El Carácter Internacional
de la Revolución de Octubre
La Revolución de Octubre no
se puede considerar sólo una revolución circunscrita
"a un marco nacional". Es, ante todo, una revolución
de carácter internacional, de carácter mundial,
pues representa un viraje radical en la historia de la humanidad,
un viraje del viejo mundo, del mundo capitalista, al mundo nuevo,
al mundo socialista.
En el pasado, las revoluciones acababan,
generalmente, con la sustitución de un grupo de explotadores
por otro grupo de explotadores en el timón del gobierno.
Cambiaban los explotadores, pero la explotación continuaba.
Así ocurrió en la época de los movimientos
libertadores de los esclavos. Así ocurrió en el
período de las sublevaciones de los siervos. Así
ocurrió en el período de las conocidas "grandes"
revoluciones de Inglaterra, de Francia y de Alemania. No me refiero
a la Comuna de París, que fue el primer intento del proletariado
-- glorioso y heroico, pero, con todo, un intento fallido -- de
volver la historia contra el capitalismo.
La Revolución de Octubre se
distingue por principio de estas revoluciones. Se propone como
objetivo, no el que una forma de explotación sustituya
a otra forma de explotación, que un grupo de explotadores
reemplace a otro grupo de explotadores, sino la supresión
de toda clase de explotación del hombre por el hombre,
la supresión de todos y cada uno de los grupos de explotadores,
la instauración de la dictadura del proletariado, la instauración
del Poder de la clase más revolucionaria entre todas las
clases oprimidas que han existido hasta hoy, la organización
de una nueva sociedad, de la sociedad socialista sin clases.
Precisamente por eso, el triunfo de
la Revolución de Octubre marca un cambio radical en la
historia de la humanidad, un cambio radical en los destinos históricos
del capitalismo mundial, un cambio radical en el movimiento de
liberación del proletariado mundial, un cambio radical
en los métodos de lucha y en las formas de organización,
en el modo de vida y en las tradiciones, en la cultura y en la
ideología de las masas explotadas del mundo entero.
En esto reside la razón fundamental
de que la Revolución de Octubre sea una revolución
de carácter internacional, de carácter mundial.
Y en esto radica también la
profunda simpatía que sienten las clases oprimidas de todos
los países por la Revolución de Octubre, en la cual
ven la garantía de su liberación.
Podrían señalarse varias
cuestiones fundamentales en las que la Revolución de Octubre
influye sobre el desarrollo del movimiento revolucionario del
mundo entero.
1. La Revolución de Octubre
se caracteriza, ante todo, por haber roto el frente del imperialismo
mundial, por haber derribado la burguesía imperialista
en uno de los mayores países capitalistas y haber colocado
en el Poder al proletariado socialista.
La clase de los asalariados, la clase
de los perseguidos, la clase de los oprimidos y de los explotados
se elevó por vez primera en la historia de la humanidad
a la posición de clase dominante, contagiando con su ejemplo
a los proletarios de todos los países.
Esto significa que la Revolución
de Octubre inició una nueva época, la época
de las revoluciones proletarias en los países del imperialismo.
Esta revolución desposeyó
a los terratenientes y capitalistas de los instrumentos y medios
de producción, convirtiéndolos en propiedad social
y contraponiendo, de este modo, la propiedad socialista a la propiedad
burguesa. De esta manera, puso en evidencia la mentira de los
capitalistas de que la propiedad burguesa es inviolable, sagrada
y eterna.
Esta revolución arrancó
el Poder a la burguesía, despojó de los derechos
políticos a la burguesía, destruyó la máquina
del Estado burgués y entregó el Poder a los Soviets,
contraponiendo, de este modo, al parlamentarismo burgués,
como democracia capitalista, el Poder socialista de los Soviets,
como democracia proletaria. Tenía razón Lafargue
al decir, ya en 1887, que, al día siguiente de la revolución,
"todos los antiguos capitalistas serían privados de
los derechos electorales"[61].
