Guardar Archivo Ir Pág Inicio Ir Abajo

 

 




En esta Web En Internet
Powered by FreeFind

Las Luchas Obreras y Estudiantiles en Francia

En las últimas semanas se desarrollaron importantes manifestaciones de trabajadores y estudiantes secundarios contra la política del gobierno de Chirac y Raffarin. La más importante fue la del sábado 5 de febrero, en la que participaron 500.000 trabajadores en toda Francia (100.000 en París) e importantes delegaciones de estudiantes secundarios. El motivo principal de la manifestación era que el gobierno presentaba el martes 8 un proyecto de ley para dar autorización a la patronal a extender la jornada de trabajo (hoy de 35 horas). Esta jornada fue precedida por huelgas entre los trabajadores del sector público (choferes de metro, empleados de correo, electricistas, gasistas, empleados de hospitales y maestros). Asimismo, desde hace algunos meses, una serie de luchas atañe localmente al sector privado por la defensa o el aumento de los salarios, a veces en los sectores más precarizados y expuestos a la presión patronal como en la cadena de ropas H&M con la huelga de un mes en diciembre o últimamente en Cérétex (Call Center). Esto no se veía desde hace mucho tiempo. Pese a que la ley ya se votó en la Asamblea Nacional (Cámara Baja) y el gobierno y la patronal no tienen intenciones de aflojar en este punto, se discuten nuevas manifestaciones para marzo.

A sus costados se desarrollaba una movilización de estudiantes secundarios contra la Ley del Ministro Fillon, que pretende crear escuelas y títulos de “primera” y “segunda” clase. Los docentes también venían enfrentándose con huelgas parciales, ya que esta ley contempla recortes de puestos de trabajo en la educación. Hoy mismo (15 de febrero), más de 100.000 secundarios, acompañados por importantes delegaciones de docentes, se manifestaron en toda Francia contra el proyecto de Fillon. En ella también participaron jóvenes pobres de las periferias (muchos de origen inmigrante, que en muchos casos también son estudiantes secundarios, y que normalmente no participan en manifestaciones) y se enfrentaron con la policía. La incipiente unidad docente-estudiantil es algo inédito para la represiva escuela francesa, ya que un proceso de este tipo no se logró desarrollar durante el conflicto de los liceístas del 98, ni durante las luchas del 2003 ni del 2004. De continuar el conflicto, a través de los estudiantes secundarios (liceístas) aparecerán cada vez más en la calle los conflictos de las barriadas marginales de las grandes urbes, en las que se concentran gran parte de las contradicciones de la sociedad francesa (pobreza, racismo y represión policial).
De continuar la incipiente unidad docente-estudiantil, gracias al prestigio del que gozan los docentes entre la población francesa, la “furia” de los jóvenes de las periferias no aparecerá como una “rabia juvenil” sino como parte de un hartazgo social más general de gran parte de los trabajadores y el pueblo francés con el gobierno de Chirac y Raffarin. Las manifestaciones obreras y estudiantiles pueden llegar a ser los primeros síntomas de recomposición del movimiento social francés que viene de años de derrotas.
Una nueva trampa de la burocracia sindical
Pese a que desde hace casi un año que el gobierno venía amenazando con acabar con las 35 horas semanales, la burocracia sindical (CGT, CFDT, FO, etc.) no preparó en nada el combate durante este período. La “libre negociación de las horas de trabajo entre los trabajadores y los patrones”, proclamada por el gobierno, es particularmente dura para el sector privado (donde la dictadura patronal tiene mayor dureza), y particularmente para las pequeñas empresas, que no tienen ninguna organización obrera o sindical. Sin embargo, en el sector privado la burocracia no organizó ninguna mínima asamblea para preparar la resistencia a este duro ataque patronal.
En el sector público organizaron en las últimas semanas jornadas de huelga separadas unas de otras, cuando el problema era el mismo. Un día hacían la huelga en los subtes, otro en los correos, otro los docentes... Un sábado, día no laborable para gran parte de los trabajadores franceses, y a tres días de la votación de la ley en la Asamblea (el 5 de febrero), organizaron enormes manifestaciones (sin huelga) en toda Francia. El martes, mientras se votaba la ley, nada. Pero aún peor.
