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Viene Parte Uno: Doce Puntos Iniciales. En esta Sección Parte Dos: Puntos Restantes.

(13) Los países socialistas y las luchas revolucionarias de los pueblos y naciones oprimidos del mundo se apoyan y ayudan mutuamente.

El movimiento de liberación nacional de Asia, África y América Latina y el movimiento revolucionario de los pueblos de los países capitalistas, prestan un poderoso apoyo a los países socialistas. Negar esto es completamente erróneo.

Con relación a la lucha revolucionaria de los pueblos y naciones oprimidos, los países socialistas no, deben adoptar sino una actitud de cálida simpatía y de apoyo activo; no deben jamás salir del paso guardando sólo las apariencias, ni dar muestras de egoísmo nacional o de chovinismo de gran nación.

Lenin dijo: "Alianza con los revolucionarios de los países adelantados y con todos los pueblos oprimidos, contra todos los imperialistas —tal es la política exterior del proletariado" Van en contra del marxismo-leninismo y del internacionalismo proletario quien no entiende esto y considera como una carga o como un favor el apoyo y la ayuda que prestan los países socialistas a los pueblos y naciones oprimidos.

La superioridad del sistema socialista y los éxitos de los países socialistas en su edificación, desempeñan un papel ejemplar y alentador para los pueblos y naciones oprimidos.

Sin embargo, este papel ejemplar y alentador no puede, ni mucho menos, reemplazar la lucha revolucionaria de los pueblos y naciones oprimidos. Todos ellos pueden conquistar la liberación sólo mediante su propia y decidida lucha revolucionaria.

Hay quienes exageran unilateralmente el papel de la emulación pacífica entre los países socialistas y los países imperialistas, y tratan de sustituir por la emulación pacífica la lucha revolucionaria de todos los pueblos y naciones oprimidos. Según su prédica, parece que el imperialismo se derrumbara automáticamente en esta emulación pacífica, y que todos los pueblos y naciones oprimidos no les queda más que aguardar pasivamente la llegada de ese día. ¿Qué tiene esto de común con los puntos de vista marxistas-leninistas?

Además, hay gente que ha hilvanado el peregrino cuento de que China y algunos otros países socialistas tratan de "desencadenar guerras" y de promover el socialismo por medio de "guerras entre los Estados". Semejante cuento, como lo señala la Declaración de 1960, no es más que una calumnia lanzada por el imperialismo y los reaccionarios. Los que repiten tales calumnias persiguen, para decirlo con franqueza, el objetivo de encubrir el hecho de que ellos mismos se oponen a las revoluciones de los pueblos y naciones oprimidos del mundo y a que otros apoyen estas revoluciones.

(l4) En los últimos años. se ha hablado mucho, y más que suficiente, del problema de la guerra y la paz. Nuestros puntos de vista y nuestra política respecto a este problema son conocidos por todo el mundo, y nadie puede tergiversarlos.

Es una gran lástima que algunas personas en el movimiento comunista internacional, aunque hablan de lo mucho que aman la paz y aborrecen la guerra, no quieran hacer ni el menor esfuerzo para comprender la sencilla y clara verdad expuesta por Lenin sobre el problema de la guerra.

Lenin dijo: "Me parece que lo principal, lo que usualmente olvidaba la gente en el problema de la guerra, a lo que presta insuficiente atención, lo principal, por lo que se sostienen tantos debates, y, quizás, lo diría yo, debates vacuos, estériles y carentes de objeto, es el problema acerca de qué carácter de clase reviste la guerra, por qué motivo ha estallado, qué clases la hacen y qué condiciones históricas e histórico-económicas la han originado" (3).

A juicio de los marxistas-leninistas, la guerra es la continuación de la política por otros medios, y toda guerra es inseparable del sistema político y de luchas políticas que la engendra. Quien se aparte de esta tesis científica del marxismo-leninismo, comprobada por toda la historia de la lucha de clases en el mundo, no podrá comprender jamás ni el problema de la guerra ni el de la paz.

Hay diferentes clases de paz y diferentes clases de guerras. Los marxistas-leninistas deben tener en claro de qué clase de paz y de qué clase de guerra se trata. Confundir las guerras justas con las injustas y oponerse a todas ellas sin hacer distinción alguna, es un punto de vista pacifista burgués y no marxista-leninista.

Hay quienes afirman que las revoluciones son completamente posibles aun sin guerra. ¿de que clase de guerra se trata? ¿una guerra de liberación nacional, una guerra civil revolucionaria o una guerra mundial?.

Si se alude a la guerra de liberación nacional y a la guerra civil revolucionaria, esta afirmación está dirigida en realidad contra las guerras revolucionarias o sea, contra las revoluciones.

Si se alude a una guerra mundial, semejante insinuación es como un tiro a un blanco inexistente. Aunque los marxistas-leninistas han señalado, sobre la base de la historia de las dos guerras mundiales el hecho de que las guerras mundiales conducen inevitablemente a la revolución, ningún marxista-leninista ha sostenido ni sostendrá jamás que la revolución es imposible sin una guerra mundial.

Los marxistas-leninistas se proponen como su ideal la eliminación de las guerras y están convencidos de que las guerras podrán ser eliminadas.

Sin embargo ¿cómo se pueden eliminar las guerras?
Lenin lo expuso así: "Nuestro objetivo es lograr el sistema social socialista, que al eliminar la división de la humanidad en clases, al eliminar toda explotación del hombre por el hombre y de una nación por otras naciones, inevitablemente eliminará toda posibilidad de guerra en general" (4).

La Declaración de 1960 señala también con toda claridad: "La victoria del socialismo en el mundo entero suprimirá definitivamente las causas sociales y nacionales del surgimiento de las guerras de toda índole".

Algunas personas han llegado ahora a considerar que es posible hacer realidad un "mundo sin armas, sin ejércitos y sin guerras" mediante el "desarme general y completo" en condiciones en que aún existen el imperialismo y el sistema de la explotación del hombre por el hombre. Se trata de una ilusión completamente irrealizable.

El abecé del marxismo-leninismo nos enseña que el ejército es la parte principal de la máquina estatal y que el llamado mundo sin armas y sin ejército sólo puede ser un mundo sin Estados. Lenin dijo: "Sólo después de haber desarmado a la burguesía podrá el proletariado, sin traicionar su misión histórico-mundial, convertir en chatarra toda clase de armas en general, y así lo hará indudablemente el proletariado, pero sólo entonces; de ningún modo antes"(5).

Ahora bien, ¿cuál es la realidad en el mundo? ¿Dónde se encuentra el menor indicio de que los países imperialistas, con los EE.UU. a la cabeza, están dispuestos a realizar el desarme general y completo? ¿Acaso no están entregados todos ellos a una expansión armamentista general y completa?

Hemos considerado siempre que, con el propósito de denunciar y combatir la expansión armamentista y los preparativos bélicos del imperialismo, es necesario plantear la demanda de desarme universal. Por medio de la lucha conjunta de los países del campo socialista y de todos los pueblos del mundo, es posible obligar a los imperialistas a aceptar cierto tipo de acuerdo sobre el desarme.

