encajando la superestructura con la base productiva y la dirección política, para lo cual se requería, especialmente, el acoplamiento generalizado de la intelectualidad China a la nueva forma de producir y de repartir los beneficios de la producción; la decisión era no dejar las cosas a medio camino y menos reversar como le estaba ocurriendo a la URSS. Durante, horas, días y noches el pueblo chino debatió, de manera pública, sus problemas y encaró a los jefes a mejorar y a los obreros y campesinos a elevar el nivel en la práctica y en la comprensión de lo que había que hacer para avanzar a mayor ritmo en todos los terrenos. Había que combatir el burocratismo, el dogmatismo y el sectarismo, la ignorancia, agilizar las transformaciones, frenar el hostigamiento internacional que se hacía al socialismo y a la democracia popular, superar la herencia que había dejado el tecnicismo soviético. Todo se puso en tensión para conseguir mejorar a un nivel mayor la producción, la administración y la democracia China; a esas alturas, tanto estorbaba la tendencia capitalista, como las formas neutralizadoras del feudalismo confuciano.

Años después de la muerte de Mao y del asalto al poder, cuando China planteó la política internacional de “un país, dos sistemas”, el gobierno revisionista, estaba terminando de manera solapada su integración al capitalismo.

Al hacer el balance entre lo que venía de atrás y los efectos de la nueva proyección, a mi entender, se presenta un salto de una economía que resolvió problemas centrales al pueblo chino, para pasar a una economía de avatares dentro de las crisis recurrentes de la economía de mercado, donde, a contrapeso de un repunte coyuntural, la dirigencia china comienza a perder el control de la economía.

“Se producirá una importante entrega de soberanía a fuerzas invisibles [sociedades anónimas -nota del articulista-] y altos grados de autonomía para los individuos... A su vez, el proceso es pilotado por un Estado que no puede gobernar el conjunto efectivamente. La recolección de impuestos provenientes de las provincias dista de ser efectivo, así como la reducción real de la burocracia. Con el casi total colapso, hacia 1995, del control domiciliario que tradicionalmente fijaba a los campesinos a las comunas y aldeas, existe actualmente una población flotante superior a los 100 millones de personas entre el campo y las ciudades en busca de trabajo y nuevas oportunidades. La cifra de residentes totales de muchas de las grandes urbes se ha incrementado en un tercio. El poder de desestabilización social no es desdeñable. Entre otros índices, la tasa de criminalidad ha aumentado notablemente. Por añadidura, en las urbes el proceso de reestructuración de las empresas estatales ha dejado una estela de personas sin cobertura social, al margen del vertiginoso cometa de la economía de mercado, y prestas a entregarse a los brazos de sectas mesiánicas del tipo Falun Gong”. El Año del 50 Aniversario de la República Popular China. Augusto Soto, Anuario Internacional CIDOB, 1999.

En el nuevo estado de cosas, al reversar el socialismo, la inmensa cantidad de riqueza acumulada en el Estado Socialista, es apropiada por particulares en una puja de rapiña, que comienza por estancar las fuerzas de producción y exacerbar las relaciones de producción. Al producirse el cambio de los propietarios, viene por efecto la distribución desajustada de la riqueza producida; los bienes en manos de un grupo pequeño, apoltronados en el Estado, amplia la cantidad de gentes privadas de los beneficios de la producción. El desequilibrio entre campo y ciudad produce desplazamientos internos y externos, los desajustes nacionales, por encadenamiento causan desequilibrios también a nivel internacional. En la URSS el resultado fue la desintegración de la que otrora fuera una potencia mundial; en China hay un efecto inicial favorable en cuanto que traía una base económica y social de mayores alcances, mientras que su homólogo soviético se desvió hacia un militarismo improductivo.

A finales de 2001 China ingresa a la OMC vinculándose abiertamente en el mercado internacional.

En la situación actual, se aprecian tres pesadas cargas para China: La primera, el aumento de las desigualdades sociales, que tarde o temprano producirá agitaciones en la medida que puedan integrarse las fuerzas que fueron dispersas para poder abrir las puertas al capital trasnacional ; un segundo elemento, la volatilidad del sistema financiero montado sobre la riqueza acumulada por el estado socialista de planeación centralizada; una dificultad adicional, que encarece la producción y aumenta los riesgos económicos, y crea fricciones políticas, consiste en la dependencia frente a las necesidades energéticas.

“Esta distorsión financiera es el talón de Aquiles de la economía china. Por lo dicho los mayores riesgos de China para la economía mundial, y en especial para América Latina, son de tipo financiero, más que comercial. El verdadero peso económico de China podría sentirse el día que se derrumbe su castillo de naipes crediticio, lo que además de acabar con su crecimiento, podría originar una fuerte depreciación del riminbi, o una liquidación masiva de bonos del Tesoro de Estados Unidos y otros papeles en que están invertidas sus cuantiosas reservas internacionales, o ambas cosas. Ello se traduciría en un aumento generalizado en la percepción del riesgo de invertir no sólo en China, sino en todas las economías que compiten con ella. Todo esto sería caótico para el comercio mundial de bienes, capital y tecnología. Ojalá ese día no llegue nunca”. El Riesgo Oculto de la Economía China. Eduardo Lora, Revista BIDAmérica, Enero 2004.

Amanecerá y veremos, es la mejor expresión para sopesar hasta dónde puede llegar China ; el Japón promisorio que algunos previeron se salió de los pronósticos de los eruditos y con él, el de “los tigres asiáticos”; a partir de allí, los mandamases norteamericanos se quedaron sin modelo para mostrar. Valga, en esta parte, decir, que tras las crisis y las guerras, que son el pan de cada día, tanto en la pugna por las materias primas, la mano de obra barata, el control de los mercados y clientes cautivos, y en general la aspiración al hegemonismo mundial, desde el primer conato obrero en la Comuna de París de 1871, el coche del capitalismo, recupera camino, patina y les reversa y por más intentos, se avizora que a la larga, el espiral de la historia les sigue marcando la cuenta regresiva. El feudalismo, en el caso europeo demandó de 1300 años para caer, el capitalismo lleva un poco más de 650, y continúa con su paso decadente; tanto ha caído su encanto, como para reír con Ripley, que hoy para sostenerse en China todavía tiene que mantener el mote de “comunista”. Los intereses de grupo privado no podrán prevalecer sobre el interés colectivo , tratarán de no dejarse arrastrar por las nuevas corrientes como “corcho en el remolino”, pero su fragilidad y volatilidad, cada día que pasa, los asemeja a “la pompa del jabón” .

Agosto de 2005

 

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