Los burócratas medios de la CGT (principal sindicato en Francia), en su mayoría ligados al Partido Comunista Francés, mostraron su “disconformidad” con la dirección de la CGT, llevando en la marcha stickers y banderas con el “No” al Proyecto de Tratado Constitucional Europeo… pero sin criticar a la dirección de la CGT por no presentar ninguna alternativa para frenar este duro ataque al conjunto de los trabajadores. Debido al malestar en la base obrera y sobre todo a la continuidad de la lucha docente y estudiantil, la burocracia está anunciando una nueva posible “jornada de lucha”… en marzo, esperando que en el entretiempo el estado de ánimo se desinfle.
La lucha docente - estudiantil abre nuevas perspectivas
El movimiento estudiantil siempre ha actuado en Francia como caja de resonancia de malestares profundos. El caso del Mayo del 68 es el ejemplo por antonomasia en ese sentido. En el caso actual, el de los liceístas (el equivalente a los tres últimos años de la secundaria en Argentina), lo que expresa (más que el rechazo puntual a la reforma Fillon) es el descontento y la incertidumbre de miles y miles de jóvenes pobres que están “en el cruce de caminos entre la crisis de la escuela y la crisis del trabajo”. La falta de perspectivas laborales al final de la escuela crea una sensación de angustia y de replanteos entre los estudiantes, particularmente entre los estudiantes pobres o de origen inmigrante de 1º o 2º generación, y esto hace a las periferias zonas violentas y con un potencial explosivo. En la escuela pública es casi en el único lugar en el que los inmigrantes o hijos de inmigrantes comparten su vida con los franceses “blancos”.
Del otro lado los mismos docentes, que cada día trabajan en condiciones más precarias, con reducción de horas y de personal asistente, muchas veces en zonas desfavorecidas con violencia social, en las cuales a los estudiantes no les interesa estudiar porque saben que eso no los saca de la marginación y encuentran la situación cada vez más dura. Los docentes ya han protagonizado procesos de lucha en los últimos años y vienen de derrotas. En este caso sus reivindicaciones se magnifican porque coinciden en la lucha con los estudiantes, lo que les da mucho más fuerza a ambos.
El gran temor del gobierno, es que si salen a la calle masivamente los jóvenes estudiantes de los barrios pobres, se contagien de su rebelión los trabajadores jóvenes (que conviven con ellos en las periferias), súper explotados y humillados por el racismo institucional, hasta ahora grandes ausentes de las manifestaciones de masas. La burocracia sindical del FSU (docentes) intenta dividir y decir que la lucha docente no se puede unir a la estudiantil. Su secretario Aschieri expresó que “tenemos reivindicaciones en común, pero hay ciertas reivindicaciones de los estudiantes que no son las nuestras”; le temen como a la peste a la unidad docente estudiantil.
El malestar en el trabajo ya está instalado y los trabajadores del sector público y de buena parte del privado han demostrado que tienen ánimo de manifestarse contra el gobierno. Si los docentes y los estudiantes, “rivales” en las aulas, prosiguen una lucha radical en común, importantes perspectivas de lucha se abrirían en Francia y cambiarían el curso de derrotas de los últimos años.
Jean-Baptiste Clech y Lucas Pizzutti
Domingo, 27 marzo/06
http://www.dprogresivo.com/comunidad_cr
/modules.php?name=News&file=article&sid=326
---------------
Auge de luchas obreras y crisis poítica en Alemania
Con motivo de su recorrida por la Argentina y otros países de América Latina para la presentación de su libro recientemente publicado, "Crepúsculo de los dioses sobre el Nuevo Orden Mundial", HOY entrevistó a Stefan Engel, presidente del Partido Marxista Leninista de Alemania (MLPD).
¿Cuál es la situación actual del movimiento obrero y popular en Alemania?
En Alemania hubo un cambio importante en el comportamiento de la clase obrera con respecto al gobierno de Schröder a partir del 1º de Mayo de 2003.
Desde 1998 hasta esa fecha los obreros todavía tenían consideraciones respecto al gobierno socialdemócrata. Tenían expectativas en una política que se diferenciara de la política reaccionaria del gobierno de Köhl. Köhl tuvo que abandonar el gobierno en 1998 porque las luchas de masas de los obreros y las luchas populares aumentaron, y ese gobierno ya no estaba en condiciones de imponer nada sin que provocara luchas de masas.
La socialdemocracia fue para los obreros una esperanza de que se mantuvieran las conquistas sociales, que se detuviera la destrucción de las reformas sociales, y en particular de que disminuyera el desempleo masivo. Al comienzo de su gobierno Schröder declaró que el parámetro para medir su política sería su lucha contra el desempleo. Pero después de los primeros 4 años los obreros ya estaban decepcionados de Schröder. Pudo salvarse de un fracaso electoral a último momento sólo porque durante la campaña se agudizó el conflicto de Irak, y cuatro semanas antes de las elecciones dijo categóricamente que bajo su gobierno Alemania no participaría en una guerra contra Irak. Cuando dijo esto, según las encuestas los socialdemócratas estaban un 10 por ciento por debajo de los socialcristianos; después de eso ganó la mayoría ¡por apenas 400 votos!