Si se considera el desarme general y completo como el camino fundamental de la lucha por la paz mundial, si se difunde la ilusión de que el imperialismo puede deponer voluntariamente las armas, y si se anula, so pretexto del desarme, la lucha revolucionaria de los pueblos y naciones oprimidos, esto significa engañar deliberadamente a los pueblos del mundo y ayudar a los imperialistas a aplicar su política de agresión y de guerra.

A fin de terminar con la actual confusión ideológica en el movimiento obrero internacional respecto al problema de la guerra y la paz, consideramos que estas tesis de Lenin, abandonadas por los revisionistas contemporáneos, deben restaurarse en interés de la lucha contra la política imperialista de agresión y de guerra y en defensa de la paz mundial.

La prevención de una nueva guerra mundial es una exigencia universal de los pueblos del mundo. Es posible conjurar una nueva guerra mundial.

La cuestión ahora es: ¿cuál debe ser el camino de la lucha por la paz mundial? Desde el punto de vista leninista, la paz mundial sólo puede ser conseguida mediante la lucha de todos los pueblos del mundo y no con súplicas a los imperialistas Sólo es posible defender con eficacia la paz mundial apoyándose en el desarrollo de las fuerzas del campo socialista, en la lucha revolucionaria del proletariado y los demás trabajadores de todos los países, en la lucha de la liberación de las naciones oprimidas y en la lucha de todos los pueblos y países amantes de la paz.

En esto consiste la política leninista. Toda política que vaya en contra de esto no puede conducir de ninguna manera a la paz mundial, sino que sólo puede estimular las ambiciones de los imperialistas y aumentar el peligro de una guerra mundial.

En los últimos años, algunas personas han venido difundiendo el argumento de que una simple chispa de la guerra de liberación nacional o de la guerra revolucionaria popular puede conducir a una conflagración mundial que destruirá a toda la humanidad. ¿Qué demuestran los hechos? Exactamente lo contrario: las numerosas guerras de liberación nacional y guerras revolucionarias populares que ha habido después de la Segunda Guerra Mundial no han conducido a una guerra mundial. Las victorias de estas guerras revolucionarias debilitan directamente la fuerza del imperialismo y robustecen considerablemente las fuerzas que impiden al imperialismo desencadenar una guerra mundial y que defienden la paz mundial. Acaso no demuestran los hechos lo absurdos que son semejantes argumentos?.

(15) La prohibición completa y la destrucción total de las armas nucleares constituyen una tarea importante en la lucha por la paz mundial debemos esforzarnos al máximo para este fin.

Las armas nucleares tienen una capacidad destructiva sin precedentes, y he aquí por qué los imperialistas norteamericanos aplican, desde hace mas de diez años, la política de chantaje nuclear, tratando de realizar de esta manera su ambición de esclavizar a los pueblos de todos los países y establecer su dominación mundial.

Pero al amenazar con armas nucleares a otros países, los imperialista también colocan a los pueblos de sus propios países bajo semejante amenaza y así los empujan a levantarse contra las armas nucleares y la política imperialista de agresión y de guerra. Al mismo tiempo cuando los imperialistas intentan destruir con armas nucleares a adversarios, se colocan de hecho a si mismo en posición de ser destruidos.

Existe de veras la posibilidad de lograr la prohibición de las armas nucleares. Sin embargo, si los imperialistas se ven obligados a aceptar un acuerdo sobre la prohibición de dichas armas, no lo harán de ninguna manera por su "amor" a la humanidad, sino bajo la presión de los pueblos de todos los países y en consideración a sus propios intereses.

En oposición a los imperialistas, los países socialistas se apoyan en las justas fuerzas del pueblo y en su propia política acertada, y no necesitan en absoluto apostar a las armas nucleares para jugar en la arena internacional. Si los países socialistas poseen armas nucleares, es única y exclusivamente para defenderse e impedir que los imperialistas desaten una guerra nuclear.

A juicio. de los marxista-leninistas, el pueblo es el creador de la historia. En todo el curso de la historia. el hombre fue y sigue siendo el factor decisivo. Los marxistas-leninistas dan importancia al papel que desempeñan los cambios en el campo de la técnica, pero es erróneo empequeñecer el papel del hombre y exagerar el de la técnica.

La aparición de las armas nucleares no puede detener el avance de la historia de la humanidad ni salvar el sistema imperialista de su ruina, al igual que la aparición en la historia de tal o cual técnica nueva no pudo salvar ni un solo sistema decrépito de su ruina.

La aparición de las armas nucleares no ha resuelto ni puede resolver las contradicciones fundamentales del mundo contemporáneo, no ha alterado ni puede alterar la ley de la lucha de clases, y no ha cambiado ni puede cambiar la naturaleza del imperialismo y de todos los reaccionarios.

Por lo tanto, no se puede afirmar que, con la aparición de las armas nucleares, han desaparecido la posibilidad y la necesidad de las revoluciones sociales y nacionales, y han quedado anticuadas y se han convertido en "dogmas" gastados las tesis fundamentales del marxismo-leninismo, especialmente la tesis de la revolución proletaria y de la dictadura del proletariado y la de la guerra y la paz.

(16) Fue Lenin quien formulo la tesis de que los países socialistas pueden practicar la coexistencia pacífica con los países capitalistas. Como es sabido de todos, después de que el gran pueblo soviético rechazó la intervención armada extranjera, el Partido Comunista de la Unión Soviética y el Gobierna soviético, bajo la dirección de Lenin, y luego bajo la de Stalin, siguieron consecuentemente la política de coexistencia pacífica, y el pueblo soviético sólo se vio obligado a emprender una guerra en defensa propia cuando los imperialistas alemanes lanzaron el ataque a la Unión Soviética.

Desde su proclamación, la República Popular China ha seguido también invariablemente la política de coexistencia pacífica con países de sistemas sociales diferentes, y ha sido China la iniciadora de los Cinco Principios de Coexistencia Pacífica.

Sin embargo, en los últimos años, algunas personas han presentado, de súbito, la política de coexistencia pacifica, formulada por Lenin, como su propio "gran descubrimiento", y creen tener el monopolio de la interpretación de esta política. Tratan la "coexistencia pacífica" como si fuera una omnímoda y misteriosa escritura divina, a la que atribuyen todas las conquistas y éxitos que los pueblos del mundo han logrado en sus luchas. Y lo que es más, a todos los que no están de acuerdo con su tergiversación de los criterios de Lenin los tildan de opositores de la coexistencia pacífica, de gentes que no saben nada de Lenin y del leninismo y de herejes a los que hay que excomulgar.

¿Cómo pueden los comunistas chinos estar de acuerdo con este criterio y proceder? De ninguna manera.

¿El principio de coexistencia pacífica de Lenin es bien claro y de fácil comprensión para la gente sencilla. La coexistencia pacífica se refiere a las relaciones entre los países con distintos sistemas sociales, y nadie puede interpretarla según le convenga. La coexistencia pacífica no debe extenderse jamás a las relaciones entre las naciones oprimidas y las naciones opresoras, entre los países oprimidos y los países opresores o entre las clases oprimidas y las clases opresoras; no debe considerarse jamás como el contenido principal de la transición del capitalismo al socialismo, y aun menos como el camino de la humanidad hacia el socialismo. La razón consiste en que una cosa es la coexistencia pacífica entre países con distintos sistemas sociales, en la cual ninguno de los países coexistentes puede, ni se le permite, tocar ni siquiera un solo pelo del sistema social de los otros, y otra cosa es la lucha de clases, la lucha de liberación nacional y la transición del capitalismo al socialismo en los diversos países, que son luchas revolucionarias, enconadas, a muerte, encaminadas a cambiar el sistema social. La coexistencia pacífica no puede, de ninguna manera, hacer las veces de la lucha revolucionaria de los pueblos. La transición del capitalismo al socialismo en cualquier país solo puede realizarse mediante la revolución proletaria y la dictadura del proletariado en ese mismo país.