De esta manera, la Revolución
de Octubre puso en evidencia la mentira de los socialdemócratas
de que hoy es posible el tránsito pacífico al socialismo
por la senda del parlamentarismo burgués.
Pero la Revolución de Octubre
no se detuvo ni podía detenerse aquí. Después
de destruir lo viejo, lo burgués, emprendió la edificación
de lo nuevo, de lo socialista. Los diez años de la Revolución
de Octubre son diez años de edificación del Partido,
de los sindicatos, de los Soviets, de las cooperativas, de las
organizaciones culturales del transporte, de la industria y del
Ejército Rojo. Los éxitos indiscutibles, alcanzados
por el socialismo en la U.R.S.S. en el frente de la edificación,
han demostrado claramente que el proletariado puede gobernar con
éxito el país sin burguesía y en contra de
la burguesía, puede levantar con éxito la industria
sin burguesía y en contra de la burguesía, puede
dirigir con éxito toda la economía nacional sin
burguesía y en contra de la burguesía, puede edificar
con éxito el socialismo, a pesar del cerco capitalista.
La vieja "teoría"
de que los explotados no pueden arreglárselas sin los explotadores,
al igual que la cabeza y las otras partes del cuerpo no pueden
arreglárselas sin el estómago, no es patrimonio
exclusivo de Menenio Agripa, célebre senador romano en
la historia antigua. Esta "teoría" es hoy la
piedra angular de la "filosofía" política
de la socialdemocracia, en general, y de la política socialdemócrata
de coalición con la burguesía imperialista, en particular.
Esta "teoría", que ha adquirido el carácter
de prejuicio, es actualmente uno de los obstáculos más
graves para el desarrollo revolucionario del proletariado de los
países capitalistas. Uno de los resultados más importantes
de la Revolución de Octubre consiste en que ha asestado
el golpe de gracia a esta falsa "teoría".
¿Acaso es necesario todavía
demostrar que estos resultados, y otros semejantes, de la Revolución
de Octubre no han podido ni pueden dejar de ejercer gran influencia
sobre el movimiento revolucionario de la clase obrera de los países
capitalistas?
Hechos tan notorios para todo el mundo
como los progresos del comunismo en los países capitalistas,
como la creciente simpatía de los proletarios de todos
los países hacia la clase obrera de la U.R.S.S. y, por
último, la afluencia de delegaciones obreras al País
de los Soviets, indican de un modo indiscutible que la semilla
lanzada por la Revolución de Octubre empieza ya a dar sus
frutos.
2. La Revolución de Octubre hizo
cuartearse al imperialismo, no sólo en los centros de su
dominación, no sólo en las "metrópolis".
Fue también un golpe contra la retaguardia del imperialismo,
contra su periferia, minando la dominación del imperialismo
en las colonias y en los países dependientes.
Al derrocar a los terratenientes y
a los capitalistas, la Revolución de Octubre rompió
las cadenas de la opresión nacional y colonial y liberó
de ellas a todos los pueblos oprimidos de un vasto Estado, sin
excepción. El proletariado no puede liberarse sin liberar
a los pueblos oprimidos. Rasgo característico de la Revolución
de Octubre es el haber llevado a cabo, en la U.R.S.S., estas revoluciones
nacionales y coloniales, no bajo la bandera de la hostilidad nacional
y de los choques entre las naciones, sino bajo la bandera de la
confianza mutua y de la amistad fraternal entre los obreros y
los campesinos de los pueblos de la U.R.S.S., no en nombre del
nacionalismo, sino en nombre del internacionalismo.
Precisamente por esto, porque en nuestro
país las revoluciones nacionales y coloniales transcurrieron
bajo la dirección del proletariado y bajo la bandera del
internacionalismo, precisamente por esto, los pueblos parias,
los pueblos esclavos, se han elevado por vez primera en la historia
de la humanidad a la condición de pueblos verdaderamente
libres y verdaderamente iguales, contagiando con su ejemplo a
los pueblos oprimidos del mundo entero.
