América Latina entre
la Espada y la Pared (*)
Para América Latina
las circunstancias tampoco se presentan halagüeñas,
pese a los supuestos avances de la "izquierda", en varios
países al sur del Río Grande. Sus relativos éxitos
en el ámbito económico son simplemente el reflejo
de lo que se presenta a nivel orbital y no, como se quiere presentar,
logros de las reformas neoliberales. La llegada al poder de gobernantes
con visos izquierdistas hay que recibirla con beneficio de inventario.
Ante el aparente fracaso del socialismo se ha difundido la falsa
idea de que no se puede seguir trabajando con base en la figura
de los partidos políticos con concepción e ideología
y estructura de clase, sino que llegó la hora de los movimientos
sociales y de formas organizativas vaciadas de contenido y sin
las supuestas rigideces de los partidos de izquierda. Pero lo
que se ha visto es que los movimientos sociales no resuelven el
problema.
En algunos casos, como
en Ecuador, movilizan las masas, derrocan los gobiernos y, a renglón
seguido, instalan en el poder un personaje igual o peor que su
antecesor; en otros, como en Brasil, mantienen la vigencia de
los postulados económicos neoliberales, no reversan ninguna
de las medidas tomadas por sus predecesores, ahora maquilladas
con algunos demagógicos programas de índole social
y terminan sumidos en escándalos de corrupción similares
a los que condenaban cuando pugnaban por el poder. Son lo que
expertos entrevistados en CNN, denominan "socialistas pero
respetuosos del mercado", es decir del sistema capitalista.
El espectro político
que se nos presenta como si fuera una tendencia homogénea,
en realidad tiene variadas expresiones que van, de derecha a izquierda,
desde los exponentes de los tradicionales partidos social demócrata
de Chile y el peronismo argentino, pasando por nuevas corrientes
brotadas del movimiento obrero como el PT brasilero o el Frente
Amplio del Uruguay, hasta llegar a las que combinan el radicalismo
con el populismo, como Chávez en Venezuela. Incluir a Chile,
el laboratorio de ensayo del modelo neoliberal, entre los países
donde la "izquierda" gobierna constituye un exabrupto
que no tiene en cuenta que allí no se han reversado las
medidas económicas tomadas en la era Pinochet. En cuanto
a Kichner, mantiene los aspectos esenciales de la ortodoxia económica
del Fondo Monetario, en tanto paga por anticipado la deuda con
ese organismo, pero conserva una cuantiosa acreencia con la banca
privada extranjera.
En el caso de Tabaré
Vásquez, la agenda de cambios estructurales acordada con
el FMI busca pagar los intereses de la deuda y apunta a profundizar
las modificaciones institucionales de "segunda generación",
como eliminar la “interferencia” de la política
en la economía, en particular, en lo que se refiere a la
“autonomía” del Banco Central, una de las principales
exigencias de la banca extranjera. Con razón, al cumplirse
su primer año de gobierno ya se expresaron manifestaciones
de inconformidad en el movimiento obrero uruguayo, uno de los
puntales en la elección de Vásquez a la presidencia.
La incoherencia del gobierno brasilero ha generado contradicciones
en el seno del PT. Un síntoma de ese malestar fue la negativa
de la senadora Heloisa Helena de votar la reforma a la seguridad
social, alegando que traicionaba los postulados históricos
del partido, por lo que fue expulsada en 2003. Poco después
Helena crearía el Partido Socialismo y Libertad (PSOL),
cuya modesta bancada es una de las mas enérgicas objetoras
de lo que denominan la “metamorfosis moral del PT en el
poder”. Para esta legisladora el PT no tiene retorno y si
hay disputas entre ellos no son por diferencias de proyectos sino
por intereses. “Lo único que les importa es saber
quien de ellos es el que negocia con los banqueros”, afirmó
la senadora en mención.
En suma, los lazos de
dominación se mantienen en medio de la intensificación
de la pobreza, el incremento del desempleo y los seculares males
que han aquejado a estos países. Lo nuevo consiste en que
ahora una buena parte de los encargados de mantener esta caótica
situación, son revolucionarios arrepentidos que quieren
lavar sus pecados extremo-izquierdistas del pasado, avalando las
políticas del FMI, mientras hacen antimperialistas manifestaciones
retóricas.
(*) Tomado de Anotaciones Acerca de la Situación Nacional
e Internacional. Publicado en El Bancario, Agosto de 2006