En el proceso de aplicación de la política de coexistencia pacífica, existen inevitablemente luchas entre los países socialistas y los países imperialistas. en los terrenos político, económico e ideológico, y es absolutamente imposible una cooperación general.

Es necesario que los países socialistas realicen negociaciones de uno u otro tipo con los países imperialistas. Contando con una política acertada de los países socialistas y la presión de las masas populares de todos !os países, es posible que se llegue a ciertos acuerdos mediante negociaciones. Sin embargo, los compromisos necesarios entre los países socialistas y los países imperialistas, no exigen que los pueblos y naciones oprimidos contraigan, a su vez. compromisos con el imperialismo y sus lacayos. Nadie debe exigir, en ninguna circunstancia, so pretexto de la coexistencia pacifica que los pueblos y naciones oprimidos renuncien a su lucha revolucionaria.

La aplicación de la política de coexistencia pacífica por los países socialistas contribuye a crear un medio internacional pacífico para la construcción del socialismo, a desenmascarar la política imperialista de agresión y de guerra y a aislar las fuerzas imperialistas de agresión y de guerra. Pero si la línea general de la política exterior de los países socialistas se limita a la coexistencia pacífica, es imposible resolver correctamente los problemas de las relaciones entre los países socialistas ni los problemas de las relaciones entre los países socialistas y los pueblos y naciones oprimidos. Por consiguiente, es erróneo hacer de la coexistencia pacífica la línea general de la política exterior de los países socialistas.

A nuestro juicio, la línea general de la política exterior de los países socialistas debe tener el siguiente contenido: desarrollar las relaciones de amistad, ayuda mutua y cooperación entre los países del campo socialista de acuerdo con el principio del internacionalismo proletario, esforzarse por realizar la coexistencia pacífica con países de distintos sistemas sociales sobre la base de los Cinco Principios, y oponerse a la política imperialista de agresión y de guerra; apoyar la lucha revolucionaria de todos los pueblos y naciones oprimidos. Estos tres aspectos están relacionados entre sí y son inseparables, y ninguno de ellos puede ser omitido.

(17) La continuación de la lucha de clases durante un largo período histórico después de la toma del Poder por el proletariado, constituye una ley objetiva, independiente de la voluntad del hombre, sólo que la forma de la lucha de clases difiere de lo que era antes de la toma de Poder.

Después de la Revolución de Octubre, Lenin señaló en repetidas ocasiones:
a) Los explotadores derrocados tratan siempre, y en mil formas, de recobrar el "paraíso" que les ha sido arrebatado.
b) En la atmósfera pequeñoburguesa, se engendran constantemente, por un proceso espontáneo, nuevos elementos capitalistas.
c) Debido a la influencia burguesa, así como al cerco y la actividad corruptora del ambiente pequeñoburgués, también pueden surgir elementos degenerados, o nuevos burgueses, en las filas de la clase obrera y entre los funcionarios de las instituciones del Estado.
d) El cerco capitalista internacional la amenaza de intervención armada y las intrigas de descomposición pacífica por parte del imperialismo, constituyen las condiciones exteriores de la continuación de la lucha de clases en los países socialistas.
La vida ha confirmado estas conclusiones de Lenin.

En ningún país socialista, aunque hayan pasado decenios e incluso más tiempo después de la industrialización socialista y la colectivización de la agricultura, puede decirse que ya no existen lacayos, burgueses, parásitos, especuladores, pillos, tunantes, maleantes, desfalcadores de fondos públicos y otros elementos por el estilo, gentes que Lenin denunció con energía y en repetidas ocasiones; ni tampoco se puede decir que a los países socialistas ya no les hace falta cumplir o que ya les es posible abandonar la tarea, planteada por Lenin, de "vencer ese contagio, esa peste, esa llaga que el socialismo hereda del capitalismo".

En los países socialistas, se requiere un largo período histórico para resolver gradualmente la cuestión de "quién vencerá a quién —el socialismo o el capitalismo. La lucha entre el camino del socialismo y el del capitalismo abarca todo este período histórico. Esta lucha a veces se intensifica y a veces se calma, transcurre a modo de ondas, y en ocasiones incluso se vuelve muy violenta. Sus formas son variadas.

La Declaración de 1957 dice muy bien: "para la clase obrera, la toma del poder no es más que el comienzo de la revolución, y no su coronamiento".

Es erróneo y contrario a la realidad objetiva y al marxismo-leninismo negar la existencia de la lucha de clases en el período de la dictadura del proletariado y negar la necesidad de llevar hasta el fin la revolución socialista en los frentes económicos, político e ideológico.

(l8) Tanto Marx como Lenin sostenían que todo el periodo anterior a la entrada en la fase superior de la sociedad comunista, es el período de transición del capitalismo al comunismo, el período de la dictadura del proletariado. En este período de transición, la dictadura del proletariado, o sea, el Estado proletario, pasa por un proceso dialéctico de establecimiento. consolidación, fortalecimiento y extinción gradual.

En la Critica del Programa de Gotha, Marx planteó la cuestión como sigue:
"Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este período corresponde también un período político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado" (6).

Lenin subrayaba con frecuencia la gran teoría de Marx sobre la dictadura del proletariado, y analizó el desarrollo de esta teoría particularmente en su gran obra, El Estado y la Revolución, en que escribió:
"... La transición de la sociedad capitalista, que se desenvuelve hacia el comunismo, a la sociedad comunista, es imposible sin un 'período político de transición', y el Estado de este período no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado" .

Añadió:
"La esencia de la teoría de Marx sobre el Estado sólo la asimila quien haya comprendido que la dictadura de una clase es necesaria, no sólo para toda sociedad de clases en general, no sólo para el proletariado después de derrocar a la burguesía, sino también para todo el período histórico que separa al capitalismo de la 'sociedad sin clases', del comunismo".

Como se expone más arriba, la tesis fundamental de Marx y Lenin es: la dictadura del proletariado existe inevitablemente a lo largo de todo el período histórico de transición del capitalismo al comunismo, o sea, hasta la abolición de todas las diferencias de clase y la entrada en una sociedad sin clases, hasta la entrada en la fase superior de la sociedad comunista.

¿Qué sucederá si a medio camino se declara que ya deja de ser necesaria la dictadura del proletariado?

¿Acaso esto no contradice radicalmente la doctrina de Marx y Lenin sobre el Estado de la dictadura del proletariado?

¿Acaso esto no significa dar libre curso al desarrollo de "ese contagio, esa peste, esa llaga que el socialismo hereda del capitalismo?"

En una palabra, esto conduciría a consecuencias extremadamente graves, y no se podría ni hablar de la transición al comunismo.