O sea que estaba muy débil. Pero después vino la guerra de Irak. Las masas se lanzaron a la calle: uno de cada 3 jóvenes participaron en las marchas. Dos semanas antes del estallido de la guerra de Irak en marzo de 2003, Schröder proclamó un programa con el nombre de "Agenda 2010", donde se reprochaba a la población de Alemania "estar viviendo por encima de sus posibilidades", y se decía que debido a la "globalización" se requiere vivir más modestamente. Anunció una disminución de las conquistas sociales, ya que si no "todo se derrumbaría".
En ese momento las masas no reaccionaron directamente porque todavía la guerra de Irak estaba en el centro de las preocupaciones. Pero esto cambió el 1º de Mayo de ese mismo año: ese día hubo un millón de obreros participando en las manifestaciones por el Día del Trabajador, el doble de lo habitual. La gente iba allí a chiflar a los representantes del gobierno. Así se manifestó un desprendimiento de la clase obrera respecto de la socialdemocracia, y con ello empezó la declinación de ese gobierno: la crisis de la base de masas socialdemócrata fue el comienzo del fin del gobierno de Schröder.
El pacto de tregua que hizo el gobierno con las direcciones sindicales para el 2004 fue el último intento del gobierno para evitar que las masas lucharan, pero ya no funcionó. Nuestro Partido lanzó la consigna de no aceptar la tregua y organizar una resistencia decidida contra la "Agenda 2010".
Organizamos pequeñas marchas los lunes, que en esa época eran sólo el primer lunes de cada mes. Esa fue una forma de lucha desarrollada por el MLPD, y con ella unimos a las masas en la crítica frente al gobierno. Eran pequeñas manifestaciones, de entre 50 y 100 personas, en unas 50 ciudades, y más que marchas eran discusiones públicas. La primera manifestación de masas en realidad ya había sido el 1º de noviembre de 2003, y se hizo con la oposición de la dirección sindical, de la Iglesia y de todas las organizaciones influidas de alguna manera por la socialdemocracia. La fuerza principal eran los obreros industriales, desocupados, jóvenes, y activistas del movimiento combativo de mujeres. Políticamente, el MLPD era el único partido que apoyaba esas manifestaciones. El PDS (Partido del Socialismo Democrático, sucesor del ex partido gubernamental de Alemania Oriental, y que sigue siendo fuerte en esa región) no participaba, respetando la decisión de la dirección sindical. Por eso los medios de comunicación presentaron esa marcha del 1º de noviembre como una marcha sólo del MLPD, con títulos burlones como "Imagínense, una manifestación a la que nadie irá". Pero cómo sería su sorpresa cuando ese día se reunieron 100 mil personas en esa marcha en Berlín, sobre todo de las fábricas industriales. Ese fue el segundo momento en el crecimiento de la autonomía de clase de la clase obrera, en su desprendimiento del gobierno socialdemócrata, con un acercamiento cada vez mayor de ese núcleo del proletariado industrial al MLPD.
¿Cómo era la repercusión de todo ese proceso dentro de las fábricas?
Esto, en realidad, no sucedía fuera de las fábricas. En ese momento había muchas luchas dentro de ellas, contra los despidos, la destrucción de las conquistas sociales, los recortes de premios para Navidad o del dinero para las vacaciones, la destrucción de los convenios colectivos, etc. Este es un proceso permanente desde comienzos de los años ‘90. Desde la nueva organización de la producción internacional perdimos, tan sólo en Alemania, 2 millones y medio de puestos de trabajo, sólo en la industria. Pero esto siempre se hizo con luchas y resistencia. Todo este proceso que estoy resumiendo fue preparado por muchas luchas autónomas, autoorganizadas en las fábricas: alrededor de 200 paros autoorganizados, en los que el MLPD tuvo un papel decisivo.
Pero hasta allí todavía era un crecimiento cuantitativo; la tendencia principal todavía era darle una oportunidad a la socialdemocracia. Y ese 1º de Mayo significó un cambio en eso. A partir de ahí, el núcleo del proletariado industrial ya no tuvo consideraciones con el gobierno de Schröder. Los años anteriores se había crecido en muchas luchas pequeñas, locales; pero ahora se expresaba en un un movimiento y una tendencia nacional: hubo un cambio cualitativo.