Esto significa que la Revolución
de Octubre inició una nueva época, una época
de revoluciones coloniales, que se llevan a efecto en los países
oprimidos del mundo en alianza con el proletariado, bajo la dirección
del proletariado.
Antes, "se admitía"
que el mundo estaba dividido, desde tiempos inmemoriales, en razas
inferiores y superiores, en negros y blancos, de los cuales los
primeros no son aptos para la civilización y están
condenados a ser objeto de explotación, mientras que los
segundos son los únicos exponentes de la civilización,
llamados a explotar a los primeros.
Hoy, esta leyenda hay que considerarla
destruida y desechada. Uno de los resultados más importantes
de la Revolución de Octubre consiste en que ha asestado
el golpe de gracia a esta leyenda, demostrando en la práctica
que los pueblos no europeos liberados, incorporados al cauce del
desarrollo soviético, son tan capaces como los pueblos
europeos de impulsar una cultura realmente avanzada y una civilización
realmente avanzada.
Antes, "se admitía"
que el único método para liberar a los pueblos oprimidos
era el método del nacionalismo burgués, el método
de separación de las naciones unas de otras, el método
de desunirlas, el método de acentuar la hostilidad nacional
entre las masas trabajadoras de distintas naciones.
Hoy, esta leyenda hay que considerarla
refutada. Uno de los resultados más importantes de la Revolución
de Octubre consiste en que ha asestado el golpe de gracia a esta
leyenda, demostrando en la práctica la posibilidad y la
conveniencia del método proletario, internacionalista,
de liberación de los pueblos oprimidos, como el único
método acertado, demostrando en la práctica la posibilidad
y la conveniencia de una alianza fraternal entre los obreros y
campesinos de los más diversos pueblos sobre los principios
de voluntariedad y de internacionalismo. La existencia de la Unión
de Repúblicas Socialistas Soviéticas, prototipo
de la futura unificación de los trabajadores de todos los
países en una sola economía mundial, no puede por
menos de servir de prueba inmediata de esto.
Huelga decir que estos resultados,
y otros semejantes, de la Revolución de Octubre no podían
ni pueden dejar de ejercer una gran influencia sobre el movimiento
revolucionario de las colonias y los países dependientes.
Hechos como el incremento del movimiento revolucionario de los
pueblos oprimidos en China, en Indonesia, en la India, etc. y
la creciente simpatía de estos pueblos hacia la U.R.S.S.
lo evidencian de modo indiscutible.
Ha pasado la era en que se podía
explotar y oprimir con toda tranquilidad a las colonias y a los
países dependientes.
Ha comenzado la era de las revoluciones
libertadoras en las colonias y en los países dependientes,
la era del despertar del proletariado de estos países,
la era de su hegemonía en la revolución.
3. Al arrojar la semilla de la revolución
tanto en los centros del imperialismo como en su retaguardia,
al debilitar la potencia del imperialismo en las "metrópolis"
y al hacer vacilar su dominación en las colonias, la Revolución
de Octubre ha puesto en tela de juicio la existencia misma del
capitalismo mundial en su conjunto.
Si, bajo las condiciones del imperialismo,
el desarrollo espontáneo del capitalismo se ha transformado
-en virtud de su desigualdad, en virtud del carácter inevitable
de los conflictos y de los choques armados y, por último,
en virtud de la carnicería imperialista sin precedentes-
en un proceso de descomposición y agonía del capitalismo,
la Revolución de Octubre y, como resultado de ella, el
desprendimiento de un país enorme del sistema mundial del
capitalismo, no podían por menos de acelerar este proceso,
socavando, paso a paso, las bases mismas del imperialismo mundial.
Más aún. La Revolución
de Octubre, al hacer cuartearse el imperialismo, creó,
al mismo tiempo, con la primera dictadura proletaria, una base
potente y abierta para el movimiento revolucionario mundial, base
que este movimiento no había tenido jamás antes
y en la que ahora puede apoyarse. Creó un centro potente
y abierto del movimiento revolucionario mundial, centro que no
había tenido jamás antes y en torno al cual ese
movimiento puede ahora adquirir cohesión, organizando el
frente único revolucionario de los proletarios y de los
pueblos oprimidos de todos los países contra el imperialismo.