¿Puede haber un "Estado de todo el pueblo"? ¿Será posible sustituir el Estado de dictadura del proletariado por un "Estado de todo el pueblo?"

Este no es un problema interno de tal o cual país, sino un problema fundamental que atañe a la verdad universal del marxismo-leninismo.

Desde el punto de vista de los marxistas-leninista, no existe ningún Estado que no sea de clase o que esté por encima de las clases. Mientras el Estado permanezca como Estado, debe revestir invariablemente un carácter de clase; mientras exista el Estado, no podrá ser de "todo el pueblo". Tan pronto como la sociedad quede sin clases, dejará de existir el Estado.

Ahora bien, ¿qué cosa es el "Estado de todo el pueblo?".

Todo el que tenga un conocimiento elemental del marxismo-Ieninismo sabe que el llamado "Estado de todo el pueblo" no es nada nuevo. Los representantes de la burguesía siempre llaman al Estado burgués "Estado de todo el pueblo" o "Estado cuyo Poder pertenece a todo el pueblo".

Algunos dirán que la suya ya es una sociedad sin clases. Nosotros contestamos: Nada de eso; existen clases y luchas de clases en todos los países socialistas, sin ninguna excepción.

Puesto que aún existen remanentes de las antiguas clases explotadoras, deseosos de llevar a cabo la restauración, puesto que nacen constantemente nuevos elementos burgueses, y puesto que existen aún parásitos, especuladores, tunantes, maleantes, descalcadores de fondos públicos, etc., ¿cómo se puede decir que no hay clases y lucha de clases? ¿Cómo se puede decir que ha dejado de ser necesaria la dictadura del proletariado?

El marxismo-leninismo nos enseña que la dictadura del proletariado, al realizar su misión histórica además de reprimir a las clases hostiles, debe, en el curso de la construcción socialista, resolver de manera acertada los problemas de las relaciones entre la clase obrera y el campesinado, consolidar su alianza política y económica y crear condiciones para la eliminación gradual de las diferencias de clase entre los obreros y los campesinos.

Desde el punto de vista de la base económica de la sociedad socialista, existen en todos los países socialistas sin excepción diferencias en las formas de propiedad, es decir, existen la propiedad de todo el pueblo y la propiedad colectiva; también existe aún la propiedad individual. La propiedad de todo el pueblo y la propiedad colectiva son dos tipos de relaciones de producción en la sociedad socialista. Los obreros que trabajan en las empresas de propiedad de todo el pueblo y los campesinos que trabajan en las granjas de propiedad colectiva, pertenecen a distintas categorías de trabajadores en la sociedad socialista. Por lo tanto, existen en todos los países socialistas sin excepción diferencias de clase entre los obreros y los campesinos. Estas diferencias solo desaparecerán cuando se llegue a la fase superior del comunismo. En la actualidad, a juzgar por el nivel de su desarrollo económico, todos los países socialistas están aún lejos, muy lejos, de la fase superior del comunismo en que se aplicará el principio:
"de cada cual, según su capacidad; a cada cual, según sus necesidades". Así pues, se requiere todavía un período largo, muy largo, para eliminar las diferencias de clase entre los obreros y los campesinos. Y, mientras no hayan sido eliminadas estas diferencias de clase, es imposible decir que la sociedad es una sociedad sin clases y que ha dejado de ser necesaria la dictadura del proletariado.

Calificar un Estado socialista de "Estado de todo el pueblo" ¿no significa acaso sustituir la doctrina marxista-leninista del Estado por la doctrina burguesa del Estado? ¿No es un intento de sustituir el Estado de dictadura del proletariado por un Estado de otro carácter?

Si es así, esto no puede significar sino una gran regresión en el curso del desarrollo histórico. La degeneración del sistema social en Yugoslavia constituye una seria lección.

(l9) El leninismo entiende que, en los países socialistas, el partido del proletariado debe existir a la par que la dictadura del proletariado y durante todo el período histórico de la dictadura del proletariado, el partido del proletariado es indispensable. Esto se explica porque, sin la dirección de tal partido, la dictadura del proletariado no está en condiciones de llevar a cabo la lucha contra los enemigos del proletariado y del pueblo, reeducar a los campesinos y demás pequeños productores, consolidar constantemente las filas del proletariado, construir el socialismo y realizar la transición al comunismo.

¿Puede haber un "partido de todo el pueblo"? ¿Será posible sustituir al partido del proletariado, la vanguardia de éste, por un "partido de todo el pueblo"?

Este no es tampoco un problema interno de tal o cual partido, sino un problema fundamental que atañe a la verdad universal del marxismo-leninismo.

A juicio de los marxistas-leninistas, no hay ningún partido que no sea de clase o que esté por encima de las clases. Todos los partidos políticos tienen un carácter de clase. El espíritu de partido es la expresión concentrada del carácter de clase.

El partido del proletariado es el único partido capaz de representar los intereses de todo el pueblo. Es capaz de hacerlo precisamente porque representa los intereses del proletariado y encarna sus ideas y voluntad. Es capaz de dirigir a todo el pueblo porque el proletariado puede liberarse definitivamente a si mismo sólo con la emancipación de toda la humanidad, porque, por su naturaleza de clase, sabe enfocar los problemas desde el punto de vista del proletariado y en función de sus intereses presentes y futuros, porque es infinitamente fiel al pueblo y está imbuido del espíritu de autosacrifício y porque, gracias a todo esto, se establecen en su seno el centralismo democrático y la disciplina férrea. Sin un partido de este tipo, es imposible mantener la dictadura del proletariado ni representar los intereses de todo el pueblo.

¿Qué sucederá si a medio camino, antes de entrar en la fase superior de la sociedad comunista, se declara que el partido del proletariado se ha convertido en un "partido de todo el pueblo", y se niega su carácter proletario?

¿Acaso esto no contradice radicalmente la doctrina de Marx y Lenin sobre el partido del proletariado?

¿Acaso esto no significa desarmar, en materia de organización y moralmente, al proletariado y a todos los trabajadores y prestar un servicio a la restauración del capitalismo?

Hablar de transición a la sociedad comunista en estas circunstancias ¿no equivale acaso a "ir al Sur en un carro orientado hacia el Norte?"

(20) Desde hace unos años, algunos, violando la teoría integra de Lenin sobre la relación entré jefes. partido, clase y masas, han planteado la llamada "lucha contra el culto a la personalidad": eso es erróneo y perjudicial.

La teoría de Lenin es como sigue:
1. Las masas se dividen en clases:
2. Las clases están generalmente dirigidas por partidos políticos;
3. Los partidos políticos los dirigen, por regla general, grupos más o menos estables de las personas más autorizadas, influyentes, expertas, elegidas para los cargos más responsables y que se llaman jefes.
Lenin dijo: "todo esto es el abecé". ..

El partido del proletariado es Estado Mayor revolucionario .y combativo del proletariado. Todo partido proletario debe practicar el centralismo basado en la democracia y formar una fuerte dirección marxista-leninista antes de poder erigirse en vanguardia organizada y combativa. Plantear la llamada “lucha contra el culto a la personalidad” es en realidad contraponer los jefes a las masas, socavar la dirección única del partido basada en el centralismo democrático, debilitar la fuerza combativa del partido y desintegrar sus filas.

