Anotaciones Acerca de la
Situación Nacional e Internacional
Transcurrido un lustro
del siglo XXI, las premoniciones acerca de que, desaparecida la
Unión Soviética y lo que ella representaba, el mundo
se enrumbaría por caminos de paz y progreso han resultado
completamente fallidas. Los vientos de guerra soplan por doquier,
alentados por la agresiva actitud de los Estados Unidos, dispuestos
a cualquier cosa con tal de alcanzar la hegemonía orbital
y, entre tanto, la miseria y la degradación humana se extienden
por el planeta entero, cobijando bajo su macabro manto a miles
de millones de pobladores. Tal es el resultado de la aplicación
de los esquemas aperturistas y de “libre comercio”,
diseñados en Washington para librar la enconada disputa,
entre las potencias desarrolladas, en pos de los mercados, los
recursos naturales y la mano de obra barata de las naciones subdesarrolladas.
Mientras la humanidad registra innegables avances científicos
y tecnológicos, en la era de la cibernética, el
hambre aniquila a decenas de millones de habitantes.
Según el último
informe del PNUD, las 500 personas mas ricas del mundo tienen
un ingreso superior al de 416 millones de pobres y el 40% de la
población mundial –2.500 millones de habitantes–
vive con menos de US$2 diarios. En los países de la otrora
Cortina de Hierro, que fueron "liberados" del socialismo
y hace quince años disfrutan las bondades del capitalismo,
el número de personas que sobreviven bajo esa condición
pasó de 23 millones, en 1990, a 93 millones en 2001, según
lo plantea el mencionado informe. En síntesis, las diferencias
entre las diversas clases sociales y entre las naciones cada vez
son mayores.
En ese contexto, varios
aspectos caracterizan la actual situación mundial. En primer
lugar cabe señalar los crecientes problemas económicos
y políticos del supuestamente todopoderoso imperio norteamericano,
cuya estrella rutiló en lo mas alto del firmamento político,
durante una buena parte del siglo XX, pero comienza a mostrar
signos de debilitamiento, como le ha sucedido a todas las potencias
que han pretendido imponer su supremacía absoluta y han
fracasado en su intento. Los indicadores económicos, aunque
en apariencia se muestran positivos, han empezado a declinar mostrando
que la prosperidad que ha exhibido en los últimos años
es falsa y se basa en la especulación y una irresponsable
expansión monetaria que no puede mantenerse de manera prolongada.
Estados Unidos presenta un protuberante déficit en su balanza
comercial debido a que las importaciones son casi el doble que
las exportaciones. Esta situación es particularmente grave
en el comercio con China, hoy en día la cuarta potencia
económica mundial, al punto que mientras se lanzan proclamas
sobre el libre comercio, se ha presentado un proyecto al senado
norteamericano para imponer aranceles a los productos chinos.
Otro tanto acaece con
el déficit fiscal, el cual pese a una disminución
reciente se ubica en más de US$300.000 millones de dólares.
Tal es el resultado de la devolución de impuestos a los
más ricos, del orden de US$880.000 millones, y a los onerosos
costos de la invasión a Irak, un rubro que le cuesta a
las finanzas del imperio, la bicoca de US$6.000 millones diarios.
En tales circunstancias la elevación de las tasas de interés
de la Reserva Federal y el lánguido crecimiento del PIB
en el ultimo trimestre del año pasado, han llevado a que
voceros del gran capital, como George Soros, afirmen que es muy
posible una recesión en Estados Unidos para el 2007.
En el terreno político,
las cosas no van mucho mejor para la potencia del Norte. A tres
años de la invasión a Irak, la confrontación
aun no termina y las tropas norteamericanas se encuentran empantanadas
en una guerra irregular, que puede derivar en un enfrentamiento
fraticida entre chiitas y sunitas. En el mas reciente aniversario
de esa agresión, justificada con un sartal de mentiras,
de nuevo los pueblos en todo el mundo realizaron multitudinarias
manifestaciones de repulsa a la presencia gringa en ese país.
El decadente imperio también
se ha visto envuelto en escandalosos casos de torturas a presos
políticos hacinados en cárceles que recuerdan los
campos de concentración nazis que tanto horrorizaban a
la opinión norteamericana en épocas pretéritas,
acrecentando el desprestigio de una potencia que otrora se presentaba
como el campeón de la democracia y el defensor de la libertad.
A ello también contribuyen iniciativas propias o de sus
mas dilectos aliados, como la de construir muros que impidan el
tránsito de los palestinos hacia territorio israelí
o de los emigrantes mexicanos en busca del sueño americano,
que la mayoría de las veces se convierte en una pesadilla.
Por primera vez, en mucho tiempo Estados Unidos no aparece jugando
del lado de los buenos, sino que sus acciones imperialistas son
condenadas abiertamente como actos de piratería internacional,
lo cual implica, de un lado, un avance en la conciencia de los
pueblos y, del otro, que el tigre acorralado aumente su ferocidad
y agresividad.