¿El movimiento de las "Marchas de los lunes" desapareció, o está asumiendo nuevas formas?
Esas marchas adquirieron un carácter de masas en agosto de 2004. Siguen existiendo en 130 ciudades, el lunes de cada semana: ahora se está llevando a cabo la marcha número 70.
La marcha del 1º de noviembre de 2003 en Berlín había dado un gran impulso, aumentando la participación. A partir de enero de 2004 hubo un gran conflicto sobre un convenio colectivo en el sector metalúrgico. Los monopolios pidieron que los obreros renunciaran a la jornada semanal de 35 horas -que habían conquistado en una dura huelga en 1984-, y volvieran a las 40 horas semanales, sin compensación salarial, lo que equivalía a una rebaja del 14% en los salarios. Los sindicatos amenazaron con que se eliminarían otros millones de puestos de trabajo; estaban dispuestos a hacer compromisos con los monopolios respecto de la jornada laboral.
Pero la base en las fábricas no tenía la misma disposición. Los sindicatos iniciaron negociaciones, y organizaron algunos pequeños paros de amenaza, pero de forma acordada con los monopolios; por eso los hacían dentro de las fábricas y por algunas horas, en forma simbólica. Pero esa táctica fracasó por completo. Durante todo enero y febrero de 2004, 500 mil obreros protagonizaron huelgas y marchas. Ya no aceptaron las directivas de la dirección sindical. Decían: no permitimos que nos chantajeen, nada de prolongación de la jornada laboral. Y pidieron que se hiciera una encuesta entre los sindicalizados sobre una huelga indefinida (ya que en Alemania, para hacer una huelga se necesita una votación).
Esta expresión de la combatividad de los obreros mostró a los monopolios, así como a la dirección sindical, que habían perdido, ya que si los monopolios hubieran mantenido su exigencia, hubiera sido inevitable una huelga, y esto hubiera significado el estallido de las contradicciones que se habían tensado. Y esto, en una situación donde la dirección sindical y la socialdemocracia están perdiendo su influencia en la clase obrera. Y no querían correr ese riesgo. De modo que los monopolios retiraron su exigencia de las 40 horas de trabajo semanales.
De entonces a hoy, ¿las medidas antipopulares de flexibilización laboral fueron avanzando?
Sí, han aumentado, en particular porque los dirigentes sindicales decían a los obreros que la flexibilización es una forma de reducir el desempleo. Y los obreros necesitaban hacer su experiencia para comprender esto. Ahora sí, hay una resistencia dura contra cualquier medida de este tipo, porque se dan cuenta que eso tiene efectos dañosos sobre las condiciones de vida; por ejemplo ha habido un aumento significativo de los divorcios, por cómo esos cambios han afectado a las familias.
Estas luchas son permanentes. La experiencia del conflicto sobre el convenio metalúrgico selló el fracaso de los monopolios. A partir de allí el conflicto se trasladó a las fábricas: ya no es en toda la rama, sino que ahora es en cada fábrica donde intentan hacer pasar sus planes. Y los sindicatos se lo han permitido, con el argumento de "tomar en cuenta la situación específica de cada fábrica", etc. Tratan de avanzar planta por planta.
Pero también es ahí donde se dieron los conflictos de clase decisivos en los últimos años. Empezó Siemens, que dijo que si no se introducía en sus fábricas la jornada semanal "adecuada" iban a trasladar 20 mil puestos de trabajo a Europa del Este. El sindicato estaba dispuesto a negociar. El MLPD propuso una huelga a nivel de toda la empresa, que en 2004 sumaba en todas sus plantas unos 200 mil trabajadores. La dirección del sindicato no quería ir a la lucha, pero bajo la presion de las bases tuvieron que tomar ese planteo que hicimos nosotros, y se oorganizó un día de lucha a nivel de todo el consorcio. Todavía no se integraron todas las fábricas, sino las que estaban en mayor peligro; pero al menos fueron 25 mil los obreros de la Siemens que pararon conjuntamente en un día, rechazando ese ataque de los monopolios. Los obreros decían: si no retiran esa exigencia, extendemos la medida a todas las fábricas, y no solamente un día sino más.