Lenin criticó los puntos de vista erróneos que contraponen los jefes a las masas. Dijo que esto "es un absurdo ridículo y una imbecilidad".

El Partido Comunista de China siempre se ha opuesto a exagerar el papel del individuo, ha defendido y aplicado persistentemente el centralismo democrático dentro del Partido, y ha abogado por la ligazón de la dirección con las masas, considerando que, para dirigir con acierto, hay que saber sintetizar las opiniones de las masas.

Algunos vienen efectuando intensamente la llamada "lucha contra el culto a la personalidad", cuando en realidad hacen todo lo posible para denigrar el partido proletario y la dictadura del proletariado. Al mismo tiempo, no se les escapa ningún medio para ensalzar el papel de ciertos individuos, achacando a otros todos los errores y atribuyéndose todos los éxitos a sí mismos.

Aún más grave es que, so pretexto de la "lucha contra el culto a la personalidad", algunos intervengan burdamente en los asuntos internos de otros partidos y países hermanos, y cambien a la fuerza la composición de la dirección de otros partidos hermanos a fin de imponerles su propia línea errónea. ¿Qué es todo esto sino chovinismo de gran nación, sectarismo, escisionismo y actividad subversiva?

Ya es tiempo de hacer una propaganda seria y completa de la teoría íntegra de Lenin sobre la relación entre jefes, partido, clase y masas.

(21) Las relaciones entre los países socialistas son relaciones internacionales de nuevo tipo. Las relaciones entre los países socialistas, sean éstos grandes o pequeños, económicamente más desarrollados o menos desarrollados, deben basarse en los principios de la plena iguadad, del respeto a la integridad territorial, del respeto a la soberanía estatal y la independencia y de la no ingerencia de unos en los asuntos internos de otros; deben basarse también en los principios del apoyo recíproco y la ayuda mutua dentro del espíritu del internacionalismo proletario.

En su construcción, cada país socialista debe apoyarse principalmente en sus propios esfuerzos.

De acuerdo con sus propias condiciones concretas, cada país socialista debe apoyarse, ante todo, en el trabajo tenaz y el ingenio de su propio pueblo, utilizar plenamente y de modo planificado todos sus recursos disponibles y poner en juego todo su potencial en la construcción socialista. Sólo de esta manera puede construir el socialismo con alta eficacia y desarrollar rápidamente su economía.

Sólo de este modo puede cada país socialista fortalecer el poderío del campo socialista en su conjunto y aumentar su fuerza para prestar ayuda a la causa revolucionaria del proletariado internacional; por lo tanto, aplicar en la construcción el principio de apoyarse principalmente en los propios esfuerzos es la expresión concreta del internacionalismo proletario.

Si un país socialista, partiendo tan sólo de sus intereses particulares, exige unilateralmente que otros países hermanos se supediten a las necesidades de él y, so pretexto de oponerse a la llamada "edificacion en el aislamiento" y al llamado "nacionalismo", se opone a que otros países hermanos se atengan en su edificación al principio de apoyarse principalmente en sus propios esfuerzos y a que desarrollen independientemente su economía, o incluso ejerce sobre ellos presión económica, éstas si son manifestaciones de egoísmo nacional.

Es del todo necesario que los países socialistas practiquen en el terreno económico la ayuda mutua, la colaboración y el intercambio. Semejante colaboración económica debe basarse en los principios de la plena igualdad, del beneficio mutuo y de la ayuda recíproca realizada dentro del espíritu de camaradas.

Es chovinismo de gran nación negar estos principios fundamentales y, en nombre de la "división internacional del trabajo" o la "especialización", imponer la propia voluntad a otros, menoscabar la independencia y la soberanía de otros países hermanos y dañar los intereses de sus pueblos.

Es aún más absurdo trasplantar a las relaciones entre los países socialistas la práctica de lucrar a expensas de otros, práctica que caracteriza las relaciones entre los países capitalistas, e incluso considerar que la "integración económica" y el "mercado común", establecidos por los monopolios capitalistas con el propósito de disputarse mercados y repartir ganancias, pueden servir de ejemplo a los países socialistas en su ayuda mutua y colaboración económicas.

(22) Las Declaraciones de 1957 y 1960 establecen los principios que rigen las relaciones entre los partidos hermanos, a saber: el principio de unidad, el principio de apoyo y ayuda mutuos, el principio de independencia y de igualdad y el principio de llegar a la unanimidad mediante consultas, todos ellos sobre la base del marxismo-leninismo y del internacionalismo proletario.

Notemos que, en su carta del 30 de marzo el C.C. del P.C.U.S. dice que en el movimiento comunista no hay partidos "superiores" e "inferiores", que todos los Partidos Comunistas son independientes e iguales y que todos ellos deben basar sus relaciones en el internacionalismo proletario y la ayuda mutua.

Una de las valiosas cualidades de los comunistas consiste en que sus palabras coinciden con sus hechos. El único camino acertado para salvaguardar y fortalecer la unidad entre los partidos hermanos es defender verdaderamente y no violar el principio del internacionalismo proletario, observar verdaderamente y no infringir los principios que rigen las relaciones entre los partidos hermanos, haciendo todo esto no sólo de palabra, sino, lo que es aún más importante, con hechos.

Si se reconoce el principio de independencia e igualdad en las relaciones entre los partidos hermanos, es inadmisible colocarse a si mismo por encima de otros partidos hermanos, inmiscuirse en sus asuntos internos, o emplear métodos patriarcales en las relaciones con ellos.

Si se reconoce que no hay "superiores" e "inferiores" en las relaciones entre los partidos hermanos, es inadmisible imponer a otros partidos hermanos el programa, las resoluciones y la línea del propio partido como "programa común" del movimiento comunista internacional.

Si en las relaciones entre los partidos hermanos se acepta el principio de llegar a la unanimidad mediante consultas, no se debe subrayar "quién está en la mayoría" y "quién está en la minoría", ni se debe utilizar una llamada "mayoría" a fin de imponer la propia línea errónea y llevar a cabo una política sectaria y escisionista.

Si se está de acuerdo en que las divergencias entre los partidos hermanos deben solucionarse mediante consultas internas, no se debe atacar, públicamente y por su nombre, a otros partidos hermanos en congresos del propio partido o de otros partidos, en discursos de dirigentes del partido, en resoluciones, declaraciones, etc., y aún menos extender las divergencias ideológicas entre partidos hermanos a la esfera de las relaciones entre Estados.

Sostenemos que, en las circunstancias actuales en que existen divergencias en el movimiento comunista internacional, es particularmente importante subrayar la estricta observancia de los principios que rigen las relaciones entre los partidos hermanos, establecidos en las dos Declaraciones.

En el presente, en las relaciones entre los partidos y países hermanos se destaca el problema de las relaciones entre la Unión Soviética y Albania. El problema de las relaciones entre los Partidos de la Unión Soviética y Albania y entre los dos países, es una cuestión de cómo tratar correctamente a los partidos y países hermanos y de si se deben acatar o no los principios que rigen las relaciones entre los partidos y países hermanos, establecidos en las dos Declaraciones. La solución acertada de este problema tiene importancia de principio para el mantenimiento de la unidad del campo socialista y del movimiento comunista internacional.