En segundo lugar, es evidente
que la economía mundial ha vivido en los últimos
años una relativa prosperidad, reflejada en un mejoramiento
de los índices de crecimiento. Esta bonanza, cuyos beneficios
se han concentrado en muy pocas manos, ha sido jalonada por la
irrupción de China como una potencia económica de
primer orden, jugando un papel decisivo en el mercado, al margen
del cual se encontraba hasta hace poco. El ingreso de esos 1.300
millones de habitantes al reino del consumo ha servido para paliar,
transitoriamente, las cíclicas crisis de sobreproducción
que caracterizan la economía capitalista, absorbiendo los
excedentes acumulados por ausencia de compradores. Sin embargo,
los síntomas de recesión se perciben, cada vez,
con mayor fuerza y la prosperidad china se puede ver afectada
por la merma del consumo en el mercado norteamericano, el mayor
comprador del mundo entero y principal importador de bienes y
géneros chinos. No es descabellado afirmar, entonces, que
podemos estar ad portas de una nueva crisis más profunda
y extensa que la de 1997.
En tercer término
se debe registrar que las relaciones entre las potencias desarrolladas
se caracterizan por los acercamientos, aun incipientes, entre
las potencias de segundo orden –Alemania, Francia, China,
Rusia e India, entre otras– el aislamiento internacional
de Estados Unidos y sus mas fervientes aliados y el incremento,
aun muy soterrado y lento, de las tensiones económicas
y políticas, entre el bloque que lidera Bush y las naciones
arriba mencionadas. A ello se les suman las contradicciones surgidas
entre la burguesía de los países industrializados
y sus propios trabajadores, tal como se presentó en las
recientes confrontaciones obreras y populares en Francia, Inglaterra
y Alemania e incluso en la huelga de los trabajadores del sistema
de transporte neoyorquino.
América Latina
entre la Espada y la Pared
Para América Latina
las circunstancias tampoco se presentan halagüeñas,
pese a los supuestos avances de la "izquierda", en varios
países al sur del Río Grande. Sus relativos éxitos
en el ámbito económico son simplemente el reflejo
de lo que se presenta a nivel orbital y no, como se quiere presentar,
logros de las reformas neoliberales. La llegada al poder de gobernantes
con visos izquierdistas hay que recibirla con beneficio de inventario.
Ante el aparente fracaso del socialismo se ha difundido la falsa
idea de que no se puede seguir trabajando con base en la figura
de los partidos políticos con concepción e ideología
y estructura de clase, sino que llegó la hora de los movimientos
sociales y de formas organizativas vaciadas de contenido y sin
las supuestas rigideces de los partidos de izquierda. Pero lo
que se ha visto es que los movimientos sociales no resuelven el
problema.
En algunos casos, como
en Ecuador, movilizan las masas, derrocan los gobiernos y, a renglón
seguido, instalan en el poder un personaje igual o peor que su
antecesor; en otros, como en Brasil, mantienen la vigencia de
los postulados económicos neoliberales, no reversan ninguna
de las medidas tomadas por sus predecesores, ahora maquilladas
con algunos demagógicos programas de índole social
y terminan sumidos en escándalos de corrupción similares
a los que condenaban cuando pugnaban por el poder. Son lo que
expertos entrevistados en CNN, denominan "socialistas pero
respetuosos del mercado", es decir del sistema capitalista.
El espectro político
que se nos presenta como si fuera una tendencia homogénea,
en realidad tiene variadas expresiones que van, de derecha a izquierda,
desde los exponentes de los tradicionales partidos social demócrata
de Chile y el peronismo argentino, pasando por nuevas corrientes
brotadas del movimiento obrero como el PT brasilero o el Frente
Amplio del Uruguay, hasta llegar a las que combinan el radicalismo
con el populismo, como Chávez en Venezuela. Incluir a Chile,
el laboratorio de ensayo del modelo neoliberal, entre los países
donde la "izquierda" gobierna constituye un exabrupto
que no tiene en cuenta que allí no se han reversado las
medidas económicas tomadas en la era Pinochet. En cuanto
a Kichner, mantiene los aspectos esenciales de la ortodoxia económica
del Fondo Monetario, en tanto paga por anticipado la deuda con
ese organismo, pero conserva una cuantiosa acreencia con la banca
privada extranjera.
En el caso de Tabaré
Vásquez, la agenda de cambios estructurales acordada con
el FMI busca pagar los intereses de la deuda y apunta a profundizar
las modificaciones institucionales de "segunda generación",
como eliminar la “interferencia” de la política
en la economía, en particular, en lo que se refiere a la
“autonomía” del Banco Central, una de las principales
exigencias de la banca extranjera. Con razón, al cumplirse
su primer año de gobierno ya se expresaron manifestaciones
de inconformidad en el movimiento obrero uruguayo, uno de los
puntales en la elección de Vásquez a la presidencia.
