Adiós a las Pensiones
Iván Toro López
Un documento del Banco Interamericano
de Desarrollo, BID, de 1991, ha sido convertido por el régimen
gavirista en la esencia del proyecto de la reforma de la "seguridad
social". Una vez sea aprobado por el Congreso, los trabajadores
verán aumentar los aportes, las semanas cotizadas y la
edad para acceder a la jubilación. El monto de ésta
quedará disminuido y el servicio de salud deteriorado.
Y, lo que es más grave, el derecho a la pensión
de vejez dependerá de la capacidad de ahorro de cada individuo.
La "seguridad social" comenzó
a ser implantada en nuestro país en 1946, para reemplazar
con el tiempo el esquema de atención médica a cargo
exclusivo de los patronos. Fue así cómo, a partir,
de 1967, se introdujeron los mecanismos que, con participación
del Estado, resolvieron a menor costo para los empresarios la
atención de los riesgos laborales.
Sin embargo, las necesidades de la población
asalariada no han sido resueltas por la naturaleza de clase del
Estado y la debilidad del aparato productivo. La industria, la
agricultura y las demás actividades han de ser las que
aporten los recursos para brindar vivienda, educación,
salud y recreación a los trabajadores y sus familias.
Incumplimiento Estatal
Argumentando que la "seguridad
social" es deficiente, está dispersa y no cubre a
toda la población, Gaviria ha propuesto como salida la
privatización.
Las deficiencias de los servicios de
salud obedecen a la intención de los gobiernos de marchitar
las cajas e institutos, a tal punto que durante lustros se congelaron
la planta física y la de personal, mientras no cesaba de
incrementarse el número de usuarios.
En cuanto a la demagogia sobre la ampliación
de la cobertura, ésta no puede ir más allá
porque el sistema fue diseñado para proteger únicamente
a la clase obrera, cuya proporción no ha crecido respecto
a los quince millones de colombianos económicamente activos.
Es el subdesarrollo, producto del sometimiento económico,
la causa de que más de la mitad de la fuerza laboral se
hunda en el pantano de la marginalidad, y por lo tanto no pueden
tener acceso a la "seguridad social".
Otra dificultad consiste en la forma
dispersa e incoherente como operan más de mil instituciones,
cuyas penurias económicas han servido para que los privatizadores
ambienten su liquidación. Pero la quiebra del ISS, tan
propalada por el régimen gavirista, carece de veracidad,
pues existen casi seiscientos mil millones de pesos de reservas
pensionales acumuladas. El origen de los problemas financieros
radica en la decisión del gobierno de desconocer la deuda
contraída hasta 1973. De allí en adelante, como
se sabe, se negó definitivamente a cumplir con los aportes
estatales que le fijaba la Ley. La evasión empresarial
y el irresponsable manejo de las reservas también contribuyeron
al deterioro de los fondos de pensiones, en tanto que en el sector
público la rama ejecutiva jamás cumplió con
sus cotizaciones a las Cajas de Previsión.
Graves perjuicios
En el movimiento sindical no reina
la unanimidad sobre el diagnóstico ni sobre las soluciones.
Mientras que la CGTD viene oponiéndose con firmeza al proyecto
de ley, la CUT ha vacilado en aspectos medulares. En un primer
momento respaldaron la elevación de los aportes; negaron
la necesidad de la participación del Estado en el financiamiento
y administración, e inclusive, en la cuestión fundamental
de la creación de los fondos privados de pensiones se mostraron
conciliadores.
En el parlamento ha prevalecido la
opinión de quienes ofician de celestinas del régimen,
como Botero Zea y Uribe Vélez conocidos de autos por la
nefasta reforma laboral.
La reforma de la "seguridad social"
prácticamente ha sido aprobada en el Congreso, la cual
niega el derecho de huelga de los trabajadores de la salud. El
precio de las drogas registra un alza descomunal. La medicina
prepagada presenta pérdidas por 4.200 millones, que sin
duda se enjugarán con el incremento de los costos de las
cuotas de los usuarios.
En el
ámbito internacional aunque organismos como la OIT o revistas
como The Economist de Londres han hecho pública su posición
crítica sobre el modelo chileno, inspirador de la reforma
neoliberal, la tendencia continúa siendo la de descargar
la solución de los problemas en los hombros de la población,
en especial de los asalariados, como salida a la recesión
económica. Ante la evidencia de la crisis de los programas
de apertura, los gobernantes latinoamericanos comienzan a enfatizar
la conveniencia de concentrar esfuerzos en la atención
de los "aspectos sociales" de las gentes de más
bajo nivel de vida. Pretenden, de esa manera, contener la explosión
de la rebeldía popular.
El empecinamiento
de Gaviria en la privatización del Seguro obedece al compromiso
adquirido de abrirle paso a la inversión extranjera, de
desestatizar el sector financiero y conferir aún mayor
preeminencia a los dómines del gran capital, por el estilo
de Luis Carlos Sarmiento Angulo, el sindicato antioqueño,
Julio Mario Santodomingo y Ardila Lulle, beneficiarios, junto
al capital foráneo, de la reforma.