Una cosa es cómo tratar al Partido Albanés del Trabajo, partido hermano marxista-leninista. Otra cosa es cómo tratar a la camarilla revisionista de ... Yugoslavia, traidora al marxismo-leninismo. De ninguna manera deben colocarse en un mismo plano estas dos cuestiones de naturaleza radicalmente diferente.

En su carta, mientras declaran que no renuncian a la "idea de que las relaciones entre el P.C.U. S. y el P.A.T. pueden ser mejoradas", continúan ustedes atacando a los camaradas albaneses, acusándolos de "acciones escisionistas". Es evidente que esto es contradictorio y no contribuye a la solución del problema de las relaciones soviético-albanesas.

¿Quién adoptó acciones escisionistas en las relaciones soviético-albanesas?
¿Quién extendió a la esfera de las relaciones estatales las divergencias ideológicas entre los Partidos soviético y albanés?
¿Quién reveló públicamente ante el enemigo las divergencias entre los Partidos soviético y albanés y entre los dos países?
¿Quién llamó abiertamente a una modificación en la dirección del Partido y del Estado de Albania?
Todo esto está muy claro para todo el mundo.

¿Es posible que los camaradas dirigentes del P.C.U.S. realmente no sientan su responsabilidad por el empeoramiento, tan grave en la actualidad, de las relaciones soviético-albanesas?

Expresamos una vez más nuestra sincera esperanza de que los camaradas dirigentes del P.C.U.S. se atengan a los principios que rigen las relaciones entre los partidos y países hermanos, y tomen la iniciativa de buscar vías eficaces para el mejoramiento de las relaciones entre la Unión Soviética y Albania.

En todo caso, la manera de resolver los problemas de las relaciones entre los partidos y países hermanos, es una cuestión que debe ser abordada con toda seriedad. Sólo la estricta observancia de los principios que rigen las relaciones entre los partidos y países hermanos, es la réplica más contundente a las calumnias, como la de la "mano de Moscú", lanzadas por los imperialistas y reaccionarios.

El internacionalismo proletario plantea las mismas exigencias a todos los partidos sin excepción, sean grandes o pequeños, estén o no en el Poder. Sin embargo, los partidos grandes y los que están en el Poder, tienen una responsabilidad particularmente grande al respecto. Una serie de sucesos dolorosos ocurridos en el campo socialista en los últimos tiempos han perjudicado no sólo a los intereses de los Partidos hermanos en cuestión, sino también a los intereses de las amplias masas populares de sus países. Este hecho demuestra elocuentemente que los países y partidos grandes deben tener muy presenté el legado de Lenin, y no deben cometer nunca el error de chovinismo de gran nación.

Los camaradas del P.C.U.S. declaran en su carta que "el P.C.U.S. nunca dio ni dará un solo paso que pueda sembrar entre los pueblos de nuestro país la hostilidad en relación con el pueblo hermano chino y hacia otros pueblos". Aquí no queremos recordar los numerosos hechos desagradables que han tenido lugar en el pasado. ¡Ojalá que, de ahora en adelante, los camaradas del P.C.U.S. se atengan estrictamente en sus acciones a esta declaración!

Durante los últimos años, aunque nos hemos visto enfrentados con toda una serie de graves infracciones de los principios que rigen las relaciones entre los partidos y países hermanos, aunque se nos han ocasionado muchas dificultades y daños, los miembros de nuestro Partido y nuestro pueblo han dado pruebas de gran moderación. El espíritu del internacionalismo proletario de los comunistas y del pueblo chino ha salido airoso de una prueba severa.

Invariablemente fiel al internacionalismo proletario, el Partido Comunista de China sostiene y defiende de manera consecuente los principios que rigen las relaciones entre los partidos y países hermanos, establecidos en las Declaraciones de 1957 y 1960, y trabaja en todo momento por defender y reforzar la unidad del campo socialista y del movimiento comunista internacional.

(23) A fin de llevar a la práctica el programa común del movimiento comunista internacional, unánimemente acordado por los partidos hermanos, es preciso sostener una lucha irreconciliable contra el oportunismo de toda índole, contrario al marxismo. leninismo.

Las dos Declaraciones señalan que el revisionismo" o sea, el oportunismo de derecha, es el peligro principal en el movimiento comunista internacional. y que el revisionismo yugoslavo es el representante del revisionismo contemporáneo.

La Declaración de 1960 señala particularmente:
"Los partidos comunistas han condenado unánimemente la variedad yugoslava del oportunismo internacional, expresión concentrada de las "teorías" de los revisionistas contemporáneos".

La Declaración continúa:
"Haciendo traición al marxismo-leninismo y declarándolo caduco, los dirigentes de la Liga de los Comunistas de Yugoslavia han contrapuesto su programa revisionista antileninista a la Declaración de 1957; han contrapuesto la Liga de los Comunistas de Yugoslavia a todo el movimiento comunista internacional; han separado su país del campo socialista, colocándolo en una situación dependiente de la llamada "ayuda" de los imperialistas norteamericanos y demás".

La Declaración indica más adelante:
"Los revisionistas yugoslavos realizan una labor de zapa contra el campo socialista y el movimiento comunista internacional. So pretexto de aplicar una política al margen de los bloques, despliegan actividades perjudiciales a la unidad de todas las fuerzas y Estados amantes de la paz".

Por lo tanto, la Declaración de 1960 llega a la siguiente conclusión:
"Ante los partidos marxistas-leninistas sigue planteada la tarea necesaria de continuar denunciando a los dirigentes de los revisionistas yugoslavos y de luchar activamente por impedir la penetración de las ideas antileninistas de los revisionistas yugoslavos en el movimiento comunista y en el movimiento obrero".

El problema que se planta aquí es un importante problema de principio en el movimiento comunista internacional.

Aun hace poco, la camarilla de Tito ha declarado abiertamente que persiste en su programa revisionista y en su posición antimarxista-leninista, contraria a las dos Declaraciones.

Desde hace mucho tiempo, el imperialismo norteamericano y sus socios en la OTAN gastan millares de millones de dólares para dar sustento a la camarilla de Tito. Bajo el manto del "marxismo-leninismo" y ostentando la bandera de "país socialista", la camarilla de Tito ha venido minando el movimiento comunista internacional y la causa revolucionaria de los pueblos del mundo, sirviendo de destacamento. especial para el imperialismo norteamericano.

La afirmación de que en Yugoslavia se observan "ciertas tendencias positivas", que Yugoslavia es un "país socialista" y que la camarilla de Tito es una "fuerza antiimperialista", no corresponde en absoluto a la realidad y es completamente infundada.

Ahora hay quienes intentan introducir a la camarilla revisionista de Yugoslavia en la comunidad socialista y en las filas del movimiento comunista internacional, rompiendo abiertamente el acuerdo aprobado por unanimidad en la Conferencias de los partidos hermanos de 1960. Esto es absolutamente inadmisible.

En los últimos años, el desbordamiento de la corriente revisionista en el movimiento obrero internacional, así como muchas experiencias y lecciones en el movimiento comunista internacional, han confirmado plenamente la justeza de la conclusión, hecha en las dos Declaraciones, de que el revisionismo es hoy el peligro principal en el movimiento comunista internacional.

Sin embargo, algunos afirman abiertamente que es el dogmatismo y no el revisionismo el peligro principal, o que el dogmatismo no es menos peligroso que el revisionismo, etc. ¿En qué principio se basa esto?