Esto significa, en primer lugar, que
la Revolución de Octubre infirió una herida de muerte
al capitalismo mundial, de la que éste no se repondrá
jamás. Y por eso precisamente, el capitalismo jamás
recobrará el "equilibrio" y la "estabilidad"
que tenía antes de Octubre.
El capitalismo podrá estabilizarse
parcialmente, podrá racionalizar su producción,
entregar el gobierno del país al fascismo, reprimir temporalmente
a la clase obrera, pero no volverá jamás a disfrutar
de la "tranquilidad" y la "seguridad", del
"equilibrio" y la "estabilidad" de que hacía
gala antes, pues la crisis del capitalismo mundial ha alcanzado
un grado tal de desarrollo, que la hoguera de la revolución
se encenderá inevitablemente, ya en los centros del imperialismo,
ya en la periferia, haciendo trizas los remiendos capitalistas
y aproximando, día tras día, la caída del
capitalismo. Punto por punto como en la conocida fábula:
"si saca el rabo, se le hunde el hocico; si saca el hocico,
se le hunde el rabo".
Esto significa, en segundo lugar, que
la Revolución de Octubre elevó a cierta altura la
fuerza y la importancia, la valentía y la voluntad combativa
de las clases oprimidas del mundo entero, obligando a las clases
dominantes a tenerlas en cuenta como un factor nuevo e importante.
Hoy, ya no se puede ver en las masas trabajadoras del mundo una
"multitud ciega" que vaga en las tinieblas y carece
de horizontes, ya que la Revolución de Octubre encendió
el faro que les alumbra el camino y les brinda perspectivas. Si
antes no había una tribuna universal pública, desde
la que se pudieran manifestar y plasmar los anhelos y las aspiraciones
de las clases oprimidas, hoy esta tribuna existe y es la primera
dictadura proletaria.
¿Acaso puede dudarse de
que si esta tribuna fuese destruida, sobre la vida político-social
de los "países adelantados" se abatirían
para largo tiempo las tinieblas de una negra y desenfrenada reacción?
No puede negarse que el simple hecho de la existencia del "Estado
bolchevique" pone un freno a las negras fuerzas de la reacción
y facilita a las clases oprimidas la lucha por su liberación.
Y esto es precisamente lo que explica ese odio bestial que los
explotadores de todos los países sienten hacia los bolcheviques.
La historia se repite, aunque sobre
bases nuevas. Lo mismo que antiguamente, en la época de
la caída del feudalismo, la palabra "jacobino"
provocaba en los aristócratas de todos los países
horror y repugnancia, también hoy, en la época de
la caída del capitalismo, la palabra "bolchevique"
provoca horror y repugnancia en la burguesía de todos los
países. Y a la inversa: así como antes el asilo
y la escuela de los representantes revolucionarios de la burguesía
ascensional era París, hoy el refugio y la escuela de los
representantes revolucionarios del proletariado ascensional es
Moscú. El odio a los jacobinos no salvó al feudalismo
del derrumbamiento. ¿Acaso puede dudarse de que el odio
a los bolcheviques no salvará tampoco al capitalismo de
su caída inevitable?
Ha pasado la era de la "estabilidad"
del capitalismo, arrastrando consigo la leyenda de la inamovilidad
del orden burgués.
Ha comenzado la era del hundimiento
del capitalismo.
4. No se debe considerar que la Revolución
de Octubre es sólo una revolución en el campo de
las relaciones económicas y político-sociales. Es,
al mismo tiempo, una revolución en los cerebros, una revolución
en la ideología de la clase obrera. La Revolución
de Octubre surgió y se consolidó bajo la bandera
del marxismo, bajo la bandera de la idea de la dictadura del proletariado,
bajo la bandera del leninismo, que es el marxismo de la época
del imperialismo y de las revoluciones proletarias. Representa,
por tanto, el triunfo del marxismo sobre el reformismo, el triunfo
del leninismo sobre el socialdemocratismo, el triunfo de la III
Internacional sobre la II Internacional.