Cuatro semanas después siguió la Daimler-Chrysler (Mercedes), exigiendo también en una de sus plantas –la de Sindelfingen, cerca de Stuttgart, una fábrica con 40 mil trabajadores- la extensión de la jornada laboral y recorte de los salarios, tratando de hacer un "caso testigo" que les sirviera para avanzar en las otras fábricas. En esa planta tienen los salarios más altos de todo el consorcio. La dirección de la fábrica decía: "no es posible que ustedes tengan salarios un 20% más altos que los de Bremen, o 200% más que en Sudáfrica; hay que terminar con eso". Nosotros volvimos a plantear una huelga a nivel de todo el consorcio, con la consigna: "No nos dejamos chantajear. Quien ataca a uno deberá contar con la respuesta de todos los obreros de la Daimler-Chrysler". También organizamos el contacto con Sudáfrica y Brasil; hicimos público que en esos lugares a los obreros les dicen lo mismo, pese a que tienen salarios mucho más bajos. En Sudáfrica y en Brasil les decían que si no aceptaban la nueva jornada laboral trasladarían las plantas a China.
Si los sindicatos están directamente en acuerdo con las patronales, o están dispuestos a "negociar", ¿cómo se organizan las luchas de los obreros? ¿Hay comisiones internas independientes de los sindicatos? ¿Trabajan abiertamente o son clandestinas?
En Alemania se llaman Comités de Empresa, pero a veces, en las grandes fábricas, son incluso peores que los dirigentes sindicales, porque están completamente integrados en la política de colaboración de clases.
Donde está la influencia más fuerte de los obreros combativos es en los cuerpos de delegados; esos son los que organizan las luchas. Pero también hay luchas autoorganizadas, aunque en Alemania sólo están permitidas en el contexto de un conflicto por el convenio colectivo –o sea mientras se discuten los nuevos convenios-; no existe un derecho general de huelga. Por eso esas estructuras de base son necesarias para emprender también las luchas autoorganizadas, autónomas. Son las mismas personas en la base, pero ya no siguen las órdenes de la dirección sindical sino la voluntad de la base obrera. Allí, en esos delegados, en el nivel sindical más bajo, está concentrado el núcleo clasista de la clase obrera industrial. Y ahí se concentra la influencia de masas de nuestro Partido, principalmente en esas grandes empresas monopólicas, donde desde hace décadas hacemos un trabajo sistemático, un trabajo "hormiga", como suele decirse.
Así, en la Daimler-Chrysler hubo un paro autónomo con 10 mil obreros. La empresa perdió mil automóviles por el paro, unos 30 o 40 millones de euros. La dirección sindical aprobó la realización de un paro a nivel de consorcio, pero lo hicieron con el objetivo de controlar esa lucha, ya que el paro en Sindelfingen había demostrado que había una gran disposición a ir a la huelga. El 23 de julio de 2004, en 19 plantas de la Daimler-Chrysler de Alemania que totalizan más de 200 mil trabajadores, pararon 65 mil obreros. Y en las plantas de Brasil y de Sudáfrica hubo paros en solidaridad. También la Daimler-Chrysler tuvo que renunciar a su exigencia.
Eso fue una señal importantísima, porque habían atacado a una planta, y 19 salieron a la lucha, con el apoyo de Sudáfrica y Brasil. Esto generó un gran entusiasmo en la población. La dirección sindical no contaba con esto. Y esto fue un gran impulso para las "marchas de los lunes", que la semana siguiente tomaron carácter de masas. El 2 de agosto tuvieron lugar las primeras manifestaciones de masas: en Magdeburgo hubo 10 mil personas. Y a partir de allí, impulsadas por nuestros camaradas, comenzaron a realizarse semanalmente y en todas las grandes ciudades. Durante las tres semanas siguientes el movimiento creció a 140 manifestaciones, con 250 mil participantes, en contra de la voluntad de la dirección sindical, del gobierno y de la socialdemocracia.
El sindicato metalúrgico hizo entonces un contragolpe, junto con el PDS revisionista y con los trotskistas, que en Alemania están unidos en ATTAC. ATTAC dividió el movimiento de las "marchas de los lunes" con argumentos anticomunistas, diciendo que había que separar esas marchas de la influencia del MLPD, que "los stalinistas y maoístas abusan de las masas", etc.
Esas marchas se habían organizado a nivel nacional con un sistema de delegados. En la asamblea de delegados del 21 de agosto de 2004 se decidió hacer una manifestación nacional el 3 de octubre. Pero 3 días después los de ATTAC decidieron hacer una contramanifestación el 2 de octubre, llamando a partir de ahí a terminar con las manifestaciones de los lunes.
Se hicieron las dos manifestaciones, el 2 y el 3 de octubre. La del 2 fue financiada íntegramente por la dirección sindical, y la llamaron la "manifestación de ATTAC", "de los moderados"; mientras que la del 3 fue autoorganizada, y los medios de comunicación la calificaron como la marcha "de los maoístas", "de los stalinistas", etc.