Un marxista-leninista firme, un verdadero partido marxista-leninista debe colocar los principios en el primer plano. No debe traficar con los principios, aprobar ya esto, ya aquello, y pronunciarse hoy por una cosa y mañana por otra.

A fin de defender la pureza del marxismo -leninismo y la posición de principio de las dos Declaraciones, los comunistas chinos continuarán junto con todos los marxistas-leninistas, la lucha irreconciliable contra el revisionismo contemporáneo.

Al combatir el revisionismo, peligro principal en el movimiento comunista internacional, los comunistas deben también luchar contra el dogmatismo.

Como se señala en la Declaración de 1957. los partidos proletarios "deben atenerse firmemente a los principios de la conjugación de las tesis generales del marxismo-Ieninismo con la práctica concreta de la revolución y la construcción en sus países".

Esto quiere decir:
Por una parte, es necesario atenerse siempre a la verdad universal del marxismo-Ieninismo. De otra manera, se cometerá el error de oportunismo de derecha o de revisionismo.

Por otra parte, es preciso en todo tiempo partir de la realidad, mantener estrechos vínculos con las masas, sintetizar constantemente la experiencia de la lucha de las masas, y elaborar y aplicar independientemente una política y una táctica apropiadas a las condiciones del propio país. Se cometerá el error de dogmatismo si se procede de otra manera, copiando mecánicamente la política y la táctica de otro Partido Comunista, obedeciendo a ciegas a la voluntad de otros y aceptando, sin análisis, el programa y las resoluciones de otro Partido Comunista como línea propia.

Algunos violan ahora precisamente este principio fundamental, afirmado hace tiempo en la Declaración de 1957. So pretexto de "desarrollar de manera creadora el marxismo-Ieninismo", renuncian a la verdad universal del marxismo-leninismo. Además, hacen pasar por "verdad universal del marxismo-leninismo" una receta nacida de conjeturas subjetivas y divorciada de la realidad y de las masas, y obligan a otros a aceptarla incondicionalmente.
He aquí el origen de muchos fenómenos graves producidos en el actual movimiento comunista internacional.

(24) La más importante experiencia del movimiento comunista internacional consiste en que el desarrollo y el triunfo de una revolución dependen de la existencia de un partido revolucionario del proletariado.

Debe haber un partido revolucionario.
Debe haber un partido revolucionario creado sobre la teoría revolucionaria marxista-leninista y en el estilo revolucionario marxista-leninista.

Debe haber un partido revolucionario que sepa integrar la verdad universal del marxismo-leninismo con la práctica concreta de la revolución en su propio país.

Debe haber un partido revolucionario que sepa ligar estrechamente la dirección con las amplias masas populares.

Debe haber un partido revolucionario que pueda defender la verdad y corregir los errores y que sepa hacer la critica y la autocrítica.

Sólo un partido revolucionario de este tipo es capaz de conducir al proletariado y a las amplias masas populares a la victoria sobre el imperialismo y sus lacayos, lograr el triunfo definitivo de la revolución democrática nacional y conseguir la victoria de la revolución socialista.

Si un partido no es un partido revolucionario proletario, sino un partido reformista burgués;
Si no es un partido marxista-leninista sino un partido revisionista;
Si no es un partido de vanguardia del proletariado, sino un partido que va a la cola de la burguesía;
Si no es un partido que representa los intereses del proletariado y las amplias masas trabajadoras, sino un partido que representa los intereses de la aristocracia obrera;
Si no es un partido internacionalista, sino un partido nacionalista;
Si no es un partido que sea capaz de pensar y juzgar por sí mismo y adquirir un conocimiento exacto de la tendencia de las diferentes clases en su propio país mediante una seria investigación y estudio, y que sepa aplicar la verdad universal del marxismo-leninismo e integrarla con la práctica concreta de su propio país, sino un partido que repite ciegamente las palabras de otros, copia la experiencia ajena sin análisis, y da virajes siguiendo el bastón de mando de ciertas personas del extranjero, o sea, un partido que es una ensalada surtida en que hay de todo:
revisionismo, dogmatismo y otras cosas, menos principios marxistas-leninistas.

Entonces, semejante partido no puede en absoluto dirigir la lucha revolucionaria del proletariado y las amplias masas populares, conquistar la victoria de la revolución, ni cumplir la gran misión histórica del proletariado.

Esta es una cuestión sobre la cual todos los marxistas-leninistas, todos los obreros políticamente concientes y todos los progresistas del mundo tienen que reflexionar a fondo.

(25) Los marxistas-leninistas tienen la responsabilidad de distinguir entre lo justo y lo erróneo en las divergencias que han surgido en el movimiento comunista internacional. En consideración a los intereses comunes de la unidad en la lucha contra el enemigo, siempre nos hemos pronunciado por la solución, de los problemas mediante consultas internas y contra la revelación de las divergencias ante el enemigo.

Como es del conocimiento de los camaradas del P.C.U.S-, la polémica pública en el movimiento comunista internacional ha sido provocada por dirigentes de ciertos partidos hermanos y nos ha sido impuesta a nosotros.

Ya que se ha provocado la polémica pública, ésta sólo puede conducirse sobre la base de la igualdad entre los partidos hermanos, sobre la base de la democracia, presentando los hechos y aclarando la verdad.

En nuestra opinión, ya que dirigentes de ciertos partidos han atacado abiertamente a otros partidos hermanos y han provocado la polémica pública, no tiene razón ni derecho para prohibir que los partidos hermanos atacados les den respuestas públicas.

Puesto que dirigentes de ciertos partidos han publicado numerosos artículos atacando a otros partidos hermanos, ¿por qué no publican en su propia prensa los artículos que estos partidos hermanos han escrito en respuesta?

En los últimos tiempos, el Partido Comunista de China ha sido objeto de los más absurdos ataques. Los atacantes, gritando a voz en cuello y haciendo caso omiso de los hechos, han inventado muchos cargos contra nosotros. Hemos publicado en nuestra prensa los artículos y discursos en que nos atacan.

También hemos publicado íntegramente en nuestra prensa el informe hecho por un dirigente de la Unión Soviética el día 12 de diciembre de 1962 en "una sesión del Soviet Supremo, el artículo de la redacción de Pravda del día 7 de enero de 1963, el discurso pronunciado el 16 de enero de 1963 por el jefe de la delegación del P.C.U.S. en el VI Congreso del Partido Socialista Unificado de Alemania y el artículo de redacción de Pravda del 10 de febrero de 1963.

También hemos publicado los textos completos de las dos cartas del C.C. del P.C.U.S. fechadas el 21 de febrero y el 30 de marzo de 1963 respectivamente.

Hemos dado respuesta a algunos de los artículos y discursos en que ciertos partidos hermanos nos atacan, pero no hemos contestado todavía a los otros. Por ejemplo, no hemos contestado directamente a los numerosos artículos y discursos de los camaradas del P.C.U.S.

