China abandona el tipo de
cambio fijo con el dólar. El yuan pasa a fluctuar con una
cesta de divisas
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Tras muchos meses de especulaciones,
se confirmó la noticia. El Banco Central de China anunció
el cambio de régimen del yuan de tipo de cambio fijo con
el dólar, a un régimen de fluctuación con
una cesta de divisas (todavía sin determinar, pero probablemente
compuesta por euro, yen y otras divisas asiáticas). El
movimiento implica una revaluación del yuan frente al dólar
cercana al 2%, que se sitúa en 8,11 con el dólar
(frente al tipo de cambio fijo de 8,28), y la banda de flotación
sigue siendo muy estrecha de +/-0,3. La revaluación se
ha producido en un contexto en el que la actividad crece a un
fuerte ritmo (9,5% en el segundo trimestre) y de cifras récord
en términos de superavit omercial.
La reacción inicial a la noticia
fue una apreciación de las divisas asiáticas con
el dólar, especialmente con el yen, que paultinamente se
ha ido diluyendo. En estos momentos el yen apenas se aprecia un
1.0%. El euro, que inicialmente superó niveles de 1.22,
se ercambia por 1.20. Algo similar cabría decir del peso
mexicano que, tras tocar nuevos máximos en 10.54 ha revertido
hasta 10.75.
Previsible impulso al alza de las rentabilidades
de los bonos de largo plazo estadounidense.
Una de las implicaciones de la revaluación
del yuan es su previsible impacto sobre los tipos de interés
estadounidenses, dada la menor necesidad que podrían tener
los países asiáticos por acumular reservas que en
una gran parte se sustentaban en Treasuries.
Para el conjunto de la región
asiática, antes de la revaluación se estimaba que
la acumulación de reservas de 2005 podría situarse
en torno a 340 mM USD. En el primer semestre ya se han acumulado
127 mM USD. Tras la revaluación se fijan 2 escenarios como
plausibles. Uno en el que la región asiática acumula
reservas a menor ritmo que en los primeros meses y donde la acumulación
de 2005 no llegaría a los 200 M USD y otro más extremo
en el que dejarían de acumular reservas y en el que la
cifra del conjunto del año se situaría en torno
a los 135 mM USD.
El impacto máximo sobre el tipo
a 10 años estadounidense sería de 25 pb al alza
(15 p.b en el primer escenario), mientras que su impacto es mayor
en el tramo de 2 años, en el que podría llegar a
ser de 40 pb (30 p.b en el primer escenario). Por tanto, la pendiente
de la curva 2-10 años americana se aplanaría unos
15 pb (actualmente cotiza en 33 pb y podría dirigirse hacia
los 20 pb). Este es un impacto directo o el impacto mínimo,
ya que podría haber un impacto adicional ligado a expectativas.
Todo un reto para el control de capitales
de China
A pesar de que el cambio de régimen
cambiario incentiva la entrada de capitales especulativos ligados
a expectativas de revaluación del yuan, el impacto será
limitado porque China seguirá manteniendo un estricto control
de capitales que frenará buena parte de estos flujos especulativos.
Así, no parece factible que los movimientos de capitales
vayan a desestabilizar al país (como ha ocurrido con otros
países emergentes anteriormente) por varios motivos:
i)
El Banco Central de China ha tenido éxito durante los 2
últimos años en esterilizar la entrada de fondos
con emisión de letras.
ii)
Los activos en yuanes pueden no ser la apuesta rentable que muchos
inversores esperan: la bolsa se hadesplomado este año un
15% y el mercado inmobiliario se ha enfriado en muchas regiones,
especialmente en Shanghai.
Fuente: Bloomberg
Fuente: Bancos Centrales, Departamento del Tesoro de EEUU y previsiones
BBVA.