La incoherencia del gobierno brasilero ha generado contradicciones
en el seno del PT. Un síntoma de ese malestar fue la negativa
de la senadora Heloisa Helena de votar la reforma a la seguridad
social, alegando que traicionaba los postulados históricos
del partido, por lo que fue expulsada en 2003. Poco después
Helena crearía el Partido Socialismo y Libertad (PSOL),
cuya modesta bancada es una de las mas enérgicas objetoras
de lo que denominan la “metamorfosis moral del PT en el
poder”. Para esta legisladora el PT no tiene retorno y si
hay disputas entre ellos no son por diferencias de proyectos sino
por intereses. “Lo único que les importa es saber
quien de ellos es el que negocia con los banqueros”, afirmó
la senadora en mención.
En suma, los lazos de
dominación se mantienen en medio de la intensificación
de la pobreza, el incremento del desempleo y los seculares males
que han aquejado a estos países. Lo nuevo consiste en que
ahora una buena parte de los encargados de mantener esta caótica
situación, son revolucionarios arrepentidos que quieren
lavar sus pecados extremo-izquierdistas del pasado, avalando las
políticas del FMI, mientras hacen antimperialistas manifestaciones
retóricas.
Colombia: Al Borde del
Abismo
El recién reelegido
gobierno de Uribe, ha intentado presentar un balance positivo
de su gestión, pero la realidad contradice los optimistas
resultados. En materia económica, cabe señalar que
los índices presentados, aunque relativamente mejores,
no corresponden a logros de una correcta política económica,
sino que son el simple reflejo del auge que vive la economía
mundial. A manera de ejemplo podemos observar lo que pasó
con Acerías Paz del Río, empresa que no ha mucho
tiempo estaba en absoluta quiebra, ante lo cual los trabajadores
optaron, de manera equivocada, por aportar sus prestaciones, convirtiéndolas
en acciones, para salvar sus puestos de trabajo. Ahora el presidente
Uribe presenta esta acción como el ejemplo a seguir y como
el factor que permitió que la empresa superara sus penurias,
cuando en verdad ésta salió a flote debido a que
se reactivó el mercado del acero a nivel mundial, como
efecto de la excepcional demanda de la economía china,
que incluso consume toda la chatarra que se recicla.
El incremento del PIB
es inferior al promedio de América Latina y corresponde
más a fenómenos internacionales que a frutos de
la política de Seguridad Democrática que, según
los voceros del gobierno, ha creado un clima favorable para la
inversión y la producción. Los resultados del intercambio
comercial se deben a la elevación de los precios internacionales
de nuestros principales productos de exportación –café,
petróleo, níquel- y no al incremento de la producción
de esos géneros que, en algunos casos, incluso ha disminuido.
La merma del desempleo y la pobreza tiene que ver con una burda
manipulación de las estadísticas, mediante el cambio
de la metodología con que se hacen las encuestas. En fin
los supuestos éxitos de la política económica
de Uribe, son más propaganda preelectoral que realidad.
En cuanto a la seguridad
y la cruzada contra el terrorismo y el narcotráfico, más
de tres años después de formulada esa estrategia,
los resultados son bastante discutibles, en cuanto los objetivos
propuestos se ven lejanos y la guerrilla mantiene prácticamente
intacta su capacidad perturbadora. Con base en las mismas estadísticas
oficiales se puede concluir que los logros son mínimos.
Según Planeación
Nacional y el Ministerio de Defensa la extorsión pasó
de 1.738 casos en 2000 a 2.351 en 2004; las victimas por minas
crecieron de 688 en 2003 a 797 en 2004; los soldados heridos subieron
de 8.062 en 2003 a 9.472 el año pasado, los combates con
las FARC aumentaron de 754 a 952, en el periodo subsiguiente.
La voladura de torres de energía creció de 121,
en 2004 a 227 en 2005, cuando varias regiones del país
quedaron sumidas en la oscuridad, durante varios días,
de cuenta de esta modalidad de terrorismo. El número de
municipios afectados por la colocación de minas antipersonales
pasó de 338 en el 2000 a 627 en 2005, es decir casi las
dos terceras partes de los municipios del país. Y, el área
sembrada en cocaína volvió a crecer en el último
año.
Ni en materia económica
ni en asuntos de seguridad el cuatrienio uribista muestra avances
en la solución de los graves males nacionales. Por el contrario,
las políticas neoliberales se han acentuado, y el Tratado
de Libre Comercio, TLC; acordado con Estados Unidos va a significar
mayor ruina para la producción nacional y más pobreza
para los trabajadores y el conjunto del pueblo. A ello habrá
que sumar la naturaleza despótica del régimen, lo
cual limita el libre ejercicio de los precarios derechos democráticos
y constituye un serio obstáculo para la movilización
y la protesta.
En medio de tan difíciles
circunstancias la "izquierda" y el sindicalismo, con
contadas excepciones, dan palos de ciego, se dedican a la defensa
de la neoliberal Constitución de 1991 y se enredan en los
laberintos de la violencia y el terrorismo. Ante la ausencia de
una oposición clara y consecuente la reelección
de Uribe por cuatro años más, con un Congreso, mayoritariamente
favorable a sus propuestas, no le auguran al pueblo colombiano
un promisorio futuro inmediato.