Entre el 15 de diciembre de 1962 y el 8 de marzo de 1963, escribimos en total siete artículos en respuesta a los que nos atacaban. Estos artículos se titulan:
"Proletarios de todos los países, unámonos para luchar contra nuestro enemigo común",
"Las divergencias entre el camarada Togliatti y nosotros",
"El leninismo y el revisionismo contemporáneo",
"Unámonos sobre la base de las Declaraciones de Moscú",
"¿De dónde proceden las divergencias? — respuesta al camarada Thorez y otros camaradas",
"Una vez más sobre las divergencias entre el camarada Togliatti y nosotros — algunos problemas importantes del leninismo en el mundo contemporáneo",
"Un comentario sobre la declaración del Partido Comunista de los EE.UU.".

Cuando, al final de su carta del 30 de marzo, acusan ustedes a la prensa china de haber lanzado "ataques infundados" contra el P.C.U.S., ustedes se refieren probablemente a estos artículos. Es una tergiversación completa de la verdad describir como "ataques" nuestros artículos en respuesta a los atacantes.

"Ya que ustedes describen nuestros artículos como "infundados" y pésimos, ¿por qué no publican ustedes, tal como lo hemos hecho nosotros con los suyos, estos siete artículos que califican de "ataques infundados", para que todos los camaradas soviéticos y todo el pueblo soviético reflexionen y juzguen quién tiene razón y quién no? Desde luego, ustedes también pueden refutar, punto por punto, estos artículos que califican de "ataques infundados".

Ustedes dicen que nuestros articulos son "infundados" y que nuestros argumentos son erróneos, pero no dan a conocer al pueblo soviético nuestros verdaderos argumentos tales y como son. Difícilmente puede considerarse que este proceder de ustedes muestre una seria actitud hacia la discusión de problemas entre partidos hermanos, hacia la verdad y hacia las masas.

Esperamos que se ponga fin a la polémica pública entre los partidos hermanos. Este problema debe ser tratado de acuerdo con los principios de independencia, de igualdad y de llegar a la unanimidad mediante consultas entre los partidos hermanos. En el movimiento comunista internacional, nadie tiene derecho a actuar exclusivamente según su propia voluntad, lanzar ataques cuando se le antoje, y ordenar el "cese de la polémica pública" cuando quiere impedir que la otra parte dé respuesta.

Como saben los camaradas del P.C.U.S., con miras a crear una atmósfera favorable para la convocatoria de una conferencia de los partidos hermanos, hemos decidido suspender temporalmente, a partir del 9 de marzo de 1963, las réplicas públicas a los ataques públicos y directos dirigidos contra nosotros por parte de camaradas de partidos hermanos. Nos reservamos el derecho de dar respuestas públicas.

En nuestra carta del 9 de marzo, dijimos que respecto al problema del cese de la polémica pública "es necesario que nuestros dos Partidos y los partidos hermanos interesados celebren discusiones a fin de llegar a un acuerdo justo y aceptable para todos".

Todo lo dicho anteriormente son nuestras opiniones sobre la línea general del movimiento comunista internacional y algunos problemas de principio relacionados con ella. Tenemos la esperanza, como indicamos ya al comienzo de la presente carta, de que esta franca exposición de nuestras opiniones contribuirá a la comprensión mutua. Desde luego, los camaradas pueden estar de acuerdo o en desacuerdo con estas opiniones. Pero, a nuestro juicio, todos los problemas de que tratamos aquí son los problemas centrales a que tiene que prestar atención y dar solución el movimiento comunista internacional. Esperamos que todos estos problemas, así como aquellos propuestos en la última carta de ustedes, se discutirán ampliamente en las conversaciones entre nuestros dos Partidos y en la conferencia de los representantes de todos los partidos hermanos.

Además, hay otros problemas de interés común, tales como la critica de Stalin y algunos importantes problemas de principio concernientes al movimiento comunista internacional, planteados en el XX y XXII Congreso del P.C.U.S. sobre estos problemas, también esperamos que se intercambiarán opiniones con franqueza en las conversaciones.

En lo que se refiere a las conversaciones entre, nuestros dos Partidos, propusimos en nuestra carta del 9 de marzo que viniera a Pekín el camarada Jruschov; si esto resultaba inconveniente, podría el C.C. del P.C.U.S. enviar a Pekín una delegación presidida por otro camarada responsable, o enviaríamos nosotros una delegación a Moscú.

Como ustedes han declarado en su carta del 30 de marzo que el camarada Jruschov no puede venir a China, y como no han manifestado el deseo de enviar una delegación a China, el C.C. del P.C.Ch. ha decidido enviar una delegación a Moscú.

En su carta del 30 de marzo, ustedes invitaron al camarada Mao Tse-tung a visitar la Unión Soviética. Ya el 23 de febrero, en su conversación con el embajador soviético en China, el camarada Mao Tse-tung expuso claramente las razones por las cuales" no está dispuesto a visitar la Unión Soviética en el momento presente. Esto lo sabían ustedes muy bien.

Un camarada responsable del C.C. del P.C. Ch. recibió el 9 de mayo al embajador soviético en China y, por su intermedio, les informó a ustedes que enviaríamos una delegación a Moscú a mediados de junio. Más tarde, en vista del deseo del C.C. del P.C.U.S., aceptamos aplazar las conversaciones entre nuestros dos Partidos para el 5 de julio.

Esperamos sinceramente que las conversaciones entre los Partidos chino y soviético lograrán resultados positivos y contribuirán a los preparativos para la convocatoria de una conferencia de representantes de los partidos comunistas y obreros de todos los países.

Ahora es más necesario que nunca que los comunistas de todos los países se unan sobre la base del marxismo-leninismo y del internacionalismo proletario, sobre la base de las dos Declaraciones unánimente acordadas por los partidos hermanos.

Junto con todos los partidos marxistas-leninistas y los pueblos revolucionarios del mundo entero, el Partido Comunista de China está dispuesto a seguir haciendo esfuerzos infatigables para defender los intereses del campo socialista y del movimiento comunista internacional, de la causa de la liberación de los pueblos y naciones oprimidos, y de la lucha contra el imperialismo y por la paz mundial.

Esperamos que en el movimiento comunista internacional no volverán a surgir en el futuro fenómenos que sólo apenen a los nuestros y alegren al enemigo.

Los comunistas chinos estamos firmemente convencidos de que los marxistas- leninistas, el proletariado y lo pueblos revolucionarios de todo el mundo se unirán aún más estrechamente, vencerán toda clase de dificultades y obstáculos, y lograrán victorias aún mayores en la lucha contra el imperialismo y en defensa de la paz mundial y en la lucha por hacer avanzar la causa revolucionaria de los pueblos del mundo y la causa del comunismo internacional.

¡Proletarios de todos los países, unios! ¡Proletarios y pueblos y naciones oprimidos de todo el mundo, unios! ¡Luchemos contra nuestro enemigo común!

Con saludos comunistas.

El Comité Central del Partido Comunista de China
14 de junio de 1963.

Notas:

(3) "Guerra y Revolución". Obras Completas de Lenin, Pág. 367, Tomo 24.

(4) "Guerra y Revolución". Obras Completas de Lenin, Pág. 367-368, Tomo 24.

(5) El Programa Militar de la Revolución Proletaria. Obras Completas de Lenin, Pág. 77, Tomo III.

(6) Obras Escogidas de Marx y Engels (Edición de Dos Tomos). Casa Editorial Popular, Pág. 31, Tomo 2, Edición 1961.

 

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