Lograron dividir a las masas. Hubo 45 mil personas el 2, y 25 mil el 3. Pero cuando la gente se dio cuenta el 2 de que los dirigentes estaban llamando a terminar con las manifestaciones de los lunes, perdieron la influencia sobre esa gente, que quería continuar. Lograron destruir la voluntad de lucha de una parte, pero también llevaron a que el movimiento se reorganizara y se mantuviera hasta ahora. Después del 3 de octubre se superó la división: el 95% mantuvo las marchas, sin seguir a ATTAC, al PDS ni a la dirección sindical. Ciertamente el movimiento disminuyó, porque ya no salió en la prensa, hubo amenazas, medidas policiales, promesas de cambio del gobierno. Pero el gobierno hasta ahora no aplica la Ley Hartz IV, tratando de aplazar el momento de las consecuencias drásticas, esperando la desintegración del movimiento de los lunes. No lo lograron. Cada lunes hay entre 10 y 20 mil personas manifestando contra la Ley Hartz IV y la "Agenda 2010".
Una semana después del 3 de octubre empezó la huelga de la OPEL (General Motors), contra la amenaza de cerrar la fábrica y el despido de 12 mil trabajadores. Esto también fue un eco del movimiento de los lunes. Los obreros industriales de la OPEL participaron en la manifestación del día 3, no en la del 2. Y una semana después empezó esa huelga autónoma de 7 días, en una planta con 10 mil personas, en el centro de la cuenca del Rühr, una huelga muy organizada y con impacto en toda Europa, en una dura lucha contra la dirección sindical.
El sexto día logramos realizar un paro a nivel nacional, con la participación de trabajadores de 13 fábricas: todas las de Europa y 2 en Brasil. También participaron alrededor de 200 fábricas proveedoras, y la gente de las marchas de los lunes: un paro en 13 fábricas y en 9 lander (provincias). El resultado es que la fábrica de Opel-Bochum no será cerrada, y tampoco otras fábricas en Europa.
Durante los siete días el Ejército estuvo en las calles vecinas a la fábrica; pero llegaron obreros de todas las fábricas y gente de la población para expresar su solidaridad. Si en Bochum hubieran reprimido con el Ejército hubiera sido una masacre.
Al tercer día, otras fábricas europeas –en Amberes (Bélgica), Zaragoza (España), Luton (Inglaterra), en Polonia, en Turquía- debieron dejar de trabajar porque les faltaban los componentes de Bochum. Fue una huelga de dimensión internacional, que demuestra que hoy las luchas se internacionalizan a la par que se internacionaliza la producción.
Desde entonces, la huelga a nivel de consorcio es un parámetro: hubo otros paros así. Y esta es una táctica del MLPD, que la dirección sindical no puede impedir.
¿Cómo es la situación tras las recientes elecciones? ¿El voto por Angela Merkel fue un "voto castigo" contra Schröder, pero sin expectativas?
Ya el 23 de mayo de 2005 el gobierno socialdemócrata perdió las elecciones en el estado federado más grande de Alemania. Schröder reconoció que no podía convencer a la población de que apoye el Hartz IV. Fue la capitulación del gobierno ante el movimiento obrero y popular que se había desarrollado desde mayo de 2003. Su última posibilidad eran las nuevas elecciones.
En estas elecciones de octubre ocurrió algo que nunca había sucedido en Alemania. En el pasado, las elecciones siempre habían sido una medida para consolidar la confianza política de la gente y terminar con las luchas. Esta vez, durante el proceso electoral esas luchas siguieron, no hubo un retroceso. Aumentó la desconfianza de la población en los partidos. El 22 de mayo el 52 por ciento de la población expresó en una encuesta que tenía poca o ninguna confianza en los partidos.
Eso significa que el parlamentarismo ha perdido dramáticamente su importancia para controlar y frenar las luchas, porque por primera vez ninguno de esos grandes partidos tiene capacidad de gobierno, y deben recurrir, como última instancia, a la "Gran coalición", lo que ha profundizado la crisis política.
Pero la causa no son las elecciones, sino el desarrollo de la conciencia de clase de los obreros y de la gente en general desde el 2003.
En cuanto a las perspectivas. Hasta ahora decían a las masas: "si no les gusta el gobierno, voten a otro partido", entre socialdemócratas y socialcristianos. Pero ahora ambos se tuvieron que unir, y entonces ¿cuál es la alternativa? A la vez, todos los monopolios han anunciado ataques masivos a la clase obrera, despidos en masa. En las últimas 3 semanas, 13 monopolios industriales anunciaron 220 mil despidos: Telecom, 30 mil; Siemens, 10 mil; Daimler-Chrysler, 8.500; Volkswagen, 30 mil; etc. Todo esto preanuncia un tensamiento de la lucha de clases. Se prepara una nueva oleada de luchas.