La Revolución de Octubre abrió
un abismo infranqueable entre el marxismo y la ideología
socialdemócrata, entre la política del leninismo
y la política de la socialdemocracia.
Antes, hasta el triunfo de la dictadura
del proletariado, la socialdemocracia podía alardear con
la bandera del marxismo, sin negar abiertamente la idea de la
dictadura del proletariado, pero sin hacer tampoco nada, absolutamente
nada, por acercar la realización de esta idea; se comprende
que esta actitud de la socialdemocracia no suponía amenaza
alguna para el capitalismo. Entonces, en aquel período,
la socialdemocracia se identificaba formalmente, o casi se identificaba,
con el marxismo.
Hoy, después del triunfo de
la dictadura del proletariado, cuando todo el mundo ha visto con
claridad meridiana a dónde conduce el marxismo y qué
puede significar su triunfo, la socialdemocracia ya no puede alardear
con la bandera del marxismo, ya no puede coquetear con la idea
de la dictadura del proletariado, sin crear cierto peligro para
el capitalismo. Después de haber roto hace ya mucho con
el espíritu del marxismo, se ha visto obligada a romper
también con la bandera del marxismo, enfrentándose
abierta y francamente contra la obra del marxismo, contra la Revolución
de Octubre, contra la primera dictadura del proletariado habida
en el mundo. Ahora tenía que desentenderse y se desentendió,
en efecto, del marxismo, ya que, en las condiciones actuales,
no es posible llamarse marxista sin apoyar abierta y abnegadamente
la primera dictadura proletaria del mundo, sin librar una lucha
revolucionaria contra la propia burguesía, sin crear las
condiciones para el triunfo de la dictadura del proletariado en
el propio país.
Entre la socialdemocracia y el marxismo
se ha abierto un abismo. Desde ahora, el único portador
y baluarte del marxismo es el leninismo, el comunismo.
Pero las cosas no han parado aquí.
Después de deslindar los campos entre la socialdemocracia
y el marxismo, la Revolución de Octubre fue más
allá, arrojando a la primera al campo de los defensores
directos del capitalismo contra la primera dictadura proletaria
habida en el mundo. Cuando señores como los Adler y Bauer,
los Wels y Levi, los Longuet y Blum difaman al "régimen
soviético", ensalzando la "democracia" parlamentaria,
quieren decir con ello que luchan y seguirán luchando en
pro de la restauración del orden capitalista en la U.R.S.S.,
en pro del mantenimiento de la esclavitud capitalista en los Estados
"civilizados".
La actual ideología socialdemócrata
es el puntal ideológico del capitalismo. Lenin tenía
mil veces razón al decir que los actuales políticos
socialdemócratas son "verdaderos agentes de la burguesía
en el seno del movimiento obrero, lugartenientes obreros de la
clase de los capitalistas" y que, en "la guerra civil
entre el proletariado y la burguesía", se colocarán
inevitablemente "al lado de los 'versalleses' contra los
'comuneros'".[62]
No se puede acabar con el capitalismo
sin acabar con el socialdemocratismo en el movimiento obrero.
Por eso, la era de la agonía del capitalismo es, al mismo
tiempo, la era de la agonía del socialdemocratismo en el
movimiento obrero.
La gran importancia de la Revolución
de Octubre reside, entre otras cosas, en que anuncia el triunfo
inevitable del leninismo sobre el socialdemocratismo en el movimiento
obrero mundial.
Ha terminado la era de la dominación
de la II Internacional del socialdemocratismo en el movimiento
obrero.
Ha comenzado la era de la dominación
del leninismo y de la III Internacional.
J. V.
Stalin, Obras, t. X. En el X aniversario de Octubre Publicado
el 6 y el 7 de noviembre de 1927 en el num. 255 de Pravda.