Una parte de las masas votó a Merkel para castigar a Schröder. Pero otros votaron a Schröder para evitar que gane Merkel. Casi ninguno de los partidos ha ganado votos por aprobación de su política. La base de masas de esos partidos está en una completa crisis. Eso se expresó electoralmente en una tendencia hacia la izquierda, y en una disminución en la participación electoral. Los únicos partidos que ganaron votos son partidos de izquierda, los revisionistas y el MLPD: nosotros en un nivel más bajo, pero de todos modos hemos cuadruplicado nuestros votos a nivel nacional, en los 16 lander. Veníamos viendo que en los últimos años hay más gente abierta hacia nosotros, y eso se probó ahora. Hay que tener en cuenta que, dada la exigencia del 5% para entrar al Parlamento, mucha gente no nos da su voto a nosotros sino a otros partidos de izquierda, pese a que están de acuerdo con nosotros.
El que viene ¿será un período de crisis política y social?
Lo que hay es una crisis estructural, debido a la nueva organización internacional de la producción capitalista, con la destrucción de conquistas sociales y puestos de trabajo, y esa es la base de una crisis política latente, que el 23 de mayo se transformó en una crisis gubernamental abierta.
Y a la vez es una crisis de la base de masas de los partido burgueses y del parlamentarismo: no sólo de la socialdemocracia, aunque esto es lo más importante para el movimiento obrero, porque cuando la fuerza de cohesión de la socialdemocracia disminuye, significa que la autonomía de la clase obrera crece.
También hay algo nuevo: hay un proceso de desplazamiento desde los partidos de izquierda al MLPD. Esto se expresa sobre todo en Alemania oriental, donde no sólo tenemos hasta cuatro veces más votos que en Alemania occidental (lo que antes era a la inversa), sino en la construcción del Partido. En el Este el Partido creció 2,5 veces más que en la parte occidental. Mientras desde el Congreso del año pasado tenemos alrededor del 20% de nuevos afiliados en occidente, en el Este tenemos un 50% más. Incluso en relación con la población tenemos más fuerza en el Este.
Esto muestra una nueva esperanza en el socialismo, que es más fuerte en el Este que en occidente. En una encuesta reciente, el 60 por ciento de la población en Alemania oriental y el 55% en Alemania occidental dijo que el socialismo es bueno, sólo que se ha realizado mal. Los grandes periódicos hacen referencia al "renacimiento" del marxismo. La revista Der Spiegel tituló hace un mes: "Vuelve un fantasma".
En los últimos 35 años de construcción de nuestro Partido, el marxismo leninismo y el socialismo nunca han encontrado tanta apertura en la gente como ahora, nunca hemos tenido un crecimiento tan rápido de nuestra influencia de masas. Hay un cambio cualitativo en la conciencia de masas, en interrelación con la lucha de clases y en la posibilidad real de que el proletariado industrial se incline a favor del socialismo.
Este hecho sería una señal para toda Europa, ya que hay un intercambio recíproco entre todas las luchas que está habiendo en Europa. Sólo en la última semana tuvimos 3 huelgas generales: en Bélgica, Italia y Francia. En otros países -Países Bajos, Escandinavia, Grecia- dicen: "tenemos que luchar como en Alemania". Y en Alemania se dice: "tenemos que luchar como en Francia".
En este sentido, la votación en contra del proyecto de Constitución europea fue una protesta contra la burguesía europea. Hoy en día, en ningún país europeo habría mayoría a favor de esa Constitución si se consultara a las masas: por eso la aprobación se hace en los parlamentos. Pero no es sólo una crítica a la Constitución, sino una protesta de las masas de toda Europa contra la clase dominante. Esto abre la perspectiva de un desarrollo de la lucha de clases como no teníamos desde la segunda Guerra Mundial.
Los marxistas leninistas deben hacer en limpio sus deberes, construir aceleradamente su partido en todos esos países, para poder enfrentar esas luchas de clases por venir.
Publicado el 26/10/2005
Entrevista a Stefan Engel, presidente del Partido Marxista Leninista de Alemania.
http://www.mlpd.de/mlpd-info-2005-11-24sp.htm
---------------
Marcha de un millón de trabajadores: la clase trabajadora de EEUU lucha contra guerra
El 17 de octubre de 2004 en Washington DC, bajo la consigna "Hacia la Marcha de un millón de trabajadores, por el regreso de las tropas y por el fin de la ocupación de Iraq", se unen en una misma lucha la clase trabajadora y el movimiento contra la guerra de EEUU.
La iniciativa, que parte de IWW Longshore Union Local 10 (Sindicato Internacional de Trabajadores de Longshore) de San Francisco, una de las organizaciones obreras históricas de EEUU, famosa por su larga tradición militante en las luchas obreras, reunirá a las organizaciones obreras más importantes, sectores progresistas y colectivos antiguerra. Según los promotores, "se espera una marea de trabajadores de todos los rincones del país reclamando derechos sindicales, trabajo digno y toda la larga lista de derechos laborales y sociales sistemáticamente conculcados en EEUU" y se expresará "la rabia y la ira que sienten ante la mataza sin sentido que tiene lugar todos los días en Iraq, pidiendo el cese inmediato de la ocupación" y añaden "Son familias trabajadoras las que están en la línea de fuego, son sus seres queridos los que son enviados a luchar y a morir. Es el dinero robado a los trabajadores el que está pagando la guerra y la ocupación". Los promotores animan a la creación de comités locales contra la guerra que apoyen la Marcha fletando cientos de autobuses que confluirán en la capital federal, Washington DC, el 17 de octubre.
A las reivindicaciones del movimiento contra la guerra se unirán "las demandas centradas en el trabajo, el salario digno, contra los despidos, la defensa de las pensiones y la Seguridad Social, la lucha por el derecho a la Salud como un derecho universal y no un privilegio de los ricos" y, ante la campaña electoral presidencial, reclaman "la defensa de nuestros derechos antes que confiar y delegar en el próximo presidente, quienquiera que sea" [...] "La Marcha de Un millón de Trabajadores del 17 de octubre pretende hacer llegar un mensaje claro al Presidente, los candidatos, los políticos y la élite empresarial que ostentan el poder real". [...] "Queremos que [el 17 de octubre] sea la próxima gran cita del movimiento contra la guerra. Si lo logramos estaremos recordando al próximo Presidente y al Congreso que no aceptamos falsas excusas que prolonguen la ocupación de Iraq, malgastando vidas y valiosos recursos que deberían emplease en satisfacer las necesidades básicas de la población. La unidad del movimiento antiguerra y de la luchas obreras reforzará la unidad y nuestro poder potencial en la lucha contra el sistema".
Apoyos a la Marcha
El primer comunicado de convocatoria, firmado por:
- Clarence Thomas (Million Workers March Organizing Committee, ILWU Local 10)
- Brenda Stokely (President, District Council 1707 AFSCME, Co-chair, NYC Labor Against the War)
- Chris Silvera (Secretary-Treasurer, Local 808 IBT, President National Teamsters Black Caucus)
- Ralph Shoenman (Communications Coordinator, Million Worker March)
- Larry Holmes (International Action Center, Steering Committee ANSWER)
- Sharon Black (Washington/Baltimore Coordinator, Million Worker March)
- Ramsey Clark (ex Fiscal General de EEUU)
Ha obtenido el apoyo de diversas organizaciones y activistas, como los siguientes: Coalition Of Black Trade Unionists; Bill Lucy, Secretary-Treasurer, AFSCME; National Education Association; Transportation Workers Union Local 100 (NY); AFSCME District Council 1707 (NY); South Carolina AFL-CIO; Farm Labor Organizing Committee; AFSCME District Council 92 (MD); D.C. Labor Against The War; International ANSWER; el actor Danny Glover; American Indian Movement; ILWU Local 34; Troy and Albany Labor Council (NY); National Immigration Solidarity Network; New York City Labor Against the War; Global Women's Strike; Teamsters Black Caucus; el actor Dick Gregory; Myra Shone and Ralph Schoenman, Taking Aim, Pacifica; National Association of Letter Carriers, Branch 3825; Howard Wallace, Pride at Work; Jim Houghton, Harlem Fight Back; Justice 4 Homeless, SF; United Steel Workers of America Local 8751; International Action Center; Nellie Bailey, Harlem Tenants Council; Howard Zinn, historian; Noam Chomsky, linguist; AFSCME Local 95, Local 205, Local 215, Local 389, Local 167, Local 1881, Local 1930; ILWU Entire West Coast division; CUE Local 3; y muchos más.
Domingo 17 de octubre: Washington DC (EEUU)
http://www.profesionalespcm.org/_php
/MuestraArticulo2.php?id=100
 

Ir Arriba